La ideología del género

viernes, 24 de agosto de 2007

Se pretende introducir el término «género», pero coincidimos con uno de los congresistas que sostiene que «poner en la Constitución la palabra «género» y no especificar que se refiere exclusivamente a varón y mujer implicaría la aceptación implícita de la perspectiva de la ideología de género», porque estaríamos abriendo una ventana por donde grupos interesados pudieran introducir distorsiones graves que atenten contra instituciones tan nucleares en la sociedad como son el matrimonio, la familia y la educación de los hijos y de las futuras generaciones.

Para cerciorarnos si el referido anteproyecto estaba tratando de esta perspectiva acudimos al texto del «Proyecto de Igualdad de Oportunidades con Equidad de Género» y fuimos específicamente al apartado donde se trataba el «Marco conceptual del enfoque de género» y encontramos lo siguiente:

«Todas las sociedades humanas han buscado dotarse de valores y criterios para garantizar su reproducción, organizar la producción, tomar sus decisiones y regular sus intercambios. Una de las clasificaciones que han sido más determinantes en la organización social de todos los pueblos ha sido la división entre lo femenino y lo masculino, clasificación que ha tomado como referencia las diferencias sexuales entre hombres y mujeres.

Sobre esas diferencias biológicas entre hombres y mujeres (sexo) las sociedades construyeron socialmente un conjunto de atributos, roles, prohibiciones, prescripciones, derechos y obligaciones (género), y ambos, a pesar de su distinto origen, tendieron a ser consideradas como naturales e inamovibles. Quedó arraigada la convicción de que era la naturaleza quien las dictaba y no se distinguió aquello que era producto de procesos y relaciones humanas.

Precisamente, el enfoque de género comienza por distinguir las diferencias biológicas entre hombres y mujeres (sexo) de aquellas construidas social y culturalmente (género).

Si bien todos nacemos con un sexo biológico, nuestras sociedades y culturas nos van formando y socializando en torno a sus concepciones sobre lo masculino y femenino. Desde que nacemos vamos siendo ubicados y tratados en base a una cadena de asociaciones entre nuestro sexo y las versiones de masculinidad o feminidad que nuestras sociedades y culturas han elaborado. Las trayectorias diferenciadas por género se van asentando desde los primeros años de vida (socialización de género).

Toda sociedad requiere que sus miembros desempeñen roles que aseguren su funcionamiento y existencia. La clasificación más conocida para distinguir los roles es la que observa dos grandes esferas que envuelven el trabajo humano y sobre las que precisamente se han asentado los roles de género: la esfera productiva que se expresa en la obtención, transformación e intercambio de bienes, asignada tradicionalmente a los varones. Y la esfera reproductiva que se expresa en un conjunto de desempeños orientados a garantizar la continuidad de la vida cotidiana y la reproducción del grupo, asignada tradicionalmente a las mujeres. Esta asignación diferenciada de roles según se trate de varones y mujeres, también se conoce como división del trabajo por género».

Estos textos me han llevado a reconocer que estamos ante un planteamiento propio de la llamada «Ideología del Género» ¿En qué consiste esta ideología?

Brevemente señalaremos que esta ideología es parte de la ideología neo-marxista que como tal tiene una visión distorsionada de la realidad, viéndola a través de los esquemas de lucha de clases. Ya Federico Engels, en su libro «El origen de la familia, propiedad privada, estado», sostiene que «el primer antagonismo de clases de la historia incide en el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en el matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra es la del sexo femenino por el masculino»

De ahí que las feministas del género no busquen -en el fondo- la mejora de la situación de la mujer, lo cual es algo noble y necesario porque es verdad que existen situaciones de gran injusticia respecto a la mujer en el matrimonio, la familia, la educación, en el mundo laboral, político, etc. Pero esas reivindicaciones se pueden hacer sin anular las diferencias varón-mujer. Lo que se busca es la anulación de lo femenino y lo masculino en cuanto condición dada por la naturaleza humana. Sin embargo, no se puede desnaturalizar al ser humano sin cargar con las graves consecuencias que de ello se derivan.

Lo que se pretende es desligar la condición y diferenciación sexual biológica con la que todos nacemos de lo que se llaman ROLES impuestos por la sociedad, diciendo que lo femenino y lo masculino es una «mera construcción social», que hay que «descontruir». El pequeño gran detalle es que con ello se «desconstruye» a la mujer, al matrimonio, a la familia y en definitiva a la sociedad.

Esas propuestas llevan ya tiempo, pero se hicieron más explícitas y agresivas en la IV Conferencia Internacional sobre la Mujer realizada en 1995, en la cual se ha dicho expresamente que: «género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo».

Desde esa ideología, las diferencias entre varón y mujer NO corresponden a una naturaleza fija sino que son PRODUCTO de la cultura de un país y de una época determinada, que les asigna a cada grupo una serie de características por conveniencias con estructuras sociales.

¿Qué consecuencias tiene para la sociedad?

  • 1. Si el género es un artificio construido por la sociedad, entonces hay que inventarlo nuevamente, sin tener en cuenta la naturaleza humana.

  • 2. Si al género femenino se le ha atribuido los roles de la maternidad y de la educación de los hijos, hay que «liberar» a la mujer de ese peso.

  • 3. El género queda reducido a la «opción» u orientación sexual de cada quien. Por tanto habrían por lo menos cinco géneros: varón, mujer, homosexual, lesbiana, bisexual.

  • 4. Si cada uno tiene ante la ley iguales derechos, se abre una vía para que se plantee el matrimonio entre homosexuales, lesbianas, bisexuales, etc. Y se les otorguen todos los «derechos reproductivos»: las facilidades para tener acceso al sexo «seguro», el derecho a tener hijos vía inseminación artificial u otros medios, así como el derecho a abortar, etc.

El resultado:

  • 1. Los seres humanos serían indiferenciados, porque no cuenta su dotación genética ni su sexo biológico, sino que después cada quien haría una opción sexual, y tendrían todos los «derechos» respecto a la constitución del «matrimonio» y la «familia».

  • 2. Se acabaría con el matrimonio como institución natural formada por varón y mujer, ya que se la pondría en igualdad, con tendencia a ser sustituida, con el matrimonio basado en la «opción sexual».

  • 3. Se cambiaría la educación, ya que por ejemplo las mujeres no tendrían por qué prepararse para ser madres. La maternidad es vista como una esclavitud.

  • 4. Se acabaría con los valores que tradicionalmente han sido conservados por la mujer madre en el seno del hogar y con su función de educadora de los hijos.

  • 5. Se desterraría todas las instituciones que promueven esos roles y valores como es la Iglesia, y toda religión tradicional.

Frente a esta propuesta lo que diría básicamente es lo siguiente:

  • 1. En primer lugar, la naturaleza humana es la que es y no se puede desconocer por el capricho o la conveniencia o por intereses ideológicos, sin que esto tenga graves consecuencias para la propia mujer, y para el futuro de la humanidad.

  • 2. Las diferencias naturales no son malas, al contrario son enriquecedoras de la vida humana. Lo que son injustas son las diferencias que caprichosa o interesadamente introducimos libremente los seres humanos. La pobreza, la marginación, el abuso, la explotación, deben ser remediados por otras vías pero no desnaturalizando al ser humano.

  • 3. En la naturaleza humana existen tipos humanos (como por ejemplo el tipo humano femenino y el tipo humano masculino). No vamos a hacer una exposición de una teoría de los tipos humanos que tienen incluso una base biológica. Brevemente diremos que esos tipos establecen una diferencia que es una riqueza para la sociedad, ya que están llamados a aportar lo suyo, por ejemplo, la mujer enriquece los ámbitos humanos aportando lo específicamente femenino, que es un gran bien para el matrimonio, la familia, el mundo del trabajo y la sociedad en general.

  • 4. Las ideologías son un conjunto de ideas que no se corresponden con la realidad, sino que son como una especie de «camisa de fuerza» que pretende imponer distorsionadamente su visión reducida de la realidad, lo cual está al servicio de intereses.

  • 5. En las Ciencias de la salud humana se considera que la salud es el estado en que el cuerpo humano, y el hombre íntegro, funciona bien, y la salud sexual es el estado en que el ser humano ejerce normalmente todas sus funciones reproductivas. Cuando esto no sucede, se trata de una persona enferma, respecto de la cual:

  • o Hay que respetarla por su dignidad humana, aunque esté enferma,

  • o Pero no se puede erigir su enfermedad como salud. Lo normal es la salud sexual, lo no normal es la enfermedad sexual.

  • o Si bien se tiene que respetar al homosexual, a la lesbiana, al bisexual, por su carácter de persona digna y criatura humana.

  • o Eso no da derecho a poner su anomalía como algo saludable y normal en la sociedad. Igual que no se puede decir que el error sea igual que la verdad (porque entonces se acaba con la verdad), no se puede decir que las anomalías tienen los mismos derechos que lo sano, natural y normal.

  • o Los miembros de una sociedad tienen que ayudar, dentro de sus posibilidades, a curar esas anomalías, no a hacerlas más profundas porque deterioran al sujeto que las padece y a la sociedad, menos tenemos deber a sostener económicamente los medios de «salud reproductiva», sus «derechos reproductivos», etc.

  • o Los miembros de una sociedad sana, tenemos derecho a la normalidad no que nos impongan lo no natural, o anormal, a ningún nivel ni en las familias con quienes convivimos, ni en las instituciones educativas, ni en las instituciones sociales básicas. Tenemos el deber de velar por la sociedad, valores culturales, etc., que entregaremos a nuestros hijos y a las futuras generaciones.

Genara Castillo
Profesora de Ciencias y Humanidades de la Universidad de Piura

Evolución del niño

Evolución del niño año por año

Las observaciones en estas páginas se basan en el estudio y la investigación científica.

Los dos primeros años de vida

El bebé necesita el cuidado de su madre – ser atendido y cuidado por ella – especialmente a la hora de alimentarlo.

El recién nacido necesita varias horas de actividad succionadora al día.

Ser llevado en brazos a menudo para que se desarrolle en él el equilibrio y la sensación de seguridad.

La pronta atención al bebé cuando llora, desarrolla su sentido de confianza.

El canto, el balanceo, el golpeteo rítmico y el mecimiento del bebé en brazos cuando parece demasiado despierto le ayudará a dormirse.

Una habitación exclusivamente destinada al niño es importante para tranquilidad y comodidad suya y de sus padres.

El niño necesita demostraciones abiertas de cariño, ya que siendo amado aprenderá a amar.

Conviene dejarlo que coma solo cuando se muestre interesado en hacerlo – aunque el resultado sea una mezcolanza-.

Asegúrese de que el bebé disponga de espacio y oportunidad para sus movimientos de expansión y exploración.

Sus primeros juguetes deberán ser tales que satisfagan su necesidad de manipular, golpear, chupar, arrojar…

La compañía y juego con los padres son importantes para todo niño.

El niño necesita actitudes paternas positivas. Por ejemplo, no muestre disgusto cuando se ensucia.

Con una bacinilla apropiada el niño aprenderá a valerse por sí mismo cuando tenga que hacer sus necesidades.

Empiece a hablarle al niño con cariño del amor de Papá Dios.

Necesita que sus padres se percaten de que no es un adulto pequeño.

Un niño necesita desarrollarse a su propio ritmo y ser apreciado, no rechazado.

Necesita una madre tranquila y responsable que se trace un plan de descanso y recreo para sí y su bebé.

Es importante una atmósfera armoniosa en el hogar; las tensiones angustian al niño.

Necesita tanta libertad como requiera su sensibilidad; no ser acorralado con sistemáticas negativas.

Afirmándose así mismo adquiere la sensación de individualidad.

Necesita sentirse miembro de un grupo familiar.

Necesita acostumbrarse a considerar todas las partes de su cuerpo como igualmente buenas y aceptables.

El niño mayorcito necesita trepar, correr , arrojar objetos; en una palabra, ser físicamente activo.


Tres años

Se muestra alegre y ruidoso cuando se despierta en la mañana. L gusta brincar por la habitación de sus padres y bañarse con ellos.

Come solo con bastante habilidad.

Ayudará a quitar la mesa y a limpiar su habitación, si se le pide que lo haga.

A veces inventa compañeros de juego o pretende ser un animal.

En algunos momentos fastidia a su hermanos y también se la lleva bien con ellos.

Aprende a montar en triciclo. Le gusta ir de compras con mamá.

Reclama ciertos alimentos favoritos.

Domina sus necesidades fisiológicas.

Empieza a jugar con otros niños. Muestra clara tendencia a elegir sus amigos.

Algunas veces muestra agresividad tanto en palabras como en actos.

Advierte diferencias sexuales y a veces se preocupa con este motivo. Sus preguntas deberán obtener respuestas sencillas.

A veces se lleva las manos a los órganos genitales. Puede distraérsele con facilidad cuando lo haga.

Le gustan que le lean cuentos conocidos.

Le encanta pintar, manejar lápices, modelar con plastilina o arcilla.

Acepta gustoso el juego con papá. Le agradan los acertijos y adivinanzas.

Escucha a los adultos. Quiere agradar y ser alabado. Le gusta aprender nuevas palabras.

Le agrada lavarse solo.

Busca ser el centro de atención en la mesa familiar.

Tiene miedo a la oscuridad. Necesita que se le tranquilice.

Cuando sus padres salen de casa puede ocurrir que los despida alegremente, pero también proteste.

Empieza a hablar de sus sueños y a veces se despierta con alguna pesadilla.

A menudo se levanta por la noche; a veces anda errante por la casa.

Es el momento de despertarle un afecto interno hacia el Niño Jesús y la Virgen María.


Cuatro años

Generalmente se despierta por la mañana de buen humor y cuida de sus necesidades inmediatas.

Se viste solo casi del todo.

Es muy dinámico, aficionado al triciclo y a juegos de trepar. Es capaz de manejar algunas herramientas sencillas.

Disfruta con el juego en grupo.

Aumenta su capacidad verbal..

Sus juegos necesitan todavía alguna vigilancia; pueden ocurrir disputas en medio del juego.

El niño discrepa de mamá verbalmente y a veces físicamente.

Empieza a comprender algunas reglas y restricciones.

Su apetito es bueno aunque puede mejorar. Posee gustos concretos. Come hábilmente.

Frecuentemente quiere ir solo al baño, pero pide ayuda para limpiarse.

Su imaginación se manifiesta en la representación de escenas en que imita a los mayores.

Puede ocurrir que le niño juegue con muñecas y la niña con el bate de béisbol.

Le gusta probar instrumentos musicales, poner música en el equipo, cantar.

Construye intrincados edificios con su «arquitectura». Le gusta que papá le ayude.

Llora a la menor molestia, necesita consuelo y distracción.

Puede aprender oraciones.

Hace constantes preguntas.

A menudo se muestra muy apegado a sus padres, le gusta ser mimado.

Empieza a preguntar cómo nacen los niños. Se le debe dar una explicación clara y sencilla.

El baño y aseo con niños de diferente sexo puede ayudar a enseñar las diferencias sexuales.

Puede bañarse por si mismo si la madre vigila.

Le gusta comer en familia, pero interrumpe la comida hablando y dejando la mesa.

Se despierta menos en la noche; puede despertarse para ir al baño, necesita ayuda para volver a la cama.


Cinco a siete años

Llevarle ocasionalmente a la Iglesia y enseñarle a rezar al acostarse y al levantarse.

Necesita una cálida llegada del colegio y la oportunidad de hablar después de un día escolar.

El colegio puede proporcionarle la sensación de saber hacer algo, aunque sea lento en algunas cosas.

Necesita comprobar que puede llevar libremente a sus amigos a casa y que sus padres los aceptan.

Darle la oportunidad para sus actividades creadoras, según sus posibilidades.

Comienza con la lectoescritura.

Necesita juegos en grupo espontáneos y sencillos.

Deberá seguir el camino que se le señale y también darle la oportunidad de actuar independientemente.

Dele tiempo para pensar, soñar y actuar.

Necesita que se le asigne un «pago» o una «mesada» para que adquiera la noción del valor del dinero.

El niño necesita que el padre de su mismo sexo le dé pruebas de compañerismo.

Exaltarle sus puntos fuertes en vez de criticarle los débiles.

Necesita que se le den facilidades para la caracterización y los juegos teatrales.

Ayudarle a aceptar a niños de otras razas y clases.

Se estimulará el desarrollo de los rasgos masculinos en los niños y femeninos en las niñas.

Necesita la comodidad de unos hábitos regulares pero flexibles.

Comienza los hábitos de la higiene personal pero se debe estar siempre alerta.

Necesita dormir alrededor de 11 horas en la noche.


Ocho a diez años

Necesita contar con la aceptación y aprobación de los de su edad; le desagrada estar solo.

Disfruta sintiéndose importante y útil. Le gustan las actividades de club y las excursiones.

Le agrada pertenecer a un grupo restringido y secreto.

Siguen los parámetros de vestir, hablar y actuar de sus amigos.

Necesita libertad para visitar solo a sus amigos.

Necesita ejemplo de los mayores en tolerancia, bondad y valores.

Le gusta participar en los planes y actividades familiares.

Necesita la satisfacción de emprender cosas y terminarlas.

Necesita estar seguro de la comprensión y apoyo de sus padres.

Necesita que se le asigne un «pago» o una «mesada» para que adquiera la nación del valor del dinero.

Necesita correr, saltar y hacer ejercicios de gran actividad física.

Debe saber que a sus padres les agradan sus actividades creadoras.

Debe estimularlo a ir a la Santa Misa los domingos, así como prepararlo para la confesión y la comunión.

Deberá desarrollar sus propios gustos literarios.

Los padres deberán contestar francamente las preguntas del niño relativas al sexo..

Las actividades fuera de casa le darán ocasión de satisfacer su gusto por la aventura.

Con deberes impuestos en casa se acostumbrará a hacer frente a obligaciones serias.

Necesita que los padres se den cuenta que todavía no está en condiciones de observar conducta de adulto.

Con ayuda aprenderá los reglas propias y hacer un juego limpio..

Deberá respetar los horarios impuestos por su padres en cuento a ver TV, jugar, etc.

Se le debe dejar tomar decisiones y enfrentar las consecuencias de una equivocación.

 Necesita tolerancia hacia sus gestos nerviosos y la oportuna indagación de su origen por parte de sus padres.


Once a trece años

Necesita sentirse aceptado por los chicos de su edad y asumir un papel activo entre ellos.

Le interesa la Historia Sagrada, la vida de Jesús y la Liturgia.

Empieza a alternar con chicos del sexo opuesto.

Es importante el conocimiento de su propio cuerpo, sus cambios y funciones.

Le agradan juegos que exigen coordinación y organización.

Debe dársele la oportunidad de ampliar experiencias personales en el mundo que le rodea.

Debe animársele a ampliar su destreza física con nuevos deportes.

Aprecia los momentos de retiro solitario y desea una habitación particular.

Generalmente necesita de 8 a 10 horas de sueño.

Observa a lo mayores para formar sus patrones de comportamiento.

Necesita saber que sus opiniones cuentan en las discusiones familiares.

Debe dársele responsabilidades en el hogar para robustecer su papel en la familia.

Necesita sujetarse a un código de principios morales elevados. Le agrada pertenecer a organizaciones como «boys scouts».

Acoge gustoso la oportunidad de aprender a bailar, aunque los muchachos pueden mostrarse reacios.

Necesita tolerancia frente a sus reacciones contra los modos y cánones adultos.

Es importante que los padres reconozcan abiertamente su importancia como persona.

Debe prestarse cuidadosa atención al desarrollo de sus capacidades potenciales.


Catorce a dieciséis años

Necesita estímulo activo para cultivar sus aficiones intelectuales y artísticas.

Mostrar con ejemplo y palabra cómo se vive la vida cristiana.

Desea destacarse en un deporte u otra actividad.

Necesita oportunidades de ganar dinero y decidir cómo emplearlo.

Son muy importantes para él la aprobación y aceptación del grupo de amigos.

Necesita libertad para establecer estrechas amistades.

Aprecia la oportunidad de participar en los planes y responsabilidades familiares.

Requiere de libertad para invertir el tiempo libre a su modo.

Necesita confianza en su capacidad de atracción frente al sexo opuesto.

Debe poseer auténtica información sobre el sexo y la validez de los sentimientos.

Requiere tolerancia hacia los largos periodos de inactividad en que sueña despierto.

Debe tener amistad con adultos diferentes a sus padres con el fin de explorar otros puntos de vista.

Necesita estímulo en su creciente interés por los problemas sociales y colectivos.

Debe responsabilizarse de sus cosas personales y objetos favoritos.

Debe acostumbrarse a aceptar la responsabilidad de su salud y bienestar general.

Necesita de 8 a 10 horas de sueño.

Es esencial una actitud tolerante de lo padres hacia su necesidad de ser brusco y ruidoso.

Necesita que sus padres se percaten de que su agresividad y despego hacia ellos es pasajero.

Cómo ser un buen cristiano

Cómo ser un buen cristiano en un mundo adverso

Buen Cristiano¿Cómo se puede ser un buen cristiano en un entorno que no lo es? He aquí algunos consejos que servirán al ciudadano corriente que a pesar de vivir en un ambiente adverso al cristianismo y sumido en el materialismo, quiere ser consecuente con sus creencias y practicar lo que le indica su religión:

Haz oración. Siempre ha sido necesaria, pero ahora que nos toca remar en contra de la corriente, lo es más que nunca. Ya sabemos que tenemos muchas cosas que hacer, pero el que dice no encontrar tiempo para la oración demuestra que no se ha dado cuenta de su absoluta necesidad.

Frecuenta los sacramentos. Cuando un cristiano se separa de la Eucaristía es como si cortase el cordón umbilical que le une a Cristo, a través del cual recibe el alimento que le fortalece. Cuando un cristiano se aleja de la confesión, es como si le dijese a su madre que no está dispuesto a escuchar ninguna corrección más de ella. Renunciar a los sacramentos significa  fabricarse una religión a medida.

Únete a la Parroquia o a un grupo de personas católicas. Hoy en día la mayor parte de la juventud que sigue en serio a Cristo pertenece a algún grupo o movimiento católico. En estos grupos encontrarás modelos de referencia en los que entenderás que no eres un bicho raro.

Búscate un Director Espiritual. Aunque te parezca que tu principal obstáculo para ser un buen cristiano está en el ambiente que te rodea, irás comprendiendo que tu peor enemigo lo tienes dentro de ti. Por ello tienes que tomarte en serio la tarea de tu maduración interior, de tu santificación. Con la cantidad de dudas que tenemos, no podrás hacerlo sin la ayuda de un director espiritual que conociéndote por dentro, te corrija en tus defectos y te anime en tus tareas.

Fórmate. Es necesario formarse y aclarar dudas, para poder dar razón de nuestra fe ante este mundo descreído que nos rodea. Esto lo puedes hacer en el seno de tu grupo cristiano y quizás con la ayuda de tu director espiritual. El acceso a unas buenas lecturas será de gran ayuda.

Mejor evitar que reducir riesgos

Educación sobre el sexo: Mejor evitar que reducir riesgos

Adaptación de un artículo escrito por Jokin de Irala

Muchas veces los adolescentes reciben mensajes contradictorios en la educación sobre el sexo: primero se les dice que es mejor no tener relaciones sexuales y luego todo se centra en explicarles cómo protegerse si lo hacen. Algunos estudios recientes parecen demostrar que la educación basada solo en la abstinencia no funciona. Pero, igual que en las campañas contra el tabaco o la violencia de género, esto solo significa que hay que hacerlo mejor, no abandonar los esfuerzos.

Los adolescentes pueden vivir peligrosamente, y, en la actualidad, la sociedad les brinda muchas oportunidades para hacerlo. Como consecuencia, nos encontramos ante una ola de borracheras juveniles, enfermedades mentales inducidas por drogas, e infecciones de transmisión sexual, por mencionar solamente tres de los excesos a los que los jóvenes pueden verse involucrados.

¿Qué sucede con el sexo? ¿Es la abstinencia la mejor elección para los adolescentes, y deberíamos hacer todo lo posible por persuadirles de que se abstengan de la experimentación sexual? ¿O es una meta inalcanzable para la mayoría de los  jóvenes, basada en ideales sobre el amor y el sexo que son simplemente un residuo de épocas pasadas? ¿Hacemos todo lo posible cuando decimos que «está bien no mantener relaciones sexuales», y, luego, nos pasamos el día explicando a los chicos cómo protegerse si lo hacen?

Dos estudios sobre «solo abstinencia»

Estas cuestiones reflejan dos modos de enfocar la educación de los más jóvenes sobre el sexo que, actualmente, parecen estar en conflicto frontal, sobre todo en Estados Unidos, donde el futuro de la financiación gubernamental para los programas de sólo abstinencia pende de un hilo.

Como consecuencia, las conclusiones de las investigaciones del entorno, muy politizadas, pueden ser críticas. Dos estudios publicados recientemente sobre el programa de ‘sólo abstinencia’ en Estados Unidos han dado lugar a una serie de titulares que manifiestan que «la educación  en la abstinencia no funciona». El más reciente de los dos, publicado en la influyente revista British Medical Journal, es el realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, que revisaron 13 estudios científicos en los que se valoraban los programas de abstinencia. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que dichos programas «no eran eficaces».

Los educadores en la abstinencia no deberían desanimarse ante tales resultados. Lo que Kristen Underhill y sus colegas hicieron fue buscar estudios que tratasen sobre el tema de la prevención de la infección por VIH -el punto fundamental en la educación sexual-, y que estuvieran, más o menos, bien diseñados. Sin embargo, dichos estudios constituían una mezcla muy heterogénea, y, aunque los investigadores realizaron un gran trabajo de síntesis del material examinado, sus conclusiones pasaron por alto problemas metodológicos muy serios.

Por ejemplo, ¿cómo comparar  programas que oscilan en duración entre 1 sesión y 720 sesiones, o evaluar resultados de forma fiable cuando hay tasas de abandono del 5 al 45%? Dados estos problemas, el número total de jóvenes con los que se llevaron a cabo los estudios revisados -1 5.940- no tiene especial relevancia, aunque se haga referencia a dicho número para dotar de más autoridad al análisis.

¿Eficaces o no?

A pesar de estas deficiencias, sin embargo, los científicos de Oxford afirman rotundamente que «la evidencia del análisis sugiere que los programas de ‘sólo abstinencia’ que intentan prevenir la infección por VIH no son eficaces». Y esta afirmación es corroborada por una editorial amiga en el BMJ que, con relación a los 13 estudios examinados, considera que son «notablemente consistentes» cuando sugieren que los programas de ‘sólo abstinencia’ no aumentaron ni la abstinencia sexual primaria ni la secundaria.

Incluso, los editorialistas van más allá, diciendo que: «En contraste con los programas de ‘sólo abstinencia’, aquéllos otros que promueven el uso de condones reducen enormemente el riesgo de contraer el VIH». Y, para apoyar dicha afirmación, citan tres artículos, dos de los cuales datan de finales de los 90. El editorial termina argumentando que el dinero no debería ser gastado en programas de ‘solo abstinencia’, sino más bien en programas que promuevan el uso del condón.

Desconozco bajo qué criterios se excluyeron otros trabajos que mostraban lo contrario, antes de realizar estas afirmaciones. Por ejemplo, los resultados de un ensayo que se realizó en Uganda señalaban un aumento en las conductas de riesgo para el VIH en el grupo de intervención, donde se promovía el uso y el suministro del condón.

A la luz de los problemas con los que se topó el equipo de Oxford, quizás habría sido más prudente decir que no había evidencia de que los 13 programas concretos de ‘sólo abstinencia’ que ellos revisaron hubiesen dado mejores resultados que las alternativas evaluadas. Esto no significa que «la promoción de la abstinencia no funciona», que es lo que algunos medios están intentando transmitir a la gente.

Siempre es mejor evitar riesgos que reducir riesgos, y los mensajes deberían adecuarse  a los grupos específicos a los que van dirigidos.

Mensajes contradictorios

En cualquier caso, la verdadera cuestión no es si esos programas son eficaces o no. Lo que realmente importa es saber si nos estamos planteando las preguntas correctas con relación a estos programas. ¿Cree alguien, realmente, que es posible cambiar cualquier conducta humana con una docena de clases en la escuela si los padres, en casa, los programas de la televisión, las películas, las revistas para jóvenes, las autoridades sanitarias y educativas, y la sociedad en general, transmiten el mensaje contrario?

Pensemos en la llamada violencia de género, el sexismo, la discriminación, el fracaso escolar, la falta de ejercicio, la comida basura, el problema de la bebida y de la conducción, del tabaco y de otro tipo ‘de drogas. ¿Cambiarían estas conductas una docena de clases impartidas, si en todas partes el mensaje fuese diferente?

La pregunta para estas cuestiones es «cómo» podemos transmitir los mensajes correctos, y no «si» deberíamos transmitirlos. Si un programa cuya finalidad es prevenir la violencia de género no tiene éxito, sería un gran error concluir que «la educación contra la violencia no es eficaz. Dado que ese programa concreto ha fallado, lo que tendríamos que pensar, más bien, es en la manera de hacerlo mejor, o, al menos, en cómo podríamos conseguir que dicho programa tuviese éxito».

No olvidemos que muchos programas anti-tabaco tienen poco éxito, y, sin embargo, nadie duda que debemos prevenir el tabaquismo en los jóvenes. ¿Esperamos, realmente, que la ‘promoción de la abstinencia’ a lo largo de unas pocas clases pueda resultar eficaz en una sociedad en la que muchos medios de comunicación están transmitiendo exactamente el mensaje contrario? La cuestión es: ¿Creemos, realmente, que la abstinencia es una buena elección para nuestros jóvenes, y queremos, realmente, fomentar la abstinencia?

 La educación del carácter

No soy, necesariamente, un defensor de los programas de ‘sólo abstinencia’. Al menos, no para los adolescentes mayores. Personalmente, creo que a verdad es lo mejor que podemos dar a nuestros jóvenes para ayudarles a que elijan mejor y de manera más saludable. Pero deberíamos fortalecerlos también para que puedan hacer las mejores elecciones, y, en lo que se refiere a las conductas, la educación del carácter es fundamental.

No podemos limitarnos a darles información y eslóganes; debemos ayudarles a interiorizar los buenos valores, así como a desarrollar las aptitudes, o las costumbres, que se corresponden con éstos. Y éste no es el trabajo de un programa concreto.

Siempre es mejor «evitar riesgos» que «reducir riesgos», y los mensajes deberían adecuarse a los grupos específicos a los que van dirigidos. Existe una evidencia epidemiológica firme en favor de la estrategia de prevención ABC -Abstinencia, Basarse en la  fidelidad, y uso del Condón-. La abstinencia y la monogamia mutua son mejor para evitar el riesgo, mientras que los condones pueden reducir, aunque nunca eliminar del todo el riesgo.

Un documento de consenso publicado por The Lancet en 2004 hacía hincapié en la importancia de priorizar mensajes de llamamiento a posponer la iniciación sexual en los jóvenes, o a la vuelta a la abstinencia para los que mantenían relaciones esporádicas. En el caso de que se optase por mantener relaciones sexuales, el consenso priorizaba el mensaje de la monogamia mutua. Y, para aquellos que elegían no aceptar ‘A’ ni ‘B’, el documento señalaba que se les debía informar de que, con la opción C, se reducía el riesgo de infección, aunque nunca se eliminaba totalmente.

Programas de abstinencia son útiles

Los firmantes del consenso Lancet consideraban que no era acertado que las políticas de salud pública diesen el mismo tipo de prioridad a un mensaje (el uso del condón) a adolescentes que no han empezado a ser sexualmente activos y a personas que se dedicaban al comercio del sexo. Se debe transmitir toda la verdad, pero los programas llamados de ‘abstinencia plus’, porque añaden información sobre el preservativo, tienen que  estar ‘centrados en la abstinencia’, y no ser solamente programas que ponen la información sobre el condón y la promoción de la abstinencia en el mismo nivel. Hay evidencias que muestran que los programas centrados en la abstinencia son útiles.

Si un programa cuya  finalidad es prevenir la violencia de género no tiene éxito, sería un gran error concluir que la educación contra la violencia no es eficaz.

Por otro lado, si la promoción del uso del condón (reducción de riesgo) no se lleva a cabo de forma cautelosa, en realidad, puede fomentar una falsa sensación de seguridad en los jóvenes, así como, paradójicamente, conducir a un aumento de las conductas de riesgo y su vulnerabilidad.

Por ejemplo, la iniciación sexual a una edad temprana, mayor número de parejas sexuales. Este fenómeno se conoce como «compensación de riesgo». En ningún país africano se ha conseguido reducir la incidencia del VIH con programas basados exclusivamente en la promoción del condón, mientras que aquellos países que han integrado ‘A’ y ‘B’ en programas nacionales integrales han logrado reducir la incidencia del VIH. 

¿Qué queremos transmitir?

Nuestro principal problema consiste en decidir qué queremos transmitir a nuestros jóvenes. Es poco probable que un programa ayude a cambiar las conductas de riesgo, a menos que se dé información verdadera a los jóvenes, y a menos también que se les fortalezca con habilidades necesarias para la vida, como sucede a través de la educación del carácter. Pero difícilmente podremos conseguirlo si la sociedad en general, y, especialmente, las autoridades educativas y sanitarias no realizan un verdadero esfuerzo para transmitir mensajes coherentes a los grupos específicos a los que van dirigidos, ayudando, de ese modo, a que los padres puedan realizar también su tarea educativa en el hogar.

¿Estamos preparados para transmitir lo que es mejor para nuestros hijos, así como para confiar en su capacidad para tomar la decisión correcta? ¿O deberíamos decidir por ellos, de manera pesimista y condescendiente, que no pueden conseguir evitar riesgos, y que no tienen otra elección que reducir riesgos?

 El ejemplo de tabaco y la marihuana

Para acometer acciones de salud pública que sean realmente efectivas, es muy ilustrativo volver la vista a la historia de las estrategias que se han ido desarrollando frente al tabaco. Es una larga historia de más de 40 años plagada de fracasos. El enemigo de la salud pública era una fuerte industria tabacalera que quería proteger celosamente sus ganancias. Durante 40 años la industria del tabaco ganaba y la salud pública perdía. Sólo cuando se adoptó una estrategia de riesgo cero, sin limitarse a la reducción de daños, es cuando se empezaron a contabilizar logros importantes.

Este precedente es un buen argumento para que las acciones de salud pública no se centren en el preservativo (reducción del daño), sino en la promoción de la castidad (abstinencia en los jóvenes, monogamia estable en las parejas) que son las estrategias de riesgo cero.

Del mismo modo, la actitud parcialmente transigente con un comportamiento insano que se mantuvo durante décadas respecto a las drogas se ha visto a la larga que sólo cosechaba frutos amargos. Así, la salud pública parecía estar preocupada sólo por reducir el daño pero no en eliminarlo, y hacía frente sólo a la droga dura (sobre todo heroína inyectada), mientras era tolerante con las mal llamadas «drogas blandas» (marihuana, hachís, anfetaminas, drogas de síntesis). Hoy día hay acuerdo universal en la comunidad científica en que la marihuana y el hachís producen un grave daño psicológico, son factores causales de psicosis. Lamentablemente España está a la cabeza de Europa en su consumo y cunde la alarma por el galopante aumento de casos de psicosis asociados a cannabis. Son ejemplos para escarmentar.

Es contradictorio que un programa de prevención lance a los jóvenes por una parte el mensaje de que vivan la abstinencia del sexo pero a la vez les esté hablando de cómo protegerse cuando tienen sexo. Muchas veces se invierten los términos y se da por hecha la derrota del primer mensaje (abstinencia) para centrarse abundantemente en el segundo. Está claro que está actitud ambigua y conformista, que sólo pretende reducir el daño pero no eliminarlo, no tiene lugar en la prevención del tabaquismo o del uso de drogas. ¿Por qué se tolera en cambio en los problemas relacionados con la sexualidad precoz o promiscua?

Hay estrategias de reducción de daño (fomento o reparto de preservativos) que insisten en seguir llamándose programas de sexo «seguro» (safe sex). Esto no es cierto. Se entiende que es seguro aquello que no tiene riesgos. En todo caso, podrían llamarse estrategias de sexo «más seguro» (safer sex), pues sólo reducen el riesgo, pero no lo eliminan.

Un motivo históricamente importante del fracaso de la salud pública en su lucha frente al tabaco fue dejar- se seducir por varios espejismos. El más peligroso fue precisamente la  creencia de que los «safer cigarettes» (cigarrillos más seguros) iban a lograr una reducción del daño. Resulta instructivo comprobar el paralelismo que tiene este error con el que se está cometiendo ahora respecto a las infecciones de transmisión sexual, los embarazos imprevistos y los abortos en adolescentes.

Al igual que se incurrió entonces (años 70 y 80) en el lamentable espejismo de pensar que un cigarrillo más seguro contentaría a la poderosa industria del tabaco y evitaría a la vez el daño sanitario, ahora se postula el sexo más seguro que resultaría complaciente frente a la industria del sexo y aparentemente favorecería a la salud pública.

Va pasando el tiempo y se va apreciando que este planteamiento conformista de la reducción de daño resulta contraproducente. Se observan situaciones absurdas. Por ejemplo, se está dando el mismo mensaje (sexo más seguro, uso de condones) a una persona que comercia con el sexo que a un chico de 12 años. Pero las tasas de infecciones de transmisión sexual siguen creciendo cada año en España, lo mismo que los embarazos imprevistos y el número de abortos.

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Jokin de Irala es profesor titular de Salud
Pública en la Universidad de Navarra y
Doctor en Salud Pública (Universidad de Massachusetts).

Artículo publicado en Aceprensa

Inculpan a los padres de Madeleine

Nuevos análisis inculpan a los padres de Madeleine

03.11.07

madeleine-mccann

(PD/Agencias).- El vespertino londinense The Evening Standard, la edición electrónica de su diario hermano de la mañana, The Daily Mail, y el popular Mirror aseguran que los últimos análisis realizados en Inglaterra tienden a confirmar la tesis de la policía portuguesa de que los McCann están implicados en la desaparición y probable muerte de su hija Madeleine.

La pequeña desapareció el pasado 3 de mayo del dormitorio del apartamento alquilado por la familia en Praia da Luz, en El Algarve (Portugal) mientras sus padres y otros amigos cenaban en un restaurante cercano.

Los padres aseguran que la niña fue secuestrada, pero tras varios meses de investigaciones la policía portuguesa cree que la pequeña Maddie murió de forma accidental y los padres escondieron el cadáver.

Un aspecto clave para resolver el caso pueden ser las muestras humanas encontradas por la policía portuguesa en un automóvil alquilado por los McCann más de tres semanas después de la desaparición de su hija.

El resultado de esos análisis, que se llevan a cabo en un laboratorio de Birmingham (Inglaterra), no son oficiales aún.

Pero los tabloides londinenses aseguran que ya se han terminado, que los resultados han sido entregados a la policía portuguesa a través de la policía de Leicester y que confirman que los restos son «fluidos y pelo» de Madeleine y proceden de un cuerpo humano, no de ropa o juguetes utilizados por la niña antes de morir que podían luego haber pasado al automóvil.

El matrimonio

El matrimonio en el plan de Dios (I)

1. Introducción

Me piden dos clases sobre «El plan de Dios sobre el matrimonio y la familia. Relación entre matrimonio y familia». Quizá podría ser un buen comienzo definir estos tres términos o expresiones: «plan de Dios», «matrimonio» y «familia».Anillos de matrimonio

El plan es la intención o el proyecto, el designio, el pensamiento o el propósito sobre algo. Creer que Dios tenga un plan con relación a nosotros supone ya una determinada concepción de Dios. No nos imaginamos a los filósofos griegos discutiendo sobre el «plan de Dios acerca del matrimonio». Para los griegos, Dios no es el Creador del mundo. Si acaso es su ordenador, el que plasma el mundo a partir de una materia previa. Dios, a lo sumo, es un ser racional, subjetivamente pensante, pero no aparece como libre ni como actuando en la historia o en la vida de los hombres. En definitiva, no es, propiamente hablando, un Dios personal, a quien el hombre pueda dirigirse, suplicándole en la oración, o dándole gracias por lo que de Él recibimos. El Dios de los griegos es un Dios mudo, que no dialoga con los hombres; que no se interesa por ellos ni se revela a ellos .

Esta visión de Dios cambia con la revelación bíblica. En la revelación, en la autocomunicación que Dios hace de sí mismo a los hombres, Dios rompe el silencio y comparte con los hombres su diálogo trinitario. La revelación es la manifestación de un plan, de un designio amoroso: «Dispuso Dios en su bondad y sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina» .

El plan de Dios, su designio amoroso, se identifica con el misterio de su voluntad. El misterio es, a la vez, lo que Dios comunica y lo que Dios es. Hay una identidad entre Dios y la salvación. Dios es la salvación del hombre. Conocer a Dios es conocer su designio de salvación; conocerle a Él como salvación. Santo Tomás de Aquino lo expresó con claridad concisa al comienzo de la Suma de Teología: «del exacto conocimiento de la verdad de Dios depende la total salvación del hombre, pues en Dios está la salvación» .

El plan de la salvación, el desvelamiento del misterio que Dios es, obedece a una lógica de la «economía»: «Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo» .

Parecería que, tratando del plan de Dios, pasar a hablar del matrimonio sería dar un salto infundado. El matrimonio nos parece una realidad muy de este mundo; muy humana y poco divina. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española leemos – todavía, ya que el lenguaje, en ocasiones, va por detrás de las leyes, o quizá tiene más vocación de realidad – que el matrimonio es la «unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales». Hombre, mujer, ritos, formalidades legales… No aparece Dios, ni el plan de Dios. El matrimonio aparenta ser cosa nuestra, aunque la mención al rito evoca la esfera de lo religioso, del culto y del ceremonial.

Un acercamiento al Catecismo disipa inmediatamente esta impresión de mundanidad del matrimonio. Recogiendo una afirmación de la Gaudium et spes, el Catecismo defiende que «el mismo Dios […] es el autor del matrimonio» . Es decir, esta unión del hombre y de la mujer no es un invento humano, sino divino. Dios no sólo tiene que ver con el matrimonio, sino que es, propiamente hablando, su causa. Sin Dios no habría matrimonio. Más aún, sin preguntarnos por el designio o el proyecto de su autor, no podremos profundizar suficientemente sobre la realidad que llamamos «matrimonio». En el lenguaje cristiano, un lenguaje que se apoya en la revelación y que deriva de ella, el matrimonio es comprendido como «la íntima comunidad de vida y amor conyugal» .

Una íntima comunidad; algo interno, estrecho, reservado. Y una comunidad de vida y de amor; no de cualquier tipo de amor, sino específicamente de amor conyugal; de ese amor que vincula, respectivamente, al marido y a su mujer. Pues bien, para saber exactamente en qué consiste ese amor, se hace necesario preguntar a Dios, indagar en su plan, adentrarnos en su misterio.

La tercera palabra es familia; un grupo de personas emparentadas que viven juntas. No de cualquier tipo de personas, y tampoco con cualquier tipo de parentesco. En su sentido más propio – y seguimos aquí también el vocabulario cristiano – «un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia» . En relación con la familia serán apreciadas otras formas de parentesco o de comunidad de vida.

Preguntarnos sobre el plan de Dios acerca del matrimonio y de la familia nos debe llevar a escuchar a Dios, tratando de aprender de Él en qué consiste su plan; es decir, en qué consiste nuestra salvación. La sagrada Escritura nos proporciona una ayuda inestimable: En estos libros santos la palabra de Dios resuena en palabras humanas; en ellos «el Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos» .

Por eso nuestra clase debe convertirse, propiamente, en una conversación, en un hablar y escuchar, en un preguntar y responder. La fe viene por el oído y es, ante todo, escucha. Si Dios habla, el hombre debe escuchar. Pero también Dios permanece a la escucha para responder a los interrogantes profundos que queramos formularle y que tengan que ver con el logro, con la salvación, de nuestra vida.

2. De un extremo al otro la Escritura habla del matrimonio

La afirmación, sorprendente, vuelve a ser del Catecismo: «De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio» ; es decir, desde el principio al fin. Sólo esta consideración sería suficiente para poner de manifiesto la importancia que ocupa el matrimonio en el plan de Dios. Dios no habla por hablar, su palabra no es una cháchara frívola. Si la Escritura, desde el Génesis al Apocalipsis, habla del matrimonio es que el matrimonio es algo muy serio; una realidad decisiva que concierne al hombre y a su salvación.

Si abrimos la Biblia lo primero que encontramos es el relato de la creación del hombre y de la mujer (cf Gn 1, 26-27). El texto dice que, ambos, fueron creados, a imagen y semejanza de Dios. Si acudimos a las últimas páginas de la Escritura, encontramos la visión de las «bodas del Cordero» (Ap 19, 9). El simbolismo nupcial, la referencia al amor del hombre y de la mujer, la apelación al matrimonio se convierte, pues, en una constante.

Si seguimos la sistematización del Catecismo – y no se me ocurre otra mejor que seguir – podemos encuadrar ese mensaje bíblico en cuatro apartados: el matrimonio en el orden de la creación, el matrimonio bajo la esclavitud del pecado, el matrimonio bajo la pedagogía de la antigua ley y el matrimonio en el Señor.

Estas cuatro etapas constituyen momentos sucesivos de un único plan. Como recordaba el Papa Juan Pablo II «es imprescindible partir de la unidad del designio de Dios sobre la persona, el matrimonio y la familia. Sólo este punto de partida unitario permite que la enseñanza […] no sea una simple yuxtaposición de lo que la teología, la filosofía y las ciencias humanas nos dicen sobre estos temas. De la revelación cristiana brota una antropología adecuada y una visión sacramental del matrimonio y de la familia, que permite realizar un diálogo y una interacción con los resultados de la investigación propios de la razón filosófica y de las ciencias humanas» .

De la revelación procede la unidad, la armonía, el acuerdo entre datos que, sin esa luz que proviene de Dios, permanecerían dispersos. A la hora de afrontar el reto que plantea la mentalidad secularista, la Iglesia no puede hacer otra cosa – y no debe hacer otra cosa – que «dirigir la mirada a Cristo, Redentor del hombre, plenitud de la revelación» . Como afirmaba Juan Pablo II en la encíclica Fides et ratio, «la Revelación cristiana es la verdadera estrella que orienta al hombre que avanza entre los condicionamientos de la mentalidad inmanentista y las estrecheces de una lógica tecnocrática» (n. 15).

Para nuestro propósito bastará desglosar estos apartados que sugiere el Catecismo y que, de un modo o de otro, aparecen también en otros importantes documentos sobre el tema .

3. El matrimonio en el orden de la creación

¿Qué sentido le dio Dios al matrimonio?, ¿cuál es la verdad sobre su institución?, ¿por qué y para qué existe el matrimonio?, ¿a qué dificultades se enfrenta?, ¿qué perspectivas abre Jesús al respecto? Estas preguntas, y muchas otras, pueden ser formuladas a la sagrada Escritura, que, para ser rectamente interpretada, no se debe separar nunca de la Tradición viva de la Iglesia .

Ya hemos mencionado la afirmación según la cual «el mismo Dios […] es el autor del matrimonio». El matrimonio nos remite, primariamente, no a los usos y costumbres, a las leyes humanas, a las convenciones sociales, sino a la creación. Remitir a la creación es hacerlo «a los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana» . Para el sentido y la orientación de nuestra vida y de nuestro obrar resulta decisivo saber de dónde venimos y a dónde vamos. La desorientación que nos embarga, a nosotros, supervivientes de la modernidad, tiene mucho que ver con la crisis de la idea de creación.

Si Dios es el Creador, entonces el cosmos no está gobernado por el azar, por el destino ciego o por una necesidad anónima, sino por un Ser trascendente, inteligente y bueno, llamado Dios . «Es esencial pues – recordaba Juan Pablo II – que el hombre reconozca la evidencia original de su condición de criatura, que recibe de Dios el ser y la vida como don y tarea. Sólo admitiendo esta dependencia innata en su ser, el hombre puede desarrollar plenamente su libertad y su vida y, al mismo tiempo, respetar en profundidad la vida y la libertad de las demás personas» .

Si Dios es el Creador, atendiendo a su testimonio se comprende que el matrimonio «no depende del arbitrio humano» . No está en manos del hombre adoptar, según su capricho, una configuración u otra del matrimonio. Atenerse a la condición creatural no supone abdicar de la propia libertad y responsabilidad, sino reconocer la base a partir de la cual el ejercicio de la libertad puede realizar el bien de la persona.

Dios es el autor del matrimonio porque ha creado al hombre y a la mujer dotándolos de una naturaleza – de un modo de ser – cuyo despliegue se abre a la vocación al amor.

El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, de un Dios que es Amor (1 Jn 4, 8.16), están llamados al amor. Ésa es su vocación originaria ; su «vocación fundamental e innata» . Así como Dios es misterio de amor, de comunión, el hombre está destinado, para lograr su propia existencia, al amor y a la comunión. Lo que es conforme al amor es agradable a los ojos de Dios. Lo que destruye el amor se opone a Dios y frustra el destino del hombre.

«El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano» . El amor mutuo del hombre y de la mujer se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible de Dios. Un amor bueno a los ojos del Creador y destinado a ser fecundo. La unión indefectible entre el hombre y la mujer hace que ambos, según el proyecto de Dios, «ya no sean dos sino una sola carne» (Mt 19, 6).

4. Las heridas del pecado

La existencia del mal es una realidad tan patente que no necesita demostración. El mal se impone con una evidencia completa, indiscutible, manifiesta. La sombra del mal se proyecta sobre esta realidad, originalmente buena, de la relación del hombre y de la mujer con un alcance que abarca a todos los tiempos y a todos los hombres: «En todo tiempo, la unión del hombre y de la mujer vive amenazada por la discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflictos que pueden conducir al odio y la ruptura» .

¿Cuál es la causa de este desorden? La revelación no apunta a la naturaleza del hombre o de la mujer, ni a la naturaleza de sus relaciones, sino a la realidad del pecado. El pecado es lo contrario al amor, es la antítesis de la comunión. La ruptura con Dios en la que consiste el pecado engendra la ruptura entre el hombre y la mujer. El paraíso se torna en infierno; en el infierno de los agravios recíprocos; de la sumisión y el dominio; de los dolores de parto y del sudor para ganar el pan.

La realidad del mal, la presencia del pecado, ponen de relieve la necesidad de la gracia: Sin la ayuda de Dios, «el hombre y la mujer no pueden llegar a realizar la unión de sus vidas en orden a la cual Dios los creó ‘al comienzo'» . El fracaso, la ruptura, el enfrentamiento resulta lo «normal» si no se cuenta con Dios, si no se ponen los medios para que su ayuda restañe las heridas del pecado.

5. La pedagogía de la antigua ley

Dios ha ido preparando al hombre para acoger la plenitud de su revelación. También en lo que concierne al matrimonio y a la familia. La Ley, santa y espiritual, es buena, aunque todavía imperfecta. Como un pedagogo, muestra lo que se ha de hacer, pero no da la fuerza para cumplirlo. La ley, decía San Pablo, denuncia y manifiesta el pecado (cf Rm 7), aunque, a la vez, prepara y dispone para la conversión y la fe.

Moisés permitió el repudio de la mujer (Dt 24, 1), mostrando así que la ley lleva en sí misma las huellas de la «dureza del corazón» de la persona humana. La purificación de la idea de Dios, la creciente toma de conciencia de su amor exclusivo y fiel, fue ayudando a Israel a purificar también la idea del matrimonio, cuya unidad e indisolubilidad estaban llamadas a reflejar la fidelidad del amor divino; un amor «fuerte como la muerte» que «las grandes aguas no pueden anegar» (Ct 8, 6-7).

6. Las bodas del Cordero

En Caná de Galilea, donde Jesús comenzó su vida pública, el Señor confirmó la bondad del matrimonio y anunció que éste sería, en adelante, un signo eficaz de su presencia .

Cristo es el intérprete de la Ley, la Palabra última de Dios, la «Persona veritatis» , la revelación en su forma personal. El matrimonio es presentado en la enseñanza de Cristo en toda su originaria belleza: «Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre» (Mt 19, 6).

Pero esta presentación del rostro auténtico del matrimonio no se impone como una carga pesada. La gracia de Cristo proporciona la ayuda que la Ley, por sí sola, no podía dar. El matrimonio es posible como es posible vivir, en virtud de la Cruz de Cristo, la vida nueva del Reino de Dios.

Para Pablo, la unión del hombre y de la mujer se convierten en «gran misterio», en signo sacramental de la unión de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5, 31-32). Sin alterar su naturaleza, que procede de la creación, Cristo elevó el matrimonio a la dignidad de sacramento, de signo eficaz de su alianza con la Iglesia.

Vivir esta novedad es el reto que se le presenta a los esposos cristianos. Una novedad que procede de Dios y que, con su gracia, transforma el mundo en Reino, el aislamiento en comunión, la tierra en cielo.

Guillermo Juan Morado.

Libro sobre el Padre Pío

Vida del santo

Libro sobre el Padre Pío no es un libelo en su contra, aclara periodista católico

Padre Pio

ROMA, 01 Nov. 07 / 04:27 pm (ACI).- El destacado polemista y periodista católico italiano Vittorio Messori advirtió esta semana que el próximo libro del historiador Sergio Luzzatto, «Padre Pio. Miracoli e politica nell’ Italia del 900» (Padre Pío. Milagros y política en la Italia del novecientos), no es en ningún sentido un ataque a la memoria del santo; sino que ha sido tratado de forma totalmente sensacionalista por la prensa.

En efecto, medios de prensa han señalado que el próximo libro pondría en duda la autenticidad de los estigmas del milagroso santo franciscano canonizado por el Papa Juan Pablo II y revelaría «episodios ocultos» que supuestamente pondrían en duda la santidad del famoso fraile de Pietrelcina.

Algunos medios incluso han señalado que existen «severas acusaciones, que incluyen relaciones con una mujer, no habrían sido atendidas durante los procesos de beatificación y canonización aprobados por Juan Pablo II«.

Pero en un extenso artículo publicado en el diario italiano «Corriere della Sera» Messori afirma que a cada una de las acusaciones presentadas por Luzzatto en su libro, los historiadores y las pericias clínicas han dado contundentes respuestas desde hace años.

EL periodista comienza por señalar que la obra de Luzzatto «es un libro importante y serio. Por eso, no le hacen justicia algunas anticipaciones periodísticas que de las más de 400 páginas del libro, extrapolan «revelaciones» y «escándalos», como el pedido del fraile de ácido fénico y de veratrina, como si fuesen las sustancias con las cuales se producirá los «estigmas falsos».

«A estas sospechas -dice el periodista-, provenientes sobre todo de ambientes clericales, ya han dado respuesta desde hace décadas no solo los hagiógrafos del religioso, no solo peritajes y contra peritajes de ilustres científicos, sino las investigaciones implacables de las comisiones vaticanas que han llevado adelante la beatificación de 1999 y la canonización de 2002″.

La obra, por tanto, dice Messori, «es seria, y no merece los titulares escandalosos; es una obra nacida de años de trabajo, de investigaciones en diversos campos no solo en archivos, de donde han surgido muchos documentos inéditos,», sino que incluso » un gusto por la divulgación que no desprecia la anécdota ni las curiosidades».

Messori agrega incluso, respecto de libro de Luzzatto, que «se necesitaba un joven pero competente estudioso de tradición hebrea para llenar una laguna de información sobre el franciscano que el mismo Luzzatto define como ‘el italiano más importante del siglo pasado‘».

Más aún, Messori cree que la obra viene «a llenar un vacío» que se encuentra entre las obras exclusivamente piadosas y devocionales y «las apuradas descalificaciones de un anticlericalismo como el de aquellos panfletos que se pueden encontrar hoy en las librerías; y de los cuales Luzzatto se distancia rápidamente, indicando explícitamente, como ejemplo que se debe evitar, los insultos desproporcionados de un ex seminarista furioso como Piergiorgio Odifreddi».

El artículo del Corriere della Sera señala además que la obra ha sido escrita con una piedad y respeto loables. «Existirán momentos y lugares para confrontar e incluso discrepar sobre la documentación, de primera prima mano pero utilizada según un sesgo ‘político’, que se anuncia desde el título, que hace al libro de interés para los laicos, pero que es ajeno a la perspectiva del santo y a la multitud de sus devotos».

Messori señala que, como no cristiano Luzzatto no tiene en perspectiva las contradicciones espirituales propias del cristiano.

«En todo caso, Luzzatto cae en la cuenta, y lo escribe, que ‘el Padre Pío está presenta en todos lados’, que ya no podemos prescindir de la presencia enigmática de un fraile que nunca se movió, durante medio siglo, de un pobre convento en el más profundo sur (de Italia)».

Finalmente, Messori, luego de reflexionar sobre tantos episodios sorprendentes y milagrosos del santo, concluye con una pregunta y una respuesta: «¿Qué hacer con un personaje de este tipo? Estudiar la historia, ciertamente, pero con la conciencia de que existe aquí una meta-historia que, para decirla con el Evangelio ‘es revelada a los pequeños y sencillos y oculta a los sabios de este mundo'».