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Oración por los hijos

Señor, dame tus ojos para verte en mis hijos, tu corazón para amarles…

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Ofrecemos la traducción al español de una plegaria del libro de oración de los grupos de La Oración de las Madres.
 
Señor, dame Tus ojos para verte en mis hijos, Tu corazón para amarles, y Tu dulzura para ayudarles a crecer. Dame Tu sabiduría para aconsejarles y Tu fuerza para dejarles partir cuando sea necesario.
 
Oración publicada originalmente (en francés) en la web del movimiento La Oración de las Madres

sources: ALETEIA
Categorías:Familia, Mundo, Religión

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario

Una congregación que mantiene adoración perpetua

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario: la corresponsal de BBC en Belfast, al convento

Actualizado 17 octubre 2014

ReL

 

La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral

La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral

Martina Purdy, la veterana corresponsal política de la BBC en Irlanda del Norte (25 años en el periodismo, 15 navegando en las complicadas aguas de la política norirlandesa) ha dejado la prestigiosa cadena televisiva, donde era un rostro bien conocido, para ingresar como novicia en el convento de las Hermanas de la Adoración y la Reparación en Belfast.

Tanto los compañeros periodistas como los políticos cuya actividad trataba de acercar a la ciudadanía como los espectadores han mostrado a la vez sorpresa y curiosidad y le han deseado lo mejor en su nueva etapa dedicada a Dios en la oración.

En Twitter, declarándose “abrumada” por la reacción de cariño de la gente (y avisando de que no va a “retransmitir” su nueva vida) escribió un mensaje que decía: “Gracias a todos por su generosidad. A los de mi fe, a los de otras religiones, a los que tratan de hallar a Dios, a los que tratan de ignorarlo. Que Dios les bendiga”.

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Ella sólo había anunciado que se retiraba, sin decir que iba a entrar ne religión. En un comunicado de despedida había dicho: “Quiero desear a mis colegas lo mejor aquí y en Stormont, especialmente a mis amigos en la sección de política. Les echaré mucho de menos. También quiero desearles suerte a los políticos en sus futuros proyectos“.

Fue cuando alguien la avistó acudiendo a misa en compañía de varias hermanas de la congregación de la calle Falls Road de Belfast, hacia la catedral de San Pedro, cuando admitió su nuevo “destino”.

Kathleen Carragher, directora de informativos en BBC Irlanda del Norte, describe a su ex compañera como una de las reporteras con “mayor talento”. Antes de 1999, Martina se había dedicado al periodismo escrito en un diario.

“Sé que mucha gente no va a entender esta decisión. Es una decisión que no he tomado a la ligera, sino una que he tomado con amor y gran alegría. Pido que recen mientras me embarco en este camino con humildad, fe y confianza”, comunicó Martina Purdy ante el revuelo por su opción.

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Los fotógrafos la descubrieron cuando iba a misa con sus nuevas hermanas (aún con traje civil)… se la ve contenta

Las Hermanas de la Adoración son religiosas contemplativas, no de clausura, quefabrican el pan que se usa para la Eucaristía. Desde su llegada en 1980 mantienen abierta la adoración perpetua en la ciudad, con la ayuda de unos 50 voluntarios estables y con unos 200 fieles que participan con ellas en el rezo del Rosario y otras actividades espirituales.

La congregación fue fundada en 1848 por la francesa Maria Teresa del Corazón de Jesús (en el mundo, Théodelinde Bourcin-Dubouché).

 

Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio

José María Zavala, sobre el tema estrella del Sínodo

«Estuvimos varios años sin comulgar. Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio» 

Actualizado 18 octubre 2014

Carmelo López-Arias / ReL

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José María y Paloma, durante la presentación de Un Juego de Amor en el Colegio Juan Pablo II de Alcorcón.

Con motivo de la polémica por la Relatio del sínodo, uno de cuyos puntos candentes es la posibilidad de que se admita a la comunión a divorciados vueltos a casar por lo civil o conviviendo con segundas parejas, hemos solicitado la opinión de José María Zavala, quien acaba de publicar Un juego de amor. El Padre Pío en nuestro camino al matrimonio, su libro más personal, escrito junto con su esposa, Paloma Fernández.

Se encuentran en plena gira de promoción de la obra:

-Este sábado 18, en Membrilla (Ciudad Real), en la Casa de la Cultura, a las 20.30 horas.

-El miércoles 22, en la Parroquia de Nuestra Señora de La Moraleja (Alcobendas, Madrid), a las 20.00 horas.

-El jueves 30, en la Parroquia de Santa María de la Alegría de Móstoles (Madrid) a las 20.00 horas.

Luego seguirán Alcalá de Henares, más charlas en distintas parroquias de Madrid, Barcelona, Pamplona… Los obispos José Ignacio Munilla, de San Sebastián, y Juan Antonio Reig Pla, de Alcalá de Henares, se unirán al de Getafe, Joaquín María López de Andújar entre quienes honrarán con su presencia diversas presentaciones.

El testimonio del matrimonio Zavala tiene especial valor para ilustrar la citada polémica del sínodo, por cuanto ambos se encontraban exactamente en la situación para la cual el cardenal Walter Kasper propone relajar la exigencia de no recibir el Cuerpo de Cristo si se vive en una situación objetivamente contraria a la Ley de Dios: convivían sin previa declaración de nulidad de sus anteriores enlaces.

-Durante ese tiempo, ¿comulgaron ustedes alguna vez?
-Estuvimos varios años sin comulgar. Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio recibiendo al Señor en pecado mortal. Jesús nos preservó de perpetrar semejante fratricidio. Éramos y somos grandes pecadores, pero jamás ofendimos al Señor donde más le duele: en la Eucaristía, donde está realmente presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

-¿Cuáles eran sus circunstancias vitales?
-Cuando tuve mi conversión tumbativa, en el momento y de la forma que menos lo esperaba, hablé con Paloma y nos fuimos a confesar al día siguiente. Yo llevaba casi nueve años con mi proceso de nulidad y a punto estuve de arrojar la toalla, pero gracias a Dios no lo hice. Ella ya la tenía, pero yo todavía no.

-¿Siguieron juntos?
-Después de confesarnos -en mi caso, tras más de 15 años sin pisar un confesonario- decidimos vivir como hermanos, en habitaciones separadas, pues teníamos dos hijos en común.

-Tuvo que ser duro…
-Fue muy duro, pero jamás nos faltó la ayuda de Dios, de la Santísima Virgen y del Padre Pío. La primera vez que comulgamos, después de tantos años, fue como si volviésemos a hacer la Primera Comunión. Hoy formamos un matrimonio muy feliz, que reza el Rosario cada día con nuestros hijos y frecuenta también con ellos los sacramentos, en especial la Eucaristía y la Penitencia.

-Antes de esa conversión y de pasar a vivir en continencia ¿nunca se les pasó por la cabeza acercarse al altar a comulgar ?

-La doctrina de Jesucristo es la que es, y no admite excepciones. ¿Qué es eso de hacerse una fe a la medida, en función de las circunstancias o del tiempo en que se viva?

-El cardenal Kasper propone que en algunos casos muy precisos (como habría sido el suyo) sí se permita, como una forma de misericordia…
-No debe cometerse jamás un sacrilegio apelando a una falsa misericordia, que no es la de Dios. San Pablo no tiene pelos en la lengua al proclamar, en su primera epístola a los Corintios, que quien “come y bebe sin discernir el Cuerpo de Cristo, come y bebe su propia condenación”. El Catecismo de la Iglesia Católica tampoco deja el menor resquicio a la duda.

-Pero ¿no habrían experimentado ustedes un alivio de haber podido comulgar?
-Jesús nos recuerda en el Evangelio que al Paraíso se accede por la puerta angosta y no por la ancha, que conduce a la condenación; así como que no todo el que diga “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos.
De modo que mucho cuidado con esa falsa misericordia y ese ladino “buenismo” del “todo vale”.

-¿Por qué es hoy tan difícil asumir la doctrina católica a este respecto?
-Sencillamente porque implica exigencia. La solución más fácil es ofrecer hoy la puerta ancha que lleva a la condenación. Qué cierto es el proverbio de que “por la caridad entra la peste”. Se recurre así a casos extremos (como el de una madre cuyo hijo hace la Primera Comunión y desea “darle ejemplo” aun comulgando en pecado mortal), para abrir la mano con la doctrina de Jesucristo. ¡Pero ojo con tomarse a la ligera la ley de Dios!

-En resumen: no apoyan la propuesta de Kasper ni doctrinalmente ni desde su experiencia personal….

-Ya nos parece muy grave sólo plantear la posibilidad de administrar la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, lo cual equivale a preguntar si es pecado o no cometer un sacrilegio. ¡Menuda paradoja!

-¿Qué consejo le darían a una pareja en circunstancias similares a la que ustedes vivieron?

-Que estén cerca de Dios. El propio Jesús ya nos lo dice en el Evangelio: “Sin Mí no podéis hacer nada”. ¡Qué gran verdad! Pero con Él, aun siendo tan miserables, podemos salvar los numerosos obstáculos y sinsabores que encontramos en nuestra vida.

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-Su libro intenta ayudar a otros en eso…
-Nos dirigimos en nuestro libro a todos los matrimonios sin excepción: divorciados y/o separados que están convencidos en conciencia, como nosotros lo estuvimos, de que su matrimonio no ha existido, es decir que es nulo a los ojos de Dios; matrimonios felizmente casados que no valoran lo suficiente su inmenso tesoro sacramental; matrimonios en trámites de separación que están a punto de arrojar por la borda lo que a nosotros tanto sufrimiento nos costó alcanzar…

-¿Compensa el desgaste de hacer pública su vida?
-Estamos recibiendo multitud de testimonios de matrimonios con problemas que han leído ya nuestro libro y nos escriben al correo electrónico que facilitamos en sus páginas en busca de consejo y ayuda. Con un solo matrimonio que no se rompa o que se celebre ante Dios ya habrá valido la pena desnudar nuestras almas.

Vídeo de la presentación de “Un juego de amor” en Alcorcón

San Juan XXIII

Hoy celebramos a…San Juan XXIII

El Papa Bueno

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Nació en el seno de una familia numerosa campesina, de  profunda raigambre cristiana. Pronto ingresó en el Seminario, donde  profesó la Regla de la Orden franciscana seglar. Ordenado sacerdote,  trabajó en su diócesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de  la Santa Sede.
 
    En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas  le valieron el nombre de “papa bueno”. Juan Pablo II lo  beatificó el año 2000 y estableció que su fiesta se  celebre el 11 de octubre.
 
Nació el día  25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de  Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de  Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia  vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo  patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá  él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima  religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y  fundamental escuela de vida cristiana, que marcó la fisonomía  espiritual de Ángelo Roncalli.
 
Recibió la confirmación y la  primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de  Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de  teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales,  que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos  en el «Diario del alma». El 1 de marzo de 1896 el director espiritual  del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden  franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de  1897.
 
De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio  seminario romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo.  En este tiempo hizo, además, un año de servicio militar. Fue  ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado  secretario del nuevo obispo de Bérgamo, Mons. Giácomo  María Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914,  acompañando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en  múltiples iniciativas apostólicas: sínodo,  redacción del boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales.  A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el  seminario, asistente de la Acción católica femenina, colaborador  en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por  su elocuencia elegante, profunda y eficaz.
 
En aquellos años, además,  ahondó en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de  quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la  diócesis de Bérgamo en 1575), san Francisco de Sales y el  entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en  1914, don Ángelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la  docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las  asociaciones católicas.
 
En 1915, cuando Italia entró en  guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar  de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra  abrió la «Casa del estudiante» y trabajó en la pastoral  de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.
 
En 1921 empezó la segunda parte de  la vida de don Ángelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede.  Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central  de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió  muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En  1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y  lo elevó al episcopado asignándole la sede titular de  Areópoli. Su lema episcopal, programa que lo acompañó  durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».

Tras su consagración episcopal, que  tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inició su ministerio en  Bulgaria, donde permaneció hasta 1935. Visitó las comunidades  católicas y cultivó relaciones respetuosas con las demás  comunidades cristianas. Actuó con gran solicitud y caridad, aliviando  los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en  silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la  táctica pastoral de pequeños pasos. Afianzó su confianza  en Jesús crucificado y su entrega a él.
 
En 1935 fue nombrado delegado  apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La  Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos  ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y  organizando. Mons. Roncalli trabajó con intensidad al servicio de los  católicos y destacó por su diálogo y talante respetuoso  con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estalló la segunda guerra  mundial se hallaba en Grecia, que quedó devastada por los combates.  Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a  muchos judíos con el «visado de tránsito» de la  delegación apostólica. En diciembre de 1944 Pío XII lo  nombró nuncio apostólico en París.
 
Durante los últimos meses del  conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayudó a los  prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida  eclesiástica en Francia. Visitó los grandes santuarios franceses  y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas  más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de  confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de  Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez  evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más  intrincados. Procuró actuar como sacerdote en todas las situaciones.  Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los días largo tiempo a  la oración y la meditación.
 
En 1953 fue creado cardenal y enviado a  Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos  a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer  patriarca de Venecia.
 
Tras la muerte de Pío XII, fue  elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII.  Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó  al mundo como una auténtica imagen del buen Pastor. Manso y atento,  emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practicó cristianamente las  obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y  a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y  cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio,  sobre todo sus encíclicas «Pacem in terris» y «Mater et  magistra», fue muy apreciado.
 
Convocó el Sínodo romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código  de derecho canónico y convocó el Concilio ecuménico  Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un reflejo de  la bondad de Dios y lo llamó «el Papa de la bondad». Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció la tarde del 3 de junio de 1963.
 
Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre del año 2000, y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, recordando así que Juan XXIII inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.

Textos de L’Osservatore Romano

Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org

El milagro del Cojo de Calanda

La Virgen del Pilar y Miguel Juan Pellicer

El caso de la pierna amputada y reimplantada en pleno siglo XVI… el milagro del Cojo de Calanda

Actualizado 10 octubre 2014

Álex Rosal / Cari Filii

El cuadro "El milagro de Calanda" pintado por la religiosa Isabel Guerra

El cuadro “El milagro de Calanda” pintado por la religiosa Isabel Guerra

Hace 374 años una noticia asombró a media Europa y reclamó el interés del Rey Felipe IV de España, de la Santa Sede y de la mayoría de los reinos de occidente. De boca en boca circulaba como la pólvora un suceso inverosímil y desafiante. Algo mágico y extraordinario. Irreal. Humanamente imposible. El romance popular decía: 

Miguel Pellicer/ vecino de Calanda/ tenía una pierna/ muerta y enterrada./ Dos años y cinco meses,/ cosa cierta y probada,/ por médicos cirujanos/ que la tenía cortada…

Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda
La historia es la siguiente: un joven de veintitrés años llamado Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda, población situada en el bajo Aragón, había sufrido un accidente en el campo mientras recogía trigo. Una rueda de carro pasó por encima de su pierna derecha haciéndola añicos. Completamente gangrenada, le fue amputada cuatro dedos por debajo de la rodilla en el hospital público de Zaragoza. 

Los cirujanos que le atendieron se pusieron manos a la obra para cauterizar el muñón con un hierro al rojo vivo. La pierna fue enterrada, como era costumbre, en el cementerio del hospital. En aquella época había un acentuado sentido espiritual por el cual se consideraba que el cuerpo estaba destinado a la resurrección, así como todos sus miembros, y que por lo tanto las partes mutiladas debían ser tratadas con respeto, y no como simple elemento de desecho. Por ese motivo se encargó al practicante del hospital Juan Lorenzo García, enterrar la pierna “en un hoyo como un palmo de hondo”, de unos veintiún centímetros, medida típica aragonesa. 

Sin pierna pasó a ser mendigo en el Santuario
Tras abandonar el hospital con una pierna de madera y dos muletas, Pellicer se vio abocado, para poder sobrevivir, a pasar del prometedor oficio de agricultor a un mendigo de los muchos que había por entonces. Logró el permiso de los canónigos del Pilar parapedir limosna a la puerta del Santuario, siendo provisto de un documento especial que le asignaba la categoría de “mendigo de plantilla”. 

Cada mañana Miguel Juan realizaba el mismo ritual. Tras asistir a la Eucaristía en la llamada Santa Capilla, se acercaba a una de las lámparas de la iglesia, cogía un poco de aceite y se frotaba el muñón varias veces a modo de masaje. Salía a la calle y se colocaba en la puerta del templo con la prueba de su desgracia bien descubierta, lo cual despertaba la compasión y simpatía de los cerca de ocho mil personas que se acercaban todos los días a visitar a la Pilarica. 

Pellicer era conocido por casi todos
Para una ciudad tan pequeña como la Zaragoza de entonces, con una población que apenas llegaba a las 25.000 personas, no era de extrañar que Pellicer, colocado siempre en la arteria principal de circulación, como era el Pilar, con su muñón al aire en un cuerpo joven y robusto, llamará la atención y fuera conocido por casi todos los mañicos del lugar.

El milagro de los milagros
El joven lisiado decidió un buen día poner fin a la dura vida de mendigo que había llevado durante dos años, para tomar rumbo a la casa de sus padres en Calanda e intentar reconducir su existencia con más dignidad. Ya en su hogar, el 29 de marzo de 1640, sucedería algo extraordinario que más tarde sería calificado como el gran milagro, o el milagro de los milagros. Entre las diez y las once de la noche, mientras dormía plácidamente, le fue reimplantada repentina y definitivamente la pierna derecha que dos años antes le habían amputado. No tuvo lugar un crecimiento de la pierna, sino una reimplantación de su miembro. Un suceso único en el mundo y difícil de asimilar. 

Una fragancia…
Tras notar “una fragancia y un olor suave nunca acostumbrados allí”, la madre de Miguel Juan alertó a su hijo de tener dos pies, “uno encima de otro, cruzados”. El revuelo en la casa contagió al vecindario y, éste, lógico, al pueblo entero. En casa de los Pellicer no cabía un alfiler. Había un alboroto festivo. 

Soñaba con la Virgen
El joven comentó que cuando le despertaron soñaba que “estaba en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza untándose la pierna derecha con el aceite de una lámpara, como lo había acostumbrado cuando estaba en ella”. 

Sin explicación científica
Pellicer no dudó un instante en atribuir la reimplantación de su miembro a la intervención de la Pilarica: “Antes de dormir me he encomendado muy de veras a la Virgen del Pilar”. Dos cirujanos, Juan de Rivera y Jusepe Nebot, fueron los primeros médicos en certificar, en la propia casa del protagonista, que ese suceso extraordinario e inverosímil no tenía explicación científica

Media Europa habla del Gran Milagro de Calanda
A las pocas semanas la historia de Calanda era la comidilla de media Europa y se reclamaba más información de los hechos. Se configuró como el tema estrella en muchas de las tertulias de entonces, aunque la transmisión oral de la misma no se ajustaba siempre a la realidad de los hechos, siendo enriquecida o transformada según la habilidad creativa del orador. 

Una investigación en toda regla
Ante la magnitud del asunto, el alcalde de Zaragoza, respaldado por todos sus regidores, solicitó formalmente a la Iglesia que abriera una investigación para esclarecer esos hechos, y se calificara de milagro “hecho por la madre de Dios del Pilar; de la restitución de una pierna, que a un pobre mozo de Calanda le cortaron en el Hospital de Nuestra señora de Gracia…”. 

Un proceso público y transparente
El arzobispo de Zaragoza, Don Pedro de Apaolaza, aceptó la petición del municipio y abrió formalmente el Proceso a dos meses y una semana de transcurrir el suceso. Su preocupación por la transparencia hizo que el Proceso fuera público y que la trascripción de todos los interrogatorios, objeciones, deducciones y otros testimonios fueran publicados con celeridad, y en lengua vulgar, o sea el castellano, para que toda la población tuviera acceso directo a esas investigaciones, pudiendo intervenir en el mismo para matizar o contradecir datos o testimonios. 

Declaración formal del arzobispo en favor del milagro
El 27 de abril de 1641 el arzobispo de Zaragoza firmaría la sentencia: “Declaramos que a Miguel Juan Pellicer, de quien se trata el presente Proceso, le ha sido restituida milagrosamente la pierna derecha, que antes le habían cortado; y que no había sido obra de la naturaleza, sino que ha obrado prodigiosa y milagrosamente; y que se ha de juzgar y tener por milagro por concurrir todas las condiciones que para la esencia de verdadero milagro deben concurrir…”. 

Un puñetazo directo a la razón…
Ante semejante relato es comprensible adoptar una cierta incredulidad, un arqueo de cejas o un semblante taciturno. Rompe todos los límites naturales y mentales. Es como un puñetazo que va directo a la razón. Es la manifestación del poder de Dios en toda su plenitud

Como decía Pascal: “El Dios cristiano ha determinado dar la suficiente luz a quien quiera creer, pero también el proporcionar la suficiente oscuridad a quien no quiera hacerlo. Si se nos descubriera por entero, no tendría mérito alguno por nuestra parte adorarlo. Si se escondiese del todo, la fe resultaría imposible…”. 

El milagro de Calanda es, posiblemente, el suceso más claro en donde Dios abandona su continuada penumbra para hacerse visible a la humanidad.

Una estrella fugaz, un amor de verano

A mi pequeño Pep,

Hace sólo una semana que nos has dejado y todavía me cuesta creer que no podremos hacerte reír una vez más, ni dormirte en brazos como más te gustaba…

Apareciste en nuestras vidas hace ya un año. No eras exactamente como esperábamos (lo reconozco, tenía ganas de una niña :P) pero siendo una cosa tan pequeñita ya te queríamos tanto!

Te esperábamos con ilusión y ganas de vencer muchas batallas contigo, sin saber que lo nuestro iba a ser un amor de verano: una historia preciosa, intensa y apasionante pero que ha terminado de golpe, tan pronto han comenzado a caer las primeras hojas del otoño.

Estábamos dispuestos a llevarte de la mano hasta el fin del mundo, a enseñarte tantas cosas… Pero has sido tú el que nos has enseñado a nosotros mucho en muy poco tiempo. Nos has enseñado que lo único y más importante es el amor que pones en las cosas que haces. Nosotros te quisimos desde el primer día y eso era lo que nos levantaba por las mañanas para ir al hospital a verte. Era lo que nos sostenía cuando llegaban las malas noticias y nos costaba mantener la sonrisa.

Allí estabas tú, tan pequeño e indefenso, tan cubierto de cables muchas veces, y tan dispuesto a sonreír con solo unas palabras de cariño de tus papás. ¡Gracias por ser tan agradecido! Cómo vamos a quejarnos por haberte perdido, con la suerte que hemos tenido de conocerte y quererte!

Sólo nos queda dar gracias, porque nos has descomplicado la vida, nos has ayudado a ver las cosas con más fe y optimismo, has sido una luz en nuestras vidas. Breve pero intensa. Has sido una estrella fugaz que ha dejado un enorme rastro y nos has dejado a todos embobados en tu camino al Cielo. Nos has demostrado que toda vida puede ser bella a pesar de las complicaciones, sólo hay que tener fe en que las cosas pasan por algo, la vida tiene sentido. Tu corta vida tuvo sentido, nadie me lo puede negar. Fuiste un niño deseado, amado y cuidado y nos hiciste a nosotros un poco (o mejor, mucho) más felices.

Ojalá mucha gente se dé cuenta de esto y muchos niños como tú puedan llegar a esta mundo, aunque sea para una estancia corta. Incluso con el dolor de haberte perdido tan pronto, puedo afirmar que soy feliz de haberte conocido y de haber luchado por ti. Y eso me acompañará toda mi vida.

¡Gracias Pep! Cuida de nosotros desde el Cielo ;)

Tus papás que te quieren y te echan de menos

mamaypep

PD: Aprovecho estas líneas para agradecer al personal del Hospital Sant Joan de Deu por el cariño con el que nos han tratado a Pep y a nosotros durante estos meses. Algunos lo visteis nacer y otros nos acompañasteis en el momento de despedirlo, y todos habéis sido un gran apoyo para nosotros. ¡Muchas gracias!

El “Cáliz de la Misericordia”

El “Cáliz de la Misericordia” que salva vidas en Ucrania

Una iniciativa de ayuda médica y situaciones de emergencia humanitaria impulsada por una emigrante

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El último informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) del pasado 11 de septiembre indicaba que sólo en la región de Donetsk (Ucrania), miles de personas abandonaban cada día las zonas en conflicto huyendo de las fuerzas pro rusas. La tregua acordada para estas semanas, aunque no siempre respetada, colaboró al desplazamiento. Entre ellos impactaban las necesidades de sobre veinte mil personas con discapacidad que llegaban a refugiarse en la ciudad de Zaporiyia.

Pocos refugiados que llegaban a ese lugar saben que parte del alimento, sillas de ruedas, medicinas y otros enseres que reciben es fruto del trabajo de una joven ucraniana emigrante, Valentyna Pavsyukova, y la organización humanitaria “Cáliz de la Misericordia” que ella, con el apoyo de amistades, fundó el año 2007 en Estados Unidos.

Valentyna emigró a Medford (USA) desde Ucrania el año 2002. Tenía 18 años, sabía algo de cosmetología, casi nada de inglés y su primer trabajo fue en Black River Industries, empresa cuya política laboral involucra promover -ofertando trabajo- a personas con discapacidad. Sería un aprendizaje significativo para la joven emigrante y determinante en su futuro…

En Ucrania -comenta la joven- nunca ves a las personas con discapacidad en público. No son considerados por las instituciones; sus familiares se avergüenzan de ellos y los ven casi como una maldición. Es parte de una mentalidad. Sin embargo, ahí estaba yo, en Medford, trabajando con personas que tenían severas discapacidades, y ellas cuidaban de mí, ayudándome cuando no podía entender algunas cosas en inglés. Esta fue mi primera gran conversión”.

El Padre Nuestro y el Evangelio ante las adversidades

Valentyna había crecido sin experimentar la fe, debido a los devastadores efectos de la persecución religiosa y la ideologización atea comunista, que incluso se prolongaron tras la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Su única raíz espiritual la representaba su abuela a quien aún considera “la persona más santa del mundo”. Ella había hecho bendecir, precisa la joven nieta, un ícono de la Santísima Virgen María y Jesús que luego colocó en su dormitorio.

“Un día, cuando era pequeña, me dijo: «Debo enseñarte el Padre Nuestro para que lo reces cuando lleguen a tu vida los tiempos difíciles»”.

Aquellas palabras, cobraron sentido cuando estaba en Medford. El pequeño pueblo y sus costumbres resultaban una cárcel para la joven emigrante. El Padre Nuestro era su consuelo y fortaleza. Luego, a comienzos del 2003, una mujer inmigrante que conoció providencialmente, le regaló una Biblia en ruso que la joven podía leer. “Poco a poco, los Evangelios me fueron volviendo a la vida”, relata.

Pero la de Valentyna aún no era una fe sólida… “me faltaba coraje”. Todos los días camino al trabajo, relata, pasaba frente a la iglesia San Juan Bautista, le atraía mirarla, pero no se animaba a entrar. “Hasta que una mañana desperté con una gran tristeza en el corazón y dije entre lágrimas: «Dios, ayúdame a sanar, porque no puedo seguir adelante por mi cuenta»”.

La oración, junto con un texto bíblico que leyó al azar fueron determinantes. “Recuerdo que el pasaje decía algo como: «Si quieres amar a Dios, llámalo tu Padre y pídele que entre en tu corazón». La primera oración que aprendí fue el Padre Nuestro y junto a esta plegaria «Padre, ven a mi corazón», forjaron un tremendo cambio en mi vida”.

La Eucaristía y el “Caliz de Misericordia”

Para cuando por trabajo hubo de trasladarse el año 2004 a Chippewa Falls (Wisconsin USA), la experiencia de Dios llegó a ella con toda su fuerza en la Eucaristía.  “Fue una experiencia tremenda. Sentía al Espíritu Santo. En el momento de la consagración pensaba: «No sé nada, pero sé que esto es cierto». Justo ahí, delante de mí, en el altar estaba el Cuerpo de Cristo.” Finalmente con el apoyo de un círculo cada vez más grande de amigos católicos que eran como su familia,se bautizó después de la pascua de 2007.

Pero este recién era el comienzo para la apasionada Valentyna. Ella quería entregarse por completo a Dios, pero no sabía cómo. “De repente pensé en mi propio pueblo, en Ucrania y del hambre de fe que tenían… «¿Cómo podría olvidarlos?», me dije”.

Comenzó así el proyecto que luego se consolidaría como ‘Cáliz de Misericordia’ cuya prioridad sería la ayuda médica y situaciones de emergencia humanitaria. El primero de muchos conteiner con equipamiento médico llegó a Ucrania el otoño de 2009.

Hoy que están profundamente involucrados en la ayuda a los refugiados, Valentyna tiene una sola frase cuando se le pide que dé razones para su esperanza… “Dios es quien nos da la providencia y abre los corazones… cuando decimos «sí» a Dios, Él hace el resto”.

Artículo originalmente publicado por Portaluz

 

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