Cuestionario para evaluar su estado

ORDENADO POR EL CARDENAL RODÉ

Las órdenes de religiosas en EEUU reciben un cuestionario para evaluar su estado


Dividido en tres partes, el cuestionario desvela la profundidad de la visita apostólica que se está llevando a cabo para conocer en profundidad el estado real de las órdenes religiosas femeninas en EEUU. El test ha sido remitido a 341 congregaciones femeninas.

Actualizado 26 septiembre 2009

Según la madre Mary Clare Millea, superiora general de los apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús y visitadora apostólica designada por el Vaticano para dirigir el estudio, «el cuestionario es una parte extremadamente importante del proceso de visita encargado por la Congregación para los Institutos de vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica» con el objeto de «lograr una imagen clara de las religiosas» en EEUU, según informa The Catholic Standard.

El cuestionario está dividido en tres partes. La primera, de ocho páginas, está dedicada a datos generales como el número de religiosas, sus hábitos de vida, las formas de gobierno y los ministerios que desempeñan las miembros de las órdenes religiosas.

En concreto, se pregunta por el número de hermanas profesas, hermanas con votos temporales, novicias y candidatas o postulantas y sus fechas de nacimiento. Además, se pide el número total de ingresos entre 1999 y 2004 y desde ese año hasta el actual. Con la misma precisión, se pide información relativa a la raza y las etnias de origen de las hermanas y al número, en los mismo periodos, de hermanas que abandonaron la orden.

También se pregunta por los modos de vida, cuántas hermanas viven fuera de casas religiosas y si lo hacen, si solas, con otras hermans de su orden, o de otras órdenes, con familiares o conlaicos que no están relacionados con las órdenes.

En la segunda sección, se busca información relativa al origen de las órdenes, su identidad y su carisma, sus esfuerzos en la pastoral vocacional, y sus pautas de admisión y formación de nuevas religiosas. También incide en las peculiaridades de su vida en común y su gestión de la financiación.

Así, se requiere información sobre las personas que tiene poder de decisión en la orden y en qué grado, sean religiosas o laicas; el modo en el que las hermanas pueden hacer notar su disconformidad con alguna de las decisiones adoptadas; la frecuencia con que se celebra la eucaristía de forma comunitaria; cómo las superioras se aseguran de que las hermanas vivan acorde al voto de pobreza; datos contables de todo tipo, incluidas las partidad destinadas a los pobres.

La tercera parte de la encuesta simplemente equiere información de contacto sobre el reponsable o superior de la contestación del cuestionario.

Las 341 congregaciones que han sido invitadas a realizar el cuestionario deberán remitir las respuestas antes del 20 de noviembre. De estas respuestas, se derivará la decisión de realizar una visita apostólica in situ, queprobablemente tendrá lugar a lo largo de la primavera de 2010.

El estudio afecta a cerca de 60.000 monjas norteamericanas, con excepción de las que guardan clausura en conventos. El informe final resultado de este plan se espera que esté listo a mediados de 2011.

De traficante de drogas a monja contemplativa

ERA AMIGA DE PROSTITUTAS Y TUVO UN HIJO

De traficante de drogas, cocainómana, presidiaria y madre, a monja contemplativa


Estuvo en la cárcel tres años por llevar un paquete con droga; era amiga de prostitutas y borrachos; habitual de las discotecas y del acid-house; fumaba porros y tenía una vida sexual activa y promiscua. Se quedó embarazada a los 17. Dios le demostró que para Él nada es imposible y la llevó por un camino «inescrutable».

Actualizado 26 septiembre 2009

Mónica Vázquez/ReL

«Vivía en la calle Preciados y frecuentaba la noche. Me encantaba estar en ese ambiente de los que fumaban porros, las prostitutas, los borrachos, serenos; iba por los bares de la calle Montera y de Fuencarral, donde estaban los gays y lesbianas; tenía una vida sexual muy activa y me quedé embarazada a los 17», comenta Elsa, originaria de La Rioja.

«Iba a la iglesia del Carmen a llorar esta doble vida porque dentro sentía como una agonía», asegura. Querer sacar a su hijo adelante fue lo que la impulsó a aceptar llevar un paquete con droga a Canarias, por lo que le ofrecían una gran cantidad de dinero. La Policía la detuvo y estuvo tres años presa en la antigua cárcel de Yeserías. «Fue una experiencia maravillosa. Se sufre mucho en la cárcel, pero en el sufrimiento he llegado al entendimiento», indica con sabiduría. Cuando le dieron la ficha de salida la rompió y dejó la prisión a los dos meses. «No quería salir por lo mal que me había tratado mi familia en las visitas», confiesa.

Un encuentro carismático

Una vez fuera de la cárcel participó de un encuentro de la Confraternidad Carcelaria de España al que iba a asistir monseñor Milingo, aunque finalmente fue presidido por el entonces obispo auxiliar de Madrid, Javier Martínez. «El primer día, varios presos salieron a dar testimonio y sentí una fuerza que me impulsó a ir frente al micrófono», señala. Allí, la directora de Confraternidad Carcelaria, Carmen Rubio, le invitó a la adoración nocturna de los viernes en la calle Fomento, 13, donde empezó a ir. Jesús había puesto su semilla, pero el ambiente del piso de acogida donde residía entonces no la ayudó a desarrollar su espiritualidad. «Comencé a consumir cocaína y cada vez aumentaba las dosis. Me salvó la llamada de mi hijo que estaba en La Rioja. Me dijo que vendría a Madrid y entonces automáticamente dejé de consumir», explica.

Un mes después del encuentro participó en la Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica. Un preso le pidió que lo acompañara a la «intercesión». Ella no sabía de qué se trataba, pero vio que los demás extendían sus manos mientras oraban por él. Entonces ella también quiso que oraran por ella. «El Señor me dice que vas a ser luz para mucha gente, pero espera a la persona que te va a liberar», le señalaron. Llegó la hora de la adoración y sintió un gran desasosiego. Apareció Carmen Rubio, quien «me agarró fuertemente del brazo y me dijo que el Señor me pregunta que cuánto llevas sin confesarte . Intenté que me dejara en paz, pero ella seguía agarrándome fuertemente». Elsa vio su vida pasar como un flash por su mente. Hacía ocho años que no se confesaba. En ese instante divisó a un sacerdote y no lo dudó.

Después fue ante el Santísimo: «Sentí una fuerza tremenda, como un fuego; me desplomé con una congoja llena de alegría que no he vuelto a experimentar. Vi lo que yo era, me encontré con el Señor, empezaron a cantar Cristo rompe las cadenas », prosigue.

Borrachera mental

En la eucaristía hubo varias curaciones. «Yo creí que estaban todos comprados -dice en referencia a los que levantaban la mano para decir que habían sido sanados- y de repente el padre Robert de Grandis afirmó con fuerza: El Señor me dice que quienes sientan como una borrachera mental estarán empezando a amar la eucaristía , y una fuerza me hizo levantar el brazo», continúa.

«Ya no era la misma, el Señor me había transformado».«Entonces me di cuenta de que mi vocación y el Señor habían estado siempre. Pero pensaba que no podía ser monja por mi hijo. Sin embargo, a cada monasterio que entraba por curiosidad me decían que había una madre monja, y en el de Cañas de La Rioja me señalaron que existía una abuela que tenía siete nietos. Además los libros de espiritualidad que me encontraba era de santas que habían sido madres», añade. El hijo de Elsa, ya con 18 años, ingresó en el Ejército, y entonces se sintió libre de responsabilidades para entrar al convento.

Ahora es una monja dicharachera que vive haciendo reír a los demás. «A mis compañeras del convento las pincho para que tengan de qué confesarse», narra divertida. Es parte de su carácter. «Cuando era niña me comía las hostias que había en las ofrendas para obligarle al cura a abrir el sagrario, porque me decían que ahí estaba Cristo», ríe a carcajadas. Ahora ya es feliz.

“No hay nada más bonito que dar vida y ser madre”

Carlos Moya / Alba Digital.

Virginia con sus hijos: Sofía, de cuatro años, y Gregorio David, de ocho meses.
Virginia con sus hijos: Sofía, de cuatro años, y Gregorio David, de ocho meses.

VIRGINIA FELIPE, DISCAPACITADA DE ATROFIA MUSCULAR ESPINAL Y MADRE DE DOS HIJOS.

Con 28 años, tiene dos hijos: Sofía, de cuatro años, y Gregorio David, de ocho meses. Es el único caso en España, con esas condiciones, que tiene hijos. Con apenas 30 kilos de peso, no tiene fuerzas para coger un vaso de cristal con la mano. Sin embargo, para Virginia eso no son impedimentos.

Desde pequeña ha ido superando todos los retos y ahora, uno de ellos, es presentarse a la pasarela del Foro de Moda H 2009, que tendrá lugar el 30 de septiembre en Elche.

Desde su casa en Villafranca de los Caballeros, Virginia comparte el secreto de su sonrisa con Flashes de la Iglesia.

-¿Cuánto tiempo lleva con esta enfermedad?

-Mi enfermedad es de nacimiento, mis padres la notaron cuando yo tenía 9 meses. Pude dar algunos pasos con mucho esfuerzo hasta los 3 ó 4 años. Fue entonces cuando el médico me diagnostico la enfermedad. A partir de ahí, ya siempre tuve que estar en una silla de ruedas.

-¿Cómo hace para superar en el día a día sus limitaciones?

-Estoy muy limitada físicamente. Tengo que tener a una persona constantemente conmigo. Dora lleva 3 años con nosotros como ayudante social y me ayuda mucho. Anteriormente vivía con mis padres. Mi enfermedad es degenerativa y la única medida paliativa es la rehabilitación, pero no puedo hacer mucho, pues con la Seguridad Social sólo puedo hacerlo una vez cada 15 días y en un sitio privado no tengo medios para pagarlo. Están investigando nuestra enfermedad para ver si consiguen un tratamiento paliativo que lo vaya retrasando, pero de momento no existe ningún medicamento.

-¿En qué le gustaría trabajar?

-Dentro de mis limitaciones, me gustaría tener una vida lo más normal posible. He estudiado como cualquier persona, he hecho Trabajo Social por la UNED. Me encanta viajar. La limitación es que siempre tengo que ir acompañada de otra persona. Me gustaría trabajar en varias cosas, pero mi resistencia física no me permite hacer muchas cosas, pues siendo mi enfermedad degenerativa sólo puedo trabajar unas horas al días. Me gustaría trabajar en informática, en publicidad, etc.

-¿Cuáles son sus aficiones?

-Me gusta leer, ver noticias, usar internet. Me encanta conocer gente de otros países, para que me cuenten su cultura. Me gusta pintar miniaturas y estar con mi familia.

-¿Ha sentido desánimo alguna vez o ha pensado que su vida no merece la pena ser vivida?

-No, porque yo tengo mucha fe y no me he sentido desanimada nunca. Lógicamente he tenido mis momentos bajos, pero como cualquier otra persona, no por causa de mi enfermedad. Cuando tengo algún momento bajo me apoyo en mi familia y en mi fe. El momento más difícil fue cuando murió mi hermano, lo pasé muy mal, pues era muy joven y murió por un accidente.

-¿Qué le vino a la cabeza cuando le confirmaron que iba a tener su primer hijo?

-Yo tenía muchas ganas de ser madre y tenía el presentimiento de que todo iba a ir bien, si bien los médicos me decían que corría mucho peligro si me quedaba embarazada. Mi fe, en cambio, me decía que todo iba a salir bien. Cuando me enteré del embarazo me quedé muy contenta, pues era mi sueño. No hay nada más bonito que dar vida. Lo mejor que me ha pasado en la vida es ser madre. Ahora intento inculcar a mis hijos los valores que yo he recibido.

-¿Qué son, para usted, sus hijos y su familia?

-Mis hijos son lo más importante para mí, son la felicidad de la familia, la unión de la familia. Hasta que no eres madre no sabes lo que es. Antes vivía para mí, ahora vivo para ellos y por ellos.

-¿De alguna manera su discapacidad le impide desarrollarse como persona?

-Por muy asumida que tengas tu discapacidad siempre te encuentras con algún obstáculo. Por ejemplo, yo estudiaba antes en el INEM y tuve que dejarlo pues no siempre me podían acompañar. Cualquier cosa que quieras hacer tienes que hacerla contra viento y marea. Todo te cuesta mucho más esfuerzo. Sin embargo, a pesar de ello procuro desarrollarme como persona con los medios que están a mi alcance.

-¿Qué recomendaría en los momentos difíciles a las personas que como usted padecen esta discapacidad?

-Pues que intenten hacer todo lo posible para salir adelante en la vida. La vida es muy bonita y merece la pena luchar. Aunque físicamente estamos limitados, mentalmente y espiritualmente tenemos muchas fuerza. Hay que dejar una huella en la vida.