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Archivo para 5 enero 2011

Estreno en España pelicula “There be Dragons”

Anuncia la Productora Mount Santa Fe

La película sobre el fundador del Opus Dei ya tiene fecha de estreno en España: el 25 de marzo

«Encontrarás dragones» cuenta con una interpretación libre de la figura de san Josemaría Escrivá, el único personaje histórico del filme.

Actualizado 13 enero 2011

Zenit

La película que cuenta con una interpretación libre de la figura de san Josemaría Escrivá, el único personaje histórico del filme, se estrena en España el próximo 25 de marzo, según anunció la Productora Mount Santa Fe.

El estreno mundial de la última película del oscarizado director británico Roland Joffé (La Misión-Killing Fields) “Encontrarás Dragones (There be Dragons), y que será distribuida en España por Aurum, será el próximo 25 de marzo de 2011

“Encontrarás Dragones”, es un drama épico, centrado en la investigación que Robert (Dougray Scott), periodista español, está realizando sobre una serie de acontecimientos acaecidos durante la guerra española de 1936-1939, que tuvieron como protagonista a su propio padre y a un joven sacerdote, Josemaría Escrivá de Balaguer (Charlie Cox).

A través del relato de su padre, Robert va a descubrir una terrible historia de traición, celos y muerte, pero también de redención y perdón con el terrible trasfondo que supuso la guerra en un país enfrentado entre sí.

En esta superproducción, participan actores como: Charlie Cox (Stardust, Casanova); Wes Bentley (American Beauty); Dougray Scott (Hitman, Misión Imposible 2); Olga Kurylenko (Centurión, Quantum of Solace); Rodrigo Santoro (Che, 300); Ana Torrent (Las Hermanas Bolena, Tesis); Unax Ugalde (Bon Appétit, Amor en los Tiempos del Cólera); Jordi Molla (La Buena Estrella).

El equipo técnico de la película dirigido por Roland Joffé, cuenta además con Eugenio Zanetti como diseñador de producción (premio óscar por Nicolas&Alejandra); Michéle Burke maquillador (óscar por Drácula y En Busca del Fuego); Ivonne Blake, vestuario (ganadora de un Goya); Gabriel Beristáin, fotografía; Rafael Solórzano, efectos especiales (ganador de dos Goyas).

En inglés: www.therebedragonsfilm.com ; http://dragonsresources.com.

Trailer en Español:


El rescate de los «esclavos» de la pornoadicción

Jennifer Case: «Jesús salvó mi vida»

Una ex actriz XXX se convierte y emprende el rescate de los «esclavos» de la pornoadicción

«Si ustedes están viendo pornografía o son adictos a ella, están tratando de llenar un vacío interior que sólo Dios puede llenar», advierte.

Actualizado 13 enero 2011

Gilberto Pérez/ReL

La medicina ha añadido ya a su lista de adicciones, encabezada por las consabidas a las drogas y al alcohol, la del sexo. Su poderosa industria esconde tras de sí, el drama de no pocas personas cuyas vidas han quedado seriamente comprometidas. Arruinadas en muchos casos. Sin embargo, “sanarse” de esta patología y transformar la propia vida es una empresa realizable.

Ese es el caso de Jennifer Case, una ex actriz porno que abandonó este “pervertido y pervertidor” negocio hace tres años gracias a Jesucristo y que hoy, aún en la lucha por recuperarse de sus devastadores efectos, ayuda a que muchos dejen la adicción.

Case no esconde el grave daño que el porno ha causado en su vida. En una entrevista concedida a The Porn Effect, revela que fue traumatizada, abusada, oprimida y que estuvo enredada en drogas. Incluso físicamente se contagió de enfermedades de transmisión sexual: “Abandoné Hollywood porque me enfermé con clamidia. Me dolía tanto mi abdomen que tuve que volver a casa”.

¿Es posible salir?

Preguntada sobre cómo pudo recuperarse de los efectos que su “profesión” dejó en ella, Case responde que “la única manera en que yo pude recuperarme de aquello es teniendo a Dios en mi vida. Dios me da la esperanza que no tenía antes”. Tras admitir que los últimos años “han sido duros, pero que han valido la pena”, revela los elementos clave de la fórmula para salir del problema: “el constante apoyo de los demás, la oración, la Palabra de Dios, y mucho amor”.

“Lo más difícil -admite en la entrevista- ha sido tratar de romper los viejos hábitos y tratar de tener un ‘trabajo real’. Se trata de aprender una nueva forma de vida, una mejor manera de vivir. Creo que mi recuperación es una cosa permanente y que toma mucho tiempo. Estuve metida en eso muchos años y había una gran cantidad de daño causado. Hoy sé mucho más acerca del porno que cuando lo estaba haciendo”.

“Jesús salvó mi vida, su amor es increíble”

Jennifer Case reconoce que “Jesús era la única manera en la que podía salir y permanecer fuera para siempre”.

“Jesús salvó mi vida. Su amor es increíble. Nunca había experimentado el amor de esa manera. Fue tan intenso que a veces me duele. Mi mente está siendo renovada todos los días por Él. Todas las mentiras que rigieron mi vida están siendo reemplazadas por la verdad, por la Palabra de Dios. Me había dado cuenta de que Dios era mi padre y que me cuidaría. Él comenzó a arreglar las cosas que se habían roto en mí”, señala.

“También creo que ahora soy una mejor madre por todo esto. Yo no habría hecho nada de esto si no fuera por mi hijo pequeño. Quiero que sepa la verdad sobre la pornografía y cómo tratar a las mujeres con respeto”, agrega.

Una sanación que dura toda la vida

A pesar de los grandes logros, Jennifer es realista y asegura que Dios aún no ha terminado su trabajo con ella. “No creo que Él ya lo haya terminado. Él todavía está trabajando en mí”.

“Creo que la parte más difícil ha terminado, pero todavía tengo que sanarme y es probable que ello tome el resto de mi vida. He aprendido a vivir una nueva forma de vida y he estado aprendiendo cómo Dios trabaja. Una de las cosas que más sanan es ayudar a otros afectados por el porno. Llegar a los demás me ayuda a sanar. El amor de Dios llena ese vacío ahora. Cuando yo estaba atrapada en el porno m dije a mi misma que si alguna vez salía (yo pensé que nunca) que me gustaría tratar de ayudar a las mujeres de ese mundo. No había ayuda alguna para mujeres como yo. Soy una apasionada de ello”, agrega.

“Por favor, dejen de mirar pornografía”

Y sí que lo es. Case no se cansa de advertir, denunciar y, sobre todo, alentar a los que experimentan la esclavitud de esta adicción. “Hombres, ¡Dios los ama! Yo también los quiero y siempre rezaré por todos ustedes, para que se rompan las cadenas”, dice. “Ustedes son esclavos de la pornografía tanto como cualquier estrella del porno”.

“Si ustedes –continúa– están viendo pornografía o son adictos a ella, están tratando de llenar un vacío interior que sólo Dios puede llenar. Siempre que ustedes ven pornografía, están haciendo que el vacío sea más grande y destruirán sus vidas”.

La ex estrella les pide que consideren que “hay una persona real al otro lado de las imágenes que ustedes están viendo, y que ustedes están destruyendo su vida y las vidas de sus hijos”. El porno es “una droga, un veneno y una mentira”, advierte.

“Cada película porno tiene la hija de alguien en ella. ¿Y si fuera su niña? ¡En realidad, ustedes pueden estar asistiendo a la muerte de alguien! Actrices y actores pornos mueren todo el tiempo de SIDA, de sobredosis de drogas, a causa de suicidios, etc. Por favor, dejen de mirar pornografía”.

Y si alguien cree que la oscuridad es su destino, Case asegura que “Dios los llevará a la luz para detenerlos y sanarlos”.

Las 10 mejores películas de cine espiritual en 2010

miércoles, 12 de enero de 2011
Alfonso Méndiz


JesucristoEnElCine.blogspot.com

Como cada año, Peio Sánchez, Director de la Semana de Cine Espiritual, nos ofrece su valoración de las diez mejores películas desde el punto de vista espiritual. De bastantes de ellas hemos hablado en este blog.

Nuevamente presentamos la lista del cine espiritual más interesante del último año. Se trata de aquellas películas estrenadas durante el 2010 en España que destacan por la mirada al ser humano en perspectiva trascendente. Lo que supone, un acercamiento al misterio de Dios desde grandes cuestiones humanas como la libertad, el perdón, la acogida del otro, la belleza, la irrupción de lo extraordinario, la conversión y la lucha contra el mal, el testimonio, el coraje de vivir y la búsqueda de la esperanza.

1. Invictus (estreno 29 enero) de Clint Eastwood

En tiempos difíciles para la esperanza (¿hay algún tiempo universalmente fácil para ella?) Invictus nos presenta un referente de resistencia en la figura de Nelson Mandela. Las primeras secuencias de las películas nos muestran casi sin palabras un pueblo roto y enfrentado por la dura experiencia de la segregación (apartheid) racial. Los blancos detentando el poder están encerrados en la autosuficiencia, los negros ilusionados con el cambio también están cerrados en la venganza. Y en medio un hombre que en su voluntad firme, a pesar de su debilidad, cansancio y soledad, les unirá recordándoles que el perdón es un arma poderosa que libera el alma.

Basada en el libro de John Carlin, Playing the Enemy cuenta cómo se desarrolló el Mundial de Rugby del año 1995. Mandela, con una sabiduría que fraguó en sus 27 años en prisión, entendía que el deporte concentraba las emociones de la gente con mucha más rotundidad que el discurso político. Cuando faltaba un año para el Mundial Mandela decidió que el rugby, el deporte de los blancos, era la apuesta de la reconciliación e inició la campaña “Un equipo en un solo país”. Para ello contó con la ayuda de Francois Pienaar, el capitán de la selección, al que pidió ayuda para lograr que los negros se identificaran con el equipo de rugby. Ya en la final, a la que a duras penas llegó Sudáfrica, se presentó Mandela vistiendo la camiseta de la reconciliación, como confesó uno de los jugadores: «En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro, y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los “Springbok” era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos, y tenemos que unirnos hoy». Y de aquella gesta que ayudó a construir un pueblo nos habla la película traspasada por el perdón y la reconciliación que nacen del alma.

2. The Blind Side (estreno 18 junio) de John Lee Hancock

Esta sencilla historia que coloca en el papel del buen samaritano a una madre y su familia, confirma que hay un tipo de público fiel a estas películas marcadas por el crecimiento en la bondad de las personas, la posibilidad del cambio y la superación, el impulso transformador de la experiencia cristiana y la vigencia de la familia en medio de fuertes transformaciones sociales.

Basada en una historia real, que comenzó siendo una artículo periodístico y terminó en un bestseller, es más una película televisiva que cinematográfica. La consecución del Oscar a la mejor interpretación femenina haya supuesto el empuje definitivo para su pase por las pantallas y las televisiones de todo el mundo. Lo que hemos de agradecer, ya que dentro del cine netamente comercial, nos ofrece una aproximación sincera a los valores cristianos y familiares.

3. The secret of Kells (estreno 20 agosto) de Tomm Moore y Nora Twomey.

No es una casualidad que haya sido nominada para los Oscar de animación del 2010. The secret of Kells es una preciosa propuesta cargada de valores educativos y con posibilidades pastorales que es un pequeño regalo para los jóvenes espectadores, que vivirán con el pequeño monje Bredan unas aventuras llenas de fantasía que permitirán profundizar más allá de la proyección.

Realizada en base a dibujos hechos a mano, tiene su inspiración en el colorido y las de los manuscritos iluminados del medioevo irlandés, aunque también aparecen las influencias de Matisse y de los dibujos de Hayao Miyazaki quedamos asombrados por la riqueza y el despliegue visual que nos ofrece. El cruce de la historia irlandesa, las leyendas y mitología celta, los temores infantiles, las metáforas de nuestro tiempo y una innominada referencia cristiana dan lugar a una mezcla cargada de significados y propuesta de sentido.

4. Lourdes (estreno 31 marzo) de Jessica Hausner

La directora austriaca Jessica Hausner realiza este acercamiento a algunos aspectos de la experiencia creyente desde la perspectiva provocadora de los milagros. La sinceridad del planteamiento y la honradez de la búsqueda merecen el reconocimiento que esta película tuvo con los premios Signis y el Fipresci del Festival de Venecia.

La propuesta de Lourdes es especialmente interesante porque sin vanalizar la posibilidad de la sanación, entra en el tema del sufrimiento y sitúa tanto el dolor como la curación ante la opción del sentido y la confianza de la fe. Así la película respira autenticidad de fondo y se convierte en emocionante sin caer en lo espectacular. En ella la fe aparece como plausible a pesar de una cierta rigidez de las formulaciones. El sufrimiento del alma está ligado al cuerpo pero se concreta en la infelicidad marcada por la soledad y la ausencia de futuro. La única pregunta definitiva sería de qué necesitamos ser curados y quién nos puede curar.

5. Crónicas de Narnia 3 (estreno 3 diciembre) de Michael Apted

Gran éxito de público la tercera entrega de las Crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba. En esta ocasión con más fidelidad al relato original y sin que el relato de aventuras desdibuje la profundidad del mensaje que C.S. Lewis quiso trasmitir en este relato fantástico para niños y para los que no lo son tanto.

La nueva entrega supone una giro en la concepción de la serie que vino motivado por el fracaso comercial de la segunda parte, Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian. Ahora bajo la producción de Fox y Walden Media, el director Michael Apted realiza una adaptación fiel e inteligente a la vez que actual de este clásico de la literatura infantil. Lo interesante de esta tercera parte es que se mantiene en la misma línea de la primera: ofrecer un relato de aventuras atractivo a la vez que con interesantes claves de sentido. Nuevamente la película permite una doble lectura. Por una parte un amable relato de aventuras bien contado, con guiños a las otras entregas de la serie, despliegue imaginativo de efectos especiales y personajes entrañables que emprenden procesos sugerentes. Todo ello sin perder el pulso a una historia que se hace divertida y emocionante. Y además para los que buscan algo más hay un abundante despliegue simbólico al que ya nos han acostumbrado este tipo de relatos.

6. La última cima (estreno 4 junio) de Juan Manuel Cotelo

Documental sobre Pablo Domínguez, sacerdote y decano de la Facultad de Teología de San Dámaso, es ante todo una expresión audiovisual para decir “sólo Dios y nada más que Dios”. El director y actor Juan Manuel Cotelo ha conseguido, en éste su segundo largometraje, mostrar al Invisible a través de un medio paradójico, este documental a mitad de camino entre la realidad y algo que está más allá de ella. Hay, pues, inspiración en esta película que nos muestra la vida de este sacerdote que no deja de apuntarnos desde su humanidad desbordante al Trascendente cercano y el silencioso hecho Palabra y Presencia.

Desde hace tiempo lleva este director creyente buscando un estilo provocador y directo que transparente lo esencial del misterio de la fe de forma actual y significativa, existencial y comunicativa. El carácter testimonial se expresa marcando el protagonismo del propio director-narrador que sale mirando al objetivo y provocando al espectador. Así como de tantas personas que conocieron al protagonista y desde las que reconstruimos su vida.

7. El concierto (estreno 12 marzo) de Radu Mihaileanu

Se confirma, Radu Mihaileanu sigue siendo un cineasta de garantía desde el punto de vista del cine espiritual. Películas como El tren de la vida (1998), la emocionante Vete y vive (2005) y ahora El concierto se plantean la cuestión de Dios, en este caso tras la búsqueda de la armonía en un mundo convulso.

Lo acertado de este cineasta rumano es la combinación de amabilidad, denuncia, entretenimiento y profundidad antropológica. A través del género fronterizo de una comedia dramática realiza la denuncia de la violación de los derechos humanos en el comunismo soviético, planteada más como una desviación de lo humano que como una cuestión política. Porque en definitiva, el interés de sus personajes siempre se concentra en la posibilidad de girar el alma hacia la bondad.

8. Visión (estreno 24 septiembre) de Margarethe Von Trotta

En el siglo de las Cruzadas y del arte gótico, en el tiempo de cátaros y albigentes, en la época de los enfrentamientos entre el sacro imperio romano-germánico y el Papado, cuando se iniciaron la primeras escaramuzas entre fe y razón surge Hildegarda de Bingen que escribió una obra enciclopédica, compositora y autora teatral, predicadora y reformadora monástica que como mística se sentía enviada por Dios. Margarethe Von Trotta se fijó hace bastantes años en la vida de esta monja benedictina que se le presentaba como mujer revolucionaria que vivió de una extraña inspiración. Visión. La vida de Hildegarda de Bingen es la película que intenta presentar su historia con un deseo sincero de adentrarse en los motivos y el carácter de esta mujer. Un empeño histórico difícil, una mirada biográfica compleja y una experiencia religiosa inefable de los que la directora sale airosa aunque con una propuesta no fácil de digerir.

9. The way (estreno 19 noviembre) de Emilio Estévez

El director y el protagonista principal, Martin Sheen, son padre e hijo y se han planteado este proyecto cinematográfico desde su mutua búsqueda espiritual. Por un lado el padre y actor como católico convencido y practicante y, por otro, el hijo y cineasta como buscador en proceso. El resultado es una película enormemente interesante tanto para el público creyente como para todos los que se encuentran explorando en torno al sentido espiritual. La excelente interpretación del elenco de protagonistas de un grupo variado y dispar de peregrinos, el ritmo del camino lleno de incidentes y confesiones personales, la plasmación de la belleza de los paisajes y la elocuencia de una variada banda sonora son los principales atractivos de una película que es recomendable para todos los públicos. Los que han hecho El Camino rememorarán su experiencia, los que no lo hicieron se animarán a intentarlo y para los que ya no lo pueden hacer será una forma de recorrerlo.

10. Vivir para siempre (estreno 28 octubre) de Gustavo Ron

La nueva película de Gustavo Ron supone un salto cualitativo destacado en su carrera cinematográfica (Mía Sarah, 2006) tanto por la profundidad temática como por la madurez expresiva. Vivir para siempre emociona y cuestiona, da que pensar e invita a sentir, hace participar del sufrimiento pero renueva los deseos de vivir. Marcada por una intención claramente espiritual invita a enfrentar los grandes interrogantes de la vida y de la muerte desde la perspectiva de un muchacho de 11 años.

Basada en el libro Esto no es justo de Sally Nichols nos cuenta una historia de enfermedad y muerte, en este caso una muerte anunciada en los primeros planos. No se trata de mirar al sufrimiento sino de buscar los resortes profundos de la persona para levantar el vuelo. Así el proceso de la enfermedad es mostrado como el tiempo oportuno donde el pequeño y, lo que es más nuevo argumentalmente, los que le rodean, hacen un proceso para mirar el dolor como posibilidad de ser traspasado, la despedida como ocasión de profundidad en los motivos para vivir. Película realizada para conmover que no cae en el sentimentalismo, sino que contiene los sentimientos dosificándolos para enmarcarlos en la apertura al sentido y a la esperanza. Película para pensar, donde se plantean las preguntas impresentables sin anticipar didácticamente las respuestas.

Enlaces relacionados:

Las mejores películas de cine espiritual en 2009, en 2008 y en 2007

Sólo queda el visto bueno de Benedicto XVI

Los cardenales aprueban el milagro necesario para la beatificación de Juan Pablo II

Tras analizar los documentos de la Comisión Médica y Teológica sobre la curación del parkinson que sufría la religiosa francesa Marie Simon Pierre.

Actualizado 12 enero 2011

ReL

La Comisión del Colegio Cardenalicio ha dado su aprobación para que Juan Pablo II sea beatificado, probablemente este año, después de analizar los documentos de la Comisión médica y teológica sobre el milagro de la curación de la enfermedad del parkinson de una religiosa francesa.

Según informa el diario ´La Stampa´, los cardenales han analizado los documentos de la Comisión Médica y Teológica, que concluyó que la curación del parkinson que sufría la religiosa francesa Marie Simon Pierre no podía explicarse más que por intercesión de Juan Pablo II.

La religiosa superó, dos meses después de la muerte del Papa en abril de 2005, todos los síntomas del parkinson de forma “inexplicable”, según las autoridades médicas de la comisión de beatificación.

La hermana Marie Simon ha sido la pieza clave para el proceso de beatificación del antecesor de Benedicto XVI. Ahora tan sólo falta la firma de Benedicto XVI para que el decreto de beatificación sea completamente aprobado, por lo que se piensa que su antecesor será beatificado este año.

El problema que se presenta ahora es saber cuándo será la ceremonia de beatificación, que será celebrada en Roma. Este tipo de ceremonias se celebran siempre en domingo, por lo que podría ser el domingo 3 de abril, un día después del aniversario de su fallecimiento, o el 16 de octubre, día en que fue elegido como Pontífice.

La impresionante figura del Padre Pío

Actualizado 10 enero 2011

Juan García Inza

He visto que en un Blog de la Página se habla del Padre Pío. Me he alegrado por la importancia que este santo tiene en la Iglesia. Pero no me importa insistir sobre el tema, ya que se lo merece y lo necesitamos.

La Editorial LibrosLibres ha publicado un excelente trabajo de José María Zabala que considero de gran interés. En él se habla del  Padre Pío en vida, y su enorme actividad  después de muerto. Es impresionante el poder de intercesión que Dios le cocedió en la tierra y sigue manteniéndole  en el cielo. Estoy seguro que quien lea este libro quedará impresionado.

Traigo aquí una entrevista que José María Zabala, el autor, concedió al periódico La Razón . Y aprovecho la ocasión para felicitar al autor por su extraordinario trabajo.

MADRID – Para escribir sobre el Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968), elevado a los altares en 2002 en la ceremonia de canonización con mayor número de fieles de la Historia, había que conocer el lugar donde aún se guarda memoria viva del capuchino italiano. José María Zavala se desplazó hasta allí. Nadie en San Giovanni Rotondo le ha olvidado.

- ¿Cómo se le recuerda en el convento donde pasó casi toda su vida?
– Con inmenso cariño. Hay fieles que siguen percibiendo el intenso perfume de sus estigmas como la mejor señal de que nunca les abandona, esa misma fragancia que dejó helado a más de un incrédulo.

- ¿Quedan muchas personas que le trataran íntimamente?
– Pocas, pero he tenido la gran fortuna de entrevistarlas. Como sor Consolata, una monja de clausura de 95 años que me recibió en el convento para relatarme episodios tan inolvidables como desconocidos. Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Igual que a Pierino Galeone, sacerdote octogenario con fama de santo, a quien el Padre Pío curó milagrosamente tras la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos rompen por primera vez su silencio para hablar del Padre Pío en este libro.

- ¿Expresan alguna idea común?
– Todos coinciden en que él hizo lo mismo que Jesús en la tierra: convirtió a los pecadores, sanó a los enfermos, consoló a los afligidos… Cargó con la Cruz durante toda su vida para redimir a los hombres del pecado.


- ¿Quién fue el Padre Pío?
– Un regalazo que Dios hizo a los hombres en pleno siglo XX para que sigan creyendo en Él. Es imposible acercarse con sencillez y sin prejuicios a su figura y permanecer insensible. Conozco a mucha gente cuya fe estaba muerta por falta de obras y que por intercesión suya está ahora muy cerca del Señor.

- ¿Hay una relación entre sus horas de confesonario y los estigmas?
– «Todo es un juego de amor», decía él. De Amor, con mayúscula, por el prójimo; él sabía muy bien que lo mejor se compra siempre al precio de un gran sacrificio. El Padre Pío vivió «crucificado» durante cincuenta años con estigmas en manos, pies y costado que sangraban a diario. Semejante sufrimiento moral y físico era un medio infalible para liberar a muchas almas de los lazos de Satanás. Por eso mismo se pasaba a veces dieciocho horas seguidas en el confesonario.

– Como un  nuevo cura de Ars…
– Ahí radica la grandeza de este hombre de Dios. San Giovanni Rotondo, donde vivió y murió, sigue siendo hoy un auténtico camino de Damasco por el que millares de pecadores retornan al Señor. Es el primer sacerdote estigmatizado en la Historia de la Iglesia, y con unos carismas que le hacen muy especial.

- «Haré más ruido muerto que vivo», comentó un día. ¿Qué quiso decir?
– Habría que preguntárselo a los centenares de personas en todo el mundo que por su intercesión siguen hoy convirtiéndose y/o curándose milagrosamente de una enfermedad mortal. Muchos de ellos aportan sus impactantes testimonios en este libro.

- Usted recoge algunas conversiones impactantes…
– Gianna Vinci me relató en Roma uno de esos milagros que le dejan a uno boquiabierto. En cierta ocasión, una mujer enferma de cáncer rogó a su marido, agnóstico, que la llevase a San Giovanni Rotondo, pues había oído que el Padre Pío obraba milagros. El hombre puso una condición: esperaría fuera de la iglesia. Así que entró sola la madre con su hijo de diez años. Gianna Vinci estaba allí y lo vio todo. La mujer se arrodilló en el confesonario del Padre Pío mientras éste indicaba al niño que avisase a su padre. El chiquillo obedeció: «¡Papá, te llama el Padre Pío!», le dijo en la puerta. Pero aquel rapaz… ¡era sordomudo! Emocionado, el padre acabó confesándose y su esposa quedó curada del cáncer al instante.

- ¿Cuál es el secreto de la popularidad de este santo?
– El Amor por los demás, insisto. El Padre Pío sigue recogiendo hoy los frutos de su siembra desde el Cielo. En Italia pude sentir el gran cariño que la gente profesa a este pedazo de santo. Al regresar a Madrid, mientras facturaba las maletas en el aeropuerto, un policía empezó a poner pegas. Pero en cuanto vio el retrato del Padre Pío que llevaba para un amigo, me dejó pasar con una sonrisa. «¡Menudo salvoconducto!», pensé.

- ¿Qué significa este libro en el conjunto de su bibliografía?
– Es sin duda mi obra más importante. Nunca había sentido tantos deseos de compartir con los lectores una experiencia que me ha marcado de por vida. Dicen que cuando el Padre Pío levanta un alma ya no la deja caer más. Pues eso mismo he comprobado yo en mi propia carne. Invito a todo el que quiera, por muy escéptico que sea, a conocer a este hombre de Dios. Le aseguro que no quedará indiferente.

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Quién es el Padre Pío

Actualizado 7 enero 2011

En 1947, mientras en un pueblecito italiano del Gargano, un fraile capuchino, estigmatizado, experimentaba desde hacía decenios la divinidad y el éxtasis, y se declaraba dispuesto a cargar con todos los sufrimientos, con tal de poder seguir viendo el rostro de Cristo y sus ojos, llegaba a Nueva York un joven moreno de mirada inquieta, Jack Kerouac, que se convertiría en uno de los más célebres escritores de la literatura mundial: Una entera generación, la beat generación, le aclamó como su portavoz e intérprete.

Kerouac se convirtió en un icono de la trasgresión, en símbolo de los hippies y de las revueltas juveniles. Pero sin embargo en una entrevista televisiva se le preguntó: “Se ha dicho que la beat generación es una generación en busca de algo. ¿Qué es lo que están buscando? Kerouac contestó: A Dios. Quiero que Dios me enseñe su rostro”.

El beat identifica un estilo de vida sin reglas e inquieto, que lleva actitudes contestarías y de rebeldía. Sin embargo, Kerouac en un artículo en 1957 afirmará: “que el fenómeno beat expresa algo más profundo, el deseo de marcharse, fuera de este mundo (que no es nuestro reino), hacia lo alto, en éxtasis, salvados, como si las visiones de los santos claustrales de Cartres y Clairvaux volvieran a aflorar como la hierba en las aceras de la civilización cansada y dolorida tras sus últimas gestas… No he vuelto a oír hablar ya de Dios, de las Ultimas Cosas, del alma, del a-dónde-estamos-yendo, entre los chicos de mi generación. Finalmente Kerouac llegará a decir, Dios tengo, tengo que verte el rostro esta mañana, tu rostro a través de los cristales polvorientos de la ventana, entre el vapor y el furor; tengo que oírte sobre el estruendo de la metrópoli. Estoy cansado Dios. No consigo divisar tu rostro en la historia. La vida no es suficente…Entonces ¿qué es lo que quiero? Quiero una decisión para la eternidad, algo que escoger y de lo que no deba alejarme jamás… aquí en la tierra no hay lo suficiente que desear”. Kerouac expresa esa enorme sensación de vacío, esa carencia insalvable que los seres humanos experimentan toda la vida. De ahí ese devanarse los sesos acerca del sentido de la vida.

El único modo de ver el rostro de Dios, es decir, convertirnos en divinos, es mirar a Jesús. El es la única senda hacia la civilización. El principio del Paraíso. El Verbo se ha hecho carne para darnos el poder de convertirnos en hijos de Dios. La divinización es, por lo tanto, razón absoluta de la Creación. Como dice San Agustín: “Para hacer dioses a los que eran hombres, el que era Dios se hizo hombre”.

Todas las especies hallan en este planeta satisfacción a sus necesidades. A cada una de sus necesidades vitales proporciona la naturaleza respuesta. Menos la especie humana. Es la única que no encuentra en la naturaleza aquello que le proporciona satisfacción y sosiego. De manera que queda permanentemente desazonada. Incluso cuando consigue alcanzar todo lo que le hace falta para sus necesidades vitales y a poseer incluso lo superfluo, sigue inquieta a causa de una continua insatisfacción.

Nuestra hambre de felicidad, de belleza, de amor, es hambre de una felicidad, de una belleza de un amor que no terminan y no declinan con el tiempo, son sentimientos que no se marchitan. En definitiva son algo que roza lo divino. Todo nuestro ser está impregnado de esa nostalgia y encaminado para convertirse en “dios”.

Uno de esos hombres que comenzó en esta tierra ese camino fue el P. Pío. Y es que San Francisco de Sales nos ilumina al respecto: Dios, tras haber confirmado en su gracia a la Virgen, preservándola del pecado(….), destinó también otras gracias para un numero pequeño de raras criaturas (…), como en San Juan Bautista y muy probable en Jeremías y en algunos más, con el fin de que se manifestaran constantes en su amor (…) Tales almas, en comparación con las demás, son como reinas, que siempre coronadas de caridad conservan su lugar principal en el amor del Salvador, después de Su Madre…”.

El padre Pío, es uno de esos hombres, fue escogido desde su nacimiento con vistas a “una enorme misión”.

¿De qué inmensa misión podrá tratarse para tener como parangón al profeta Jeremías y al Bautista? Estas últimas, son dos figuras, que cada una en su momento, anunciaron dos acontecimiento cruciales de la historia de la salvación: el primero, la promesa del Nuevo Pacto; el segundo anunció cu cumplimiento, es decir, la llegada de Jesús, la Nueva Alianza, el Reino de Dios. Por lo tanto, ¿Cuál podrá ser la misión del padre Pío? ¿Qué tiempo es el nuestro?

Monseñor Piero Galeone, que no es el único, ha testimoniado el haber visto nada menos que en dos ocasiones cómo se transformaba el rostro del padre Pío en el rostro de Jesús: “Una mañana, al finalizar la misa, en el momento de la comunión, el padre ofreció la ostia una persona a su lado: después el padre Pío se colocó delante de mí y, tomando entre sus dedos la partícula, la miraba con tal intensidad que la sostuvo un buen rato quieta, elevada ligeramente sobre la píxide. Esos momentos de espera me obligaron a mirar atentamente cualquier movimiento del padre Pío. Pero, para mi sorpresa, vi claramente cómo sus rasgos se alteraban, adoptando los de Jesús. Era de estatura normal, con hábitos sacerdotales, tenía los ojos serenos, un rostro dulce, labios con un gesto de sonrisa”.

Pero hay más aún, en las actas del proceso de beatificación se encuentran testimonio análogos. El padre Alberto D´Apolito afirma haber visto varias veces el rostro del siervo de Dios transfigurarse en el rostro de Jesús. Una análoga experiencia tuvieron su padre Salvatore, un amigo suyo y el profesor Rocco Guerini de Roma.

Por lo demás, en todos los gesto del padre Pío y en su propia carne se traslucía Cristo y su divina humanidad. De los estigmas a los dones sobrenaturales. Tenía el don de sanar a los incurables y de convertir a los pecadores, de prorrogar el tiempo de la muerte y de conocer el tiempo exacto de ésta, de saber el lugar en el que se hallaban las almas de los difuntos. Luchaba con Satanás y espantaba a los demonios, escrutaba los corazones, agitaba las almas e iluminaba las mentes más con los testimonios que con las palabras. Conocía la vida de los santos, la historia de la Iglesia y de la humanidad. A muchos les predecía el futuro, seguía a los buenos y a los malos.

No nos percatamos lo suficiente de que, bajo el nombre de Padre Pío, se ocultaba el más hermoso de entre los hijos de los hombres, que en su inextinguible caridad, quiso caminar de nuevo en medio de sus redimidos. En Palestina vino antes de su muerte. En Italia, vivió visiblemente, al cabo de veinte siglos de su muerte.

(Texto entresacado del libro de Antonio Socci, El Secreto del Padre Pío).

“There Be Dragons” es para creyentes y no creyentes

Entrevista con Roland Joffé

El director de la película sobre el fundador del Opus Dei dice que es para creyentes y no creyentes

El mundo del cine y el mundo católico están impacientes por ver la película que presentará en la primavera de 2011 el director de cine Roland Joffé.

Actualizado 7 enero 2011

Jesús Colina/Zenit

En “There Be Dragons” tiene un papel protagonista san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

Se trata de un drama épico, escrito y dirigido por el cineasta británico, conocido por filmes como “La misión” y “Los gritos del silencio”, ambientado en la guerra civil española, en el que afronta cuestiones como la santidad y la traición, el amor y el odio, el perdón y la violencia, así como la búsqueda del sentido de la vida.

La trama entremezcla las historias de soldados revolucionarios, un periodista, su padre y el mismo san Josemaría, llamado el santo de la vida ordinaria, a quien éste conoce en el seminario.

Al inicio del año 2011, en el que se celebrarán los 75 años del estallido de la guerra civil española, Joffé ha querido compartir con los lectores de ZENIT las convicciones que compartirá con quien vea esta película.
- ¿A qué alude el título de la película “There Be Dragons”, “Encontrarás dragones”?
- Los mapas medievales calificaban los territorios desconocidos con las palabras “Hic sunt dragones”, “aquí hay dragones”. Cuando comencé a investigar sobre el tema y a escribir el guión, dado que realmente no sabía lo que me esperaba ni cómo acabaría, “Encontrarás dragones” me pareció un título apropiado.

Era como si me saliera de mi mapa y me adentrara en un territorio inexplorado al tocar temas como qué es la santidad, temas de religión y de política del siglo XX, el pasado de otro país. Me había golpeado la afirmación de Josemaría: a Dios se le encuentra en “la vida ordinaria”, y esa vida ordinaria, en su caso, fue la guerra civil española. Me pregunté: ¿cómo es posible encontrar lo divino en la guerra? Pero la misma pregunta puede hacerse sobre todos los desafíos fundamentales de la vida, y sobre la manera en que los afrontamos: cómo respondemos al odio y al rechazo, o al deseo de venganza y justicia. Todos estos dilemas aumentan en tiempo de guerra. Estos dilemas son, en cierto sentido, los “dragones” de la película, momentos de inflexión en nuestras vidas en los que afrontamos opciones decisivas. Opciones que afectarán a nuestro futuro. “Encontrarás dragones” habla de las diferentes opciones que asume la gente en esos momentos de inflexión –tentaciones, si usted quiere– y de lo difícil que es –y necesario– huir de los ciclos de odio, resentimiento y violencia.

- La película tiene lugar en el contexto de la guerra civil española, que en cierto sentido es el paradigma de la violencia que genera violencia, la violencia sin sentido. En este escenario de violencia fratricida, ¿hay espacio a la esperanza?
- Sí, pero es sumamente difícil. Entre las personas hay demasiados hechos abominables, horrendos, que parecen imposibles de perdonar, de rescatar, imposibles de superar. ¡Pero el perdón es posible! Los ciclos de violencia pueden detenerse, como lo demostró el presidente Nelson Mandela en Sudáfrica. El perdón ha sido posible para muchos héroes en Ruanda, y ha sido ofrecido y aceptado por muchos valerosos palestinos e israelíes. Josemaría aseguró que las personas normales son capaces de ser santas, y creo que se refería a esta clase de perdón heroico. La inagotable posibilidad de perdonar deja espacio a la esperanza. Pero el precio es alto: exige un profundo sentido de lo que es plenamente humano, un profundo sentido de compasión, y una resolución firme, y sí, heroica, para no quedar atrapado por los odios imperantes, sino luchar contra ellos con un amor inquebrantable.

Buena parte de la trama de la película se desarrolla durante la guerra civil española, pero se despliega entre ese telón de fondo y el año 1982. Hay muchas generaciones involucradas en esta historia: el pasado proyecta una sombra sobre el presente. Lo que las une es Robert, un periodista a quien se le ha pedido que haga una investigación sobre Josemaría Escrivá en tiempos de su beatificación. Poco a poco descubre que su padre, Manolo, fue en la infancia amigo de Josemaría, y que estuvo en el seminario con él, aunque luego sus vidas tomaron caminos totalmente diferentes. Robert y Manolo se han alejado, pero la película les une según va revelando la terrible verdad sobre el pasado. Por tanto, es también la historia de un padre y un hijo, y la historia de la verdad que necesitan afrontar para superar lo que les separa. Es sobre todo una película sobre el amor, sobre la fuerza de su presencia y sobre el árido y aterrador mundo en el que vivimos con su ausencia.

Las guerras civiles son mucho más atroces porque enfrentan a hermano contra hermano, familia contra familia. Al final de la guerra civil española, se contaba medio millón de muertos. Una guerra civil es una poderosa metáfora de una familia. Al igual que en las guerras civiles, los miembros de la familia toman partido y se desgarran; los antiguos resentimientos se convierten en manantiales de odio. No le perdonamos a nuestra tía lo que ha hecho, no nos hablamos con nuestro padre porque dejó a nuestra madre, no nos hablamos con nuestra madre porque se fue con otro, o no nos hablamos con nuestro hijo porque escogió una profesión diferente de la que esperábamos. Estas son las guerras civiles de nuestra vida ordinaria. “Encontrarás dragones” habla de estos dos tipos de guerra civil.

Fundamentalmente, todos tenemos que optar entre dejarnos vencer por nuestros resentimientos o encontrar la manera de conquistarlos. Puede verse la vida como una serie de injusticias, de rechazos y heridas, o como una serie de oportunidades, de ocasiones, para vencer a esos dragones a través del poderoso deseo de sustituir el odio por el amor y la unidad. Muchos albergan en su interior ese amor para tomar esta heroica opción. Se dan cuenta de que pueden tomar la opción de ser libres. Tienen la fuerza de carácter para comprender que el odio es una prisión. Nadie que odia puede ser libre. ¿No hemos visto acaso tantos ejemplos de esto en los años transcurridos desde la primera guerra mundial? Por otro lado, cuando las personas optan por el amor, el observador imparcial puede ver en ellas el sentimiento de libertad, de compasión, de generosidad.

Al final, todos nos encontramos ante estas opciones. Incluso a Robert, el agnóstico y el materialista, se le pide que elija entre el amor y el odio, que en cierto sentido se enfrente al mundo con amor, o como dice Aline, que “se enfrente a Dios con el amor”.

Para mí la película habla de esto. El perdón deshiela lo que ha quedado congelado. Toca lo humano en el interior de quien ha sido perdonado, así como toca lo humano en el interior de quien perdona. El amor no siempre es fácil, no puede serlo. No puede proceder de una actitud de superioridad, sólo puede proceder de una actitud de humildad y de humanidad. Y, sin embargo, su belleza es poderosa. Dice: “Sí, sal de ti mismo. ¿Crees que no puedes perdonar?”. Pues bien, no sabrás si puedes perdonar hasta que no perdones. Y, ¿cómo puedes perdonar? Para perdonar necesitas identificarte con el otro. Perdonas poniéndote en la piel del otro. Debes dejar de demonizarlo, no puedes decir “Soy mejor que él, yo nunca podría hacer eso”. Por el contrario, tienes que mirar a la persona y decirte: “podría ser yo”. Por tanto, sí, hay espacio a la esperanza, incluso en las circunstancias más dolorosas, trágicas y terribles, donde la esperanza parece imposible.

- ¿La película se dirige a creyentes o a no creyentes?
- “Encontrarás dragones” se toma la fe en serio; se toma la santidad en serio. Pero su interés va mucho más allá de un público religioso. Su pregunta presupone una separación que, en realidad, es falsa. Todos vivimos en un mundo perturbado, todos tenemos que afrontar el dolor y la alegría de la vida ordinaria, y aunque recurramos a diferentes interpretaciones de la realidad sobre esta experiencia, al final todos moramos en el mismo mundo desgarrado y perturbado.

Es una película sobre creyentes y no creyentes. Quedé profundamente impresionado por la convicción de Josemaría de que todos somos santos en potencia, por su fe en que cada quien es en última instancia capaz de acabar con sus propios dragones. Espero que la gente que vea la película lo descubra en sus propias luchas con sus dragones y que comprenda que ningún santo ha llegado a serlo sin haber luchado.

La película también habla de muchas formas de amor. El amor de Ildiko por Oriol es una forma particular de amor. Su amor apasionado por edificar un mundo mejor es otra forma de amor. El amor de Manolo por Ildiko es también otra forma de amor, aunque esté atado por los celos y el resentimiento. El amor que anhela Manolo y que acaba recibiendo es también otra forma particular de amor. Estos diferentes tipos de amor se unen como en una tela de araña, formada por hilos individuales: cada hilo parece estar separado, pero luego la realización de la tela muestra que todos ellos forman parte de un conjunto más grande, que están unidos a la misma realidad, orientada hacia el mismo punto, hacia el mismo centro. Al final, todos estos hilos diferentes de amor, que parecen tan diferentes, convergen en un punto fundamental: “¿Este amor es más grande que el amor propio?”. Esta es una pregunta importante. Y a ella se dedicó buena parte de la política de los inicios del siglo XX. De todos modos, plantea otra cuestión de una gran complejidad. Si este amor apasionado se basa en un ideal, o en una idealización, si consiste en la aceptación de un solo modelo de comportamiento humano, ¿cómo puede evitar caer en el fanatismo o la demonización? Desde tiempos de la Ilustración, esta ha sido una cuestión fundamental. En nombre del amor de un bien más grande, cuántos actos inhumanos se han cometido. Me parece que sólo si se comprende la trágica falibilidad de todos los seres humanos y de todos los comportamientos humanos podemos encontrar la senda del entendimiento y de esa profunda empatía, ese sentido de identificación con el otro, que libera de la demonización y de las espirales de violencia sin esperanza.

No se trata de una película católica, sino que trata de un tema clave en la teología cristiana y en todas las iglesias cristianas, así como en muchas otras religiones. Todas las religiones comprenden que los seres humanos, en sus relaciones unos con otros, toman opciones divinas, opciones que afectan profundamente a la vida de los demás y al mundo que les rodea. Esta interconexión constituye el fundamento del amor: lo que hacemos a favor o en contra de los demás nos afecta a nosotros y a ellos porque todos estamos unidos los unos a los otros.

- ¿Hasta qué punto su personaje de Josemaría Escrivá, que hoy es un santo de la Iglesia católica, se basa en hechos o es un producto ficción?
- De todos los personajes de la película, Josemaría es el único que ha existido históricamente, el único sobre el que abundan testimonios y pruebas. Creo que la representación de Josemaría que ofrecemos de su sensibilidad, su sentido del humor, que indudablemente tenía, surge de los acontecimientos de su vida y es en realidad muy cercana a lo que fue él en realidad. He querido encontrar un punto de vista honesto al trazar su perfil, y tomar su fe en serio, como él lo hizo. Supongo que en el caso de los santos es algo típico ver en ellos, en extraña oposición con la pecadora de corazón de oro, a hombres con corazón de plomo; pero esto no es más que un cómodo convencionalismo. De hecho, la historia de Josemaría es la de un hombre que logra el éxito extraordinario de simplificar su vida entorno a un amor a Dios auténtico y poderoso. Este amor a Dios se convierte en un principio organizador que le da forma, así como una especie de sencillez y fuerza.

Pero esto no hace que sea aburrido o soso, pues este amor se dio en el mundo real, y el fruto de esta existencia en el mundo real, y con frecuencia cruel, es en todo hombre honesto la duda. Dudar de Dios y dudar de la bondad. Esta duda es sumamente fecunda. El amor no es algo caído del cielo, como algo sine qua non. Hay que luchar por él. Es lo que, como seres humanos, debemos llevar a la mesa. Tenemos que encontrar este amor profundo en nosotros mismos, comprendiendo la belleza escondida de nuestra fragilidad y de la fragilidad de los demás. En un sentido profundo que ilustra, me parece, la historia de Cristo. Si somos creyentes, tenemos que seguir buscando ese amor profundo en nosotros mismos y ofrecerlo a Dios y a su creación. Si no somos creyentes, tenemos que seguir buscándolo y ofreciéndolo a los demás, sin tener en cuenta su política, raza o religión.

- ¿Tenía usted ideas sobre la manera de presentar la guerra civil española o sobre algunos personajes, como san Josemaría Escrivá?
- No sabía mucho sobre Josemaría antes de que me pidieran grabar la película. Esto es lo que sucedió: un día, uno de los productores de la película vino a Holanda para convencerme e que hiciera la película. Traía varios libros y materiales, incluido un DVD sobre Josemaría. Tuvimos una comida muy, muy agradable y, regresando a casa, a pie, pensaba: “No tengo ganas de hacer esta película. Tengo otro proyecto ambientando en la India, y he trabajado mucho para lograrlo”. En otras palabras, pensaba que era un ofrecimiento muy, muy bueno, y había apreciado realmente la comida, pero pensaba rechazarlo.

Era una noche de verano, de manera que salí al jardín, con una copa de vino en la mano, puse el DVD en mi lector, y me senté ante el ordenador para escribir una breve carta que decía: “Querido X, muchas gracias. Aprecio el que haya emprendido todo este viaje, pero pienso que verdaderamente usted debería buscar en otro lado”.

Mientras tanto, el DVD seguía funcionando. Un momento de la narración llamó mi atención: Josemaría se dirigía a una multitud, en Chile, quizá, o en Argentina, no estoy seguro del lugar, y una joven levanta la mano y dice: “Tengo una pregunta, soy judía”.

Y Josemaría responde: “Sí, dime, por favor”.

Ella añade: “Mi más ferviente deseo es convertirme al catolicismo”.

Josemaría: “¿Sí?”.

Ella sigue diciendo: “Pero soy menor de edad y mis padres no me lo permiten”.

Josemaría, sin pestañear, responde: “Te digo que seas muy buena con tus papás. Que tengas paciencia, que reces. No muestres ningún gesto de insurrección. ¿Está claro? Quiere mucho a tus papás [...] Y jamás una palabra de crítica de tus papás. Has de amarlos con toda el alma. Y mostrarlo con los hechos. ¿De acuerdo? Buena hija serás de Cristo si buena hija eres de tus papás”.

Al ver ese momento del vídeo, me decía: “¡Qué momento maravilloso! Qué momento maravilloso, inesperado, y sobre todo viniendo de una organización de la que todo el mundo se esperaría que dijera lo contrario”. Estaba mirando a mi ordenador y me decía: “Espera un momento”. Apagué el DVD. Dejé de escribir la carta. Me puse la gorra de director de cine y escribí una escena en la que Josemaría aparece con un hombre, a punto de morir, a quien ya conocía, que le dice que es judío y que su sueño es convertirse.

Escribí la escena de cabo a rabo, sin dejar de pensar: “tengo realmente ganas de ver esto en una película. Pero, no lo veré nunca si no hago la película, ¿verdad? ¿O enmarcaré esta escena en otra película?”.

En lugar de la primera carta que me disponía a redactar, escribí: “Querido X, estoy verdaderamente interesado en este proyecto, a condición de disponer de toda la libertad de creación para hacerlo como quiero, y que usted no cuente conmigo para seguir una línea de parte, y si usted acepta el hecho de que no soy muy brillante y que lo haré lo mejor posible, pero que tengo que seguir mi propia verdad. Si usted está de acuerdo, me gustaría hacer verdaderamente este proyecto”.

Esto es más o menos lo que sucedió. No tenía ninguna idea preconcebida sobre Josemaría, había escuchado algo sobre él, pero sobre todo fue este pasaje del DVD el que suscitó mi interés para realizar la película. Me encontré ante la historia de un hombre, y al leerla tomé conciencia de que realmente respetaba a este hombre. De hecho, más que un simple respeto, sentía que encarnaba algo de su combate, que interpelaría a todos los seres humanos de una manera maravillosa, y que esta historia que quería contar es la que cuenta esta película.

La guerra civil española era también complicada de afrontar. Hubiera sido fácil tomar partido, pero de este modo hubiera traicionado el eje central de la actitud con que quería contar esta historia. La historia, como bien se sabe, es partidista, escrita por los vencedores y reescrita por los vencidos. Muchos creerán simplemente el rumor o la leyenda que les parecerá más agradable y estoy seguro de que tendremos que afrontar ciertas opiniones sobre lo que es o era el Opus Dei, sobre quién era Josemaría, y sobre lo que realmente fue la guerra civil española.

Quise mostrar lo que sucedió en España durante la guerra civil sin espíritu partidista. De hecho, España vivió, en un período de tiempo muy condensado, lo que Gran Bretaña, por ejemplo, experimentó y absorbió durante un centenar de años: revolución industrial, ideologías de lucha de clases, sin contar que España había perdido su imperio y la estabilidad económica. Para la sociedad española, era muy fácil fracturarse y, según la mentalidad de la época, era muy fácil abrazar opiniones totalmente opuestas y radicales sobre la justicia social, el papel de la Iglesia, etc. Al final, según es propio de la naturaleza de estas tensiones sociales, las posiciones más extremas comenzaron a marginar las demás. Con la debilitación del centro, los dos polos opuestos comenzaron a hacerse más fuertes.

En la guerra civil española, los dos bandos tenían ideales y su propio sentido de la virtud. Como los movimientos políticos del resto de Europa, las personas de los dos lados de la demarcación política comenzaron a diabolizar al otro campo.

Pero las divisiones, que en Europa se convirtieron en divisiones nacionales, en España fueron fratricidas y dejaron cicatrices psicológicas profundas y difíciles de cicatrizar. Lo que sucedió en España fue una herida que realmente desgarró a familias de la manera más dolorosa y atroz. El hermano tomó una opción diferente a la de su hermano, ¿pero esto significa que ya no eran hermanos? Si esto significa que ya no eran hermanos, si queremos matar a nuestros hermanos a causa de aquello en lo que creemos, entonces, ¿no tendremos que preguntarnos por el valor de nuestras opciones?

- La realización de esta película, ¿ha influenciado en cierto sentido su vida personal?
- Déjeme que se lo explique: no soy muy religioso, pero me han pedido que escriba sobre un hombre que lo era. Tuve que tomar distancia y decirme: “Cuando escribo sobre Josemaría, tengo que aceptar tal cual –de manera total, honesta y sincera– todo lo que Josemaría me dice sobre lo que contó para él, aquello a lo que consagró su vida, su experiencia religiosa. Tengo que informarme lo más posible sobre su experiencia religiosa, sin prejuicios, honestamente, y dejarme interpelar.

He leído mucho sobre la experiencia religiosa. He experimentado emoción y alegría al descubrir cuántos hombres de ciencia (en particular, físicos) han vivido una experiencia profunda de Dios, y me ha conmovido el ver que la separación entre la ciencia y la religión, que se ha convertido en el pensamiento dominante de nuestra época, en realidad era falsa. He acabado por comprender que el gran descubrimiento de la física moderna consiste en que nuestra percepción de la realidad se basa en modelos fabricados por nuestro cerebro y que, por tanto, existen numerosos modelos de realidad.

Muchos son insuficientes para explicarlo todo, aunque apropiados para explicar algunas cosas; nos proponen una nueva manera de comprender lo que debería ser la realidad o las realidades y esta comprensión no excluye la idea de Dios o una dimensión espiritual del inmenso universo en el que moramos, sino que más bien nos muestra que la manera en que la ciencia nos ha llevado a redefinir y reinterpretar la realidad nos ofrece también una oportunidad para reinterpretar y redefinir lo espiritual.

No sé muy bien en qué medida, en estos años, me ha afectado esta experiencia. Creo que algo profundo necesita algo de tiempo para revelarse por lo que realmente es. He experimentado una sensación muy particular al grabar”Encontrarás dragones”: más que una experiencia solitaria, como había creído, se trata de una experiencia sumamente interesante, para nada solitaria.

El poder pensar, de repente, “Deja a un lado mis respuestas fáciles y vive simplemente con la pregunta”, ha sido para mí maravillosamente convincente, y me ha permitido sentirme muy, muy cerca de este proceso de vida de una manera que no hubiera creído posible. Y ahora no sé muy bien a dónde todo esto va a llevarme.

Entrevista al obispo de Bilbao

“Un obispo está para coser grietas, para aunar esfuerzos, para buscar terrenos comunes”

jueves, 06 de enero de 2011
Mario Iceta


Nuestro Tiempo (Entrevista de Javier Marrodán)

Dice que cuando uno accede al episcopado percibe claramente la “tremenda desproporción” que existe entre el ministerio que se le confía y las propias capacidades. «Sin embargo —añade— uno sabe que es Otro quien le llama y quien llevará la tarea adelante». Con esa certeza sobre su propia misión ha iniciado Mario Iceta [Med 90] su andadura como obispo de Bilbao. Es consciente de las heridas tan profundas que dividen el País Vasco, pero se muestra optimista sobre el futuro. Su estrategia está condensada de algún modo en las tres palabras de su lema episcopal: “Servidor de todos”.

* * *

En una sociedad secularizada y relativista, con una Iglesia a veces ensombrecida por los escándalos, ser obispo no parece una tarea fácil. ¿De dónde saca fuerzas?, ¿dónde se apoya su autoridad?

Hay una frase de San Pablo a Timoteo que me parece elocuente: «El Señor se fió de mí, me capacitó y me confió este ministerio». La autoridad hay que entenderla como servicio. Pero esa autoridad no viene en ningún caso de las cualidades personales de un sacerdote o de un obispo, sino de una configuración sacramental con Cristo, cabeza y pastor. El único sacerdote es Jesucristo, todos los demás participamos de su ministerio. ¿Qué es lo que cualifica a una persona para presidir al pueblo de Dios o para predicar en nombre de Cristo? Que está configurada sacramentalmente con Él.

Sin embargo, hay personas que se fían más de unos sacerdotes que de otros.

El criterio último es Jesucristo. Él es la Verdad. Y es una verdad personal, es la medida de las cosas. El Señor ha suscitado en la Iglesia carismas y dones. Entre ellos está el colegio episcopal presidido por el Papa, que custodia la integridad y la pureza de la Fe que ha recibido. Además, los obispos que están en comunión con el Papa desempeñan ese servicio de transmitir la Fe y las enseñanzas del Magisterio en sus diócesis particulares. Cuando surgen divergencias y alguien se pregunta cuál es la Fe de la Iglesia, la respuesta es clara: la que custodian el Papa y los obispos.

Cuando se anunció su nombramiento, un grupo de sacerdotes y de fieles de la diócesis manifestó públicamente su oposición. ¿Se puede ser obispo de alguien que lo rechaza?

No comparto la apreciación de que hay personas que no quisieran tenerme como obispo. Lo que ha ocurrido ha sido más bien que hay personas que hubiesen querido tener una participación en mi nombramiento como obispo. Uno de los servicios fundamentales del obispo es el de la comunión. El obispo está para coser grietas, para aunar esfuerzos, para buscar terrenos comunes, aunque luego haya distintas sensibilidades. Estas cosas que han sucedido me estimulan para fomentar la comunión. Lejos de ser un problema, las considero como una oportunidad que se me presenta para ejercer el ministerio de la comunión.

En su diócesis hay muchas grietas que necesitan ser “cosidas”…

En todas las diócesis las hay. La realidad humana incluye siempre una buena dosis de dificultades. También las tuve que afrontar en Córdoba, donde he estado quince años, y donde fui vicario general. Hasta en el seno de una familia hay que superar dificultades. La Iglesia es una gran familia y tenemos que servirnos de la caridad, de la misericordia y del perdón para limar las aristas y las ofensas.

¿Se siente obispo de quienes no se consideran cristianos?

El obispo está al servicio de toda la Humanidad, como Jesucristo.

Los cristianos son hoy una inmensa minoría, incluso en Bilbao.

No sé si estoy de acuerdo con esa afirmación. Se dice que un 10% de la población cumple el precepto dominical, pero aun en ese caso cabría preguntarse quién reúne en España cada domingo a 4,5 millones de personas. Más de dos millones de personas se movilizan cuando el Santo Padre viene a vernos. ¿Qué institución está tan capilarizada y tan presente como la Iglesia en cualquier ámbito de la sociedad? Es un error de apreciación decir que los cristianos somos minoría. Hay cristianos comprometidos en el ámbito de la sanidad, y en el de la educación, y en el de la empresa, y en el de la marginación, y en el de la cooperación internacional, y en los sindicatos, y en el campo…

¿Siente un obispo el peso de las almas?

Yo lo veo como una doble confianza. Antes citaba la carta de San Pablo a Timoteo: «El Señor se fió de mí». Dios confía en nosotros. Es importante recordarlo, porque cuando uno accede al ministerio sacerdotal o episcopal ve la tremenda desproporción que existe entre el ministerio que se le confía y las propias capacidades. Pero uno sabe que es Otro quien le llama, y quien llevará la tarea adelante. También lo dice San Pablo: «La fuerza se revela en la debilidad». El Señor se revela en los gestos pequeños y sencillos. La Escritura contiene muchos ejemplos: el grano de mostaza, la viuda de Sarepta, los cinco panes y los dos peces… La lógica de Dios pasa por hacer su obra con medios muy limitados, muy rudimentarios y muy humildes. Incluso con un obispo pequeño y limitado.

Seguro que hubo más de un amigo que al conocer su nombramiento le dijo algo del tipo: “Menudo papelón”.

Leyendo la vida de los santos se comprueba que todos han tenido tremendas cruces y contradicciones. El Señor lo dejó bien claro: «Quien no se niega a sí mismo y coge su cruz todos los días, no puede ser discípulo mío». Y de nuevo San Pablo a Timoteo: «Comparte conmigo la fatiga de la evangelización». El otro día leía en la vida de San Juan Crisóstomo cómo fue desterrado y vilipendiado… En fin, que la vida de cualquier cristiano está presidida por la Cruz y por las dificultades de la evangelización. No digamos ya la del sacerdote o la del obispo. A veces la cruz y las contradicciones son una gracia que nos ayuda a descubrir cómo es nuestro propio corazón. El libro de Job podría pasar por la historia de unas pruebas y la reacción paciente del hombre que las sufre, pero lo principal de esas páginas es ver cómo se sitúa el corazón de Job ante la prueba. Esto mismo ocurre con un laico, con un obispo, con un padre de familia, con cualquier persona. No creo yo que mi vida esté más probada que la de un laico de a pie.

¿Con quién se desahoga un obispo?

Ante todo, con el Señor. Después, con otros obispos y sacerdotes. Y con los amigos.

¿Está al tanto de las inquietudes de sus feligreses? ¿Habla con ellos?

Procuro tener un contacto directo con los sacerdotes y con los fieles. Disfruto mucho en las visitas a las parroquias. Intento ir con frecuencia a las parroquias, a las comunidades, a los centros educativos, a los hospitales… Me gusta patear la calle y todo aquel que lo desea puede tener un contacto directo conmigo.

¿Qué percibe al patear la calle?

Mucha acogida y mucho cariño. En todos los lugares a los que he ido he percibido el calor de las personas y una vida cristiana muy intensa. A veces los medios de comunicación recogen aspectos controvertidos, pero en las parroquias y en las comunidades palpita una vida muy sana. Habitualmente viajo en el metro y es frecuente que muchas personas se acerquen a hablar conmigo. Algunos me piden que les confiese.

El ya beato Newman aseguraba que la conciencia es la voz de Dios en el corazón del hombre, un espacio sagrado. ¿Cómo se accede a él?, ¿cómo llamar en el siglo xxi a las conciencias de los hombres?

A mí me parece que necesitamos una especie de reconstrucción del sujeto. El hombre actual está desorientado, desgarrado, como si sus capacidades y sus aptitudes se hubieran desconectado entre sí. Es un hombre que vive muy estresado, con demasiada prisa. Quizá ha perdido parte de su capacidad de contemplar y de adorar. Vive pendiente de la técnica, de la utilidad, y se ha alejado de lo gratuito, de la sabiduría. Primero se hablaba de una sociedad de la información y luego de una sociedad del conocimiento. Yo creo que tenemos que aspirar a una sociedad de la sabiduría, que es mucho más que un conocimiento técnico de las cosas. Para lograr esto hay que reconstruir las fracturas del hombre de hoy. Es una tarea muy importante para percibir a Dios.

¿Cómo se traduce en la práctica ese empeño?

Con la compañía. La Iglesia es comunidad y es compañía. El hombre actual vive en una gran soledad. Y para reconstruirse necesita aquella comunidad de los virtuosos de la que hablaban los griegos. Antes me preguntaba usted por la conciencia. Es un término que viene del latín: cum sciencia, cum aliis scire. Es decir, conocer con otros. La conciencia no es algo individual, cerrado en sí mismo. Es un conocimiento con otros, un conocimiento sapiencial. Por eso es tan importante reconstruir las relaciones humanas desde la gratuidad. Juan Pablo II decía que no sólo se trataba de globalizar la economía, que había que globalizar también la caridad. Y eso lo tenemos que hacer cada uno en nuestro propio microcosmos, en nuestro ámbito.

Benedicto XVI asegura que la verdadera demostración de la fe no se basa tanto en la mejor argumentación sino en su mismo esplendor, en la belleza de su propuesta, que es la del testimonio del amor. Sin embargo, los cristianos van a veces por la vida poco menos que pidiendo perdón. ¿Qué es lo que falla?

Quizá vivimos una fe demasiado intelectualística. Y por tanto, reductiva. Con frecuencia reducimos la fe a poseer unos conocimientos. Y la fe es sobre todo una experiencia de Dios. Hay otra frase del Papa que me gusta mucho. Se encuentra en Deus caritas est y creo que habría que grabarla con letras de oro: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética sino por el encuentro con Dios, que da una experiencia decisiva a la vida, que nos abre un horizonte nuevo». Pienso que podemos aprender mucho de la sabiduría oriental. Juan Pablo II solía decir que la Iglesia respira con dos pulmones, refiriéndose a la iglesia latina y a la oriental. En la latina somos muy dados a intelectualizar las cosas, y nos falta el ámbito de la experiencia, de la mistagogia, de la contemplación. La Escritura habla muchas veces de conocer con el corazón. Eso no significa que no haya un contenido racional. Se trata de conocer de una forma sapiencial, de integrar todas las dimensiones de la persona, también la sensibilidad. A veces somos un poco hijos de Kant, y nos quedamos en la razón. La experiencia del hombre trasciende lo meramente conceptual. Que un niño vaya a la catequesis no supone únicamente que aprende algo, eso también podría hacerlo en su casa. La catequesis es una experiencia. A las personas se les engancha antes por el corazón que por el cerebro. Si tratamos de ganar a la gente por el cerebro, nos podríamos convertir en una ideología más de las que hay en el mercado.

Seguimos con Benedicto XVI. Hace poco, en Inglaterra, mantuvo un encuentro con los alumnos de las Escuelas Católicas del Reino Unido. «Espero que, entre quienes me escucháis hoy –les dijo–, esté alguno de los futuros santos del siglo xxi». ¿Cómo cree que serán los santos del siglo XXI?

El santo de hoy es una persona de gran vida interior, de una profunda experiencia de Dios, alguien capaz de ser contemplativo en medio del mundo, alguien que da razón de su fe con el testimonio, con la palabra y con la vida. Alguien que no tiene miedo a sumergirse en los abismos y en el sufrimiento del mundo actual, porque es justamente allí donde hay que rescatar a la Humanidad. Alguien, en definitiva, dispuesto a construir una nueva sociedad basada en el amor.

¿Ve signos de esperanza en la juventud vasca?

Muchos. Hay una vida muy rica en la diócesis de Vizcaya, aunque no trascienda a los medios de comunicación. Pero ya lo decía San Pablo: «Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios». Entre nosotros hay muchísimos cristianos que viven su fe con radicalidad y con pasión, y que no son ni serán noticia. Hace unos días estuvo en Vizcaya la cruz de las jornadas mundiales de la juventud. Se celebró un encuentro en el que pudimos escuchar testimonios admirables de vida cristiana. Sin embargo, no tuvo ninguna repercusión en los medios de comunicación.

¿Percibe un obispo la actuación de la Gracia?, ¿siente al Espíritu Santo?

Absolutamente. Si la Iglesia fuera una industria humana, estaría arrasada hace siglos. Muchos consideran la Iglesia como un obstáculo para ver a Jesucristo y a Dios, cuando es la misma existencia de la Iglesia la que atestigua que hay un espíritu que la vivifica y la sostiene. A pesar de las limitaciones y las deficiencias de quienes la formamos, la Iglesia es un instrumento de salvación en medio de la sociedad.

¿Cómo se desactivan los rencores y los resentimientos que dividen a la sociedad vasca desde hace tantas décadas?

Las cosas tienen que partir siempre de una conversión interior. Y eso requiere una pedagogía y una espiritualidad. La conversión personal es indispensable, pero también hace falta una conversión de la sociedad. La tarea irrenunciable de la Iglesia es justamente la de propiciar esa conversión en el corazón de las personas. Con todo, creo que la sociedad vasca ha avanzado por un camino intenso y positivo, y hoy mantiene un rechazo mucho más explícito hacia la violencia y el terrorismo.

Hoy casi se vislumbra el fin el terrorismo, pero la herencia que han dejado estos años no parece fácil de superar.

La violencia es una tentación que siempre ha estado presente en la historia de la Humanidad. El Papa ha hablado mucho de esto y ha recordado que en los temas de moral personal siempre es preciso recomenzar de nuevo. No se trata de victorias acumulativas: la libertad o el bien alcanzados por una generación tienen que volver a ser conquistados por la siguiente. Las guerras van a existir siempre, por eso debemos trabajar sin desfallecer en favor de la paz.

Las víctimas del terrorismo han padecido muchos años de dolor y soledad. Ahora, además, hay quien les exige que sean generosas, que perdonen. ¿Es moralmente lícito pedirles algo así?

El perdón es siempre una gracia de Dios. Y para perdonar también es preciso que quien ha causado el daño se convierta, que reconozca el mal, que rechace la violencia y que solicite él mismo la gracia del perdón. Si su petición es sincera, si responde a un arrepentimiento verdadero, Dios podrá conceder la gracia de aceptarla a quien sufrió el daño. A veces hablamos del perdón como de una cosa abstracta, cuando en realidad se trata de algo totalmente vivencial, que implica a la persona que ha cometido la injusticia y a la persona que la ha sufrido. No puede darse lo uno sin lo otro. Yo he tratado de cerca a algunas personas que han padecido en primera persona los zarpazos del terrorismo, y tengo que decir que su grandeza moral es impresionante. No se han dejado llevar por la revancha ni por el odio. Algunos han asumido con un sentido sobrenatural muy admirable la muerte y el sufrimiento. Las víctimas del terrorismo merecen siempre nuestra compañía y nuestro recuerdo. Debemos aliviar sus dolores en la medida en que podamos.

Por la otra parte, sin embargo, hay muchos que siguen pensando que sus crímenes estaban justificados.

El fin nunca justifica los medios, y la paz no puede ser nunca una moneda de cambio. Tenemos que pedir la gracia de la conversión para aquellas personas que están obcecadas por la violencia.

¿Cómo consuela un obispo a la viuda de un guardia civil que se fue del País Vasco o de Navarra con el cadáver de su marido y dos hijos de corta edad?

En esos momentos tan duros y tan tremendos, lo primero que hay que hacer es estar. El Señor nos da la gracia para poder acompañar a una persona que afronta una situación como la que usted describe. Con alguien a quien se le hunde el mundo de un modo tan injusto, lo primero que hay que hacer es mostrarle cercanía y solidaridad. Que esa persona sepa que no está sola. Además, tenemos que ayudarle a que se abra a la esperanza. Nuestra vida está en manos de Dios, y Dios está en lo más hondo del sufrimiento humano. En el Credo decimos que el Señor “descendió a los infiernos”, y eso vale también para el presente: Dios quiere anunciar su vida y su esperanza en todos los infiernos humanos. En fin, son momentos de una gran conmoción en los que uno no siempre encuentra las palabras adecuadas. Por eso es igualmente importante el lenguaje corporal: tenemos que saber abrazar a esas personas que están sufriendo tanto.

El sufrimiento es la causa de algunos nudos muy difíciles de soltar.

El Papa nos ha recordado en la Spe salvi que el sufrimiento es una escuela de esperanza. Pero también es una gracia vivirlo así. El tiempo y la experiencia de Dios van deshaciendo los nudos, y la persona que sufre acaba descubriendo que en el fondo de su dolor y de sus abismos hay una luz, una esperanza. Y descubre también que ha habido algunos ángeles que le han ayudado a recorrer ese camino, gentes que le han acompañado, que le han aliviado. El sufrimiento no tiene la última palabra, aunque a veces cueste salir del agujero.

¿Cómo se le aconseja o se le orienta a alguien que está en el agujero?

Otra vez San Pablo y su carta a Timoteo: «Haz memoria de Jesucristo». Ojalá los cristianos pudiésemos transparentar a Jesucristo en nuestra vida.

Hay quien se preguntó dónde estaba Dios el 11 de septiembre de 2001. ¿Dónde estaba la Iglesia mientras ETA asesinaba a tanta gente?

En la Iglesia vizcaína hay muchas personas que han invertido un esfuerzo enorme en la denuncia del terrorismo y en la compañía de aquellos que lo estaban sufriendo más directamente, y que incluso han sido perseguidos por ello. Y esto también se ha dado a nivel episcopal. Yo tengo muy a mano en el despacho dos libros que recogen todos los textos y cartas de los obispos vascos condenando el terrorismo. La primera la hizo pública monseñor Cirarda cuando aún era administrador apostólico de esta diócesis. Los juicios globales que a veces se hacen sobre la Iglesia incluyen con frecuencia algunas injusticias.

Juan Pablo II animó a los cristianos a huir de toda clase de “nacionalismo exacerbado”. ¿Cuándo un nacionalismo es “exacerbado” y cuándo no lo es?

Hay un documento de la Conferencia Episcopal que creo que trata este asunto en sus justos términos. Está fechado en noviembre de 2002 y habla de las causas y las consecuencias del nacionalismo en España. El texto recuerda que el nacionalismo es una determinada opción política, y precisa que la Iglesia acepta las opciones políticas de tipo nacionalista que se ajusten a la norma moral y a las exigencias del bien común. Lo que sí deja claro es que la opción del nacionalismo —como ocurre con cualquier otra opción política— no puede ser absoluta.

¿Cuándo el nacionalismo no es absoluto?

El documento explica que, para ser legítimo, el nacionalismo debe mantenerse “en los límites de la moral y de la justicia”. Sólo entonces se evita un doble peligro: que los nacionalistas se consideren a sí mismos como “la única forma coherente de proponer el amor a la nación” y que defiendan los propios valores “excluyendo y menospreciando otras realidades nacionales”. El texto insiste en que, si no se respetan esas condiciones, el nacionalismo puede degenerar en una ideología y en un proyecto político excluyente. Yo suscribo todo esto.

Alguna vez ha asegurado que no quiere ser mediador en un supuesto proceso de paz. ¿Por qué?

La tarea de la Iglesia es pastoral y no política. Hay instituciones y cauces para el trabajo político. Además, es algo que no se nos ha pedido.

En Sudáfrica, un obispo anglicano promovió y presidió la comisión que se puso en marcha para cerrar las heridas del apartheid.

Los obispos van a estar siempre al servicio del bien común. Un obispo siempre va a tratar de cerrar heridas, es algo que forma parte de su tarea pastoral. La paz es un trabajo a medio y largo plazo. Extender en los corazones esa cultura de la paz de la que antes hablábamos no es algo que se consiga con la desaparición del terrorismo.

¿Se imagina un País Vasco con las heridas cerradas?

Esa es mi esperanza. Y lo creo posible. No soy ingenuo, pero sí optimista.

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¿Cómo decir la verdad sobre los Reyes Magos?

Actualizado 3 enero 2011

Juan García Inza

La cabalgata de los Reyes Magos, las carrozas, los caramelos, la música…. la carta a los Reyes Magos ya ha llegado a su destino y los nervios están a flor de piel. Los niños se preguntan, “¿Se acordarán de todo lo que he pedido?, ¿Habré sido suficientemente bueno?”

Llega el momento de preparar la leche y los polvorones para los Reyes y un cubo de agua para los camellos, ponemos los zapatos y a esperar… ¡hay que acostarse pronto!. ¡Esta noche llegan los Reyes Magos!.

¿Quién no se ilusiona al ver las caras de inocencia y de ilusión de los niños cuando van a las cabalgatas o esperan impacientes a los Reyes Magos?. ¿Y ese manojo de nervios que les impide dormir y que les hace ver a los Reyes Magos entrar por la habitación a traerles los regalos?. La ilusión y la magia viven en los niños y, en cierto modo, también en los mayores. Esa noche dormiremos poco, seguro que los niños nos van a visitar varias veces preguntándonos si ya han llegado los Reyes Magos.

Lamentablemente la magia y la ilusión no duran mucho tiempo. Hay muchas circunstancias que hacen que el niño tarde o temprano descubra que los Reyes Magos no existen y que su lugar lo ocupan sus padres.

El mundo de la fantasía infantil

Cuando los niños juegan utilizan toda su imaginación y fantasía. Crean historias y personajes de mundos imaginarios aunque muy reales para ellos. Pensemos que los niños creen en las hadas, los monstruos, los gnomos, otros seres fantásticos…y no sólo en los Reyes Magos.

Dependiendo de la edad la comprensión de aquello que le rodea va cambiando. De 1 a 4 años los niños ven las cosas tangibles como los camellos e incluso a los Reyes Magos como personas reales. Todavía no están preparados para comprender conceptos abstractos.

De los 4 a 6 años, los niños pueden comenzar a preguntarse si los Reyes Magos son reales. Pero no es hasta la franja de edad entre los 6 a 8 años cuando empiezan a estar preparados para comprender que los Reyes Magos son reales, pero no en un sentido estricto. Su capacidad de pensamiento abstracto comienza a desarrollarse a partir de esta edad y continúa hasta los 14 años.

Si disponer de una buena imaginación en todas las edades es muy importante, aún lo es más en los niños. El juego es la pieza clave del desarrollo cognitivo infantil y los niños comprenden el mundo que les rodea a través de él. Por eso los padres deben utilizar la fantasía para fomentar el pensamiento crítico e independiente del niño y ante las preguntas de los niños sobre los Reyes Magos, los padres deben devolverles las preguntas, para que sean ellos los que utilizando su imaginación den la respuesta.

¿Cuándo y cómo decírselo?

Aunque hay muchos niños que lo descubren con 7 años, la franja de edad más habitual es entre los 8 y 11 años. Hoy en día no es habitual encontrar niños con 11 años que no sepan quiénes son los Reyes Magos, lo que significaría haber sorteado a los compañeros del colegio, pero si fuera el caso, entonces sería conveniente decírselo.

Lo más aconsejable es prever esta situación y estar al lado del niño para darle una explicación adecuada a sus necesidades, sin que sea demasiado extensa, y acorde a las creencias, valores y tradiciones que se quieran enseñar y transmitir al niño.

El momento en que vamos a tener que tratar el tema es impredecible, aunque la Navidad quizá no sea el momento ideal, pues de esta manera se podrá explicar al niño la importancia que tienen las tradiciones religiosas y culturales antes de que lleguen estas fechas tan cargadas de significado.

Una vez descubierto el secreto es muy importante hacer sentir al niño responsable de lo que acaba de saber, sobre todo cuando en la familia haya otros hermanos más pequeños, familiares o vecinos que no lo sepan. Hemos de tratar de transmitirle lo importante que es que guarde el secreto y hacerle sentir que ya es un poco más mayor.

¿Le afectará descubrir que no le hemos dicho la verdad?

Muchos padres se preocupan porque piensan que los niños se sentirán engañados por haberles ocultado la verdad durante todo este tiempo. Sin embargo, no existe ninguna investigación que haya demostrado que mantener el secreto a los niños resulte perjudicial para su desarrollo.

Al fin y al cabo tampoco debemos dramatizar, los niños se muestran fuertes como respuesta a situaciones de daño o desilusión, si bien al descubrirlo seguramente sentirán pena y dependerá de nuestra capacidad para hacerles comprender. Tengamos en cuenta que hay miles de personajes imaginarios en la mente del niño que tampoco existen y cuando lo descubren no dramatizan sobre el tema.

¿Cómo transmitir el mensaje adecuado sobre los Reyes Magos?

Lo ideal es transmitir al niño los valores asociados a las figuras de los Reyes Magos y no hacerle creer que son personas de verdad. Pero sobre todo, es importante abandonar la idea de que a los niños buenos les traen más regalos que a los malos, pues esta idea sí que se puede hacer daño a los niños, que empezarán a preocuparse por la cantidad de regalos que han recibido.

Sería mejor decirles que los padres de alguna forma ayudan a los Reyes Magos a comprar los regalos y que si quieren podemos ayudar a los Reyes a comprar los juguetes de otros niños porque sus padres no pueden ayudar. De esta manera, les enseñamos el valor de dar y de la generosidad y evitamos el consumismo.

Recomiendo este bonito vídeo sobre los Reyes Magos:
www.youtube.com/watch

Fuente: http://www.educakids.com

Categorías:Familia, Mundo, Religión

Que el evangelio esté más presente en España

El Papa pide que la palabra de Jesús esté más presente en España

El papa Benedicto XVI pidió que la Palabra de Jesús esté más presente en la Iglesia “y en todos los pueblos de España”, en una carta enviada al arzobispo de Santiago de Compostela (España), Julián Barrio con motivo de la clausura del 119 Año Santo Compostelano.

1 Diciembre 10 – Ciudad del Vaticano – Efe

 

El Papa pide que la palabra de Jesús esté más presente en España - Foto: Efe

En la carta que publicó hoy El Vaticano y tiene fecha de 18 de diciembre, el papa Ratzinger dice conservar en su alma el recuerdo de su “grata estancia en Compostela”, ciudad a la que “peregrinó” el pasado 6 de noviembre con motivo del Año Santo Jacobeo. Al referirse a los peregrinos -afirmó- que evocó “los inolvidables momentos que vivimos junto a la tumba del Apóstol protomártir”, junto a la que él mismo oró.

El peregrinaje de Benedicto XVI a Santiago de Compostela se enmarcó en la visita de dos días a España, donde consagró el día 7 de noviembre en Barcelona el templo de la “Sagrada Familia”, la obra cumbre de Antoni Gaudí, considerada la gran catedral del siglo XXI.

El Papa Ratzinger aseguró en su misiva al arzobispo de Santiago de Compostela que pide al Señor “que el perdón y la aspiración a la santidad que han germinado en este Año Santo Compostelano ayuden a hacer más presente, bajo la guía de Santiago, la Palabra redentora de Jesucristo en esa Iglesia particular y en todos los pueblos de España”.

Agregó que también reza porque la Palabra de Jesús “se perciba igualmente en Europa, como una invitación incesante a vigorizar sus raíces cristianas y así potenciar su compromiso por la solidaridad y la firme defensa de la dignidad del hombre”.

El Obispo de Roma hizo un especial llamamiento a los jóvenes, con quienes -dijo- “tendré la dicha de reunirme el año próximo en Madrid, para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud”, que se desarrollará del 16 al 21 de agosto de 2011 en la capital de España.
Invitó a los jóvenes “a dejarse interpelar por Cristo entablando con Él un diálogo franco y sincero” y a responder con un sí al deseo del Señor de ser sus apóstoles en el mundo y mensajeros de su amor.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios
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