Halloween o Holy Wins

Por Jaime Velázquez

Resulta hasta gracioso ver a los niños, y otros no tan niños, disfrazarse en esta fecha e ir de puerta en puerta pidiendo“¿dulces o truco?”. Pues bien, nos hemos acostumbrado tanto a esta“celebración” que hay incluso quienes piensan que es un “Día de Muertos”   al estilo estadounidense. Pues no, no es así.

La palabra

Para comprender esta tradición que poco a poco se va arraigando en nuestra sociedad, es importante destacar el origen del Halloween. Empezaremos diciendo que la palabra “Halloween” tiene un origen católico, pues es una deformación lingüística de la frase «All Hallow’s   Eve» (Vigilia de todos los Santos) que conmemoraba la fiesta de Todos   los Santos, que desde el siglo IX se conmemora universalmente en la Iglesia   Católica en los días 1º de noviembre, por instrucción del Papa Gregorio IV.

Esta fiesta de víspera católica, a causa de las enfermedades, como la peste bubónica que mató casi a la mitad de la población   europea en el siglo XIV, se fue deformando en una sátira de la muerte misma,   de ahí que los franceses representaban figuras decorativas alusivas a nuestra propia mortalidad, ya sea mediante cuadro o caracterizaciones, dando lugar al hecho de que hoy los niños se disfrazan para salir a pedir dulces a las   calles. En aquellas épocas no se disfrazaban de momias o brujas, sino de   personajes famosos en cada sociedad.

¿Dulce o truco?

La costumbre de pedir dulces conlleva un origen aún   más perverso. Durante el siglo XVI, Inglaterra había adoptado el Anglicanismo   a causa de la lujuria del rey Enrique VIII, a quien el Papa Clemente VII le   negó una nulidad matrimonial con Catalina de Aragón, generando la ruptura de   la fidelidad religiosa.

A causa de esta ruptura y el surgimiento del anglicanismo, el pueblo católico   fue perseguido por casi 200 años, incluso estaba prohibida, bajo pena de   muerte, toda celebración religiosa católica. No sobra decir que durante esta   época, muchos católicos, sacerdotes, religiosos y laicos encontraron el   martirio.

Siendo el Rey de Inglaterra Jaime I, se descubrió un intento de asesinato en su contra por parte de católicos cansados de la opresión legal y religiosa. Para conmemorar este hecho, se fue haciendo costumbre en los primeros días del mes de noviembre, que jóvenes anglicanos, con máscaras, salieran a las   calles a exigir a los católicos que les entregaran cerveza y comida para celebrar el fallido intento de asesinato.

Estas costumbres emigraron y se arraigaron en las comunidades de colonos en América, pero no fue hasta el surgimiento del   mercantilismo que el Halloween tomó fuerza. Es a partir de la década de los   20’s del siglo pasado que se conmemoró por primera vez un desfile al estilo   Halloween en los Estados Unidos. Así que la fiesta, como la conocemos hoy,   tiene un origen reciente.

Satanismo

Comprendiendo el sentido anticatólico de la fiesta del Halloween, siendo una deformación de la víspera de la Fiesta de Todos los   Santos, aunado con el abuso de grupos religiosos contra los católicos, es que la Iglesia Católica siempre se ha pronunciado en contra de esta celebración,   no solo por su contenido histórico, sino por las corrientes de pensamiento   que en ella se ven involucradas.

La correspondencia entre el Halloween y el satanismo   no solo obedece al tipo de disfraces, sino a un verdadero sentido de   adoración satánica. El sumo sacerdote satanista Anton LaVey, quien además   escribió «La biblia satánica” decía que esa era la fiesta más importante   del satanismo. Como dato curioso, Anton Lavey murió en el hospital St. Mary   de Londres, un hospital católico, y su registro de fallecimiento es de fecha   31 de Octubre de 1997, aunque se especula con la veracidad de esta fecha.

Otras fiestas ocultistas y espiritistas tienen lugar   en todo el mundo en esta fecha, y ha sido adoptada como fecha principal en el   surgimiento de los cultos nuevos, como son la Wicca y la New Age. Y como ya   sabemos, eso solo es por simple superstición.

El culto a lo grotesco

La lógica nos lleva a pensar que entre más grotesco sea algo, menos atractivo debería ser para el ser humano, pues en este caso, resulta lo contrario. La sociedad actual se ve fuertemente atacada por el “culto a lo grotesco”. Entre más repulsivo sea, mejor.

Los efectos del mercantilismo, del consumismo y, por qué no decirlo, de la estupidez humana, nos llevan a dar un culto absurdo a lo grotesco. Y eso incluye muchos aspectos de nuestras vidas, no solo en el Halloween. Cada día nos vamos haciendo inmunes a lo repulsivo. Aspectos de la vida cotidiana como la sexualidad, la vestimenta, la cultura urbana, los   espectáculos, la música se van vaciando de la belleza, sustituyéndose por lo   grotesco, por la fealdad.

Y Halloween es el ejemplo perfecto de esta falsa   cultura. Pues entre más feo te veas, mejor; entre más repulsivo seas, mejor;   entre más violento luzcas, mejor. Celebramos a la maldad y la representamos   en nuestros propios hijos, como si de verdad quisiéramos que fueran zombies,   brujas, momias, asesinos o monstruos. Muchos dirán que es solo un disfraz y   solo piden dulces, sin embargo, les vamos inculcando una ideología de que lo   malo es permitido, es válido ser malo, aunque sea por un día. Eso es   relativismo puro, un relajamiento en la vida de la virtud, una nube en la   formación de la conciencia de nuestros hijos.

Padres de familia

Independientemente del origen y sentido de la fiesta del Halloween, deben considerar algo más próximo en riesgo. Deben tomar en cuenta que no es prudente que los niños anden por las calles tocando de casa en casa pidiendo dulces. Están al alcance de la mano de cualquiera que quiera   lastimarlos, o incluso introducirlos al mundo de las drogas. Aún si los acompaña un adulto, es una ocasión de riesgo que debe considerarse   seriamente.

Para los adolescentes y jóvenes resulta en una   atractiva ocasión para divertirse y no pocas veces, termina en excesos de   alcohol u otras sustancias, lo que puede ser otro factor de riesgo. La   recomendación es simple, no celebren Halloween, no tenemos motivo alguno para   hacerlo. Ni siquiera es fiesta nuestra, es importada de comunidades con un   pasado anticatólico y no ofrece un mensaje válido, es solo celebrar lo   grotesco.

Opción

En países como Chile y Francia, se pretende dar un   cambio radical a esta fiesta y darle un cauce más positivo, o mejor dicho, más cristiano: retomar el All Hallow’s Eve del siglo IX. En Chile, por ejemplo, se pretende celebrar “El día de la Primavera” y que los niños se   disfracen de ángeles, santos y princesas, dejando de la lado las caracterizaciones grotescas.

El Episcopado Francés ha lanzado desde hace varios años, una fuerte campaña de publicidad del verdadero y correcto sentido de la Víspera de la Fiesta de   Todos lo Santos Se pretende sustituir el Halloween por el Holy Wins (La Santidad Gana) de una forma creativa, dando auge a lo santo, a lo bueno, a lo limpio, a lo puro; y no a lo grotesco.

El Beato Juan Pablo II dijo con toda claridad:

«San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos.   A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder   solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón   llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia   universal».

«Al rezar por los muertos -dice el Santo Padre-, la Iglesia contempla sobre todo   el misterio de la Resurrección de Cristo que por su Cruz nos obtiene la   salvación y la vida eterna. La Iglesia espera en la salvación eterna de todos sus hijos y de todos los hombres».

Vivir de manera correcta la celebración de la Víspera de la Fiesta de Todos los Santos solo nos puede traer como consecuencia una sola cosa, las Gracias Divinas por medio de la intercesión de Todos los Santos, a quienes rendimos honor y gloria por ceñir en ellos la corona de la victoria.

No celebres el Halloween, celebra el All Hallow’s Eve, como la iglesia lo ha venido haciendo desde hace 12 siglos. Vive y conoce tu fe.

Autor: Moral y Luces

Moral y Luces

Un comentario en “Halloween o Holy Wins”

  1. Los colegios ingleses distribuyeron la celebración del Halloween. Para ellos es una fiesta para divertir a los niños con disfraces y algharabía. Me da la impresión que no es tanto por seguir su origen anlosajónico , sino porque los que pueden se divierten. Es una pena que estando en países latinos, no celebren a la infinitud de santos del martirologio cristiano, y vayan a acoplarse a otras costumbres. Es que los cristianos celebran sus santos en los homenajes litúrgicos y tendrían que arraigarse más en nuestro pueblos:» FIESTA de TODOS LOS SANTOS» que hay millares y por doquier; en todos los continentes, en todos los extractos sociales, en todos los siglos de la historia.

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