La ONU absuelve a la Iglesia

Ni los ‘kikos’, ni el ‘Opus’ lo consiguen: la ONU absuelve a la Iglesia por el habitante 7 mil millones

por Juanjo Romero
Habitante 7 mil millones e Iglesia Católica

Somos familia numerosa, así que la primera pregunta que nos hacen normalmente es «¿sois kikos?, ¿sois del Opus?», en realidad son dos preguntas pero se suelen formular como si sonase una sola. No pertenezco al Camino Neocatecumenal, ni al Opus Dei, los quiero y aprecio. Tengo referentes muy cercanos para hacerlo.

No es que no me moleste, es que lo tomo como un elogio. En el imaginario colectivo no deja de ser una expresión equivalente a generosidad, a entrega, a un abandono en la Providencia pero no inconsciencia, a fidelidad a la Iglesia. ¿A quién no le enorgullece que le digan eso? De hecho, algunas de las expresiones que habitualmente acompañan son: «¡qué valientes!», «no sé cómo podéis con todo». Eso a la cara, claro. Soy consciente que alguno se reirá y nos pondrá a caldo en cuanto nos demos la vuelta. Ni que decir tiene que la generosidad y el abandono no dependen del número de hijos, todos conocemos a matrimonios extraordinarios sin hijos o con uno, o con dos, o con tres…, los hay que confunden las cosas.

No sé si sabéis que ‘alguien’ en la ONU ha decidido que el 31 de octubre nacerá el habitante 7 mil millones. Lógicamente, para ellos es un horror. Una especie de ‘Anticristo’, premonición del mal de la superpoblación con el que nos llevan asustando desde hace casi medio siglo. Da igual que ninguna de las previsiones se haya cumplido, ellos erre que erre, somos un virus.

En este contexto, el miércoles 26, el Fondo de Población de la ONU –UNFPA– ha decididoabsolver de toda culpa a la Iglesia:

En países católicos como Italia, España o Malta, la gente sigue usando anticonceptivos como condones, así que la prohibición de la Iglesia no está teniendo ningún impacto.

Además, el crecimiento de la población en los países católicos es limitado, comparado con otras partes del mundo.

Es más, según un informe del Instituto Guttmacher (a instancia de parte, claro):

Un 98 por ciento de las mujeres católicas sexualmente activas han usado métodos anticonceptivos prohibidos por la Iglesia

¡Qué consuelo!, ¡qué liberación! Resulta que el Papa era el «responsable» de la epidemia del SIDA por su oposición al condón y ahora no tiene ningún impacto. ¿Qué cómo es posible mantener las dos afirmaciones a vez? Pues pregúnteles a ellos, ya se sabe que el progre está liberado de ceñirse a la lógica.

La verdad, no sé si entristecerme porque la Iglesia no contribuya al aumento de población o utilizarlo como argumento la próxima vez con los progres: «la solución a la superpoblación es que toda la población se convierta al catolicismo, colabora con la evangelización».

Urnas para poder abandonar recién nacidos

Nuevas urnas en Rusia para poder abandonar recién nacidos

por Juanjo Romero

Baby box en RusiaHablábamos hace unas semanas de la ruptura que supuso el cristianismo en las «civilizadas» costumbres romanas respecto a las personas. Crueles costumbres, pero coherentes.

Los niños no tenían suficiente con nacer para ser integrados en una familia, debían ser reconocidos. La comadrona que había ayudado a traer al mundo la criatura lo depositaba en el suelo. Si el padre lo recogía en sus brazos y manifestaba su aprobación –normalmente elevándolo y mostrándolo– el niño pasaba a formar parte de la familia. En caso contrario, lo dejaba allí y se quedaba expuesto.

Exponer a un niño era una crueldad. Suponía abandonarlo a su suerte, en lugar público. Si alguien se hacía cargo de él –normalmente para ser esclavo– tenía alguna posibilidad de vivir. De otro modo frío, hambre y sed. Tertuliano llegó a decir en Apologeticus adversus gentes pro christianis«es ciertamente la manera más cruel de morir, por la exposición al frío, al hambre y a los perros»

Se calcula que en los primeros siglos entre de un 20% a un 40% de los recién nacidos eran expuestos. Pero no sólo en Roma, basta recordar el caso de Moisés.

Lógicamente una «cultura de la muerte» como en la que estamos metidos lleva consigo unadormecimiento de la conciencia y perder de vista al hombre como hijo de Dios. Más que una animalización es una cosificación de la persona. Incluso con los cachorrillos se tiene más piedad.

En Rusia, tantos años de educación socialista han embrutecido a la sociedad, y dentro del plan global con el que quieren recuperar los valores sociales más elementales –una pena que sean valores y no virtudes– está la dulcificación de las condiciones de abandono de los bebés. Las autoridades han empezado a instalar urnas en las que se puedan abandonar a los niños en mejores condiciones que un cubo de basura, destino habitual.

Baby box en RusiaLos «baby box» o «baby nest» son ventanas en esquinas discretas de hospitales infantiles que se abren desde afuera y que dan a una cuna climatizada, garantizando a un bebé condiciones seguras. El sistema permite que las madres que quieran abandonar a su bebé puedan hacerlo sin ser identificadas: los puestos no serán equipados con cámaras. Una persona podrá simplemente abrir la puertecilla y dejar al niño en el ‘buzón’. Después de eso la puerta se bloquea y a los pocos minutos dentro del hospital suena la alerta que da a entender al personal que tienen un nuevo paciente.

El sistema ya funciona en Alemania, Austria, República Checa, Lituania, Pakistán, Japón, Canadá y Suecia desde hace años. Debe ser que una educación no-socialista tampoco es suficiente, ¿no?. Parece cruel, y lo es, pero sobretodo da una idea del grado de dureza de corazón de la sociedad actual.