Promover la reflexión en familia sobre la vida y el perdón

‘October Baby’, una película para promover la reflexión en familia sobre la vida y el perdón

Se estrenará el próximo 12 de abril en las pantallas españolas. Está inspirada en la historia real de Gianna Jessen, quien a los 19 años descubrió que había sido adoptada tras sobrevivir a un aborto fallido

ForumLibertas.com

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La Fundación Desarrollo Integral de la Familia (DIF) ha organizado, en colaboración con European Dreams Factory, un pase especial de la película October Baby, que llegará a las pantallas el próximo día 12 de abril. Con esta iniciativa, DIF quiere materializar su compromiso con la vida, y promover entre los adolescentes y las familias una película inspirada en una historia real sin moralinas fáciles ni juicios ligeros, que presenta una visión realista y humana sobre el drama del aborto, sobre el perdón, sobre el valor de la vida y sobre la posibilidad de reconducirla.

Una historia estremecedora

October Baby se situó en la lista top ten de los filmes más vistos en su estreno en Estados Unidos. La cinta está inspirada en la historia real de Gianna Jessen, quien a los 19 años descubrió que había sido adoptada tras sobrevivir a un aborto fallido. La película narra la historia de una joven –Hanna- quien tras descubrir varias mentiras en torno a su vida, emprende un camino para encontrar a su madre biológica –que la quiso abortar- y un viaje interior en busca de su propia identidad. Atravesada por una historia de amor, y con un medido toque de humor, es una película para todos los públicos, y una propuesta idónea para compartir en familia con adolescentes.

DIF es una fundación orientada a promover los fines de la familia y la realización de las personas a través de formación y orientación en todas las etapas de la vida. Entre otras actividades, ofrece escuelas de padres, conferencias temáticas, cursos prematrimoniales con reconocimiento oficial, y un Curso Experto en Matrimonio y Familia on line en colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria, que en septiembre iniciará su IV edición. DIF es un apostolado del Regnum Christi presente actualmente en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia.

El pase especial de October Baby tendrá lugar a las 21:00h el miércoles 3 de abril en los cines Roxy B (C/ Fuencarral 123, Madrid). La solicitud de entradas debe realizarse en octoberbabylapelicula@gmail.com.

 

‘Yo soy una niña de Schindler’

20 años de la película de Spielberg

Niusia Horowitz
Niusia Horowitz
  • Niusia Horowitz era el nombre 105 de la milagrosa lista
  • Vivió en el gueto de Cracovia y en los campos de Plaszów y Auschwitz
  • Dos toneladas de pelo humano en Auschwitz, prueba histórica del genocidio
  • El 8 de abril es día del Holocausto
  • El 10 sale en blu-ray ‘La lista de Schindler’, en su 20 aniversario
  • Reportaje fotográfico: Cracovia: realidad y ficción

Sonia Aparicio (Enviada especial) | Cracovia (Polonia)

Actualizado sábado 06/04/2013 09:51 horas

El Holocausto no se puede contar. Nada más cruzar el umbral de Auschwitz, la primera sensación que le invade a uno es la incapacidad de imaginar lo que verdaderamente pasó allí. Algo de ello se adivina en los ojos de Niusia Horowitz-Karakulska, una ‘niña de Schindler’, el empresario alemán que salvó a más 1.100 judíos del exterminio nazi. Compartimos mesa y cena con ella una noche de marzo en un restaurante de Szeroka Street, corazón del barrio judío de Kazimierz, en la polacaCracovia, escenario elegido por Steven Spielberg para el rodaje de ‘La Lista de Shindler’, que ahora cumple 20 años.

«Recuerdo de Schindler que era un hombre muy guapo, olía muy bien, siempre muy elegante, incluso cuando visitaba la fábrica, un lugar lleno de suciedad», relata Niusia, el nombre 105 de la milagrosa lista, nacida en Cracovia en 1932. Sentado junto a ella, Alekxander B. Skotnicki(autor de ‘Oskar Schindler a través de los ojos de los judíos que rescató’) la traduce al inglés. Sus ojos se iluminan cuando habla de Schindler, pero es una mujer parca en palabras; era una niña cuando aprendió que el silencio y la discreción podrían ayudarla a sobrevivir.

En el rictus serio de su rostro y su mirada intensa se lee el dolor. Niusia y sus padres vivieron dos años en el gueto de Cracovia y fueron trasladados al campo de concentración de Plaszów cuando el gueto fue liquidado. Madre e hija lograron un trabajo en la fábrica de Oskar Schindler en la calle Lipowa. Pero un día acabaron, por error, en Auschwitz, ya lo cuenta la película: el tren que debía trasladar a las mujeres y niños de Schindler desde Cracovia a la nueva sede de la fábrica en Brünlitz fue enviado a un terrible destino. Por una terrible equivocación. Pasaron allí tres semanas hasta que Herr Direktor, como le llamaban sus empleados, logró sacarlos de allí. Eran 300. Los únicos judíos que salieron de Auschwitz.

Un tema tabú

Niusia, en su juventud.
Niusia, en su juventud.

Niusia tenía 9 años cuando entró en el gueto; 13 cuando terminó la guerra. No había asistido al colegio, apenas sabía leer ni escribir. «Nunca quise hablar de ello, nunca le conté nada ni siquiera a mi hija», dice. «Yo también querría olvidarlo», explica Stotnicki, que ha entrevistado a cientos de supervivientes para su libro, «no era fácil hablar de ello en una nación donde nadie quería escuchar ni creer que aquello había pasado de verdad tan cerca de sus propias casas».

Steven Spielberg buscó en Cracovia supervivientes para conocer historias reales con todos sus detalles. Fue en la década de los 90 cuando Niusia rompió su silencio. Recordar y contar lo vivido para que nunca nadie pueda olvidarlo. «Conocí a Spielberg en la calle Urzyz, en Cracovia, me pareció un hombre muy humilde y emocionado por conocer a un superviviente de Auschwitz», recuerda. «Ver ‘La lista de Schindler’ me provocó emociones terribles«, prosigue. «No es una historia de amor, es un drama, un trauma para quienes lo vivimos. Incluso muchas personas que no tenían nada que ver con los campos de concentración salían del cine con los ojos llenos de lágrimas».

52.000 testimonios

‘La Lista de Schindler’ se filmó en blanco y negro porque así eran todas las imágenes que Spielberg había conocido durante su vida del Holocausto y para dar a la película apariencia de documental. Porque el proyecto traspasaba las fronteras de Hollywood: Spielberg creó laFundación Shoah, cuyo primer objetivo fue grabar todos los testimonios que fuera posible del Holocausto, en cualquier país, en todos sus idiomas, en sus hogares, utilizando una red de voluntarios locales que fueron formados específicamente para ello. Se recogieron 52.000 entrevistas en todo el mundo.

«Nuestra misión ahora es la educación«, explica Martin Smok, miembro de esta institución, «utilizar los testimonios del Archivo de Historia Visual, estas voces de los supervivientes y testigos del Holocaustopara educar a la población del mundo sobre los mecanismos del odio y de la formación de estereotipos, y cómo estos puede llevar a grandes sufrimientos». Una base de datos de gran importancia histórica teniendo en cuenta que ya han pasado siete décadas y cada vez quedan menos testigos con vida.

«Intentamos hacer de las experiencias de los supervivientes algo relevante para la vida diaria de las nuevas generaciones», añade Smok. Estas 52.000 entrevistas, narrativa viva del siglo XX, están disponibles en 41 instituciones en todo el mundo, la mayoría universidades.

Niusia y el beso de Schindler

La actriz Magdalena Dandourian interpreta en el filme el personaje de Niusia, es la joven judía que el propio Schindler besa, ante la mirada incrédula de numerosos oficiales nazis, el día de su cumpleaños. Horowitz aparece en la emotiva escena final en la que más de un centenar de judíos desfilan ante la tumba de Oskar Schindler, fallecido en Alemania el 9 de octubre de 1974. El empresario, que se enriqueció con el trabajo gratuito de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y gastó toda su fortuna en salvarlos después, descansa para siempre en el Cementerio de los Hombres Justos de Jerusalén

Niusia (Magdalena Dandourian), instantes antes del beso de Schindler en el filme.
Niusia (Magdalena Dandourian), instantes antes del beso de Schindler en el filme.

Muchos supervivientes emigraron tras la guerra en busca de una nueva vida. No era fácil, sin dinero ni contactos en el extranjero. Niusia permaneció en Cracovia y en 1955 se casó con Tadeusz Karakulski; nunca volvió a ver a Schindler después de la guerra, aunque sus padres, establecidos en Austria, sí se pudieron reunir con él. Su hija Magdalena, nacida en 1956 y afincada desde 1978 en EEUU, le ha dado dos nietos.

Realidad y ficción

En las calles de Cracovia, restos originales del muro del gueto conviven cerca de los escenarios que eligió Steven Spielberg para el rodaje del filme, ganador de siete Oscar, incluidos los de mejor película y director. Lugar emblemático es la fábrica de Oskar Schindler, en el barrio de Podgórze, hoy un museo dedicado a las víctimas de los nazis que reconstruye la vida cotidiana en Cracovia antes de la ocupación y da testimonio de las condiciones inhumanas de vida, las atrocidades y muertes, primero en el gueto, y en Plaszów, Auschwitz y Birkenaudespués. [ IMÁGENES: CRACOVIA, REALIDAD Y FICCIÓN ]

Museo Fábrica de Schindler. | Foto: S.A.
Museo Fábrica de Schindler. | Foto: S.A.

«La primera impresión era terrible (…) Todos estábamos deprimidos, y decíamos: ‘No se vuelve de un cementerio'». El testimonio de Mila Hornik da fe del estado de ánimo de los judíos que fueron traslados y aislados entre muros desde el 3 de marzo de 1941 al 13 marzo de 1943, cuando se llevó a cabo la liquidación total del gueto. Unos muros construidos de cemento gris, con forma de lápidas sucesivas, para que los que allí vivían se sintieran enterrados en vida.

Los judíos que sobrevivieron al gueto fueron trasladados al campo de concentración de Plaszów. Desde el 7 de octubre de 1941 Auschwitz ya estaba funcionando, a 43 kilómetros al oeste de la ciudad, como campo de concentración y sede de experimentos científicos que se llevaron a cabo con judíos, eslavos, prisioneros de guerra, gitanos… Birkenau(Auschwitz 2) se creó a tres kilómetros de allí, como campo de exterminio.Dos toneladas de pelo humano, maletas y zapatos se conservan entre sus muros como prueba histórica de lo que allí pasó.


Universal Studios Home Entertainment estrena el 10 de abril por primera vez en Blu-ray ‘La Lista de Schindler’. Incluye Copia Digital, más de una hora de Material Extra, un libro fotográfico de 16 páginas y un libreto de 16 páginas y postales en una edición restaurada partiendo del negativo original en perfecta alta definición y supervisada personalmente por Steven Spielberg.

Atraída por María y por la Eucaristía

La reverenda Poindexter escondía su alzacuellos rezando en iglesias católicas… y se convirtió

Durante 13 años, Linda Poindexter fue sacerdotisa episcopaliana. Su conversión tuvo gran relevancia. Ahora es una defensora acérrima del celibato sacerdotal

Actualizado 5 abril 2013

Javier Lozano / ReL

La conversión es un proceso interior en el que se llega a la certeza de que realmente vas hacia algo mejor. Sin embargo, en ocasiones la llegada a la Iglesia Católica no siempre es fácil para quien da este paso por todas las circunstancias que pueden rodear a este hecho. Y si no que se lo digan a Linda Poindexter, que tras años de discernimiento abrazó el catolicismo aunque no sin antes superar algunas dificultades.

Esta estadounidense era la esposa de uno de las personas más importantes de EEUU, el contralmirante John Poindexter, consejero de Seguridad Nacional con Ronald Reagan y más tarde con George W. Bush, director de la Oficina de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono. Pero a este hecho hay que sumar el importante detalle de que Linda era sacerdotisa episcopaliana justo en el momento de su conversión al catolicismo.

Varios fueron los motivos que le fueron llevando poco a poco hacia la Iglesia. La figura de la Virgen, la Eucaristía, el concepto de autoridad y su desagrado con las cuestiones morales que se estaban llevando a cabo en su confesión sobre el aborto o la ordenación de homosexuales fueron puntos culminantes.

Sacerdotisa episcopaliana

En 1986 fue ordenada sacerdotisa porque tenía la inquietud de ayudar de manera más activa en su comunidad. Durante 13 años ejerció este ministerio. Sin embargo, ya en estos momentos comenzó a valorar ciertas circunstancias de sus hermanos católicos. Cuando se ordenó “me encontré frente a obligaciones contrapuestas: las necesidades de mi familia y las necesidades  de mi comunidad. Me resultaba complicado atender a unas y otras. Mis hijos ya no vivían en casa, pero me daba cuenta que la maternidad no acaba nunca. Cuando llegaron los nietos, fue duro no poder estar con ellos. Ahí comencé a entender la lógica del celibato sacerdotal como una auténtica bendición de Dios”.

Del mismo modo, Linda se sentía orgullosa de “poder decidir con independencia en lo doctrinal” pues “rechazaba recibir la interpretación de la Palabra de Dios de una persona o institución”.

Sus reticencias en cuestiones morales

Este pensamiento fue cambiando poco a poco tras observar cómo iba cambiando su iglesia. “Vi que la convención de la Iglesia episcopaliana se situaba siempre contra cualquier legislación restrictiva del aborto”  por lo que ella empezó a preocuparse mucho “por una iglesia que no censuraba abiertamente el asesinato de niños inocentes”.

Linda Poindexter, hacia el año 2000
Linda Poindexter, hacia el año 2000

Poco a poco se le fueron generando cuestiones morales que no conseguía responder. “A principio sostenía que equivocadamente que no podía imponer mi propia moral a nadie, pero empecé a darme cuenta de que el aborto voluntario es siempre contrario al querer de Dios”, afirma Linda Poindexter. Asimismo, agrega que llegó a este convencimiento gracias  al testimonio de la Iglesia Católica y su compromiso con la vida. “A menudo daba gracias a Dios por el testimonio tan coherente de la Iglesia Católica en cuestiones de moral y de doctrina  y empecé a sentir un enorme respeto por el Santo Padre y a rezar por él”.

Sus visitas a escondidas al templo católico

En ese punto perdió la paz y necesitaba hallarla de nuevo. La oración ya no era posible donde trabajaba. “Estando destinada a una parroquia (como sacerdotisa) me resultaba difícil orar en el mismo lugar de mi trabajo. Había una iglesia católica a pocos minutos y yo solía ir a orar. Me ponía una bufanda para tapar mi alzacuello. Recuerdo sentir un vago deseo, casi un anhelo: ojalá un día pueda ser católica”.

En ese templo, al entrar “hice la genuflexión y me arrodillé a rezar. Desde el primer momento sentí una paz y un bienestar enorme. Me pregunté si debía hacerme católica”. Poco a poco sus visitas a esta iglesia fueron haciéndose más frecuentes. “Iba a hurtadillas a la misa del mediodía y me estaba enamorando del catolicismo”.

La Virgen y el Catecismo

En este caminar le ayudó como a tantísimos conversos la obra del cardenal John Henry Newnan, que hizo el mismo camino que ella. Muy pronto también sintió a la Virgen María como madre. “Compré varios libros sobre la Virgen y se me ocurrió la idea de rezar el Rosario. Me hizo un gran bien”, recuerda ahora Linda Poindexter.

De ahí pasó a conocer realmente la fe católica mientras aún era sacerdotisa episcopaliana. “Me compré un catecismo católico. ¡Qué gran regalo aquella exposición tan clara de la fe!”.

Su conversión estaba en marcha. “Comencé a asistir a misa una o dos veces entre semana y continué leyendo, rezando y reflexionando sobre mi posible conversión. Los domingos seguía yendo con mi marido a la iglesia episcopaliana, pero la liturgia se me hacía aburrida. No sentía ninguna devoción”.

“Un aluvión de gracia” en la Vigilia Pascual

El momento clave se produjo en el Adviento de 1998, en el que fue a misa todos los días y en el que “experimenté un aluvión de gracia”. La decisión estaba tomada. Linda Poindexter fue recibida en la Iglesia Católica en la Vigilia de Pascua de 1999. Dos años más tarde su marido también se hizo católico.

Linda dejó el sacerdocio y pasó  a ser una seglar en la Iglesia Católica. Ha podido volver a ser abuela mientras ahora desempeña un nuevo papel en la evangelización. Pero ahora disfruta sobremanera con la Eucaristía, “una presencia real de Cristo, tan evidente…”.

 

 

 

 

 

SOBRE EL PADRE CHRISTOPHER

JESÚS GARCÍA, SOBRE EL PADRE CHRISTOPHER: «LA CULPA DE TODO LO QUE HA PASADO LA TUVO JUAN PABLO II»

Viernes, 05 de abril de 2013


El autor de «Esclavos en el paraíso» relató en la presentación del libro cómo conoció la obra del sacerdote español, y qué le impulsó a escribir este libro sobre su epopeya misionera en la República Dominicana. [Religión en Libertad reproducirá en los próximos días la intervención completa de Christopher Hartley Sartorius en este mismo acto.]