Las lecciones de los primeros cristianos

Las lecciones de los primeros cristianos, según el escritor Juan Manuel de Prada

MADRID, lunes, 19 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Juan Manuel de Prada, conocido escritor español y columnista de prensa, anima a dar a conocer el ejemplo de los primeros seguidores de Cristo al celebrarse el primer aniversario de http://www.primeroscristianos.com/.

Este portal católico está presentando y dando contexto a las intervenciones que Benedicto XVI viene realizando en las audiencias generales del miércoles sobre las grandes figuras de los orígenes de la Iglesia.

En la entrevista concedida con este motivo a la página web, De Prada recuerda los paralelismos entre la situación de los cristianos hoy y la de los primeros creyentes.

–Últimamente en varios de sus artículos ha hablado de Pablo de Tarso, y de los primeros cristianos. ¿Qué le ha llevado a escribir sobre estos temas?

–De Prada: Este verano he estado de vacaciones en Roma y he ido a varios lugares muy ligados a los orígenes del cristianismo; eso me llevó a reflexionar sobre el tema.

–¿A qué conclusiones ha llegado?

–De Prada: Me parece que no deja de resultar chocante que una religión tan extraña para un romano, tuviera tanta capacidad de propagación en tan poco tiempo. Es algo muy interesante. En un momento además en el que la religión oficial de Roma había pasado a ser prácticamente una especie de rito vacío. Pero había muchísimas religiones de todo tipo, religiones sincréticas, que podían resultar más accesibles para la mentalidad de un romano de la época, que no la religión cristiana, que era una religión con una raíz judía, y eso para un romano resultaba enteramente exótico, y se podría decir hasta «pedregoso».

La religión de los judíos para un romano tendría que resultar algo extraordinariamente áspero. Por tanto no deja de resultar misterioso el que crezca el cristianismo en esa sociedad. He reflexionado sobre lo que tuvo que ocurrir en ese momento, lo que pudo ocurrir. Dentro de lo difícil que es meterte en la cabeza de una persona de esa época.

–¿Cree que existen similitudes entre las circunstancias en que se podrían encontrar los cristianos de entonces y los de ahora?

–De Prada: Yo creo que nuestras sociedades actuales tienen mucho que ver con la sociedad romana de aquella época. También nuestras sociedades han entrado en una fase de decrepitud, que no sabemos lo que durará. La decrepitud de Roma fue muy larga, pero realmente aquella era una época en la que las cosas transcurrían a un ritmo distinto al que transcurren hoy: nuestra época es mucho más vertiginosa.

Son muchas las diferencias, pero también es cierto que son evidentes las similitudes: una situación política y social muy semejante; una situación de abandono de todo lo que ha sostenido a una sociedad a lo largo de siglos… Aunque no estoy seguro que la situación de los cristianos sea exactamente igual; creo que la diferencia de los cristianos de hoy respecto a los de entonces es que hoy forman parte del sistema, están infectados por ese clima y en aquella época no, eran personas absolutamente dispuestas a todo.

Aquella era una heterodoxia más activa, más propositiva que la de los católicos hoy, la de los cristianos en nuestras sociedades; los católicos nos hemos amoldado mucho. Y eso que los primeros cristianos se amoldaron mucho también: una de las razones fundamentales por la que el cristianismo se expandió es que supo aprovecharse de lo que Roma le ofrecía, desde el idioma hasta el Derecho y tantas otras cosas. Pero supo aprovechar eso para hacer algo nuevo desde dentro. Hoy en día las dificultades son mayores: hay una cosa que ha cambiado totalmente las sociedades, que es la propaganda.

–¿A qué se refiere?

–De Prada: En la sociedad romana el emperador podía decir lo que fuera, pero a un señor que estaba en su pueblo, lo que dijera el emperador ni siquiera le llegaba. Y esa es la razón por la que en esas sociedades existía la posibilidad de defender cosas muy diversas, y hasta cierto punto de poder defenderlas en tu ámbito y hacer ese ámbito cada vez mayor, porque había una mayor libertad de conciencia. Hoy en día la propaganda ha cambiado eso por completo.

La propaganda hace que las personas piensen igual. Hace que aquellas cosas que los gobernantes o los poderosos desean infiltrar en los cerebros de la gente, a base de machacar desde los medios de comunicación, logren instaurar un estado mental colectivo, en el que todas las personas cada vez son más iguales. La propaganda lo ha cambiado todo, y también golpea duramente a los cristianos. Es un instrumento nuevo, del siglo XX y muy especialmente de sus últimas décadas. Y es un enemigo muy poderoso, porque el mal cada vez asume formas más elaboradas, y la propaganda es la máxima expresión de ese mal.

–¿Considera que el ejemplo de los primeros cristianos hay que comunicarlo hoy en día?

–De Prada: Creo que sí, creo que hay que potenciarlo, entre otras razones, porque son una prueba de cómo se puede transformar una realidad radicalmente; y es un espejo en el que hoy en día un cristiano se puede reconocer, aun sin olvidar las diferencias que existen entre una época y otra.

Un tesoro precioso que hay que guardar

EL MATRIMONIO, UN TESORO PRECIOSO QUE HAY QUE GUARDAR

CIUDAD DEL VATICANO, 19 NOV 2007 (VIS).-Benedicto XVI recibió hoy a los prelados de la Conferencia Episcopal de Kenya, que acaban de realizar su visita «ad limina».
 
Al comienzo de su discurso, el Papa recordó que los obispos, «como ministros y signos de comunión en Cristo, están llamados ante todo a manifestar la unidad de su Iglesia». En este contexto, les exhortó a «seguir cooperando fraternalmente en el espíritu de la comunidad de los discípulos de Cristo, unidos en el amor a El y en el Evangelio que proclamáis».

«El dinamismo y la armonía de los presbíteros en cada diócesis es un signo claro de la vitalidad de la Iglesia local. (…) Como obispos -dijo-, debemos construir constantemente el sentido de comunidad entre nuestros sacerdotes. (…) Tenemos que estar cerca de ellos y animarles, en primer lugar, a permanecer firmemente enraizados en la oración. (…) Dejad que beban profundamente de las fuentes de la Sagrada Escritura y de la celebración cotidiana y devota de la Santa Misa. (…) Dejad que se dediquen con generosidad a la oración de la Liturgia de las Horas».
 
  El Santo Padre dijo que «un tema clave de la unidad en la comunidad es la institución del matrimonio y de la vida familiar, al que los pueblos de Africa tienen una particular estima. (…) Este precioso tesoro debe ser guardado cueste lo que cueste. Muy a menudo, las enfermedades que atenazan algunas partes de la sociedad africana, como la promiscuidad, la poligamia y la difusión de enfermedades de transmisión sexual, pueden estar directamente relacionadas con nociones equivocadas de matrimonio y vida familiar».
 
  «Por esta razón -añadió-, es importante ayudar a los padres cuando enseñan a sus hijos cómo vivir una visión cristiana del matrimonio, concebido como una unión indisoluble entre un hombre y una mujer, esencialmente iguales en su humanidad y abiertos a la generación de una nueva vida».
 
  «Si bien esta comprensión de la vida familiar cristiana halle una resonancia profunda en África -prosiguió el Santo Padre- causa grave preocupación que la cultura secular globalizada ejerza un influjo cada vez más grande en las comunidades locales a raíz de las campañas de organizaciones que promueven el aborto».
 
  «Esta destrucción directa de una vida humana inocente nunca puede justificarse por muy difíciles que sean las circunstancias que puedan llevar a tomar en consideración dar un paso tan grave. Cuando prediquéis el Evangelio de la vida -dijo el Papa a los obispos- recordad a vuestro pueblo que el derecho a la vida de todo ser humano inocente, nacido o no, es absoluto y se aplica a todas las personas sin excepción alguna».
 
  «La comunidad católica debe ofrecer su ayuda a las mujeres para las que sea difícil aceptar un hijo, sobre todo cuando están aisladas de su familia y amigos. Del mismo modo, la comunidad debe estar dispuesta a acoger a quienes se arrepientan de haber participado en el grave pecado del aborto y guiarlos con caridad pastoral a aceptar la gracia del perdón, la necesidad de la penitencia y la alegría de entrar una vez más en la nueva vida de Cristo».
 
  Benedicto XVI recordó después que la Iglesia en Kenya es bien conocida por la «gran aportación de sus instituciones educativas en la formación de las jóvenes generaciones con sólidos principios y mentes abiertas para comprometerse en un diálogo respetuoso y pacífico con miembros de otros grupos religiosos y sociales».
 
  «En una época en que la mentalidad relativista y secularizada se afirma cada vez más mediante medios globales de comunicación social -concluyó- es necesario que sigáis promoviendo la calidad y la identidad católica de vuestras escuelas, universidades y seminarios. Dad los pasos oportunos para afirmar y aclarar el estatus institucional  propio de ellas. (…) En nuestros días hay una necesidad particular de profesionales bien formados y personas íntegras en el sector de la medicina, donde los progresos tecnológicos plantean graves cuestiones morales».

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Condena los atentados contra los cristianos

El Europarlamento condena los atentados contra los cristianos

Condicionará las ayudas a los países al respeto a las libertades religiosas

ESTRASBURGO, martes, 20 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Con una resolución aprobada el pasado 15 de noviembre, el Parlamento Europeo condenó los recientes atentados contra comunidades cristianas y pidió a los Gobiernos de los países implicados que tutelen los derechos de todos los ciudadanos y combatan los actos de discriminación e intolerancia. También condicionará sus ayudas a los países al respeto a esta libertad fundamental.

El texto de le resolución los «Graves episodios que comprometen la existencia de las comunidades cristianas y de otras comunidades religiosas» fue propuesto por el Partido Popular Europeo (PPE), democristiano, y logró un acuerdo, tras largas negociaciones, con los grupos Partido Socialista Europeo, la Alianza de los Liberales Demócratas Europeos (coalición ALDE), la Unión por la Europa de las Naciones (UEN), e Izquierda Unitaria Europea (GUE).

El documento cita casos concretos de intimidaciones, secuestros y asesinatos que tuvieron lugar en Irak, asaltos a iglesias cristianas, el asesinato de un obispo protestante, y la bomba contra una escuela dirigida por misioneros en Pakistán; el asesinato del dueño de una librería cristiana en Gaza, y el asesinato de dos jóvenes coptos en Egipto.

Además, deplora el secuestro en Filipinas del padre Giancarlo Bossi, condena el asesinato del periodista Hrant Dink, del sacerdote Andrea Santoro, y de tres cristianos en la casa editorial Zirve, en Turquía.

Subraya además la gravedad de la situación de la libertad de expresión en China, con las detenciones de fieles y obispos católicos; pone el acento en las persecuciones actuales en Sudán, y evoca la «fuerte represión» contra la Iglesia Católica en Vietnam, contra las comunidades de los ‘montagnard’ (cristianos del altiplano) y contra otras religiones.

En algunas declaraciones enviadas a Zenit, Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo y principal promotor de la resolución, afirma que «la libertad religiosa es el papel tornasol para revelar el respeto de todas las otras libertades y derechos humanos».

«La persecución de los cristianos en el mundo –añade– es uno de los desafíos más grandes contemporáneos a la dignidad de la persona».

«Por este motivo, por primera vez en su historia, el Parlamento expresó una ‘fuerte condena’ de ‘todos los actos de violencia contra las comunidades cristianas, donde quiera que se den’ y pide a los gobiernos implicados de que entreguen a la justicia a quienes se manchan con tales crímenes», añade.

«Como atestigua el asesinato en Gaza de Rami Khader Ayyad, estas son sólo las puntas de procesos más largos y soterrados que se están dando en Palestina, en el Líbano, y en otras áreas de la región, donde las comunidades cristianas, obligadas a la marginación, se van reduciendo hasta correr el riesgo de su extinción», explica el europarlamentario.

En la resolución, se expresa preocupación por el éxodo de los cristianos de Irak y se subraya el hecho de que «en 2006, cerca del 24% de los 38.000 iraquíes registrados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Siria, eran cristianos, y de que la gran parte de los desalojados internos en Irak –que son más de dos millones– pertenece a minorías cristianas dirigidas en su mayor parte hacia la llanura de Nínive».

El documento recuerda además que la Unión Europea «se ha expresado repetidas veces en favor de los derechos de las comunidades religiosas y de la protección de su identidad, en cualquier parte del mundo, así como en favor del reconocimiento y la protección de las minorías religiosas, sin distinciones».

Preocupado por el multiplicarse de episodios de intolerancia y de represión contra las comunidades cristianas en África, Asia y Medio Oriente, el Parlamento Europeo reafirma la defensa «de los principios de libertad de pensamiento, de conciencia, de religión y de libre culto».

Se subraya por tanto «la laicidad del Estado y de sus instituciones públicas» y les recuerda el deber «de garantizar tales libertades, comprendida la de cambiar de religión».

La resolución sostiene luego «la importancia del diálogo entre religiones para promover la paz y la comprensión entre los pueblos» y llama a los líderes religiosos al compromiso de oponerse a «los extremismos y promover el respeto recíproco».

De este modo, el Parlamento Europeo vuelve a sostener «con convicción todas las iniciativas de promoción del diálogo y respeto recíproco entre las religiones» e invita «a todas las autoridades religiosas a promover la tolerancia y a asumir iniciativas contra el odio, la radicalización violenta y el extremismo».

«Gracias al voto –comenta Mario Mauro– de ahora en adelante la Comisión Europea deberá prestar una mayor atención a que, cada elaboración e implementación de programas de cooperación y ayuda al desarrollo, se conceda sólo si se respeta el principio de una verdadera libertad religiosa».

«Europa, siempre en primera fila en la defensa de los derechos de las minorías, no puede seguir ignorando el creciente exterminio de tantos cristianos», añade.

«Hoy el Parlamento Europeo ha dado una gran señal de disponibilidad política y cultural, desmarcándose de ese integrismo laicista del que Europa es cada vez más a menudo acusada», concluye.

Juan Pablo II escribió la encíclica de su vida

«Con su muerte y su funeral, Juan Pablo II escribió la encíclica de su vida»

martes, 20 de noviembre de 2007
José Ramón Navarro Pareja


La Razón

Acaba de ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona. En su apretada agenda, el Cardenal Arzobispo de Cracovia Stanislao Dziwisz quiso hacer un hueco a La Razón para glosar la figura del Pontífice y analizar la situación actual de la Iglesia en Europa.

Usted es una de las personas que mejor ha conocido a Juan Pablo II. Fue su secretario Almudi.org - Juan Pablo IIdurante cuarenta años, incluidos los veintisiete en que ocupó la sede de Roma. Desde esta cercanía, ¿cómo valora este Pontificado?

Sin duda alguna ha sido un Pontificado excepcional, aunque sólo lo valoráramos por su duración, pues ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia. Pero aparte de esto, ha tenido un gran peso, tanto en la vida social internacional como en la vida de la Iglesia. Tras el breve Pontificado de Juan Pablo I, los cardenales eligieron a un hombre con experiencia. Sin duda alguna el Espíritu Santo es quien guía a la Iglesia, pero en la dirección de la Iglesia existe también un aspecto humano muy importante. Por eso, aquella elección de Karol Wojtyla fue un acto de valentía por parte de los cardenales. Al elegirlo, se manifestó el plan de Dios en relación con la Iglesia y el mundo. Sin duda, los cardenales al elegir al cardenal Wojtyla ponían en él sus esperanzas ante la situación que entonces vivía la Iglesia y el mundo. Hemos de recordar que en aquel entonces Europa estaba dividida. En el Este imperaba el marxismo, que constituía una amenaza para Europa y el mundo. Hacía falta un hombre que conociera tanto la Iglesia como este mundo dividido. Juan Pablo II al llegar a Roma no se sometió a las tendencias imperantes, predicaba con toda su convicción que el futuro del mundo no pertenecía a la lucha de clases, sino que el futuro estaba en la solidaridad, en el respeto por los derechos humanos y las naciones.

Desde luego, la labor de Juan Pablo II fue clave para la caída del comunismo, pero lo combatió con medios muy distintos a los habituales…

Él no se planteaba una lucha, no se dedicaba a organizar la oposición. Él predicaba los derechos humanos. Su conocida expresión: «No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo», que proclamó al inicio de su Pontificado, le acompañó durante toda su vida. Predicaba que sólo se puede entender al hombre a través de Cristo; un mensaje que llevó por todo el mundo y que predicó a lo largo de esos años. Es además la explicación a su primera encíclica, «Redemptor Hominis». El hombre es el camino de la Iglesia. El Papa buscaba que el hombre se liberara del miedo y de las esclavitudes. Una libertad que no venía a través del camino del marxismo, sino de la radicalidad del Evangelio. Esa lucha por la liberación del hombre provocaba las caídas de diferentes sistemas de esclavitud. Y así empezó esa peregrinación del Papa por el mundo. Y la verdad evangélica liberaba a los hombres. Porque este concepto encierra el derecho de los obreros, el derecho de las familias, de todos, en definitiva, pues supone la liberación del hombre a través de la verdad y del amor.

Algunos interpretaron esta labor de Juan Pablo II como una acción política…

El Papa no era uAlmudi.org - Una vida con Karoln político, era un hombre de fe. Y era la fe la que le obligaba a estar cerca del hombre. Y buscar el rostro de Dios en el hombre. Eso es lo que explica su opción a favor de los pobres y su compromiso a favor del Tercer Mundo. Y es de donde nace su protesta contra todo tipo de abuso contra el hombre, contra todas las injusticias, el germen de su preocupación por una paz justa. Y de su predicación, con todas sus fuerzas, de que los problemas no se resuelven a través de una guerra. Las guerras exacerban los conflictos entre las naciones y destruyen las estructuras estatales y sociales. Todas sus encíclicas sociales daban respuesta a estos problemas.

¿Cree usted entonces, que Juan Pablo II no sólo fue un gran Papa para la Iglesia, sino también para todo el mundo?

Ningún asunto humano le era ajeno. Nada de lo que ha sucedido habría sido posible sin el compromiso pastoral de la Iglesia con el mundo. Juan Pablo II procuró mantener su libertad sin dejarse condicionar por ningún tipo de sistema político. Predicaba a Cristo y con esta predicación iba por el mundo.

Me llama la atención un episodio que Ud. narra en su libro «Una vida con Karol»: en el momento de la muerte de Juan Pablo II, los que le acompañaban en la habitación entonaron el tradicional canto de acción de gracias de la liturgia de la Iglesia, el «Te Deum», en vez del «Réquiem» que parecía el más apropiado para ese momento.

Unas pocas personas acompañábamos al Santo Padre en el momento de su muerte. Aparte de los médicos, de las personas que habían estado con él durante su vida, sólo éramos unos pocos. Cuando paró de latir su corazón, los que estábamos allí reunidos sentimos la necesidad, en nombre de nosotros mismos y de todo el mundo, de dar las gracias a Dios por este Pontificado, de dar las gracias por todo el bien que había traído a través de su persona.

Juan Pablo II nos había enseñado que la muerte no era una tragedia, que sólo es la etapa final de esta vida y la transición hacia una nueva vida en Dios. Nos había enseñado que toda la vida terrena es una preparación para este momento. E incluso, a través de su muerte y después, durante el funeral, de alguna manera él escribió la encíclica de su vida. Una encíclica entre comillas, no escrita, pero predicada a través de esa manera de partir, profundamente dentro de la fe. Devolvió la dignidad a la muerte.

Eso es lo que explica aquel canto nuestro del «Te Deum». No era duelo, sino acción de gracias y alabanza. Y es así como la gente lo interiorizó. Millones de personas le acompañaron en su camino hacia Dios. En el funeral yo no vi duelo, era una celebración del cese de la vida terrenal y el paso hacia la eternidad. Eso es lo que explica aquel ambiente y aquella exclamación «Santo Subito».

«La nueva Europa debe renacer desde sus raíces cristianas»

Juan Pablo II alertaba de los peligros que podría suponer el mal uso de la libertad…

El Santo Padre realizó nueve viajes a Polonia. Inicialmente reivindicaba la libertad y los derechos de la persona humana. En su primera visita, en 1979, la gente se sintió, por primera vez, libre. Decía que Polonia, que en tantos momentos de la historia y en la Guerra Mundial había luchado por la libertad y la independencia, tenía derecho a alcanzarlas.

Cuando finalmente llegó esta libertad, el Papa afirmó que hay que saber utilizarla bien, para que la libertad de unos no se convierta en la esclavitud de otros. En aquel segundo viaje predicó con toda su fuerza que el camino seguro son los diez mandamientos. Puede ser que esto no guste a todos, pero es el camino comprobado desde el inicio de la humanidad.

Y ¿cómo ha evolucionado Polonia en estos últimos años?

Hasta este momento, la libertad que llegó entonces no ha destruido la moral de los polacos: por ejemplo, ha sido abolida la ley del aborto. Salvo algunos casos muy raros, la ley prohíbe el aborto. Además, Polonia toma una opción firme por la defensa de la familia basada en la unión entre un hombre y una mujer y defiende también otros derechos naturales del hombre y con ello quiere enriquecer a Europa. Esas son las verdaderas raíces de Europa.

Nuestro continente no debe olvidar sus raíces cristianas…

Si se cortan las raíces, el árbol se seca y muere. Es lo que predicaba Juan Pablo II. También Benedicto XVI afirma lo mismo con toda su fuerza. Ciertas leyes morales no son negociables, y no pueden ser sometidas a una votación. Y eso no es una privación de derechos del hombre y no puede servir como argumento para acusar a Polonia de ser un país retrógrado. Es una actitud profética ante la Europa de hoy. Europa necesita un renacimiento, y si el árbol tiene que renacer lo debe hacer desde sus raíces.

¿Con qué retos se enfrenta este proceso de unión europea?

El problema principal de la Constitución Europea es la falta de las bases, que son los derechos naturales. Si no se respetan estos derechos fundamentales todo el sistema carece de fundamento.

Lección de amor

martes, 20 de noviembre de 2007
ACI


Vavara Artamkin y su esposo Dimitri nunca pensaron que ocuparían las primeras planas de los principales medios del mundo. Esta humilde pareja de maestros rusos cruzó medio continente para salvar a sus cinco hijas de un aborto inminente. Hoy todos sonríen en un hospital inglés.

Vavara se sometió a un tratamiento de fertilidad y resultó embarazada de quintillizas. Los médicos que la trataron en Rusia pretendieron obligarla a abortar al menos a dos de las niñas para recibir a cambio el debido cuidado en su embarazo.

vavaraartamkinn.jpgLos médicos le dijeron que «los abortos selectivos» eran esenciales para dar a los demás bebés la posibilidad de sobrevivir.

Los esposos no deseaban «terminar» con alguna de sus bebés, recibieron ayuda económica de benefactores rusos para viajar a Inglaterra y dar a luz prematuramente. Las niñas nacieron 14 semanas antes de que el embarazo llegara a término en un hospital de Oxford y a pesar de su frágil condición, evolucionan muy bien.

La bisabuela de las quintillizas, Irina Artamkin, declaró al diario Daily Mail desde Rusia que la pareja visitó varios hospitales de maternidad en Rusia pero nadie quiso ayudarlos a menos que aceptaran el aborto.

«Nuestra familia es muy religiosa y la Iglesia (ortodoxa) enseña que el aborto es un asesinato. Varvara y Dimitri querían todas sus hijas y no aceptaban tal condición», indicó la abuela.

Hace algunos años, la pareja ya había visto morir a su primer hijo, un varón, que nació prematuro.

Para la hermana de Dimitri, Maria, que las niñas hayan nacido bien «es un milagro. Todo estuvo en manos de Dios. Iremos a la iglesia y encenderemos un cirio por cada bebé».

Cómo instalar correctamente Windows Vista

El traslado al último sistema operativo de Microsoft requiere algunas especificaciones que pueden tomarlo por sorpresa. Descubra aquí las que se pueden presentar.

12 Nov 2007, 17:20 | Fuente: DPA 

Windows VistaSi bien el paso a Windows Vista no debería tener problemas, usted seguramente se estará haciendo preguntas sobre el tipo de actualización que debería elegir, bien sobre su actual sistema operativo o como nueva instalación.

Veamos algunas ideas.

Un lector nos confía: la instalación de Vista me exige que desinstale primero el programa McAfee Security Suite antes de continuar. Pero, por alguna razón que ignoro, el programa de desinstalación de McAfee no me permite ejecutar la operación. ¿Qué debo hacer?

En gran parte, el programa de instalación de Vista reconoce con qué programas el nuevo sistema operativo es compatible y con cuáles no. La verdad es que la mayoría de los programas antivirus hechos para trabajar con Windows XP y versiones anteriores caen en la categoría de «no compatibles».

Si una aplicación antivirus como McAfee no puede ser desinstalada, ello es probablemente porque está dañada. Estos programas antivirus en general no pueden ser desinstalados si están dañados. Y esto es por su diseño: los programas de seguridad están protegidos contra virus, incluyendo aquellos que puedan intentar destruirlos.

La solución puede ser la búsqueda, en el sitio Web del fabricante del programa antivirus, de una herramienta que ayude a desinstalar instalaciones dañadas.

Symantec proporciona con este objeto sus herramientas Norton Removal Tools.

Los usuarios de McAfee tienen dos opciones. La primera es la herramienta de desinstalación de productos McAfee o McAfee Consumer Products Removal Tool y la segunda es MCREM, una herramienta desarrollada conjuntamente por dos desarrolladores que la han puesto a disposición de toda la comunidad de Internet.

PROGRAMA NUEVO O VIEJO

Un usuario de Windows XP que acaba de comprar Windows Vista nos consulta si debe instalar Vista como actualización de XP o bien pasar por el largo proceso de instalar Vista como programa nuevo y reinstalar todos sus programas desde el comienzo.

En realidad, la instalación de Windows Vista demanda un cierto grado de «dolor» al usuario, sea como actualización del sistema operativo ya instalado o bien como instalación a partir de cero. A decir verdad, se puede afirmar que a fin de cuentas habrá menos dolor instalando Vista a partir de cero.

Y he aquí por qué. Cuando usted actualiza un sistema operativo Windows ya existente con una nueva versión, los ajustes y archivos del nuevo sistema operativo se añaden a los ajustes del sistema anterior. Esta combinación significa que en el Registro de Windows -Registry, el archivo de sistema que controla la apariencia, la sensación y el comportamiento de Windows- acabará usted con muchos ajustes más que los que tendría si instalara el nuevo sistema operativo desde cero.

En su disco duro acabará asimismo alojando muchos archivos más que los que necesitaría o tendría si hubiese instalado el nuevo sistema operativo por sí solo. Y, lo que es peor, esto entorpecerá el funcionamiento del sistema entero, pues su ordenador tendrá que trabajar más hurgando entre los archivos y los ajustes existentes para hallar los que necesita el nuevo sistema operativo. La norma general, por tanto, es siempre evitar la opción «actualización» al instalar un nuevo sistema operativo y, por el contrario, preferir la de «nueva instalación».

Si sabe usted manejar un desatornillador, la mejor forma de instalar una copia fresca de un nuevo sistema operativo sin perturbar nada en su instalación actual es comprar un disco duro nuevo, quitar el disco viejo, poner el nuevo e instalar allí el sistema operativo.

De esta manera, si algo sale mal o si usted concluye que le gustaba más el viejo que el nuevo sistema operativo, siempre tendrá la posibilidad de reinstralar el viejo disco duro y continuar trabajando como si no hubiera pasado nada.

La instalación de un nuevo disco duro es muy sencilla, con instrucciones detalladas en muchos lugares de Internet, tal como en «Configurar equipos» en español, o bien, más amplio y en inglés, «HelpwithPCs».

Actualmente, los nuevos discos duros cuestan muy poco dinero, con capacidades de 400 gigabytes ya por menos de 100 dólares (70 euros).

Si elige usted la opción de instalar un nuevo disco duro y finalmente acaba enamorado del nuevo sistema operativo, siempre podrá usar el viejo disco duro para hacer copia de seguridad de su material, o bien, si en su PC no hay lugar para un segundo disco duro, para ponerlo en una caja de disco duro externo. Las cajas externas se consiguen ya por 20 dólares en cualquier tienda de ordenadores.

El jesuita de corazón universal

19.11.07 

Juan Pablo II y General JesuitaEn el centenario de su nacimiento la sociedad vasca recuerda la figura de quien fuera uno de sus miembros más singulares. Personas que convivieron con él recuerdan su polémica figura y tratan de descubrirnos quién fue el padre Arrupe, escribe Lucía Mesado en DEIA.

Dicen que una de las cualidades de un líder es anticiparse a los problemas de su tiempo. Polémico, espiritual, carismático y amado. Esta podría ser una pequeña y simplificada parte de la personalidad que encierra una de las figuras más destacadas de la historia de la Iglesia en el siglo XX.

El número 7 de la calle de la Pelota, del Casco Viejo de Bilbao, fue el escenario que vio nacer a Pedro Arrupe Gondra hace ya cien años. Era un «bilbaino elegante», dicen los que le conocieron. «Quería jesuitas de corazón amplio, que no se enredasen en los problemas locales». «No he conocido a un hombre que se haya alejado tanto de la política y que al mismo tiempo haya resultado ser tan polémico». Estas son sólo algunas de las opiniones que tratan de acercarnos a la persona del padre Arrupe. El hombre que refundó la compañía de Jesús. «Recuperó el espíritu con el cual se fundó y le dio una forma nueva».

Pero, ¿quién era el padre Arrupe? Enjuto, de nariz aguileña y mirada limpia es el exterior de una personalidad un tanto condicionada por las circunstancias. Sus experiencias trascendentales y más llamativas, como ser testigo de uno de los momentos apocalípticos del mundo (la bomba atómica), pueden llegar a ocultar el espíritu que alberga la persona.

Entre oriente y occidente
Un puente en construcción

De las estrechas callejuelas del corazón de Bilbao hasta Japón, misión en la que permanecería cerca de treinta años. «Quería ir a este país asiático porque era una de las misiones más difíciles de la compañía», afirma Manuel Alcalá, periodista y jesuita que fue el jefe de prensa del padre Arrupe en su vista a España. «Allí el índice de católicos era mínimo y creían tener una superioridad racial frente a otros países de extremo oriente».

Sin embargo, la vida religiosa de Pedro Arrupe se remonta mucho tiempo atrás a pesar de que no iniciara su camino vital con la entrega a los demás a través de la fe. Estudió bachillerato en el colegio de los Escolapios de Bilbao y en 1923 comenzó la carrera de Medicina en la Facultad de San Carlos de Madrid.

Cuatro años después la abandonó para ingresar en la Compañía de Jesús. Severo Ochoa, el que llegaría a ser premio Nobel, fue compañero de pupitre de Arrupe en el inicio de su carrera como médico. Confesó la valía del jesuita para la medicina: «Pedro me quitó aquel año el premio extraordinario que otorgaba la facultad cada año». El profesor de fisiología Juan Negrín, que después se convertiría en uno de los presidentes de la II República, hizo todo lo posible para no perder a un alumno tan brillante. Una vez convertido en jesuita ambos trataron de no perder una buena amistad.

‘Inculturación’

«La labor más importante del Padre Arrupe es el cambio de actitud que promovió entre los jesuitas. Creó el término de inculturación», explica el biógrafo Pedro Miguel Lamet. Un término que le enfrentó a los sectores más conservadores de la Iglesia. «Él decía que para llevar a Cristo a los lugares donde no era conocido, había que asimilar la cultura local y desde ahí trasmitirles una religión que no tiene por definición ninguna cultura», afirma Manuel Alcalá. «Una sorpresa en el Vaticano, que esperaban de él un seguidor de los métodos tradicionales».

Su inculturación impactó a la curia vaticana en 1965, año en el que fue elegido general de la Compañía de Jesús. «Muchos pensaron que no podrían contar con él porque no tenía una visión tradicional; pero el papa Pablo VI, con el cual se entendía muy bien, le ayudo en esta línea». Dar varias veces la vuelta al mundo para conocer las misiones fue otro profundo cambio entre los que han sido considerados los líderes intelectuales del catolicismo durante cinco siglos.