La asombrosa historia de la conversión de Zana

Juan Inza

Traducción del original en inglés encontrado en:  http://bibleprobe.com/zana‐and‐angel.htm

Todo empezó en 1980, cuando la policía Iraní me detuvo sin ninguna razón. Ellos pensaban que yo tenía algunas conexiones con partidos políticos Curdos que se oponían a la República Islámica. Sin embargo, yo no tenía ninguna conexión con ningún partido político o algo de esa clase. Pasaron meses sin que ellos, incluso, permitieran a mi familia saber donde estaba yo.

Finalmente, llegó el día cuando me presenté en la corte. El Juez me hizo tres preguntas que le hacen a muchas personas:

–  ¿Cuál es tu nombre? ‐‐Yo dije: Zana.

– ¿A qué etnia perteneces? ‐‐Yo dije: soy curdo.

-¿Cuál es tu religión? ‐‐Yo dije: soy un musulmán Sunni.

Salí de la corte y volví a mi celda. Me sentí frustrado y derrotado toda esa noche. Sin embargo, a la mañana siguiente, me pusieron en un autobús con destino a Mahabad, mi ciudad en Kurdistán. En el autobús, iba sentado junto a un hombre. Él abrió su bolso y sacó un bocadillo envuelto en un periódico. Yo estaba hambriento, pues no había comido bien en seis meses.

Yo no quería mirar su comida, pero no podía resistir el olor de sus kebabs. El hombre me miró y preguntó si me quería comer uno. Sin dudar, como normalmente hacemos en la cultura Iraní, le pedí uno. Pero en lugar de uno, él me dio dos de los tres que tenía. Le pregunté su nombre y dijo que su nombre era Jacob. Yo nunca antes había oído aquel nombre. Así que le pregunté,

-«¿Y qué tipo de nombre es ese?» Él dijo -«hebreo». -«Ahh, ¿Entonces usted es judío? » le pregunté. -«No, yo soy un cristiano», contestó Jacob. Yo había oído hablar muchas cosas malas de los cristianos en el Corán así que no quise entrar en una conversación sobre el cristianismo.

Pero algo dentro de mí me hizo preguntarle por qué él creyó en el cristianismo. Le pregunté si él creía que Jesús es el hijo de Dios. La respuesta fue sí. ¿Cómo podría Dios tener una esposa?

¿Cómo podría Dios tener el sexo? Él comenzó explicando que decir que Dios tuvo sexo con María era el pecado más grande. Al contrario, Jesús es el hijo de Dios de una manera espiritual, no de la manera natural en que nosotros nacemos. Y nosotros nunca decimos que Dios tuvo esposa alguna vez, nosotros creemos en un Dios Santo. Entonces quise cambiar el tema de la conversación.  Pero como no se me ocurría otro tema, le pregunté por qué iba a Kurdistán. Me dijo que un amigo necesitaba ayuda con algo. Le pregunté el nombre de esa persona, y él me respondió: – Se llama Zana.-  Ése era mi nombre. Pero pensé que se trataba de una persona diferente. Él abrió su bolsa y muy disimuladamente me dio una Biblia y la puso en mi bolsa.

Él sabía que le podía costar la vida si alguien lo veía con ese libro. Le pregunté que era ese libro y  me dijo que yo mismo lo averiguaría después.    Llegamos a Mahabad y bajé del Autobús antes de que lo hiciera él. Con mi bolsa en mano estaba esperando  que Jacob bajara del autobús, pero el autobús ya estaba vacío y él no había salido. Fui hacia el chófer y le pregunté dónde había ido el hombre que estaba sentado a mi lado. Para mi asombro y confusión él dijo: -«pero si no había ningún hombre sentado al lado de usted.» ¿Yo estaba loco o qué? Me dijo que quizás había estado soñando. Pero todavía tenía el sabor del bocadillo en mi boca y aún tenía el libro en mi bolsa. ¿Qué era Jacob? ¿Quién era él?

¿Por qué él no fue a la casa de su amigo? Entonces recordé que el nombre del amigo era Zana y entonces comprendí lo que él me quiso decir. Fui a casa y encontré a mi mamá llorando. Ella estaba sorprendida y feliz de verme. Le pregunté qué había pasado desde que yo me había ido y me contó que habían llegado unos soldados buscándome y que ella fue violada por un Jaush (que en curdo significa «traidor»). Cuando oí aquello,    sentí como si alguien estuviera pegándome en la espalda con una vara. Fui a mi cuarto y lloré como un bebé. No podía creer que eso hubiese pasado realmente.

Esa misma noche, mientras cenábamos pregunte por Hasan, mi hermano mayor y todos comenzaron a llorar. Entonces me contaron que él había sido ahorcado. En ese momento sentí como si la comida se me cayera por la espalda. No pude seguir comiendo. Me levanté y fui a mi cuarto para llorar. Sentía como si el peso de todo el mundo estuviera sobre mis hombros, era como si estuviera cargando piedras. No tenía nada que hacer, así saqué el libro y empecé a leerlo. Luego de leer los primeros capítulos del libro de Génesis, pasé a leer el Indice.

Comencé leyendo el libro de Mateo. Estaba sorprendido. Yo nunca había visto u oído algo como esto.

Me detuve en el capítulo diez y simplemente me acosté. Aún podía oír a mi Mamá y  mi hermana llorando en el piso inferior. Los vecinos vinieron a animarlas y a hablar con ellas.

La siguiente mañana la vida se desarrolló de manera normal, y aproveché para visitar la tumba de mi hermano. Mi vida continuó de manera normal hasta que una noche Jacob apareció en mis sueños diciéndome que debía dejar mi país. Pero cuando desperté corrí a esconderme a la casa de un amigo. No quería dejar mi país. Yo lo amaba.

Algún tiempo después, regresé a escondidas a mi casa y descubrí que allí habían estado buscándome unos soldados. Y en esta oportunidad fue a mi hermana a quienes los soldados violaron sin ninguna razón. Mi hermano mayor, que había sido ejecutado, era quien tenía algunos lazos con los partidos políticos Curdos.

¿Pero qué cosa mala habíamos hecho yo o mi hermana? ¿Esto era lo que ellos llaman una República islámica? En lo único que podía pensar era en suicidarme. Pero ahora no podía dejar atrás a tantas personas. Si no fuera por mi familia, yo me hubiera matado. Yo sabía que Jacob me estaba queriendo decir algo. ¿Pero qué? – ¡Ayúdame Jacob!; ¿qué quieres que haga? Fui a mi cuarto y empaqué todo lo que pude porque estaba decidido a dejar el país.

Tomé la Biblia conmigo y me dirigí hacia las montañas que cruzan la frontera de Irak. Cuando me detuve en algún lugar para descansar, saqué mi libro y lo leí. Entonces leí en Mateo 11:28 «Venid a mí todos los que estéis cansados y turbados y yo os haré descansar», y me asusté pues parecía que el libro podía leer mi mente.

Ahora tenía lo que mi corazón anheló por mucho tiempo. Encontré lo que estaba buscando. Encontré lo que satisfizo mis necesidades personales. Así fue como, en medio de aquella la noche, yo le entregué mi vida a Jesús. Yo no podía creer los cambios que estaban ocurriendo en mi interior. Sentía una clase de paz que no puede explicarse con palabras. Había tenido la más grande revelación. Sentí cómo caía todo el peso que sentía sobre mis hombros. Ahora entendía a Dios, y qué es lo que a él le agrada. Gracias a Dios que no llegué a suicidarme.

El Señor tenía un plan para mí. Y comprendí quién era Jacob: un ángel. Es casi imposible de creer. A mí mismo me cuesta creerlo. Pero la mejor respuesta para explicar lo de Jacob es que se trató de un ángel.

Entonces perdoné a todos aquéllos que me hicieron mal. En lugar de maldecirlos, oré por la salvación de las personas que me habían metido y golpeado en la prisión. Estoy muy agradecido por tener una experiencia tan maravillosa. Mi oración sincera es que el Dios Todopoderoso te muestre la verdad. Yo estoy deseoso de ayudarte a encontrar la verdad.

Puedes encontrarme en la siguiente dirección: Masihim@yahoo.com

Pequeño reportaje de cristianos en Tierra Santa
www.youtube.com/watch

 

Autor: Moral y Luces

Moral y Luces

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