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El secreto de las monjas de clausura

Jesús García presenta su nuevo libro

«Las monjas de clausura tienen un secreto y un misterio que el mundo actual necesita conocerlo»

Cuando se puso a escribir el libro pensaba que el tema de las monjas de clausura era algo aburrido. Hoy está entusiasmado…

Actualizado 12 mayo 2011

Jorge Méndez/ReL

Tras el éxito editorial que supuso su primera obra, Medjugorje, Jesús García (Madrid, 1977) presenta un nuevo trabajo de periodismo religioso. El título no puede ser más sugerente: ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? El contenido, rompedor: diez entrevistas a diez monjas que van desde los veinte años hasta los cien, de diez congregaciones diferentes, quienes sin tapujos y con sencillez dan respuesta al título del libro.

-Jesús, antes de entrar en materia, ¿qué hace un chico como tú escribiendo un libro sobre monjas?
-Pues ya lo cuento en el libro, que ni yo mismo lo sé. Este libro, más que escribirlo, ha ido sucediendo. Las primeras entrevistas las hice sin saber que iban a formar parte de un libro, hasta que conocí a sor Teresita y surgió la idea: “Hacer un libro aunque solo sea por darla a conocer a ella”.

-¿Quién es sor Teresita?
-Una monja cisterciense de 104 años. Bueno, cuando la conocí solo tenía 103, pero ya llevaba 82 en una clausura cisterciense. Cuando supe de ella me fui a conocerla, le pedí una entrevista en que me respondiese qué hacía allí dentro, y lo demás llegó después.

-La pregunta puede parecer rara, pero ¿le ha resultado interesante entrevistar a diez monjas?
-No me parece nada rara. Yo mismo sé que pocos temas como el de las monjas pueden parecer tan aburridos, a priori, para escribir. Hasta no hace mucho tiempo yo pensaba que las monjas eran una señoras que se habían metido a monja porque no habían encontrado novio, y que solo sabían hacer trufas y ganchillo. Pero mire, solo el caso citado de sor Teresita ya vale para hacer un documental. Luego, una vez que vas conociendo monjas, no solo resulta interesante, sino que engancha, porque la vida de la monja es un misterio actual, de hoy, que convive con nosotros y que nos puede ofrecer mucho más de lo que pensamos.

-¿Qué tipo de misterio?
-El misterio de Dios en tu vida. A mí, la verdad es que la vida de una u otra persona me importa poco. Quiero decir, que no me meto en la vida de la gente. Si una chica quiere ser monja como si quiere bailar salsa. Sin embargo, lo que te atrapa, más que sus vidas, es lo que cuentan que Dios ha hecho en sus vidas. Qué ha pasado en la vida de una chica, de una mujer joven, para dejarlo todo, para renunciar a todo, y vivir bajo una Regla de vida consagrada, haciendo votos de castidad y pobreza.


-¿Cuál es la equis que desvela este misterio?

-Dios. Tiene que serlo. Verá. Una monja renuncia, entre otras cosas, a la maternidad, a un instinto natural fortísimo con el que nace toda mujer. El misterio de su vida es qué ha pasado en ella, qué ha sucedido con tanta fuerza, capaz de superar un instinto natural tan humano como el maternal, para darse a la virginidad ofreciéndose entera a Dios. Si Él no existiese, serían unas frustradas, y sin embargo pocas veces he conocido a mujeres tan enteras y felices como las que conoces en un convento. Ellas tienen un secreto, un misterio, y el mundo necesita conocerlo.

-¿Por qué? ¿Qué le puede ofrecer una monja de clausura al mundo de hoy?
-Luz. Ellas son una luz. Para empezar, su oración. Es imposible asumir el misterio de la vocación de una mujer sin la fe, sin la conciencia de Dios, sea de una u otra forma. Estas mujeres han sentido una llamada tan irresistible, que ni los placeres, los lujos, las satisfacciones más grandes de este mundo han podido con ella. Las monjas que yo he conocido para este libro no son monjas de fábrica, no nacieron con la toca puesta. Son mujeres con sus estudios, con sus novios, con sus fiestas y sus éxitos. Una de ellas fue campeona de España de esgrima y fue seleccionada para participar en unos Juegos Olímpicos. Otra bailaba rap en una discoteca. Otra hacía años que había acabado Medicina. Casi todas ellas tuvieron sus novios y todas tuvieron una vida antes de ser monja. Pero algo pasó en sus vidas que cambió todo, que lo hizo mejor.


-¿Qué le puede aportar un testimonio así a una persona que no tenga fe?

-Si no tienes fe, y no crees en la oración, no importa. Ellas siguen ofreciendo luz, alegría, esperanza. Solo hay que ir a verlas y mirarlas a la cara. No digo que esto pase con todas las monjas, pero sí que pasa con aquellas que tienen una intensa vida de fe, de oración. Por eso digo que no importa si tu no crees, lo importante es que crean ellas. Luego, si te atreves, vas a verlas y te lo cuentan.

-Además de la Orden Cisterciense de Sor Teresita, ¿Qué otras congregaciones están presentes en el libro?
-Pues están desde las órdenes tradicionales de la Iglesia -las Carmelitas Descalzas, Clarisas, Dominicas y Agustinas-, hasta realidades muy nuevas que he conocido y que han aceptado ofrecer este testimonio.

-El libro sale además en un año en que en Madrid se celebra la Jornada Mundial de la Juventud. ¿Ha tenido algo que ver?
-Pues no y sí. Cuando me di cuenta de ello, le metí prisa al libro para que estuviese dos o tres meses antes de las JMJ. Yo soy de Madrid, y para mí es una alegría que sea aquí donde se celebre esta enorme fiesta de la fe y de la juventud. Y aunque el libro hubiese salido antes o después, sí que le quise dar un toque español por este motivo, y de los diez testimonios que componen el libro, nueve son de monjas españolas.

-Su primer libro, Medjugorje, lleva dos años entre los diez más venidos en España de temática religiosa y espiritual. ¿Con qué expectativas presenta esta nueva obra?
-Con ninguna. Yo no escribo por vender. Si me quisiese forrar no escribiría de monjas ni de la Virgen, sino de curas pederastas o de top models. No, mi interés no es tanto vender como dar a conocer cosas buenas, que alegren a la gente, que le den esperanza y luz. Demasiado dura es esta vida como para seguir contando porquería a cambio de dinero. Mire, yo soy un privilegiado porque me han sido dadas a conocer muchas cosas y muy buenas que la mayoría de la gente desconoce. Hablo incluso de la gente de Iglesia. Llevo haciendo periodismo religioso casi diez años, los tres últimos en Ayuda a la Iglesia Necesitada, y a parte de ser mi trabajo, es una mezcla de hobby y vocación. Creo sinceramente que historias como estas tienen sentido, que merecen la pena ser contadas porque tienen impacto en la vida de la gente. Que tu libro sea de los más vendidos es una satisfacción muy efímera, pero con lo que yo alucino, con lo que me siento un privilegiado, es cuando alguien que no conoces te dice que lo que has escrito le ha acercado a Dios.

-¿Dice que los propios católicos desconocen estas historias?
-Sí. La Iglesia en un tesoro inmenso, enorme, descomunal, y muchas veces, los propios católicos se conforman con una pequeña partecita de ella. Eso no es malo. Lo malo es cuando rechazas lo demás, que es tan Iglesia y tan de Dios como donde a ti te ha puesto Dios, y conocer otras realidades de la Iglesia siempre te va a enriquecer, nunca te va a empobrecer.


-¿Se atreve a dar ejemplos?

-No entiendo, de verdad que no entiendo, cuando la gente critica la institución por parte del Papa de un nuevo instituto religioso que procede de otra orden anterior. La vida sigue, y la Historia también. Si no te gusta, no vayas, pero no cuestiones ni critiques. Alégrate, porque Dios interviene para sumar, no para restar. No es tonto y ya ha pensado en todo antes de actuar.

No entiendo cuando hay gente que se molesta porque alguien se ha convertido en Medjugorje, porque alguien ha encontrado a Dios donde a Dios le ha dado la gana encontrarse con ese alguien, aunque sea en Bosnia. Supongo que forma parte de la naturaleza humana, de nuestra pobreza, pero yo me quedo con la alegría de la inmensidad de Dios y de la inmensidad de la Iglesia, del tesoro que tenemos en la Eucaristía, sea en Bosnia, en Burgos, en Tayikistán o en Cracovia. Ha llegado un momento en yo ya solo me fío de la gente que reza, no de la gente que sea una u otra cosa dentro o fuera de la Iglesia. Si yo no rezo, no me fío ni de mí. Si rezo, confío en Dios y lo mío lo llevo mejor.

-Ahora mismo no existen muchos autores jóvenes que escriban sobre temática religiosa. ¿Usted cree que no interesan a los jóvenes los asuntos de Dios?
-Yo creo que no es así. Dios le interesa a todo el mundo, y no hay en todo el mundo historias tan apasionantes como las que tienen que ver con Dios, se lo aseguro. Otra cosa es que nosotros, los que hemos conocido a Dios, sepamos transmitir, sepamos comunicar. El dios que a mí me presentaron de jovencito era un tostón, y Dios no es aburrido, es sorprendente, misterioso, atractivo… Lo tiene todo para hablar de Él y que no parezca un petardo. Esto ocurre porque en muchas ocasiones, por no decir en todas salvo alguna excepción, los que ya estamos en la Iglesia hablamos un idioma que solo entienden los que ya han conocido a Cristo. El mensaje del Evangelio es Universal, y sin embargo, el lenguaje que usamos es muchas veces inteligible para el que no ha conocido a Cristo.

Yo he tenido la inmensa suerte de haber vivido muchos años más fuera de la Iglesia que dentro, y digo suerte porque ahora sé lo que tengo. Eso me dio una experiencia y ahora, cuando escribo, escribo más para ellos, para los que están más fuera que dentro. Pescar en una pecera es fácil, pero no evangélico, y muy aburrido. Yo prefiero echar las redes en mar abierto, aunque no tenga ni idea de cómo va a salir.

-¿Tiene algún proyecto en la cabeza para seguir escribiendo sobre Dios después de este libro?
-No. Ahora descansar y el día a día con Ayuda a la Iglesia Necesitada, que es un día a día apasionante y muy intenso también. De todos modos he de decir que este libro fue surgiendo. Yo no me levanté un día por la mañana y me dije: “Voy a escribir un libro de monjas”. Su elaboración ha tenido mucho que ver con la oración y con el acontecer de las cosas. Dios habla muchas veces a través de los acontecimientos, y en este caso ha sido así. Él dijo cuando empezar y ha dicho cuando acabar. Incluso ha dicho a quien entrevistar y a quien no. Cuando Él vuelva a hablar, volveré a escribir. Hasta entonces, descanso, preparar la Jornada Mundial de la Juventud -que por cierto, va a ser mi primera JMJ- y seguir con los misioneros que ayudamos en Ayuda a la Iglesia Necesitada. Nada más. Y nada menos.

-Lo ha citado varias veces, ¿Qué es Ayuda a la Iglesia Necesitada?
-Es una asociación dependiente del Vaticano que apoya proyectos misioneros de pastoral en todo el mundo, a través de los obispos de los países en los que los cristianos sufren persecución o pobreza.

-Muchas gracias y éxito en esa labor.
-Gracias a ustedes.

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