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Archivo para 5 agosto 2010

Santa Edith Stein

Mártir 9 de Agosto

Edith Stein nació en Breslau, Alemania, (hoy Broklaw, Polonia) el 12 de octubre de 1891. Fue la última de 11 hermanos de una familia judía devota. Ella murió en una cámara de gas de Auschwitz el 9 de agosto de 1942.

Fue una estudiante brillante, quien en un comienzo se incorporó a la Universidad de Breslau en 1911 y luego se trasladó a la Universidad de Göttingen para continuar sus estudios bajo la tutela del famoso fundador de la fenomenología Edmund Husserl. El filósofo escogió a Edith Stein para ser su asistente de cátedra en la Universidad de Freiburg y declaró que ella era la mejor estudiante de doctorado que nunca había tenido, incluso fue más capaz que Heidegger quien también fue su pupilo al mismo tiempo que Edith.

En 1916, culminó su tesis y obtuvo el Doctorado en Filosofía con el grado de summa cum laude.

Luego de que muchos de sus amigos fueran enrolados para servir en la Primera Guerra Mundial, Edith se enroló de voluntaria junto con otras estudiantes mujeres para trabajar en hospitales militares. Así, obtuvo trabajo en hospitales de enfermedades infecciosas y cuidó caritativamente del ejército austríaco, donde campeaba la tifoidea, la disentería y el cólera. Al término de su período como voluntaria en el hospital militar obtuvo la medalla de valor en reconocimiento a su servicio generoso.

Tras retornar de la experiencia de la guerra, retomó su vida de estudiante, pero las dudas profundas, el insaciable hambre de verdad volcado a la filosofía y el testimonio de muchos cristianos comenzaron a socavar en ella su hasta entonces radical ateísmo. Los diálogos con el filósofo Max Scheller -que paradójicamente se había apartado de la Iglesia-, pero sobre todo la lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús, terminaron completando la obra que Dios había iniciado en ella: su conversión al catolicismo. El 1 de enero de 1922 recibió el bautismo.

Por este tiempo, Edith dejó su carrera como estudiante y aceptó el puesto de profesora de Alemán en el Colegio de las Hermanas Dominicas en Speyer. Allí, trabajó por 8 años como profesora y dividía su día entre el trabajo y la oración. Era conocida por ser una benévola y servicial profesora que trabajaba duro por trasmitir su material de manera clara y sistemática y su preocupación iba más allá de trasmitir conocimientos, incluía la formación a toda la persona, pues estaba convencida que la educación era un trabajo apostólico.

A lo largo de este período, Edith continuó sus escritos y traducciones de filosofía y asumió el compromiso de dar conferencias, que la llevó a Heidelberg, Zurich, Salzburg y otras ciudades. En el transcurso de sus conferencias, frecuentemente abordaba el papel y significado de la mujer en la vida contemporánea, hablando de temas como: “Ethos de las mujeres que trabajan”, “Diferentes vocaciones de hombres y mujeres de acuerdo con Dios y la naturaleza” , “La Espiritualidad de la mujer cristiana”, “Los principios fundamentales de la Educación de la mujer”, “Problemas en la Educación de la Mujer”, “La Iglesia, la mujer y la juventud” ” y “El significado intrínseco del valor de la mujer en la vida nacional”. Una lectura de sus textos revela claramente su oposición radical al feminismo y su fuerte compromiso al reconocimiento y desarrollo de la mujer, así como al valor de la madurez de la vida cristiana en la mujer como una respuesta para el mundo.

En 1931, Edith deja la escuela del convento para dedicarse a tiempo completo a la escritura y publicación de sus trabajos. En 1932, aceptó la cátedra en la Universidad de Münster, pero un año después le dijeron que debería dejar su puesto por su antecedente judío. Una caritativa universidad de administración le sugirió que trabajase en sus proyectos hasta que la situación de Alemania mejore, pero ella se negó. También recibió otra oferta de América del Sur, pero después de pensar bien la situación, Edith se convenció que había llegado el tiempo de entrar al convento. El 14 de octubre de 1933, a la edad de 42 años, Edith Stein ingresa al convento carmelita en Cologne tomando el nombre de Teresa Benedicta y reflejando su especial devoción a la pasión de Cristo y su gratitud a Teresa de Avila por su amparo espiritual.

En el convento, Edith continuó sus estudios y escritos completando los textos de su libro “La Finitud y el Ser”, su obra cumbre.
En 1938 la situación en Alemania empeoró, y el ataque de las temidas S.S. el 8 de noviembre a las sinagogas (la Kristallnacht o “Noche de los Cristales”) despejó toda duda acerca del estado verdadero de los ciudadanos judíos. El convento de los priores preparó el traslado de Edith al convento de Dutch en Echt y en Año Nuevo, el 31 de diciembre de 1938, Edith Stein fue llevada a Holanda. Allá en el convento de Echt, Edith compuso 3 hermosos actos de oblación, ofreciéndolos por el pueblo judío, por el evitamiento de la guerra y por la santificación de la Familia Carmelita. Después, reorganizó su vida enseñando Latín a las postulantes y escribiendo un libro acerca de San Juan de la Cruz.

Como la incineración y los cuartos de gas aumentaron en el Este, Edith, como miles de judíos en Holanda, empezó a recibir citaciones de la S.S. en Maastricht y del Consejero para los Judíos en Amsterdam.

Edith pidió una visa a Suiza junto con su hermana Rosa, con quien había vivido en Echt, para ser transferidas al Convento de Carmelitas de Le Paquier. La comunidad de Le Paquier informó a la Comunidad de Echt que podía aceptar a Edith pero no a Rosa.

Para Edith fue inaceptable y por eso se rehusó ir a Suiza y prefirió quedarse con su hermana Rosa en Echt. Decidida a terminar “La Ciencia de la Cruz”, Edith usó todo momento para investigar, incluso hasta quedar exhausta.

En la Comunidad Holandesa de Echt, la protección de Edith Stein en contra de la persecución de los judíos fue temporal. Mientras la policía nazi que exterminaba a los judíos era rápidamente implementada cuando Holanda fue ocupada, los judíos que profesaban la fe católica fueron inicialmente dejados en paz. Sin embargo, cuando el Obispo de Netherlands redactó una carta pastoral en donde protestaban severamente en contra de la deportación de los judíos, las reglas nazis reaccionaron ordenando la exterminación de los bautizados judíos.

Por esa razón, el domingo 2 de agosto a las 5 p.m., después de que Edith Stein había pasado su día como siempre, rezando y trabajando en su interminable manuscrito de su libro sobre San Juan de la Cruz, los oficiales de la S.S. fueron al convento y se la llevaron junto con Rosa. Asustada por la multitud y por no poder hacer nada ante la situación, Rosa se empezó a desorientar. Un testigo relató que Edith tomó de la mano a Rosa y le dijo tranquilamente: “Ven Rosa, vamos a ir por nuestra gente”. Juntas caminaron hacia la esquina y entraron en el camión de la policía que las esperaba.

Hay muchos testigos que cuentan del comportamiento de Edith durante esos días de prisión en Amersfoort y Westerbork, el campamento central de detención en el norte de Holanda; cuentan de su silencio, su calma, su compostura, su autocontrol, su consuelo para otras mujeres, su cuidado para con los más pequeños, lavándolos y cepillando sus cabellos y cuidando de que estén alimentados.

En medio de la noche, antes del amanecer del 7 de agosto de 1942, los prisioneros de Westerbork, incluyendo a Edith Stein, fueron llevados a los trenes y deportados a Auschwitz. En 1950, la Gazette Holandesa publicó la lista oficial con los nombres de los judíos que fueron deportados de Holanda el 7 de agosto de 1942. No hubo sobrevivientes. He aquí lo que decía lacónicamente la lista de los deportados:Número 44070 : Edith Theresa Hedwig Stein, Nacida en Breslau el 12 de Octubre de 1891, Muerta el 9 de Agosto de 1942.

En honor al Siervo de Dios Juan Pablo II

domingo, 08 de agosto de 2010
Juan José García-Noblejas


JuanPablo2do.blogspot.com (Entrevista de Ludmila Hribar)

Esta es una “entrevista” [1] que debió haber sido una verdadera entrevista cara a cara, durante mi estancia en Roma el año pasado, pero no pudo ser. No obstante, el Prof. Juan José García-Noblejas gentilmente accedió a responder mis preguntas por mail que se publican Almudi.org - Juan Pablo IIhoy conmemorando el cuarto aniversario de aquella vigilia que envolvió el mundo en una unión casi sublime, sin precedentes, de silencio, respeto y oración.

La “entrevista” no es breve (me disculpo por preguntar tanto) pero quienes conocen al Prof. Noblejas seguramente la leerán de un tirón y a quienes no lo conocen les invitaría no solo a leerla sino que además les recomendaría que no dejen de visitar su excelente y enriquecedor blog. Y paso a la entrevista:

Profesor Noblejas, desde su preciosa Elegía en abril 2005, cuando el papa Juan Pablo II moría han pasado cuatro años. En aquel escrito, cargado de emoción, Ud. dejo desbordar su corazón de manera admirable. ¿Cómo ve en retrospectiva aquel “invisible hilo rojo” que unió en ese momento medios, espectadores y lectores de todo el mundo?

Ante todo, muchas gracias por hacerme hablar sobre Juan Pablo II, advirtiendo enseguida que las respuestas serán más pobres de lo que pueda imaginarse. Gracias de entrada, porque esta primera pregunta me ha obligado a releer aquella anotación apresurada en el blog, y revivir aquellos momentos, tan especiales por ser casi radicalmente únicos para todos y cada uno.

Es decir, momentos muy propensos para lograr que las personas nos enfrentáramos entonces —y sigamos haciéndolo ahora— precisamente con nuestro ser personas, seres únicos e irrepetibles, algo mucho más íntimo y sustancial que la posible dispersión de cada uno en los múltiples personajes profesionales o sociales que encarnamos cada día, según las circunstancias de nuestra vida.

Mirando aquellos días de abril de 2005 desde cuatro años de distancia, pienso que hoy sigue presente ese mismo “hilo rojo”, por muy invisible que ahora parezca: entiendo que consistió y consiste aún en una especie de “caer en la cuenta”, de ser conscientes (los demás que veía entonces y yo mismo) de lo que entonces escribí, sin pensarlo demasiado: el caso es que fueron momentos de caer en cuenta de la «increíble estatura moral de este gigante de la espiritualidad y de la historia. Y del impacto vital, la especie de “pacto de fidelidad en la radicalidad de la dignidad de las personas” que ha establecido con el mundo».

Esos momentos únicos, y la conciencia de estar ante una “persona” muy especial, también única, pienso que nos hizo repensar, considerar mejor que nosotros compartimos esa misma “condición personal”, y por eso nos sentíamos entonces orgullosos y tristes a un tiempo, en una mezcla de vivencias y sentimientos nada fáciles ni de razonar del todo, ni de repetir al cabo del tiempo.

Si no pareciera un poco fuera de lugar, diría que aquellos días de abril de 2005 fueron días profundamente “catárticos”. Es decir, días en los que supimos mucho más y mucho mejor acerca de nuestra identidad personal, no mediante una razonamiento teórico o académico, sino simplemente viendo y rememorando como en una totalidad rápida y esencial, la vida de Juan Pablo II, una vida personal excepcional en todos sus aspectos.

¿Y qué es lo que veíamos y vemos? Por una parte, que el ser personal que compartimos todos los humanos proviene de ser hijos de Dios, dignidad que veíamos en Juan Pablo II, y dignidad que también vivimos como hermanos e hijos de Juan Pablo II, en la medida en que él era el “dulce Cristo en la tierra”, como llamaba Catalina de Siena al Papa.

¿Considera que ese pacto de fidelidad en la radicalidad de la dignidad de las personas que Juan Pablo II había establecido con el mundo, en particular con los jóvenes, ha ido perdiendo fuerza o sigue presente?

Puesto que ese “pacto” no es sólo una cuestión emocional pasajera, sino más bien un hábito vital, tiendo a pensar que quienes vivimos aquellos días con un mínimo de atención, siendo jóvenes o menos jóvenes, no lo olvidaremos nunca, aunque quizá no aflore sentimentalmente cada rato.

No creo por tanto que en este sentido pierda fuerza. Pero el caso es que si —además del recuerdo de momentos especiales— de veras pensamos en la condición de Papa y en la naturaleza de la Iglesia, entonces sabremos que el Espíritu Santo está gobernando y guiando y sosteniendo y empujando a personas e instituciones en la Iglesia, a pesar de las rémoras personales e institucionales que nos inventamos. Porque los humanos, además de personas e hijos de Dios y del Papa, de modos diversos, entendámonos, somos bastante proclives a vivir como el hijo pródigo de la parábola… Y en tal caso, lo nuestro es básicamente volver…

En su escrito usted bien dice que el mundo ha cambiado mucho desde 1978 “más de lo que parece y se dice” y agrega “porque ha hecho que muchas personas se decidieran a ser mejores personas”. Lo palpaba en su entorno, ¿sigue siendo así? ¿Quisiera contarnos alguna historia, algún testimonio?

Desde luego que el mundo cambió mucho, y en términos generales a mucho mejor, con Juan Pablo II, de 1978 a 2005. Y sigo pensando que el cambio a mejor en los ámbitos públicos, políticos, sociales, culturales, etc. (con excepciones, como siempre) proviene del cambio libre decidido interiormente en las personas.

¿Una historia? Puedo contar que en una ocasión me encontraba entrevistando en su casa de París a un conocido periodista. Él —decía— pensaba en un momento determinado que, tras su conversión, se encontraba en una especie de trinchera, luchando a la defensiva junto a otros católicos, dispuesto a morir con las botas puestas… Luego —observando gente joven a su alrededor— comprobó con sorpresa que, siguiendo con la metáfora de la trinchera, en vez de esperar allí ataques enemigos, saltaban el parapeto y se lanzaban a conquistar el mundo… Aquello le hizo pensar que él bien podía hacer lo mismo, y que en definitiva —amén de la gracia de Dios— era algo que provenía en muy buena parte del ejemplo del Papa.

Residiendo en Roma usted habrá tenido más de una oportunidad de estar cerca de Juan Pablo II. ¿Compartiría con nosotros algún momento especial? ¿Quizás alguno celosamente guardado en su corazón?

Resido en Roma desde hace poco tiempo. De todos modos, he tenido la suerte de haber sido recibido en audiencia con un pequeño grupo de colegas profesionales del cine, y he podido comprobar su mirada de cariño sobrenatural, que no es un mero lugar común para hablar de un cariño especialmente grande o profundo, sino de una especie de mirada de cariño que llega desde la eternidad y tira hacia allá. Decirlo así queda cercano al ridículo, pero hay que correr estos riesgos si se quiere hablar mínimamente en serio de lo que supone la pregunta.

También he tenido ocasión de verle muy de cerca en otras ocasiones, pocas, en Roma. De la que conservo documento gráfico, sin embargo, es del día que pude estar con él un rato, después de que él cenara con la conferencia episcopal peruana, en la nunciatura de la ciudad de Lima, en Perú, en febrero de 1985. Me presentó un colega periodista italiano, que por haber trabajado hasta poco antes en la televisión italiana como “vaticanista”, era bien conocido de Juan Pablo II; estábamos realizando juntos un documental cultural por varios países sudamericanos.

Hicimos lo posible por coincidir en Lima con la estancia del Papa, y finalmente logramos llegar hasta la nunciatura, a pesar de un apagón de luz en buena parte de la ciudad, provocado —paradojas de la vida— por las gentes de “sendero luminoso”. Logré saludarle y estar allí un rato con él. Me preguntó a qué me dedicaba, y le conté de cosas académicas y profesionales en el mundo de la comunicación, y le dije que conocía mucha gente que rezaba por él y por sus intenciones en este viaje, y algunas cosas más que no son del caso.

Lo que se me quedó fue su mirada franca, abierta y también alegre y divertida, mientras me escuchaba. Como si aquello fuera lo único que tenía que hacer: escuchar a aquel tipo con gafas, algo calvo, que hablaba con entusiasmo. Entonces y desde luego más tarde, y ahora mismo, estoy convencido que en ese momento rezaba por mí y en cierto modo —ya lo digo sin pudor— tuve la impresión de ser mirado como si fuera aquel “joven rico” del evangelio que Jesús miró de un modo especial… Espero haber hecho (y seguir haciendo) las cosas algo mejor de lo que el evangelio cuenta acerca de la respuesta de aquel pobre chaval.

También he tenido la especial fortuna de poder rezar ante los restos mortales de Juan Pablo II, el 5 de abril de 2005, con unas pocas personas en la sala Clementina, antes de que llegaran las autoridades diplomáticas y eclesiásticas. Además de otras cosas, pude comprobar cómo el cirio que estaba junto a sus restos, al ir consumiéndose, iba quemando y llevándose por delante el dibujo del escudo papal grabado en la cera, mientras la llama hablaba de vida y de luz. Pienso que aquella imagen fue una genuina y veraz síntesis de su vida, algo que tuve la suerte —ya digo— de recibir de modo inesperado, como un regalo no buscado, y que conservo como algo muy especial.

¿Ha participado usted en algunas Jornadas junto a los jóvenes y Juan Pablo II? ¿Cómo vivió Roma las Jornadas de la Juventud del Jubileo, esas explosiones de alegría que con solo verlas por TV nos contagiaban el entusiasmo joven que se había apoderado de Roma?

Sí, he participado sólo en una Jornada, con Juan Pablo II, y creo que en pocas ocasiones o quizá en ninguna, me he divertido y reído más a gusto que en aquella en que —en el patio de San Dámaso— el Papa se partía literalmente de risa con las bobadas que hacía un payaso. Verle reírse a sus anchas provocaba una especial sintonía, lo mismo que verle seguir el ritmo de las melodías que alguien cantaba con su zapato pontificio, en el borde del balcón de aquel patio, y con una capa sobre los hombros, porque empezaba a atardecer y subir el fresco y la humedad de la primavera romana…

¿Cómo definiría la cátedra del sufrimiento de Juan Pablo II, para algunos motivo casi de escándalo y para otros uno de sus legados más preciados?

Creo que se puede decir que quiso prácticamente exhibir, o al menos no ocultar, sus debilidades físicas, propias de la edad y de los avatares quirúrgicos. En unos tiempos en los que sólo parece tener valor la vida de la gente en plenitud de juventud o en su primera madurez, pero no en la ancianidad y con la decrepitud propia de la vejez, pienso que Juan Pablo II quiso que apreciáramos también cómo una vida humana digna, también santificable, la vida que antecede más o menos inmediatamente a la muerte natural. Y el derecho de decisión de morir en su casa, en vez de hacerlo en un hospital.

Cierto que el cariño de los profesionales de la salud puede ser magnífico, pero Juan Pablo II quiso irse al cielo desde su cama y desde su habitación. También pienso que Joaquín Navarro-Valls, su portavoz, no escatimó ninguna información acerca de las idas y venidas de unos u otros síntomas y estados de la salud del Papa. Y entiendo que hizo aquello con el beneplácito y la confianza directa de Juan Pablo II. Un hombre que vivió sin miedo a la vida, no podía menos que dejar el impagable regalo de quien vive ejemplarmente sin miedo a la muerte.

¿Qué frases, palabras o gestos de Juan Pablo II le han llegado más? ¿Tuvo oportunidad de verlo rezar de cerca?

Me parece que la frase que más me ha quedado es una de las primeras que pronunció: “No tengáis miedo”. Imagino que esto es compartido por millones de personas. También pienso que todos o muchísimos millones de personas le hemos visto rezar, de cerca. Al menos, a través de la televisión. A veces había que hacer un pequeño esfuerzo para ver cómo pasaba las cuentas de un rosario con la mano medio escondida, en recorridos o ceremonias públicas.

Si tuviese que hablar del Siervo de Dios Juan Pablo II ante no creyentes, ¿como lo haría? ¿Lo ha hecho alguna vez?

Nunca me he encontrado en semejante situación explícita. No sé cómo lo haría, aunque quizá dijera algo semejante a lo hasta aquí contado.

Si le pedimos elegir o aconsejar, ¿cuál de entre las Encíclicas de Juan Pablo II escogería y porque?

Quizá la primera de sus catorce encíclicas, “Redemptor Hominis”: entre otras cosas, por aquello del ambicioso y católico deber de ir “hasta los últimos confines de la tierra”.

¿De sus libros?

He de decir que el que releo más veces es “Cruzando el umbral de la esperanza”, escrito en respuesta a las preguntas de Vittorio Messori.

¿De sus mensajes o cartas?

No sé qué decir, sinceramente: tendría que hacer un repaso y no llega el tiempo. Puedo inclinarme por su “Carta a los artistas”, que he leído y pensado repetidas veces y que explícitamente dirige “a los que con apasionada entrega buscan nuevas epifanías de la belleza para ofrecerlas al mundo a través de la creación artística”.

Por último, y ya que usted lo preside, me parece oportuno hacer referencia al Seminario sobre la escritora americana Flannery O`Connor que tendrá lugar en la PUSC próximamente enlazándolo en cierta manera con sus recuerdos. Usted en un trabajo suyo titulado “El artista y el bien común” cita conjuntamente a Juan Pablo II, la escritora americana y a San Josemaría Escrivá. ¿Qué circulo trascendental mas allá de las palabras y lo cotidiano los une como artistas en la búsqueda de lo verdadero, lo perdurable?

Los tres, entiendo, han practicado y animado a practicar, cada cual a su modo y en sus circunstancias, las exigencias del sentido cristiano de vivir y trabajar como hijos de Dios, procurando llevar a término lo previsto en la creación divina, superando los obstáculos propios y ajenos y buscando dejar actuar o quitar obstáculos a la gracia de Dios. Los tres, con los pies sólidamente puestos en la tierra firme: en la realidad del compromiso con los detalles materiales, concretos, mínimos, de su quehacer; y al tiempo que el alma, o la cabeza y el corazón, vuela en busca de la intimidad divina, que allí mismo se encuentra. Tres convencidos de que Dios está en los detalles.

Profesor Noblejas sinceras gracias. Es un verdadero honor.

[1] Publicada el 1 de abril de 2009

Santo Domingo de Guzman

Fundador 8 de Agosto

Era todavía estudiante cuando se le nombró canónigo de la Catedral de Osma. El santo vivía en comunidad, bajo la regla de San Agustín. Cuando Diego de Acevedo fue elegido Obispo de Osma hacia el año 1201, le sucedió en el cargo de prior del capítulo.

El obispo y Domingo fueron a Roma a pedir a Inocencio III que los enviase a predicar el Evangelio a los cumanos en Rusia. El Papa los exhortó para que consagraran sus esfuerzos a luchar dentro de la cristiandad por desarraigar la herejía. Domingo y el obispo pasaron después por Citeaux, a cuyos monjes había encargado el Papa que lucharan contra los albigenses. En Montpellier se reunieron con el abad de Citeaux y otros dos monjes, Pedro de Castelnau y Raúl de Fontefroide.

El sistema albigense se basaba en el dualismo del bien y el mal. A este último principio opuesto al bien, pertenecía la materia y todo lo material. Por ende, los albigenses negaban la realidad de la Encarnación y rechazaban los sacramentos.

En 1206, el día de la fiesta de Santa María Magdalena, Domingo fundó en Prouille un convento con nueve monjas a las que había convertido de la herejía. Santo Domingo había predicado ya diez años en el Languedoc. Hasta entonces había portado el hábito de los Canónigos Regulares de San Agustín y observado su regla. Pero, deseaba reavivar el espíritu apóstolico, para eso proyectaba fundar un grupo de religiosos, que no serían necesariamente sacerdotes ni se dedicarían exclusivamente a la contemplación, como los monjes, sino que unirían a la contemplación el estudio de las ciencias sagradas y la práctica de los ministerios pastorales. Pocos meses más tarde, Santo Domingo acompañó al obispo al cuarto Concilio de Letrán. Hacia 1215, Inocencio III aprobó el convento de religiosas en Prouille y, verbalmente, la nueva fundación. Finalmente la nueva comunidad y sus constituciones fue aprobada por el sucesor de Inocencio III, Honorio III, en el año de 1216.

Gregorio IX (el cardenal Ugolino) firmó el decreto de canonización de su amigo, Santo Domingo en 1234.

Abortar no tiene sentido en una sociedad humana

8 agosto 2010 1 Comentario

«Abortar tiene sentido en una sociedad genocida, pero no en una humana»

viernes, 06 de agosto de 2010
Juan José Panizo


LNE.es (Entrevista de Elisa Campo)


El abogado avilesino Juan José Panizo, afincado en Gijón, es uno de los impulsores de los movimientos pro vida en Asturias desde hace más de dos décadas. Fue fundador de Adevida Asturias y ahora es vicepresidente del CidevidaCentro Internacional de Defensa de la Vida—, una entidad asturiana que impulsó la puesta en marcha de una exposición permanente Almudi.org - Juan José Panizosobre el aborto en Tordesillas. La muestra, ubicada en la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad vallisoletana, se ha inaugurado recientemente.

«El primer aborto al amparo de la ley de 1985 se hizo en Asturias, durante el verano, en el Hospital de Cabueñes. Era un caso de Síndrome de West y se alegó malformación del feto. Como nadie quería practicar abortos, se llevaron incluso médicos de fuera del Hospital. Y nada más realizarse, el doctor Gil Vernet aseguró que hubiera podido curar ese caso. Viendo cómo se había hecho, presentamos la primera querella».

Así fue como comenzó la implicación activa de Panizo en contra del aborto, ya que, aunque él todavía estaba acabando la carrera, ya trabajaba en el despacho de Benigno Blanco, el abogado que llevó el caso.

¿Cómo se desarrolló la querella?

Era un caso para ganar, porque vino el propio doctor Gil Vernet de perito. Pero al haber implicadas personas aforadas, no se sabía quién era el tribunal competente. Y eso lo tuvo que resolver el Supremo. Empezaron a pasar los años y, al final, la idea del aborto ya estaba más aceptada y se archivó el caso.

No obstante, la querella tuvo un efecto, y es que en los sitios públicos es muy difícil que se realicen abortos porque los médicos vieron que los podían sentar en el banquillo. Y en estos 25 años el aborto se practicó fundamentalmente en instituciones privadas.

Aquella ley de 1985 preveía el aborto en caso de tres supuestos: violación, malformación del feto y riesgo para la madre.

Nosotros ya decíamos que no se preveía sólo un aborto para esos casos extremos, sentimentalmente admisibles, porque lo que se intentaba era promover una cultura abortista que llegara al aborto libre como ahora tenemos. Eran unos mentirosos. De hecho, ya se vio rápidamente.

El peligro para la salud de la embarazada, por ejemplo, es prácticamente inexistente hoy en día. Y en el 95 por ciento de los abortos practicados se alegó peligro para la salud psíquica de la embarazada, que fue el gran coladero de la anterior ley. Es más, la gran mentira para el peligro de la salud psíquica es que se oculta el síndrome del posaborto, muy relacionado con el aumento de alcoholismo y drogadicción.

Es una realidad que ahora se está empezando a tratar y que genera problemas psíquicos importantes. En los centros de acogida nosotros tenemos un programa, «La viña de Raquel», en el que ofrecemos terapia para las mujeres que han tenido abortos.

Es decir, que además de abogar contra el aborto, también ayudan a las mujeres que abortaron.

En el aborto hay dos víctimas, el niño que no ha nacido, que digan lo que digan con sólo doce semanas de vida ya está perfectamente formado, y la mujer. Por eso no se ha denunciado nunca a una mujer, nuestras querellas no son a las mujeres, sino a quienes practican los abortos.

En todas las provincias hay instituciones que ofrecen ayuda a las mujeres con problemas y a las que ya abortaron. En toda España existe la Red Madre de asistencia, y en Asturias también está MAR, Mujeres Asturianas en Riesgo, que están acogiendo muchos casos. La Federación de Asociaciones Provida funciona desde hace treinta años y desde entonces ha dado asistencia a 70.000 madres que han supuesto 38.000 nacimientos.

En Asturias trabajan distintas asociaciones.

Hace dos años se creó la plataforma Asturias por la Vida, que reúne a todas las que defienden la vida. La iniciativa que ahora hemos puesto en marcha es un Centro Internacional para la Defensa de la Vida, Cidevida, cuyo primer fruto es la exposición permanente que se puede ver en Tordesillas. Allí nos han cedido una iglesia del siglo XVI para montar la exposición, que abrió sus puertas en junio.

¿En qué consiste la exposición?

Es una actividad sin corte religioso ni político diseñada por científicos, jurídicos e historiadores. Mónica López Barahona, microbióloga, directora de la Academia Pontificia para la Vida, y el científico César Nombela, catedrático de Microbiología en la Complutense de Madrid, han diseñado el contenido.

La primera parte está dedicada a lo que dice la ciencia del aborto. La segunda, lo que enseña la historia, el recorrido de las falacias de las legislaciones abortistas. Por ejemplo, la sentencia de 1974 en EE UU en relación con una chica que alegó violación para el aborto. Y tiempo después la propia chica reconoció que era todo un invento.

La historia enseña mucho. Los grandes médicos proabortistas de EE UU han cambiado de opinión, aunque siga habiendo muchos que lo practican, porque es un gran negocio.

¿También en España es un negocio?

Sí, las clínicas abortistas tienen un gran negocio de poco riesgo y de dinero negro porque nadie quiere factura.

Volviendo a la exposición…

Termina hablando de otro holocausto, que es cómo se practican los abortos. Es una zona de la exposición restringida para que no entren los niños, porque es muy dura. Y también finaliza con motivos para la esperanza, como todas las ayudas para embarazadas y la terapia postaborto. La muestra, en la iglesia de San Juan Bautista de Tordesillas, está abierta todos los días, excepto los lunes.

¿Qué opina de la nueva ley del Aborto?

Es una barbarie auténtica. Va a eliminar muchas vidas humanas. En los primeros catorce meses de embarazo se puede abortar a petición. Y además las menores de edad no necesitan ni el consentimiento de los padres. La legislación es anticonstitucional. ¿Cómo se va a poder matar a un ser, a un niño perfectamente formado? Ése es el mejor argumento. ¿Tiene sentido abortar? En una sociedad genocida sí, en una humana no. Si soy un retrógrado por pensar así, sea.

Es cierto que no está muy bien visto defender posturas antiabortistas.

Es que parece que somos retrógrados. Los jóvenes proabortistas que lo son por presión social cuando ven la exposición cambian totalmente. El aborto no es un problema ideológico y religioso, que también, es algo moral y sobre todo científico. Sobran argumentos.

¿En qué se basa para decir que la ley es inconstitucional?

El artículo 15 de la Constitución dice que “todos” tienen derecho a la vida. Y hay una sentencia del Tribunal Constitucional que reconoce que el niño no nacido es un bien a proteger, aunque podría entrar en conflicto con otros bienes, como la vida de la madre, esto se dijo para justificar los tres supuestos de la ley del 85.

Ya se presentó el recurso de inconstitucionalidad y se pidió la suspensión cautelar de la ley, porque si mueren un millón de vidas no les podemos devolver la vida. Pero la votación se perdió por un voto. Y ahora el recurso está a expensas de que el Tribunal Constitucional la declare inconstitucional, porque lo es.

¿Destacaría algo más de esta legislación?

Es resaltable la apariencia informativa. Penosamente no se informa de las alternativas al aborto. Hemos solicitado por activa y por pasiva que se incluya esta realidad. Nosotros tenemos una guía con muchas instituciones que ayudan a las madres en todas las provincias. Damos cualquier tipo de ayuda, soluciones socioeconómicas… Cualquier mujer con motivos económicos tendrá soluciones, y también son posibles partos de los que nadie se entera y adopciones automáticas. Cualquier cosa menos matarlo. Hay que informar bien de todas esas alternativas.

¿Qué empujó al aborto a las mujeres que luego pasan por los programas de ayuda?

Fundamentalmente la obcecación por no haber encontrado otro tipo de ayuda. Y la situación familiar. Si una madre lleva a abortar a su hija joven… La presión social hace ver el embarazo como un problema que quitar de delante, sin ver que estamos hablando de un ser vivo. Por eso es tan importante saber que hay otras alternativas.

¿Qué le llevó a usted a implicarse en esta lucha?

El haber visto un feto abortado. Tienes dos opciones, mirar para otro lado o dar la cara. Es algo que no se te borra, la impresión es total. Y la gente nunca escoge matar a un niño, la mujer que quiere abortar lo hace por la presión que tiene y el deseo de quitarse ese problema. Les dicen que es como un grano que se elimina sin más, pero no pueden callar a la naturaleza.

¿Cuál es el perfil de la mujer que recurre al aborto?

Sobre todo, chicas jóvenes e inmigrantes.

¿Qué pueden hacer?

Buscarnos por Internet. Hay soluciones para cuando la mujer está agobiada y encuentra en el aborto la única solución: Red Madre y la asociación MAR. La del aborto es una guerra que vamos a ganar porque la historia la va a ganar. Las generaciones futuras mirarán para atrás y dirán que había una época en la que se mataba a los niños. Y los médicos son los más conscientes de lo que es un aborto, que va contra su Juramento Hipocrático. La objeción de conciencia va a traer cola.

LA BRUJERÍA SE EXTIENDE POR EUROPA

Las prácticas de santería, brujería y espiritismo cotizan hoy al alza en los países de Occidente

Las hogueras europeas se multiplican para «ajusticiar» a brujas, taumaturgos y hechiceros.

Actualizado 6 agosto 2010

José Antonio Méndez/ReL

Los sucesores de aquellos brujos hacen su agosto económico entre Europa y América. Y es que las prácticas de santería, ouija, brujería y espiritismo, lejos de estar perseguidas cotizan hoy al alza en los países de occidente. De hecho, cada vez son más los expertos que alertan del auge este tipo de prácticas en países como Holanda, Inglaterra o España.

Tanto es así que incluso dos tribunales holandeses han dictaminado recientemente que los costes de un «curso de brujería» pueden ofrecer desgravaciones fiscales a quienes lo reciben, e incluso recibir subvenciones. Y no son baratas estas lecciones para aprendices de brujo. Según recoge la agencia Zenit, uno de estos talleres de fin de semana cuesta casi 170 euros. En la «Granja de Brujas» de Margarita Rongen, situada en la frontera con Alemania, un «master» en nigromancia cuesta casi 2.200 euros. Algo que no ha espantado al centenar de alumnos que se han matriculado en los últimos años, ansiosos por realizar rituales prohibidos.

Feministas y curanderos

También en Inglaterra está de moda el paganismo. En la prisión de Kingston se ha consentido la presencia de un sacerdote pagano para dar consejos a tres presos. Y en el resto de centros penitenciarios británicos, se permite a todos los reclusos miembros de estos grupos, que posean una vestimenta sin capucha, incienso y joyas de simbología religiosa.

En todo caso, la brujería y el ocultismo están, sobre todo, fuera de las cárceles. Si en 1999 se estimaba la presencia de unos 200.000 paganos en EE UU, ahora se baraja la cifra de 800.000. Aunque por su tendencia al anonimato es casi imposible saber el número exacto, los últimos estudios confirman un gran aumento de las ciencias ocultas. ¿Y quién acude a ellas? Como señala la escritora y periodista Catherine Sanders en «El encanto de la ouija», el perfil de estos neopaganos es el de una mujer joven, feminista, ecologista radical y con aprecio por el boato de las ceremonias rituales. La mujer como «cuna de la vida», defender la naturaleza por estar llena de pequeños «diosecillos» y el morbo por lo prohibido son, según Sanders, estandartes de los aficionados a la brujería. Eso sí, no hay un canon único para estos imitadores de Harry Potter.

Magia negra

Junto a paganos y espiritistas, son los santeros africanos quienes se benefician del ocultismo europeo. Llegados con la inmigración, los «chamanes» florecen en París, Ámsterdam o Madrid. Ingieren sustancias alucinógenas, sacrifican animales y, por un módico precio, curan dolencias, males de ojo o arremeten contra los enemigos del cliente. Abultadas sumas que suelen ir a las arcas de mafias organizadas. En Madrid es fácil encontrar pasquines con publicidad de «chamanes» como el «Maestro Karan» o el «Profesor Darame». Utilizan idénticos textos, formatos, colores y promesas, pero remiten a personas, direcciones y teléfonos distintos. Alquilan pisos por unos días y emplazan a los clientes a pagar por adelantado. Luego abandonan el país. Prácticas ocultistas que ocultan realidades oscuras.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

Examen de amor conyugal

Actualizado 7 agosto 2010

Examen de amor conyugal. ¿Aprobado o suspenso?


1. El amor conyugal es plenamente humano:

¿Me preocupo diariamente de arreglarme, de asearme … ? ¿Suelo prepararme así para mi esposo(a), o para los demás?

¿Me preocupo de que seamos los dos una sola persona, o sólo me preocupa mi placer? ¿Qué es lo más importante que le falta a nuestro amor para ser plenamente humano? ¿Qué es lo más importante que sobra?

2. El amor conyugal es total:

¿Comparto con mi esposo(a) todos mis sentimientos?

¿Comparto con alguien algo que no sabe mi esposo(a)? ¿Me reservo cosas para mi? ¿Conoce mi esposo(a) todos mis problemas de trabajo? ¿Y mis tentaciones? ¿Y mis penas y alegrías?

¿Cuáles son las cosas que menos compartimos y que deberíamos compartir más de lo que hacemos?

3. El amor conyugal es fiel:

¿Hay alguien que perjudica nuestro amor de pareja? ¿los padres? ¿algún amigo … o amiga? ¿Tengo la costumbre de desahogarme y confiarme con alguna persona sin que lo sepa mi esposo(a)?

¿Me comporto en el trabajo igual que si estuviera presente mi esposota)?

¿Antepongo a mi esposo(a) los bares o la televisión, la politica, las diversiones, máquinas de juego, partidos de fútbol?

¿En qué o con quién le resto fidelidad? ¿Y él (ella)?

4. El amor conyugal es obligatorio para toda la vida:

¿Estamos haciendo un proyecto de vida coherente para compartir toda la vida, o sólo para salir del paso? ¿Qué o quién lo está impidiendo?

5. El amor conyugal es fecundo:

¿Estamos abiertos a tener los hijos que Dios quiera que tengamos?

¿Hay egoísmo en nuestros proyectos de fecundidad? ¿Hay comodidad? ¿Dialogamos sobre la gran responsabilidad que tenemos de todo ello?

¿Nos preocupa la obligación que tendremos de dar alimento espiritual a nuestros hijos? ¿Les enseñaremos a rezar?

¿Verán nuestros hijos en nuestra vida que es más importante el alma que el cuerpo? ¿O sólo se enterarán del valor que damos a las cosas materiales y al dinero?

6. El amor conyugal es, especialmente, cruz:

¿Qué es lo que está originando mayor dolor en nuestro matrimonio? ¿Podemos dismi­nuirlo? ¿Y evitarlo?

¿Cómo es nuestro comportamiento en esos momentos de dolor? ¿Lo soportamos con amor y por amor? ¿O nos ofendemos con soberbia y por soberbia por no poder remediarlo? ¿Nos acordamos en esos momentos de Jesucristo y de María Santísima? ¿Hemos com­probado su ayuda? ¿Vemos en el dolor la mano amorosa de Dios sobre nuestro matrimonio? ¿Daría yo la vida por mi esposo(a) hoy?

Abrazó el catolicismo tras pasar por la cárcel

LO REVELA JOSEPH PEARCE EN UNA BIOGRAFÍA

Oscar Wilde, escritor homosexual, abrazó el catolicismo tras pasar por la cárcel, afirma su biógrafo

Esta obra propone una revisión de la vida de un autor aclamado por muchos como un liberador sexual progresista.

Actualizado 7 agosto 2010

David Amado /ReL

Oscar Wilde vivió los últimos años de su vida como un paria. Tras pasar dos años en la cárcel de Reading, la sociedad puritana que había reído sus gracias le dio totalmente la espalda. Acosado y sin apenas amigos, Wilde se retiró a París. Allí murió en una buhardilla, enfermo y acosado por las deudas. La suya habría sido la muerte de un infeliz de no ser porque poco antes de expirar le administraron el bautismo y la unción de los enfermos. La pregunta que surge ante semejante decisión es clara: ¿Tuvo ese último acto algo que ver con su vida?

Hace algún tiempo apareció en castellano el libro de Joseph Pearce titulado «Oscar Wilde, la verdad sin máscaras» (Ciudadela Libros). Esta obra propone una revisión de la vida de un autor aclamado por muchos como un liberador sexual progresista. No se cuestiona la homosexualidad del gran escritor inglés, ni sus promiscuas relaciones. Lo que Pearce hace es desvelar al hombre que se oculta tras el icono de Wilde y mostrar sus verdaderas aspiraciones y deseos. Wilde, desde los primeros años de su vida, percibió que en el catolicismo había una belleza que no podía equipararse con ninguna otra del mundo. Sin embargo, luchó por resistirse al atractivo de la que llamaba la «Gran Ramera». Durante años le pudo su «dandismo», su hablar afectado y su deseo de éxito entre la alta sociedad londinense. Mientras su corazón se carcomía, el mundo aplaudía sus aforismos y se escandalizaba por sus atuendos extravagantes. El cinismo superficial del autor estuvo a punto de destruir su profunda conciencia interior. Acostumbrado a vivir con la máscara puesta, Wilde sólo llegó a conocer la verdad de su vida cuando unos desgraciados incidentes lo llevaron a la cárcel. Con la sospecha de pervertir a menores y de práctica homosexual, fue condenado a dos años de trabajos forzados. Y fue allí se reencontró con Jesucristo.

En los últimos años de su vida llegó a decir: «¿Quiere saber mi secreto? Se lo diré… he encontrado mi alma. Estaba feliz en prisión porque encontré mi alma». En la cárcel, Oscar Wilde leía los Evangelios en griego. Y señaló al respecto: «Es una manera deliciosa de comenzar la jornada (…) Las infinitas repeticiones a todas horas han marchitado para nosotros la frescura y el encanto poético de los Evangelios». La lectura de los Evangelios y la experiencia del sufrimiento desmoronaron su falsa fachada. En obras como «De Profundis», una carta amarga dirigida a Alfred Douglas (el amante que arruinó su vida), o «La Balada de Reading», el niño prodigio del decadentismo inglés encuentra un camino de redención y comprende que la verdad del arte está en Cristo.

Para Wilde, el camino de la decadencia acabó en el de la cruz. «Todos estamos en la cloaca -dice lord Darlington en «El Abanico de lady Windermere»-, pero algunos miramos hacia las estrellas». Por eso, como señala Pearce, «buscar a Wilde en la cloaca, sea para revolcarse con él en el fango o para señalarle con el dedo del desprecio farisaico, es no entenderlo. Aquellos que deseen conocer con mayor profundidad a este hombre tan enigmático no deberían mirarle a él en la cloaca, sino mirar con él hacia las estrellas».

Linchamiento de Rouco a un año de la JMJ

Actualizado 7 agosto 2010

Alejandro Campoy

El País prepara el linchamiento de Rouco a un año de la JMJ

Primera semana de agosto de 2010. Dos personas han recibido la llamada de reporteros de “El Pais” solicitándoles información sobre “El Yunque”. Naturalmente, esas personas han declinado amablemente hablar siquiera con los reporteros de “El País”. A partir de aquí, se impone una correcta lectura de un episodio que tarde o temprano llegaría, como en este blog se ha manifestado en más de una ocasión.

Que “El Yunque”, sociedad secreta de origen mexicano, lleva actuando en España desde hace muchos años está acreditado más que sobradamente. Que desarrollan sus actividades a traves de diversas plataformas y asociaciones debidamente inscritas en el registro del Ministerio del Interior, también está acreditado. Que la Conferencia Episcopal Española conoce estas actividades a través de diversos informes y dossiers que se le han presentado, es un hecho. Sólo falta la decisión adecuada en el momento adecuado.

Lo que no sirve ya es el incansable e inútil esfuerzo de pedir a los responsables de esta sociedad secreta que se “legalicen” y regularicen su situación. Es inútil. Ya han intentado regularizarse ante el Vaticano, sin renunciar en absoluto a sus juramentos de secreto y reserva, por lo que han sido rechazados. Intentan lo mismo sin éxito en España. Es inútil. De su parte no se puede esperar ya a estas alturas ni un sólo gesto, ni un sólo paso.

Porque “El País” no busca la verdad de este asunto, no ha buscado jamás la verdad de nada. “El País” sólo necesita poner en la calle la siguiente ecuación: sociedad secreta = extrema derecha = Iglesia Católica. Nada más. Y eso es lo que están dispuestos a hacer, y en eso han empezado a trabajar ya. Y tienen un objetivo muy claro: destapar un escandalazo y cargarlo sobre la Iglesia Católica a medida que se acerque la Jornada Mundial de la Juventud, poniendo en la diana a dos personas por encima de todo: al Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y al mismísimo Benedicto XVI. Y esto va a ir acompasado con los tiempos electorales del agonizante Rodríguez Zapatero.

Lo que no vale ya es seguir prisionero de la inmediatez y de los resultados visibles, cuando se está tejiendo la soga con la que después intentarán ahorcar a la Iglesia; lo que no vale ya son los planteamientos cortos de miras que sólo son capaces de ver cada campaña concreta, sea en objeción de conciencia, sea ante la ley del aborto, y quedarse en la cegata posición de que “esto está muy bien, hay que hacerlo y no hay que dejar que se pierda”. Por supuesto, pero desde el momento en que se está trabajando sobre arenas movedizas, no sólo se perderá todo eso sino que se derivará un daño mucho mayor aún. Pero no se ha querido ver, han primado los resultados inmediatos y el corto plazo, la inmediatez, todo por la incapacidad de ver un poco más allá y en un contexto más amplio.

Lo que no vale ya es seguir escondido detrás de una falsa “prudencia”, según la cual nadie de los que está al tanto de estas cosas debe hacer nada ni debe decir nada. En demasiadas ocasiones he oído eso de que “es que si todo esto llega a manos inadecuadas, el problema será muy grave”. Ya se dijo en su momento que tarde o temprano llegaría, que ésto era una bomba de relojería. Bien, pues ya ha llegado. No hacía falta pensar mucho para darse cuenta de que así sería, esta sociedad secreta va dejando un rastro demasiado evidente a medida que el volumen de sus actividades se incrementa.

Y lo que ya no vale de ningún modo son esas campañas victimistas que han utilizado hasta ahora los miembros de esta sociedad secreta, según las cuales ellos eran víctimas de calumnias, bulos y demás monsergas: estamos hablando de “El País”, estamos hablando de Prisa, sí, esos que están por encima de la ley, esos que están más allá del bien y del mal, para tragarse otros medios de comunicación contra la legalidad vigente y para actuar con total impunidad; sí, esos que utilizan las querellas que les puedan interponer para limpiarse en el excusado sus partes; el recurso a la amenaza con querellas que hemos sufrido los que no somos nadie ya no vale en absoluto.

Sólo hay una solución realista y eficaz: anticiparse. Resulta suicida esperar a que una situación enquistada termine estallando como ha ocurrido con la pederastia, como ha ocurrido con el caso de Maciel. La única solución es dar aire, no esperar, adelantarse. Todo lo que tiende a ocultarse, con independencia de que sea delictivo o no lo sea, genera sospecha y finalmente escándalo. Y Benedicto XVI está marcando unas líneas de actuación clarísimas frente a este estado de cosas. Y esta vez sería deseable no ser los tontos de la película, y si hay que sacrificar dos o tres campañas mediáticas que en cualquier caso son coyunturales, se sacrifican.

Urge, para septiembre, a la misma vuelta del verano, una instrucción pastoral para todos los católicos españoles. Ante ésto, Prisa, “El País” y La Moncloa misma quedarán completamente inermes. Quien tenga oidos…

Mensaje de Nuestro Señor a Joseph Melvin

Jesús le habló con estas palabras:

“Como San Pablo escribió en sus cartas, le gustaba mucho rezar por todos los cristianos, por todas las gracias y dones que necesitaban. Solía pasar largas horas en oración cada día y sus oraciones eran muy poderosas.

Os exhorto a todos, hermanos Míos, a rezar con mucho amor todos los días.

Pasad tiempo en contemplación conmigo y seréis bendecidos. Ésta es la oración de Mi corazón. Cada día, Yo pasaba tiempo en contemplación con Mi Padre. Los que están acostumbrados a esta oración encontrarán que es la mejor parte de su día. Rezad también por todos los miembros de vuestra familia, para que reciban todas las gracias y la ayuda que necesitan. Rezad asimismo por los que no creen, para que puedan recibir el don de la fe y llegar a creer en Mí, su Señor y Salvador. Pedidme en oración todo lo que necesitáis, especialmente crecer en vuestra vida espiritual y, si creéis, lo recibiréis. Pedid también en oración tener un corazón que perdone a todos los que os han ofendido para que no haya ni resentimiento ni odio en vuestro corazón. Os estoy llenando hoy con Mi amor.”

Padre Melvin

Categorías:Religión, Testimonios

UN PUENTE ENTRE CIELO Y TIERRA

UN PUENTE SIEMPRE ABIERTO ENTRE CIELO Y TIERRA

de Riccardo Caniato

Una vez, un peregrino le preguntó a un musulmán que estaba en Medjugorje: “¿Por qué viniste?” Y él le contestó: “Si la Madre de Jesús hizo todo este camino para encontrarnos, lo meno que yo podía hacer era venir aquí por Ella.” Viajé a Medjugorje por primera vez en 2001. Salí como periodista, regresé de ahí como testigo. Si en un principio prevalecía la curiosidad, que por cierto en mi profesión se considera una virtud, ahora el enfoque es diferente. Respecto a estos eventos tan peculiares, he tenido un camino interior que se puede resumir en tres etapas: la Virgen se aparece, entonces está viva, luego mi fe es auténtica.

“¡YO ESTOY AQUÍ!”

Cuando llegué a Medjugorje encontré una realidad exteriormente diferente de la que me habían descrito los que lo habían visitado en los años ’80: el pueblo campesino de entonces se había transformado en una pequeña ciudad moderna y prospera, que se había dotado de hoteles, pensiones, tiendas, bancos, puestos de comida y joyerías, como es normal en un lugar que atrae cada año a millones de personas. Sin embargo, al entender más la vida de ese lugar, entendí en mi interior que la atracción que desencadena todo esto es otra y es la misma desde 1981. Medjugorje es un lugar donde se experimenta el amor de Dios. Por donde miras, ves a personas de diferentes países – europeos, es cierto, pero también muchísimos libaneses, coreanos, japoneses, hasta chinos-, religiosos y religiosas de cientos de nacionalidades, incluso muy jóvenes, consagrados de viejas y nuevas realidades eclesiales, que aquí han encontrado o renovado su vocación. Medjugorje es una iglesia siempre llena a más no poder, en que se lee el Evangelio en diferentes idiomas, Medjugorje son veinte mil jóvenes que en verano alaban y cantan a Dios. Al mirarlos me acordé del pequeño Danjel y del anciano Jozo, los primeros en recibir un milagro… En la Biblia se lee que un día los ancianos y los niños se levantarán y bailarán juntos: Medjugorje ha sido para mí un anticipo de la Nueva Jerusalén, la toma de conciencia de una humanidad que vive de la providencia, alegre, confiada, entre los brazos de un Padre.

Han transcurridos casi treinta años, todos los videntes se han casado, algunos de ellos viven en otro lugar, pero este lugar no ha cambiado su esencia: Medjugorje ha estado orando treinta años, se ha arrodillado frente al Santísimo y a la Cruz. Medjugorje ha estado subiendo descalza al Podbrdo y al Krizevac. Medjugorje regresa cada día con Vicka para recibir miles de peregrinos en la escalera de una vieja casa de Biakovici; Medjugorje ha escuchado la palabra de María durante treinta años: porque Ella aún se aparece y Ella misma en algunos mensajes lo ha dicho: “Yo estoy aquí!”

LA VIRGEN “NOS” BENDICE

La primera vez que asistí a una aparición, estuve observando todo lo que pasaba alrededor: Hoy, se me presenta la ocasión, me quedo con mi cabeza entre mis manos, tratando de mirarme a mí mismo.

Esa primera vez fue en casa de Marija, en Italia, con su familia; había otras personas. Había ido con actitud profesional, pero no era prevenido porque la aparición es una modalidad de la revelación de Dios: no es por caso que el Evangelio empieza con la visita del ángel a María y termina con las apariciones de Jesús Resucitado.

Como a las 5:15 p.m. se empezó a rezar el Rosario. Estábamos de rodillas frente a una imagen de bulto de la Virgen, único elemento sagrado en la sala de esta moderna, muy limpia y ordenada sala, de un clásico departamento de ciudad.

Participaban también los hijos de María, en ese entonces pequeños que un momento se colgaban del vestido de su mamá, otro provocaban a los presentes en un juego de miradas. Marija y Paolo los dejaban pero ella de vez en cuando les llamaba la atención con firme ternura para que se portaran bien. Al terminar la coronilla, la vidente guió la oración del Credo y de los siete Pater, Ave y Gloria, hasta cuando de pronto cayó el silencio. Eran como las 5:45 p.m. En ese momento Marija miraba hacia un punto determinado en alto, sus mejillas encendidas de un color más fuerte. En la habitación no volaba una mosca. Obviamente yo no veía ni escuchaba nada pero era evidente que la joven mujer estaba hablando con alguien. Sus labios se abrían y se cerraban como en una conversación normal, aun cuando desde el primer momento del éxtasis no se percibía el sonido de su voz. Como se me había permitido sacar algunas fotos, busqué un ángulo favorable, pero como había gente y el espacio no era grande, para encontrarlo tuve que pasar exactamente frente a Marija. Fue un segundo: miré derechito hacia sus ojos y me di cuenta que su mirada se había quedado indiferente: al menos los ojos no mostraron ningún parpadeo y la joven seguía comunicándose más allá de mi persona. Desde mi nueva perspectiva la veía hablar o prepararse a escuchar: sobre su rostro, a veces extasiado a veces más contraído, pasaban participación y sentimientos diversos. En ese momento el hijo más pequeño le pasó entre las piernas y trató más de una vez de atraer la atención de su mamá. Inútilmente. Por fin Marija bajó su cabeza, la levantó y entonó el Magnificat. Habían transcurrido cuatro minutos.

Inmediatamente después nos dijo que la Virgen había orado y escuchado las intercesiones. Ese encuentro termino, entre un pastel y una bebida, en un ambiente familiar: me vinieron a la mente las primeras comunidades cristianas que se reunían para orar y compartían lo que tenían. Esa noche una frase dominaba mis pensamientos: “La Virgen nos bendijo”. Marija había dicho exactamente “nos”: no sólo la vidente sino que cada uno de nosotros ahí presentes había sido objeto de la atención de la Virgen. Más adelante, otra vidente, Mirjana, me confirmó este concepto. Cuando le pedí que orara para un niño que estaba a punto de muerte, ella cándidamente con sencillez me contestó: “Está bien, pero acuérdate que mi oración vale como la tuya.” No me dejó el tiempo de contestarle y aclaró: “Si yo hiciera diferencias entre mis hijas, no sería una buena madre. La Virgen es (una buena madre).”

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