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Archive for the ‘Testimonios’ Category

La importancia del mensaje de Medjourge

Actualizado 3 febrero 2010

Lo más importante en un fenómeno de apariciones marianas es el mensaje que se transmita a través de él.

Normalmente tendemos –me incluyo- a fijarnos en cosas secundarias que en realidad no condicionan la veracidad de ese hecho extraordinario. Que si cuantos videntes son, que si tantas apariciones no pueden ser, que si tantos videntes es imposible, que si el sol baila y la luna toca palmas, que huele a rosas, azucenas y claveles con esencia de Adolfo Domínguez, las noches de botellón espiritual… tendemos a dar vueltas y vueltas sobre todos esos fenómenos, que se miran con reticencia desde la Iglesia –otra vez, yo mismo- y muy pocas veces nos interesamos por el mensaje. Y es ahí, en el contenido de ese mensaje y nuestra respuesta ante él, donde en realidad, al cabo del tiempo, se conoce la autenticidad de un milagro, de una conversión, de una aparición. Lo que pasa es que normalmente es el mensaje lo que nos molesta, y tendemos a rechazar el fenómeno excusándonos en cosas como las dichas: “¿Seis videntes? ¿Treinta años de apariciones? ¿Ha habido milagros? Pero que no huele a rosas, que son azucenas…”.

En cualquier fenómeno de posible aparición de la Virgen María, si la esencia de su mensaje no es absoluta y exclusivamente cristocéntrica, esa aparición es un circo, por mucho que el sol y la luna bailen al compás de un Magnificat. Eso para empezar. Insisto: absoluta y exclusivamente cristocéntrica.

Si en la voluntad y mente de Dios surge la idea de enviar a su Madre a través de la experiencia mística y extática de una o varias personas –qué más da cuantas-, porque ve que a nosotros sus hijos nos puede ayudar en un contexto determinado –de tiempo, geográfico, circunstancial-, será para hablar de su Hijo, Cristo, presente entre nosotros en el seno de la Iglesia, en el Sacramento de la Eucaristía con toda su presencia, con toda su personalidad, con toda su inteligencia, bondad y voluntad, y también con su pelo, su voz y su mirada, aunque bajo la apariencia de una cartulina blanca recortada de modo circular que en principio fue pan y ya, no lo es. Sí, es Él. Y si el vidente que dice ver a la Virgen María no nos lleva a la comunión y a la adoración de tan incomprensible milagro, no sé quien será quien se aparece, pero no será Ella. Si no nos lleva a la confesión, será una indigna imitadora. Si no nos lleva a la Palabra, será una impostora. Pero si esa presencia conmueve un corazón hacia la confesión… Ay, problema, porque eso nos compromete. Si nos conmueve a estar una hora de rodillas en adoración, clavados a la intemperie en una explanada llena de piedras, ante el Santísimo Sacramento del altar, pues sí, tal vez no sea ella, pero ojo, porque tal vez sí que lo sea. Y eso, compromete.

A propósito de las preguntas que dejáis en el blog, yo solo conozco a fondo el mensaje de Medjugorje. Lo conozco y lo procuro vivir, con menos éxito que más, todo sea dicho, pues es exigente. Pero lo procuro porque me lleva de las orejas, con insistencia y ternura, una y otra vez, ante la Eucaristía, que es el quid de la cuestión de este jaleo llamado vida. Es la Revelación. El cumplimiento de todo. La presencia de Dios de manera tal que nos hace posible la imposibilidad de fundirnos en Él y con Él, de hacer eterno y para siempre, inmortal, lo efímero y limitado de nuestra existencia. Casi nada. La muerte no tiene la última palabra de tu vida, sino la Resurrección, confirmada en la presencia real y actual de Cristo en la Eucaristía. Así lo he entendido yo en Medjugorje. Si alguien tiene una explicación mejor, estoy deseando oírla, por favor.

Del mensaje de Medjugorje se deriva una síntesis que se puede resumir en cinco puntos. Son los conocidos como las cinco piedras de Medjugorje. Así las llamó en su día el padre Jozo, quien fuera párroco de Medjugorje allá por 1981, al comienzo del fenómeno. Las llamó así porque reconocía en ellas las cinco piedras que Davíd cogió del arroyo al salir de su tienda la mañana que se enfrentó a Goliat. Así dice la Palabra, que cinco piedras cogió, pero confiando en Dios, le bastó con un solo cantazo en la cabeza para fundir al animal de Goliat ante la atónita mirada de los filisteos. Me imagino la escena. Un silencio atronador debió de inundar el valle de Elah mientras unos y otros iban haciendo hueco. Victoria del niño que confió en Dios. Y le sobraron cuatro de esas cinco piedras…

Las cinco piedras de Medjugorje son: La oración del Rosario, con el corazón; la lectura de la Biblia, Palabra escrita de Dios; el ayuno; la confesión; y la más importante de todas, para la que te preparan las anteriores: la Eucaristía.

No sé mucho más de otros fenómenos de los que me preguntan. Pero si en la síntesis de sus mensajes veis cosas parecidas, confirmadas con buenos frutos de conversión, sin tener la absoluta certeza de ello, sin duda el fenómeno que sea llevará su firma, la de Ella.

Si os parece, en siguientes posts desgranaré un poco como la Virgen María explicaría a los videntes de Medjugorje estas cinco piedras, con la condición de que, sin importar la veracidad de las apariciones, se tomen en cuenta en cuanto a que nos llevan a la Palabra de Dios y a la Tradición Apostólica de la Iglesia. Es decir, que os apliquéis el cuento.

Lo demás, es secundario: número de apariciones y de videntes, la vida que ellos lleven, opiniones de unos y de otros… Dios es muy listo, y sabe hacer las cosas a su manera. Su manera es incomprensible para nosotros. Yo muchas veces me enfado con Él y se lo digo, porque no entiendo nada de mi vida. Esta misma semana estoy enfadado con Él, de verdad. Sin embargo, rodeado de problemas y movidas varias, en el fondo me está yendo de perlas. Las cosas salen, funcionan y tengo paz, aunque no entienda. Va todo más lento de lo que me gustaría, pero bueno… así puedo escribir aquí, por ejemplo, mientras espero. Y confío en Él.

Estos años he aprendido que al fin y al cabo, Dios nos pide amar, y amar no trata de entender, sino de amar. No es un sentimiento, sino una actitud ante la vida. No es una opinión, sino una decisión. No es un conocimiento que se adquiere estudiando, sino un don que se recibe orando. No es una conclusión a la que se llega razonando, sino respondiendo a una pregunta: “¿Tú qué haces en la vida? Yo, amo” “¿Y por qué? Porque me lo ha enseñado Cristo, Dios en la Tierra, con su ejemplo”. Esto sin Dios, es imposible. Por eso, lo único que tenemos que hacer es abrir el corazón al Espíritu Santo y dejarnos llevar. Así, será muy fácil reconocer esa, Su manera, ya sea en un movimiento, a través de una persona, de un libro, en una alegría de la vida o en medio de una pena abrumadora, o en Medjugorje, o donde quieras que la Virgen se aparezca o no. Mensaje y frutos. Poco más. La presencia de Cristo, y de nadie más. El encuentro con Cristo, y con nadie más. Ni frailes, ni curas, ni videntes, ni peregrinos, ni periodistas. Cristo Eucaristía en el seno de su Iglesia.

www.virgendemedjugorje.org

Mensaje I de Medjugorje

Actualizado 1 marzo 2010

El Mensaje I: La Reina de la Paz


Me han quitado la escayola, y de verdad…. ¡Qué bien se está! La rehabilitación es molesta, pero poco a poco, iré recuperando movilidad, aunque por ahora, siento una bonita paz…

Eso, paz, es lo que cuentan haber conocido a menudo los fieles y peregrinos que regresan de Medjugorje. Para conocer más de esa ansiada paz, resulta interesante introducirse en el mensaje de Medjugorje. Allá vamos:

En principio, hay que saber que el mensaje de Medjugorje es importante porque en él se encuentran las directrices para alcanzar esa paz de la que hablan los videntes. Una paz interior, origen de toda paz, que no se produce ni se alcanza por medios humanos porque viene solo de Dios, al cual se llega a través de una forma de vida basada en una serie de principios, revelados a la Humanidad hace ya dos mil años, y que cobran actualidad en la vida y el testimonio de estos muchachos.

El principio del mensaje de Medjugorje, transmitido por la Virgen María, es este: la conversión al Amor. A ese Amor-Dios del que habló en una carta un tal san Juan, evangelista que conoció en persona a Cristo, que es la personificación humana del Amor, hecho hombre a través precisamente de la Virgen María, y así se cierra el círculo de Medjugorje.

Dice la citada carta: “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor”. Y continua: “En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios; en que Dios envió al mundo a su Hijo único [Jesucristo] para que vivamos por medio de él”.

Cuando uno se adentra en el mensaje de Medjugorje se da cuenta de que los videntes no paran de hablar de esto, por eso resulta interesante señalarlo y tomar la referencia.

Así pues, lo que hacen los supuestos videntes de Medjugorje es transmitir una serie de mensajes en el que el primero y más importante es la llamada a la conversión a Dios, es decir, al Amor, para lograr que todos los hombres, por medio de Dios-Amor, nos amemos sin remisión, siendo iniciadores y portadores de una paz interior que se transmita, desde nosotros, a todo el mundo, o al menos, hasta donde lleguemos. Al fin y al cabo, el mandato más importante de Cristo a sus discípulos tenía mucho que ver con esto: “Amaos unos a otros como yo os he amado”, es decir, acoger el Amor total, convertíos al Amor total.

La virgen María habla, según multitud de los mensajes transmitidos por los videntes, de esta necesidad de conversión, entendida como vuelta del hombre hacia Dios, que es Amor.

Un ejemplo de ellos es el siguiente:

“Gracias por vuestra respuesta a mi llamada. Queridos hijos, empezad a convertiros en esta parroquia. De esa manera, todos los que vengan aquí serán capaces de convertirse. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”. ( Mensaje dado a la parroquia a través de Marija el 8 de marzo de 1984).

Esta, la conversión, es la principal llamada que haría la Virgen María en sus apariciones de Medjugorje, y es ese, la conversión, el más llamativo y asombroso de los hechos que se desprenden de los viajes que tanta gente hace a Medjugorje: las conversiones. La decisión de cambiar de vida para mejor, a pesar de que signifique renunciar a cosas que hasta ese viaje, habían resultado interesantes, pero que no habían logrado satisfacer ni la inmensa capacidad ni la inmensa necesidad de amor que tienen los hombres.

Eso es Medjugorje: una fortísima llamada a la conversión, no tanto de los no católicos a la Iglesia, sino de los propios católicos, los cristianos bautizados que en alguna esquina de nuestra vida nos hemos dejadas olvidadas una serie de cosas muy importantes para vivir en cristiano en medio del mundo que nos ha tocado, o mejor dicho, en el tiempo que nos ha dado Dios.

Por ahora, son muchos los testimonios que hablan de conversión, y ninguno -hasta donde yo sé- que hablen de desconversión. A la Iglesia, a nuestra Santa Madre y Sabia Iglesia, entran muchos fieles por esa puerta llamada Medjugorje. Entran además pasando por el confesionario y con un impulso y un testimonio que destroza los prejuicios del mundo por donde van, que sorprende a sus amigos y conocidos y que descoloca al más pintao. Gloria a Dios.

www.virgendemedjugorje.org

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La sorpresa de Medjugorje

Actualizado 18 marzo 2010

Hace dos días escuché la enésima razón para viajar a Medjugorje. Un peregrino, recién llegado de allí, se la dio a un sacerdote que le tiró a la cara su interés por Medjugorje cuando nunca había hecho caso a otras manifestaciones de fe, mucho más cercanas.

“Nunca he ido antes a otro lugar, porque nunca nadie me habló con tanto entusiasmo como lo hicieron de Medjugorje”.


Es curioso. Entusiasmados por la oración, por el Rosario, por el Vía Crucis, por la adoración, por la Eucaristía.

Así, entusiasmados, hablan los peregrinos que regresan de allí, como si de lo que hablasen fuese algo nuevo.

A decir verdad, es cierto que en Medjugorje son bastantes los que descubren algo nuevo. Gente que no había rezado en la vida, desde la Primera Comunión o desde la Confirmación como mucho, regresan titubeando unas oraciones que trataban de aprender, o memorizando con dificultad cinco piedras de Medjugorje que parecen cinco pruebas de gimkana de campamento para el iniciado en eso de la vida espiritual. “Oración, ayuno, lectura de la Biblia, confesión, Misa…”.

Pero para la mayoría, la verdad, es que no es ninguna novedad eso del Rosario. Algunos lo han mamado desde antes de nacer, cuando sus madres lo rezaban estando embarazadas de ellos, y cuando su padre les esperaba a la salida del paritorio con un misal en la mano.

Colegios de curas, ejercicios espirituales, misas dominicales, todo como Dios manda en esta España Católica por historia y por tradición, lo ha llevado a muchos a rezar con el entusiasmo con que se va a los toros en San Isidro y con que se come el turrón en Navidad. Entusiasmados el día de una boda, y poco más. Pero sin esa fuerza calmada, sin ese brillo en los ojos con el que vuelven los peregrinos de aquella aldea de Herzegovina.

La pregunta es qué encuentran allí que les devuelve a su vida cristiana encendidos como una falla. Qué hay allí, en ese pueblo, que no hayan encontrado antes por aquí, para que muestren sin reparo y con un ardor pentecostal, no solo el rosario al que se han reenganchado con hambre de oración, sino a eso del ayuno y la mortificación por amor al Amor, a la lectura de libros escritos hace dos mil años como el Eclesiastés o la Sabiduría, y buscando horarios de adoración Eucarística para darle a Dios lo que es de Dios.

La respuesta no se donde está a ciencia cierta –aunque tengo mi opinión convencida-, pero puestos a eliminar opciones filosóficas, solo me queda la más espiritual de todas. Que realmente la Virgen María esté en ese pueblo, que estemos ante el acontecimiento espiritual más importante de nuestro tiempo, como en su día lo fueron Lourdes o Guadalupe. Que somos tan privilegiados como aquellos millones de indios que oyeron de vida voz el testimonio de Juan Diego. Que tenemos la opción de seguir, en la senda invisible de la fe, los pasos de Bernadette hasta la gruta. Que podemos decidir cambiar de vida, como los que vieron al sol venirse abajo y cambiar de color, a veinte metros de Francisco y de Jacinta.

Solo hay dos opciones. Que las apariciones sean verdad o que sean mentira. Y lo más gracioso de todo es que sea una u otra, lo único que podemos obtener con total seguridad es el testimonio de los que vuelven de allí. Esa, debate de apariciones a parte, es la auténtica sorpresa de Medjugorje. Que alguien convierta su vida hacia Dios.

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El mensaje de Medjugorje II

Actualizado 22 marzo 2010

El mensaje de Medjugorje II: La Paz, a través de la oración


La segunda parte del mensaje que los videntes transmiten desde Medjugorje es la paz, que en realidad es un fruto de la conversión. Sin embargo, cuántos somos los seres humanos que buscamos la paz sin saber que tenemos necesidad de ‘conversión-vuelta a Dios’ para obtenerla, y la buscamos en los lugares no solo más equivocados, sino también en los más alejados precisamente de Dios.

Por eso, cuando uno se asoma a los mensajes de la Virgen María en Medjugorje, se da cuenta de que lo que ella hace es una especie de catequesis para la obtención de la paz. Pero no paz como esa especie de ente o pensamiento intangible que se obtiene a través de buenas obras, de manifestaciones multitudinarias, de conciertos de rock o de lemas y discursos. No. Todo eso, siendo bueno, no proporciona la paz de la que habla la Gospa y que ‘cambia’ a tantos peregrinos. La Virgen María habla en Medjugorje de la paz interior, que es inicio de toda paz, que se obtiene de Dios por medio de la oración y que necesita del perdón para asentarse en nuestro interior.

Los mensajes de la Virgen María sobre la paz serían, tal vez, los más numerosos, empezando por la advocación elegida por ella misma en Medjugorje, Reina de la Paz:

“Son muchos los que han preguntado mi nombre: Yo soy la Reina de la Paz”. (6 de agosto de 1981).

Así pues, tenemos conversión, paz y oración. Otro mensaje importante sería la fe, ya que sin ésta, sería casi imposible afrontar los anteriores.

Cuando el peregrino se asoma al fenómeno Medjugorje y se interesa por él, y ve este mensaje tan bonito de amor y de paz y de perdón, es frecuente que le entren ganas de hacerlo vida en él, pero no es que no parezca sencillo. Es que no lo es, y no importa en esto el ir a misa a menudo o no haber pisado una iglesia desde antes de que llegara la televisión en color y que el último cura al que saludaron fue al de la Primera Comunión. La paz interior no se aprende, no se compra, no se hereda y no se enseña: solo se recibe, a través de la oración.

Por eso, según explican los protagonistas de esta historia, se da el hecho de la presencia estable y continua de María: para enseñarnos a orar. Esto mismo lo explicaría un mensaje:

“Queridos hijos, hoy os ruego que recéis el rosario con fe viva. Sólo de esta manera puedo ayudaros. ¡Orad! Yo no puedo ayudaros porque ¡no queréis moveros! Queridos hijos, yo os llamo a rezar el rosario. El rosario debería ser vuestro compromiso, rezado con alegría. Así vais a comprender por qué os visito durante tanto tiempo. ¡Quiero enseñaros a orar! ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!” (12 de junio de 1986, a través de Mirjana).

Dicho de otra manera, para llegar a ese conocimiento de Dios, y por tanto, amar, no basta con querer hacerlo, sino que es necesaria una practicidad, una serie de herramientas que la Virgen María ha puesto en manos de los hombres a través de los videntes de Medjugorje. No son nada nuevo, todo estaba ya inventado. Sin embargo, es cierto que son elementos, ejercicios espirituales y Sacramentos, que muchos de nosotros, tal vez demasiados, nos hemos ido dejando olvidados o perdidos en alguna esquina de la vida.

Se trata de cinco elementos que resumen la práctica totalidad de sus mensajes, y que quien fuera párroco de Medjugorje en 1981, fray Jozo Zovko, definió en una de sus meditaciones como las Cinco Piedras de Medjugorje: Oración, Eucaristía, Biblia, Ayuno y Confesión. Estas, en los siguientes posts.

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La Iglesia nuca ha hablado en contra de Medjugorje

ENTREVISTA AL EXPERTO JESÚS GARCÍA

«La Iglesia ya ha ha hablado mucho sobre las apariciones de Medjugorje y nunca en contra»

La creación de la Comisión de Investigación sobre el fenómeno de Medjugorje ha despertado mucha expectación. Jesús García, periodista y autor del único libro sobre el fenómeno publicado en España, considera positivo que se haya apartado al obispo local de esta deliberación y pone como ejemplo de evangelización la parroquia de Medjugorje.

Actualizado 23 marzo 2010

Fernando Soto/ReL

No afirma que la Virgen se aparezca en ese rinconcito de Europa llamado Medjugorje, ni pone la mano en el fuego por lo que dicen haber visto y vivido los presuntos videntes, pero defiende a capa y espada los beneficios espirituales de haber peregrinado hasta allí. Jesús García, uno de los mayores expertos en el fenómeno mariano más controvertido del momento y autor de «Medjugorje» (LibrosLibres), único libro editado en España sobre las apariciones marianas, analiza la reciente creación de una comisión  de Investigación dirigida por el cardenal Ruini.

Jesús García también es autor del blog La honda en ReL.

- La Santa Sede acaba de anunciar que ha formado una Comisión de investigación para Medjugorje, ¿por qué la Iglesia no había dicho nada aun sobre Medjugorje?

- En verdad, la Iglesia ha hablado ya muchas veces sobre Medjugorje. Lo que no ha hecho es decir nunca nada contra Medjugorje, pero sí que ha hablado, dejando claro que se puede ir allí en peregrinación y exhortando a los sacerdotes a acompañar a los peregrinos.

- Una de las cosas que ha quedado clara es que el juicio sobre Medjugorje ya no pertenece al obispado del lugar, ¿por qué?

- Esa es una larga historia, pero efectivamente, Roma le quitó esa competencia al obispo, allí saben por qué.

- ¿Pero por qué no se cuenta con su consejo o conocimiento?

- Yo no debo decirlo, pero ha sido muy inteligente. Monseñor Peric, obispo de Mostar, es un excelente obispo para una realidad tan complicada como es la de la Iglesia en Bosnia y Herzegovina, pero en el tema de Medjugorje se mezclan algunos asuntos históricos que hacen aconsejable estudiar el caso con algo más de perspectiva que la meramente local. Ha sido muy inteligente dejarle fuera, tanto para protegerle a él como para proteger Medjugorje.

- ¿Usted cree que la Virgen se aparece allí?

- No lo sé, yo no la he visto, eso dicen seis videntes. Lo que yo he visto allí es una devoción muy intensa, muy sincera y muy sana. Tal y como están las cosas, solo el hecho de que exista una parroquia así en Europa, y en un país musulmán, es una buena noticia para la Iglesia. A partir de ahí, todo lo demás.

- ¿Y qué es lo demás? ¿Milagros tal vez?

- No voy por ahí. Hablo de la pastoral que se vive allí. La parroquia de Medjugorje es un modelo en el que toda parroquia se podía mirar, un ejemplo que se estudiará profundamente con el tiempo, y que muchos sacerdotes del mundo se llevan ya a la suya. El protagonismo de la oración y la Eucaristía, el tiempo y las formas dadas a la confesión, la involucración de los laicos, el respeto por el sacerdocio y por lo sagrado… En Medjugorje, el católico obtiene de la parroquia todo lo que necesita no para ser católico, sino para se un buen católico, viviendo su fe con alegría y creciendo hacia Dios, y eso está caro hoy en día. Por eso seguramente sea tan atacada.

- Usted ha conocido a los videntes. ¿Qué puede decir de ellos?

- A los que he entrevistado, me han parecido gente muy normal, auténtica y sincera. Gente que, con sus límites, se entregan en cuerpo y alma a una realidad que les supera, y que rezan más que comen. Cada uno con su forma de ser, pero sobre todo, muy auténticos. Yo no sé si viven lo que dicen vivir o si se lo han inventado, pero si yo me inventase una historia así, no la habría inventado ni interpretado con tanta sencillez.

- ¿Qué cree que dirá la Comisión presidida por el cardenal Camilo Ruini sobre el fenómeno?

- No me corresponde, no estoy capacitado. De lo que sí puedo hablar es de lo que ya ha dicho la Iglesia, y sin decir nada explícito, solo con dejar fuera de la investigación al obispo, que es la persona mas contraria al fenómeno, ya ha dicho demasiado.

- ¿Por qué?

- Si en Roma pensasen que Medjugorje tiene mala pinta, habría valido simplemente el parecer del obispo, no hubiese habido que formar ninguna comisión desde Roma y se hubiese cerrado el caso. En Roma tienen mucho trabajo con muchas cosas y estas investigaciones se llevan desde la diócesis precisamente para simplificar y facilitar el proceso. Pero algo han debido ver en Roma para desacreditar de esta manera a uno de sus prelados. Hay que estar orgulloso de nuestra jerarquía romana, porque aunque no sea agradable, lo han hecho con mucho cuidado y respeto, sin humillar, sin decir públicamente tú no vales, no eres objetivo. Como digo, lo han hecho muy bien tanto para protegerle a él como para proteger a los frutos de Medjugorje.

- ¿Y si dicen que no?

- Por mí, amén. Yo no aprendí a rezar el rosario en Medjugorje, pero sí me traje el gusto por la oración. Me traje también el dedicar un tiempo a la adoración a la semana, y a respetar y leer la Biblia como Palabra escrita de Dios. Si al final dicen que allí nunca se apareció la Virgen María y que aquello fue un montaje, yo no dejaré estas cosas, no me alejaré de Dios, y me agarraré con mucha fuerza a la Iglesia.

- ¿Y si dicen que sí?

- Yo preferiría que ni aunque tuviesen esa evidencia, lo dijeran.

- ¿Por qué?

- Porque viajar a Medjugorje en la situación actual le hace muy auténtico al peregrino. Nadie va a Medjugorje porque haya que salir en ninguna foto. Nadie va allí por ningún otro interés que el misterio de Dios en su vida, de su vida en la de Dios. Allí va la gente que busca muy sinceramente a Dios, los pobres de espíritu, los más tirados, los que ya no saben ni donde buscar y ya no hacen carrera de sí mismos, los que han sido desahuciados, los que no tienen donde más buscar. Pero si Roma bendijese Medjugorje de alguna manera, se podría perder bastante de esto.

- ¿Quiere decir esto que los peregrinos de Lourdes, Santiago, u otros lugares no son auténticos?

- No, lo que he dicho es que los que van a Medjugorje sí que lo son. En la situación actual, está claro que, a ojos de la gente, el peregrino de Medjugorje no gana nada yéndose allí.

- La última pregunta, ¿por qué se aparece la Virgen María?

- Yo pienso que es para recordarnos a los cristianos quienes somos, de donde venimos, quien es su Hijo, para recordarnos que sigue vivo en la Eucaristía con todo lo que eso comprende y significa, y para explicarnos cómo vivir en cristiano. Es una Madre que cuida de sus hijos, nada más, y siempre en la misma voluntad del Padre.

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sábado, 20 de marzo de 2010
Arguments / Felipe Pou Ampuero


Arguments

Curiosamente, o no tan curiosamente, según se mire, el Decano del Colegio de Notarios de Navarra, Felipe Pou Ampuero, ha publicado en Cauce, su Blog, una aguda crítica sobre la reciente y polémica película, Avatar. Con él les dejamos.

* * *

Felipe Pou Ampuero

La película ha tenido un éxito tan extraordinario que hace pensar que el interés que ha despertado en el público excede del mero interés cinematográfico para llegar a transmitir una Almudi.org - Felipe Pou  Ampuerofilosofía de fondo que engancha con el hombre actual.

Nos inclina a considerar que es el universo la causa de la vida y de la propia existencia y que la verdadera y auténtica deidad se encuentra en la armonía de la naturaleza en donde reside la esencia de la divinidad.

Los indígenas llegan a aparecer como los buenos salvajes no dañados por la civilización y la cultura occidentales —es decir, cristiana— que no ha tenido la posibilidad de estropear la naturaleza en estado puro como la que podemos encontrar en esta raza de seres.

Todos quisiéramos dejar de ser humanos para llegar a ser como los na’vis donde no existe el dolor, ni el despertador de la mañana, ni los lunes, ni las grandes y pequeñas contrariedades de cada día. Y qué nos sugiere la película: que si tenemos la oportunidad de cambiar de vida lo hagamos, que si podemos huir de este mundo feo y sucio, lleno de humanos ambiciosos y de lunes por la mañana y lleno también de malos ratos, que lo hagamos, que huyamos de aquí.

Ante esta errada y bucólica trampa en exceso infantil, hay que plantearse que todos los hombres podemos mejorar y no somos un caso perdido. Estamos en construcción porque cada día nos podemos hacer un poco más y un poco mejor que el día anterior. El hombre no es un aparato estropeado, sino la imagen del Dios vivo creado para su amor. Y este hombre imperfecto y dañado, pero libre, existe y es real, es lo único real que existe en el mundo.

Esta película, a mí, por lo menos, me anima a quedarme aquí y aferrarme a la realidad más cotidiana, a cada lunes y a cada contrariedad, a la vida real. Así pues, que se vayan enterando, que yo me quedo.

Sumario: 1. La película.- 2. Espiritualismo.- 3. El buen salvaje.- 4. La tentación de huir.

1. La película

Ambientada en el año 2154, los acontecimientos que narra se desarrollan en Pandora, una luna del planeta Polifemo habitada por una raza humanoide llamada na’vi, con la que los humanos se encuentran en conflicto debido a que uno de sus clanes se encuentra asentado alrededor de un gigantesco árbol que cubre una inmensa veta de un mineral muy cotizado y que supondría la solución a los problemas energéticos de la Tierra: el unobtainium. Jake Sully, un marine que quedó parapléjico, es seleccionado para participar en el programa Avatar, un proyecto que transporta la mente de los científicos a unos cuerpos artificiales de na’vi para que así la comunicación con los nativos resulte más sencilla.

A pesar del fin científico del proyecto, el coronel Quaritch, quien dirige la defensa de la base humana en Pandora, convence a Jake para que le proporcione información sobre los nativos en caso de que fuera necesario recurrir a la fuerza para que se marchen.

En un principio, Jake cumple profesionalmente su misión, pero se enamora de una de las nativas, Neytiri, y se da cuenta de que éstos jamás renunciarán a su tierra, haciendo inevitable un conflicto armado; en él deberá decidir de qué lado está.

2. Espiritualismo

La película ha tenido un éxito tan extraordinario que hace pensar que el interés que ha despertado en el público excede del mero interés cinematográfico para llegar a transmitir una filosofía de fondo que engancha con el hombre actual de este mundo que a muchos va pareciendo feo y sucio y, sobre todo, sin posible remedio.

Este planteamiento de fondo es la verdadera cuestión de una película que no deja de ser una película más de efectos especiales. Sin embargo, el argumento que se esconde detrás de estos efectos y de las espectaculares escenas rodadas en tridimensional nos va llevando a una gran trampa que nos insinúa o, al menos, deja en la duda, dos cuestiones fundamentales: la religión verdadera y la realidad material.

La película plantea una naturaleza idílica, realmente de ensueño, en la que todo se encuentra en perfecta armonía hasta que irrumpe el hombre y empieza a desordenar la paz natural del planeta Pandora. Dentro de esta naturaleza existe vida y la interdependencia de unos seres con otros crea un clima de mutua existencia que hace pensar que la vida no es sino una consecuencia necesaria de la armonía natural de todo lo existente.

La naturaleza es la madre de la vida y el orden del cosmos es la causa y la fuente necesaria de la vida. Existe vida porque la naturaleza funciona por sí misma y la propia evolución de las especies y la cadena alimenticia mantiene en el ser a todo lo que tiene vida, sea mineral, vegetal, animal o hasta humanoide.

Esta exposición nos inclina a considerar que es el universo la causa de la vida y de la propia existencia y que la verdadera y auténtica deidad se encuentra en la armonía de la naturaleza en donde reside la esencia de la divinidad. Sin saberlo nos encontramos instalados en el panteísmo más simple y sencillo posible.

Sin embargo, nadie se pregunta quién es el autor de la naturaleza. Tampoco nadie se cuestiona quién es la primera causa, la causa que no tuvo causa anterior. Que de la pura materia no puede derivarse un pensamiento, porque el espíritu que nos hace apreciar y valorar la naturaleza no es materia.

Pero la tentación es muy fuerte. La naturaleza es real —material— y, por tanto, tangible, se toca y se palpa. A la naturaleza la podemos ver y, por cierto, en la película se ve una naturaleza prodigiosa que puede llegar a parecer real y misteriosa. La naturaleza y el universo se pueden demostrar y concretar en un aquí y ahora, un tiempo y un espacio. Por el contrario, la fe en un Dios superior es algo que no tiene ni tiempo ni espacio, porque es anterior a los dos y es el origen de ellos. La fe no se toca, ni se ve y… por tanto sólo se puede creer libremente, pero ya se sabe que ese Dios superior no es natural y por eso… no existe, concluye el mensaje naturalista.

3. El buen salvaje

A lo largo de la película se presentan humanos y humanoides, los na’vi, como dos modelos de vida y de existencia que se someten a la consideración del espectador. Los humanos son seres bastantes limitados y llenos de ambiciones. Unos por dinero, otros por poder, otros porque se quieren imponer por la fuerza y los menos malos son unos científicos que se encuentran instalados en el lado de los hombres aunque se aprovechan de su fuerza militar.

Frente a estos humanos aparecen los indígenas del planeta: los na’vi. Los nuevos seres son mitad animales mitad humanos, pero tienen un lenguaje, unos sentimientos, una espiritualidad y, por tanto, tienen una cultura. Son seres ingenuos, sencillos, integrados en su entorno natural, respetuosos con la naturaleza con la que se consideran una misma cosa. Llegan a aparecer como los buenos salvajes no dañados por la civilización y la cultura occidentales —es decir, cristiana— que no ha tenido la posibilidad de estropear la naturaleza en estado puro como la que podemos encontrar en esta raza de seres. No cabe duda que nos recuerda a los inocentes indios que fueron aplastados por los conquistadores españoles y portugueses para robarles el oro a cambio de unas baratijas.

Claro que no se plantea en ningún momento que en esta sociedad que nos describen no existe frío ni calor, ni hambre, ni enfermedades, ni casi existe muerte. De ser tan ideal el mundo que se nos presenta no es ni posible, aunque esto último nos cuesta descubrirlo por el parecido tan asombroso que tienen los na’vi con los seres humanos iguales a ellos en todo menos en la maldad.

Todos quisiéramos dejar de ser humanos para llegar a ser como los na’vis donde no existe el dolor, ni el despertador de la mañana, ni los lunes, ni las grandes y pequeñas contrariedades de cada día. Todos querríamos vivir en un mundo ideal, tan ideal que no existe en ninguna parte y tenemos que inventarlo en los sueños y en los ordenadores para conseguir un mundo virtual.

Y este mundo ideal donde todo es estupendo está ahí mismo, al alcance de nuestras manos. Al menos, está al alcance de las manos del protagonista que además es paralítico y en la vida real tiene que moverse en silla de ruedas. Y qué nos sugiere la película: que si tenemos la oportunidad de cambiar de vida lo hagamos, que si podemos huir de este mundo feo y sucio, lleno de humanos ambiciosos y de lunes por la mañana y lleno también de malos ratos, que lo hagamos, que huyamos de aquí.

La existencia humana es muy gris, muy triste y muy sin sentido. Son muchos «muys» ¿no les parece? Y si además tenemos alguna deficiencia o alguien la tiene —y quién no tiene algún defecto, sobre todo físico—, pues que se vaya y no nos moleste que queremos vivir sin preocupaciones.

Después de esta dosis de pesimismo antropológico y de existencialismo simplón la conclusión es clara: el hombre es malo y este mundo no tiene remedio. O nos inventamos un Pandora donde poder refugiarnos de la que está cayendo o no podremos ser felices nunca.

4. La tentación de huir

Pero esto es un engaño, una vulgar y enorme trampa en la que no podemos caer. La película es una película, de acuerdo. Y todo lo demás también es una película. Y el argumento es falso.

Los humanos no somos perfectos. Esto es una verdad que nos debemos repetir cada día para aceptarnos como somos. Basta con mirarnos al espejo cada mañana para descubrir de qué material estamos hechos. Pero no ser perfecto no quiere decir que seamos unos seres malvados, sin remisión, corrompidos para siempre.

La naturaleza humana es una naturaleza dañada que por un misterio que no acabamos de comprender tiende al mal, aunque desea el bien. Pero esta naturaleza dañada no está incapacitada para el bien, al contrario, está dirigida hacia el bien, aunque no sin esfuerzo personal. Todos los hombres podemos mejorar y no somos un caso perdido. Estamos en construcción porque cada día nos podemos hacer un poco más y un poco mejor que el día anterior.

Y sobre todo, los hombres no estamos solos. Hay un ser superior que es el Dueño de la creación, del universo y de la naturaleza y también es nuestro dueño que no nos ha abandonado. Hay pruebas de esto, sucedió hace dos mil años. El hombre no es un aparato estropeado, sino la imagen del Dios vivo creado para su amor. Y este hombre imperfecto y dañado, pero libre, existe y es real, es lo único real que existe en el mundo. Todo lo demás es la película que vemos y nos entretiene hasta que se termina y salimos de nuevo a la calle.

Que no nos guste este mundo, sus guerras, sus ambiciones, sus abusos y perversiones, no significa que no podamos mejorarlo, ni que resulte imposible esa tarea. Yo diría que es la razón para animarnos a transformarlo. Y para cambiarlo es necesario quedarse aquí, no huir como unos cobardes a otros mundos fantásticos hechos a la medida de nuestros deseos y comodidades, sino tener la gallardía y el coraje de arriesgarse a ennoblecer este mundo que tenemos tan abandonado.

Y si otros no quieren trabajar en este empeño y prefieren abandonar, si les resulta más cómodo dedicarse a sus pequeños mundos y a sus sencillas ocupaciones, esta película, a mí, por lo menos, me anima a quedarme aquí y aferrarme a la realidad más cotidiana, a cada lunes y a cada contrariedad, a la vida real. Así pues, que se vayan enterando, que yo me quedo.

25 años de la primera Jornada Mundial

lunes, 22 de marzo de 2010
Silvia Gattas


ZENIT.org

Más de setenta mil jóvenes harán memoria de la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que ha llegado a su 25 edición, un largo itinerario inventado por Juan Pablo II para despertar la fe en los jóvenes, que ha atravesado en su historia cada rincón de la tierra, pasando por los Almudi.org - JMJ 2011cinco continentes.

La cita es para el jueves 25 de marzo, a las 19 horas, en la plaza de San Pedro. La diócesis de Roma, en especial la pastoral juvenil, ha organizado un momento de encuentro para los jóvenes, en vísperas del Domingo de Ramos, 28 de marzo, cuando el Papa celebrará la XXV Jornada Mundial de la Juventud, este año a nivel diocesano, con vistas a la del próximo año en Madrid.

«El encuentro está estructurado en dos momentos —explica a ZENIT el sacerdote Maurizio Mirilli, responsable de la pastoral juvenil de la diócesis de Roma. La primera parte hace memoria de los 25 años de la JMJ, de esta gran cita inventada por Juan Pablo II».

«Recordaremos sobre todo la primera JMJ —añade—, que se celebró en Roma en 1985, con la que el Papa dio inicio a esta gran encuentro de los jóvenes con el Papa en el nombre de Jesús. Luego, recordaremos en especial los momentos de la JMJ de 2000, en Tor Vergata, y finalmente la última JMJ que tuvo lugar en Sydney en 2008».

Mirilli explica además cómo se estructurará la velada del 25 de marzo. «Se contará con el testimonio de dos esposos, él romano y ella originaria de Valencia, hoy en la cincuentena —afirma— que se conocieron justo durante la primera JMJ. Dos años después se casaron y hoy tienen cinco hijos, de los que los mayores participarán el año próximo en la concentración mundial de Madrid».

«Luego será el turno de la actriz Beatrice Fazi, que justo tras la JMJ de Tor Vergata inició un camino de fe y empezó su conversión —añade—. El tercer testimonio es el de un seminarista, Davide Martini, que recibirá la ordenación sacerdotal el próximo año».

Los testimonios se alternarán con momentos de música. Estarán las voces de Nek —que cantará Per non morire mai y Se non ami— y la de Erika Provinzano, ganadora de la primera edición del Good news festival, la reseña romana de música de inspiración cristiana que tuvo lugar el año pasado. Estará además presente el Coro diocesano y la Orquesta dirigidos por monseñor Marco Frisina.

«El segundo momento de la jornada —añade Mirilli— será el encuentro con el Papa, que llegará a las 20,20 para permanecer junto a los jóvenes hasta las 21,30. Benedicto XVI, que por primera vez ha aceptado encontrarse con los jóvenes de noche, responderá improvisadamente a las preguntas de tres jóvenes, que le interrogarán sobre el tema de la JMJ de este año: “Maestro, qué debo hacer para tener la vida eterna”».

«El fin de esta iniciativa es doble —prosigue Mirilli—: por una parte, el de encontrar al Papa y escuchar lo que tiene que decir a los jóvenes hoy, sobre preguntas que interrogan el corazón de los jóvenes. Esperamos palabras de esperanza del pontífice. El segundo fin es el de hacer memoria de estos 25 años de la JMJ, para entender su sentido, para comprender si hoy tiene todavía sentido vivirlas, y cuáles han sido los frutos».

Momento sugerente será la entrada de la Cruz de la JMJ, un sencillo pedazo de madera que ha dado la vuelta al mundo, entregada de mano en mano, que llegará de la Universidad de Tor Vergata. La Cruz será llevada por veinte universitarios y cinco militares. En la plaza, se encenderán más de treinta mil antorchas. Estará presente una delegación de jóvenes españoles, mientras que el Consejo Pontificio para los Laicos ha convocado a jóvenes en representación de los cinco continentes.

La coreografía estará a cargo de la Star Rose Accademy de Claudia Koll. Algunos jóvenes actores leerán pasajes del mensaje de Benedicto XVI. La velada será conducida por Lorena Bianchetti y Rosario Carello.

En la plaza se espera la presencia del alcalde de Roma, Gianni Alemanno, la ministra de la Juventud, Giorgia Meloni, todos los obispos del Lazio y muchos cardenales.

[Traducido del italiano por Nieves San Martín]

Enlace relacionado:

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud

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