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Archivo para 22 junio 2010

Recuerdos del Prelado del Opus Dei

miércoles, 23 de junio de 2010
Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei


OpusDei.es

“¡Javi!”. Y San Josemaría cayó desplomado. Mons. Javier Echevarría le asistió a sus últimos momentos. En esta entrevista, realizada las pasadas navidades por una televisión española, recuerda los pormenores de ese 26 de junio de 1975

VIDEO: 26 de junio de 1975: recuerdos del Prelado

«Sí, aquí en esta casa rindió su alma al Señor. Los que vivíamos a su alrededor, le habíamos oído muchas cosas a propósito de la última llamada del Señor. Pero concretamente nos decía Almudi.org - San Josemaríaque, —no porque nos consideremos mejores: en el Opus Dei sabemos que tenemos la misma calidad o peor que las demás personas, y por lo tanto de todos tenemos que aprender—, pero nos decía que en el Opus Dei tenemos que tender a gastar la vida bien exprimidos, como un limón, dando hasta la última gota.

Nos comentaba que quería que el final de su vida fuese un intervalo muy corto, muy corto. Que desde que se advirtieran los síntomas de una posible llamada del Señor, que no diera la lata. Quería estar vestido, para que no tuviésemos que vestirle. Y estaba completamente preparado, también físicamente.

Bueno, pues el Señor le hizo caso.

Llevaba años, ya al final de su vida, muy gastado por una enfermedad terrible, una diabetes que provocó consecuencias muy fuertes. Porque a un paciente de la diabetes, le aflige la vista, y tiene consecuencias pulmonares y cardíacas. Y además estaba gastado porque se entregaba a todo lo que hacía. Y se notaba que la vida iba ya a su fin. Como él decía: “Se me hace de noche”.

Aquél día, el 26 de junio de 1975, le ayudé a Misa. Y era maravilloso ver la piedad con que se acercaba a ese momento que era el momento álgido, cumbre, de su jornada. Celebró la misa de la Virgen, que aquel día se podía celebrar. Después salimos en coche hacia un centro interregional para las mujeres, y estuvo hablando con ellas: les habló del alma sacerdotal, de la posibilidad que tienen de unirse al sacrificio de Cristo y de saber que el altar no está lejos de ellas, está en sus vidas, porque cada uno podemos hacer de nuestra vida un altar con una ofrenda a Cristo.

En un momento dado, los que le acompañábamos observamos algo, algo que no era normal en él, un gesto como de asfixia. Entonces cortamos aquella reunión. Quitó importancia a su situación y emprendimos el camino de regreso a Roma, porque este Centro está como a unos 20 kilómetros de aquí.

Durante el viaje no habló, pero respiraba paz. Nos daba paz con su manera de aceptar la voluntad de Dios con lo que fuera. Llegamos a esta casa y, para no preocupar a la gente, bajó del coche con la soltura de siempre, aunque podía costarle esfuerzo bajarse del coche o subir las escaleras. Y cuando llegó al oratorio hizo una genuflexión piadosa, amando al Señor que se inmola y se queda ahí oculto por nosotros, y fuimos al despacho de trabajo.

Yo me quedé cerrando las puertas del ascensor y oí su voz que me llamaba: “¡Javi! ¡Javi!”. Porque esa es otra cosa bonita: en el Opus Dei nos llamamos con los nombres que nos han dado nuestros familiares, de esa manera no nos separamos de la familia de sangre. La queremos más que antes. En casa, mis padres y mis ocho hermanos me llamaban Javi.

Y San Josemaría me dijo: “No me encuentro bien”. Y en ese momento, cayó desplomado y se nos marchó al Cielo. No tuvimos conciencia de que nos dejaba. Aunque sabíamos que no nos dejaría definitivamente, porque estábamos seguros de algo que nos había dicho: “Cuando me marche de este mundo, si me ayudáis a saltarme el purgatorio, desde el cielo os ayudaré más”.

Y desde ese primer momento todos sentimos la pena, —porque no es lógico querer a una persona y no sentir la pena cuando nos deja—, y al mismo tiempo la alegría de que se estaba cumpliendo de que nos ayudaba más, más y más.

Como nos decía tantas veces, pidiéndonos que nos esforzásemos en lo que vivíamos con un “más, más y más”. Y que no nos conformásemos con lo que ya hacíamos. Por lo tanto, su marcha al cielo, su ‘dies natalis’, como se dice en la Iglesia, lo experimentamos inmediatamente después de que nos había dejado.

Hicimos todos los esfuerzos para ver si lo recuperábamos, porque evidentemente se trataba de un paro cardíaco, no se consiguió y eso no nos desanimó. Nos llevó a pensar que teníamos un intercesor en el Cielo, que si tanto nos había querido en la Tierra, con ese amor tan cerca del Señor, nos iba a seguir ayudando más de cerca que cuando estaba aquí entre nosotros».

Sin embargo, don Javier, la muerte no es bien recibida, la muerte es una calamidad. Y hay mucha gente que se queda sin su hijo, sin su mujer, sin su hermano, sin el ser al que más quiere, de pronto, muy joven. Y ahí se producen unos desgarros terribles. ¿Qué se les dice? En esos momentos no sirve nada, don Javier.

«Si no ocurriera así no seríamos humanos. Solamente las bestias no lloran, decía san Josemaría. Los hombres y las mujeres, cuando notamos la ausencia de una persona a la que hemos querido con toda el alma, o que nos ha querido con toda el alma, lloramos y tenemos pena en el corazón.

¿Cómo se puede pensar que la Virgen, esa mujer excelsa, no sentiría el corazón roto al presenciar la muerte de su hijo? Y sin embargo sabía que esa era la voluntad de Dios para que nosotros fuésemos salvados. Y es lógico sufrir.

Pero sería una triste cosa que tuviéramos que vivir miles de años, viejecitos. En cambio, ¡saber que dejamos esta morada para ir a la morada eterna donde nos esperan el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo con los brazos abiertos, es un gozo muy grande!

Le diré el consejo que siempre daba san Josemaría cuando se nos marchaban al cielo nuestros padres o familiares. Nos decía: “Piensa una cosa, ahora debes vivir la presencia de Dios recurriendo a la intercesión de tu padre, o de tu madre, o de tu esposa o de tu esposo, porque están contemplando a Dios y te van a ayudar muy directamente”. Y añadía: “Y no olvides que, si tú tienes la fe es porque ellos te la han facilitado, han puesto la vida tuya a un nivel de responder a Dios que tienes que mantener bien alto. Comprendo que hay dolor, pero al mismo tiempo tiene que haber la paz de que la vida no se termina en este mundo, se cambia. Y la vida verdadera se recupera en el Cielo”».

Enlaces relacionados:

El santo de lo ordinario

Vídeos para ver con calma

Una religiosa ha formado a tres mil gitanas

Cuarenta años después de ser recibida a pedradas, una religiosa ha formado a tres mil gitanas

Por SIC el 22 de Junio de 2010

La religiosa Gertrudis Rol ha promovido la construcción de una ermita dedicada a la Virgen Gitana, la “Majarí Calí”, para fomentar su devoción en la localidad valenciana de Torrent, a donde llegó hace ahora 40 años.

Entonces fue recibida a pedradas por un grupo de gitanos cuando intentaba enseñarles a sumar con una pequeña pizarra bajo un árbol. Hoy, más de tres mil niñas gitanas han pasado por las aulas del colegio “Madre Petra” que fundó en aquel lugar “la madre Gertrudis” y en cuya construcción colaboró con un donativo personal el papa Juan Pablo II.


“Hace 40 años nadie se atrevía a entrar aquí”

“Hace 40 años, cuando llegamos nadie se atrevía a entrar aquí” ha reconocido la religiosa, que ha precisado que, sin embargo, “al ver que respondíamos a las piedras con cariño, cambiaron su actitud y se dieron a nosotras de una forma muy generosa”, hasta el punto de que “todo lo que hacíamos para enseñarles les parecía algo grande porque nunca antes les habían tratado así”.

La madre Gertrudis, que pertenece a la congregación San José de la Montaña Madres Desamparados, asegura que “si me pusiera a contar todas las experiencias de estos años con los gitanos, haría libros enteros y no serían suficientes para tanta satisfacción y gusto por haberlas compartido con ellos”.

“Por mucha faena que haya, lo primero debe ser escuchar a las madres de los niños gitanos, que me llaman cuando están apuradas por problemas graves, como por ejemplo el fallecimiento o enfermedad de un ser querido”.
“Quiero ser para ellas el paño de lágrimas y su consuelo, y saben que cuando les hemos aconsejado alguna cosa, por el bien de ellos, han cerrado los ojos y han confiado plenamente en nosotras”, asegura la religiosa.

Ahora, “le pido a la Virgen gitana que siga demostrando ese cariño de madre, que se le nota con todos nosotros al cien por cien, y que nos de la ilusión de saber responderle”. Para la madre Gertrudis, “saber responder a la Virgen es hacer las cosas cada día mejor, con más cariño, más ilusión y dándonos a los demás, haciendo que todo el mundo la quiera”.
Los favores de la Virgen gitana

La iniciativa de construir ahora una ermita para la “Majarí Calí” surgió ante el “continuo interés de sus devotos y muchas personas que han obtenido favores tras encomendarse a la Virgen gitana”, según la religiosa. “Son numerosos los peregrinos que preguntan por Ella y se acercan para darle gracias, ya no sólo de Torrent y Valencia y otros pueblos, sino también desde otras localidades españolas e, incluso, desde Roma”.

La ermita, realizada con ladrillos ‘caravista’ y cañizos, se alza ya en el jardín del colegio con una réplica de la “Majarí Calí” original, de 1,30 metros de alto, que ha sido elaborada en resina por una profesora de Bellas Artes del centro escolar.

La capilla de apenas tres metros de alto tiene una de sus cuatro paredes totalmente acristalada “para que pueda verse y venerarse desde el exterior la imagen que ha sido instalada sobre un carro de madera”.

Hoy, el colegio cuenta con más de doscientos alumnos en su mayoría de la ciudad de Valencia y de localidades próximas como Torrent, Xirivella, Aldaia y Alacuás. También ofrece talleres de inserción sociolaboral a más de 50 jóvenes de entre 16 y 30 años, en los que aprenden los oficios de corte y confección, peluquería, jardinería y mecánica.

Según la directora del centro, “la clave del éxito del colegio es la responsabilidad y la participación que tienen los propios padres gitanos en las bases y desarrollo de la labor educativa, que contrasta con el absentismo habitual en estas actividades”.

También el colegio Madre Petra constituyó hace diez años la primera coral de niñas gitanas que se formó en el mundo, integrada por 32 alumnas de entre 7 y 15 años, que ensayan tres horas semanales.

Juan Pablo II y Benedicto XVI

Entre los benefactores del colegio Madre Petra se encuentra el propio Papa Juan Pablo II que en 1998 envió un donativo personal de tres mil euros (medio millón de pesetas) para colaborar en las obras de ampliación del colegio.

En una carta, entonces, el Pontífice les invitaba a ser “apóstoles de la nueva evangelización, portadores de esperanza, amor al prójimo y respeto de la dignidad de la vida humana” y les instaba a “contribuir con el ejemplo personal, la coherencia de vida y la colaboración en las diversas actividades del apostolado gitano a instaurar el reino de Cristo, único salvador”.

Igualmente, el papa Benedicto XVI envió el pasado mes de abril un mensaje a los niños gitanos del colegio Madre Petra de Torrent en el que les expresaba que “les siente muy cercanos en el corazón” y pedía al Señor que “les ayude con su gracia en este momento tan importante” de su formación humana y cristiana. (AVAN)

¿Vergüenza? ¡Sólo para pecar!

Es cierto que hoy se confiesa menos gente que hace años, y es que los cristianos están perdiendo el sentido del pecado.

En esto tienen mucho que ver algunos sacerdotes: hay muchas iglesias con el confesionario vacío.

Algunos creerán que ese kiosco será una reliquia, un adorno. Ahora bien, no en todas ocurre lo mismo. Y cuando los sacerdotes están en el confesionario, los fieles acudimos.

Hace unos días me encontré con una amiga a la que hacía años no veía, y hablando de todo un poco, llegamos al sentido trascendente de la vida y a la confesión.

Yo le hablé del bien que me hacía y ella de que la echaba de menos: había pasado tanto tiempo que no sabía cómo volver, le daba vergüenza.

Decía una santa mujer a su hijo cuando éste le decía que le daba vergüenza hacer esto o aquello: «¡Hijo mío, vergüenza sólo para pecar!» Sea por vergüenza, pereza o desánimo, a muchos nos cuesta acudir al confesionario.

También a gente de hábitos sucios le cuesta darse una ducha. Pero la incomodidad de la ducha, como la del confesionario, es necesaria para limpiarse.

¡Un pequeño esfuerzo, y después la gran alegría de saberse libres e hijos amados de Dios!

Carta de María Muñoz, Málaga. Publicada en Alfa y Omega

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La audacia de Dios

«Yo sé que mi marido me quiere, pero ¡me gustaría tanto que me lo dijera alguna vez!»: así se expresaba una sencilla mujer desahogándose en el confesonario. Justamente, ese deseo tan profundamente humano, y en definitiva el deseo de vivir, y vivir en plenitud, explica de modo admirable por qué ha querido el Señor instituir el sacerdocio. Podemos saber perfectamente que Dios nos quiere, y sin embargo, ¿no necesitamos acaso que nos lo diga cara a cara, de un modo realmente humano?; ¿y no necesitamos acaso ver y tocar y recibir, de un modo realmente humano, esa Vida divina que anhela el corazón de todo hombre y mujer, y que el mundo entero es incapaz de darnos?

«El sacerdocio no es un simple oficio, sino un sacramento»: lo dijo Benedicto XVI en su homilía de la Misa de clausura del Año Sacerdotal, el pasado viernes, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Sí, un sacramento, un signo visible de la misma Presencia de Cristo: el sacramento de la audacia de Dios, en luminosa expresión del Papa, que explicaba a continuación: «Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su nombre, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra sacerdocio», pues el sacerdote, en verdad, es alter Christus, Cristo mismo que sigue, de carne y hueso, con los hombres todos los días hasta el fin del mundo, para darnos su Cuerpo y su Sangre, ¡la Vida!, y decirnos su palabra de perdón. ¡Nunca pudo nadie imaginar un Dios tan asombrosamente cercano!

El Señor es mi pastor, nada me falta: el salmo de la liturgia del día del Corazón de Jesús lo proclamó gozoso Benedicto XVI, «porque Dios está presente y cuida del hombre. Él cuida de mí. No es un Dios lejano». El Dios único de las religiones del mundo «era bueno, pero lejano. No constituía un peligro, pero tampoco ofrecía ayuda. Por tanto, no era necesario ocuparse de Él. Extrañamente -añadió el Papa-, esta idea ha resurgido en la Ilustración. Se aceptaba que el mundo presupone un Creador. Este Dios, sin embargo, habría construido el mundo, para después retirarse de él. Dios es sólo un origen remoto. Muchos, quizás, tampoco deseaban que Dios se preocupara de ellos. Pero allí donde la cercanía del amor de Dios se percibe como molestia, el ser humano se siente mal». ¿Y cómo podría sentirse de otro modo sin la mano cercana de Dios omnipotente y misericordioso? Ésa es, exactamente, lamano del sacerdote, consagrada el día de su ordenación.

¡Qué inmenso don! ¡Y qué inmensa responsabilidad! Lo recordaba Benedicto XVI en su Carta para la convocación del Año Sacerdotal, con las palabras del santo Cura de Ars: «¡Qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!… Él mismo sólo lo entenderá en el cielo… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. ¿De qué nos serviría una casa llena de oro, si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta». Asombra, ciertamente, la audacia de Dios poniendo este don tan inmenso del sacerdocio en vasijas de barro. Se entiende bien que el Papa lance con fuerza a los sacerdotes «el llamamiento a la conversión», y a «dirigir con humildad una súplica apremiante e incesante al Corazón de Jesús para que nos preserve del terrible peligro de dañar a aquellos a quienes debemos salvar».

Pero esta audacia, no lo olvidemos, ¡es de Dios!, y Él es más grande y más fuerte que todo el mal del mundo. Su amor infinito no ha dejado, ni dejará, de hacer obras grandes aun con los instrumentos más pobres y frágiles, y sin duda mostrando, también con asombrosa frecuencia, la santidad de sus sacerdotes. «¿Cómo no recordar -decía Benedicto XVI al convocar el Año Sacerdotal- a tantos sacerdotes ofendidos en su dignidad, obstaculizados en su misión, a veces incluso perseguidos hasta ofrecer el supremo testimonio de la sangre?» Así es la audacia de Dios, la sabiduría de la Cruz. Su nombre es Amor.

Alfa y Omega

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Carta a los jóvenes

El apóstol Santiago nos habla por experiencia de algo grande y nuevo, que responde plenamente a lo que espera el corazón; de un amor y una compañía que hace posible estar en el mundo en el modo justo, eliminando toda sensación de inutilidad o de frustración. Esta buena noticia, que resuena de modo especial en quienes peregrinan este año, es una invitación a un camino de vida. Y, aunque es un camino personal, es al mismo tiempo un camino en compañía y, en el fondo, una amistad. Jesucristo nos aporta la verdad y la alegría invitándonos a una relación profunda.

Nuestra fe es creíble porque tiene la fuerza de la amistad de los que caminan unidos, sin exclusiones ni fronteras, guiados por el verdadero Maestro. Por eso, el Camino de Santiago tiene en su meta una presencia y un abrazo de amigo, que el peregrino da al Apóstol.

En particular, en este Año Santo tendrá lugar una especial Peregrinación y Encuentro de Jóvenes (PEJ 2010) que se celebrará en Compostela del 5 al 8 de agosto, bajo el lema: Como el apóstol Santiago, amigos del Señor, y en el que participarán jóvenes de todas partes de España. Sería muy significativo que los jóvenes de Galicia fueran los protagonistas de la acogida de estos peregrinos en las diferentes etapas del Camino, y que luego todos pudiéramos participar unidos en los días de la celebración en Santiago.

En el año 2011, la Jornada Mundial de la Juventud nos dará la oportunidad de encontrarnos en Madrid con el Papa Benedicto XVI y de descubrir una comunidad inmensa de jóvenes, que supera toda frontera, unidos en libertad y verdad, con el deseo de construir sobre roca, no sobre mil arenas, siguiendo con fe al Señor Jesús. Pocas veces coincidirán en nuestra tierra, en tan poco tiempo, tantos acontecimientos significativos. Se trata de una oportunidad especial, providencial, para encontrar y renovar la experiencia de la fe, para experimentar personalmente lo que es la Iglesia.

Obispos de las diócesis gallegas

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Así pervierten a los hijos

23 junio 2010 1 Comentario
Padres, alumnos y centros, contra los talleres de Educación sexual que ya se está impartiendo

No hay que esperar a que, el curso que viene, el Gobierno imponga su visión de la sexualidad, a través de la vertiente educativa de la Ley del Aborto: desde hace años, los centros escolares (públicos y concertados) son el escenario de charlas y talleres en los que se pervierte la inocencia de los menores y se embota a los adolescentes.

Así lo denuncian los padres, los expertos, los profesores y hasta los propios alumnos

«Mi hija estudiaba 2º de la ESO y en el colegio (concertado no católico) tuvo unas charlas de educación afectiva, por parte de Cruz Roja. Esos días, mi hija se iba entristeciendo, encerrando en sí misma, y un día rompió a llorar. Les habían hablado de sexualidad a lo bruto, y ella, en una pregunta sobre el amor, respondió que amor, sexo y matrimonio iban unidos. Pintaron un círculo en el suelo a su alrededor, y preguntaron si alguien más opinaba así (para que entrara en el círculo). Nadie respondió. Ella, encerrada en el círculo, aguantó la mofa de los monitores, que le informaron de que estaba equivocada. Hablé con el tutor, al que no habían permitido estar en clase durante las charlas; y se lo conté al director y a la Inspección Provincial: Son nuevos tiempos, me decían. Supe que estas charlas se habían realizado en casi todos los centros de la ciudad, incluso en los concertados católicos y en los diocesanos. Después, en el colegio, descubrí que el dossier que presentaron decía que el curso sería impartido por psicólogos, pero no era cierto: fueron chavales de 18 años que habían recibido un cursillito y algunas prácticas. En la última sesión, regalaron un condón a cada alumno, aunque mi hija no lo aceptó y se sintió orgullosa». La denuncia que ocupa este extenso primer párrafo lleva la firma de una madre de Castilla la Mancha y es el mejor ejemplo de que la Educación sexual que el Gobierno impondrá el curso que viene -según imponen los primeros capítulos de la Ley del Aborto- en todos los centros escolares es, desde hace tiempo, una realidad en nuestras aulas.

No sólo con las Guías oficiales

Tal como denuncian las asociaciones de padres y los equipos directivos de muchos centros, la Administración lleva años dando el visto bueno a este tipo de talleres. Más allá de las polémicas Guías y webs de recursos didácticos que promueven los Gobiernos autonómicos y el Ministerio de Igualdad, la corrupción de la inocencia se perpetra hoy entre los pupitres del colegio de sus hijos.

De amor no daba tiempo a hablar

El caso que encabeza estas líneas no es una anécdota. Los ejemplos sobreabundan y bastan los siguientes para hacerse una idea de a qué se enfrentan los menores españoles, privados de la vigilancia de sus padres e incluso de sus tutores escolares. El primer ejemplo ocurrió hace unas semanas en un instituto público de Madrid. Una profesora entró en el aula de 3º de la ESO (14-15 años) y los alumnos le comentaron: «Profe, hoy nos han hablado de sexo». Según relataron los menores, unos psicólogos «nos han hablado, con toda claridad, de lo que queríamos saber del sexo», durante unas charlas de educación afectivo-sexual. «¿Y os han hablado del amor y de los sentimientos?», pregunta la tutora. La respuesta es clara: «No profe, del amor y esas cosas ya nos han avisado que no daba tiempo a hablar». Los padres, por cierto, no habían sido informados.

Segundo caso, esta vez en un centro católico concertado: las representantes de una empresa de productos de higiene femenina, con el pretexto de hablar de la menstruación a los alumnos, aprovechan para promocionar la píldora post-coital, la masturbación y el uso del preservativo. Ni los padres habían sido avisados, ni la tutora estaba en el aula.

Homosexualidad en el recreo

Tercer caso, de nuevo en un pueblo madrileño: tras impartir unas charlas de sexualidad, unos jóvenes monitores (que el Ayuntamiento había enviado a un centro concertado) pusieron una mesa en el patio del colegio para que, durante el recreo, los menores cogiesen folletos editados por la Comunidad de Madrid y las asociaciones de gays Triángulo y Cogam. Folletos al alcance de todos los niños, que promovían el sexo anal, oral o vaginal y en los que se leían frases como Si eres mujer, no temas ser protagonista: lleva preservativos y acuerda un sexo más seguro. Los padres protestaron ante el centro, éste lo hizo ante el Ayuntamiento, y éste pidió disculpas porque eso no entraba en lo acordado. Ahora, la directora recomienda a todos los institutos y colegios que, cuando algún grupo llegue a impartir estos talleres, «aunque tenga respaldo oficial, la dirección revise todos los materiales, avise a los padres y tenga cuidado para saber lo que llega a los alumnos, porque si no, puedes salir escaldado. Una cosa es tratar la afectividad para que los niños salgan formados como personas, y otra repartir estos materiales nefastos».

Los padres, en pie de guerra

En el último caso, fueron los padres quienes dieron la voz de alarma. De hecho, la mayoría de las denuncias parten de las familias. Concapa, Cofapa, el Foro de la Familia, las APAS de cada centro y las asociaciones de objetores que nacieron para oponerse a Educación para la ciudadanía se presentan hoy como un agente educativo de primer orden, dispuesto a plantar cara a la perversión sexual que promueve la Administración. Talavera, xq te callas? a amigos de confianza, instituciones locales o a los especialistas en juventud de la Junta, pero no aparece por ningún lado la figura de los padres». Además, critica que «los cursos de educación sexual se imparten sin informar a los padres, en horario de tutorías o saltándose el horario de otras asignaturas. Vamos, que mandas a tus hijos a aprender Mates o Filosofía, y aprovechan para enseñarles a ponerse un preservativo con la pata de la silla, o a usar juguetes eróticos». es una de esas asociaciones quedenuncia, por boca de su Presidenta, doña María Jesús Aranda, cómo «algunos libros que edita la Junta de Castilla la Mancha recomiendan que, ante los problemas, los jóvenes acudan a amigos de confianza, instituciones locales o a los especialistas en juventud de la Junta, pero no aparece por ningún lado la figura de los padres». Además, critica que «los cursos de educación sexual se imparten sin informar a los padres, en horario de tutorías o saltándose el horario de otras asignaturas. Vamos, que mandas a tus hijos a aprender Mates o Filosofía, y aprovechan para enseñarles a ponerse un preservativo con la pata de la silla, o a usar juguetes eróticos».

Negarles el pensamiento

Ante esta promoción de la sexualidad, don Giovanni Alario, miembro de la Fundación Gift and Task y psicoterapeuta especializado en adolescentes, pone un poco de sensatez y explica que «los menores que por su momento evolutivo o su

s procesos mentales recurren, por ejemplo, a la masturbación, no necesitan que se les promueva esta conducta, porque ya lo hacen solitos y en su intimidad. Pero los que viven la sexualidad como parte natural de su desarrollo, sin mucho peso, están siendo dirigidos a darle excesiva importancia. En los chicos y chicas que tienden a la impulsividad, no sólo se les niega la posibilidad de pensar y de abrir un espacio de reflexión sobre su mundo interior (la meta de cualquier educación), sino que este tipo de promociones les incita a no pensar, traduciendo en acción todo lo que difícilmente pueden poner en palabras. Si hasta entonces el refugio era la Play Station, ahora será la sexualidad».

Lo que usted no haga en casa…

Sin embargo, lo importante pasa por la respuesta a este despropósito. Don Luis Carbonel, Presidente de Concapa, recuerda que «los padres tienen que saber que lo que no hagan en casa, otros lo harán sin su permiso. Los padres tenemos que formarnos y perder el miedo a hablar con nuestros hijos de sexualidad; tenemos que acudir a escuelas de padres y exigir, desde las AMPAS, que podamos ocuparnos de la formación de nuestros hijos en esta materia». Una formación para padres como la que el Foro de la Familia propone con su campaña La sexualidad sí importa, sin ningún género de duda, que busca evitar que la ideología de género cale en los menores. Así, el Foro impartirá charlas a las familias, y ya ha puesto en marcha el bloghttp://familiaysexualidad.wordpress.com para responder a las preguntas de los padres, informar sobre la educación afectivo sexual y aportar formación en materia de familia. Porque, como avisa Carbonel, «estamos hablando de algo muy serio: o educamos nosotros a nuestros hijos, o van a pervertir su inocencia».

José Antonio Méndez

Los retratos más antiguos de cuatro apóstoles al descubierto

HALLADOS EN UNAS CATACUMBAS ROMANAS

Salen a la luz las imágenes de los discípulos de Cristo, pintados en varios medallones ubicados en el techo de un mausoleo del siglo IV en las catacumbas romanas de Santa Tecla

Actualizado 23 junio 2010

R..R./ReL

Arqueólogos del Vaticano descubrieron retratos antiguos correspondientes a los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan, durante la restauración de un mausoleo del siglo IV en las catacumbas romanas de Santa Tecla.

“En ese período comienza el culto a los santos, se trata de las primeras iconografías de los apóstoles en absoluto”, anunció hoy a la prensa Fabrizio Bisconti, superintendente arqueológico para las catacumbas de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra.

Las imágenes de los discípulos de Cristo, pintados en varios medallones ubicados en el techo de la tumba colectiva, salieron a la luz tras dos años de labores que incluyeron la utilización de técnicas laser, nunca antes usadas en las catacumbas.

“El monumento estaba cubierto por una espesa capa de carbonato de calcio, por ello condujimos una profunda investigación histórica para saber qué habría abajo porque las pinturas no se veían”, reveló Bárbara Mazzei, responsable de la restauración.

Explicó que tras realizar análisis químicos y físicos los restauradores optaron por usar la herramienta del láser, pero no un láser tradicional, sino uno modificado especialmente. El costo de toda la operación fue de 60 mil euros (unos 73 mil dólares), informa Notimex.

Las catacumbas de Santa Tecla ocupan una vasta extensión sobre la vía Ostiense, al sur de Roma, bajo los actuales edificios y avenidas de la capital italiana cientos de túneles subterráneos contienen los vestigios de los cementerios cristianos que datan de los primeros siglos de nuestra era.

A unos 500 metros de la actual Basílica de San Pablo, donde yacen los restos verdaderos del apóstol, y bajo el subsuelo de un simple edificio de una compañía de seguros, una puerta de metal permite descender unos 15 metros bajo tierra.

Junto a cientos de tumbas colectivas, lápidas de mármol escritas en latín y tejas talladas destaca el ´cubículo de los apóstoles´, como fue bautizado por los arqueólogos el mausoleo donde se descubrieron no sólo los retratos de los discípulos, sino también otras pinturas.

Entre otras imágenes salieron a la luz diversas escenas cristianas que decoran las paredes: el Cristo maestro, la resurrección de Lázaro, la curación del paralítico, el colegio apostólico, la adoración de los Reyes Magos, el sacrificio de Isaac.

En uno de los arcos aparece una figura de una señora noble, suntuosamente vestida, que porta joyas, en compañía de una hija orante entre dos santos que introducen a las difuntas al más allá.

Bisconti precisó que la mujer, a la cual llamó simplemente ´matrona´, era quien mandó a construir el decorado mausoleo y que, por el entorno, seguramente perteneció a parte de la aristocracia romana que a finales del siglo IV dejó el paganismo y se unió a los cristianos.

“La matrona de tecla, extremamente pudiente, conocía bien la escritura, el griego y el latín. Con su tumba nos hace entrar en una Roma que cambia, la urbe de los últimos paganos era también la de una sistemática cristianización”, evocó.

¿Por qué los apóstoles? “Porque en este tiempo nace el culto a ellos -insistió-; se hizo enterrar ahí, quiso a los apóstoles como sus custodios e imitó los mausoleos y edificios de su tiempo”.

La Iglesia en España se rejuvenece

Actualizado 22 junio 2010

Los pesimistas hablan de un envejecimiento generacional en la Iglesia Católica en España. Es verdad que abunda el clero y fieles que ya han pasado los sesenta. Y este dato nos puede distorsionar un poco la visión real del estado de nuestras comunidades.

Yo observo que hay un resurgir de nuestra Iglesia, son muchos los “brotes verdes” que llenan la viña del Señor. Y esto que digo no es una afirmación gratuita, optimista, y triunfalista. Nuestras comunidades cristianas están cada vez más activas. Se observa una inquietud que ya la quisieran los movimientos ideológicos que pululan por nuestro suelo patrio.  Las parroquias se van viendo nutridas por generaciones nuevas que, en respuesta a la Palabra de Dios, se comprometen con una fe viva. Asociaciones, Movimientos, Cofradías, Comunidades Neocatecumenales, Focolares, Cursillos de Cristiandad, Comunión y Liberación, movida juvenil en torno a las parroquias con motivo de la JMJ, las abundantes actividades juveniles de la Prelatura del Opus Dei, Colegios Católicos, Catequesis, etc.  En estos momentos en la Diócesis de Cartagena (España) hay una gran movida juvenil en torno a la Cruz de los Jóvenes que está recorriendo nuestros pueblos. Hay ilusión y esperanza, realidades y proyectos.

Es verdad que en muchas diócesis el clero es mayor, pero se está notando un revulsivo vocacional que empieza a animar los Seminarios, sobre todo de jóvenes ya baqueteados por la vida que han encontrado a Jesucristo cuando menos lo esperaba. En cuanto a las chicas es ilusionante observar la tendencia a la vida contemplativa, que está provocando, afortunadamente, el resurgir de muchos monasterios que estaban en cuadro. Ellas están presentes, en número significativo, en multitud de iniciativas y proyectos espirituales y apostólicos.

Si hablamos de la Jerarquía nos alegra mucho ese regalo que nos está haciendo el Señor de Obispos jóvenes, que conectan fácilmente con el mundo de hoy. Pienso, por ejemplo, en el Obispo de Cartagena: D. José Manuel Lorca Planes, en el Obispo de Guadix: D. Ginés Ramón García Beltrán, el Administrador A. de Bilbao: D. Mario Iceta Gavicagogeascoa, el Obispo de Coria-Cáceres: D. Francisco Cerro Chaves, el Obispo de San Sebastián: D. José Ignacio Munilla, y otros muchos que, siendo menos jóvenes gozan de una mentalidad muy puesta al día. Trato a mi Obispo con toda naturalidad y confianza, y estos días he podido tratar al Obispo de Guadix. Da gusto conectar tan fácilmente  con alguien que goza de la agilidad mental que suele dar la juventud.

Hay diócesis vacantes que deberían cubrirse ya, y esperamos que siga el Nuncio de Su Santidad en España tirando de la lista que tenga preparada con excelentes curas de hornada reciente, que vendrán a seguir completando el rejuvenecimiento de nuestra Iglesia. Pienso en las Diócesis de Tarazona, Teruel-Albarracín, Palencia, Orense y Jaca-Huesca.  ¿Por qué tanta demora en estos nombramientos? Al final se tienen que nombrar, y los candidatos posibles estarán en lista. Habría que acelerar el proceso para que las Diócesis no sufran las consecuencias pastorales de una lentitud burocrática, o pastoral,  que considero  excesiva.

España es una Iglesia joven. Digan lo que digan los del lado oscuro de la vida. Y con el Encuentro Internacional de la Juventud con el Papa en Madrid el próximo año, veremos lo que esta gente que nos viene pisando los talones es capaz de hacer. Habría que repetir muchas veces: “Me acercaré al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud”. Tengamos los años que la vida nos ha regalado, todos debemos ser jóvenes de corazón.

Juan García Inza

juan.garciainza@gmail.com

“Hay muchas razones para oponerse al aborto”

martes, 22 de junio de 2010
César Nombela


AnalisisDigital.com (Entrevista de Paloma Fernández Cárdenas)

César Nombela, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité de Bioética de España (CBE), ha hablado con Análisis Digital sobre los límites naturales de la vida humana, la concepción y la muerte. Nombela ha destacado que el afán del Gobierno de facilitar el aborto libre responde a planteamientos ideológicos muy radicales, que pueden enraizar y ser aceptados por una sociAlmudi.org - César Nombelaedad carente de valores, al tiempo que muy seducida por planteamientos hedonistas

¿Están en entredicho en la sociedad actual los límites naturales de la vida humana, la concepción y la muerte?

Precisamente cuando el conocimiento científico nos muestra, con mayor claridad que nunca, cuándo y cómo se inicia la vida del ser humano, al igual que la mejor forma de definir el final de esa vida biológica, surgen ahora voces diciendo que esos límites son algo relativo y no objetivable.

Así lo afirma por ejemplo uno de los máximos representantes del nuevo ateísmo con pretensiones científicas, Daniel Dennett, quien sentencia que la vida humana para la Ciencia es como una montaña, en la que es fácil identificar la cima, pero no los contornos.

Se trata de afirmaciones en las que algunos partidarios de un cientifismo a ultranza, de repente, pretenden cuestionar los hechos y observaciones de la propia Ciencia, para revertir a una especie de dualismo trasnochado a la hora de pronunciarse sobre la vida humana.

Durante muchos siglos pudo ser legítimo especular sobre cómo surge el nuevo ser humano, porque nada se sabía sobre la célula, ni sobre el desarrollo embriológico. Hoy no, hoy nadie puede negar que del encuentro de los gametos surge un cigoto, materializando así el inicio de la etapa embrionaria del ser humano, que irá seguida de la fetal, neonatal, adulta, etc.

Es innegable que lo único que marca un antes y un después es la concepción, si se decide cortar ese desarrollo natural se está cercenando el proceso. Igual sucede con el límite final de la existencia, algunos pretenden que se puede decidir esa terminación, alegando que no existe la muerte natural, porque el hombre es capaz de dominar en parte a la naturaleza. En el fondo lo que late es un afán de dominio sobre el ser humano y su vida, reeditando las imposiciones de las más atroces tiranías que han existido a lo largo de la historia.

¿Por qué cree que el Gobierno en vez de dar ayudas a las mujeres embarazadas, facilita el aborto libre?

Todo ello responde a planteamientos ideológicos muy radicales, que pueden enraizar y ser aceptados por una sociedad carente de valores, al tiempo que muy seducida por planteamientos hedonistas. Al dar el salto a normas que traspasan límites, hasta hace poco considerados sagrados, las sociedades se hacen más dóciles a la imposición de grupos de poder cuyo objetivo es controlar y dominar la vida de los ciudadanos.

El Gobierno argumenta que se trata de respetar la autonomía de la mujer. Pero, al formular esta idea, deja al margen la realidad tangible del aborto, como una auténtica tragedia sobre todo para la mujer afectada, que —como se demuestra por numerosos estudios— en una mayoría de casos se ve abocada a abortar en situaciones de verdadera coacción.

Usted como firmante del Manifiesto Madrid, ¿cuáles son las principales razones de su rechazo a esta reforma?

Si la evidencia científica muestra con claridad que la vida de cada ser humano comienza con la concepción, ahí encontramos una razón clara para afirmar que el aborto que se ha aprobado es un atentado contra la vida humana. El refinamiento del mal que esta ley conlleva lo podemos ilustrar al ver que la norma que el Parlamento español ha aprobado (con el imprescindible y vergonzoso concurso de un partido como el PNV que se dice cristiano) supone desproveer del derecho a vivir a un feto de 14 semanas, que tiene sus órganos formados, que se mueve y percibe estímulos.

En el Manifiesto de Madrid hemos llamado la atención sobre el hecho de que el aborto conduce a la muerte de seres vivos de la especie humana en su etapa fetal. Pero hay otras muchas razones para oponerse desde el punto de vista humano, jurídico y social.

Nuestra Constitución proclama el derecho de todos a la vida, y su desarrollo jurisprudencial establece que la ley garantiza ese derecho, desde el mismo momento de la concepción en el seno materno.

Es y será delito atentar contra ese derecho, aunque casos muy tasados el delito se considere despenalizable. Y qué decir del horizonte demográfico de nuestro país, que reclama a gritos políticas familiares, lo contrario a las políticas abortistas.

¿Cree Vd. que puede hablarse de un cambio significativo de voto en favor de los partidos que favorecen la vida y la maternidad?

Estoy convencido de que al menos la mitad de la sociedad está en contra del aborto, algo que el Gobierno quiere a toda costa ignorar. Además, si se informara con claridad de este asunto, si se ilustrara en los medios cómo es la vida embrionaria y fetal, y en qué consiste un aborto o cómo se practica, creo que la oposición aumentaría notablemente.

¿Qué pasa con la objeción de conciencia de los médicos?

Me parece imprescindible respetarla, en especial en estos casos en que tanto está en juego. Una mayoría de los profesionales tienen claro que su misión es proteger la vida y el bienestar, de la mujer y del hijo que se gesta en su seno.

Pero, no nos engañemos, hay una ofensiva que pretende restringir y limitar esta objeción, con el argumento, por ejemplo, de que el aborto debe ser un servicio público, de práctica exigible a quienes trabajen en el sistema público de salud. Esta imposición, ya sea directa o coactiva, sería un verdadero atropello.

Con respecto a la actual ley de “muerte digna” aprobada en Andalucía, ¿Cree que puede ser un coladero para introducir la eutanasia en España?

Me parece una ley innecesaria. Al insistir tanto en regular la muerte se incide notablemente en un intervencionismo excesivo en la vida de las personas, así como en la actividad de los profesionales. Se amenaza con sanciones a quienes se “excedan” en su celo cuidando enfermos terminales y hasta se ofrece mayor confort en los hospitales a quienes estimen que ya les ha llegado la hora de dejar este mundo.

Todo un marco para, negando que se trate de aprobar la eutanasia, incidir en facilitar las condiciones que concurren ante el inevitable trance de la muerte. Me gustaría que los parlamentos y los gobiernos emplearan más esfuerzo en facilitar la calidad de la vida. La única muerte digna es la muerte natural, la que llega al término natural de la existencia biológica, sin acelerarse, ni retrasarse de forma artificial, más allá de lo que aconseja una práctica médica humanizadora y razonable.

¿Dónde está el límite entre la atención imprescindible a un enfermo grave o terminal y lo que se ha dado en llamar “encarnizamiento terapéutico”?

Está en atender a lo que se llama muerte natural, la que muchos niegan pretendiendo arrogarse el derecho de acelerarla, en función de nuevo de una supuesta autonomía. En algún país como Holanda, que ha aprobado la práctica de la eutanasia, sobre una supuesta decisión autónoma del enfermo, ratificada por dos médicos, se demuestra su producción en un número significativo de casos en que no hay esa demanda autónoma por parte del enfermo.

La postura más razonable es procurar que la muerte del ser humano, cuando llega, se produzca en el contexto más humano, de acompañamiento familiar, de atención médica y de prestación social propia de un país que de verdad fomenta políticas de calidad de vida.

Como es lógico, las situaciones serán diversas, algunas muy difíciles. La solución radica en el sentido común, para proveer la atención médica razonable, durante el tiempo preciso y evitar una obstinación terapéutica fútil. La ciencia está también aportando mejores tratamientos paliativos del dolor y la asistencia espiritual, cuando se desee en lo personal y lo familiar deben ser aportaciones relevantes, adaptadas a cada caso.

La Eucaristía abre a las necesidades del mundo

lunes, 21 de junio de 2010
Ramiro Pellitero


AnalisisDigital.com

«Aunque se deban a todos —señala el Concilio Vaticano II—, los presbíteros tienen encomendados de manera especial a los pobres y a los más débiles, con quienes el Señor se presenta asociado y cuya evangelización se da como prueba mesiánica» (Decreto sobre los Presbíteros, n. 6).

Esto es Almudi.org - Ramiro Pelliteroconsecuencia de la identificación de los presbíteros con Cristo, especialmente en la Eucaristía. Lo explicó Benedicto XVI, al responder a la pregunta de un sacerdote japonés, en la vigilia de la conclusión del Año sacerdotal: ¿cómo vivir el culto eucarístico, sin caer en un clericalismo o en un alejamiento de la vida cotidiana de las personas? El Papa le respondió yendo al punto central: «La Eucaristía no es cerrarse al mundo, sino precisamente la apertura a las necesidades del mundo». En la Eucaristía se manifiesta de modo pleno y total el abajamiento de Dios y su abandono: su salida de sí mismo por amor nuestro. En la Eucaristía el sacerdote está para que todos los cristianos participemos de esa «aventura del amor de Dios», al dejarnos atraer a la comunión del único pan, del único Cuerpo.

«Así debemos celebrar, vivir, meditar siempre la Eucaristía, como esta escuela de liberación de mi ‘yo’: entrar en el único pan, que es pan de todos, que nos une en el único Cuerpo de Cristo. Y por tanto, la Eucaristía es, de por sí, un acto de amor, nos obliga a esta realidad del amor por los demás: la Eucaristía el sacrificio de Cristo, es la comunión de todos en su Cuerpo. Y por tanto, de esta forma, debemos aprender a vivir la Eucaristía, que es además lo contrario del clericalismo, de cerrarse en sí mismos». Y ponía el ejemplo de Madre Teresa de Calcuta, que se dio a los más pobres a partir de la oración ante el Sagrario.

Ciertamente, la apertura a los necesitados es una manifestación de la secularidad cristiana, es decir, del amor cristiano al mundo siguiendo a Cristo. Y por tanto, la preocupación por los demás —por sus necesidades materiales y espirituales— es un antídoto contra el clericalismo —tentación no exclusiva de clérigos—, que desconoce las exigencias de la Eucaristía y sus frutos: «Vivir la Eucaristía en su sentido original, en su verdadera profundidad, es una escuela de vida, es la protección más segura contra toda forma de clericalismo».

Los obispos españoles habían llegado a una conclusión similar, un mes antes, cuando, con motivo del Corpus Christi presentaron un mensaje titulado: “El sacerdote, hombre de caridad” (15-V-2010). En ese documento señalaban que atender especialmente a los más pobres y necesitados es un deber para todo cristiano, y especialmente para el sacerdote; un deber que brota de la configuración con Cristo en la Eucaristía.

El argumento es claro: «Si la caridad es algo que pertenece a la naturaleza de la Iglesia y, en consecuencia, a toda la comunidad cristiana —señalaban los obispos—, tarea del sacerdote es hacer que en la comunidad cristiana se viva y exprese el servicio a los pobres. Compete al sacerdote procurar que cada uno de sus fieles sea conducido por el Espíritu ‘a la caridad sincera y diligente’». Se recuerda con total acierto que la caridad no es sólo una tarea individual, sino que también pertenece a la comunidad cristiana, y por tanto necesita una organización y programación.

En el congreso de la diócesis de Roma —el pasado 15 de junio—, el Papa ha subrayado el valor central de la Eucaristía como actualización del sacrificio de Cristo y la verdad de la transustanciación. Y ha vuelto a insistir en que la Eucaristía exige la caridad: «Las necesidades y la pobreza de tantos hombres y mujeres nos interpelan profundamente: es Cristo mismo quien día a día, en los pobres, nos pide que le quitemos el hambre y la sed, que le visitemos en los hospitales y en las cárceles, que le acojamos y vistamos. La Eucaristía celebrada nos impone y al mismo tiempo nos hace capaces de convertirnos en pan partido para los hermanos, saliendo al paso de sus exigencias y entregándonos a nosotros mismos. Por este motivo, una celebración eucarística que no lleve a encontrar a los hombres allí donde viven, trabajan y sufren para llevarles el amor de Dios, no manifiesta la verdad que encierra».

Tras el final del año sacerdotal, que coincidió con el Corpus Christi y la solemnidad del Corazón de Jesús, es, en efecto, un buen momento para que cada sacerdote se pregunte cómo a su alrededor puede crecer esta sensibilidad por los más pobres. Ante todo, en el corazón de cada cristiano, que deberá vivir la caridad con el prójimo de muchas maneras, según su condición, posibilidades y circunstancias. En segundo lugar, organizando ese servicio de la caridad en cada comunidad cristiana (las parroquias, las familias, los movimientos y demás grupos e instituciones eclesiales), pues la caridad es el signo por excelencia del Evangelio.

Hay que rezar y trabajar para que —como suele decir Benedicto XVI— la Eucaristía implique verdaderamente a todos los cristianos en la entrega de Cristo. Y qué bueno es pedir eso mismo para los sacerdotes, como hacen los obispos en ese documento: «Que configurados con Cristo Pastor, su corazón se conmueva siempre ante los pobres, los hambrientos, los excluidos, los marginados. Que identificados con Cristo Sacerdote renueven con gozo la ofrenda de sus vidas en cada Eucaristía al servicio de la salvación de todos los hombres. Que en el seno de nuestras comunidades cristianas sean los hombres de la caridad animando y presidiendo el ejercicio organizado de la caridad».

Ramiro Pellitero. Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra

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