España, el país con más riesgos económicos para 2010

Los índices de ‘miseria’ y ‘malestar’ sitúan a España como el país con más riesgos económicos para 2010


Moody’s advierte de los riesgos de la desbocada tasa de paro y el elevado déficit fiscal; la inflación y un PIB bajo mínimos, otros indicadores para un sombrío escenario

Un desempleo desbocado y su elevado déficit fiscal sitúan a España como líder del ‘Índice de miseria’ que elabora la agencia de calificación Moody’s. La suma del 20% de paro y el 10% de déficit público previstos para 2010 colocan a nuestro país con 30 puntos.

Según los recientes datos publicados por esta agencia de rating, España supera de largo en ese ‘Índice de miseria’ a los países vecinos más avanzados, como Reino Unido (22 puntos), Francia (18,5), Alemania o Italia (14 puntos).

El informe de Moody’s supone otro duro golpe para la imagen de la economía española en el exterior, después de que hace tan sólo unos días Estándar & Poor’s (S&P) revisara a la baja la perspectiva de crédito para España, pasando de “estable” a “negativa”.

Máximo riesgo financiero

Así, según la agencia de calificación británica, España es actualmente el país avanzado con más riesgo financiero para el próximo año, tal como se puede observar en la siguiente tabla, elaborada a partir de los datos de Moody’s.

‘ÍNDICE DE MISERIA’ ENTRE LOS PRINCIPALES PAÍSES DE LA UE (Previsiones para 2010 en porcentaje)
País Déficit Paro Índice de

miseria

España 10,0% 20,0% 30,0
Irlanda 12,5% 14,0% 26,5
Grecia 12,0% 11,0% 23,0
Reino Unido 12,5% 9,5% 22,0
Francia 8,5% 10,0% 18,5
Portugal 8,0% 9,5% 17,5
Alemania 5,0% 9,0% 14,0
Italia 6,0% 8,0% 14,0

De esta manera, se pueden medir “los retos a los que se enfrentan algunas economías en la próxima década”, señala la agencia.

El ‘Índice de miseria’ es un concepto que surgió en los años 70 y que Moody’s ha actualizado poniendo el énfasis en el déficit y el paro, aunque todavía no se aplica como un patrón a nivel internacional.

‘Índice de malestar’, la referencia

Hay, sin embargo, otro índice más reconocido y que se aplica como un modelo de referencia, que es el ‘Índice de malestar’. En este caso es el resultado de la suma del paro y la inflación, al que se resta el PIB en porcentaje.

En ese ‘Índice de malestar’ para el año 2010, España sigue marcando la misma tendencia y vuelve a liderar con mayor diferencia si cabe este ranking en comparación con sus socios europeos.

Como se ve en este cuadro, elaborado con datos del European Economic Advisory Group y del propio Moody’s, la fórmula a partir de estos indicadores coloca a España con 21,5 puntos, mientras que, en el otro extremo, Italia suma sólo 9,3 puntos.

‘ÍNDICE DE MALESTAR’ ENTRE LOS PRINCIPALES PAÍSES DE LA UE (Previsiones para 2010 en porcentaje)
País Paro Inflación PIB Índice de

malestar

España 20,0% 1,8% 0.3% 21,5
Irlanda 14,0% 1,8% 0,8% 15,0
Grecia 11,0% 2,7% 1,2% 12,5
Reino Unido 9,5% 2,2% 0,3% 11,4
Francia 10,0% 1,5% 0.3% 11,2
Alemania 9,0% 1,4% – 0,2% 10,6
Portugal 9,5% 1,5% 0,5% 10,5
Italia 8,0% 1,3% 0,0% 9,3

Sus otros vecinos ‘ricos’ europeos muestran los siguientes índices de ‘malestar’: Reino Unido (11,4); Francia (11,2); y Alemania (10,6). Al mismo tiempo, países como Irlanda (15); Grecia (12,5) o Portugal (10,5) muestran también puntuaciones mucho mejores que la española.

Cabe significar también que este último informe se basa en una previsión del PIB positiva, aunque a todas luces insuficiente, para España (0,3%), con lo cual, si siguiéramos en recesión en 2010 el resultado sería mucho peor.

Otro dato significativo de los informes es que los países peor situados son Lituania y Letonia, porque su inflación es muy alta, pero a continuación ya está situada España.

El CEU no enseñará a practicar abortos

El CEU no enseñará a sus alumnos de Medicina y Enfermería a practicar abortos

La Fundación universitaria afirma que no acatará dicha obligación contemplada en la nueva ley del aborto; se trata de “una legítima opción moral” y “una objeción de conciencia”

La Fundación Universitaria San Pablo CEU ante la eventual obligación de las universidades a enseñar a sus alumnos de Medicina y Enfermería la práctica del aborto ha afirmado que no acatará “ninguna disposición que atente contra la vida humana y que contradiga las exigencias de la ética médica”.

En un comunicado se explica que la posición del CEU, con respecto las titulaciones sanitarias de sus Universidades CEU San Pablo y CEU Cardenal Herrera, “no responde únicamente a una legítima opción moral, sino a una objeción de ciencia”.   En este sentido, la institución educativa -con más de 70 años de experiencia en el ámbito de la enseñanza- subraya que “provocar el aborto nunca es una solución” y asegura que no hay razones médicas “para justificar la destrucción directa de un ser humano, por débil, inesperado o inoportuno, enfermo o pequeño que sea”.

El CEU admite ser consciente “de las múltiples situaciones adversas que pueden llevar a una mujer a plantearse abortar”, pero denuncia “la premeditada desinformación que silencia el drama real del aborto y las graves consecuencias para la mujer que aborta”. “La obligación de los gobiernos, de la comunidad médica y de cualquier ciudadano de bien es ofrecer alternativas, en vez de proponer o imponer como la mejor opción la que atenta contra la vida del hijo, contra la dignidad de la madre y la que da por supuesta la irresponsabilidad del padre”, explica el documento.

El texto está firmado por Alfredo Dagnino Guerra, presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU; Rafael Sánchez Saus, rector de la Universidad CEU San Pablo; Inma Castilla de Cortázar Larrea, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo; Alberto Parejo Gámir, rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera; Francisco Javier Romero Gómez, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad CEU Cardenal Herrera; y Beatriz de Pascual-Teresa, decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. Además, rubrican el texto los directores de departamentos de las áreas biosanitarias de los centros, vicedecanos, profesores y los representantes de los alumnos.

La Medicina al servicio a la fragilidad

La institución fundada en 1933, en Madrid, por la Asociación Católica de Propagandistas, precisa que la Medicina “por su propia naturaleza”, es “un servicio a la fragilidad”.

En este sentido, el comunicado manifiesta “rotundamente” que los médicos y personal sanitario “tenemos el deber de rechazar cualquier práctica que procure directamente la muerte, de acuerdo con una honorable tradición secular, a la que no estamos dispuestos a defraudar”.   “No enseñaremos, en nuestras aulas, práctica alguna que contravenga la finalidad de aprender a curar o a aliviar. Los vigentes planes de estudio incluyen los contenidos necesarios para capacitar a los alumnos para cualquier acto médico encaminado a procurar la salud de la madre y del niño”, dice el texto.   Finalmente, el CEU rechaza toda pretensión de regular la objeción de conciencia que, según indican, “por su propia naturaleza, no es regulable”. “Frente a toda imposición la conciencia nos hace discernir entre lo que es digno o indigno del hombre, con independencia de la adscripción de cada cual a una determinada religión, pueblo, opción política o tradición cultural”, constata la institución que concluye precisando que la conciencia “siempre ha sido el último baluarte de la libertad, posición a la que tampoco pensamos traicionar”.

Cine para estas Navidades

CinemaNet recomienda cinco películas para relajarse en estas Navidades: Planet 51; La mirada de Ouka Leele; Garbo, el espía; Mal día para pescar y La Ronda

CinemaNet recomienda cinco filmes para estas fiestas de estilos muy distintos que van desde la superproducción española animada Planet 51 hasta La Ronda, película de 1950 del director Max Ophüls. Buen cine para disfrutar en los días fríos navideños y descansar del estrés acumulado y los tiberios de las Navidades.

Planet 51
Título Original: Planet 51
Dirección: Jorge Blanco
Codirección: Javier Abad y Marcos Martínez
Países: España y Reino Unido
Año: 2009
Duración: 90 minutos
Género: Animación, comedia, aventuras
Doblaje USA: Dwayne Johnson (Chuck), Jessica Biel (Neera), Justin Long (Lem), Seann William Scott (Skiff), Gary Oldman (Grawl), John Cleese (Kipple).
Guión: Joe Stillman
Producción: Ignacio Pérez Dolset y Guy Collins para Ilion Animation Studios, HandMade Films y Antena 3 Films
Música: James Seymour Brett
Montaje: Alex Rodríguez
Diseño de producción: Julián Romero
Distribuidora: DeAPlaneta
Estreno en España: 27 Noviembre 2009
Sinopsis: el astronauta americano capitán Charles ‘Chuck’ Baker, aterriza en Planet 51 creyendo que es la primera persona que pisa el planeta. Para su sorpresa, verá que en realidad está habitaba por unas personitas verdes que viven felizmente en un mundo que nos recuerda los inocentes y felices años 50 en Estados Unidos, donde el único temor que había era el ser invadidos por los alienígenas…¡como Chuck! Con la ayuda de su compañero ‘Rover’ y su nuevo amigo Lem, Chuck debe moverse por las deslumbrantes pero a la vez desconcertantes tierras de Planet 51 para escapar y evitar convertirse en parte de la colección permanente del Museo Espacial de Alienígenas Invasores de Planet 51.
La mirada de Ouka Leele
Título original: La mirada de Ouka Leele
Dirección y Guión: Rafael Gordon
Intérprete: Ouka Leele
País: España
Año: 2009
Duración: 117 minnutos
Género: Documental
Producción: Rafael Gordon
Producción Ejecutiva: Sergio García de Leániz y Pedro Sastre
Música: Jorge Magaz y Eva Gancedo
Canción: Irma Serrano
Montaje: Iñigo Madurga
Cámara y Fotografía: Julio Madurga
Estreno en España: 5 Diciembre 2009, cine Luchana de Madrid
Sinopsis: rodada a lo largo de cinco años, es un documento único del trabajo creacional de la artista más representativa de su generación. Pintora y fotógrafa de iconos que pretende reflejar todo cuanto de humano encierra el espíritu. Vida y pensamiento de una artista esencial, creadora a través de tres décadas de una obra reconocida internacionalmente y merecedora del Premio Nacional de Fotografía. Es la historia de cómo se desarrolla la creatividad de un genio, su pasión y su lucha en el pensamiento, la pintura y la fotografía.
Garbo, el espía
Título Original: Garbo: The Spy
Dirección: Edmon Roch
País: España
Año: 2008
Duración: 89 minutos
Género: Documental
Intervenciones: Nigel West, Mark Seaman, Xavier Vinader, Aline Griffith, Stan Vranckx, Joan Pujol. Guión: Edmon Roch, Isaki Lacuesta y María Hervera
Producción: Edmon Roch
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Bet Rourich, Gabriel Guerra y Joachim Bergamin
Montaje: Alexander Adams
Distribuidora: Gummo Films
Estreno en España: 4 Diciembre 2009
Sinopsis: Madrid, 1940. Juan Pujol, autodidacta, gerente de una granja de pollos y conserje de hotel, empieza a planear su contribución al “bienestar de la humanidad”, y decide ofrecerse a los británicos para “echarles una mano”, pero su ingenuo plan fracasa. En lugar de desanimarse y abandonar, consigue convencer a los nazis de que puede espiar para ellos. Sorprendentemente, el Abwehr confía en él y lo contrata. Nombre en clave: Arabal. Después de una serie de aventuras, Pujol es localizado por la Inteligencia Británica que le convierte en agente doble. Nombre en clave: Garbo. Desde Londres, hace creer al Tercer Reich que el desembarco de Normandía no es más que una estrategia de engaño, ya que el verdadero desembarco tendrá lugar en el Paso de Calais. Treinta años más tarde, un escritor inglés de novelas de espías, Nigel West, empieza a dudar de su muerte, se pone a buscarle y le localiza en Venezuela, donde ha iniciado una nueva vida, se ha vuelto a casar y trabaja como profesor de inglés para la Shell. Nadie en su entorno sabia de su participación en la guerra. Es la historia de “el mejor actor del mundo”.
Mal día para pescar
Título Original: Mal día para pescar
Director: Álvaro Brechner
País: España y Uruguay
Año: 2009
Duración: 104 minutos
Género: Drama, comedia
Intérpretes: Gary Piquer (Orsini), Jouko Ahola (Jacob Van Oppen), Antonella Costa (Adriana), César Troncoso (Heber)
Guión: Álvaro Brechner, con la colaboración de Gary Piquer; basado en el cuento “Jacob y el otro”, de Juan Carlos Onetti
Producción: Álvaro Brechner, Adolfo Blanco, Tomás Cimadevilla y Virginia Hinze para Baobab Films, Telespan 2000 y Expresso Films
Música: Mikel Salas
Fotografía: Álvaro Gutiérrez
Montaje: Teresa Font
Dirección artística: Gustavo Ramírez
Vestuario: Alejandra Rosasco
Distribuidora: Vértice Cine
Estreno en Uruguay: 31 Julio 2009
Estreno en España: 11 Diciembre 2009
Sinopsis: dos peculiares buscavidas viajan por Latinoamérica: Orsini, un empresario pícaro, cínico e ingenioso, que se autodenomina ‘Príncipe’, y su representado, Jacob van Oppen, un forzudo, envejecido, alcohólico e incontrolable ex campeón Mundial de Lucha Libre. Buscando mantener viva la épica que un día les unió, se embarcan en una larga e interminable gira de exhibiciones por pueblos perdidos, tras la cual Orsini –asegura con convicción- el campeón reconquistará su título. Al llegar a Santa María, buscando atraer la curiosidad del pueblo, el manager hace público un desafío por este inaudito espectáculo: 1000 dólares a quien sea capaz de resistir tres minutos en el ring con el campeón. Los acontecimientos toman un rumbo inesperado cuando una ambiciosa y pequeña muchacha empuja a su novio –un almacenero joven y gigante apodado ‘el Turco’ por su largo bigote- a aceptar el desafío.
La Ronda
Título Original: La Ronde
Director: Max Ophüls
Año: 1950
Duración: 95 minutos
Género: Drama romántico
Intérpretes: Anton Walbrook, Simone Signoret, Serge Reggiani, Simone Simon, Daniel Gélin, Danielle Darrieux, Fernand Gravey
Guión: Max Ophüls, Kurt Feltz
Música: Oscar Straus
Fotografía: Christian Matras
Distribuidora en DVD: Avalon
Sinopsis: adaptación de la obra de Arthur Schnitzler, la trama se sitúa en la Viena de 1900. Un anfitrión narrador nos invita a subir a un tiovivo, que deviene en metáfora de las muy diversas historias de amor en que puede verse envuelto el ser humano. De modo que un artificio consistente en encadenar parejas a través de uno de los componentes de la misma, nos permite conocer a una prostituta que se ofrece a un soldado, este soldado corteja a una empleada del hogar, a ésta la pretende el señorito de la casa donde sirve, una mujer casada tiene una aventura con el susodicho señorito, esta mujer departe con su marido en el lecho conyugal, el marido lleva a una señorita al reservado de un restaurante, esta señorita tiene relación con un poeta, el poeta muestra gran devoción por una actriz de teatro, la actriz de teatro es pretendida por un duque, el duque acaba cruzándose con el soldado del inicio, a punto de conocer a la prostituta.

Camino de convertirse en primera santa de Australia

Superviviente a un cáncer agradecida a la beata Mary MacKillop


Monja y fundadora, camino de convertirse en la primera santa de Australia

SYDNEY, martes 22 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- La mujer que ha experimentado la curación de un cáncer de pulmón, que no podía operarse, decretada por la Iglesia como un verdadero milagro de la beata Mary MacKillop, espera que la canonización de la monja sea una fuente de inspiración.

La mujer, que desea permanecer en el anonimato, apareció citada en un comunicado de prensa publicado este fin de semana por las Hermanas de San José, después de que el Vaticano anunciara que Benedicto XVI ha aprobado el decreto que atestigua la veracidad del milagro.

El decreto allana el camino para la canonización de la Madre Mary MacKillop, que se convertiría así en la primera persona santa de Australia.

“Es una maravillosa noticia -afirmó la mujer-. Me siento humilde, y agradecida a Mary MacKillop y a la influencia que ha tenido en mi vida”.

“Éste es un día para celebrar y reflexionar sobre la vida de Mary, el trabajo que ella hizo y el amor que nos ha mostrado a tantos de nosotros, personas normales de todo el mundo”, continuó.

“Mary MacKillop siempre me dio esperanza e inspiración, especialmente durante los momentos más difíciles de mi vida”, destacó.

“Espero que esta noticia de hoy llegue a otros, especialmente a los australianos más jóvenes, con inspiración y valentía para vivir con la generosidad y la compasión con las que Mary vivió”, añadió.

Este sábado, Benedicto XVI aprobó un total de 21 decretos de la Congregación para las Causas de los Santos.

Cinco eran decretos que atribuían milagros a personas que la Iglesia ya ha proclamado beatas, entre ellas la Madre Mary MacKillop.

Otros de esos decretos demostraban las virtudes heroicas de dos Papas, Pío XII y Juan Pablo II.

Heroína

Las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, la congregación fundada por Mary MacKillop, han reaccionado con alegría.

“Éste es un momento especial, no sólo para las hermanas, sino también para Australia y para la Iglesia universal”, dijo en un comunicado la superiora de la congregación, la Hermana Anne Derwin.

“Mary ha sido conocida no sólo por su verdadera santidad, sino también como uno de los verdaderos héroes de Australia”, aseguró.

“Mary era una mujer adelantada a su tiempo; era valiente y tenaz y no permitía que nada se le interpusiera en su camino para ayudar a los demás”, explicó.

“Su fuerza, humor y visión equitativa tienen una gran relevancia en los ajetreados y complejos tiempos de hoy”, continuó.

“El reconocimiento universal de la santidad de Mary por la Iglesia y el mundo entero inspirarán a las futuras generaciones, tanto de Australia como del resto del mundo”, añadió la Hermana Anne.

Mary MacKillop nació en Victoria en 1842 de padres escoceses. Fundó las Hermanas de San José del Sagrado Corazón en 1866 a los 25 años de edad.

La congregación estableció escuelas y organizaciones caritativas por Australia, especialmente en la despoblada zona del interior.

Las hermanas cuidaban a huérfanos, niños abandonados, personas sin hogar, enfermos y mayores.

Los esfuerzos de la madre MacKillop para fundar su congregación encontraron alguna resistencia por parte de la jerarquía en Australia, hasta el punto de llegar a ser excomulgada por un obispo, aunque la sentencia fue retirada cinco meses después.

Murió en 1909. Desde entonces, la congregación que ella fundó ha crecido y actualmente cuenta con unos 1.200 miembros que trabajan principalmente en Australia y Nueva Zelanda, aunque también hay algunas personas solas y pequeños grupos dispersos por el mundo.

Una Navidad anticipada

El domingo, el arzobispo de Sydney, el cardenal George Pell, llamó el anuncio “un grato regalo de Navidad”.

Destacó que los australianos, que suelen llamarla Beata Mary MacKillop, tendrán que empezar a acostumbrarse a llamarla Santa Mary MacKillop. “Es un cambio que estarán muy contentos de hacer”, dijo.

El cardenal Pell destacó que no es “fácil convertirse en santo” y añadió que “los santos a menudo responden a los desafíos del tiempo y promueven la renovación religiosa”.

“En el caso de Mary, ella llevó educación e instrucción religiosa a muchos jóvenes pobres, especialmente en la selva”, dijo.

“Mary MacKillop se encuentra en el corazón de la tradición católica”, destacó el arzobispo de Sydney.

“Era extraordinaria en su fe y en su oración, en su habilidad para inspirar a otros a unirse a ella -algo que falta hoy en día-, en su capacidad para perdonar y en su lealtad a sus hermanas y a los superiores de la Iglesia, que no siempre la trataron bien”, recordó.

El cardenal Pell indicó que la Madre MacKillop «sufrió mucho y a veces fue tratada muy mal; a menudo estaba enferma, habitualmente iba justa de dinero, fue excomulgada por un obispo y expulsada de Adelaida por otro”.

“Ella rezó y perseveró, nunca cayó en la amargura, y hablaba bien de sus oponentes -continuó-. Dios la bendijo en sus problemas y su trabajo prosperó”.

“En el momento de su muerte en 1909, ella había establecido 109 casas, contaba con 650 hermanas y enseñaba a 12.400 alumnos en 117 escuelas en Australia y Nueva Zelanda”.

Apoyan la causa de Pío XII

Los católicos de lengua hebrea apoyan la causa de Pío XII

Afirman que sólo Dios puede saber si hizo suficiente para salvar a los judíos

JERUSALÉN, martes 22 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Aunque los católicos de lengua hebrea de Israel reconocen que podría no ser nunca “humanamente posible” determinar si el papa Píos XII hizo “suficiente” para salvar a los judíos durante el Holocausto, afirman también las muchas virtudes del Pontífice de la Segunda Guerra Mundial.

El Vicariato de los Católicos de Lengua Hebrea de Israel (www.catholic.co.il) emitió ayer lunes una declaración en la que expresa su propio apoyo a la decisión de Benedicto XVI de aprobar un decreto que atestigua las virtudes heroicas de Pío XII, un gesto que lleva al Pontífice difunto más cerca de la beatificación.

Para que Pío XII sea declarado beato por la Iglesia, debe ser aprobado un decreto que acredite un milagro atribuido a su intercesión.

La nota, firmada por el vicario de la comunidad, el sacerdote jesuita David Neuhaus, y por los sacerdotes del Vicariato, lamenta que la decisión haya llevado a una nueva “tormenta en las relaciones entre los judíos y los católicos”.

Ronald Lauder, presidente del World Jewish Congress, ha afirmado en una declaración que “existen serias preocupaciones relativas al papel político del papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial, y no deberían ser ignoradas”.

Lauder ha exhortado al Vaticano a que abra sus propios archivos relativos a los años de la Guerra, entre 1939 y 1945, y ha añadido que hasta que esto no suceda, “una beatificación es inoportuna y prematura”.

La declaración de la comunidad católica de lengua hebrea de Israel, con todo, subraya los muchos logros de Pío XII, entre ellos los esfuerzos por promover una investigación bíblica científica, que “une a judíos y cristianos e influye notablemente en la definición de la herencia bíblica compartida judeo-cristiana”.

“El Papa, cuyo pontificado duró desde 1939 hasta 1958, fue activo en muchos sectores y dejó su impronta en la Iglesia del siglo XX”, afirma la declaración. “Los católicos lo recuerdan y honran su memoria en un contexto eclesial mucho más amplio del que se refiere sólo a los años oscuros de la Segunda Guerra Mundial”.

Las acusaciones

Refiriéndose a cuantos critican la dirección de la Iglesia por parte de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial, la nota afirma que se “rechaza la difamación de Pío XII” y las acusaciones de su “cobardía e incluso de su antisemitismo y de la colaboración con el enemigo nazi. Estas acusaciones son absolutamente infundadas”.

“De la misma forma, rechazamos las interpretaciones que ven toda honra hacia Pío XII como una minimización de la importancia de la Shoah o un paso atrás en el enorme progreso de las relaciones entre judíos y católicos en las décadas pasadas”.

Dicho esto, la comunidad dice “comprender el disgusto de muchos de nuestros hermanos y hermanas judíos que piensan que el Papa ‘no hizo suficiente’ para salvar a los judíos de los sufrimientos de la Shoah”.

“Comprendemos el grito ‘no hizo suficiente’ como un grito de profundo dolor que deriva del sentido de traición del pueblo judío en el momento de la prueba”, explica la declaración. “El mundo no hizo suficiente, dado que es innegable que seis millones de miembros del pueblo judío fueron asesinados”.

“En definitiva, no puede haber ningún ‘suficiente’ en el intento de afrontar una tragedia de las dimensiones de la Shoah!”, declara la nota.

“¿El Papa habría podido hacer más?”, pregunta el texto. “La pregunta es legítima y comprensible, pero quizás no tenga una respuesta humana”.

“Solo Dios puede saber si hizo verdaderamente todo lo que podía hacer”.

El padre Neuhaus y los demás sacerdotes del Vicariato, con todo, señalan un amplio cuerpo de investigaciones históricas que documentan los esfuerzos diplomáticos de Pío XII al final de la Segunda Guerra Mundial y sus instrucciones a iglesias y monasterios para que ayudasen a los judios que huían de las persecuciones, hasta el punto de proporcionarles documentos falsos y de sacarlos de las zonas controladas por los nazis.

“Seguimos rezando”, concluye la nota, para que tanto en la Iglesia como en el pueblo judío se siga buscando juntos la verdad histórica para poder educar a nuestros hijos en el respeto recíproco y en la fraternidad, y que se lleven adelante esfuerzos para colaborar en la ‘curación del mundo’ (tikkum olam)”.

El derecho a objetar

Ginecólogos pro vida: el derecho a objetar

Entrevista con el ginecólogo español Esteban Rodríguez (I)

MADRID, miércoles 23 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) Luego de la amplitud a la ley del aborto que el pasado jueves dio la Cámara de diputados española que estipula los 16 años como mayoría de edad para abortar sin permiso de los padres y considera la “interrupción del embarazo» como un «derecho de la mujer”, el ginecólogo Esteban Rodíguez aseguró que seguirá recurriendo a la objeción de conciencia “hasta las últimas consecuencias”.

En España, desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del Ejecutivo y del PSOE han subrayado en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario y ven “con preocupación”, que por el hecho de que los médicos acudan a este mecanismo, se pase el plazo para que las mujeres puedan ejercer el “derecho a abortar”.

ZENIT entrevistó al doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España. Es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.

La segunda parte de esta entrevista se publicará en el servicio de mañana 24 de diciembre.

-¿Por qué usted ha tenido la osadía de manifestar el tema de la objeción de conciencia de manera pública y de invitar a muchos médicos a que lo hagan?

Esteban Rodríguez: Porque soy un hombre libre y no un esclavo. Porque soy médico y mi misión es defender de la vida,  la salud de la mujer y la libertad de ciencia y de conciencia de los médicos para actuar conforme al deber deontológico. Porque asumo que estamos en unos momentos históricos en los que creo necesario dar un testimonio público vivo y valiente en defensa de la cultura de la vida, en comunión con las exhortaciones que nos han hecho tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Y porque no estoy dispuesto a darle al Cesar lo que es de Dios.

-Como ginecólogo ¿de qué manera ve usted que la cultura de muerte se ha cebado contra los médicos especialistas en este campo?

Esteban Rodríguez: Se nos obliga a asumir la mentalidad eugenésica y anticonceptiva que considera el embarazo como una enfermedad. Algunas universidades y sociedades científicas han asumido esos postulados ideológicos que han sido impuestos a través de leyes en algunos países como el mío.

-¿Le han solicitado practicar abortos? ¿ha tenido que objetar?

Esteban Rodríguez: Sí, en más de una ocasión. He tenido que negarme a participar en un aborto por enfermedad fetal. He tenido que negarme a cooperar en los programas oficiales destinados al diagnostico prenatal de malformaciones, diseñados para permitir el aborto eugenésico como una de sus finalidades, cuando la medicina no es capaz de proporcionar soluciones terapéuticas o cuando, habiéndolas, los padres deciden tener que pasar por el esfuerzo que requerirán los cuidados y crianza de hijo discapacitado o enfermo, argumentando una falsa humanidad o falsa piedad. He tenido que negarme a la inserción de dispositivos intrauterinos y a la prescripción de fármacos antinplantatorios que acaban con la vida con la vida del ser humano en sus primeros días de existencia.

-¿Las ha convencido de que opten por la vida de su hijo?

Esteban Rodíguez: Sí. En mi experiencia, 8 de cada 10 mujeres que quieren abortar ante un embarazo inesperado deciden permitir nacer a sus hijos cuando son ayudadas para ello.

La primera emoción que sienten los padres ante un embarazo inesperado es de miedo ante la responsabilidad que se les avecina. La mujer, en no pocas ocasiones, además se siente sola, por la concepción social de que el embarazo es un «problema» que ataña en «exclusivamente a la mujer» y que considera que no hay obligación de proteger a los hijos si no han sido inicialmente deseados- cuando dejan de ser deseados tras un diagnóstico prenatal adverso- sino derecho a decidir que no nazcan en un ambiente o condiciones desfavorables.

Por tanto la primera intervención debe ir orientada a paliar ese miedo y esa soledad. Hay que hacer sentir a la mujer que hay personas a las que nos importa el sufrimiento y la angustia por la que está pasando de manera que no sienta sola. Especialmente cuando desde su entorno familiar o médico estén sufriendo presiones para abortar. Hay que hacerle sentir que alguien la va ayudar a defender la vida del hijo del que está embarazada ofreciéndole ayudas concretas.

-¿Cree usted que generalmente las mujeres que quieren abortar desconocen lo que implica este procedimiento y las consecuencias que trae?

Esteban Rodíguez: Si, por ello hay que explicarles lo que no les explicaran los abortistas: qué dice la ley, en qué consiste un aborto, como se hace, qué secuelas le acarreará, a qué complicaciones se expondrá, como influirá en su salud sexual y su futuro reproductor y como afectará a su dinámica familiar tanto con sus padres como su cónyuge como con el resto de su hijos. Hay que hacer una ecografía para mostrarle la realidad corporal y personal de su hijo vivo y hacerle sentir que, en el ambiente actual, el único abogado que de que dispone este pequeño es su propia madre, de manera que está perdido si ésta renuncia su defensa. También es un momento de anunciarle la buena noticia que significa que Dios haya querido venir en rescate del hombre a través de Jesucristo, especialmente si el aborto ya se ha producido y la estamos ayudando ha superar el síndrome que sufren tras él.

-Muchos quieren imponer como dogma que el médico se comporte como un agente moral neutro…

Esteban Rodíguez: En mi opinión, esa supuesta neutralidad moral convierte al agente de salud en un agente amoral y, yo no estoy dispuesto a consentirlo sin resistencia. No estoy dispuesto a aceptar los dogmas de otros, contrarios a los míos, especialmente cuando además son contrarios a la deontología médica, poniendo en riesgo la vida, la salud de la mujer y la integridad moral del médico. No estoy dispuesto a renunciar a mi honor y a mi dignidad profesional y humana, para satisfacer los intereses ideológicos de la cultura de la muerte.

-Y no son pocos los que miran con «preocupación» la objeción de un médico por el hecho de que se pase el plazo de una mujer para abortar…

Esteban Rodíguez: Opino que caen en una actitud totalitaria. La libertad de conciencia y el derecho a la vida son anteriores al Estado. La esencia de un Estado democrático y lo que lo diferencia de un Estado totalitario es precisamente la defensa de esos derechos fundamentales.

Más bien nos debemos preocupar por tratar de disminuir el número de abortos, verdadero problema de salud pública que se ha convertido en la primera causa de muerte en España, de controlar a los empresarios del aborto que se están lucrando a costa de la desgracia de la mujer, de ayudar a las mujeres para que no tengan que pasar por el trauma de un aborto que lesiona profundamente su salud y su dignidad como mujer, de promocionar unos sistemas de diagnóstico prenatal que fuesen respetuosos con la vida de los pacientes fetales y que respetasen el derecho de estos a la intimidad y el anonimato genético-cromosómico, que de qué los médicos honrados ejerzan su derecho a la objeción de ciencia y de conciencia para seguir siendo fieles a los principios deontológicos de la profesión médica.

Sus decisiones se han hecho noticia especialmente por la objeción ante el diagnóstico prenatal…

Esteban Rodíguez: Sí y mis superiores se han negado a respetar mi autonomía moral y han pretendido obligarme, por encima de mi libertad ideológica de pensamiento y de conciencia, a convertirme una herramienta acrítica, de un sistema institucionalizado que permita un falso derecho a decidir provocar la muerte la muerte de un ser humano embriofetal enfermo.

Por Carmen Elena Villa

El accidente

Un accidente de autobús en una excursión escolar puso a prueba la rapidez de reacción

Por Natalia Alonso;JESSICA PRESSLER

Eran las 6 de la mañana de un día de marzo en el que había una excursión escolar a un acuario, en otra ciudad. La profesora de quinto, Amy King, estaba guardando los almuerzos y preparando las etiquetas que llevarían los padres acompañantes. Mientras los niños subían a los tres autobuses contratados para ese día, King charló un poco con Gerald Bailey, el conductor de 75 años que encabezaría la caravana de escolares del colegio de Alabama, en Estados Unidos.

La compañera de King, Sherry Ledlow, puso un DVD para los niños y las dos se sentaron delante, preparadas para el viaje de tres horas. Alrededor de una hora después, las profesoras iban hablando en voz baja cuando sintieron que el autobús cruzaba la carretera de repente y golpeaba el quitamiedos. Los niños gritaron.

King pensó en ellos de inmedia-to: “Me volví hacia atrás y les dije: ‘Chicos, no pasa nada. Tranquilos’”.

Al otro lado del pasillo, Ledlow hizo lo mismo. “Les dijimos que no pasaba nada”, recuerda, “pero yo pensé: ‘Vaya, por poco’”. El autobús parecía haber retomado su curso, pero cuando las profesoras miraron al conductor, descubrieron que estaba desplomado en su asiento. “Lo sujetaba el cinturón de seguri-dad”, explica King, “pero la cabeza le colgaba hacia un lado, inerte”.

El autobús avanzaba por la autopista a más de 100 km/h. Tras mirarse durante un segundo, King y Ledlow se acercaron al conductor de un salto y trataron de despertarlo, pero entonces un inquietante zumbido las hizo mirar adelante. El vehículo había invadido el borde izquierdo de la carretera y estaba a sólo centímetros de la barrera. Estaban a punto de salirse del camino.

King miró por el parabrisas: a la iz-quierda, más allá de la barrera, había un empinado terraplén con altos árbo-les, y a la derecha, una cuneta baja y cubierta de hierba. Tomó una decisión en una fracción de segundo: se inclinó sobre el conductor y agarró el volante. “A pesar de la presión, pensé: ‘Con suavidad. Hazlo con suavidad’, y giré hacia la derecha”.

Pero el autobús no reaccionó con igual mesura; cruzó la carretera serpenteando y levantó en el aire hilos de polvo y alquitrán. Ledlow cayó al suelo. King mantuvo el equilibrio, pero el vehículo estaba fuera de control… y entonces se levantó sobre dos de sus ruedas. “Fue horrible”, recuerda Hunter Graves, de 11 años, que iba sentado al fondo y miraba por una ventana.

En medio del caos, algo le hizo a King agarrarse a lo primero que encontró con todas sus fuerzas, una de las barras del autobús.

Justo entonces el vehículo volcó sobre una franja de hierba, lanzando a los niños al pasillo y a King a través del parabrisas. En la parte trasera, Hunter Graves se dio un gran golpe con la puerta del baño. “Creo que me desmayé”, recuerda. El vehículo se deslizó varios metros boca abajo sobre la hierba antes de detenerse, y los asustados niños comenzaron a arrastrarse hacia las ventanas rotas.

Phillip Chumley, uno de los padres acompañantes que iba en su coche detrás del autobús, se detuvo y corrió hasta el vehículo volcado. Los niños corrían hacia él y los demás padres, llorando.

Ledlow, apretujada contra el parabrisas roto, logró salir al exterior, donde vio a King gravemente herida. Lo primero que ésta preguntó fue si sus alumnos estaban bien.

Milagrosamente no murió ninguno de los niños. King no sólo había dirigi-do el autobús a una zona más segura, sino que además su suave viraje redu-jo la velocidad, atenuando el impacto. “Hizo un excelente trabajo”, asegura el teniente Terry Windham, policía de tráfico, quien estuvo en el lugar del accidente.

King fue trasladada en helicóptero a un hospital. Tenía fracturas de cadera, costillas, vértebras, rótula, fémur y clavícula, además de un pulmón perforado. “Creo que voy a necesitar que me sustituyan durante un tiempo”, le dijo a su marido al salir de las intervenciones.

De los 44 niños que iban en el auto-bús 19 fueron hospitalizados. En gene-ral, sus heridas eran menores, como la fractura de clavícula de Hunter Graves, pero su compañera Brittany Purvis se fracturó la pelvis. Pudo entrar en secundaria este otoño, después de una operación.

“Me emocionó mucho verla caminar”, comenta King con la voz entrecortada. “Esos chicos siempre serán especiales para mí”.

Se desconoce el motivo del desmayo del conductor. Aunque nadie tiene el menor deseo de subirse a un autobús por ahora, el padre de Hunter, Steve Graves, dice que el accidente “les fortaleció a todos. Ahora nos cuidamos unos a otros”.

Amy King se reincorporó al colegio el pasado mes de agosto, en medio de muchos elogios y ovaciones, pero no se siente merecedora de toda esa atención. “No creo que haya sido heroica”, dice, y añade algo que muchos profesores les han dicho a menudo a sus alumnos: “Sólo intenté hacerlo lo mejor que pude”.

Salir de la calle

El coraje de una mujer ha alejado de las calles a decenas de niñas abandonadas y maltratadas

Por Cosme Ojeda;ELIESHEVA RAMOS

Algunas de ellas aún no han salido de la infancia y ya han pasado una parte de sus vidas en la calle o en centros y albergues de donde fueron expulsadas o escaparon. Dormir en las alcantarillas, pedir limosna o esnifar pegamento para adormecer el hambre y el frío es mejor que permanecer en casa.

Sofía* perdió un ojo cuando su padre le clavó un lápiz en un ataque de furia. Estela* fue iniciada en el narcotráfico por su abuela y Leonor* era violada y quemada con una plancha por su padre. En una ocasión, tras un ataque, la creyeron muerta y la echaron a la calle, de donde fue rescatada aún con vida. Sólo tenía nueve años.

Cuando parecía que jamás saldrían de esa espiral de violencia y abandono apareció María Martina Estrada, una valiente mujer que desde la dirección del albergue Ayuda y Solidaridad con Niñas de la Calle I.A.P ha transformado la vida de decenas de chiquillas en México.

Mariamar, como le gusta que la llamen, supo desde niña que era afortunada, y que podía compartir parte de esa fortuna. “Mis padres y hermanas acordamos regalar cestas navideñas a gente de pocos recursos en lugar del clásico intercambio familiar”, recuerda.

Pero el tiempo le enseñó que ayudar a grupos vulnerables requiere algo más que buena voluntad. “Estaba en la universidad cuando empecé a visitar a los niños de la calle: charlaba con ellos y les llevaba comida, pero pasaban las semanas y cada vez estaban peor, así que comprendí que lo que les ofrecía no servía para nada, que no bastaba con escucharlos y sentirme mal”.

Entonces puso manos a la obra y se preparó, esperando el momento oportuno, que le llegó mientras trabajaba en el glamouroso mundo de las telenovelas. “Me ofrecieron la dirección del albergue y no lo pensé ni un minuto, era lo que quería hacer en la vida”, recuerda.

Fue así como se introdujo en el complicado mundo de dos albergues creados en 1993 específicamente para las necesidades de niñas de entre siete y 18 años en riesgo o en la calle, quienes llegan ahí canalizadas por la administración pública o por instituciones hermanas que consideran que son casos extremos que no pueden atender.

En el albergue, pintado de azul y amarillo, Mariamar y un grupo de cuarenta especialistas se dedican a intentar unir los trozos de decenas de vidas destrozadas tras años de abusos sistemáticos. Además de terapia psicológica, las niñas aprenden un oficio, como estética, cocina e informática, practican ejercicio y se responsabilizan de sus tareas domésticas.

Tras su estancia allí son enviadas a Jilotepec, en el Estado de México, donde continúan preparándose para una vida independiente. Ambos lugares son considerados ‘casas abiertas’, pues las niñas permanecen ahí por voluntad propia.

“Buscamos que cambien su mentalidad, que no repitan historias, pues en ocasiones salen de aquí y hacen lo mismo que vieron en sus casas, entonces regresan con sus hijos, quienes son los nuevos clientes del albergue”, cuenta Mariamar.

Daniela* come compulsivamente para tratar de calmar la angustia que le provocó presenciar la violación múltiple de su hermana. Karina* tiene graves desórdenes sexuales y Rosalba* fue vendida por su madre.

Pero a pesar del horror que han vivido, aún son capaces de sonreír, y es que Mariamar no permite que decaiga su ánimo y juega con ellas, las acaricia, organiza excursiones al mar o logra que salgan como extras en alguna telenovela.

El momento más entrañable sucedió en la navidad de 2005. “Cada trabajador del albergue invitó a una o varias niñas, dependiendo de sus posibilidades, a pasar la navidad en su casa. Las niñas tuvieron cena, regalos y amor, lo que no habían tenido quién sabe en cuanto tiempo”, recuerda.

Pero a pesar del esfuerzo, amor y compromiso del grupo de Ayuda y Solidaridad, en ocasiones pierden la batalla, pues algunas niñas optan por regresar a la calle o al hogar donde fueron maltratadas, mientras que otras son alejadas de la institución por sus padres o tutores.

Así sucedió con Teresa*, quien mostraba grandes avances en Ayuda y Solidaridad mientras varios miembros de su familia, incluida su madre, estaban encarcelados. Un día, su madre decidió que necesitaba que Teresa trabajara para proporcionarle artículos dentro del penal, así que tramitó una orden para sacarla del albergue.

“La niña se tiró al suelo y se agarró a mis piernas, pero yo no tuve más remedio que dejarla ir, porque la ley no me amparaba”, recuerda con tristeza.

Esas injusticias fortalecen a Mariamar, quien buscó alianzas con instituciones similares para plantear la necesidad de crear un recurso legal que impida a los padres o tutores que abusaban de los menores recuperar su custodia hasta que demuestren que no volverán a maltratarlos. La propuesta, hasta el momento, no ha encontrado eco en las autoridades.

A pesar de los sinsabores, considera un privilegio estar al frente del albergue. “Esto para mí no es un trabajo, es una labor que me enriquece”, y asegura que no podría vivir de otra manera.

“Es más fácil cerrar los ojos o quejarnos de lo que no nos gusta, esperando que los demás nos solucionen las cosas, y no se trata de eso, hay que ver qué hacemos cada uno desde nuestra pequeña trinchera”, dice convencida.

Anayelli Chávez Damián, quien jamás conoció a sus padres y ha sido drogadicta, ha descubierto, de la mano de Mariamar, otra forma de vivir. Esta joven de 20 años ha hecho la carrera técnica en Alimentos y Bebidas y actualmente cursa el cuarto semestre de Nutrición. “Quiero y respeto a Mariamar porque se preocupa por mí”, resume.

Para Mariamar, todas ‘sus niñas’ son unas guerreras. “La gente suele pensar que la labor del albergue vale la pena cuando una niña que viene de un hogar disfuncional consigue tener una profesión, pero para mí un éxito es cuando una niña que entra por esa puerta con la cabeza agachada, arrastrando los pies y con ganas de morirse, al cabo de unos meses sonríe y camina con la cara levantada”, dice con vehemencia.

*Se han cambiado los nombres para proteger su intimidad.

A su salud

Convirtió en una misión personal concienciar a las mujeres para hacerse revisiones médicas

Por Cosme Ojeda;DANIEL ROME LEVINE

En las primeras horas de un sábado del pasado mes de octubre, Mercedes Vázquez, de 44 años, está casi al frente de una larga fila a la entrada de la Iglesia Lakewood, en Houston (Texas). No está ahí para ir a misa, sino para hacerse exámenes gratuitos de detección de cáncer de mama, diabetes y VIH. El esfuerzo es coordinado por el Día de la Mujer Latina, una organización sin ánimo de lucro dedicado a la prevención de esas enfermedades. Vázquez, que trabaja en la cocina de un colegio, no se había hecho nunca antes una mamografía ni un examen clínico de los senos. “No tengo dinero para ir al médico”, dice.

Un médico voluntario le mide la tensión arterial y los niveles de glucosa y colesterol, y luego examina los senos de María Guadalupe Ramírez, empleada doméstica de 54 años. Guadalupe dice que se están beneficiando con campañas como ésta porque las orientan para prevenir enfermedades. “La comunidad latina no piensa mucho en la salud”, dice. “Con esto se educa a la gente”.

Venus Ginés, de 57 años, fundado-ra del Día de la Mujer Latina y super- viviente de cáncer de mama, va de un lado a otro para hablar con las mujeres y coordinar a los voluntarios. Lleva una camiseta rosa brillante que dice: “La lucha continúa, pero no seremos vencidos”.

Venus creció en la zona hispana de Harlem, en Nueva York, en Cayey (Puerto Rico) y en Miami (Florida). A los 28 años, su madre, Rosa, había sido víctima de la esterilización abusiva de los años cuarenta y cincuenta, y culpaba de ello a los médicos estadounidenses. “Mi madre estaba muy resentida con el sistema médico, y yo crecí escuchándola”, dice Venus.

Las palabras de Rosa tuvieron un fuerte impacto en su hija. Incluso después de licenciarse por la universidad y de trabajar como azafata en Trans World Airlines (TWA) con un buen seguro médico, Venus no iba al médico; si se ponía enferma, trataba de curarse sola.

Sin embargo, eso cambió en 1992, cuando, en un vuelo a Los Ángeles, Venus resbaló en el suelo mojado del avión y cayó. A pesar del dolor, se negó a recibir ayuda médica, hasta que el piloto del avión le dijo que, hasta que no lo hiciera, no le permitiría volar.

Venus, que tenía entonces 41 años, fue atendida por un doctor en la sala de urgencias de un hospital cercano al aeropuerto de Los Ángeles. Al ver su historial, se mostró sorprendido de que jamás se hubiera hecho una mamografía o un examen clínico de los senos. Aunque Venus tenía presentes los consejos de su madre, el doctor la convenció de hacerle un examen. “Era guapo, así que lo dejé”, bromea. Le descubrió un bulto en el seno izquierdo, y un análisis posterior reveló que era cancerígeno. “Pensé que iba a morir”, recuerda.

A Venus, madre soltera, le preocupaba su hijo de 11 años, Richard. “Ma- mi se irá al cielo”, le dijo, “pero voy a estar cuidándote desde ahí”.

“Vamos a rezar”, le contestó el niño. “Querido Dios: Te daré todos mis juguetes, si no te llevas a mi madre”.

Escuchar esa súplica “me hizo com- prender que tenía que ser fuerte y luchar por él”, dice Venus.

Pero para combatir la enfermedad de forma efectiva debía elegir la me-jor opción de tratamiento, y para ello necesitaba información. Un médico le dio un artículo sobre cáncer de mama sacado de una publicación médica, pero ella no pudo entenderlo. Otro le dijo que necesitaba una mastectomía doble, y otro, que su sistema inmunitario no iba a soportar esa operación. Totalmente confundida, Venus decidió investigar sobre el cáncer de mama por su cuenta, en español, su lengua materna. “Comencé a hacer llamadas y a buscar por todas partes, pero no encontré mucho”, dice. “Era frustrante”.

Finalmente, una amiga le habló de una doctora que la examinó y le sugirió que se hiciera una lumpectomía. Fue operada con éxito en 1993. Pero al año tuvo que enfrentarse a otra desgracia: su hermanastra de 44 años murió de cáncer de cuello de útero, después de hacer caso omiso de síntomas iniciales evidentes. “Cuando fue al médico ya era demasiado tarde”, dice Venus.

Esta pérdida y el recuerdo de lo difícil que fue encontrar información en español sobre el cáncer la convencieron de que debía hacer algo para informar sobre esta enfermedad. “Lo tomé como una misión personal”, dice.

En esa época, Venus trabajaba pa-ra TWA en Atlanta. A menudo llevaba en sus vuelos un modelo plástico de un seno e invitaba a las pasajeras a ir al fondo del avión, donde las orientaba en técnicas de autoexamen. Paralelamente, logró que la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer en Atlanta financiara la publicación de una fotonovela sobre la detección temprana del cáncer que ella había escrito en español. En 1997, acudió al consulado mexicano en Atlanta para que patrocinara una “fiesta de salud” a fin de informar a las latinas sobre los cánceres de seno y cuello de útero, y realizar exámenes y mamografías gratuitamente con médicos voluntarios. “Yo me encargaré de la fiesta si usted trae a los médicos”, le dijo el cónsul. Venus recorrió to-dos los hospitales de la ciudad para conseguir médicos voluntarios, pe-ro pocos hablaban español o podían trabajar los sábados. Después de muchos esfuerzos, convenció a algunos, y dos hospitales prestaron sus unidades móviles de mamografía.

Venus promocionó el evento tanto como pudo. Habló en iglesias, repartió su libro en restaurantes y fue entrevistada en programas de radio y televisión en español. Muchos le decían que estaba perdiendo el tiempo. “No vendrá nadie”, afirmaban.

“Vendrán”, respondía ella. Tuvo razón. La fiesta de salud fue un éxito: llegaron más de 1.000 personas, y casi 300 mujeres se hicieron mamografías o análisis clínicos de los senos. “No podía creerlo”, dice Venus.

Las fiestas de salud se convirtieron en un evento anual en Atlanta; cada año acudían más personas y crecía el número de hospitales y de médicos interesados en participar. Venus se hizo conocida entre los organismos para la investigación del cáncer de seno. Comenzó a recibir más financiación y la invitaron a participar en varios consejos. Cuando se corrió la voz sobre las fiestas de salud, personas de todo el país pidieron hacerlas en sus ciudades. Venus se jubiló de TWA en 2003 y decidió cumplir sus esfuerzos: realizó una fiesta en Denver ese año y ahora organiza una en una ciudad distinta cada mes.

El año pasado, comenzó a enseñar en la Universidad de Medicina Baylor, en Houston. Su tarea es ayudar a los alumnos a desarrollar habilidades para tratar más eficazmente a pacientes con antecedentes y culturas diversos. Además, está investigando métodos para mejorar la atención que se proporciona a las minorías étnicas y raciales. Entre otras cosas, intenta modificar sus arraigadas creencias en relación con la medicina. “Es un asunto muy importante para mí. Todavía existe la desconfianza que sentía mi madre por los médicos”, dice.

Sus festivales de salud han ayudado a más de 27.000 latinas de EE UU y Puerto Rico, y Venus se siente optimista por los que realizará en el futuro. “Siempre que salgo de casa para una de las fiestas o a estudios clínicos a nivel nacional, le pido a Dios que me traiga a personas que lo necesiten”, dice. “No me importa si llegan 25 ó 2.500 mujeres. No es una cuestión de cifras; lo importante es hacer todo lo que esté en mi poder para que sean atendidas”.

Ganas de vivir

Su trágica infancia de abusos sexuales e intento de asesinato no ha impedido que esta mujer sobreviva y luche por ser feliz.

Por Anne Mullen

Dennis Atkinson, joyero de la ciudad de Victoria (Canadá), todavía no comprende por qué, un soleado día de septiembre de 1988, despertó de una siesta con el deseo irreprimible de recoger moras silvestres. Cogió dos envases de helado, le dijo a su prometida, Judy Williams, que le acompañara y se dirigió a su coche.

Condujeron hasta un cruce de ferrocarril abandonado, no lejos de su casa, en las afueras de la ciudad, y luego caminaron hacia los arbustos. Poco después de haber empezado a recolectar las moras, Dennis levantó la mirada y vio a una niña pequeña de pelo oscuro saliendo a tropezones de entre los espinosos arbustos, cubierta de arañazos y aturdida. Dennis siempre recordará el vestido de flores y los zapatos de lona blancos que la niña llevaba puestos, que parecían quedarle demasiado grandes.

Pensó que tendría unos cinco años, la misma edad que su hija, nacida de su primer matrimonio.

Se arrodillaron junto a ella y le preguntaron:

—¿Dónde está tu mamá o tu papá?

La niña cogió suavemente la mano extendida de Dennis y la apretó. A él le dio la impresión de que estaba borracha, y olía mucho a gasolina. ¿Habría logrado escapar de un accidente en la autopista próxima? Al parecer, había sufrido sólo rasguños y algunas quemaduras leves cerca de la muñeca.

—¿Cómo te llamas? —le preguntó la pareja.

—Vicki Mansell —contestó la niña, casi arrastrando las palabras.

Su nombre pronto aparecería en todos los periódicos del país, junto a una terrible historia.

Vicki, de cinco años, había salido de excursión con su madre y sus dos hermanos pequeños, Norman, de tres años, y Adam, de dos. Su madre, Ethel Mansell, de 35, los drogó con sedantes, se empapó ella misma y a sus hijos con gasolina y luego les prendió fuego a todos. Adam murió en el lugar; Ethel y Norman fallecieron tres días después en un hospital, y Vicki sobrevivió de milagro.

La tragedia estremeció al país a medida que la investigación policial fue dando a conocer los detalles. Después Vicki desapareció en el anonimato del sistema de protección de menores de Columbia Británica.

Hoy Vicky tiene 26 años. Se presentó ante los medios informativos después de cumplir los 25, cuando le entregaron un pequeño fondo de donaciones, reunido con donativos públicos, junto con tarjetas, cartas y oraciones de personas conmovidas por su historia. “Quería dar las gracias a la gente por su apoyo y sus oraciones, y decirle a todo el mundo que estaba bien”, cuenta.

Ahora trabaja para una organización benéfica que ofrece servicios a niños y familias de bajos recursos. Y tiene un nombre nuevo: se lo cambiaron oficialmente cuando tenía ocho años y fue adoptada por una familia, y de nuevo en 2008, cuando adoptó el apellido de su marido en una boda celebrada en una playa mexicana.

Vicki aún recuerda aquel día aciago, 5 de septiembre de 1988. Recuerda haber perseguido libélulas en un claro cubierto de hierba, haber comido con su familia en el campo… y después, el calor del fuego que la hizo huir. Se zambulló en un estanque o arroyo, y luego corrió entre los arbustos hasta toparse con Dennis y Judy. Recuerda haber viajado en el coche de la pareja, agarrada a Judy, y que en algún momento le dijo: “Mi mamá ya no me quiere. ¿Me quieres tú?”

De vuelta a casa, Judy se quedó sentada en el jardín, con la niña en su regazo, mientras Dennis llamaba al servicio de emergencias. Un policía llegó al poco tiempo y los llevó al hospital. Vicki iba sentada entre la pareja en el asiento trasero del coche patrulla, y durante el trayecto pasaron por el lugar del incendio. Allí, Dennis vio a un grupo de bomberos, con todo el equipo puesto, llorando.

La pareja se quedó al lado de la niña esa noche en el hospital. Como Vicki no quería que el personal de urgencias se acercara a ella, Dennis y Judy se ocuparon de los auxilios. Bajo la cuidadosa supervisión de un médico, la desvistieron, la bañaron para quitarle los residuos de gasolina, le colocaron parches de monitorización conectados a varios aparatos y la vistieron con una bata de hospital. Y la acompañaron mientras el investigador de la Real Policía Montada de Canadá, Bruce Brown, la interrogaba con delicadeza. Estuvieron con ella hasta las 10 de la noche, cuando se durmió y por fin soltó la mano de Judy.

Durante los dos meses siguientes, la niña se quedó en casa de su médico de familia. Llegaron decenas de solicitudes de personas que querían adoptarla o cuidarla temporalmente en sus casas. Algunas le enviaron animales de peluche y otros regalos.

Cuando Ron y Cathy Regan se enteraron del caso de Vicki, se pusieron en contacto con su trabajadora social, Louise Reimer, y le dijeron que deseaban hacerse cargo de ella. Eran bien conocidos como padres de acogida dentro del sistema de protección de menores de Columbia Británica. Ron trabajaba como agente inmobiliario y había sido propietario de dos restaurantes Burger King, y Cathy era ama de casa. En aquella época eran padres de 10 niños: tres hijos biológicos y siete adoptados. También eran padres de acogida “de emergencia”, y a menudo acogían a niños en mitad de la noche, con menos de una hora de aviso. Las autoridades sabían que la pareja podía ofrecerle a Vicki la familia cálida y cariños que necesitaba.

A principios de noviembre de 1988, Vicki se fue a vivir a casa de los Re-gan, en una colina cercana a Victoria. Una de las niñas, apenas un año ma-yor que Vicki, se acercó a ella.

—Hola, me llamo Lindsay —se presentó—. ¿Quieres jugar?

Vicki estaba fascinada. No sólo se sintió bienvenida, sino que la casa, de nueve dormitorios, tenía piscina en el jardín, una cama elástica, columpios y una caja de arena; además, el sótano era una sala de juegos llena de juguetes. También había bicicletas y patines, y una cancha de tenis vecinal, arriba de su calle.

Era un lugar de abrazos efusivos en el que se seguía una rutina tranquilizadora: todos se sentaban a cenar a las 5 de la tarde, iban a la iglesia los domingos por la mañana y cada uno tenía sus tareas asignadas.

Durante los primeros seis meses de su nueva vida con los Regan, Vicki asistió a sesiones de terapia con un psicólogo infantil, pero no guarda ningún recuerdo de ello. Sólo sabe que el psicólogo le dijo que era una superviviente y que estaría bien. Lo que sí recuerda con claridad es que le encantaba explorar el laberíntico bosque que rodeaba la casa de los Regan, subirse a los árboles, buscar serpientes debajo de las rocas y jugar a que era un hada del bosque.

También le fascinaban los cuentos. Al principio, Cathy se los leía regularmente; luego, cuando Vicki aprendió a leer, lo que más le gustaba era acurrucarse en un rincón tranquilo de la casa y devorar libros.

Los Regan adoptaron a Vicki cuando cumplió ocho años, y hasta principios de la adolescencia ella rara vez pensó en su familia biológica o en los trágicos incidentes de septiembre de 1988. Sin embargo, a los 15 años se volvió más curiosa. La trabajadora social contestaba sus preguntas poco a poco, pero jamás le reveló más de lo que ella quería saber.

Por fin, cuando Vicki estaba en el último curso de bachillerato, Ron la llevó a la biblioteca pública de la ciudad y juntos revisaron las microfichas en busca de información sobre aquel terrible día de la vida de Vicki. Ésta lloró al leer, horrorizada, que su madre les había prendido fuego a ella y a sus hermanos. Tenía recuerdos de los abusos de su padre, un pederasta que fue enviado a prisión por abusar sexualmente de Vicki y de otros niños del barrio; aquel lejano día de septiembre de 1988, estaba cumpliendo el primer año de una condena de cinco por sus delitos; sin embargo, en la mente de Vicki, el fuego lo inició él de alguna manera. (Incluso hoy día le tiene miedo. En este artículo usamos su nombre anterior, Vicki Mansell, porque aún teme que su padre pudiera encontrarla, si es que todavía vive).

En la biblioteca, Vicki se enteró también de los sentimientos de culpa e impotencia que embargaron a su madre por no haber descubierto a tiempo las atrocidades del pederasta. Al leer que su madre los había drogado con sedantes a ella y a sus hermanos, Vicki sintió un poco de paz. “A su manera, trató de protegernos”, comenta.

Vicki se puso en contacto con el agente Bruce Brown, y se sintió sumamente conmovida cuando éste le contó que, en la noche del día de la tragedia, había visitado la casa donde Ethel Mansell vivía con sus tres hijos. El piso estaba en el sótano de un edificio, y Brown lo encontró limpio y ordenado. Había ropa recién lavada, apilada y cuidadosamente doblada, y la nevera llena de comida sana. Era la prueba de que aquella mujer había intentado ser una buena madre lo mejor que sabía.

En el otoño de 2000, Vicki empezó la universidad. Allí, en un curso introductorio de psicología, escuchó al profesor hablar de la importancia de las experiencias positivas en los primeros años de la infancia, y sobre la influencia de lo innato y lo aprendido en el crecimiento y desarrollo de los niños. Vicky pensó que, por su historial familiar, no debería tener hijos propios.

Cuando su mejor amiga, Jennifer Hanson, murió en un accidente de tráfico varios años después, la pena de perder a su confidente más íntima revivió el dolor de su pasado. Sin embargo, superó el trance con la ayuda de Roberto Rees [el nombre ha sido cambiado para proteger la identidad de Vicki], a quien conoció en la universidad. Al igual que ella, Roberto tenía un pasado trágico. Cuando tenía tres años su padre fue asesinado, y a los 17 vio morir de cáncer a su madre.

La relación entre Roberto y Vicki fue afianzándose poco a poco, basada en la amistad y en muchas conversaciones. Les encantaba estar juntos, y compartían ideales y una profunda fe cristiana. Cuando él le propuso matrimonio, Vicki no dudó en aceptar.

Hoy día, con la seguridad que le da su amor por Roberto y por su familia adoptiva, Vicki se siente estable y confiada en que algún día podrá ser una buena madre. “Soy una superviviente”, dice. “No me define mi pasado”.

Algunas personas de su edad quisieran ser famosas o lograr cosas extra-ordinarias, pero Vicky afirma que lo único que desea es tener una familia y un hogar felices. “Ya me han ocurrido suficientes cosas extraordinarias en la vida”, señala. “Ahora me conformo con las corrientes”.