Santa Inés de Bohemia o de Praga

Inés de Bohemia o de Praga, Santa

Princesa, 2 Marzo.

Inés de Bohemia o de Praga, Santa

Inés, hija de Premisl Otakar I, rey de Bohemia y de la reina Constancia, hermana de Andrés I, rey de Hungría, nació en Praga en el año 1211. En 1220, prometida en matrimonio a Enrique VII, hijo del emperador Federico II, fue llevada a la corte del duque de Austria, donde vivió hasta el año 1225, manteniéndose siempre fiel a los deberes de la vida cristiana. Rescindido el pacto de matrimonio, volvió a Praga, donde se dedicó a una vida de oración más intensa y a obras de caridad; después de madura reflexión decidió consagrar a Dios su virginidad.

A través de los franciscanos, que iban a Praga como predicadores itinerantes, conoció la vida espiritual que llevaba en Asís la virgen Clara, según el espíritu de San Francisco. Quedó fascinada y decidió seguir su ejemplo. Con sus propios bienes fundó en Praga entre 1232 y 1233 el hospital de San Francisco y el instituto de los Crucíferos para que los dirigieran. Al mismo tiempo fundó el monasterio de San Francisco para las «Hermanas Pobres o Damianitas», donde ella misma ingreso el día de Pentecostés del año 1234. Profesó los votos de castidad, pobreza y obediencia, plenamente consciente del valor eterno de estos consejos evangélicos, y se dedicó a practicarlos con fervorosa fidelidad, durante toda su vida.

La virginidad por el Reino de los cielos siguió siendo siempre el elemento fundamental de su espiritualidad, implicando toda la profunda afectividad de su persona en la consagración del amor indiviso y esponsal a Cristo. El espíritu de pobreza, que ya la había inducido a distribuir sus bienes a los pobres, la llevó a renunciar totalmente a la propiedad de los bienes de la tierra para seguir a Cristo pobre en la Orden de las «Hermanas Pobres». El espíritu de obediencia la condujo a conformar siempre su voluntad con la de Dios, que descubría en el Evangelio del Señor y en la regla de vida que la Iglesia le había dado. Trabajó junto con santa Clara para obtener la aprobación de una Regla nueva y propia que, después de confiada espera, recibió y profesó con absoluta fidelidad. Constituida, poco después de la profesión, abadesa del monasterio, conservó esta función durante toda la vida y la ejerció con humildad, sabiduría y celo, considerándose siempre como «la hermana mayor».

Amó a la Iglesia, implorando para sus hijos los dones de la perseverancia en la fe y la solidaridad cristiana. Se hizo colaboradora de los Romanos Pontífices, que para el bien de la Iglesia solicitaban sus oraciones y su mediación ante los reyes de Bohemia, sus familiares. Amó a su patria, a la que benefició con las obras de caridad individuales y sociales y con la sabiduría de sus consejos, encaminados siempre a evitar conflictos y a promover la fidelidad a la religión cristiana de los padres. En los últimos años soportó inalterable los dolores que la afligieron a ella, a la familia real, al monasterio y a la patria.

Murió santamente en su monasterio el 2 de marzo de 1282. El culto tributado desde su muerte y a lo largo de los siglos a la venerable Inés de Bohemia, tuvo el reconocimiento apostólico con el decreto aprobado por el Papa Pío IX el 28 de noviembre de 1874.

Llevar la fe al ciberespacio

domingo, 01 de marzo de 2009
Ramiro Pellitero


AnalisisDigital.com

Las nuevas tecnologías son un medio espléndido para la educación y la comunicación, y al mismo tiempo, un desafío. De un lado, son un fruto de la inteligencia humana al servicio de todos. De otro lado, un desafío, porque pueden volverse en contra, particularmente de los más necesitados y vulnerables. Lo señala Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales (2009).

El Papa apunta a la raíz antropológica del fenómeno. «Su popularidad… responde al deseo fundamental de las personas de entrar en relación unas con otras». El anhelo de comunicación y amistad, que caracteriza a la denominada «generación digital» no es un resultado de las innovaciones tecnológicas, sino que es anterior a ellas, y puede comprenderse a la luz del mensaje bíblico. «Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicación y de la comunión».

En síntesis, todo ser humano tiene una tendencia a salir de sí mismo para entrar en relación con los demás, porque ha sido hecho para amar. Y las nuevas tecnologías pueden facilitar la comunicación y la comunión con los otros, si promueven una cultura de respeto, diálogo y amistad. Así como los primeros cristianos alcanzaron las dimensiones humanistas de la cultura grecorromana hasta el punto de poder tocar la mente y el corazón de sus contemporáneos, hoy los cristianos están llamados a saber moverse en el ciberespacio para testimoniar, también ahí, su fe.

Primero, el ciberespacio permite conocer, experimentar y encontrarse con los valores y tradiciones de otros, a condición de que ese diálogo esté basado en la verdad y el respeto, la comprensión y la tolerancia. De ahí surgen la felicidad y la alegría, que son fruto de la búsqueda del bien, de la belleza y la verdad. Pero -observa el Papa- no hay que confundir la elección misma con el bien, la novedad con la belleza y la experiencia meramente subjetiva con la verdad.

En segundo término hay que subrayar la amistad como ayuda para la maduración y el desarrollo de las personas. La condición en el caso de las amistades on line, es que no vayan «en deterioro de nuestra disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra realidad cotidiana, en el lugar de trabajo, en la escuela o en tiempo libre», o se vuelvan en obstáculo para el descanso, el silencio y la reflexión. La amistad auténtica no encierra ni aísla, sino que madura y abre a las personas ante las necesidades de los demás. Por eso otra condición para que las nuevas redes digitales favorezcan la solidaridad y la cooperación entre los pueblos, es que estén realmente accesibles a todos; de lo contrario, sólo contribuirían a separar a los pobres de la información y la socialización humana.

Por último, aunque no menos importante: los cristianos y sobre todo los jóvenes, están llamados a dar testimonio de su fe también en el mundo digital. Con la misma naturalidad con que se mueven en el «continente digital», pueden ofrecer ahí el mayor don y la mejor noticia: «El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa». Lo expresa bien el británico Danny Boyle, director de la película Slumdog Millionaire que ha ganado ocho oscars, cuando dice que intentó mostrar cómo el consumismo se opone a lo espiritual del hombre, y que «lo verdaderamente importante es respetar la vida y amar a los demás».

Ramiro Pellitero. Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra

«El perfume de la adolescencia»

lunes, 02 de marzo de 2009
José Manuel Mañú / EdicionesPalabra.es


José Manuel Mañú, en Aceprensa

Alberto Faccini se ha dedicado durante muchos años a la tutoría y a la orientación de adolescentes, en colegios de Milán y Roma. Como indica el subtítulo, la adolescencia puede ser un periodo apasionante; el adolescente es vulnerable, pero no quiere que se lo digan, sino que le acompañen en esta travesía, escuchándole en un clima de serenidad. El hijo rechaza la autoridad, pero la necesita; lo que pide es un modo respetuoso de ejercerla. El hijo busca ser querido como es; no se educa desde fuera, pues a la intimidad no se entra a empujones.

Un libro para la orientación de adolescentes

El autor incluye cartas de padres a hijos y a la inversa que permiten captar esos matices. Una frase que resume el enfoque adecuado al rendimiento escolar es: «Nos interesa el estudio de los hijos pero más aún los hijos que estudian». Cuando habla a los profesores, insiste en la necesidad de ganarse el respeto y la confianza de los alumnos para poder ayudarles eficazmente.

En la segunda parte, recoge en forma de relatos situaciones en un colegio donde se vive la tutoría personalizada; son relatos vivos, protagonizados por alumnos de bachillerato. Todos acaban bien; sabemos que la vida no es así, pero quizás era necesaria una voz de esperanza de alguien que conoce las dificultades reales.

Relata una lección que aprendió de un alumno: «Usted no se fía de mí». El adolescente, si se siente depositario de la confianza de un adulto que le aprecia, procurará dar lo mejor de sí mismo. En caso contrario, desaparece la educación y se pasa a un sistema de vigilancia y de trampas. Lo importante en un adolescente no es que no dé problemas, sino que luche por alcanzar la excelencia, con afán de servicio.

El libro motiva al que duda si dedicarse o no la educación; también ayuda a los padres a descubrir facetas positivas. El autor no ignora las dificultades, tensiones, rebeldías… La adolescencia se puede convertir en un proceso traumático o en una aventura conjunta; lo ordinario es que tenga algo de ambas. A los padres vale la pena transmitirles esperanza para que no se rindan ante las dificultades.

Como la libertad es real, los resultados no son programables y no siempre se ven a corto plazo. Este libro alienta la esperanza, porque está escrito por alguien que sabe que la tarea educativa es agridulce cuando se exige con cariño y fortaleza.

* * *

EdicionesPalabra.es

«El perfume de la adolescencia»
Una gran aventura para la familia y el colegio

Autor:
Alberto Faccini
Colección: edu.com
Público: Público en general
ISBN: 978-84-9840-165-3
1ª edición
16,35 € (sin IVA)
17,00 € (con IVA)
Páginas: 256
Tamaño: 15 x 21,5

Cuando a los adolescentes se les plantean horizontes de mejora personal son capaces de responder de modo positivo: es el perfume de esta gran aventura educativa.

«Detrás de los bancos del colegio he visto en mis alumnos, a pesar de que eran adolescentes, un modo de ser y de vivir alternativo, posible y vencedor. ¡Y de aquellos muchachos, todavía permanece el perfume flotando en el aire!».»En mis años de enseñanza, he tenido la fortuna y la alegría de encontrar adolescentes, ciertamente con sus dificultades, pero también valiosos, capaces de mirarse dentro y de decidirse a sacar a relucir lo mejor de sí mismos y también de cambiar algo de ellos; sinceros y leales, capaces para el compromiso y, sobre todo (con feliz sorpresa para mí), para amar todo lo que de verdadero, bueno y bello hemos buscado juntos, entre los bancos del colegio. Todavía ahora, a todos ellos, quisiera darles un gran abrazo y darles las gracias de todo corazón, ¡profundamente!».

Este libro nace de la experiencia constante del autor; a lo largo de sus años en la enseñanza ha comprobado que los adolescentes son muy capaces de responder de modo positivo cuando se les plantean horizontes de mejora personal y compromisos en aspectos que cualifican su personalidad. Es preciso hacerles vislumbrar un horizonte más amplio, que reclame su generosidad y su capacidad de impulso y de compromiso hacia algo significativo.

Alberto Faccini es graduado en Letras y, durante muchos años, ha sido director del Centro Educativo Argonne, en Milán, una labor promovida por los padres de los alumnos y perteneciente a la Asociación Faes. En el mismo instituto ha sido profesor de Lengua, se ha encargado de la coordinación del departamento de Proyectos Educativos y ha sido el responsable del área de tutorías. Durante muchos años, tanto en Roma como en Nápoles o Milán, se ha dedicado al tutoring y a la orientación de adolescentes. Actualmente es profesor del colegio Braida en Verona.

Quiere volver a su tierra adoptiva

lunes, 02 de marzo de 2009
P. Ginés / M. Velasco


La Razon

Es navarro, de Cintruénigo, pero lleva en Centroamérica desde 1959, donde le destinaron apenas unos meses después de haber sido ordenado sacerdote. Fernando Sáenz, arzobispo emérito de la archidiócesis de San Salvador, ha estado unos días en España, pero quiere volver a su tierra adoptiva: «Allí me dedicaré a ser cura de parroquia, a confesar y a predicar», asegura.

¿Qué queda de teología de la liberación en América Central? ¿Existe una Teología de la Liberación depurada?

¿Qué significa, en el fondo, teología de la liberación? La liberación ha de ser del pecado, del egoísmo… Sí, es verdad que hay estructuras injustas, que son de pecado, contra la dignidad humana. El pecado existe y está bien estructurado. Simplemente hemos de llamar a cumplir bien los mandamientos, a buscar el amor a Dios, al prójimo y la paz social.

En junio de 2008 todos los diputados salvadoreños firmaron el Libro de la Vida, que defiende al ser humano desde la concepción, contra el aborto. ¿Cómo es posible esto, cuál el pensamiento de los diputados de la izquierda salvadoreña, son cristianos?

Si se hizo, es que es posible. Una semana antes de mi toma de posesión como arzobispo, un diputado propuso darme un diploma de hijo meritísimo de El Salvador y fue aprobado por unanimidad de todos los partidos. Como un homenaje, no a mi persona, sino a la Iglesia. Los obispos hemos tenido intervenciones claras sobre temas importantes, pero nunca hemos sido partidistas. Solo hemos dado la doctrina social de la Iglesia, y todos los diputados lo han reconocido, creo.

¿El indigenismo es también una ideología política o neopagana?

En El Salvador hay grupos indígenas, no muy numerosos, pero todos se caracterizan por su piedad católica. El indigenismo me parece algo prefabricado e inyectado desde fuera.

¿Cómo se distingue en Centroamérica a las Iglesias evangélicas respetuosas de las simples sectas?

No es tan fácil; se puede distinguir a los luteranos, algunas iglesias históricas de Estados Unidos, anglicanos… y luego hay mil sectas, cada una con su pastor y sus objetivos; hay empresas evangélicas que mueven mucha gente, dinero, edificios…

¿Cuál era la relación de monseñor Romero con el Opus Dei? Hay fuentes que aseguran que en sus últimos tiempos se alejó de la Obra…

Sobre la cercanía de Romero con el Opus Dei en sus últimos tiempos, tengo un testimonio. El día de su muerte yo estuve con él: yo organizaba entonces unas reuniones con sacerdotes, y él asistía con cierta frecuencia. Me dijo que tenía interés en venir para descansar porque se sentía agobiado; incluso cambié la fecha para que pudiese acudir. Ese día estuvimos juntos de las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Comentamos un documento que quería escribir sobre seminarios, comimos a la sombra de las palmeras, hablamos mucho… Le llevé a su hogar, le dejé a las tres. Así que tuvo contacto con el Opus Dei hasta el día de su muerte, y amistad personal conmigo.

¿Cuáles son hoy los mayores retos de la sociedad salvadoreña?

Tenemos elecciones el día 15, ojalá transcurran en paz y tranquilidad. Esperemos que el bloque elegido busque el bien. Y en estos tiempos de problemas económicos, deberíamos trabajar todos con seriedad y compartir con los más necesitados.

Entregado al Opus Dei

Nació hace 76 años en Cintruénigo (Navarra). Estudió Filosofía y Teología en Roma y fue ordenado sacerdote en agosto de 1959. En 1962 fue enviado al recién fundado centro del Opus Dei de El Salvador, donde vivió entregado de lleno a su labor sacerdotal. En 1985 fue nombrado obispo por Juan Pablo II y arzobispo en 1995. Su nombramiento fue criticado por los sectores próximos a la Teología de la Liberación, pero Sáenz salió al paso diciendo que la Iglesia debe hablar en nombre de los pobres, pero nunca debe llegar a estar implicada en activismo o política. Y lo mantiene.