Archivo

Archivo para 11 agosto 2010

Católicos de Francia rezan ante Virgen de Lourdes

Católicos de Francia rezan ante Virgen de Lourdes por la Iglesia en el mundo

ROMA, 13 Ago. 10 / 06:41 pm (ACI)

Como parte de la peregrinación anual de los católicos de Francia hacia el Santuario de la Virgen de Lourdes, este domingo 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de María, los participantes de la 137° edición de este evento rezarán ante la Madre de Dios por la familia, los jóvenes y la Iglesia universal, “para que se mantenga fiel al Evangelio, unida en la fe y en la dinámica de la esperanza“.

Este momento de oración se inserta en la peregrinación de los católicos franceses a Lourdes, que este año es presidida por el Arzobispo de Lille y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Francia, Mons. Laurent Ulrich y que lleva como lema “Junto a Bernardette, haz la señal de la Cruz“.

La peregrinación es organizada este año por los Agustinianos de la Asunción que están celebrando el bicentenario del nacimiento de su fundador, P. Emmanuel d’Alzon. Este evento, señala la nota de L’Osservatore Romano, “es un momento de gracia para volver a las fuentes de la fe y conformar la vida cotidiana a la voluntad divina, con la ayuda de la oración, el silencio, el recogimiento y bajo la mirada de la Virgen María“.

La oración del domingo hace parte de la “Oración por Francia y el mundo“, una tradición que se originó en la consagración que hizo Luis XIII ante la Virgen de Lourdes el 10 de febrero de 1638.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

Éxito en el matrimonio

Autor: Remedios Falaguera | Fuente: Sontushijos.org

“Lo nuestro”, una maravillosa aventura

Todo empezó hace 25 años. “Lo nuestro”, como me gusta llamar a mi matrimonio, no sólo es una aventura, la más apasionante y maravillosa, que constituye una fuente de felicidad incomparable. Es más, mucho más. El solo hecho de mirarnos a los ojos y decirnos diariamente “siempre te volvería a escoger a ti, y solo a ti”, lleva consigo la puesta en marcha de un proyecto de amor de por vida en el que “por pesadas y tormentosas que sean las pruebas que nos esperan, no estaremos nunca abandonados a nosotros mismos, no caeremos nunca de las manos del Señor, las manos que nos crearon y que ahora nos siguen en el itinerario de la vida. Como confesará San Pablo: “Quien inició en vosotros esta buena obra, la irá consumando” como nos asegura Benedicto XVI.

Si bien nuestra vida, como la de todos, es una película en blanco y negro llena de victorias y fracasos, de momentos alegres y tristes, de diferencias y consensos, de superar juntos las muertes de seres queridos y de amigos que uno prefiere olvidar; en definitiva, de todo aquello imprescindible en el juego especial y maravilloso con el que llegamos a alcanzar la felicidad. A pesar de todo ello, saber enamorarse muchas veces, de la misma persona requiere de nuestra inteligencia, voluntad y libertad para garantizarnos el éxito.

Los que me conocen saben de mi gran afición culinaria, de mis dotes de gran gourmet. Conocer los detalles del “buen comer” y del “buen beber” es un arte que requiere una gran inversión, del mismo modo, que “el buen hacer en el matrimonio” exige los mejores ingredientes para mantenerlo vivo y fortalecerlo durante toda la vida sin dejarlo a la improvisación, al destino, ni a la suerte.

Aquí tienes una receta, mejorada con los años, para preparar el exquisito «Éxito en el matrimonio»:

-Mezclamos en un bol los ingredientes: cada uno los que tenga a mano y en su totalidad, con su acidez y su confitura. No busques otros mejores, ni de sabores compatibles a tu paladar, ni mucho menos pretendas ver cualidades y defectos diferentes en los productos que conservas en tu alacena. ¡No temas nunca de si el otro ingrediente es el adecuado. Más bien, preocúpate de ser tú el ingrediente más apropiado para él!

-Les damos vueltas hasta que afianzar una masa. No te preocupes de la mezcolanza de sabores. Hay que descubrir la riqueza de compartir aromas en la mezcla, muy superior a degustarlos en su individualidad.

-Solo necesitas un poco de esfuerzo diario y continuo de «querer querer», con sus virtudes y con sus defectos al otro, e intentar adaptar todos los ingredientes al molde elegido para el resto de vuestra vida sin perder la autenticidad de ser quienes sois.

-Cuidar los detalles pequeños. El arte del “buen comer” gana valor cuando el comensal siente el respeto y el amor de tu trabajo.

-No tengas nunca miedo al resultado. Pide perdón… ¡y prueba otra, y otra, y otra vez! Como los grandes gourmet, tendrás que dedicar miles de horas, alguna que otra lágrima y cantidades enormes de sonrisas, hasta que consigas el éxito.

Y recuerda: Antes de servir riégalo con grandes cantidades de sentido del humor, añade tu toque personal, y ya tienes el plato listo para señalar al comensal: ¡Tú eres la persona más importante para mí!

Comentarios al autor: rfalaguera@gmail.com

La web del Vaticano se actualiza

WWW.VATICAN.VA

La web del Vaticano se actualiza y promete gratas sorpresas

Es el portal católico más visitado a nivel mundial y puede jactarse de ser, además, el oficial de la Iglesia católica

Actualizado 13 agosto 2010

Jorge E. Mújica/ReL

Es el portal católico más visitado a nivel mundial y puede jactarse de ser, además, el oficial de la Iglesia católica. Lo llaman la «voz virtual de los Papas», «la imagen misionera del Papa», y sus orígenes se remontan a la mundialización misma de la world wide web, allá por 1995 (si bien quedó formalmente establecido en la pascua de 1997), cuando una monja polaca propuso a Juan Pablo II usar las nuevas tecnologías como areópagos modernos. Gracias a www.vatican.va la voz del Papa y la imagen auténtica de la Iglesia llegan a los confines del mundo.

A www.vatican.va «nosotros lo consideramos una especie de ventana virtual del Papa en la red, como esa ventana desde la que reza el Ángelus, la cual permite al Pontífice asomarse a Internet», dijo el sacerdote argentino Lucio Adrián Ruíz, responsable del servicio de internet de la gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, en una entrevista concedida al diario L´Osservatore Romano (cf. Un clic per entrare nella casa del Papa, 11.08.2010).

Novedades
Pero la entrevista a monseñor Ruiz ha ofrecido mucho más que datos de carácter histórico: también ha trazado las próximas novedades que presentará el famoso web site del Vaticano. ¿Cuáles? Lo reveló el entrevistado: «Estamos estudiando una actualización no sólo gráfica sino también estructural que permita aprovechar el contenido, sobre todo la presencia virtual del Papa, de una mejor manera en Internet».

La tarea no es fácil pues www.vatican.va contiene más de medio millón de páginas dentro. Pero la necesidad es apremiante: el portal recibe más de tres millones de hits diarios, especialmente de Estados Unidos, Italia, España, Alemania, Brasil, Corea del Sur, México, Canadá, Francis y China. ¿Más novedades? «Estamos por ampliar la sección de los Papas, incluyendo a todos los sucesores de san Pedro, tratando de poner los documentos principales de cada uno, de modo que se puede tener el magisterio pontificio on line», mencionó el responsable de servicio de Internet del Vaticano al rotativo de la Santa Sede.

En ruso y árabe
Ciertamente no es todo, también están previstas la inclusión de las intervenciones ligadas a la actividad diplomática del Vaticano, la creación de una página que recoge todos los videos del Papa actualmente presentes en el portal, el lanzamiento del portal con versiones en ruso y árabe, la implementación de un nuevo servicio estadístico para conocer con mayor exactitud los datos relacionados con la web misma y la puesta en marcha de un portal independiente para L´Osservatore Romano y otros diversos organismos de la Santa Sede.

En la entrevista a monseñor Lucio Ruiz hay otros dos puntos interesantes: los ataques por parte de hackers y el equipo de trabajo que apoya en todas estas áreas de la comunicación digital. Sobre lo primero responde que «Hay siempre buenas relaciones con la INTERPOL, la Policía de las telecomunicaciones y la inteligencia italiana, que nos ayudan en nuestro atento análisis cotidiano y en la protección de nuestros sistemas».  Y sobre la oficina que lidera refiere: «Esta realidad, institucionalmente depende de la dirección de telecomunicaciones del Estado de la Ciudad del Vaticano, que reagrupa los diversos servicios de telecomunicación con la intención de ofrecer un servicio eficaz y eficiente en este ámbito».

Organización
¿Cómo se organizan? Responde el sacerdote argentino: «Somos veintiún personas en una estructura doble […]: el staff técnico y el documental-gráfico. El primero atiende los aspectos técnicos para dos finalidades: dar acceso a internet y ofrecer los servicios de internet: el segundo coordina y agrega los contenidos que proviene de la Santa Sede y del Estado de Ciudad del Vaticano y tienen como destinatario al sitio».

En los últimos mensajes del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se ha insistido en el uso de estos medios para acercarse a las almas. La presencia del Vaticano en internet y sus proyectos son una esperanzador consuelo.

Yo te enseñaré el camino del cielo

Escrito por Redactora

sábado, 14 de agosto de 2010

Homilía en la fiesta de la Asunción de María,

Catedral de Sigüenza, 15 de agosto de 2010

Novena de la Virgen de la Mayor

Jesús de las Heras Muela

En el año 1818, un sacerdote de la diócesis de Lyon es destinado a una pequeña aldea, llamada Ars. El sacerdote  había sido hasta entonces coadjutor de la parroquia de Ecully y se llama Juan María Bautista Vianney. La aldea de Ars, ala que era destinado, distaba 35 kilómetros de Lyon.

. El padre Vianney se encaminaba  hacia Ars. Al acercarse a la aldea de su destino, era tanta la niebla que el buen cura perdió la orientación. Estando extraviado por aquellos campos, tuvo la fortuna de encontrarse con unos niños pastores que están cuidando sus ovejas. Se acerca a ellos para preguntarles el camino de Ars. Uno de los chavales, llamado Antonio Grive, se lo indica. Amiguito ‑dijo el sacerdote Vianney‑, tú me has mostrado el camino de Ars; yo te mostraré el camino del cielo. Después el joven pastor le dijo al sacerdote que el lugar donde se hallaba era justo el límite de la parroquia, e inmediatamente el joven sacerdote se puso de rodillas  para rezar.

Pasados los años, aquel humilde cura transformará la parroquia de Ars –“Ars ya no es Ars”- y las vidas de sus habitantes y las de cientos de miles de personas. Aquel cura, aquel humilde cura francés, sabía que el sacerdote era el amor del Corazón de Cristo y durante el cerca de medio siglo que atendió aquella pequeña parroquia se esforzó a repartir, a manos llenas, el amor, a través de una vida heroica de oración y de penitencia y mediante un admirable ejercicio de caridad y de fidelidad al ministerio –singularmente el ministerio del sacramento de la Confesión- que le había sido confiado.

La misión del sacerdote es enseñar el camino del cielo

¿Qué es ser sacerdote, cuáles son su identidad y su misión? ¿Cómo ser sacerdote hoy día en medio de un mundo magnífico y atormentado, convulso y fragmentado, donde tantas veces las sociedades tradicionalmente creyentes y religiosas se han instalando en la llamada apostasía religiosa y viven  -o quieren vivir- como si Dios no existiera? El sacerdote, amor del Corazón de Cristo, es quien debe mostrar el camino del cielo. Pero como nadie da lo que no tiene, el sacerdote ha de estar primero repleto de razones y de esperanzas “del cielo”, esto es, ha de ser él en primer lugar testigo del Dios al que sirve y al que anuncia y quien “habita” en el cielo que es nuestra heredad y vocación, en el cielo que no puede esperar.

Aquel humilde y humanamente insignificante cura rural francés mostró el camino del cielo, mostró el camino de Dios, porque Dios habita en él y en sus esfuerzos y virtudes. Este 14 de agosto la Iglesia ha celebrado memoria obligatoria de otro extraordinario sacerdotes, en este caso, polaco y prácticamente coetáneo nuestro. Se trata del fraile franciscano conventual Maximiliano María Kolbe, el mártir de la caridad en Auschwitz, en 1941. Son muchos quienes recuerdan aquel gesto sublime suyo en la celda de la muerte cuando se ofreció a la cámara de gas para salvar la vida de un padre de familia, quien, por cierto, en 1982 asistió a su canonización. Aquel gesto tan heroico como crudo y duro del padre Kolbe se abrió de par en par las puertas del cielo. Pero él, mártir de Cristo, como tantos y tantos miles de mártires de toda la historia del cristianismo, no solo recibieron la siempre inmerecida gracia del martirio, sino que además se preparó –siquiera misteriosamente a ella- a través de toda una vida de pequeños y cotidianos heroísmos, en mayor o en menor medida significativos e importantes a los ojos de los demás. Dicho de otra manera: la letal cámara de gas del campo del horror y del exterminio infame de Auschwitz fue, sí, el camino del cielo para el padre Kolbe. Sí, pero no solo este fue su sendero hacia a Dios: lo había sido durante años su vida de fraile, de misionero, de periodista, de predicador, de confesor, del ardiente devoto y difusor de la Inmaculada.

La fiesta de la Asunción es la fiesta del cielo

La liturgia de la Iglesia, en este luminosísimo día de la Asunción de María, es también eco en sus oraciones, en sus lecturas bíblicas y en el conjunto de ambiente vital y celebrativo, de que el cielo es, como dije, antes la vocación, la heredad y el destino de todos y cada uno de los hombres y mujeres, de todos y cada uno de nosotros. Porque, en la fiesta grande de la Asunción, lo que celebramos es precisamente esto: el triunfo definitivo de María se convierte en figura y primicia de toda la Iglesia que un día será también glorificada. Porque María, en y con su Asunción, es consuelo y esperanza del pueblo de Dios todavía peregrino.

La Asunción, hermanos, la fiesta que hoy florece y estalla en todos los rincones de nuestros pueblos y ciudades, en todos los rincones de nuestras propias vidas, es la fiesta del cielo, de un cielo que no puede esperar tampoco para nosotros, pero de un cielo que solo se gana en la tierra y para él necesitamos hombres como los sacerdotes y testigos e intercesores como María que nos muestren su camino, el camino de cielo.

Y a la luz de la liturgia de esta fiesta de la Asunción de María y a través, entonces, del ministerio de la Palabra confiado como un tesoro y como un servicio sagrado a los sacerdotes, he aquí algunas de las etapas de este camino del cielo.

La primera de ellas surge fácilmente reconocible en la lectura del Evangelio de la  víspera de la fiesta de la Asunción: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.  En la Palabra de Dios está contenido el camino del cielo. Sin embargo, ¿cuántas veces nuestros oídos y nuestros corazones se endurecen mientras esta es proclamada, cuántas veces acudimos a ella, rezamos con ella, nos nutrimos de ella? ¿Cuántas veces la Palabra de Dios viene a nuestros corazones para hallar respuesta y luz a los distintos envites y circunstancias de la vida? Palabras no faltan en nuestras vidas. Todo lo contrario: hasta sobran y además a través de todos los medios. No sabemos estar callados, no sabemos valorar ni escuchar el silencio. Hacemos de la palabra hasta ruido atronador, pero nos negamos a escuchar la Palabra con mayúscula.

María, testigo y maestra del camino del cielo

El primer camino del cielo, la primera misión del sacerdote es servir, testimoniar y vivir en, de y para la Palabra de Dios. El primer servicio de María y por ello su primer mérito para ser asunta en cuerpo y alma a los cielos fue escuchar y cumplir la Palabra de Dios. Y solo así fue posible que Palabra tomara carne y habitará y floreciera en sus mismísimas y virginales entrañas maternas.

La escucha de la Palabra de Dios -y, por supuesto, la gracia del Altísimo- hizo de María Santísima mujer de oración y de acción, bien acompasadas ambas realidades capitales para la existencia cristiana, capitales para seguir el camino del cielo. En el Evangelio del día de la fiesta de Asunción  -el conocido relato lucano- de la Visitación a su prima Santa Isabel- nos muestra otras, al menos, tres virtudes esenciales, tres medios infalibles para proseguir en el camino del cielo. “¡Dichosa tú que has creído –le dijo su anciana y gestante prima Isabel- porque te ha dicho el Señor se cumplirá!”.  La fe es la brújula del camino del cielo, es su luz en medio de las nieblas y de las oscuridades: no permite verlo todo, pero sí nos alumbra según avanzamos, según seguimos recorriendo el camino.

El sacerdote es una de esas brújulas necesarias para orientarnos en el camino del cielo. Como nos recuerdan las dos epístolas de las dos Liturgias de la Palabra de la fiesta de la Asunción -la de la misa de la víspera y la de la misa de la fiesta- el hombre de todas las épocas y de todas las culturas se hallan y se enfrenta a lo largo al dilema y la drama de su desaparición física, de su corruptibilidad. Y ninguna respuesta humana ha sido, es y será jamás capaz de responder a este enigma, a este misterio, a este desgarro, a esta tragedia. ¿Vivir para morir? ¡No! La muerte ha sido absorbida en la victoria de Jesucristo, el Hijo de María. Nuestro destino no es la corrupción. No es la materia. Ni procedemos de la nada ni nos encaminamos a la nada. Procedemos de Dios y a El nos encaminamos. Y la muerte -el gran enemigo, el gran dragón rojo de siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas- es vencido en Jesucristo, que se hizo muerte y resurrección por nosotros. Y es que el amor es siempre más fuerte y más fecundo y definitivo que la muerte. Ese amor, que en el relato evangélico de la Visitación, se convierte también en ejercicio de servicialidad y caridad, otro de los infalibles caminos de cielo.

Por pura gracia y privilegio y en razón de la Encarnación y de su papel en la Redención, Dios no quiso que sufriera la corrupción del sepulcro la mujer que por obra del Espíritu Santo concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo, Hijo suyo e Hijo de Dios y Señor nuestro. Pero sí la desaparición física, al igual que en otros momentos el dolor y la pena.

¿No pensáis que nuestro mundo, en exceso alocado, materialista, inmanentista, necesita saber para que vive, saber para que sufre, saber para que muere, saber para que y a qué espera? ¿No será esta una de las permanentes lecciones de María y uno también de los permanentes y pacientes servicios del sacerdote?

No hemos sido creados ni de la nada ni para la nada: somos ciudadanos del cielo, somos herederos de la eternidad, somos moradores de la casa del Padre. Llevamos en el alma, impreso a fuego, el anhelo irrefrenable de la felicidad y de la eternidad,  que, en esta vida apenas intuimos, atisbamos y balbuceamos. Y quien que haber un “lugar”, un “tiempo”, un estadio para saborear y ver cara a cara y para siempre esta felicidad. Esto es el cielo.

Un cielo que no puede esperar y que solo ganamos en la tierra. Con la escucha de la Palabra, con la fe, con el ejercicio de la caridad y con la práctica de las virtudes que, como en el caso de María, nos hacen merecedores de este cielo: el espíritu de oración y de alabanza, la humildad y la misericordia y la servicialidad y el amor.

María, en su vida y en su Asunción, nos enseña el camino del cielo. El sacerdote ha de enseñarnos el camino de cielo. Y esto –el descrito en esta homilía- es el camino del cielo: Jesucristo, camino, verdad y vida, el hijo de María, el sacerdote por excelencia.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

San Estanislao de Kostka

San Estanislao de Kostka, Seminarista

13 de Agosto

Era hijo de un rico senador de Polonia, y nació en el año de 1550. A los 14 años, fue admitido en un colegio jesuita, donde se educó. Durante esta misma época, su padre lo hospedó en la casa de un calvinista protestante, el cual trataba mal a los católicos que eran fervorosos. También sufría mucho por su hermano mayor, Pablo, quien vivía mundanamente, todo lo contrario que Estanislao, que ya desde muy joven fue recogido y piadoso. Todo esto fue formando su personalidad y lo fue desprendiendo del mundo, donde la gente, muchas veces no sabe hacer felices a los demás.

Ante la negativa de su padre de responder a la vocación de sacerdote, Estanislao decidió huir. Quiso hacerse jesuita en su país, pero los padres de esa comunidad no lo aceptaron por no ganarse de enemigo a su padre. Entonces emprendió una caminata de 500 kilómetros. Primero a Alemania, donde fue recibido amablemente por el superior regional de los jesuitas, San Pedro Canisio, y luego, hasta Roma, donde el superior general San Francisco de Borja lo recibió con especial afecto.

Al principio, se dedicó a oficios humildes y domésticos, tarea que hizo con muy buena voluntad y alegría a pesar de que, por venir de familia adinerada, no estaba habituado a este tipo de trabajos. Fue admitido en el noviciado, donde pasó sólo nueve meses.

Su amor a Jesús Sacramentedo era tan fuerte, que cuando entraba al templo su rostro se enrojecía y resplandecía.Y durante la misa o después de comulgar era frecuentemente arrebatado en éxtasis, sin darse cuenta de lo sucedía a su alrededor.

El 15 de agosto de 1568, cuando sólo tenía 18 años, falleció. Poco después, su hermano Pablo llegó a Polonia para llevárselo por la fuerza, y se encontró con la noticia de que Estanislao había muerto. A raíz de esto, Pablo se convirtió en un fervoroso creyente, y asistió a la beatificación de su hermano.

Por intercesión de San Estanislao se obtuvieron numerosos milagros, y el Santo Padre lo canonizó y lo declaró patrono de los novicios y de los que se preparan al sacerdocio.

Cómo habla nuestro cuerpo

Los mitos acerca de los métodos naturales de regulación de la fertilidad, desmontados

Hay diversos tipos de métodos naturales de planificación familiar. Su objetivo: el propio conocimiento del cuerpo de la mujer; en concreto, sus períodos de fertilidad. Con ello, el matrimonio puede planificar concebir un hijo o esperar, por motivos razonables. Son sanos, fiables, promueven la igualdad y el respeto entre marido y mujer…, pero aún poco conocidos, y sobre ellos pesa una gran losa de leyendas urbanas. Las desmonta doña Marisa García Conde, directora de Woomb (la Organización Mundial del Método Billings) en España. He aquí el resultado de nuestra conversación con ella:

¿Los métodos naturales sirven solamente para intentar quedarse embarazada?

Falso. Los métodos naturales (MN
) se fundamentan en el conocimiento que la mujer tiene de cómo funciona su propio cuerpo y su fertilidad. Es

decir, la mujer que los conoce puede saber qué días de su ciclo es fértil y qué días no. En función de este conocimiento, podrá, junto a su marido, obrar en consecuencia: si quieren concebir un hijo tendrán relaciones sexuales en el período más fértil. Si la intención es posponer un embarazo, evitarán las relaciones sexuales.

¿Los métodos naturales son machistas porque implican tan sólo a la mujer?

Falso. Se podría decir todo lo contrario. En los MN, es la mujer la que marca los tiempos. Porque es ella la que tiene la información de los períodos de fertilidad e infertilidad. Por tanto, se abre la puerta a la iniciativa de la mujer en las relaciones, algo demandado por ellas durante mucho tiempo.

Pero avanzando un paso más, podemos decir que los MN son responsabilidad de los dos. Los matrimonios que viven los MN, los viven de común acuerdo y los dos asumen la responsabilidad de tener o no una relación en un momento determinado del ciclo.

En la enseñanza de los MN, se incide en la necesidad de que el hombre asista a los cursos y aprenda junto con la mujer, y se constata frecuentemente que éste queda admirado al conocer el misterio del funcionamiento del cuerpo de la mujer. Al final, en muchos casos son ellos los que apuntan en la gráfica e interpretan las observaciones de la mujer.

Por el contrario, los métodos anticonceptivos son los que dejan caer la responsabilidad en uno de los dos miembros de la pareja, que además es el que sufre las consecuencias físicas (es ella la que va al quirófano, la que tiene que acordarse a diario de tomarse la pastilla, la que sufre los efectos secundarios…)

Con los métodos anticonceptivos sí que es la mujer la que queda a merced del apetito del hombre en todo momento, puesto que ya no hay nada que le impida tener una relación sexual.

¿Los métodos naturales son machistas también porque no «dejan» a la mujer tener relaciones cuando más le apetece?

Ciertamente estamos en la cultura del me apetece, de seguir el instinto, de aprovechar el momento, del aquí te pillo aquí te mato. Lo espontáneo tiene un valor por sí mismo, y en lo que se refiere a las relaciones sexuales, parece que se ha convertido en un sello de garantía.

El amor no es espontáneo. La espontaneidad del amor es un mito romántico. En la dinámica del amor hay un primer momento del nacimiento, pero el paso fundamental es de sentir amor a aprender a amar, y eso no es espontáneo. De sentir amor o no sentirlo es algo de lo que no se tiene dominio, y en eso sí puede haber algo de espontaneidad, pero eso no se puede convertir en la pura verdad del amor. La verdad del amor me permite construir el acto de amar.

Puede que la época fértil sea por naturaleza más predispuesta a la relación sexual, algo así como el celo en los animales, pero las personas somos cuerpo y espíritu, y podemos superar esto si es por algo decidido y bueno para la pareja. No se puede dejar llevar uno sólo por el me apetece, porque esto hablaría sólo de genitalidad, de instinto, y la persona tiene otra dimensión más profunda. La sexualidad bien entendida es una parte instintiva, y otra parte espiritual y afectiva, y ambas son inseparables.

Por otro lado, los MN no son un conjunto de restricciones. No permiten ni prohíben nada. Con el conocimiento de la fertilidad que se adquiere por los MN, el matrimonio decide libremente lo que van a hacer. Ellos son los que toman la decisión de tener o no una relación sexual teniendo en cuenta sus responsabilidades, el uno para el otro, con los hijos ya nacidos, y para con la sociedad.

¿Los métodos naturales se cargan la «pasión» del momento, porque no permiten tener relaciones ciertos días?

No se cargan la pasión, sino que posponen la misma a otro momento por un bien mayor para la pareja, y porque así lo han decidido. Nuestra libertad nos dice que, en un momento dado, esto es mejor por una causa justa. Además, potenciamos y desarrollamos otras formas de amar que se pueden tener olvidadas y que también enriquecen a la pareja.

La doctora Billings nos contesta a esta cuestión: «Hay un rechazo cultural a la idea de abstinencia y responsabilidad sexual. Con acierto o no, se adjudica a menudo a los varones la falta de capacidad para practicar la continencia. Son irrebatibles las razones para enseñar a una mujer a que reconozca su patrón básico infértil y los cambios asociados con la inminencia de la ovulación.

La abstinencia del hombre contribuye a fomentar su sensibilidad hacia las necesidades de su mujer, a prestarle atención como una verdadera persona. Libera a la relación conyugal del sexo recreativo, libre y siempre disponible.
Hay poco romance sin la abstinencia. La expresión sexual parece perder su sabor, que naturalmente se regenera por la abstinencia. Lo que se consigue con esfuerzo, lo que se desea y a veces se niega, adquiere valor.

El hombre profundiza en el entendimiento de su mujer y de sus reacciones, al conocer el ciclo femenino con sus irregularidades propias. Saber que ella es capaz de sufrir estados anímicos cambiantes agrega emoción a la vida común. Así, la aburrida estabilidad hormonal y la formalidad masculina son complementadas por la riqueza de un temperamento que tanto canta como llora.

Cuando la gente rechaza la planificación familiar natural porque involucra abstinencia sexual, uno se extraña preguntándose cómo se manejan en las muchas situaciones en las que la abstinencia se impone de todos modos. La abstinencia en una relación floreciente es una expresión de amor y respeto, una conquista de uno mismo para poder hacer madurar el don de sí mismo en modos diversos a la intimidad genital, para demostrar que la fidelidad no sólo es sexual. La abstinencia es fundamental para nuestra naturaleza».

¿Por qué la Iglesia no permite el preservativo, como método anticonceptivo, y sí los métodos naturales, para el mismo fin, que es el evitar un embarazo?

La relación sexual tiene dos dimensiones inseparables: la unitiva y la procreativa. La introducción de un elemento (preservativo, anticonceptivo) sólo se hace para separar la unión de la procreación. El método natural respeta estos dos aspectos, unitivo y procreativo, no los separa, los respeta, no añade nada que separe al hombre de la mujer, simplemente enseña la fertilidad, y el matrimonio, con su libertad, decide.

¡Cuántos hijos son resultado de aplicar los métodos naturales! No son nada fiables.

Falso. Esta afirmación, desgraciadamente, se encuentra en muchos folletos informativos que se reparten desde centros sanitarios. Proviene en gran medida de los fallos que aparentemente tuvo el método Ogino. Éste es un método fundamentalmente estadístico que ya se advirtió en su día que tenía muchas limitaciones. Limitaciones que no fueron tomadas en cuenta y que tuvieron como consecuencia, parece ser, un gran número de embarazos inesperados.

Este concepto traduce un gran desconocimiento de los MN, pues reduce los métodos naturales al método Ogino. En algunos folletos se ha visto incluso el método de la marcha atrás como un método natural. Por otro lado, se adivina una cierta intencionalidad de vender métodos anticonceptivos.
Si entramos más concretamente en cifras de efectividad, no se pueden olvidar los resultados obtenidos en China con la enseñanza del Método Billings. Las cifras en esta país cobran un significado especial por dos motivos fundamentales: uno es la gran población, el elevado número de habitantes hace que los resultados, éxitos o fracasos, se multipliquen; y, por otro lado, la fuerte presión que soporta la población china, desde hace mucho tiempo, donde la política del hijo único obliga a las mujeres a abortar cuando ya tienen un hijo. Esto es causa también de la dramática situación de las niñas en China. Los datos no dejan de ser sorprendentes: 3.645.000 parejas conocen y viven el Método Billings para espaciar embarazos, con una tasa de éxito cercana al 99%.

Con respecto a la efectividad en la búsqueda de embarazos, podemos referirnos a los datos obtenidos por la doctora Martínez Irazusta en el trabajo realizado en el EAP El Juncal (Madrid). En dicho estudio se entrenó a un grupo de 60 mujeres en el reconocimiento de los métodos naturales de regulación de la fertilidad. De estas 60 mujeres, 50 estaban diagnosticadas de infertilidad primaria o secundaria, y se encontraban en lista de espera para técnicas de reproducción asistida. De las 55 mujeres que deseaban quedarse embarazadas al iniciar el curso (marzo 2007), 40 lo consiguieron entre marzo y septiembre de 2007. Las cifras hablan por sí solas.

Los métodos naturales no funcionan cuando la mujer es irregular.

Falso. Precisamente porque los MN dan información fidedigna de lo que está pasando día a día en el ciclo de la mujer, son los métodos más eficaces para todo tipo de mujeres en cualquier época de su vida reproductiva: lactancia, premenopausia, para mujeres que dejan la píldora (cada vez más numerosas), etc.
Las mujeres con ciclos irregulares se ven especialmente beneficiadas por el conocimiento de los métodos naturales, pues son capaces de reconocer acontecimientos que en otras mujeres les sorprenderían. Saben interpretarlos y actuar ante ellos. En muchas ocasiones estas mujeres tienen dificultades para concebir, pero, gracias al conocimiento que tienen de su fertilidad, pueden llegar a concebir, como hemos visto antes.

Los métodos naturales son sólo para católicos.

Falso. Los MN son válidos para cualquier mujer de cualquier condición, sin distinción de nivel cultural, económico, creencia religiosa, etc. De hecho, están extendidos por todo el orbe, tanto en países católicos como países de otras religiones. El aparato reproductor de la mujer es igual independientemente de su religión. Los MN respetan la persona, su biología y su dignidad, y por eso son beneficiosos para todas las mujeres.

Los métodos naturales son ecológicos y la Iglesia los permite porque no son artificiales.

Los MN podemos decir que son ecológicos en cuanto que respetan los ciclos fisiológicos de la mujer, sin alterarlos. Pero lo esencial, lo que les hacen realmente naturales, no es la ausencia de lo artificial; lo natural no es entendido como una cuestión puramente biológica, sino que hace referencia a la naturaleza del hombre: lo que es natural en el hombre es el conocer. Tenemos un conocimiento, y es bueno que el hombre y la mujer se conozcan. Que sepan leer dentro de sus experiencias; y una de sus experiencias es cómo viven su propia sexualidad. Lo que los MN presentan es un mejor conocimiento de la mujer.


Esto indica que el conocimiento de la fertilidad se incluye en la integridad humana, no es simplemente el conocimiento de unos ciclos y sus manifestaciones externas, sino entender qué significa la sexualidad para el propio hombre y, especialmente, para la mujer. Ellos entienden que el acto sexual tiene un significado unitivo y un significado procreativo que son respetados por los métodos naturales y que, viviéndolos, queda a salvo la donación de sí que hacen los esposos. Por todo ello es por lo que la Iglesia católica los valora.
A. Llamas Palacios

En la pizarra estas siglas: ICEE

Actualizado 12 agosto 2010

En el último XL Semanal leo una entrevista a Ashton Kutcher, un tipo joven pero con una meteórica carrera en el mundo empresarial. Dicen que es una de las cien personas más influyentes del mundo. En el mundo de Internet pesa mucho su influencia. Y los medios se rifan su figura, que siempre llena páginas de papel cuche.

¿Por qué lo traigo a mi Blog si tiene poco que ver en el campo de la fe? Porque me han llamado la atención esas siglas escritas en la pizarra de su despacho: ICEE. Es decir: inspirar, conectar, educar y entretener. Las consignas que le han llevado al éxito. A nuestro estilo evangelizador es posible que muchas veces le falte un poco más de inspiración. Y la tenemos de sobra en el Libro inspirado, la Biblia, fuente de nuestra doctrina revelada. La evangelización nueva a la que nos llama Benedicto XVI ha de estar fundamentada en la Sagrada Escritura, que junto con la Tradición nos facilitan la Verdad de Dios de mano del Magisterio. La Palabra de Dios es la que realmente llega al corazón. No hay que irse lejos de la Biblia si queremos llegar a la mente y al corazón.

Hay que conectar con el mundo de hoy. La publicidad lo sabe bien. Lo nuestro no es publicidad, pero sí es proponer la Verdad con un estilo creíble. Jesucristo conectaba con las masas y con cada uno de los que le escuchaban. Es verdad que es el Maestro insuperable, pero necesariamente su estilo ha de ser el nuestro: orar el mensaje a proponer; fe absoluta en la doctrina predicada y explicada; cuidar el lenguaje para ser entendidos; hablar con la mente y el corazón; utilizar ejemplos (parábolas) que adornen con imágenes vivas la teoría; intentar vivir lo que se ofrece; caminar al paso del más débil; y dar la vida por el ideal presentado. Cuando la doctrina no es clara, el lenguaje es ininteligible, y falta unidad de vida, el oyente desconecta, agarra el ”mando a distancia” y cambia de canal. El anuncio, como la publicidad, ha de ser concreto, conciso, bellamente presentado, constante, moviendo la voluntad a favor del “producto”.

Debemos educar. Y esta tarea no se ha de confundir con instruir. En los colegios se cae en este error. Los alumnos salen más instruidos, pero muy poco educados. Parece que a los padres lo que le interesa es que sus hijos sepan mucho, pero no les importa tanto que sean  más y mejor. En la Evangelización podemos quedarnos en la instrucción doctrinal, pero sin catequesis. Es decir, sin un proceso de conversión. Si no hay educación cristiana no hay cambio, no hay vivencia, no hay realmente cristiano en serio.

La doctrina no ha de ser nuca aburrida. Entretener quiere decir hacer agradable la fe. El Señor nos quiere alegres. La gente, y entre ellos los niños, le  entendían. Estaban a gusto escuchando, hasta el punto de olvidarse de comer en un descampado. Si la predicación, o la enseñanza, son aburridas quiere decir que no es auténtica. A los espectadores les entretienen los buenos anuncios. Y la publicidad busca precisamente que no nos marchemos cuando se hace dueña de la pantalla. Con Dios hay que pasarlo bien. El cristianismo es la religión del gozo, porque seguimos a un Cristo Resucitado. Juan Pablo II era un Papa profundo y divertido. Benedicto XVI llega a todos con su teología digerible y emocionante. Los jóvenes saben bien a quien siguen. Un santo que movía a masas es san Josemaría Escrivá, porque su predicación, generalmente en forma de tertulias familiares y amables, entusiasmaba a todos. Y lo siguen haciendo en su versión cinematográfica.

No estaría mal que en la “pizarra” de nuestros despachos, aulas, templos y “pulpitos” escribiéramos con letras bien claras: ICEE. La nueva Evangelización lo necesita.

Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com

Edith Stein: cualidades de lo intelectual

Actualizado 10 agosto 2010

Ayer, en honor a Santa Teresa Benedicta de la Cruz, estuve repasando por la noche su autobiografía que en español, en “Editorial de espiritualidad”, se tituló “Estrellas amarillas”. Figura por supuesto en sus obras completas, 5 volúmenes muy respetables publicados por Monte Carmelo-Editorial de Espiritualidad.

Ella comenzó a escribir esta autobiografía desde su nacimiento y recuerdos infantiles y llegó hasta su etapa en Friburgo, en 1916, cuando logra el doctorado. Abarca de manera muy amplia sus años académicos y se ve con qué pasión, con qué interés, con qué amor, describe su formación académica y sus preciosos años (no exento de dificultades, claro) en la Universidad de Breslau, luego Gottinga y su paso por Friburgo.

Conociendo sus experiencias académicas así como su proceso personal, se puede determinar hasta qué alto grado Edith Stein era una verdadera intelectual, una mujer dedicada al pensamiento y a la filosofía, trabajando con los filósofos de su tiempo, especialmente su director de tesis, Husserl (la fenomenología) y algunos más (Lipps, Reinach, Max Scheler…).

Quien se dedica a la vida intelectual y al estudio ha de poseer un carácter reflexivo, pensándolo todo, observando la realidad y las cosas, escuchando más que hablando, porque sólo poseyendo hondura interior se puede llegar a alcanzar un pensamiento propio. Así era ella de niña y así fue su carácter:

“En la escuela, mi comportamiento era callado y sereno, cosa que asombraba a toda la familia. Pero esto se debía a que yo me había sumergido en mi mundo interior. En parte también se debía a la forma inadecuada con que los mayores acostumbran a tratar a los niños. Cuando comenzaba a hablar de algo que consideraban inapropiado para mi edad, se reían y lo tachaban de innecesaria curiosidad. Por eso prefería permanecer en silencio y no decir nada. En la escuela fui bien considerada. Quizá dijese en las clases algunas cosas que la mayoría de mis compañeros no entendían. Yo no lo percibía y los maestros no lo daban a entender más que distinguiéndome con buenas notas” (Cap. 2).

La riqueza de quien destaca como intelectual, o posee una vocación intelectual, es un mundo interior riquisímo que alberga ideas, reflexiones, análisis, así como emociones, sentimientos que se dominan con reserva, ideales y deseos profundos. Busca en su mundo interior certezas, y jamás actúa ni habla por impulso, sino con luz. Ella, Edith Stein, se describe:

“Y es que yo no podía actuar mientras no tuviera un impulso interior. Las decisiones que yo he tomado, siempre procedieron de una hondura que yo misma desconocía. Una vez que algo subía a la clara luz de la conciencia y tomaba firme forma racional nada podía detenerme. Ciertamente experimentaba una especie de placer deportivo en emprender lo aparentemente imposible” (cap. 4).

Le parecía casi ofensivo (cap. 5) ver a los muchos universitarios que vivían pasando el tiempo, sin interés por nada, apáticos, sólo para pasarlo bien, sin vocación ni ideales de futuro, “abúlicamente” dice ella, mientras Edith vivía intensamente una etapa de ciudadanía académica y de “libre entrada a las ciencias del espíritu de la humanidad”. ¡Ese era su mundo: la Facultad, la investigación, el pensamiento, la lectura, la búsqueda, el uso de la inteligencia! ¡Ese era su ámbito: la Facultad, la reflexión, la escritura!

“Participé en la vida de esa “alma mater” como pocos estudiantes lo hacen, y me parecía que había sido injertada en ella de tal modo que no podría separarme voluntariamente de ella. Pero en esto, como más tarde tantas veces en la vida, yo pude romper los lazos tan aparentemente fuertes con un simple movimiento y volar libre como un pájaro que rompe su atadura” (cap. 5,5).

Los libros eran su pasión.

Necesitaba criterios, ideas, perspectivas distintas, profundizar los temas de las diferentes asignaturas. Y lo hacía con un criterio de discernimiento y asimilación personal, confrontándose con aquello que leía: “por vez primera encontré aquí lo que habría de experimentar siempre en mis posteriores trabajos: los libros no me sirven de nada hasta que yo no me he clarificado la cuestión en una elaboración personal. Esta lucha por la claridad se cumplía ahora en mí a través de grandes sufrimientos y no me dejaba descansar ni de noche ni de día” (cap. 7,2).

De hecho, incluso como profesora en el Instituto y luego docente en las Dominicas de Spira, jamás usaba bolso: siempre llevaba varios libros bajo el brazo.

Apasionante es la descripción que hace de la redacción de su tesina que hoy aquí llamaríamos de licenciatura, como breve paréntesis antes de su tesis doctoral sobre la “Empatía”. Era auténtica fruición de encerrarse ante la máquina de escribir y volcar en el papel su pensamiento, estructurado, queriendo ofrecer aportaciones personales. Mayor aún su entrega -y también su dificultad- para la redacción de su tesis doctoral.

Estos trazos fugaces nos muestran cómo Edith Stein, la carmelita descalza Teresa Benedicta de la Cruz, fue una verdadera intelectual y así enriqueció el pensamiento filosófico y luego la vida de la Iglesia. Ser intelectual es un don que requiere una respuesta, sí; requiere aptitudes, sí; requiere pensamiento y lectura, sí. No cualquiera es intelectual (hay tanto intelectual suelto… y son solamente actores o directores de cine…). Y además, lo intelectual es una gracia para el mundo y para la Iglesia que debe ser valorado. Por último, para jóvenes y universitarios, Edith Stein puede ser un acicate para aprovechar al máximo una etapa determinante en la vida.

La figura de Edith Stein, en esta dimensión, es un desafío.

La mujer y la sardina, ¡a la cocina!

12 agosto 2010 1 Comentario

martes, 10 de agosto de 2010
Josemaría Pastor Muñoz


TemesD´Avui.org

No se necesita mucha inteligencia para descubrir el significado de este refrán. El hogar queda definido como el dominio propio de la mujer, pero mejor todavía si lo limitamos a la cocina. Es decir, cuanto más controlada y acotada esté la mujer, imejor para todos!

Durante un brevísimo periodo de tiempo, en las sociedades avanzadas, la mujer ha pasado del dominio familiar, al político-social. Ahora, comparte la mayoría de las profesiones con los Almudi.org - varones. Incluso ha entrado al ejército. Más aún, en algunos casos, como el mundo del derecho o el de la medicina, están desplazando a los hombres.

Hasta hace pocos años la mujer se situaba en la sociedad por su posible rol de madre y esposa. Ello no impedía que algunas labores profesionales estuviesen, prácticamente, bajo la exclusiva competencia de la mujer, como las enfermeras o las secretarias, por citar dos ejemplos clásicos.

Pero el papel preponderante no dejaba de ser el de madre. Incluso, las que permanecían solteras, con frecuencia seguían una profesión de servicio, como las maestras, convirtiéndose así, de alguna manera, en madres de sus alumnos.

¿Y el trabajo en el hogar? El desplazamiento laboral que ha sufrido el hombre no le ha llevado, precisamente, hacia las labores domésticas. Ciertamente, los varones se implican, cada vez más, en las tareas domésticas, pero la responsabilidad de sacar adelante el hogar continúa recayendo sobre la mujer.

La mujer ha salido de casa, se ha “liberado” del encierro, pero ha pagado un precio muy alto: o ha dejado de ser madre, para trabajar fuera de casa como hacen la mayoría de los hombres, o se ha visto obligada a reducir el número de hijos, o desarrolla una jornada laboral de más de catorce horas diarias, dentro y fuera de casa.

Desgraciadamente, no ha cambiado el dicho malicioso de “la mujer y la sardina, ia la cocina!”; para muchas, lo que ha variado es el tamaño de la cocina: una cocina que va más allá del hogar, e incluso alcanza la educación de los hijos: cantidad de niños y niñas son educados por la madre y visitados por el padre cada quince días. La cocina ha crecido, pero la mujer vive sola. Incluso, puestos a aislarse, muchas mujeres consideran la separación del marido, como una alternativa más.

Este desequilibrio ha de compensarse de alguna manera. Por muchos brazos que posea el pulpo, no puede permanecer a la vez en dos lugares distintos. Muchas mujeres han cambiado el tradicional marido por el Estado, así con mayúscula, porque éste es su nombre propio. El Estado defiende a la mujer de la violencia del varón. Basta una denuncia para activar su poderosísimo aparato jurídico-policial que concluirá —como mínimo— en la orden de alejamiento del agresor.

El Estado protege a la mujer de individuos indeseables (iaunque sean inocentes!). Basta una consulta médica para iniciar el proceso de eliminación de una vida nueva que ha comenzado a existir en sus entrañas. El Estado se casa con la mujer que decide ser madre soltera y, puntualmente le transfiere el sustento necesario. El Gran Marido, siempre dispuesto a solventar las necesidades y antojos de sus mujeres.

Comentaba una señora que, cuando denunció el mal trato que le daba su marido, todo fueron ayudas y ánimos, hasta que se consumó la separación y orden de alejamiento. ¿Y después? Después, se convirtió en la mujer invisible, ya no existía. Nadie se interesó por ella. Soledad absoluta.

El Estado no puede llenar el corazón de la mujer; en el mejor de los casos, sólo la podrá proteger; en la mayoría de los casos, la manipulará. Y con más facilidad que a los varones, porque hasta la existencia más íntima y personal de la mujer, penderá de los hilos del poder del Estado.

Las desigualdades entre el hombre y la mujer no provienen del modelo marido- mujer, sino del político-social. Prueba de ello es que en la sociedad democrática la mujer, paulatinamente, se ha ido incorporando a la vida laboral que hasta entonces le estaba vetada, manteniendo el mismo modelo familiar. La sustitución del varón por el Estado, no parece una solución adecuada.

Aunque productivamente llegase a funcionar, desde el punto de vista de la felicidad no parece interesarle a nadie. Como la mujer de la película Good by Lenin, que debe escoger entre seguir a su marido, que ha huido de la antigua Alemania Oriental, o permanecer en su patria. Decide quedarse y dedica todas sus energías a las instituciones del Estado… pero no es feliz.

Cualquier mujer que quisiera casarse, si tuviese que elegir entre un buen marido y un mal Estado, por un lado, o un mal marido y un buen Estado, escogería la primera opción. ¿De qué me sirve una gran organización si no tengo a nadie que me ame?

Hemos de superar el modelo de Calicles en su versión feminista: el pez grande (el hombre) se come al pez chico (la mujer). Invertir las premisas, comerse a los varones, no ayuda a resolver ningún problema. Mejor sería buscar la armonía entre el hombre y la mujer y que, juntos, se coman alegremente una sardina.


Categorías:Familia, Mundo, Testimonios

Tiempo de Esperanza para Europa

miércoles, 11 de agosto de 2010
Salvador Bernal


ReligionConfidencial.com

Sigo dando vueltas a la Exhortación Apostólica de Juan Pablo II Ecclesia in Europa, del 28 de junio de 2003. Constituyó un gran llamamiento a los católicos para que diéramos testimonio Almudi.org - Salvador Bernalde Cristo en los países europeos y hacer posible así que la sociedad recuperase la fecundidad de sus raíces cristianas. El Papa no ignoraba las dificultades, a las que se refería con frecuencia, pero siempre desde la esperanza, que aparecía en el título de cada uno de los seis capítulos del documento. En cierto modo, concretaba para el Viejo Continente los grandes objetivos de aquel gran texto que firmó en la Basílica de san Pedro al finalizar el jubileo del año 2000: la Novo Millenio Ineunte.

No se puede olvidar que el tema del Sínodo de obispos de 1999, del que procede la Exhortación, había sido Jesucristo vivo en su Iglesia y fuente de esperanza para Europa. Se trataba de volver a proponer la relación personal con Cristo, no como una figura histórica que preside una Iglesia meramente organizativa y societaria, sino como una Persona viva, presente entre los cristianos europeos quizá desesperanzados, influidos demasiado por la cultura dominante, y que necesitaban ser extraídos del marasmo y hacerse cargo de las riquezas de su fe.

Juan Pablo II quería remover también la responsabilidad apostólica personal de cada uno de los bautizados, más allá de estructuras y programas pastorales. Lejos de cualquier nostalgia confesional, cuando estaba vigente aún el debate sobre la referencia a las raíces cristianas de Europa en los textos constitucionales de la UE, deseaba recordar la urgencia y necesidad de la “nueva evangelización”: «Europa, hoy, no debe apelar simplemente a su herencia cristiana anterior; hay que alcanzar de nuevo la capacidad de decidir sobre el futuro de Europa en un encuentro con la persona y el mensaje de Jesucristo», había afirmado en su declaración final la  Asamblea especial para Europa del Sínodo de los Obispos el 13 de diciembre de 1991.

La coyuntura es relativamente favorable, porque el continente lleva tiempo de paz, tras momentos de incertidumbre, como los sufridos en los Balcanes o en el Cáucaso. Ciertamente, no están cerradas las heridas de Kosovo o de Chechenia. Y está por ver si la aproximación de Turquía, llena de vacilaciones por ambas partes, podría ser también una vía del esperado y difícil acercamiento a la cultura musulmana.

No recuerdo si era Chesterton o Vintila Horia quien hablaba de «ideas cristianas enloquecidas». La expresión me venía a la cabeza al leer en el documento la referencia a que los grandes valores inspiradores de la cultura europea han sido separados del Evangelio, perdiendo así su más profundo aliento y dando lugar a desviaciones y a auténticas aberraciones, como las sufridas como consecuencia de los totalitarismos del siglo XX. Resulta tópico mencionar la igualdad, libertad y fraternidad de los revolucionarios franceses. Pero también siguen cometiéndose hoy muchas injusticias amparadas en supuestas exigencias solidarias, o en la protección de derechos humanos de última generación que apenas encierran otra cosa que mero individualismo.

Se comprende el reto del Papa a una evangelización de la cultura. Sin refundar nada, menos aún en un plano confesional, parece importante esforzarse por mostrar que es posible vivir en plenitud el Evangelio como itinerario que da sentido a la existencia. Se impone «asumir la tarea de imprimir una mentalidad cristiana a la vida ordinaria: en la familia, la escuela, la comunicación social; en el mundo de la cultura, del trabajo y de la economía, de la política, del tiempo libre, de la salud y la enfermedad. Hace falta una serena confrontación crítica con la actual situación cultural de Europa, evaluando las tendencias emergentes, los hechos y las situaciones de mayor relieve de nuestro tiempo, a la luz del papel central de Cristo y de la antropología cristiana».

La esperanza promueve la iniciativa, frente a “cultura de la queja” o de la mera lamentación. Lleva, en frase de Alejandro Llano a «concertar libertades». En definitiva, a dar una gran batalla de paz y comprensión, en la línea de lo que escribió san Josemaría en Forja, 23: «Una ola sucia y podrida —roja y verde— se empeña en sumergir la tierra, escupiendo su puerca saliva sobre la Cruz del Redentor… / Y El quiere que de nuestras almas salga otra oleada —blanca y poderosa, como la diestra del Señor—, que anegue, con su pureza, la podredumbre de todo materialismo y neutralice la corrupción, que ha inundado el Orbe: a eso vienen —y a más— los hijos de Dios».

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 93 seguidores