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Archivo para 5 febrero 2011

Ceguera curada en Medjugorje

Actualizado 9 febrero 2011

La vista recuperada en Medjugorje

El 16 de octubre de 2010, un grupo de 46 peregrinos suizos montaron en un autobús don destino Medjugorje. Entre los viajeros figuraban una mujer ciega llamada Joëlle y su hija Vinciane, de 12 años de edad. Iban acompañadas por Claudia, una amiga de la familia.

El viaje a Medjugorje no careció de inconvenientes. Tras dos días de trayecto, el grupo llegó a la frontera de Bosnia y Herzegovina, encontrándose  con que el autobús no tenía los documentos correctos para entrar en el país. El autobús se desplazó hasta otro paso fronterizo para probar fortuna, pero se encontró con la misma negativa de los funcionarios. No le esta permitido entrar en Bosnia Herzegovina.

Afortunadamente, en este segundo paso fronterizo se observó que había un servicio de autobuses locales que operaba una ruta a Medjugorje. Así que los peregrinos descargaron su equipaje del autobús suizo y esperaron en la parada correspondiente la llegada del siguiente autobús local que con destino a Medjugorje. Lograron así llegar a la aldea a las 8 de la tarde, habiendo ya anochecido.

Al día siguiente, el grupo (incluida Joëlle, la mujer ciega) ascendió a la Colina de las Apariciones. No fue una subida fácil debido a la lluvia, pero había un gran espíritu de solidaridad. Por la tarde, el grupo se reunió de nuevo y asistió al programa vespertino de oración que tuvo lugar en la iglesia de Santiago. Joëlle se tornó extrañamente inquieta tras recibir la Eucaristía en la Misa, pero fue tranquilizada por el sacerdote que acompañaba al grupo suizo.

Al día siguiente, la mayor parte del grupo subió hasta la cumbre del Monte Krizevac, a excepción de Joëlle y algunos otros peregrinos incluido el sacerdote, quienes a cambio rezaron un Vía Crucis en torno a la estatua del Cristo Resucitado. El grupo principal oró fervientemente en el Krizevac por las necesidades de Joëlle, con la esperanza de que pudiese recuperar la vista. Tras seis horas de oración, descendió de la montaña a tiempo para asistir a la Misa vespertina en la iglesia de Santiago.

Durante esta Misa ocurrió algo extraordinario. Al tomar la Eucaristía Joëlle alzó la cabeza y vio ante sí a un sacerdote vestido con un alba blanca. Levantó la vista y pudo ver las luces de la iglesia, sus altos techos y sus ventanas. Joëlle sufrió tal conmoción que empezó a sentirse mal de nuevo y pidió a su amiga que la llevase fuera del templo. Cuando Joëlle salió de la iglesia se volvió a Claudia y le dijo: “¡Veo la luz!”

Siguieron caminando por el exterior de la iglesia, bordeándola y dirigiéndose hacia la zona de la sacristía, donde se encontraron con el Padre Oliver, un sacerdote que había venido también con el grupo a Medjugorje. Cuando le refirieron lo sucedido, se conmovió profundamente y regresó de inmediato al interior de la iglesia para rezar los Misterios Gloriosos del Rosario como es habitual después de la misa vespertina en Medjugorje.

Para entonces, otras personas habían comenzado a reunirse en torno a Joëlle y Claudia. El Padre Oliver regresó y sugirió a todos entrasen de nuevo en la iglesia en acción de gracias. El grupo se arrodilló a los pies de la escalinata que precede al altar para dar gracias y alabanza por la maravillosa curación de Joëlle, y los presentes recordaron el pasaje del Evangelio en que fueron sanados 10 leprosos, pero sólo uno volvió para dar gracias.

Luego el grupo se situó ante la estatua de Nuestra Señora y continuó orando antes de regresar finalmente a su albergue.

A continuación algunos peregrinos atestiguaron que, en el momento en que Joëlle recibió la comunión, estaban situados detrás de ella y que percibieron una intensa e inexplicable fragancia de rosas.

El Padre Oliver se adelantó al grupo durante el regreso al albergue e invitó a todos los ocupantes del mismo a reunirse en la sala principal, dado que había buenas noticias que compartir. Por fin , cuando Joëlle y Claudia regresó, todos los reunidos aguardaban con expectación.

Vinciane, la hija de Joëlle, ignoraba todo lo ocurrido, pues no había estado con su madre cuando ocurrió la prodigiosa sanación. Así pues, cuando su madre regresó al albergue, formaba parte de los reunidos en el salón, sin saber lo que había sucedido.

Joëlle dijo entonces a su hija:

__Vinciane, ¿te has lavado el pelo?

__Sí, sí, pero ¿por qué nos han pedido que nos reunamos en esta sala.

Joëlle le replicó con otra preguta:

__Vinciane, ¿no ves nada extraño en mí?

__No –respondió Vinciane.

__Entonces, fíjate mejor –repuso su madre.

__¡Puedes ver!–exclamó la niña estupefacta.

Madre e hija dieron palmas y, vibrantes de alegría, se unieron en un abrazo que duró varios minutos.

Es difícil imaginar el grado de emoción que embargaba a todos los presentes. Y la alabanza y acción de gracias continuó hasta que todos decidieron ir a orar ante la Cruz Azul, donde tienen lugar muchas de las apariciones de la Virgen.

Posteriormente, Joëlle dio más detalles acerca de su curación. Declaró que fue después de la primera misa vespertina cuando comenzá a distinguir la luz, los rostros de las personas y el movimiento de sus labio. Durante los días siguientes su visión mejoró gradualmente.

Ahora puede ver a sus dos hermanos y a sus padres tras 42 años de ceguera. Dijo que fueron sus padres quienes le enseñaron a amar a Jesús y a María y que nunca había dejado de dirigirles plegarias. Afirmó estar también agradecida por haber recibido como regalo a Vinciane, su “antorcha”, como denomina a su hija.

Después de recuperar la vista, Joëlle se ha enfrentado a muchas dificultades para adaptarse a su nuevo mundo, especialmente al ver tantos edificios altos y tanta gente. A menudo, esto le producía una reacción adversa y se sentía mal. Pero Joëlle afirma que, con la gracia de Jesús y María, va a superar los problemas y desafíos que ha traído su curación. Ahora sabe diferencias los colores, ve las casas, los árboles y la vegetación, los coches, la gente, el sol, y… ¡puede ver a su gato! Y aunque todavía está bajo los cuidados de un oftalmólogo, Joëlle dice tener fe firme en que Jesús va a completar la obra que ha comenzado. Su hija puede ahora disfrutar de habitación propia en su apartamento y ha dicho a su madre, “¡La Paz vive en nuestra casa!”

Unas palabras finales de Joëlle: “Esta curación me ha dado el cuerpo sano de un ser adulto, pero me ha dejado con el corazón de una niña.”

Fuente: www.crownofstars.blogspot.com/2010/12/sight-restored-at-medjugorje.html

No harán falta billetes para la beatificación

Será una ceremonia con entrada libre

La Santa Sede insiste que no harán falta billetes para la beatificación de Juan Pablo II

La diócesis de Roma ha detectado varias páginas en internet que cobran por los tickets para la ceremonia.

Actualizado 10 febrero 2011

Rome Reports

El Vaticano insiste en que para la beatificación de Juan Pablo II no harán falta billetes y será una ceremonia con entrada libre. La diócesis de Roma ha detectado varias páginas en internet que cobran por los tickets para la ceremonia que se celebrará en la plaza de San Pedro.

Por eso, ha lanzado también una web oficial en siete idiomas que muestra todos los detalles que rodearán la beatificación.

Amenazada de muerte por oponerse a la agenda del lobby gay

Melanie Phillips, del Daily Mail

Una columnista del Reino Unido es amenazada de muerte por oponerse a la agenda del lobby gay

Después de haber criticado los planes para insertar materiales homosexuales en todas las materias del currículo en las escuelas de Gran Bretaña.

Actualizado 9 febrero 2011

Notifam/ReL

Una prominente columnista conservadora del Reino Unido dijo que ha recibido amenazas de muerte después de haber criticado los planes para insertar materiales homosexuales en todas las materias del currículo en las escuelas de Gran Bretaña. Al escribir en el Daily Mail esta semana, Melanie Phillips dijo que había estado esperando una reacción “que respaldara ampliamente la verdad de lo que yo había escrito”.

“Sin embargo, la respuesta superó incluso mis expectativas”.

Durante la última semana dijo que “he sido sometida a un flujo extraordinariamente viciado de odio y de incitación a la violencia” a través de mensajes de correo electrónico, en Internet y en medios de comunicación.

“Si el lobby gay se había propuesto tratar de probar mi punto, no podría haber hecho un mejor trabajo”.

Phillips había afirmado que los homosexualistas están intentando ahora reprimir cualquier oposición pública a sus objetivos políticos. Dijo que la reacción a esta declaración pone de manifiesto una “mentalidad totalitaria” básica que está detrás de la agenda homosexualista.

“Por cierto, la total incapacidad de los que me sometieron a tal abuso para darse cuenta que, de hecho, ellos están escupiendo la intolerancia y la incitación a la violencia tan odiosas de las que acusan a los demás, sería divertida si no fuera tan espeluznante”.

En su artículo del 24 de enero, titulado “Britain’s New McCarthyites” [Nuevo maccarthismo en Gran Bretaña], Phillips afirmó que los planes para insertar referencias a las relaciones homosexuales en todo el currículo de las escuelas no son más que “una maniobra respaldada por el gobierno para promover la agenda homosexual”.

Se refirió a los numerosos casos en los que la oposición de los cristianos o de otros que mantienen las costumbres sexuales tradicionales ha sido anulada a través de acciones en los tribunales. “Lo que antes era un intento de poner fin a las actitudes desagradables hacia una pequeña minoría sexual se ha convertido en una especie de intolerancia a la inversa”, escribió.

“Expresar lo que solía ser la norma moral de la civilización occidental es ahora no sólo socialmente inaceptable, sino que inclusive convierte a las personas honradas en transgresoras de la ley”.

Phillips dijo: “[Cuál fue] la respuesta a esta advertencia en contra de un intento del lobby gay para silenciar la disidencia? Una irrupción de los tweets en Twitter sugiriendo que yo debería ser asesinada”.

Ella ofreció ejemplos, incluyendo “Alguien mate a Melanie Phillips, por favor”, “tu diatriba homofóbica equivale a lo que sale del recto de un perro. Mátate a ti misma****””; y “arrójala en el Támesis”.

Los correos electrónicos que recibió la llamaron una “horrible mujer vieja, vil y venenosa” y “personas como tú deben ser silenciadas cuando tu pensamiento (sic) [expresa] intolerancia y miedo. Ve e inhala un tubo de gas, enférmate de cáncer, QUE TE ATROPELLE UN TREN. Espero que tu ******* casa se incendie”.

Phillips, quien es judía, es una columnista libertaria políticamente conservadora que trabaja para el Spectator y hace en gran parte comentarios sobre Israel, sobre la crisis mundial de la violencia islámica, y escribe más en general sobre temas culturales. En su nuevo libro, “The World Turned Upside Down” [El mundo al revés], Phillips ha denunciado la pérdida y agravio y de la creencia religiosa judeo-cristiana, que “ha significado que Occidente haya reemplazado la razón y la verdad con la ideología y los prejuicios, que se aplican en la forma de de una inquisición secular.

“El resultado ha sido una especie de enajenación masiva, cuando la verdad y la mentira, el bien y el mal, la víctima y el agresor están totalmente puestos al revés”.

“Por eso Occidente está perdiendo tanto su racionalidad y sus libertades. Está sucumbiendo a un ‘totalitarismo blando’, que no sólo está creando un desagradable estado de ánimo de intolerancia, sino que está minando su capacidad para defenderse contra la agresión islámica”.

Matrimonio santo

Estudian abrir su proceso de beatificación

¿Santos Jacques y Raissa Maritain?

La Iglesia propone a los dos intelectuales franceses tras estudiar a Santo Tomás de Aquino como matrimonio santo.

Actualizado 8 febrero 2011

Rome Reports/ReL

Reconocer la santidad de una persona es un proceso largo y delicado. Un camino que se complica todavía más cuando se trata de mostrar la santidad de una pareja. Como Jacques y Raissa Maritain, dos intelectuales franceses que se convirtieron del judaísmo al catolicismo tras estudiar a Santo Tomás de Aquino. La Iglesia católica está estudiando sus vidas para proponerlos como ejemplo de matrimonio santo.

Se conocieron en 1900 en la universidad de la Sorbona de París. Juntos buscaron el sentido de la vida y la verdad a través de la Filosofía. Cada vez que estudiaban una corriente filosófica pensaban que habían encontrado la Verdad, pero poco después, según decía Raissa Maritain, “se convertía en un opio metafísico”. Esa desesperación les llevó hasta incluso plantearse el suicidio.

La Verdad que buscaban los Maritain la descubrieron en el estudio de filósofos cristianos como Santo Tomás de Aquino y por ellos se convirtieron al catolicismo.

Para Víctor Soldevila, del Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, “esa búsqueda infatigable de la Verdad de Dios desde un punto de vista intelectual y cómo ellos se reúnen con amigos que están en esa misma búsqueda a veces desde distintos puntos de vista, pero siempre con esa tensión hacia buscar la Verdad de Dios, quién es Dios y éso hecho con pareja. Es decir, no solamente él como profesor sino también ella como verdadera intelectual en esa búsqueda”.

Según monseñor Jean Laffitte, del Pontificio Consejo para las Familias, “más de 50 personas, famosos, artistas, escritores se convirtieron en su casa. Se reunían una vez a la semana en su casa con estos amigos artistas y escritores y se hablaba de todos los temas. Tuvieron una grandísima fecundidad intelectual”.

La compenetración que vivían en su matrimonio se reflejaba también en sus razonamientos filosóficos. Raissa Maritain completaba las anotaciones que hacía su marido Jacques. La búsqueda de razones teológicas y filosóficas profundas para las Verdades de fe es la principal característica de esta pareja candidata a los altares.


“En las parejas Juan Pablo II hablaba de la caridad conyugal, es su entrega al otro donde Dios mismo se revela. Esa medida de la entrega al otro, basada en la vida divina, en los sacramentos, en la vida de la Iglesia, como en esa entrega al cónyuge que de ahí se va creando una estructura, un edificio de santidad que es muy diverso dependiendo de cada uno”, apunta Soldevila

Un edificio de santidad que en cada pareja es distinto pero que en todos los casos lleva al matrimonio, una vez más, a los altares.

Un sitio web para la beatificación de Juan Pablo II

Surge el portal www.Karol-wojtyla.org

El portal, disponible en seis idiomas -español, italiano, francés, inglés, polaco, y rumano–, quiere reunir todas las informaciones sobre el pontífice, sobre la causa de beatificación, y sobre las ceremonias y otros eventos ligados a la misma.

Actualizado 8 febrero 2011

Zenit

Ante la beatificación de Juan Pablo II, el 1 de mayo, la diócesis de Roma ha abierto una página oficial dedicada al evento, www.Karol-Wojtyla.org.

El portal, disponible en seis idiomas -español, italiano, francés, inglés, polaco, y rumano–, quiere reunir todas las informaciones sobre el pontífice, sobre la causa de beatificación, y sobre las ceremonias y otros eventos ligados a la misma.

La página web ofrece amplia documentación sobre le proceso de beatificación de Juan Pablo II, así como iniciativas que surgen en el mundo, y la oración para impl orar gracias a través de la intervención del futuro beato.

Más información en www.Karol-Wojtyla.org

 

Inédito «boom» vocacional en Ucrania

Por cada plaza en los seminarios hay tres aspirantes

Inédito «boom» vocacional en Ucrania: los seminarios están desbordados de aspirantes al sacerdocio

La mitad de los aspirantes a estudiar en un seminario en algunos lugares de Ucrania occidental tienen que darse la vuelta por falta de espacio.

Actualizado 8 febrero 2011

Zenit

Por cada tres plazas en algunos seminarios de Ucrania, hay tres aspirantes, aseguró el obispo auxiliar Jaroslav Pryryz, de la Eparquía Grecocatólica de Sambir-Drohobych. El obispo hizo esta declaración a la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en su sede de Konigstein, Alemania.

Hay tres candidatos por cada plaza en algunos seminarios de Ucrania, dijo monseñor Pryryz, agradeciendo a AIN su actual compromiso en la preparación de los futuros sacerdotes del país de Europa oriental.

El obispo grecocatólico declaró que la mitad de los aspirantes a estudiar en un seminario en algunos lugares de Ucrania occidental tienen que darse la vuelta por falta de espacio.

En algunas áreas, dos de cada tres personas que querrían ser seminaristas no lo logran cuando presentan su solicitud de inscripción.

El obispo de Ucrania señaló que los candidatos a entrar en el seminario tienen que realizar cuatro exámenes que forman parte del proceso de selección.

“Agradecemos mucho que haya gente como ustedes que comprenden el importante papel que una vocación sacerdotal puede desempeñar en el mundo de hoy”, dijo el prelado a AIN. “Y de que ustedes pongan este punto de vista en práctica, ofreciendo apoyo material a la formación de nuestras vocaciones”, añadió.

En un país en el que un tercio de la población vive bajo el umbral de la pobreza, AIN apoya a 86 seminaristas diocesanos, y sigue ayudando después de la ordenación sacerdotal proporcionando estipendios de mi sas a 287 sacerdotes.

En un mensaje a los benefactores de la organización humanitaria católica, el obispo afirma: “Les envío mi más sincero saludo desde Ucrania y les expreso nuestro más cordial agradecimiento por su respuesta a los llamamientos de Ayuda a la Iglesia Necesitada para que ayudaran a nuestra Iglesia a afrontar las múltiples necesidades que han surgido tras un periodo de persecución prolongada”.

“Junto a ustedes, estamos construyendo el Templo de almas humanas, cuya grandeza depende únicamente de la sinceridad de los esfuerzos que cada uno de nosotros haga según su personal capacidad”, añade.

Según el obispo Pryryz, los jóvenes se encaminan al sacerdocio porque buscan  un desafío. Afirmó: “Les inspira ver a buenos sacerdotes, y que la Iglesia vive el evangelio social”.

“Muchos jóvenes ven los asp ectos positivos y negativos. El positivo de cómo la Iglesia sirve a la gente, y el negativo de lo dura que es la vida en las calles y las aldeas”, explica.

Citó al sacerdote diocesano beato Omelian Korch, que ayudó a judíos durante la ocupación nazi, como “un gran ejemplo para los jóvenes”.

Korch fue asesinado en el campo de concentración de Majdanek, en las afueras de Lublin, Polonia, en 1944.

El obispo Pryryz comentó: “Su familia trató de sacarle de la cárcel pero les escribió diciéndoles que no se preocuparan. Permaneció junto a los judíos y murió con ellos”. “La Iglesia católica da un gran ejemplo de servicio y sufrimiento, tenemos que dar a la gente un grandísimo ejemplo”, añadió.

El desafío que afrontaron los ucranianos bajo el fascismo y el régimen soviético afectó mucho al país desde los inicios de la segunda guerra mundial.

Reflexionando sobre las dificultades de la restauración de la Iglesia tras la caída del comunismo, monseñor Pryryz dijo: “Ustedes han permitido a nuestra Iglesia recuperar una presencia normal en la vida pública de nuestro país”.

En un ulterior agradecimiento a los benefactores, a los que prometió recordar en sus oraciones,  dijo: “Ustedes han respondido a las necesidades de nuestra Iglesia y del pueblo fiel de Dios, y nosotros, a cambio, les prometemos hacer todo lo que podamos para promover la esperanza que tenemos en común”.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

¿Existe el alma?

8 febrero 2011 1 Comentario

EL ALMA

En este artículo se habla del alma, que es algo muy serio. En la teología católica, y también en la filosofía, la palabra alma significa el elemento espiritual que informa al cuerpo humano (elemento material); constituyen ambos una unidad substancial que es la persona humana. El alma es espiritual, individual e inmortal, y ha sido creada inmediatamente por Dios, en cada persona; no procede -como el cuerpo- por vía de generación, de los padres.

La palabra “alma” -dice el autor del texto que se publicó en la revista Nuestro Tiempo (nº 603, IX-2004)- encierra el misterio de la vida y sus sorprendentes propiedades; el misterio del más allá y las aspiraciones humanas más profundas; y el misterio de la conciencia humana, de la inteligencia y la libertad. La palabra “alma” indica también a la persona, al ser espiritual, querido por Dios y constituido, por su amor, como un interlocutor para siempre. El alma humana no es un duende, ni una cosa que esté en el hombre, ni una parte del hombre. Es el sujeto espiritual, con su forma y sus propiedades, la persona querida por Dios. Todo esto es lo que lleva dentro la palabra alma.

por Juan Luis Lorda, Prof. de Teología Dogmática y Antropología, Universidad de Navarra
________________________

Con las grandes palabras, especialmente si tienen mucho uso, hay que tener cuidado. Porque a medida que pasan de boca a boca y de mente a mente, se confunden, pierden sus conexiones con la realidad y flotan en el mundo de las ideas como globos a la deriva. Sugieren demasiadas cosas a la vez. Para trabajar con las grandes palabras, hay que anclarlas en la realidad: acudir a los lugares originales de donde procede su sentido.

La palabra alma es una palabra enorme, un globo gigantesco. Muy venerable, porque está relacionada con lo más sublime. Pero también pintoresca, cuando la mentalidad popular se la representa como un duende dentro del hombre. Una cultura tan científica como la nuestra no está para duendes. Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem (Ockham: “no hay por qué admitir más cosas que las necesarias”). Chesterton o Tolkien protestarían al unísono, y defenderían también la necesidad de los duendes, precisamente para contrarrestar una visión exclusivamente científica del mundo. Pero yo me voy a limitar a defender la existencia del alma.

Si comenzamos preguntando por lo que evoca la palabra, flotaremos. Tenemos que tomar tierra y relacionar la palabra con la realidad. En su origen, la palabra “alma” está relacionada con tres experiencias humanas muy importantes. La primera es el misterio de la vida y la diferencia entre la vida y la muerte. La segunda es la pregunta por el más allá, y en concreto por la supervivencia personal. La tercera se refiere a lo característico del espíritu humano , a la vida de la inteligencia y al ejercicio de la libertad y de la creatividad. No se trata de duendes.

La vida tiene una maravillosa riqueza de propiedades. Hay muchos cuentos donde los protagonistas se suben a una roca y resulta ser un elefante o creen llegar a una isla y se encuentran sobre el caparazón de una tortuga. Desde luego, en los cuentos y en la realidad, hay mucha diferencia entre subirse a un montón de tierra o a un elefante. El elefante o la tortuga pueden hacer cosas que no cabe esperar de la montaña o la isla.

El niño que está entusiasmado con su perrito se llevará un disgusto terrible si se le muere: se acabaron los juegos, se acabó el correr, se acabó esa mirada y los saltos de alegría cuando vuelve a casa. Al tocar el cuerpo frío del animal, notará la diferencia. Se asomará a la tragedia de la muerte, a esa amenaza tan tremenda para lo vivo. El cuerpo inmóvil que tiene delante, parece el mismo, pero ya no es el mismo. Ha dejado de estar animado: ha perdido la vida. En este primer sentido, alma es lo mismo que animación. Todo lo vivo está “animado”. Es lo que se ve a simple vista.

Como vivimos en una sociedad ilustrada por los conocimientos científicos, ya no podemos quedarnos con lo que se ve a simple vista. Sabemos mucho más sobre la realidad. Esto es una ventaja, pero también un inconveniente. Desde luego, saber más, es siempre una ventaja. El inconveniente consiste en que el conocimiento de los detalles puede impedirnos la visión de conjunto. Los árboles pueden ocultarnos el bosque: el bosque sólo se ve a simple vista, sin análisis.

El espíritu

Los seres vivos son seres animados. Y con esto se expresa toda su capacidad de obrar, de moverse, de conservarse en unas condiciones, de protegerse del medio, de alimentarse y de reproducirse. Hay un salto enorme entre las propiedades de lo vivo y lo que no está vivo. No sólo de orden de complejidad, de cantidad de materiales puestos en su sitio. Es que, además, hay “ideas nuevas”, formas superiores, con propiedades nuevas. A medida que subimos por la escala de la vida, nos encontramos con una conducta cada vez más compleja e interesante. Una conducta que no se explica por las piezas, que siempre son las mismas, sino por las formas que integran las piezas.

Y llega un momento en que nos encontramos con otro salto. El nuestro. Cuando escalamos la vida orgánica, en el nivel más alto nos encontramos con la conciencia. Y entramos en un terreno increíble. Estamos acostumbrados. Ese es el problema. Vivimos ahí y todo lo contemplamos desde ahí. Nuestra conciencia tiene propiedades completamente sorprendentes, pero no nos llaman la atención, porque estamos acostumbrados a ellas.

En la conciencia, se dan tres propiedades concatenadas: la inteligencia, la libertad y la causalidad espiritual o creatividad. Nuestro yo tiene las tres propiedades a la vez. La inteligencia es la capacidad de conocer y pensar con ideas abstractas. La libertad (voluntad) es la capacidad de diseñar la conducta concreta al pensarla en abstracto. La causalidad espiritual o creatividad es un efecto de todo esto. Por el dominio que tenemos sobre nuestra inteligencia y nuestro cuerpo, podemos intervenir en el mundo físico. Nos movemos en él, cambiamos las cosas de sitio, manejamos herramientas y construimos. Con esas propiedades, el ser humano ha transformado la superficie del planeta. Todo lo que vemos alrededor, todo lo que es la cultura humana, ha nacido de ideas manejadas por nuestra conciencia y ejecutadas moviendo nuestras manos (y herramientas) con un plan diseñado libremente.

Nos parece normal. Pero, si lo pensamos científicamente, es extraordinario. Nuestra capacidad de formar, transmitir y manejar ideas es un misterio. También lo es nuestra capacidad de concretar previendo y diseñando nuestra conducta (libertad). Y también lo es nuestra capacidad operativa: es decir, que la conciencia mueva la materia, empezando por nuestro propio cuerpo y nuestras manos. Si hemos estudiado física, sabremos que, después de un esfuerzo de investigación gigantesco, hemos llegado a la conclusión de que todo lo que sucede en el universo se debe a la acción de cuatro fuerzas elementales. Pues bien, además de las cuatro fuerzas, está nuestra conciencia que es capaz de mover un cuerpo, el nuestro, y, a través de él, con herramientas, todo lo demás.

Fuente: www.maresdelmundo.blogspot.com

EL ALMA 

En este artículo se habla del alma, que es algo muy serio. En la teología católica, y también en la filosofía, la palabra alma significa el elemento espiritual que informa al cuerpo humano (elemento material); constituyen ambos una unidad substancial que es la persona humana. El alma es espiritual, individual e inmortal, y ha sido creada inmediatamente por Dios, en cada persona; no procede -como el cuerpo- por vía de generación, de los padres.

La palabra “alma” -dice el autor del texto que se publicó en la revista Nuestro Tiempo (nº 603, IX-2004)- encierra el misterio de la vida y sus sorprendentes propiedades; el misterio del más allá y las aspiraciones humanas más profundas; y el misterio de la conciencia humana, de la inteligencia y la libertad. La palabra “alma” indica también a la persona, al ser espiritual, querido por Dios y constituido, por su amor, como un interlocutor para siempre. El alma humana no es un duende, ni una cosa que esté en el hombre, ni una parte del hombre. Es el sujeto espiritual, con su forma y sus propiedades, la persona querida por Dios. Todo esto es lo que lleva dentro la palabra alma.

por Juan Luis Lorda, Prof. de Teología Dogmática y Antropología, Universidad de Navarra
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Con las grandes palabras, especialmente si tienen mucho uso, hay que tener cuidado. Porque a medida que pasan de boca a boca y de mente a mente, se confunden, pierden sus conexiones con la realidad y flotan en el mundo de las ideas como globos a la deriva. Sugieren demasiadas cosas a la vez. Para trabajar con las grandes palabras, hay que anclarlas en la realidad: acudir a los lugares originales de donde procede su sentido.

La palabra alma es una palabra enorme, un globo gigantesco. Muy venerable, porque está relacionada con lo más sublime. Pero también pintoresca, cuando la mentalidad popular se la representa como un duende dentro del hombre. Una cultura tan científica como la nuestra no está para duendes. Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem (Ockham: “no hay por qué admitir más cosas que las necesarias”). Chesterton o Tolkien protestarían al unísono, y defenderían también la necesidad de los duendes, precisamente para contrarrestar una visión exclusivamente científica del mundo. Pero yo me voy a limitar a defender la existencia del alma.

Si comenzamos preguntando por lo que evoca la palabra, flotaremos. Tenemos que tomar tierra y relacionar la palabra con la realidad. En su origen, la palabra “alma” está relacionada con tres experiencias humanas muy importantes. La primera es el misterio de la vida y la diferencia entre la vida y la muerte. La segunda es la pregunta por el más allá, y en concreto por la supervivencia personal. La tercera se refiere a lo característico del espíritu humano , a la vida de la inteligencia y al ejercicio de la libertad y de la creatividad. No se trata de duendes.

La vida tiene una maravillosa riqueza de propiedades. Hay muchos cuentos donde los protagonistas se suben a una roca y resulta ser un elefante o creen llegar a una isla y se encuentran sobre el caparazón de una tortuga. Desde luego, en los cuentos y en la realidad, hay mucha diferencia entre subirse a un montón de tierra o a un elefante. El elefante o la tortuga pueden hacer cosas que no cabe esperar de la montaña o la isla.

El niño que está entusiasmado con su perrito se llevará un disgusto terrible si se le muere: se acabaron los juegos, se acabó el correr, se acabó esa mirada y los saltos de alegría cuando vuelve a casa. Al tocar el cuerpo frío del animal, notará la diferencia. Se asomará a la tragedia de la muerte, a esa amenaza tan tremenda para lo vivo. El cuerpo inmóvil que tiene delante, parece el mismo, pero ya no es el mismo. Ha dejado de estar animado: ha perdido la vida. En este primer sentido, alma es lo mismo que animación. Todo lo vivo está “animado”. Es lo que se ve a simple vista.

Como vivimos en una sociedad ilustrada por los conocimientos científicos, ya no podemos quedarnos con lo que se ve a simple vista. Sabemos mucho más sobre la realidad. Esto es una ventaja, pero también un inconveniente. Desde luego, saber más, es siempre una ventaja. El inconveniente consiste en que el conocimiento de los detalles puede impedirnos la visión de conjunto. Los árboles pueden ocultarnos el bosque: el bosque sólo se ve a simple vista, sin análisis.

El espíritu

Los seres vivos son seres animados. Y con esto se expresa toda su capacidad de obrar, de moverse, de conservarse en unas condiciones, de protegerse del medio, de alimentarse y de reproducirse. Hay un salto enorme entre las propiedades de lo vivo y lo que no está vivo. No sólo de orden de complejidad, de cantidad de materiales puestos en su sitio. Es que, además, hay “ideas nuevas”, formas superiores, con propiedades nuevas. A medida que subimos por la escala de la vida, nos encontramos con una conducta cada vez más compleja e interesante. Una conducta que no se explica por las piezas, que siempre son las mismas, sino por las formas que integran las piezas. 

Y llega un momento en que nos encontramos con otro salto. El nuestro. Cuando escalamos la vida orgánica, en el nivel más alto nos encontramos con la conciencia. Y entramos en un terreno increíble. Estamos acostumbrados. Ese es el problema. Vivimos ahí y todo lo contemplamos desde ahí. Nuestra conciencia tiene propiedades completamente sorprendentes, pero no nos llaman la atención, porque estamos acostumbrados a ellas.

En la conciencia, se dan tres propiedades concatenadas: la inteligencia, la libertad y la causalidad espiritual o creatividad. Nuestro yo tiene las tres propiedades a la vez. La inteligencia es la capacidad de conocer y pensar con ideas abstractas. La libertad (voluntad) es la capacidad de diseñar la conducta concreta al pensarla en abstracto. La causalidad espiritual o creatividad es un efecto de todo esto. Por el dominio que tenemos sobre nuestra inteligencia y nuestro cuerpo, podemos intervenir en el mundo físico. Nos movemos en él, cambiamos las cosas de sitio, manejamos herramientas y construimos. Con esas propiedades, el ser humano ha transformado la superficie del planeta. Todo lo que vemos alrededor, todo lo que es la cultura humana, ha nacido de ideas manejadas por nuestra conciencia y ejecutadas moviendo nuestras manos (y herramientas) con un plan diseñado libremente.

Nos parece normal. Pero, si lo pensamos científicamente, es extraordinario. Nuestra capacidad de formar, transmitir y manejar ideas es un misterio. También lo es nuestra capacidad de concretar previendo y diseñando nuestra conducta (libertad). Y también lo es nuestra capacidad operativa: es decir, que la conciencia mueva la materia, empezando por nuestro propio cuerpo y nuestras manos. Si hemos estudiado física, sabremos que, después de un esfuerzo de investigación gigantesco, hemos llegado a la conclusión de que todo lo que sucede en el universo se debe a la acción de cuatro fuerzas elementales. Pues bien, además de las cuatro fuerzas, está nuestra conciencia que es capaz de mover un cuerpo, el nuestro, y, a través de él, con herramientas, todo lo demás.

Fuente: www.maresdelmundo.blogspot.com

Masivo respaldo a un sacerdote

Una organización lanza una campaña de felicitación on-line

Masivo respaldo para un sacerdote que interrumpió un espectáculo que hacía mofa del celibato

“Los Lutherieces”, de frailes, se burlaban de los santos y las devociones. Los ocho mil espectadores estallaron en aplausos tras las palabras del clérigo.

Actualizado 7 febrero 2011

ACI

La organización ArgentinosAlerta.org lanzó una campaña de felicitación on-line para confortar al sacerdote Jorge Daniel Gómez de la diócesis de San Rafael, insultado en distintos medios de comunicación por interrumpir un espectáculo ofensivo a la fe católica y pedir a los artistas un cambio en su repetorio.

Los hechos están registrados en un video que circula en Youtube. El 13 de enero pasado se celebró en la localidad de Malargüe, al sur de Mendoza, el Festival Nacional del Chivo, uno de los eventos populares más importantes del país. Luego que el sacerdote, conocido como el Padre Pato, se presentó en el evento con su grupo folklórico “Solupe”, llegó el turno del grupo coral Lutherieces con una versión modificada de un número de “Les Luthiers”.

Los Lutherieces aparecieron disfrazados de frailes en una actuación que se burlaba de los sacerdotes, los santos, las devociones católicas y especialmente de la castidad sacerdotal.

El Padre Pato que se encontraba en el público cruzó el vallado de seguridad y tomando el micrófono dijo en tono tranquilo pero enérgico: “Por favor vamos a pedirle al grupo que continúen con otro número porque somos católicos, soy sacerdote y no voy a permitir que me ensucien mi castidad. Disculpen muchachos, se que lo hacen con cariño, sigan con otra cosa”.

Los más de ocho mil espectadores estallaron en aplausos tras las palabras del sacerdote y el conductor del grupo coral indicó el cambio de repertorio a sus compañeros con un sonoro: “Vamos con una cuequita muchachos”.

ArgentinosAlerta.org explica en su sitio web que decidieron lanzar la campaña de felicitación porque así como se pide sanción para los sacerdotes que no cumplen con su misión, se debe apoyar a “un valiente sacerdote que no dudó en intervenir publicamente para defender la fe de su pueblo que estaba siendo atacada desde un escenario”.

“El Padre Jorge no enseña con esta actitud que hay que ser valientes a la hora de defender la fe, nos enseña que cuando los pastores hablan el pueblo los sigue, que se puede ser respetuoso y firme a la vez”, indican los organizadores.

Para enviar un mensaje de apoyo al sacerdote, visite http://www.argentinosalerta.org/formularios/103pgomezbis.htm

Un sacerdote enamorado de Dios

San Josemaría Escrivá: un sacerdote enamorado de Dios

El 26 de junio de 1975 a las 12 de la mañana, falleció en su lugar de trabajo san Josemaría Escrivá. La noticia se difundió rápidamente por todo el mundo. Se dispuso su cuerpo, revestido con ornamentos sacerdotales, al pie del altar de Santa María de la Paz, actual iglesia prelaticia del Opus Dei. Comenzaron a acudir a Villa Tevere centenares de personas —entre ellas, numerosos cardenales y obispos— para rezar ante su cuerpo. Al contemplar su rostro, que desprendía paz y serenidad, muchos recordaron una frase que solía decir en los últimos tiempos: “Os podré ayudar más desde el cielo. Vosotros lo sabréis hacer mejor que yo: yo no soy necesario”.

Se celebraron funerales por su alma en los cinco continentes, que significaron para miles de personas una ocasión de gracia y de conversión interior. Se han multiplicado, año tras año, las misas de sufragio por su alma, que se celebraron en las principales ciudades y en los lugares más insospechados de la tierra hasta los que había llegado su fama de santidad.
San Josemaría había gozado de fama de santidad desde su juventud, desde sus primeros años de sacerdocio. Muchos sacerdotes y seminaristas que participaron en los cursos de retiro que predicó durante los años 1938-1945, no olvidaron nunca —así lo pusieron de manifiesto en sus testimonios— la llama de amor a Dios que transmitía en sus palabras aquel sacerdote joven.

A partir de 1946, año en que fijó su residencia en Roma, acudieron a visitarle, atraídas por su santidad de vida, personas de los más diversos lugares. Muchas de ellas, le pedían que encomendara sus intenciones en la Santa Misa, con la seguridad de que estaban ante un santo que intercedería por ellos ante el Señor.

Vivió siempre con la sencillez que predicaba y enseñaba en sus escritos. A su lado se palpaba la cercanía de Dios. Todo en su personalidad y en su modo de ser —sus gestos, sus palabras, su sonrisa constante, su buen humor, su mirada amable y alentadora— llevaba hacia el Señor. Miles de personas de las mentalidades y culturas más diversas, concluían lo mismo tras escuchar sus palabras o verle celebrar la Santa Misa: éste es un sacerdote enamorado de Dios.

Su fama de santidad cobró especial fuerza en los últimos años de su vida, cuando muchedumbres de personas de los más diversos ambientes y culturas, tuvieron la oportunidad de escuchar, durante sus viajes de catequesis por Europa y América, el anuncio del Evangelio de sus propios labios.

Sesenta y nueve cardenales, alrededor de 1.300 obispos de todo el mundo, 41 superiores de órdenes y congregaciones religiosas, sacerdotes, religiosos, representantes de asociaciones laicales, figuras de la sociedad civil y personalidades del mundo de la cultura, de la ciencia y del arte, convencidos de que sería un gran bien para la Iglesia, solicitaron al Santo Padre comenzar su Causa de beatificación y canonización.El 19 de febrero de 1981, el Cardenal Ugo Poletti promulgó el Decreto de Introducción de la Causa. El 9 de abril de 1990, el Santo Padre Juan Pablo II declaró las virtudes heroicas del Venerable Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer; y el 6 de julio de 1991 se leyó, en presencia del Papa, el decreto que sancionaba el carácter milagroso de una curación obrada por su intercesión.
El 17 de mayo de 1992, una gran muchedumbre se congregó en Roma. En la fachada de la Basílica de San Pedro se veían dos tapices con los rostros sonrientes de Josemaría Escrivá de Balaguer y Josefina Bakhita, a los que Juan Pablo II beatificó en una solemne ceremonia.
El 20 de diciembre de 2001, un decreto pontificio reconoció otra milagrosa curación atribuida a la intercesión del beato Josemaría. Poco tiempo después, el 6 de octubre del año 2002, Juan Pablo II anunció que se inscribiría el nombre de san Josemaría Escrivá de Balaguer entre el número de los santos.

Devoción al Sagrado Corazón

Devoción al Sagrado Corazón y pensamiento contrarrevolucionario

Actualizado 4 febrero 2011

Angel David Martín Rubio

Hablando de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús dijo el papa Pío XI que es “la suma de toda religión y con ella la norma de vida más perfecta, la que mejor conduce a las almas a conocer íntimamente [a Cristo] e impulsa los corazones a amarle más vehementemente y a imitarle con más exactitud”.  (Miserentissimus Redemptor).

Aunque las realidades más tarde significadas en esta devoción eran reconocidas y practicadas por todos desde los primeros siglos de vida de la Iglesia, hay que esperar a un momento histórico concreto para reconocer la formulación específica de dicha norma de vida.

La aparición de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús tal y como ha llegado hasta nuestros días ocurre en el momento en que se produce el enfriamiento de la caridad cristiana con el indiferentismo religioso promovido por las filosofías ateas y del naturalismo, al tiempo que la herejía jansenista alejaba del amor a Dios y de las prácticas sacramentales a los propios católicos que eran arrojados en brazos del laxismo moral por obra de un rigorismo impracticable.

Esta devoción adquiere sus modalidades típicas de consagración y reparación a través de las revelaciones comunicadas a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), religiosa de la Visitación, que contó con el apoyo infatigable de San Claudio de La Colombière y de los demás padres de la Compañía de Jesús. En España, los orígenes de la devoción están ligados a las revelaciones de que fue objeto el Beato Bernardo Hoyos y a la actividad del grupo formado, junto a él, por los también padres jesuitas Loyola, Cardaveraz y Calatayud.

El 14 de mayo de 1733, fiesta de la Ascensión, escribe el padre Hoyos: “Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que, por mí, las gustasen otros… Y pidiendo [yo] esta fiesta en especial para España, en que ni aun memoria hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes». Después de celebrar él mismo la primera fiesta en honor del Sagrado Corazón, comenzó a difundir la imagen, algunas preces, la comunión de los primeros viernes y, en junio de 1735, tuvo lugar la primera novena y fiesta pública en la capilla contigua al actual Santuario Nacional de la Gran Promesa (Valladolid).

Una bandera discutida

Tanto en Francia y España como en los demás países, la naciente devoción encontró la acerba oposición de jansenistas, galicanos o regalistas, así como del pujante pensamiento ilustrado. Los jansenistas desnaturalizaban la idea de esta devoción, falseaban su origen y calumniaban a quienes propagan este culto, llamados con desprecio cordícolas y alacoquistas. Expresión de estos ataques era una hoja panfleto semanal, titulada Les Nouvelles Eclésiastiques y publicada desde 1730 a 1789 que llenaba de injurias y calumnias, sobre todo, a los jesuitas. Con razón hablaba el padre Loyola de “la desecha furia de tantas y tan terribles persecuciones” (Tesoro escondido, 1 ed. Valladolid, 1734). Y refiriéndose a la época en que fue suprimida en España la Compañía la define así el padre Ugarte: “mas reinaba en un tiempo en que, disponiéndolo Dios así, iban a hacer causa común para los impíos el amor o el odio al Corazón y a la Compañía de Jesús; en un tiempo de autores tan ignorantes y trabucados, que no hacían escrúpulo de colocar y combatir en una misma línea la devoción al Corazón de Jesús, el probabilismo y el regicidio, con otras sandeces por el estilo” (Principios del Reinado del Corazón de Jesús en España, Madrid, 1880).

Con la extinción de la Compañía y los aciagos días de la Revolución Francesa, también la devoción al Sagrado Corazón tuvo su período de catacumbas hasta que en el siglo XIX cobró un impulso que no habría ya de extinguirse hasta nuestros días.

“Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueron hechos según este modelo reciban esta misma bendición” (Beato Pío IX)

Devoción al Sagrado Corazón y pensamiento contrarrevolucionario

La Cristiandad —desaparecida en Europa en su calidad de orden universal a partir de la Paz de Westfalia, y eclipsada de la estructura política de las naciones desde la Revolución— reaparece con fuerza en el horizonte del pensamiento y la actividad contrarrevolucionaria. Y uno de los estandartes, signo y emblema de esa Cristiandad superviviente, empeñada en la nueva Cruzada de instaurar todas las cosas en Cristo, será el Sagrado Corazón de Jesús.

Ya el origen de la devoción en los siglos XVII y XVIII coincide con el momento previo al asalto de la ofensiva revolucionaria contra los últimos baluartes de la cristiandad. Esta agresión, incoada en esta etapa por la Ilustración y la Revolución Francesa, y continuada por liberales y socialistas acabará desembocando en la ideología hoy dominante: una mezcla, hasta cierto punto contradictoria pero eficaz, de relativismo moral, liberalismo económico y dirigismo estatal.

Antaño regalistas y jansenistas; después jacobinos, liberales, masones y socialistas; en nuestros días modernistas y liberacionistas de diverso pelaje… Esta devoción tuvo siempre grandes enemigos, sobre todo entre aquéllos que pretendían representar las más originales esencias del cristianismo o detentaban altos cargos eclesiásticos. Por el contrario, el verdadero pueblo católico la abrazó con fervoroso entusiasmo. Mártires y cruzados del Sagrado Corazón fueron, entre otros, los miles de católicos masacrados en la Vandea, los carlistas españoles que combatieron en varias guerras sucesivas, el presidente de Ecuador García Moreno, los cristeros mejicanos, los mártires de nuestra última persecución religiosa y los Caídos de la Guerra del 36.


Voluntarios vandeanos asistiendo a Misa en 1794

Incluso quienes analizan el fenómeno desde una perspectiva crítica reconocen que en la devoción al Corazón de Jesús, tal y como se ha plasmado históricamente, se han unido de manera inseparable la religiosidad interior y la restauración cristiana de la sociedad (cfr. MORAL RONCAL, Antonio María. La cuestión religiosa en la Segunda República Española. Madrid: Biblioteca Nueva, 2009. 188-214). El magisterio episcopal que se ocupaba de la cuestión solía al mismo tiempo advertir a los católicos que no debían conformarse con una re-cristianización oficial, ya que resultaba necesario esforzarse para que Cristo reinara efectivamente en todos los corazones y que ese reinado se exteriorizara en los diversos ámbitos de la vida. Así, en la fiesta de Cristo Rey de 1932, se defendió de las páginas de un diario legitimista que la Gran Promesa llegaría por medio de la oración y de la plegaria pero también:

con la viril decisión, con la intensidad, con la energía y los procedimientos acordes con el ataque recibido. El pueblo católico español de este primer tercio del siglo XX debe pensar que no es provocador, sino agredido, porque se busca la extinción de su fe envenenando el alma de sus hijos, pudriendo la generación venidera a favor de un laicismo sin entrañas ¿Cuándo mejor que ahora para ofrendar a Cristo-Rey nuestra adhesión y nuestro amor?” (cit.por MORAL RONCAL, Antonio. ob.cit. 196).

Todas estas manifestaciones —diversas en el tiempo, en el espacio y en la identidad de sus protagonistas— tienen en común haber reivindicado de manera efectiva la obligación que tenemos de sustentar también el orden temporal sobre la Revelación. Todas son herencia inseparable de la devoción al Corazón que pidió a Santa Margarita ser enarbolado en las banderas del rey de Francia y prometió al Beato Hoyos reinar en España.

De todo lo dicho podemos deducir una comprobación: la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, nació y se extendió vinculada a una corriente de pensamiento puramente católico. En dicha tendencia se descubre una continuidad que va desde su oposición al jansenismo en el siglo XVIII, al liberalismo y al socialismo-comunismo en los siglos XIX y XX, sosteniendo al mismo tiempo una doctrina social en la que es unánime la convicción de que la única alternativa posible a la revolución es la re-cristianización.

Hablamos de pensamiento contrarrevolucionario, aunque expresa demasiado frontalmente en su propia construcción la dimensión de rechazo, para referirnos a una corriente que puede describirse —como hacen Sandoval y Ayuso— a partir de un concepto análogo que se construye a partir de la superposición de tres nociones: reacción, catolicidad y tradición (cfr. (AYUSO, Miguel. La cabeza de la gorgona. De la “hybris” del poder al totalitarismo moderno. Buenos Aires: Ediciones Nueva Hispanidad, 2001. 121).

Tercio de Requetés Virgen de los Reyes (Sevilla)

Una profunda crisis de identidad

A la luz de esta identidad se entiende que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, inseparable de formulaciones como la del Reinado Social, entrara en una profunda crisis cuando ideas inspiradas en el neo-modernismo condenado por la Humani Generis de Pío XII se hicieron predominantes en el discurso oficial sostenido por la inmensa mayoría de la jerarquía católica a partir del Concilio Vaticano Segundo.

Al tiempo que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sobrevivía como elemento de identidad de quienes se resistían a aceptar la traición, otros grupos trataban de renovar (aggiornare en terminología de la época) dicha teología adaptándola a un nuevo marco en el que conceptos como ecumenismo y libertad religiosa han reemplazado a los viejos conceptos tan vinculados a la doctrina católica y al sentido histórico de esta devoción.

A los representantes de esta tendencia, no se les puede hablar de esperanza histórica ni de confesionalidad, desconocen su dimensión social y pública y, anclados en las melosas formas de expresión propias de las terapias de autoayuda, manifiestan con airado desparpajo lo perturbador que le resulta el recuerdo de añejas vinculaciones entre lo religioso y lo patriótico al tiempo que se sienten cómodos en un mundo edificado sobre la previa demolición del orden social de inspiración cristiana y sobre la renuncia, incluso teórica, a su restauración.

El pensamiento contrarrevolucionario, al que aparece esencialmente ligada la devoción al Sagrado Corazón, sostiene la necesidad del establecimiento de lo que en el pensamiento tradicional español se llama “ortodoxia pública”, es decir, un régimen político “que afirma un contenido de principios, verdades o valores de carácter superior e inmutable como base de su convivencia moral y de sus leyes” (GAMBRA, Rafael. Tradición o Mimetismo. Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1976. 94). Sin olvidar otra de las tesis más caras de este pensamiento: la estrecha relación entre ortodoxia política y religiosa y la imposibilidad práctica de perseverar en la segunda cuando no se es consecuente con la primera. Entendemos por “heterodoxia política” la de todos aquellos que de hecho han negado la dimensión teológica en el plano político, la de aquellos que practicando políticamente un criterio puramente mecanicista se niegan a reconocer las exigencias éticas del obrar político, consideran la religión como asunto válido para los actos de significación personal e inválido para los de dimensión social.

Por el contrario, la interpretación aggiornata de la devoción al Corazón de Jesús incurre en una negación, cuanto menos implícita, de la divinidad de Cristo por negarse a aceptar sus consecuencias. Si Nuestro Señor Jesucristo es Dios, también es el dueño de todas las cosas, de los elementos, de los individuos, de las familias y de la sociedad pero si se desvanece esta convicción, entonces no hay fuerza para mantener la propia fe ante la invasión de las opiniones ajenas; de la inevitable diversidad se pasa al pluralismo como un valor en sí mismo y en virtud de una libertad religiosa mal entendida se coloca a todas las religiones en pie de igualdad y se otorgan los mismos derechos a la verdad y al error…

La contradicción inherente a la reivindicación del laicismo radica en que no se puede afirmar un criterio moral ante los resultados concretos que resultan de la aplicación de un sistema político (por ejemplo, determinadas leyes) mientras que ese mismo criterio se difumina a la hora de valorar los principios sobre los que descansa ese mismo sistema. La misión de la Iglesia en relación con cualquier comunidad política es predicar que no sólo los actos y comportamientos individuales de los ciudadanos, sino además la misma estructura constitucional ha de estar eficazmente subordinada al orden moral.

Las circunstancias que concurrieron en el acto celebrado el 21 de junio de 2009 en el Cerro de los Ángeles (Madrid) con motivo de la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón, demuestran la tensión existente entre dos teologías contradictorias y excluyentes por su propia naturaleza: la renovada de acuerdo con los criterios del neo-modernismo y la que se conserva fiel a su esencia varias veces secular.

El Reinado Social, única respuesta católica al laicismo

En contraste con los desvaríos contemporáneos, las entronizaciones y consagraciones públicas han sido una de las formas privilegiadas de la devoción al Sagrado Corazón enraizada al mismo tiempo en las expresiones del pensamiento revolucionario.

En el caso español, esta modalidad aparece entre nosotros en los años difíciles de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Su apóstol, peruano de sangre española, el padre Mateo Crawley SSCC, encontró las mejores disposiciones y auxiliares para su grandioso designio. Fue ingente la tarea desarrollada y los frutos conseguidos en aquellos años hasta culminar en el acto de 1919 en el Cerro de los Ángeles.

En dicho lugar, centro geográfico de la Península Ibérica, junto a un Monasterio de Madres Carmelitas que había de ser lámpara permanente de oración por España, se elevó un monumento al Sagrado Corazón cargado de simbolismo, ante el cual el rey Alfonso XIII realizaba la consagración de nuestra Patria el 30 de mayo de 1919.


Monumento del Cerro de los Ángeles profanado y dinamitado

Aquel acto solemne en el que participaron los reyes, el gobierno entero, las jerarquías de la Iglesia y una inmensa multitud era la culminación de un secular deseo de los católicos de que España fuese toda de Jesucristo y para siempre y, de hecho, siguieron una multitud de consagraciones de familias, pueblos y ciudades ante estatuas del Corazón de Jesús erigidas en colinas, torres y pedestales.

De esta manera se recordaba una vez más que la devoción al Corazón de Jesús no es simplemente una más entre otras, sino un sistema acabadísimo de vida espiritual cuya base es la consagración verdadera; una consagración que no se reduce al simple recitado de una fórmula sino que es la entera donación que demanda Jesucristo de sus más fieles amigos. Según las expresiones de Santa Margarita, San Claudio de la Colombière o del padre Hoyos, la consagración puede reducirse a un pacto: “Yo cuidaré de ti y de tus cosas -dice Jesús al alma consagrada- cuida tú de Mí y de las mías“.

Y esto no sólo tiene aplicación a los individuos sino también a las comunidades. «Yo por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos sean consagrados en la verdad» dice Jesús la noche de la Última Cena. Cristo se consagra a sí mismo y esta consagración tiene efecto sobre los suyos, sobre aquellos que aceptan su persona y su doctrina. Algo semejante ocurre cuando alguien constituido en autoridad se consagra con los suyos y si, por ejemplo, el Papa León XIII consagraba el mundo al Sagrado Corazón, su intención era que con él, todos se consagraran y al mismo tiempo su acto era una invitación y un estímulo a que cada uno renovase esa consagración radical que es el Bautismo. Así también cuando el rey Alfonso XIII consagró la nación española al corazón de Jesucristo, cumplió con el deber de un cristiano que aceptaba públicamente el amor que Dios le ofrecía, que respondía generosamente a él y que, al mismo tiempo se sentía unido a millones de españoles que expresaban su misma respuesta al amor de Dios manifestado en el corazón de Cristo con la esperanza de que todos siguiesen la verdad del Evangelio y de la fe cristiana.

Recordando estas expresiones, llegamos así a la conclusión de que la respuesta al laicismo nunca podrá ser la promoción de la presunta autonomía de las realidades temporales o la independencia Iglesia-Estado, ni siquiera la neutralidad (si es que puede existir).

La consagración de las sociedades al Sagrado Corazón es un acto plenamente político cuya finalidad radica en el cumplimiento de un deber social de religión. Además, su efecto secundario, el bien común temporal, es de naturaleza también netamente política.

Se trata del atractivo programa que se describe con estas palabras en la Sagrada Escritura: «Levantemos a nuestro pueblo de la ruina y luchemos por nuestro pueblo y por el Lugar Santo» (1Mac 3, 43).

 

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Actualizado 4 febrero 2011

Hablando de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús dijo el papa Pío XI que es “la suma de toda religión y con ella la norma de vida más perfecta, la que mejor conduce a las almas a conocer íntimamente [a Cristo] e impulsa los corazones a amarle más vehementemente y a imitarle con más exactitud”.  (Miserentissimus Redemptor).

Aunque las realidades más tarde significadas en esta devoción eran reconocidas y practicadas por todos desde los primeros siglos de vida de la Iglesia, hay que esperar a un momento histórico concreto para reconocer la formulación específica de dicha norma de vida.


La aparición de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús tal y como ha llegado hasta nuestros días ocurre en el momento en que se produce el enfriamiento de la caridad cristiana con el indiferentismo religioso promovido por las filosofías ateas y del naturalismo, al tiempo que la herejía jansenista alejaba del amor a Dios y de las prácticas sacramentales a los propios católicos que eran arrojados en brazos del laxismo moral por obra de un rigorismo impracticable.


Esta devoción adquiere sus modalidades típicas de consagración y reparación a través de las revelaciones comunicadas a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), religiosa de la Visitación, que contó con el apoyo infatigable de San Claudio de La Colombière y de los demás padres de la Compañía de Jesús. En España, los orígenes de la devoción están ligados a las revelaciones de que fue objeto el Beato Bernardo Hoyos y a la actividad del grupo formado, junto a él, por los también padres jesuitas Loyola, Cardaveraz y Calatayud.

El 14 de mayo de 1733, fiesta de la Ascensión, escribe el padre Hoyos: “Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que, por mí, las gustasen otros… Y pidiendo [yo] esta fiesta en especial para España, en que ni aun memoria hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes». Después de celebrar él mismo la primera fiesta en honor del Sagrado Corazón, comenzó a difundir la imagen, algunas preces, la comunión de los primeros viernes y, en junio de 1735, tuvo lugar la primera novena y fiesta pública en la capilla contigua al actual Santuario Nacional de la Gran Promesa (Valladolid).

Una bandera discutida

Tanto en Francia y España como en los demás países, la naciente devoción encontró la acerba oposición de jansenistas, galicanos o regalistas, así como del pujante pensamiento ilustrado. Los jansenistas desnaturalizaban la idea de esta devoción, falseaban su origen y calumniaban a quienes propagan este culto, llamados con desprecio cordícolas y alacoquistas. Expresión de estos ataques era una hoja panfleto semanal, titulada Les Nouvelles Eclésiastiques y publicada desde 1730 a 1789 que llenaba de injurias y calumnias, sobre todo, a los jesuitas. Con razón hablaba el padre Loyola de “la desecha furia de tantas y tan terribles persecuciones” (Tesoro escondido, 1 ed. Valladolid, 1734). Y refiriéndose a la época en que fue suprimida en España la Compañía la define así el padre Ugarte: “mas reinaba en un tiempo en que, disponiéndolo Dios así, iban a hacer causa común para los impíos el amor o el odio al Corazón y a la Compañía de Jesús; en un tiempo de autores tan ignorantes y trabucados, que no hacían escrúpulo de colocar y combatir en una misma línea la devoción al Corazón de Jesús, el probabilismo y el regicidio, con otras sandeces por el estilo” (Principios del Reinado del Corazón de Jesús en España, Madrid, 1880).

Con la extinción de la Compañía y los aciagos días de la Revolución Francesa, también la devoción al Sagrado Corazón tuvo su período de catacumbas hasta que en el siglo XIX cobró un impulso que no habría ya de extinguirse hasta nuestros días.

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“Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueron hechos según este modelo reciban esta misma bendición” (Beato Pío IX)

Devoción al Sagrado Corazón y pensamiento contrarrevolucionario

La Cristiandad —desaparecida en Europa en su calidad de orden universal a partir de la Paz de Westfalia, y eclipsada de la estructura política de las naciones desde la Revolución— reaparece con fuerza en el horizonte del pensamiento y la actividad contrarrevolucionaria. Y uno de los estandartes, signo y emblema de esa Cristiandad superviviente, empeñada en la nueva Cruzada de instaurar todas las cosas en Cristo, será el Sagrado Corazón de Jesús.


Ya el origen de la devoción en los siglos XVII y XVIII coincide con el momento previo al asalto de la ofensiva revolucionaria contra los últimos baluartes de la cristiandad. Esta agresión, incoada en esta etapa por la Ilustración y la Revolución Francesa, y continuada por liberales y socialistas acabará desembocando en la ideología hoy dominante: una mezcla, hasta cierto punto contradictoria pero eficaz, de relativismo moral, liberalismo económico y dirigismo estatal.


Antaño regalistas y jansenistas; después jacobinos, liberales, masones y socialistas; en nuestros días modernistas y liberacionistas de diverso pelaje… Esta devoción tuvo siempre grandes enemigos, sobre todo entre aquéllos que pretendían representar las más originales esencias del cristianismo o detentaban altos cargos eclesiásticos. Por el contrario, el verdadero pueblo católico la abrazó con fervoroso entusiasmo. Mártires y cruzados del Sagrado Corazón fueron, entre otros, los miles de católicos masacrados en la Vandea, los carlistas españoles que combatieron en varias guerras sucesivas, el presidente de Ecuador García Moreno, los cristeros mejicanos, los mártires de nuestra última persecución religiosa y los Caídos de la Guerra del 36.


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Voluntarios vandeanos asistiendo a Misa en 1794

Incluso quienes analizan el fenómeno desde una perspectiva crítica reconocen que en la devoción al Corazón de Jesús, tal y como se ha plasmado históricamente, se han unido de manera inseparable la religiosidad interior y la restauración cristiana de la sociedad (cfr. MORAL RONCAL, Antonio María. La cuestión religiosa en la Segunda República Española. Madrid: Biblioteca Nueva, 2009. 188-214). El magisterio episcopal que se ocupaba de la cuestión solía al mismo tiempo advertir a los católicos que no debían conformarse con una re-cristianización oficial, ya que resultaba necesario esforzarse para que Cristo reinara efectivamente en todos los corazones y que ese reinado se exteriorizara en los diversos ámbitos de la vida. Así, en la fiesta de Cristo Rey de 1932, se defendió de las páginas de un diario legitimista que la Gran Promesa llegaría por medio de la oración y de la plegaria pero también:

con la viril decisión, con la intensidad, con la energía y los procedimientos acordes con el ataque recibido. El pueblo católico español de este primer tercio del siglo XX debe pensar que no es provocador, sino agredido, porque se busca la extinción de su fe envenenando el alma de sus hijos, pudriendo la generación venidera a favor de un laicismo sin entrañas ¿Cuándo mejor que ahora para ofrendar a Cristo-Rey nuestra adhesión y nuestro amor?” (cit.por MORAL RONCAL, Antonio. ob.cit. 196).

Todas estas manifestaciones —diversas en el tiempo, en el espacio y en la identidad de sus protagonistas— tienen en común haber reivindicado de manera efectiva la obligación que tenemos de sustentar también el orden temporal sobre la Revelación. Todas son herencia inseparable de la devoción al Corazón que pidió a Santa Margarita ser enarbolado en las banderas del rey de Francia y prometió al Beato Hoyos reinar en España.

De todo lo dicho podemos deducir una comprobación: la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, nació y se extendió vinculada a una corriente de pensamiento puramente católico. En dicha tendencia se descubre una continuidad que va desde su oposición al jansenismo en el siglo XVIII, al liberalismo y al socialismo-comunismo en los siglos XIX y XX, sosteniendo al mismo tiempo una doctrina social en la que es unánime la convicción de que la única alternativa posible a la revolución es la re-cristianización.


Hablamos de pensamiento contrarrevolucionario, aunque expresa demasiado frontalmente en su propia construcción la dimensión de rechazo, para referirnos a una corriente que puede describirse —como hacen Sandoval y Ayuso— a partir de un concepto análogo que se construye a partir de la superposición de tres nociones: reacción, catolicidad y tradición (cfr. (AYUSO, Miguel. La cabeza de la gorgona. De la “hybris” del poder al totalitarismo moderno. Buenos Aires: Ediciones Nueva Hispanidad, 2001. 121).

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Tercio de Requetés Virgen de los Reyes (Sevilla)

Una profunda crisis de identidad

A la luz de esta identidad se entiende que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, inseparable de formulaciones como la del Reinado Social, entrara en una profunda crisis cuando ideas inspiradas en el neo-modernismo condenado por la Humani Generis de Pío XII se hicieron predominantes en el discurso oficial sostenido por la inmensa mayoría de la jerarquía católica a partir del Concilio Vaticano Segundo.


Al tiempo que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sobrevivía como elemento de identidad de quienes se resistían a aceptar la traición, otros grupos trataban de renovar (aggiornare en terminología de la época) dicha teología adaptándola a un nuevo marco en el que conceptos como ecumenismo y libertad religiosa han reemplazado a los viejos conceptos tan vinculados a la doctrina católica y al sentido histórico de esta devoción.


A los representantes de esta tendencia, no se les puede hablar de esperanza histórica ni de confesionalidad, desconocen su dimensión social y pública y, anclados en las melosas formas de expresión propias de las terapias de autoayuda, manifiestan con airado desparpajo lo perturbador que le resulta el recuerdo de añejas vinculaciones entre lo religioso y lo patriótico al tiempo que se sienten cómodos en un mundo edificado sobre la previa demolición del orden social de inspiración cristiana y sobre la renuncia, incluso teórica, a su restauración.


El pensamiento contrarrevolucionario, al que aparece esencialmente ligada la devoción al Sagrado Corazón, sostiene la necesidad del establecimiento de lo que en el pensamiento tradicional español se llama “ortodoxia pública”, es decir, un régimen político “que afirma un contenido de principios, verdades o valores de carácter superior e inmutable como base de su convivencia moral y de sus leyes” (GAMBRA, Rafael. Tradición o Mimetismo. Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1976. 94). Sin olvidar otra de las tesis más caras de este pensamiento: la estrecha relación entre ortodoxia política y religiosa y la imposibilidad práctica de perseverar en la segunda cuando no se es consecuente con la primera. Entendemos por “heterodoxia política” la de todos aquellos que de hecho han negado la dimensión teológica en el plano político, la de aquellos que practicando políticamente un criterio puramente mecanicista se niegan a reconocer las exigencias éticas del obrar político, consideran la religión como asunto válido para los actos de significación personal e inválido para los de dimensión social.


Por el contrario, la interpretación aggiornata de la devoción al Corazón de Jesús incurre en una negación, cuanto menos implícita, de la divinidad de Cristo por negarse a aceptar sus consecuencias. Si Nuestro Señor Jesucristo es Dios, también es el dueño de todas las cosas, de los elementos, de los individuos, de las familias y de la sociedad pero si se desvanece esta convicción, entonces no hay fuerza para mantener la propia fe ante la invasión de las opiniones ajenas; de la inevitable diversidad se pasa al pluralismo como un valor en sí mismo y en virtud de una libertad religiosa mal entendida se coloca a todas las religiones en pie de igualdad y se otorgan los mismos derechos a la verdad y al error…


La contradicción inherente a la reivindicación del laicismo radica en que no se puede afirmar un criterio moral ante los resultados concretos que resultan de la aplicación de un sistema político (por ejemplo, determinadas leyes) mientras que ese mismo criterio se difumina a la hora de valorar los principios sobre los que descansa ese mismo sistema. La misión de la Iglesia en relación con cualquier comunidad política es predicar que no sólo los actos y comportamientos individuales de los ciudadanos, sino además la misma estructura constitucional ha de estar eficazmente subordinada al orden moral.


Las circunstancias que concurrieron en el acto celebrado el 21 de junio de 2009 en el Cerro de los Ángeles (Madrid) con motivo de la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón, demuestran la tensión existente entre dos teologías contradictorias y excluyentes por su propia naturaleza: la renovada de acuerdo con los criterios del neo-modernismo y la que se conserva fiel a su esencia varias veces secular.


El Reinado Social, única respuesta católica al laicismo

En contraste con los desvaríos contemporáneos, las entronizaciones y consagraciones públicas han sido una de las formas privilegiadas de la devoción al Sagrado Corazón enraizada al mismo tiempo en las expresiones del pensamiento revolucionario.

En el caso español, esta modalidad aparece entre nosotros en los años difíciles de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Su apóstol, peruano de sangre española, el padre Mateo Crawley SSCC, encontró las mejores disposiciones y auxiliares para su grandioso designio. Fue ingente la tarea desarrollada y los frutos conseguidos en aquellos años hasta culminar en el acto de 1919 en el Cerro de los Ángeles.

En dicho lugar, centro geográfico de la Península Ibérica, junto a un Monasterio de Madres Carmelitas que había de ser lámpara permanente de oración por España, se elevó un monumento al Sagrado Corazón cargado de simbolismo, ante el cual el rey Alfonso XIII realizaba la consagración de nuestra Patria el 30 de mayo de 1919.


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Monumento del Cerro de los Ángeles profanado y dinamitado

Aquel acto solemne en el que participaron los reyes, el gobierno entero, las jerarquías de la Iglesia y una inmensa multitud era la culminación de un secular deseo de los católicos de que España fuese toda de Jesucristo y para siempre y, de hecho, siguieron una multitud de consagraciones de familias, pueblos y ciudades ante estatuas del Corazón de Jesús erigidas en colinas, torres y pedestales.


De esta manera se recordaba una vez más que la devoción al Corazón de Jesús no es simplemente una más entre otras, sino un sistema acabadísimo de vida espiritual cuya base es la consagración verdadera; una consagración que no se reduce al simple recitado de una fórmula sino que es la entera donación que demanda Jesucristo de sus más fieles amigos. Según las expresiones de Santa Margarita, San Claudio de la Colombière o del padre Hoyos, la consagración puede reducirse a un pacto: “Yo cuidaré de ti y de tus cosas -dice Jesús al alma consagrada- cuida tú de Mí y de las mías“.


Y esto no sólo tiene aplicación a los individuos sino también a las comunidades. «Yo por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos sean consagrados en la verdad» dice Jesús la noche de la Última Cena. Cristo se consagra a sí mismo y esta consagración tiene efecto sobre los suyos, sobre aquellos que aceptan su persona y su doctrina. Algo semejante ocurre cuando alguien constituido en autoridad se consagra con los suyos y si, por ejemplo, el Papa León XIII consagraba el mundo al Sagrado Corazón, su intención era que con él, todos se consagraran y al mismo tiempo su acto era una invitación y un estímulo a que cada uno renovase esa consagración radical que es el Bautismo. Así también cuando el rey Alfonso XIII consagró la nación española al corazón de Jesucristo, cumplió con el deber de un cristiano que aceptaba públicamente el amor que Dios le ofrecía, que respondía generosamente a él y que, al mismo tiempo se sentía unido a millones de españoles que expresaban su misma respuesta al amor de Dios manifestado en el corazón de Cristo con la esperanza de que todos siguiesen la verdad del Evangelio y de la fe cristiana.


Recordando estas expresiones, llegamos así a la conclusión de que la respuesta al laicismo nunca podrá ser la promoción de la presunta autonomía de las realidades temporales o la independencia Iglesia-Estado, ni siquiera la neutralidad (si es que puede existir).

La consagración de las sociedades al Sagrado Corazón es un acto plenamente político cuya finalidad radica en el cumplimiento de un deber social de religión. Además, su efecto secundario, el bien común temporal, es de naturaleza también netamente política.

Se trata del atractivo programa que se describe con estas palabras en la Sagrada Escritura: «Levantemos a nuestro pueblo de la ruina y luchemos por nuestro pueblo y por el Lugar Santo» (1Mac 3, 43).

Categorías:Historia, Mundo, Politica, Religión
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