Debate sobre el abrazo de sor Verónica al Papa

Sigue la polémica

De la Cigoña y Josué Fonseca entran en el debate sobre el abrazo de sor Verónica al Papa

Dos reputados analistas intervienen en el polémica que se ha generado por un gesto de cariño ofrecido al Papa por la fundadora de Iesu Communio.

Actualizado 21 octubre 2011

ReL

El famoso creador de opinión Paco Pepe Fernández de la Cigoña, el más influyente blogero católico en el mundo hispano, señala en su blog de Intereconomía que «no entiendo la ojeriza a esta monja más que notable. Y que me parece absolutamente injustificada. No hablo desde ningún interés personal. Vi a Sor Verónica una vez en mi vida y no más de cinco o seis minutos. Era todavía clarisa en Lerma. Y había conseguido un número espectacular de vocaciones«.

Titula su artículo Sor Verónica, y comenta que «no entiendo por tanto como tan asombroso éxito vocacional, en vez de suscitar admiración y reconocimiento, levanta cicaterías y maledicencias. Dejó de ser clarisa, cierto. Como Santa Teresa de Calcuta dejó de ser irlandesa o Santa María Josefa Sancho de Guerra, Sierva de María. Y seguro que hay unos cuantos casos más. Nada pues que objetar».

«Pues unos cuantos, que se las dan de buenos católicos, y no dudo que lo sean, no les escatiman críticas y recelos. No lo entiendo. Y esta ha sido su intervención ante el Papa. También por mi parte mucho que aplaudir y nada que objetar«, concluye el respetado analista.

Al Papa

Por su parte, Josué Fonseca, que hace pocos días ha inagurado en ReL su blog «Inversiones en esperanza», con gran éxito de audiencia, señala en su artículo Abrazar al Papa que «en los últimos días he tenido ocasión de oír y leer de todo, pero, generalmente las voces son bien críticas con el gesto de la superiora de Iesus Communio. Muchos señalan que es una “falta de respeto”, una indelicadeza, incluso he leído la palabra “arrogancia”. Y, la verdad, el tema no me parece trivial en absoluto, ni más propio de la prensa sensacionalista o del corazón, que de los que modestamente tratamos de ser cronistas de la vida cristiana en nuestro tiempo»

Significado humano y teológico
«El abrazo y el beso están llenos de significado humano, y también teológico. No hace falta más que abrir la Palabra de Dios para verla repleta de manifestaciones de ese tipo. Se me vienen a la mente el abrazo y las lágrimas de David y Jonatán (1 Sam, 20, 41), y la conmovedora escena de Pablo, despidiéndose de los discípulos en Mileto (Hech, 20, 36). ¿Qué puedo decir? : personalmente quiero imaginarme mi encuentro definitivo con el Señor como un gran abrazo, un abrazo que tanto he anhelado…».

Gestos chocantes
«Por lo demás, la historia de los cristianos está llena de gestos chocantes. Empezando por la locura de la pecadora que viola en unos instantes no sé cuantas prescripciones legales del judaísmo para ungir los pies de Jesús, mientras éste la deja hacer ante la estupefacción de todos… y siguiendo por el beso apasionado de Clara al cadáver de Francisco. Tampoco los papas se han librado antes de ahora: una Teresita de Lisieux de 15 años, rompe todos los protocolos y se agarra a las rodillas de León XIII para implorarle la dispensa que le permita ingresar en el Carmelo. Más recientemente, Jean Vanier, fundador de la comunidad de L’Arche, cruzo la “línea de seguridad” para arrodillarse y abrazar las piernas de Juan Pablo II, durante el encuentro de éste con los representantes de los nuevos movimientos y comunidades en 1998″.

«Así que, ¿es para tanto? El problema tal vez estribe en una concepción concreta de la figura del obispo de Roma y lo que éste debe representar, y, consecuentemente en toda una imagen de la Iglesia, que se desea preservar –dice Fonseca–. El protocolo excesivo, el hieratismo, la “separación” de lo sagrado de lo cotidiano, incluso de las más entrañables manifestaciones de lo humano, conlleva inconscientemente una visión particular del cristianismo. En ella los representantes de Dios deben ser considerados, en cierta medida, “seres aparte”, en cuanto nos comunican con lo Sagrado, y deben por tanto estar “apartados” del resto de los creyentes, cuyo deber es simplemente obedecerles y respetarles».

Asuntos accesorios
«Los signos sustentan ideas, aunque sea de manera inconsciente, y por eso conviene sacarlas a la luz de vez en cuando. Personalmente me preocupa el ver como desde algunos sectores se insiste tanto en cuestiones que ni pertenecen al Dogma católico ni están siquiera en el depósito de la Tradición, y se utilizan como armas arrojadizas contra quienes sostienen ideas distintas. Mientras tanto, aspectos esenciales como la evangelización, la conversión o el compromiso con los que sufren, parecen quedar al margen».

Un signo de cariño
«De lo que sí estoy seguro es que abrazo de sor Verónica ha sido entendido por todo el mundo. Y también de que, para muchos que no creen, un gesto tan sencillo y sorprendente ha supuesto un signo de calor humanidad y cariño dentro de una Iglesia llena (¡pero llena!) de amor y servicio. Aunque, desgraciadamente, muchas veces lo disimule tan bien», concluye Josué Fonseca.

Autor: Moral y Luces

Moral y Luces

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