Las trituradoras de abortos del doctor Morín

Las trituradoras de abortos del doctor Morín: las quitaron después del reportaje danés

Sin trituradoras troceaban los bebés grandes y los mezclaban con los cuerpos de los pequeños («legales») que se llevaba una empresa de residuos orgánicos.

Una clave en toda investigación por homicidio es el cadáver. Parte de la paradoja del aborto es que el cadáver es muy pequeño. Pero eso no es suficiente. Si uno ha declarado que los abortos que hace tienen menos de 22 semanas y los cadáveres troceados muestran a las claras que son mayores, lo que interesa es hacer desaparecer estos cadáveres.

También interesa si uno cobra en dinero negro y no declara las operaciones que hace. Con la trituradora se pueden moler los cuerpos hasta hacerlos una pulpa y tirar por el desagüe sin desagradables atascos (imaginen que el fontanero viene y se encuentra los miembros troceados).

Por eso se habla tanto de trituradoras en el caso Morín / Ginemedex. Por eso, y porque las fuentes de la investigación son muy explícitas, según ha podido saber ForumLibertas.

Según estas fuentes, la trituradora de la clínica TCB (la clínica que daneses, franceses y holandeses han visto en sus televisores) fue desmontada después del reportaje danés. Quedó la instalación de fontanería. Esta trituradora, dicen las fuentes, se encontraba bajo la pica del lavabo que está justo detrás del mostrador de atención al pública. Detrás de la sonrisa de la recepcionista, había una puerta. Detrás de la puerta se trituraban cuerpos.

También Ginemedex tenía una trituradora así, en un patio exterior junto a la sala de espera. También se retiró a causa del reportaje danés. Pero según las fuentes consultadas, se montó otra trituradora en Ginemedex una vez quedó claro que no iba a haber inspecciones de Sanidad y que el escándalo danés «había pasado». esta nueva trituradora, más pequeña, pasó a estar en un armario en la sala cercana a la sala-cafetería del personal.  

Durante un tiempo, pues, Ginemedex y TCB no tenían trituradora. ¿Qué hacer con los fetos «grandes»? Siempre según la fuente, se troceaba el cadáver de aborto supuestamente «ilegal» en trozos pequeños, se mezclaba con los fetos «legalmente» abortados y se los llevaba la empresa de desechos orgánicos Ecoclinic. Por lo tanto, la policía probablemente esté buscando restos de ADN tanto en los desagües de las clínicas como en las dependencias, quizá, de la empresa Ecoclinic.

Hay que tener en cuenta que el decreto 27/99 que regula el transporte de restos sanitarios y humanos exige que estos nunca pueden ser lanzados a la nasura ordinaria o ser gestionados por los propios médicos. Los centros de abortos están obligados por ley a recurrira  una empresa especializada que se lleve estos restos.

No está claro qué ha encontrado la Guardia Civil en sus registros. El abogado de Carlos Morín, Francesc Campà, negó a Europa Press que la Guardia Civil encontrara ninguna trituradora en la clínica Ginemedex («es una animalada», dijo), admitió que había una «hace diez años» en TCB (y que ya estaba en la clínica cuando Morín se hizo cargo del lugar) y que la Guardia Civil sólo había encontrado un agujero que comunicaba con un foso a través de unas antiguas tuberías. Según él, la Benemérita buscará restos de ADN como si fuera «una aguja en un pajar».

Otra línea: los documentos, ¿manipulados?

ForumLibertas ha podido saber que el doctor Tomás Parra Parra, vocal del Colegio de Médicos de Barcelona que compartiera cárcel con Morín en Alicante en 1989, no está detenido. Las fuentes de investigación consultadas no lo señalan como autor de abortos, sino que habría prestado su firma y sello para que otros médicos sin la titulación necesaria efectuasen los abortos y otras operaciones relacionadas.

Quien sí está detenido es el cubano Pedro Ávila, 40 años, uno de los supuestos autores de abortos, de confirmarse los hechos. Sin tener la titulación necesaria en España para actuar de anestesista, habría ejercido esta función -según las fuentes- y por lo tanto estaría involucrado en un delito de falsificación.

Antes del reportaje danés, todas las «clientas» figuraban en las hojas de enfermería de los centros, según las fuentes de ForumLibertas. Después de la grabación danesa, la organización decidió que las clientas no figurasen en los documentos.

Otra manipulación documental era registrar abortos de 22 semanas como de menos de 22. Para acreditarlo, manipularon el zoom del aparato de hacer ecografías, según las fuentes.

Si se confirmara que alguno de los seis detenidos realizaba funciones sin la adecuada acreditación (el propio Morín, su esposa María Luisa Durán -enfermera que actuaba como gerente-, el doctor Pedro Ävila, y los otros 3 detenidos) podrían ser imputados por un supuesto delito de intrusismo profesional.

Testimonios de «clientas» y trabajadoras

Los medios de comunicación hablan de hasta 2.000 clientas a las que se les podría pedir su testimonio. Parece mucho más factible que usuarias o trabajadoras disgustadas con Morín (o deseosas de colaborar con la justicia) añadan más pruebas a las que va recogiendo la Policía y a las que motivaron la intervención.

El papel de la administración y del Colegio de Médicos

Han pasado 5 días desde la intervención policial y no hay ninguna declaración ni comentario sobre el caso en la web del Colegio de Médicos de Barcelona, cuyas investigaciones -que nunca han explicado en qué consistieron- fueron incapaces de descubrir nada en los negocios de Morín. Jaume Padrós declaró a un diario que él no tiene por qué saber dónde trabaja o ha trabajado Tomás Parra y Parra… cuando E-Cristians le pasó informe de su relación con Morín en Alicante. Al menos eso… ¿no le debería haber hecho investigar?

Está también el caso de la Generalitat. Si es cierto como dice la consellera Geli que tras el escándalo danés se impuso una multa de 3.000 euros a Morín por operaciones no acreditadas… ¿no era eso motivo para investigar más? Si debe acreditarse el supuesto para abortar… ¿no hay aquí causa suficiente para acudir a la justicia?

El presidente del PP de Catalunya, Daniel Sirera, pidió el jueves que la Generalitat se persone -al menos ahora- como acusación particular. También preguntó al presidente de la Generalitat, José Montilla, que explique si es cierto que los Mossos d’Esquadra no participaron en la investigación porque al conseller de Interior, Joan Saura, «no le interesaba políticamente», según el dirigente popular. «Lo que no puede ser es que esto pase delante nuestro y que ni la Generalitat lo sepa», agregó.

una encíclica para dar esperanza a la humanidad

«Spe salvi», una encíclica para dar esperanza a la humanidad

Benedicto XVI: La vida «no acaba en el vacío»

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este viernes la encíclica «Spe salvi» («Salvados en la esperanza») con la que presenta a una humanidad en ocasiones desengañada la dimensión de la esperanza ofrecida por Cristo.

El documento, de algo menos de 80 páginas, dividido en ocho partes, fue firmado por el Papa en este mismo día en la Biblioteca del Palacio Apostólico, y está dirigida a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos.

Comienza con un pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos, «en esperanza fuimos salvados» (8, 24), y destaca como «elemento distintivo de los cristianos el hecho de que ellos tienen un futuro»: su vida «no acaba en el vacío» (número 2).

La esperanza, un encuentro

«Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza», aclara en el número 3 de la encíclica, la segunda encíclica del Papa, después de «Deus caritas est» («Dios es amor»), publicada en enero de 2006.
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El Papa muestra qué es la esperanza cristiana presentando el ejemplo de la esclava sudanesa santa Giuseppina Bakhita, nacida en 1869 en Darfur, quien decía «yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera» (3).

La encíclica explica que Jesús no trajo un «mensaje socio-revolucionario», «no era un combatiente por una liberación política». Trajo «el encuentro con el Dios vivo», «con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo» (4).

Cristo «nos dice quién es en realidad el hombre y qué debe hacer para ser verdaderamente hombre». «Él indica también el camino más allá de la muerte; sólo quien es capaz de hacer todo esto es un verdadero maestro de vida» (6)

Para el Papa está muy claro que la esperanza no es algo, sino Alguien: no se fundamenta en lo que pasa, sino en Dios, que se entrega para siempre (8)
 

En este sentido, añade, la «crisis actual de la fe» «es sobre todo una crisis de la esperanza cristiana» (17).

Desilusiones

La encíclica muestra las desilusiones vividas por la humanidad en los últimos tiempos, como por ejemplo el marxismo que «ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado».

«Su verdadero error –aclara– es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables» (20-21).

La fe ciega en el progreso es otra de las desilusiones analizadas, al igual que le del mito, según el cual, el hombre puede ser redimido por la ciencia.

«La ciencia puede contribuir mucho a la humanización del mundo y de la humanidad. Pero también puede destruir al hombre y al mundo si no está orientada por fuerzas externas a ella misma». «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor».  (24-26)
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Lugares de la esperanza
El Papa indica cuatro «lugares» de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza.

El primero es la oración: «Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios» (n. 32).

Recuerda el testimonio del cardenal Nguyen Van Thuan, quien durante trece años estuvo en las cárceles vietnamitas, nueve de ellos en aislamiento: «en una situación de desesperación aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza» (32-34)
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El segundo lugar de aprendizaje de la esperanza es el «actuar». «La esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los demás. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que las cosas no acaben en un « final perverso ». Es también esperanza activa en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. Sólo así permanece también como esperanza verdaderamente humana» (35)

El sufrimiento es otro lugar de aprendizaje: «Conviene ciertamente hacer todo lo posible para disminuir el sufrimiento», sin embargo, «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (36-39).
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El último lugar de aprendizaje de la esperanza es el Juicio de Dios: «Sí, existe la resurrección de la carne –asegura–. Existe una justicia». «Por eso la fe en el Juicio final es ante todo y sobre todo esperanza, esa esperanza cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos (41-47)

Pero la esperanza no es egoísta. «Nadie vive solo –constata–. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo. En mi vida entra continuamente la de los otros: en lo que pienso, digo, me ocupo o hago. Y viceversa, mi vida entra en la vida de los demás, tanto en el bien como en el mal».
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«¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza?», se pregunta el Papa y responde «Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal». (48)
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La encíclica concluye presentando a «María, estrella de la esperanza». «Madre nuestra –invoca–, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino» (49-50)

La encíclica fue presentada a la prensa por el cardenal Georges Cottier O.P, teólogo emérito de la Casa Pontificia, y por el padre Albert Vanhoye S.I., profesor de exégesis del Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Bíblico.
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El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, aclaró que la encíclica ha sido escrita totalmente por el Papa y no descartó que tras las escritas sobre el amor y la esperanza, pueda dedicar otra a la fe, la primera de las tres virtudes teologales.

Por Jesús Colina

Temor de una superiora capuchina por la situación en Venezuela

Situación en VenezuelaRÍO TERCERO (ARGENTINA)(ZENIT.org-AICA).- «La situación del país se está complicando cada vez más. Estoy no sólo preocupada, les confieso que tengo miedo. (Aunque me resuena constantemente el ‘Yo estoy con ustedes’ y quiero serle fiel)». Así describió la hermana Arelys Martínez, superiora provincial de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, la situación institucional en Venezuela, donde la sede de la curia de esa congregación fue víctima de «atropellos».

La religiosa contó que durante una marcha de estudiantes que se oponen a la reforma constitucional de Hugo Chávez, detrás de la casa provincial, un «grupo de policías violentos, afectos al presidente, atropellaron personas, atracaron todo lo que podían y llegaron hasta nuestra casa, lanzaron dentro, en el pasillo que queda en la entrada, por la puerta de hierro, un cohetón de pólvora con clavos, vidrios».

«La explosión rompió los vidrios, se llenó la casa de olor a pólvora, nos insultaron todo lo que les dio la gana, fue horrible, vi odio en esas personas», reconoció la hermana Arelys.

La religiosa relató que «desde los edificios la gente les gritaba que no nos hicieran daño, y le respondieron con improperios, les lanzaron piedras, palos, cavillas, de todo lo que cargaban», y consideró que es «de verdad impresionante ver cómo ellos responden a lo que el mismo Chávez les dice que hagan».

«Llamamos a la policía, vinieron y nos dijeron que esa era gente mandada por el gobierno y que ellos nada podían hacer. También comunicamos al cardenal, él me dijo que habían ido a la casa de la Conferencia hoy y habían prendido un muñeco que lo representaba a él. También que en la madrugada habían entrado a una Iglesia en Antímano y la profanaron. Vamos por la calle y nos persiguen, nos insultan, nos hostigan. Este es un ambiente muy tenso, doloroso, de tensión», prosiguió con su relato.

Por último, la hermana Arelys reclamó: «Ayúdennos con la oración, para que seamos testigos de los valores del Reino».

La nota de la religiosa fue difundida por la hermana Marcela Melgarejo Ibarra, residente en una casa de Río Tercero, Córdoba, con el objetivo de que «nuestra oración alcance del Señor para nuestros hermanos y hermanas venezolanos el inapreciable don de la paz y para que América toda tome conciencia de esta dura realidad que sacude a nuestro país hermano».