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Archivo para 25 junio 2011

Durante 30 años la Virgen visita Medjugorje

Actualizado 25 junio 2011

30 años de la primera aparición de la Virgen en Medjugorje

Hoy, 25 de Junio, hace 30 años que la Virgen se apareció por primera vez en Medjugorje (Bosnia, antigua Yugoslavia) a un grupo de seis chicos y chicas muy jóvenes. La Virgen hoy, como hace treinta años, busca especialmente a la gente joven. Son los más necesitados de ayuda para vivir la fe en un mundo especialmente frio espiritualmente.

Nuestra Página Religión en Libertad hacía ayer referencia a tal evento. Yo quiero aportar mi propia experiencia en víspera de salir hacia Medjugorje con un grupo de peregrinos, como hago todos los años.

Međugorje o Medjugorje (en croata: Međugorje, ‘Entre montañas’ y se pronuncia en español así: Médyugorie) es un pueblo de la parte suroccidental de Bosnia y Herzegovina, en el Cantón de Herzegovina-Neretva, situado a 200 msnm y a unos 25 km al suroeste de Mostar y cerca de la frontera con Croacia.

Medjugorje posee una población aproximada de 4.000 habitantes, de etnia croata en su mayoría, y un clima mediterráneo suave. En esta localidad, presumiblemente están aconteciendo las más recientes apariciones de la Santísima Virgen María, un hecho que ha atraído la atención de millares de personas en todo el Mundo. La Iglesia católica ya está estudiando este fenómeno, pero el número de peregrinos no cesa de aumentar.

Medjugorje posee dos grandes colinas, el monte Podbrdo, denominado hoy “Colina de las Apariciones”, fue el lugar de las primeras supuestas apariciones marianas. Y el monte Krizevac “Colina de la Cruz”, en cuya cima, el 15 de marzo de 1934, en conmemoración de los 1900 años de la muerte de Jesús, los parroquianos construyeron una gran cruz de concreto armado de 8,5 metros de altura. En ella fueron grabadas las siguientes palabras: «A Jesucristo, Redentor de la humanidad, como signo de nuestra fe, de nuestro amor y de nuestra esperanza, y en memoria del 1900 aniversario de la Pasión de Jesús»…

Las apariciones

Al atardecer del 24 de junio de 1981, dos muchachas salieron a pasear por las afueras de Medjugorje, aldea perdida entre las montañas de Bosnia-Herzegovina, provincia de la antigua Yugoslavia. Una de ellas, Ivanka Ivankovic, había cumplido 15 años tres días antes, pero este aniversario había quedado ensombrecido por la prematura pérdida de su madre, fallecida hacía dos meses. Su amiga Mirjana, un año mayor, había venido a pasar las vacaciones con su abuela tras acabar el curso académico en Sarajevo. Mantenían una conversación intrascendente cuando, de improviso, Ivanka percibió frente a sí, a unos doscientos metros de distancia y en la ladera del monte, una figura femenina luminosa. Portaba un bebé en sus brazos y, a juzgar por sus gestos, parecía invitarlas a acercarse. Ivanka, sobrecogida, dijo a Mirjana —que se encontraba de espaldas a la visión—: «¡Mira! ¡La Gospa! ¡La Gospa!» (“Gospa” es el término croata que se refiere a la Virgen). Mirjana no se molestó en volver la cabeza; antes bien, creyendo que se trataba de una broma tonta, se limitó a ironizar: «¡A nosotras se nos va a aparecer la Gospa (la Virgen)…! ¡Ja! ¡Faltaría más!». Más tarde volvieron por el mismo camino con Milka, una amiga de 13 años, para ayudarla a recoger un rebaño de ovejas. Esta vez las tres vieron a la Señora. Se arrodillaron y rezaron. El rebaño volvió solo a casa. No obstante, las jóvenes, incapaces de mantener la serenidad ante tamaño portento, terminaron huyendo.

Mientras tanto Vicka, que acababa de levantarse de la siesta, se dirigía al encuentro de sus amigas Ivanka y Mirjana. Al llegar vio que éstas le hacían señas agitadas, como si algo extraordinario estuviera ocurriendo. «¡Mira! ¡Allí está la Gospa!», anunció Mirjana. Vicka se sintió indignada ante una broma tan irreverente; pero seguidamente, al ver con sus propios ojos la Aparición, huyó despavorida.

Se concentró entonces con Iván y su amigo, que vienen por el camino de recoger manzanas y les propuso ir, los tres, hasta el lugar de la aparición. Yendo hacia allá se cruzaron con las otras muchachas, que volvían agitadas y llorosas.

La Gospa seguía en la colina. Tapando y destapando al niño Jesús, les hacía señas para que se acerquen. Iván, que había dicho a Vicka que no tenían nada que temer, al ver la aparición también huyó a todo correr.

Nadie se atrevía a aproximarse a la visión. Eran ya las seis y media de la tarde.

Todos habían visto que se trataba de la Virgen, pero un impulso los lanzaba a la huida. Se preguntaban si en realidad se trataba de una aparición. No habían escuchado voz alguna ni sabían el porqué de la visita.

Ese día, el 24 de junio, los católicos conmemoran el nacimiento de San Juan el Bautista, el profeta que prepararía el camino a Jesucristo.

Al día siguiente, previo común acuerdo, cuatro de los chicos del día anterior y otros dos nuevos deciden ir a la misma hora y mismo lugar donde se había aparecido la Virgen, con la esperanza de volver a verla. Desde entonces, estos han de ser los seis videntes de Medjugorje: Ivanka Ivankovic, Mirjana Dragicevic, Vicka Ivankovic, Iván Dragicevich, Jakov Colo (de sólo diez años) y Marija Pavlovich, hermana mayor de Milka, a quien su madre no había permitido ir. Pese a que algunos de ellos tienen en común el mismo apellido, no guardan vínculo directo de parentesco. Ese día, 25, fue nuevamente Ivanka la primera en ver a la Virgen, quien ya no tenía al Niño en sus brazos.

Desde abajo de la colina parecía cercana, pero en realidad no era así.

Todos los chicos la vieron y partieron a gran carrera en dirección directa hacia donde Ella se encontraba. No les importaba ni lo escarpado y pedregoso del lugar, ni tampoco las grandes, agudas y abundantes espinas. En cinco minutos llegaron hasta la aparición. Vicka, a pesar de correr descalza, no sufrió ninguna lastimadura. Al encontrarse a unos dos metros, sintieron todos como una fuerza que los hizo caer, instantáneamente, de rodillas sobre el terreno lleno de piedras y de zarzas. Jakov cayó sobre un matorral de espinas, pero, según pudo comprobarse después, no sufrió daño alguno.

Ivanka, la primera en hablar, preguntó a la Gospa  la Madre) por su madre, recientemente fallecida. La respuesta de la Virgen fue: «Está bien, está conmigo». Mirjana le pidió una señal para que la gente creyera que ellos decían la verdad y que no habían enloquecido. La Virgen no les ofreció ninguna señal. Los videntes, en medio de una gran emoción que les hizo llorar por momentos, rezaron el Credo con la Virgen: siete padrenuestros (al unísono con ella), siete avemarías (sólo ellos) y siete glorias.

Finalmente Ella se despidió diciéndoles: «¡Adiós, ángeles míos! Id en la paz de Dios». Los chicos tenían la mirada fija hacia donde la han visto partir. La gente que esta allí no vio nada, pero se sentía emocionada.

Desde ese entonces nació en Medjugorje la práctica de la oración del Credo, los 7 Padre Nuestros, 7 Ave Marías y 7 Glorias. Cinco en honor de las llagas de Jesús, uno por el Santo Padre y una para pedir el don del Espíritu Santo.

En la tarde de aquel 25 de junio de 1981, después que los jóvenes regresaron a sus casas, descendió sobre Medjugorje una gran luz desde el cielo. El fenómeno fue visto por todos

El primer mensaje

Panorámica del monte Podbrdo, el lugar de las primeras apariciones de la Virgen María en Medjugorje.

Recién al tercer día la Virgen María les da su primer mensaje. La noticia de las apariciones se ha extendido más allá de los límites de la aldea y caseríos vecinos y en la colina se han congregado entre 2000 y 3000 personas para seguir los acontecimientos.

El piso está mojado y el terreno resbaladizo, difícil de escalar. Los chicos van acompañados de gente adulta. De pronto, todos los presentes ven un rayo de luz que por tres veces ilumina todos los alrededores. Para los videntes es la señal del sitio donde se encuentra la Virgen. Salen disparados, atraídos hacia un punto, sobre el monte Crnica, que se sitúa a unos 300 metros del lugar de las primeras apariciones (el monte Podbrdo).

Esta vez se hace ver por más tiempo, y si por momentos desaparece, después de la oración de los jóvenes reaparece.

Por consejo de algunas ancianas, los chicos habían concurrido a la cita ungidos de agua bendita. Cuando se encontraron delante de la Virgen, Vicka dijo: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y le tiró el agua: «Si eres la Virgen quédate con nosotros, si no vete de aquí». La Virgen sonrió y se quedó en el lugar. Mirjana le preguntó cuál era su nombre, la Virgen respondió: «Soy la Dichosa Virgen María». Ivanka le preguntó a qué había venido y qué quería de ellos. «He venido porque aquí hay verdaderos creyentes. Deseo estar con vosotros para convertir y reconciliar al mundo entero».

Después del encuentro verán la misma luz que lo había precedido y, pese a ser pleno día, relatarán haber visto estrellas.

Durante todo ese tiempo previo y durante la aparición es tanta la gente que los rodea y tanto el calor que Ivanka, Mirjana y Vicka se desmayan.

Más tarde, cuando los chicos bajan del Podbro, la Virgen vuelve a aparecer, pero solo a Mirja. Esta vez la Gospa (la Madre) llora. Junto a Ella hay una cruz como iridiscente, y dice: «¡Paz! ¡Paz! ¡Paz! ¡Y sólo paz! Debe reinar la paz entre el hombre y Dios y entre los hombres». La primera palabra que la Virgen le dice al mundo es: «Convertíos!».

Los Mensajes

Desde esa fecha del 25 de Junio, 1981 hasta el día de hoy, la Virgen María baja a la Tierra todos los días a hablar con los videntes que todavía pueden verla, este año se celebra el 30 aniversario de las apariciones,  que se espera con mucha emoción el Medjugorje, el mensaje central que la Virgen María pide es el siguiente:

1. Oración con el Corazón (la oración preferida El Santo Rosario)

2. Lectura de la Biblia

3. Ayuno (Miércoles y Viernes)

4. Confesión

5. Santa Eucaristía.

Estas son las cinco piedritas para vencer el mal.

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EL próximo domingo vamos a Medjugorje un grupo de cerca de cuarenta sacerdotes y laicos para celebrar allí este acontecimiento, y asistir al XVI Seminario para sacerdotes. Ya llevo muchos años peregrinando a este lugar de Bosnia. La experiencia es muy gozosa. Realmente se encuentra allí uno con Dios y la Virgen María. Y soy testigo de innumerables conversiones de personas que fueron vacías de Dios, como simples turistas, y la Virgen María les salió al encuentro.

He tenido la oportunidad de estar varias veces con el P. Jozo, franciscano, el que estaba de Párroco allí cuando comenzaron las apariciones. El no creía a los niños, hasta que la Virgen se le apareció también a él, y se convirtió en su más autorizado propagador de la devoción  a la Reina de la Paz. Todo ello le costó la cárcel en la antigua Yugoslavia, pero Dios le ayudó, y hoy, después de 30 años, sigue evangelizando a los peregrinos que se acercan a él con una fuerza espiritual que conmueve. Soy testigo de ello.

Les invito a ver este vídeo que les dará una día de quien es este P. Franciscano Croata con fama de santidad:

http://www.youtube.com/watch?v=K282NF5zUhI&feature=related

Juan García Inza
Juan.garciainza@gmail.com

Un empresario se convierte en Medjugorje

El italiano Fabio Sghedoni

Un empresario se convierte en Medjugorje y construye una ciudadela para jóvenes marginados

Ha invertido más de 10 millones de euros para ayudar a la gente y devolver un poco de lo que ha recibido.

Actualizado 24 junio 2011

Andrea Tornielli/Vatican Insider

«Antes de venir aquí, iba a misa sólo en Navidad y en Pascua. Llegué a Medjugorje solo, un mes después de los atentados a las Torres Gemelas, en el 2001, un evento que me había afectado. Para mí fue como volver a casa, reencontrarme conmigo mismo y con la verdadera paz. Esa primera vez, cuando llegó el momento de regresar, estaba aterrorizado, temía que la felicidad que había experimentado desapareciera…».

Es casi mediodía y el sol calienta las piedras marrones del monte Podbrdo, la colina de las apariciones, donde hace treinta años, algunos jóvenes de este pequeño pueblo perdido de Herzegovina contaron haber visto por primera vez a la «Gospa», la «Reina de la paz».

Un gran empresario del sector de la construcción

Hay un hombre que recorre el sendero en subida con los pies descalzos, desgranando el rosario. Se llama Fabio Sghedoni, tiene 46 años, está casado, tiene cuatro hijos y es uno de los titulares de Kerakoll, la empresa de Sassuolo que factura 350 millones de euros por año en ocho plantas europeas con más de mil empleados, que produce cola para azulejos y la exporta a todo el mundo.

Una ciudadela para jóvenes sin oficio y marginados

Ese primer viaje a Medjugorje hace diez años le cambió la vida, y ahora Sghedoni, que vuelve aquí cada tres meses, acaba de terminar de construir una ciudadela que servirá para recibir a jóvenes marginados y enseñarles un oficio.

Sentir el amor de Dios

«En 2001 —cuenta— debía venir con un sacerdote polaco que conocía. Pero debido a un problema con su pasaporte, quedó varado en Múnich. A mí, en cambio, me perdieron el equipaje. Me encontré solo en Medjugorje, sin nada, sin conocer el idioma. Participé con los demás peregrinos en la adoración eucarística, subí por primera vez al Podbrdo, conocí a una de las videntes, Vicka. Y, mientras ella hablaba, relatando las apariciones del Virgen y sus mensajes que llaman a la conversión, comencé a llorar desconsoladamente. Descubrí en ese momento lo que significaba advertir el amor de Dios…».

Recibir mucho y devolver una parte

Para el empresario de Sassuolo es un encuentro conmovedor. Se vuelve a acercar a la fe, decide hacer algo por los pueblos azotados por la guerra fratricida de los Balcanes. «Aquí recibí mucho para mi vida y sentí el deber de contribuir a sanar al menos una pequeña parte de aquellas heridas interiores que había visto en esta tierra».

Aunque el pequeño pueblo de Bosnia-Herzegovina, convertido en uno de los lugares de peregrinaje más frecuentados del mundo, se había salvado de las bombas durante la guerra en la ex Yugoslavia, en los alrededores el conflicto dejó muchas marcas, exteriores e interiores.

Dar esperanza

«No sólo casas destruidas —revela Sghedoni— sino también heridas en los corazones. Recuerdo a un hombre que me dijo: “Yo sé quién mató a mi padre, es mi vecino. Pero lo he perdonado“. Muchos otros se encontraron en la misma situación, sin poder, sin embargo, superarla. Deseaba hacer algo para volver a darles esperanza...».

Apariciones marianas en Medjugorje

Fabio es un empresario de Emilia Romaña, no un místico. No entiende de debates teológicos en torno a las apariciones marianas: las de Medjugorje no son reconocidas por la Iglesia, entre otras cosas porque continúan desde hace treinta años y los mensajes no han terminado aún. El obispo de Mostar está en contra, otros obispos y cardenales están a favor, el papa Benedicto XVI encargó al cardenal Camillo Ruino que presidiera una comisión de investigación para evaluar los testimonios y los mensajes.

Un sitio de conversión

«Nosotros —dice Sghedoni— confiamos en la Iglesia y en su juicio. Yo no quiero entrar en detalles… Vengo aquí para rezarle a la Virgen, he visto a miles de personas acercarse a los sacramentos, volver a descubrir la fe, cambiar de vida. Exactamente como me sucedió a mí.»

Siete construcciones

El signo concreto que junto a sus familiares ha decidido dejar en este lugar, para expresar su gratitud, es una ciudadela que se extiende a lo largo de siete hectáreas apenas en las afueras de Medjugorje, y que comprende siete construcciones, entre las cuales dos casas para la acogida y la formación de jóvenes marginados.

«Deseaba ofrecer a estos hijos de la guerra una segunda oportunidad, la posibilidad de lograr algo, enseñándoles un oficio». Así, en la ciudadela, además de un hospedaje para peregrinos, se encuentran activos laboratorios y escuelas de cocina. Los jóvenes aprenden el oficio de panaderos y cocineros.

Hay también un palacete para actividades deportivas que puede albergar hasta dos mil personas, que se encuentra a disposición de todos los equipos de jóvenes de la zona que deseen entrenarse.

Ciudadela administrada por Nuevo Horizontes

La «ciudadela de la alegría» hoy es administrada y animada por la comunidad Nuevos Horizontes, fundada por Chiara Amirante. «Costó aproximadamente diez millones de euros, la realizamos gracias a la ayuda de muchos, si bien la parte más significativa de los fondos fue puesta a disposición por parte de mi familia y de Kerakoll».

Fabio baja la mirada, desgrana nuevamente el rosario, retoma la subida con los pies descalzos, se detiene a orar largamente frente a la estatua de mármol blanco que se alza en el lugar de la primera aparición. «Jamás podré retribuir —susurra— todo lo que he recibido…».

Deja su trabajo «por llevar por el camino equivocado a la gente»

«Estaba totalmente horrorizado»

Un médico de fertilización in vitro deja su trabajo «por llevar por el camino equivocado a la gente»

Anthony Caruso dice que su conversión es única entre los médicos que practican esta especialidad en Estados Unidos.

Actualizado 25 junio 2011

Miriam Arribas/ReL

Un reconocido médico del campo de la fertilidad afirma haber renunciado a su trabajo debido a que era parte de “una creciente objetificación de los niños” – una manifestación que él dice que sus compañeros simplemente ridiculizaron.

“No puedo decirles que entendía que yo estaba perjudicando a otras personas”, dijo Anthony Caruso, un endocrino en el área de la reproducción humana, a Noticias EWTN (Eternal Word Television Network/ Red Global Católica), en un artículo publicado el pasado 9 de junio.

Caruso dice que, en un solo día, renunció a su empleo y acudió a confesarse. “Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, quedé “totalmente horrorizado”, comentó a Noticias EWTN. “Yo estaba tan alterado de haber llevado a tantas parejas por el camino equivocado”.

El experto en fertilidad dijo que, inicialmente, se sintió motivado a adentrarse en este campo para así poder hacer felices a las parejas casadas que no pudiesen tener hijos – pero desde entonces se ha dado cuenta de que el procedimiento no concuerda con el ideal de auto sacrificio que es parte del matrimonio.

En el artículo de EWTN también se discute la carrera del Doctor Michael Kamrava, quien está a punto de perder su licencia de médico el 1 de julio, debido al papel que tuvo en el caso de la “Octomamá”: Kamrava fue el médico que transfirió los doce embriones de Nadya Suleman en su vientre materno, lo que resultó en el  nacimiento de varios bebés en enero de 2009.

Normalmente, los médicos de la fertilización in vitro transfieren un máximo de cuatro embriones en cada tratamiento de fertilidad, y deciden si tienen que llevar a cabo o no un aborto por si alguno de los embriones no sobrevive– un procedimiento que Suleman rechazó.

Caruso comentó que dicha “objetificación de los niños’ es parte de la mentalidad de la fertilización in vitro, en donde el aborto de niños inocentes es parte de una rutina, y además promovida.

“Usted se quedaría sorprendido de cuántas mujeres embarazadas por fertilización in vitro llegan a las 23 o 24 semanas y tienen complicaciones con sus embarazos”, dijo. “Y entonces dicen, ‘Bien; no hay problema. No quiero continuar con el embarazo’. Y es porque pueden dar marcha atrás y volver a empezar el proceso cuando quieran”.

Mientras tanto, Caruso dice que su conversión es única entre los médicos de la fertilización in vitro en Estados Unidos, lo que lo convierte en un tontería entre sus colegas. “La mayoría de mis colegas piensan que estoy completamente loco”, dijo el médico.

De campeona de esgrima a monja de clausura

Sor Leticia, de las dominicas de Lerma

Fue campeona de España de esgrima y hoy es maestra de novicias en un convento

En lo alto de la fama y el éxito, la burgalesa Leticia decidió dejarlo todo y entrar en el convento de clausura de las dominicas de Lerma.

Actualizado 25 junio 2011

Juan Cadarso/La Razón

Hace 15 años, Leticia, una joven burgalesa, decidió cambiar el traje blanco de campeona de esgrima por el hábito blanco de las madres dominicas de Lerma. Hoy es Sor María Leticia de Cristo Crucificado, maestra de novicias.

Leticia nació en 1977, en una familia de clase media. Sus padres no solían ir a misa, pero procuraban que sus hijos acudieran a catequesis. «A los doce años dejé la parroquia; la misa la veía como un teatrillo», explica al periodista Jesús García en su reciente libro de testimonios «¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?» (LibrosLibres).

Buscaba éxito y pero estaba vacía
Joven y desapegada de la Iglesia, Leticia se volcó en el deporte. «Mi corazón buscaba el éxito. Sentía dentro de mí algo muy grande que dar, y la Iglesia me cortaba las alas». Descubrió la esgrima, y ese deporte le dio sus mayores éxitos, pero tras ellos sentía grandes vacíos.

Fue tres veces campeona de España y llegó a ser seleccionada para los Juegos Olímpicos. «Fueron años de mucha satisfacción momentánea. Llegaba al hotel después de ganar y me sentía vacía. La gente me hacía creer que yo era dios, y no lo era», relata. Por ese tiempo Leticia decidió unirse a una pandilla de rockabillys. «Vestíamos de cuero, tachuelas en la cazadora y cinturones con hebilla». Era una vida de peleas, drogas y alcohol, que no la llenaba.

Unas monjas felices
Entonces una amiga le habló de una visita que había hecho a unas monjas de clausura, de cómo le había sorprendido la felicidad de sus rostros. Y Leticia visitó el convento para comprobarlo. «Eran felices sin tener nada, cuando yo no lo era teniéndolo todo».

Poco después, bailando en una discoteca, comenzó a sentirse indispuesta, salió a la calle y encontró una iglesia. Entró en ella. «Fue la primera vez que experimenté que allí dentro, en una iglesia, existía algo, y era algo bueno, que me daba paz». Leticia pensó que debía dejar aquella vida y volver a la Iglesia. «En medio de todo eso se . Dejé la esgrima por unos brazos me cruzó Dios y ya nada se podía compararamorosos que te acogen», comenta a LA RAZÓN.

No a los Juegos Olímpicos
El éxito de Leticia crecía y le propusieron acudir a los Juegos Olímpicos de Atlanta, pero ella ya había decidido dejarlo todo. Conoció a unos jóvenes del Camino Neocatecumenal y entró en una comunidad. Pasado un tiempo, sintió que debía hacer una experiencia con las dominicas de Lerma. «Allí sentí que un amor absoluto me llenaba. Me encontré con una Persona que me quería como era, con Dios», explica a LA RAZÓN.

El 8 de septiembre de 1995 la exitosa esgrimista entró en el convento de las dominicas de Lerma. Hoy tiene treinta y tres años y es la maestra de novicias del convento. Conserva todas sus espadas y alguna vez le hace una demostración de esgrima a las chicas nuevas del convento.

Testimonios de luz
A través de las páginas de la obra de Jesús García, el lector se convierte en el visitante de un monasterio de papel, cuyas celdas están habitadas por mujeres auténticas de nuestro mundo, que responden abiertamente a preguntas sobre la vocación y explican como es la vida de clausura o qué valor tiene la pobreza.

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