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¿Qué hay de Garabandal?

Actualizado 28 mayo 2010

Las Apariciones de la Virgen María en San Sebastián de Garabandal

En este informe ni aprobamos ni negamos nada, sencillamente exponemos los hechos, y que juzgue la Iglesia. Cada cual es muy libre de creer o no en estas revelaciones privadas. Pero sí vemos que tienen cierta conexión con otras aperciones aprobadas por la Iglesia, como son las de Fátima.

En este post trascribimos el texto del Diario de Conchita, una de las videntes. En otro momento iremos completando este informe.


Texto del Diario de Conchita.

“Si pensáramos un poco quien es Jesús y lo que sufrió por nosotros no le dejaríamos tan abandonado en el Sagrario y nos sacrificaríamos mas por su amor.”

Conchita Gonzalez
2 de Mayo 1965

La historia comienza en San Sebastián de Garabandal, en el Norte de España. A unos 500 metros de altura, situado a los pies de la histórica Peña Sagra (2024 metros), pertenece al concejo de Rionansa, con capital en Puentenansa. Está a ocho kilometros de Puentenansa y a cinco kilómetros del vecino pueblo de Cosio, donde entonces residia el Párroco. En la montaña Cántabra, sin tren, sin carretera, sin teléfono, San Sebastián vivió dias memorables desde el 18 de Junio de 1961.  Actualmente tiene facil acceso ya que la carretera llega hasta el mismo pueblo.

El Arcángel San Miguel se apareció varias veces a cuatro niñas, entre el 18 de Junio y comienzos de Julio de 1961 y anunció la venida de la Virgen el día 2 de Julio.

María Cruz González tenía 11 años al comenzar las apariciones, es la menor de las cuatro niñas. Las otras tres se llaman: Jacinta González, Conchita González y María Dolores Mazón, a quien cariñosamente llamaban Loli. Estas tres niñas tenían 12 años. A pesar de llevar tres de ellas el mismo apellido, no son ni hermanas, ni primas entre sí.  Cuando Conchita empezó a escribir el diario tenía 13 años. Esto sucedió en 1962.

Conchita comenzó la redacción de su diario en 1962 y lo terminó en la segunda mitad del año 1963. Abarca sólo una parte de la historia de las apariciones, la que va desde el 18 de junio de 1961 hasta enero de 1963.

Conchita a la edad en que comenzó a escribir eI Diario.

SAN SEBASTIAN DE GARABANDAL

1 de Noviembre de 1962

María Concepción González, 13 años.

Voy a relatar en este libro mis apariciones y mi vida corriente.

El mayor acontecimiento de mi vida fue el día 18 de Junio de 1961 en San Sebastián. Sucedió de la siguiente manera: Era un domingo por la tarde, donde nos encontrábamos todas las niñas jugando en la plaza.

De repente Mari Cruz y yo pensamos ir a coger manzanas y nos dirigimos directamente allí, sin decir nada a nadie que íbamos a coger manzanas.

Las niñas al ver que nos alejábamos las dos solas nos preguntaron:
— ¿A dónde vais?

Nosotras les contestamos:
— ¡Por ahí!.

Y seguimos nuestro camino, pensando cómo íbamos a apañárnosla para cogerlas. Una vez ahí nos pusimos a coger manzanas y cuando estábamos más entusiasmadas vimos llegar a Loli, a Jacinta y a otra cría que venía a buscarnos.

Al vernos coger manzanas exclamó Jacinta:
— ¡Ay Conchita, que coges manzanas!

—¡Calla le contesté yo, que te oye la señora del maestro y se lo dice a mi mamá.

“Aniceta González, viuda, con cuatro hijos: Serafín, Cetuco (diminutivo de Aniceto), Miguel y Conchita.”

Yo me escondí entre las patatas y Mari Cruz echó a correr por las tierras.

Entonces Loli exclamó:
— ¡No corras Mari Cruz que te vimos, ya se lo diremos al dueño!.

Entonces Mari Cruz vuelve a donde mí y salimos de nuestro escondrijo para reunimos todas. Estando hablando llamaron a la cría que venía con Jacinta y Loli, y se fue. Nos quedamos las cuatro solas y pensándolo mejor, volvimos las cuatro a coger manzanas. Cuando estábamos más divertidas oímos la voz del maestro, quien al ver que se movían tanto las ramas, creyó que eran las ovejas y le dijo a su mujer Concesa:

— ¡Vete al huerto, que andan las ovejas donde está el manzano!.

Nosotras al oírlo, nos entró mucha risa. Cuando ya nos llenamos los bolsillos echamos a correr para comerlas más tranquilamente en el camino o sea en la calleja.

“Es el camino pedregoso que va desde el pueblo a un bosquecillo de nueve pinos.”

Estando entretenidas comiéndolas escuchamos un fuerte ruido como de trueno

Y nosotras exclamamos a la vez:
— ¡Parece que truena!

Eso sucedió a las ocho y media de la noche

“El Gran Milagro anunciado para Garabandal tendrá lugar también a las ocho y media de la noche de un jueves. La hora y el día tienen un significado especial ya que es el día y hora de la institución de la Eucaristía.”

Una vez terminadas las manzanas digo yo:
—¡Hay que gorda! Ahora que cogimos las manzanas que no eran nuestras el demonio estará contento y el pobre Ángel de la Guarda estará triste.

Entonces empezamos a coger piedras y a tirárselas con todas nuestras fuerzas al lado izquierdo. Decíamos ahí estaba el demonio.

Una vez cansadas de tirar piedras y ya más satisfechas empezamos a jugar a las canicas con piedras.

De pronto se me apareció una figura muy bella con muchos resplandores que no me lastimaban nada los ojos. Las otras niñas Jacinta, Loli, y Mari Cruz al verme en este estado creían que me daba un ataque, porque yo decía con las manos juntas: “¡Ay! . . . ¡Ay! . . .” Cuando ellas ya iban a llamar a mi mamá se quedaron en el mismo estado que yo y exclamamos a la vez: “¡Ay, el Ángel!”.

Luego hubo un cierto silencio entre las cuatro… y de repente desapareció. Al volver normales y muy asustadas corrimos hacia la Iglesia, pasando de camino por la función del baile que había en el pueblo.

Entonces una niña del pueblo, que se llama Pili González nos dijo:
— ¡Qué blancas y asustadas estáis! ¿De dónde venís?

Nosotras muy avergonzadas de confesar la verdad le dijimos:
— ¡De coger manzanas!

Y ella dijo:
— ¿Por eso venís así?

Nosotras le contestamos todas a una:
— ¡Es que hemos visto al Ángel!

Ella dijo:
— ¿De verdad? …

Nosotras: sí, sí… y seguimos nuestro camino en dirección a la Iglesia, y esta chica, se quedó diciéndoselo a otras.

Una vez en la puerta de la Iglesia y pensándolo mejor nos fuimos detrás de la misma a llorar. Unas crías que estaban jugando nos encontraron y al vemos llorar nos preguntaron:
— ¿Por qué lloráis?

Nosotras les dijimos:
— Es que hemos visto al Ángel.

Ellas echaron a correr a comunicárselo a la señora maestra.

Una vez que terminamos de llorar a la puerta de la Iglesia, entramos en ella. En aquel mismo momento llegó la señora maestra toda asustada y en seguida nos dijo:

— Hijas mías, ¿Es verdad que habéis visto al Ángel?

— ¡Sí señora!

— ¿A la mejor es imaginación vuestra?

— ¡No, señora, no! Hemos visto bien al Ángel.

Entonces la maestra nos dijo:
— Pues vamos a rezar una estación a Jesús Sacramentado en acción de gracias.

“La “estación” es una devoción a la Eucaristía. Consiste en rezar seis Padrenuestros, seis Ave Marías y seis Gloria, un Credo y generalmente se añade una Salve Regina.”

Cuando hubimos terminado de rezar la estación nos fuimos para nuestras casas. Ya eran las nueve de la noche y mi mamá me había dicho que fuera a casa de día, y yo ese día fui ya de noche.

Cuando llegué a mi casa mi mamá me dice:
— ¿No he dicho yo, que a casa se viene de día?

Yo toda asustada por las dos cosas: por haber visto aquella figura tan bella y por venir tarde a casa, no me atrevía a entrar a la cocina y me he quedado junto a una pared, muy triste y le dije yo a mi mamá;
— He visto al Ángel.

Ella me respondió:
— ¡Todavía de venir tarde a casa me vienes diciendo esas cosas!

Yo le respondí de nuevo:
— Pues yo he visto al Ángel.

Ella me respondió lo mismo, pero ya más dudosa de que yo hubiera visto al Ángel.

Esto fue a las nueve y media de la noche. Después ya esa noche ya no hablamos más de ello, fue una noche corriente igual que las otras sin hablar nada, ni nada.

www.youtube.com/watch

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