Garabandal y otras apariciones aprobadas

Actualizado 3 junio 2010

Las Apariciones de Garabandal tienen relación directa con los principales acontecimientos de la Iglesia y el Mensaje de Fátima.

Garabandal y el «Secreto de Fátima»

Hay que resaltar que las fechas de las Apariciones de Garabandal, sus enseñanzas y profecías guardan relación directa con los acontecimientos de la Iglesia.

El papa Juan XXIII estaba muy impresionado cuando leyó la tercera parte del Mensaje de Fátima que Lucia pidió de parte de la Virgen se diese a conocer al mundo después de su muerte o como mas tardar en 1960. Los graves sucesos anunciados y en especial los que se refieren a la propia Iglesia impulsaron al Papa a convocar en 1962 el Concilio Vaticano II.

Sin embargo esta tercera parte del Mensaje de Fátima no se dio a conocer, ni se cumplió lo que allá se pedía y se cayó en el error de seguir así un camino distinto al que era la Voluntad de Dios, manifestado esta vez por su propia Madre, y por esta causa se desató después del Concilio una gran tempestad sobre la Iglesia, en especial en lo referente a la FE y las costumbres.

El futuro y las consecuencias están descritas en las visiones y profecías de las Apariciones de la Virgen María en Garabandal. Recordemos que la Virgen María dijo en la Segunda parte del Mensaje de Fátima «la guerra terminará en breve (la primera guerra mundial), pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI, vendrá otra peor (la segunda guerra mundial)», Portugal finalmente creyó en la Virgen de Fátima y por Ella se libró de esta segunda guerra, después hay como un suspiro de dolor de la Virgen en su mensaje sobre lo que viene si aun con esto no cambiamos.

Ella dice que las guerras, el hambre, las persecuciones, el sufrimiento de los pueblos… existen porque no se deja de ofender a Dios y también nos habla del sufrimiento que todo esto causa a los buenos e inocentes, pero a estos, después de las tribulaciones de esta vida, Dios se los lleva con El y son inmensamente felices para siempre con Dios en el Cielo.

Las Apariciones de Akita y Garabandal


Las Apariciones de la Virgen Maria en Akita están aprobadas por la Iglesia. Sus mensajes y profecias son una continuación del mensaje de Fátima y Garabandal.

El 22 de Abril de 1984, Monseñor John Shojiro Ito, Obispo de Niigata, Japón, declaró que las Apariciones de Akita, Japón, son de origen sobrenatural y autorizó en toda la Diócesis la veneración de la Santa Madre de Akita.

Las Apariciones de la Virgen Maria en Akita están aprobadas por la Congregación para la Doctrina de la Fé desde Junio de 1988. El Cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dió un juicio definitivo a favor de las Apariciones de la Virgen Maria en Akita y sobre los mensajes considerándolos auténticos y dignos de ser creidos y también dijo que «El mensaje de Akita es el mensaje de Fátima».

Las Siervas de la Eucaristía están en una aldea de Yuzawadai, del pueblo de Soegawa, en la ciudad de Akita.  Japón es el país donde San Francisco Javier realizó una extraordinaria labor de evangelización en el siglo XVI, donde los cristianos han sufrido crueles persecuciones, con un buen número de mártires, dando como fruto comunidades de creyentes donde la fé permanece viva.

Una de estas comunidades es la del Instituto de las Siervas de la Eucaristía, en Akita. En los años sesenta, un sacerdote alemán regaló una estampa con la imagen y la oración de Nuestra Señora de Todos los Pueblos, traducida al japonés, al pequeño convento situado en el norte del Japón. Después de la milagrosa sanación de una novicia a través de la oración de la estampa, la superiora del claustro quiso expresar su gratitud y encargó a un escultor budista de tallar en madera una réplica exacta de la imagen de Amsterdam. Esta talla de la Corredentora mide casi un metro de alto y, al igual que la original, representa a María, de pie, sobre el globo terráqueo, con los brazos abiertos y extendidos hacia abajo, y delante de la cruz, la cual está puesta sobre la Tierra.

Los extraordinarios acontecimientos de Akita comenzaron en 1969 cuando la hermana Agnes Katsuko Sasagawa, entonces postulanta de las Siervas de la Eucaristía, recibió un mensaje mientras se encontraba rezando el Rosario. Un ángel apareció ante ella y le dijo que rezara al final de cada decena del Rosario:

«Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados; líbranos del fuego del infierno; lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.»

Esta oración era desconocida para la Hermana Agnes, es la misma que la Virgen enseñó a las Niñas de Fátima en 1917. Los mensajes de Akita tienen relación con lo profetizado en Fátima.

En 1973, la Bendita Virgen María dió a la Hermana Agnes Katsuko Sasagawa tres mensajes por medio de una imagen de Nuestra Señora de todos los Pueblos. Bañada en una luz brillante, la imagen se volvió viva y le habló con una voz de una belleza indescriptible. Su ángel de la guarda también se le apareció y le enseñó a rezar.

La imagen milagrosa es una estatua de madera que fue tallada por Saburo Wakasa, budista japonés, inspirándose en una imagen de Nuestra Nuestra Señora de Todos los Pueblos y agregando rasgos japoneses al rostro. Tiene tres pies de altura y fue esculpida de una sola pieza de madera de un árbol de Katsura.

La imagen de la cual salió la voz de la Virgen María lloró ciento un veces en un periodo de varios años. También sudó  abundantemente y el sudor emanaba un dulce perfume. La palma de su mano derecha sangró de una herida que tenía la forma de la cruz.

Cientos de personas presenciaron estos sucesos. Un análisis de la sangre y las lágrimas de la imagen realizado por el profesor Sagisaka de la facultad de Medicina Legal de la Universidad de Akita, confirmó que el sudor, la sangre y las lágrimas eran humanas.

La hermana Agnes también recibió la estigmata en la palma de su mano derecha. Una mujer Coreana con cáncer terminal en el cerebro recibió sanación inmediata cuando estaba rezando ante la imagen en 1981. El milagro fue confirmado por el Dr. Tong-Woo-Kim del Hospital de San Seoul y por el Padre Theisen, presidente del Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Seoul. El segundo milagro fue la completa curación de una sordera total que sufría la Hermana Agnes.

Le dijo la Virgen: «Reza mucho por el Papa, los Obispos y los Sacerdotes.»

Ese mismo día, 6 de julio de 1973, la herida en forma de cruz que apareció en la mano derecha de la estatua de la Virgen comienza a sangrar.

El 3 de agosto de 1973, sor Inés recibió el segundo mensaje: «Hija mía, mi novicia, ¿amas al Señor? Si tu amas al Señor escucha lo que te tengo que decir. Es muy importante. Se lo comunicarás a tu Superior.»

«Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo que las almas le consuelen para suavizar la ira del Padre Celestial. Yo deseo, con mi Hijo, almas que reparen con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores y los ingratos.»

Después de un silencio le dijo:

«¿Es verdad lo que piensas en tu corazón?, ¿Estás verdaderamente decidida a convertirte en piedra rechazada?  Mi novicia, ¿deseas pertenecer sin reservas al Señor, ser la Esposa digna del Esposo, hacer tus votos sabiendo que debes ser adherida a la Cruz con tres clavos? Estos clavos son: pobreza, castidad y obediencia. De los tres, la obediencia es el fundamento. En total abandono, déjate guiar por tu superior. Él sabrá cómo entenderte y dirigirte.»

El sábado 29 de setiembre de 1973, fiesta del glorioso san Miguel Arcángel, Patrón del Japón, los milagros de la estatua de la Santa Virgen María se multiplicaron. Mientras sor Inés rezaba el rosario con otra hermana, la estatua resplandecía con rayos luminosos como envuelta en una luz toda blanca. Al terminar la oración, sor Inés notó que la herida de la mano de la estatua había desaparecido completamente. Lo que la sorprende todavía más, es que ella había recuperado la salud. Pero aparece un hecho nuevo: Un líquido grueso y espeso, que se parece al sudor, sale de la estatua. Sor Inés y cuatro de sus compañeras se ocupan de secar ese sudor con gasas y algodones. Una vez seca la estatua, los algodones exhalaron un perfume inefable que olía a rosas, a lirios, violetas, o a todas las flores juntas. Toda la capilla se llenó pronto de este suave olor. Este perfume duró hasta el 16 de octubre, fecha en que el ángel le había anunciado que cesaría.

El 13 de octubre de 1973, la Virgen le da el tercer mensaje a Sor Inés:

«Mi querida hija, escucha bien lo que tengo que decirte. Informarás de esto a tu superior.»

«Si los hombres no se arrepienten y se mejoran a sí mismos, el Padre infligirá un castigo terrible sobre toda la humanidad. Este será un castigo mas grande que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego descenderá del cielo y destruirá una gran parte de la humanidad, los buenos también como los malos, ya sean sacerdotes o fieles…”

Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que permanecerán para ustedes serán El Rosario y el Signo dejado por mi hijo. Cada uno recitará las oraciones del Rosario. Con el rosario recen por el Papa, los Obispos y los sacerdotes.»

El trabajo del demonio se infiltrará dentro de la Iglesia de tal forma que se verá cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos en contra de obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y marginados por otros sacerdotes. Las iglesias y los altares serán saqueados. La Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio buscará que muchos sacerdotes y almas consagradas dejen el servicio del Señor.»

«El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. El pensamiento de la perdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y en gravedad, ya no habrá perdón para ellos.»

«Recen mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mi serán salvados.»

El 6 de julio de 1973, la voz que salía de la estatua le había dicho a sor Inés: «La enfermedad de tu sordera, ¿te hace sufrir? Tú sanaras, ciertamente». El día 13 de octubre de 1974, mientras oraba ante el Santísimo Sacramento, sor Inés fue instantáneamente sanada de su sordera. La hermana misma telefoneó a monseñor Ito y le habló como una persona normal que no había estado enferma. El día siguiente, el médico dio este diagnóstico: «Facultad de oír normal». Pero los sucesos no terminaban aún. A partir del 4 de enero de 1975 comienza la lacrimación de la estatua hasta el 15 de septiembre de 1981. Monseñor Ito fue testigo ocular de las lágrimas derramadas por los ojos de la estatua que lloró 101 veces. El día que comenzó la lacrimación, el ángel se apareció a sor Inés y le dijo: «No te sorprendas de ver a la Santísima Virgen María llorar. Una sola alma que se convierta es preciosa a su Corazón. Ella manifiesta su dolor para avivar vuestra fe, siempre tan inclinada a debilitarse. Ahora que habéis visto sus preciosas lágrimas y, para consolarla, habla con valor, extiende esta devoción por su gloria y la de su Hijo».

La Misericordia de Dios. Jesús, en Ti confío.

Santa Faustina Kowalska (1905 – 1938) nació en la aldea de Glogowiec (Polonia), siendo la tercera de diez hermanos. A los 16 años salió de la casa familiar para trabajar de empleada doméstica.

A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia donde vivió cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera hasta su fallecimiento el 5 de octubre de 1938.

Sobre la forma que cumplió sus deberes basten estas palabras de Jesús a Santa Faustina, por sus atenciones a los pobres que venían a la puerta del convento:

«Hija Mía, han llegado a mis oídos las bendiciones de los pobres que alejándose de la puerta Me bendicen y Me ha agradado esta misericordia tuya dentro de los límites de la obediencia y por eso he bajado del trono para gustar el fruto de tu misericordia» (Diario, 1312).

Es que también Jesús había ido a la puerta del convento bajo la apariencia de un joven pobre, en un día lluvioso y frío. Santa Faustina, sin reconocerlo, le dió un poco de sopa caliente y pan.

Jesús, en Tí confío

«Pinta una imagen según el modelo que ves y firma:

Jesús, en Tí confío.

Deseo que esta imagen sea venerada en tu Capilla
y en el mundo entero» (Diario, 47).

Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá (Diario, 48). Através de esta imagen concederé muchas gracias a las almas (Diario, 742).

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios (Diario, 299).

Deseo que los sacerdotes anuncien mi gran misericordia por las almas pecadoras; no tema el pecador de acercarse a Mí. Aunque el alma fuese como un cadáver en putrefacción, si humanamente no hubiese solución, no es así para Dios. Las llamas de la misericordia me consumen, deseo infundirlas en las almas de los hombres.

Soy todo amor y misericordia. Un alma que confía en mi es feliz porque yo mismo cuido de ella.

Ningún pecador, aunque fuese un abismo de pecados, nunca agotará mi misericordia porque más se extrae y más se aumenta.

Soy más comprensivo con los pecadores que con los justos. Es por ellos que vine al mundo. Es por ellos que derramé toda mi sangre. No teman por lo tanto acercarse a mí. Diles a las almas, hija mía, que les doy como escudo mi infinita misericordia. Es por ellos que lucho, es por ellos que me enfrento al justo enojo de mi Padre. La fiesta de mi misericordia nació en mi corazón para consolar al mundo entero.

Para castigar tengo toda la eternidad, ahora en cambio extiendo para ellos el tiempo de la misericordia. De todas mis llagas, pero sobre todo de mi Corazón, corren ríos de amor. Habla al mundo entero de mi misericordia.

Aunque sus pecados fueran negros como la noche, recurriendo a mi misericordia, el pecador me glorifica y rinde honras a mi pasión. En la hora de su muerte yo lo defenderé como si fuese mi misma gloria. Cuando un alma exalta mi bondad, tiembla Satanás frente a ella y huye hasta las profundidades del infierno.

Mi corazón sufre porque también las almas consagradas ignoran mi misericordia y me tratan con indiferencia.

¡Como me lastiman!. Si no creen en mis palabras, crean al menos en mis llagas.

«Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia» (Diario, 699).

«Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia» (Diario, 1109).

«Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero» (Diario, 1517).

Decreto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.

El Señor piadoso y clemente (Sal 111,4), por el gran amor con que nos amó (Ef 2,4) nos dio con inefable bondad a su Hijo unigénito como redentor, para que mediante su muerte y resurrección quedara abierto a la Humanidad el camino a la vida eterna y, acogiendo su misericordia en medio de su templo, sus hijos de adopción elevaran su alabanza hasta los confines de la tierra.

En nuestros tiempos, muchos son los fieles cristianos de todo el mundo que desean exaltar esa misericordia divina en el culto sagrado y de manera especial en la celebración del misterio pascual, en el que resplandece de manera sublime la bondad de Dios para con todos los hombres.

Acogiendo pues tales deseos, el Sumo Pontífice Juan Pablo II se ha dignado disponer que en el Misal Romano, tras el título del Segundo Domingo de Pascua, se añada la denominación «o de la Divina Misericordia», prescribiendo igualmente que por lo que respecta a la celebración litúrgica de dicho Domingo se empleen siempre los textos que para dicho día disponen el Misal Romano y la Liturgia de las horas del Rito Romano.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos hace pública esta decisión del Sumo Pontífice para que surta efecto.

Queda abrogada cualquier disposición contraria a la presente.

En la Sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 5 de mayo de 2000.

Card. Jorge A. Medina Estévez, Prefecto.

Francesco Pío Tamburrino, Arzobispo secretario.

Tenemos suficiente materia para reflexionar y orar. Dios es Amor y nos avisa directamente, o a través de Su Madre María, para que rectifiquemos el rumbo tanta veces perdido. Hay que agradecerlo, porque es para nuestro bien.

Juan García Inza
juan.garciainza@gmail.com

Autor: Moral y Luces

Moral y Luces

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