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Archivo para 21 mayo 2010

Sí, se puede

Un libro de nueve historias de coraje y superación

22/05/2010 | Silvia Laforet*

El amor es, para los autores del libro, la fuerza vital que nos sostiene.

En una época en la que la palabra “crisis” parece perseguirnos, es necesario abrirse a nuevas posibilidades de resolución de nuestros problemas. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido o sentiremos que perdemos pie; que una circunstancia, un sentimiento, una enfermedad o una dificultad profesional, económica o personal pueden con nosotros, haciendo que dudemos incluso del sentido de nuestra existencia o haciendo muy difícil la consecución de una vida plena.

La propuesta del libro es aprender a transformar la adversidad en una ocasión de cambio y crecimiento, modificando nuestras actitudes ante lo que nos ocurre. Y fomentar el amor, el amor a nosotros mismos, a los demás, a todo lo visible e invisible, como la mejor medicina para la curación personal y colectiva.

Con la vida en los talones narra en siete capítulos la vida de nueve personajes con nombres y apellidos, seres humanos tan extraordinarios y tan cotidianos a la vez como podríamos ser cualquiera de nosotros, que se han visto atrapados en distintos problemas de toda índole y han sabido desarrollar su coraje, su capacidad de sobrevivir, regalando además una actitud vital generosa y ejemplar; ellos y sus amigos, familiares, médicos y terapeutas, esa red de afectos que debemos desarrollar y cuidar para sostenernos unos a otros en el camino de la vida.

Manos a la obra

En cada capítulo, tras la narración, en todos los casos ajustada a la realidad tal y como estas personas han tenido el valor y generosidad de narrarla a los autores, se apunta una breve reflexión sobre los temas esenciales que nos pueden ayudar a sentirnos mejor y hacer sentir mejor a los demás: la familia, la amistad, el amor de pareja, la fe en Dios, el correcto uso de la libertad, la generosidad, la empatía, la profesionalidad de los que cuidan y curan, la voluntad, la sensibilidad, el respeto, la confianza, la curiosidad, la sinceridad…; todos los valores que nos hacen humanos y que a menudo perdemos de vista.

En las páginas de este libro podremos conocer a hombres y mujeres de todas las edades, muy diferentes entre sí, con circunstancias muy heterogéneas, con vidas aparentemente muy distintas, pero que llegan a la misma conclusión: a una aceptación carente de resignación, una aceptación activa que les lleva a ponerse manos a la obra, a la obra de su vida, apoyados por muchas otras personas, protagonistas también que han sabido estar del modo adecuado en el lugar y momento adecuado.

Podremos conocer a Alejandro, un joven músico de rock and roll y geólogo de profesión que hace años tuvo que superar una adicción durísima: el alcoholismo. Su emocionante relato nos hace entender que el adicto no es sólo el borrachín que dormita en el banco de un parque. El alcoholismo está latente en todos los estratos de la sociedad, y más aún en momentos de crisis. Y no siempre es fácil reconocerlo. Y las adicciones, físicas y psíquicas, con las que muchas personas creen llenar los vacíos de sus vidas son cada vez más numerosas. “El adicto es aquel que no es libre de elegir”, nos dice Alejandro. Y todos deberíamos reflexionar con él si realmente somos tan libres como creemos.

También conoceremos a tres personajes entrelazados: María del Mar, Juan Andrés y el médico de ambos, el doctor José María Villalón. El doctor Villalón es el mejor ejemplo de un médico entregado y generoso y un ser humano extraordinario. Traumatólogo, director médico del Atlético de Madrid y padre de doce hijos, ha contribuido enormemente a la elaboración de este libro, a través de sus pacientes y de su propia actitud hacia ellos. Mar y Juan Andrés fueron víctimas de errores médicos muy graves, alguno de ellos inevitable y otros fatalmente cometidos, que les privaron de la movilidad de una de sus piernas y otras consecuencias muy duras. Su actitud de superación es inmensa. Y el doctor Villalón aún sigue junto a ellos en su lucha.

Por su parte, el doctor Poveda aparece en las páginas de este libro junto a dos de sus pacientes: Carlo y José Antonio. La vida de Carlo, un hombre ya anciano, es larga, azarosa y casi increíble. Y sus circunstancias le llevaron a la depresión más profunda y a varios intentos de suicidio. Su fe, su coraje, su confianza y la intervención generosa y acertada de su terapeuta hicieron posible que Carlo siga viviendo y viviendo en paz.

José Antonio, un joven que pasó los primeros treinta años de su vida sin recibir un diagnóstico para sus numerosos malestares y que por ello llegó también a desear acabar con su vida, encontró la respuesta, de la mano del doctor Poveda, en la porfiria, una enfermedad rara y desconocida, como tantas otras sobre las que poco se sabe y poco se investiga, pero que hacen la vida imposible a miles de personas. En la actualidad José Antonio es un hombre sano y feliz.

Conoceremos también a una familia ejemplar: Emilio, Matilde y sus seis hijos. El mayor sufre un tipo de autismo, el síndrome de Asperger, y el quinto, Juan, una parálisis cerebral profunda. Además, ambos padres son profesores; Matilde, especialista en niños con necesidades especiales. Ahondar en su vida cotidiana y todos los obstáculos que han superado y siguen superando es una aventura vital que merece la pena vivir. Y su testimonio rebosa fuerza, fe, amor y alegría.

Imprescindible

En realidad, todos son imprescindibles. Como las vidas de Rosa y Miriam, unidas sin conocerse en uno de los capítulos más vitalistas. Rosa, una ‘joven’ de casi noventa años que ha estado gravemente enferma desde los veinte y que nos da una lección de alegría, de actividad imparable, de resolución y voluntad y nos repite una y otra vez que “no hay tiempo que perder y pierdes el tiempo si no haces lo que sí puedes hacer”.

*Silvia Laforet es coautora del libro Con la vida en los talones.

** Reportaje íntegro en el número 278 del semanario, desde el 21 de mayo en los quioscos

Es “placer de demonios”

Escándalo y oportunismo de medios ante abusos es “placer de demonios”, dice Obispo

CÓRDOBA, 05 May. 10 / 08:11 am (ACI)

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández González, señaló que el escándalo y el oportunismo de los medios seculares de comunicación ante los abusos de unos pocos curas constituyen un ” placer de demonios“.

Ante las “las noticias de abuso de menores” que “proliferan en todos los medios de comunicación”, el Prelado advirtió que “los enemigos de la Iglesia han encontrado un filón de oro para desprestigiarla, y de manera calculada van ofreciéndonos cada día algunas gotas de este elixir que es placer de demonios”.

“Algunos incluso se han atrevido a arremeter contra el Papa Benedicto XVI, acusándole de encubridor. Si consiguieran probar la más mínima mancha, habrían dado en el ‘blanco’ de sus pretensiones. Lo de ‘blanco’ no sólo es por el vestido blanco del ‘dulce Cristo en la tierra’, sino porque atacado el Papa quedaría desprestigiada toda la Iglesia católica“, aclaró.

En este sentido, Mons. Fernández advirtió que en este tema “lo más noticiero es que algunos eclesiásticos también son delincuentes, y esa es la noticia. Lo demás no importa tanto”, obviándose así el hecho de que “la Iglesia está poniendo los medios para purgar de sus filas a los que no merecen la confianza de tratar con niños y niñas que hay que ayudar a crecer, no destrozar en su infancia”.

“Ciertamente, un solo niño malogrado es ya demasiado. Pero no olvidemos los miles de personas buenas que han gastado y gastan su vida en esta noble tarea. Merecen toda nuestra confianza, hoy más que nunca, porque hoy más que nunca el Papa y todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia no dejarán pasar una en este delicado tema“, agregó.

Asimismo, el Prelado señaló que “los que han cometido tales abusos están llamados a pedir perdón a Dios, a quien han ofendido gravemente, y a someterse a la justicia de los tribunales”, y recordó que “el Papa Benedicto XVI penitencia por los pecados de algunos en esta materia“. ha practicado ‘tolerancia cero’ en este grave tema y nos invita a que todos hagamos

El Espíritu Santo en un Santo de nuestros dias

Actualizado 22 mayo 2010

El Espíritu Santo en San Josemaría Escrivá


Un testimonio de Félix Carmona Moreno, O. S. A.

Capitulo de “Así le vieron”, libro que recoge testimonios sobre el Fundador del Opus Dei


El 26 de junio, para quienes conocimos a Monseñor Escrivá de Balaguer y para los cientos de miles de personas que se han acercado más a Dios mediante su ejemplo y su doctrina, ya no será nunca un día más. Se cumple un aniversario del tránsito al cielo de este hombre de Dios y, a la par que su fama de santidad se extiende por los cinco continentes, el recuerdo de su presencia física en la tierra remueve en esta fecha singular una deuda de gratitud.


Conocí al padre Escrivá en cl mes de septiembre de 1944, en el Monasterio de El Escorial. Era yo un joven de diecinueve años y estudiaba el segundo curso de Filosofía, como profeso Agustino. Nuestro padre provincial, el padre Carlos Vicuña, que conocía y apreciaba al fundador del Opus Dei, consiguió que nos diera ocho días de ejercicios espirituales, especialmente dirigidos a los profesos: sesenta, entre teólogos y filósofos.

Fue una suerte y una gracia muy grande. Creo que conocí a un «santo de altar», a un «santo canonizable». Como él –con tanta firmeza– nos decía que habíamos de ser. El impacto de su extraordinaria espiritualidad no se ha borrado con los años. Hice mis apuntes de cada una de las meditaciones y los he repasado algunas veces. Aún los conservo a lápiz, como los escribí entonces. Lamentable mente son únicamente un resumen de las ideas acompañado de algunas expresiones suyas. Las anécdotas y ejemplos tremendamente gráficos con que ilustraba su exposición doctrinal quedan más en mi recuerdo que en mis apuntes. Empleaba un estilo directo, muy bíblico, y con interpretación muy práctica de la Palabra de Dios. Solía hablar en singular y ayudaba a fijar la atención con el reclamo al planteamiento personal o el recurso a la anécdota.

Según mis apuntes, nos dedicó tres meditaciones a la santidad. Las anoté con los siguientes títulos: «Necesidad de la santidad»; «La santidad nos la inculca el Espíritu Santo»; «Otro paso hacia la santidad».

Nos hablaba de una santidad recia, viril (como se veía la suya), de un hombre, pero de un hombre lleno de Dios. Nos repetía: «tienes que ser santo de altar»; «santo canonizable»; «no para que busques un nicho en el templo…»; «tu vida ha de ser como la de un santo canonizable».

No le gustaban esos libros de espiritualidad sensiblera, ni las vidas de los santos que sólo cuentan maravillas, de tal forma que casi los deshumanizan; muchas veces hechas por autores piadosos, bien intencionados, que escribían en su celda, mirando a las cuatro paredes, sin buscar informes… «También los santos tenían defectos y tenían que luchar…». «A veces nos cuentan algunas fábulas y extra vagancias de ciertos santos, las cuales suelen ser buenas mentirotas». «No les hace falta a esos santos tales casos como no mamar los viernes por penitencia, cuando eran niños de pecho…».

Destacaba la importancia de las cosas pequeñas, o mejor, de la virtud en las cosas pequeñas. «Se nos pide ser santos; pero no hacer milagros ni cosas extraordinarias…, basta saber sobrenaturalizar los actos ordinarios y, si lo los haces bien, no es poco».

Cuando la Santa Iglesia Católica se ve removida por la acción del Espíritu Santo y surgen, a impulsos del Concilio Vaticano II, iniciativas por doquier que alimentan la santidad de los cristianos, estos recuerdos, para mí inmensamente satisfactorios, me hacen sentir la fuerza de aquella personalidad espiritual, cristiana y sacer dotal de Monseñor Escrivá de Balaguer y me provocan un santo orgullo por haberle conocido.

No se me borra la figura –alto, sereno, espiritual, alegre, que tenía un no sé qué– de aquel sacerdote de virtud atrayente por auténtica.

Sé que su tumba, en este año transcurrido, ha sido visitada por millares de católicos de todo el mundo. No me sorprende que cada vez se recurra más a su intercesión en busca de alivio para las penalidades espirituales o físicas. Es –desde el cielo la misma labor que ocupó su vida entera: hablar a todos de que hemos de ser «santos canonizables», «santos de altar», cada uno en su sitio y sin hacer cosas extraordinarias. O mejor buen ejemplo es su vida haciendo extraordinario, al llenarlo de Amor de Dios, lo que muchos consideran sin valor: la ocupación «ordinaria» de cada día.

El fuego del amor de Dios


Espíritu Santo, bendito Paráclito.
Amor de Dios, en Dios.
El Cielo de los cielos de Dios.
La intimidad de la Trinidad Santísima.
El alma de todas las criaturas.
El alma de las almas de Dios.
Llama, divina confidencia.
Armonía de la caridad perfecta.
Espíritu de verdad, Poesía
de sobrenaturales dones y frutos.
Infinita inspiración del amor Providencia.
Espíritu Santo, mi Dios, mi música
cotidiana, mística de lo ordinario.
Espíritu de santidad y felicidad
que cautivas, que vives en mí Tu Vida.
Dios Amor, que eres la Esencia
de Dios y del hombre redimido.
Espíritu eterno de amor-sinfonía
que escucho en la oración del silencio.
Dios Padre amante y Dios Hijo amado,
Dios Hijo amante y Dios Padre amado,
y Tú, conmigo, que procedes de los dos
y eres el mismo Dios-Uno enamorado
en distinta Persona y esplendor de rosas.

Categorías:Mundo, Religión

¿QUIÉN LA HIZO?

Santa Fe celebra su cuarto centenario con los tres misterios de su escalera aún vivos

Cuando Don Pedro de Peralta fundó la capital de Nuevo México, no podía prever que la fama de la ciudad norteamericana se iba a deber en buena parte a una obra de arquitectura sobrenatural.

Actualizado 22 mayo 2010

C.L./ReL

La ciudad de Santa Fe, en el estado norteamericano de Nuevo México, fue fundada en 1610 por su tercer gobernador, Don Pedro de Peralta, y es la más antigua de todas las capitales de Estados Unidos.

Buena parte de su fama como destino turístico se debe a la Capilla Loretto, construida en 1873 y que recibe al año más de doscientos cincuenta mil visitantes. Hoy está desconsagrada y convertida en museo, pero para los fieles su principal atractivo sigue siendo la escalera milagrosa del templo, el cual sigue utilizándose como lugar idóneo para la celebración de bodas.

¿Quién llamó a la puerta?
La capilla fue construida en estilo neogótico por el arquitecto francés Antoine Mouly, llamado al efecto por el obispo Jean Baptiste Lamy para que las Hermanas de Loreto tuviesen un lugar de oración apropiado junto a la escuela que habían fundado años antes.

Pero Mouly murió durante la construcción de la iglesia, que duró cinco años, sin haber resuelto un problema importante: la conexión entre la planta baja y el piso superior. Con serios problemas de presupuesto para afrontar la situación, la distancia de unos seis metros se salvaba mediante andamios provisionales o escaleras de mano, en menoscabo de la seguridad personal y de la dignidad de la construcción.

Entonces las religiosas decidieron emprender una novena a San José para que llegasen los fondos necesarios.

Pero San José, de profesión carpintero, hizo algo más… o al menos eso comenzó a creerse enseguida.

Al noveno día de la novena, un hombre desconocido llamó a la puerta del convento ofreciéndose para salvar la distancia al primer piso mediante una escalera, pero exigiendo que nadie entrase a ver su trabajo durante el tiempo que le llevase hacerlo. Las hermanas respetaron su exigencia, y las semanas siguientes el hombre se afanó en solitario.

Hasta que un día dejaron de escucharse ruidos. Cuando los lugareños decidieron entrar, se encontraron la prodigiosa escalera que hoy engrandece la Loretto Chapel. El misterioso carpintero había desaparecido, sin cobrar la obra ni revelar su identidad.

Los tres misterios
Y dejó construida una maravilla que todavía hoy envuelve tres misterios: uno, el nombre de su creador, a pesar de que numerosos estudios han intentado averiguarlo; dos, la técnica de construcción, una hélice que gira 360 grados sin soporte central mediante 33 escalones (la edad de Jesucristo) de altura exactamente igual unos a otros, y con piezas que encajan sin pegamento ni cola de ningún tipo; y tres, la madera, pues es de un tipo desconocido en la región y de naturaleza realmente rara.

La Iglesia nunca ha hablado de milagro en sentido estricto, y de hecho se han aportado explicaciones técnicas a su prodigiosa estabilidad. Pero sigue resultando incomprensible que una sola persona pudiese llevar a cabo la tarea en tan poco tiempo y sin que haya quedado constancia de planos, ni restos de la madera utilizada, ni se sepa cuándo la trajo y por dónde pudo introducirla sin que nadie se percatase.

En plenos fastos de su cuarto centenario, la ciudad de Santa Fe continúa, pues, recurriendo a su nombre para dar cuenta del hecho: que San José no desatendió a quienes, aunque pensando más bien en que lloviesen del cielo recursos económicos, acudieron con grande fe a un carpintero… que por lo visto tenía ganas de desquitarse a lo grande tras varios siglos de «jubilación» celestial.

Andy García se hermanará con Eduardo Verástegui

LA EPOPEYA CATÓLICA MEXICANA

Inminente el rodaje que hermanará a Andy García y Eduardo Verástegui en defensa de los cristeros

«Se dictarán cinco años de prisión a cualquier sacerdote que critique al Gobierno y queda estrictamente prohibido utilizar vestimenta religiosa en público»: ésta fue la proclama de Plutarco Elías Calles que lanzó a los mexicanos a tomar las armas en defensa de su Fe.

Actualizado 22 mayo 2010

C.L./ReL

Todo está preparado para que a principios de junio, en la localidad de Durango, dé comienzo el rodaje de Cristiada, una película que protagonizará Andy García en el papel de Enrique Gorostieta Velarde, caudillo que se pondrá al frente de un destacamento cristerio en Jalisco.

El film contará también con la participación de Eduardo Verástegui, el intérprete de Bella, que vuelve así a la pantalla grande tras recientes un brillante paso por cortos como el impactante El circo de la mariposa. En Cristiada, Verástegui interpretará a Anacleto González Flores (1888-1927), beatificado por Benedicto XVI en 2005 como mártir de la rebelión de los católicos mexicanos contra la virulenta persecución desatada en los años veinte por Plutarco Elías Calles.

También Rubén Blades, el salsero de «Pedro Navaja»

La nueva película, producida por New Land Films, será dirigida por Dean Wright, ayudante de dirección en Las Crónicas de Narnia y El Señor de los Anillos, con guión de Michael Love. Está previsto que el rodaje dure tres semanas en distintos enclaves de territorio mexicano. Contará también con la interpretación de Karyme Lozano, otra actriz que, como Verástegui, combate firmemente en defensa de la religión y de la Iglesia.

Otra participación destacada será la de Rubén Blades, el cantante salsero panameño que inmortalizó el tema «Pedro Navaja». Y, efectivamente, «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida», como que por fin la epopeya católica mexicana de los cristeros vaya a tener un reflejo cinematográfico adecuado.

Entre 1926 y 1929, un auténtico ejército de cruzados se enfrentó a la persecución religiosa del gobierno masónico mexicano en nombre de Cristo Rey. La gesta tuvo tanto héroes militares como mártires de la Fe, entre ellos el célebre sacerdote Miguel Agustín Pro, beatificado también, que murió fusilado con los brazos en cruz y ofreciendo su sacrificio por la conversión del tirano Calles.

La actuación de parte del episcopado mexicano, que tras pactar con el gobierno que se respetaría la vida de los cristeros, les conminó a rendirse (siendo inmediatamente masacrados y encarcelados por millares), es uno de los elementos más discutidos de aquella guerra.

Andy, un hombre de convicciones

Andy García, de origen cubano, no ha ocultado nunca sus convicciones cristianas y su oposición al gobierno comunista de Fidel y Raúl Castro. «Es importante tener fe», declaró en una entrevista: «Pienso que puede suponer una buena compañía y una seguridad en momentos muy difíciles de la vida. No soy un fan de la cita de Kart Marx que señala que la religión es el opio del pueblo. Fui educado como católico y todavía soy católico. Todos mis hijos fueron educados en la fe católica, y creo que la única forma de enseñarles sobre religión y valores es mediante el ejemplo. No puedes decir: “Debes hacer esto pero yo voy a hacer otra cosa”».

García, de 54 años, natural de La Habana, está casado y tiene cuatro hijos. Fue nominado en 1990 para el Oscar al mejor actor de reparto por El Padrino III, y es el actor latino de mayor éxito en Hollywood.

Sacerdocio, sociedad y Alec Guinness

profundizó en la labor sacerdotal, la Iglesia Católica y finalmente en su propia conversión al catolicismo

José Luis Orella. Este ha sido un año duro para los sacerdotes, el año que celebra al Cura de Ars, como modelo de sacerdote y párroco, persona entregada a Dios y a las personas. La decisión clara de sajar las del cuerpo sacerdotal los tumores malignos de los escasos pederastas, ha sido aprovechada para atacar la misma esencial de la vocación sacerdotal.

Aunque la Iglesia la formamos todos, el sacerdote como ministro para los Sacramentos es una parte esencial para nuestra salvación, que si fuésemos conscientes de su valor, no sabríamos como tratarlos. Pero el principal defecto, como bien ha señalado el Papa en su visita a Portugal, ha sido interno. La ausencia de rigor en la selección de los candidatos al sacerdocio en los momentos de crisis vocacional en el pasado esta pasando factura en el presente.

Sin embargo, del mismo modo, el futuro se dibujará con nuestras acciones del presente. Este 25 de abril se ordenaban en Pamplona de diáconos una docena de alumnos del Colegio Eclesiástico Bidasoa, cuya excelente labor de formación ha proporcionado 1.600 estupendos nuevos sacerdotes. El 2 de mayo eran diecisiete nuevos presbíteros en Madrid, y una decena más en Getafe, forjados en la facultad teológica de San Damaso. A la semana siguiente, el Prelado del Opus Dei ordenaba en Romas treinta dos nuevos sacerdotes, gran parte de ellos españoles y chilenos. Sin duda la mejor respuesta, la de los hechos. De esta forma, podremos recuperar para el futuro la importancia que siempre ha tenido para sociedad el sacerdote. Alec Guinness, célebre actor británico, contaba en sus memorias como grabando una película sobre el padre Brown, en la que él interpretaba al famoso clérigo. Después de un rodaje, decidió marcharse a la pensión, pero por el cansancio no se cambio de ropa y se retiró vestido de cleyrman. Por el camino un niño le cogió de la mano y le acompañó hasta llegar a su casa, donde le despidió. Alec Guinness quedó pensativo sobre la confianza que movía a un niño a coger la mano de un desconocido, fiado en su atuendo. Aquello le llevó a profundizar la labor sacerdotal, la Iglesia Católica y finalmente su propia conversión al catolicismo.

Testimonio del médico personal de Juan Pablo II

Testimonio del médico personal de Juan Pablo II, Renato Buzzonetti

En una entrevista en “L’Osservatore Romano”

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 21 de mayo de 2010 (ZENIT.org) – “Cuando Karol Wojtyla fue elegido papa el 16 de octubre de 1978, parecía que ese hombre vigoroso e infatigable nunca necesitaría medicinas. Todo cambió el 13 de mayo de 1981: las balas no lo mataron, pero debilitaron considerablemente su salud de hierro”, afirma L’Osservatore Romano en su edición del 17-18 de mayo.

El médico personal del papa polaco desde su elección hasta su muerte (1978-2005), el doctor Renato Buzzonetti, ha concedido una entrevista al diario de la Santa Sede en la que se refiere a su misión de “velar por el estado de salud” de Juan Pablo II.

Recordando la manera como se convirtió en médico personal del papa polaco, explica: “La tarde del 29 de diciembre de 1978, cuando trabajaba en el hospital San Camilo, recibí una llamada sorpresa de monseñor John Magee, de la secretaría particular del Santo Padre, que me pedía ir”.

A mi llegada, “fui introducido en un pequeño salón y poco después, para gran sorpresa mía, Juan Pablo II llegó acompañado por dos médicos polacos”.

“Me hizo sentar en torno a una mesa y me dijo que quería nombrarme médico personal (···). A la mañana siguiente, escribí a su secretario particular monseñor Stanislaw Dziwisz, que aceptaba”.

El doctor Buzzonetti recuerda las relaciones “marcadas por una gran simplicidad” con Juan Pablo II.

“Por mi parte, siempre hubo con él una sinceridad filial y respetuosa y por parte del papa, una confianza afectuosa que se manifestaba en una gran sobriedad de gestos y de palabras”.

Juan Pablo II era un “paciente dócil, atento, deseoso de conocer la causas de sus leves o graves males, pero sin la curiosidad exasperada, aunque comprensible, de algunos enfermos”, destaca.

“Nunca mostró momentos de desesperación frente al sufrimiento que enfrentaba con valentía”, añade.

Según el médico italiano, Juan Pablo II “vivía una unión íntima con el Señor, hecha de oraciones y de contemplación continua”.

“Tenía una fe de acero y una alma en la que se mezclaban el romanticismo polaco y el misticismo eslavo”.

“Tenía una inteligencia penetrante, una capacidad de decisión rápida y sintética, una memoria segura y sobre todo, una capacidad evangélica para amar, compartir y perdonar”.

En la entrevista, el doctor Buzzonetti se refiere también a los últimos momentos de Juan Pablo II, el “dolor físico”, pero sobre todo “moral y espiritual de un hombre en cruz que aceptaba todo con valentía y paciencia: nunca pidió calmantes, ni siquiera durante la fase final”.

“Era sobre todo el dolor de un hombre paralizado, inmovilizado en una cama o en una silla, que había perdido su autonomía física”.

Al final de su vida, Juan Pablo II ya no podía hacer nada sola: “no podía andar, no podía hablar más que con una voz débil y apagada, su respiración se había vuelto cansada y entrecortada, comía cada vez con mayor dificultad”.

“Qué lejos quedaban esos memorables encuentros internacionales de la juventud, los grandes discursos en las asambleas mundiales, las excursiones por la montaña, las vacaciones en las pistas de esquí, las agotadoras visitas pastorales a las parroquias de Cracovia y de Roma”, recuerda el doctor Buzzonetti.

Sin embargo, “cuando llegó la hora de la cruz”, el papa polaco “fue capaz de abrazarla sin dudarlo”.

El médico personal de Juan Pablo II durante más de 25 años se refiere también a las escapadas secretas del papa fuera del Vaticano y en las que él participó.

“Durante los primeros años, se trataba de salidas a la montaña o al mar, cerca de Roma, que incluían largas caminatas a pie o muchas horas de esquí. Con la edad, los trayectos a pie se hicieron más breves y las excursiones, tras el viaje en coche, concluían con una larga pausa a la sombra de una tienda de campaña ante vistas relajantes, al pie de cumbres a menudo nevadas y con un almuerzo en la bolsa”.

Y concluye explicando cómo acababa la jornada, antes de tomar el camino hacia Roma. “Al Papa le gustaba escuchar los cantos de montaña entonados por su pequeña compañía, a los que se añadían los guardias del Vaticano y los policías italianos de la escolta, y me pedía dirigir este coro de manera improvisada, bajo la mirada divertida de Juan Pablo II”.

Nací tras estupro y no puedo apoyar aborto

Nací tras estupro y no puedo apoyar aborto, clama diputada pro-vida en Brasil

BRASILIA, 21 May. 10 / 02:10 am (ACI)

La diputada Fátima Pelaes, en la sesión que aprobó el Estatuto del Nascituro en la Comisión de Seguridad y Familia este miércoles 19 en la Cámara de Diputados, conmovió a todos con su testimonio personal: relató que su madre fue víctima de estupro luego de lo cual quedó embarazada y decidió conservarla rechazando el aborto. “¡Nací tras un estupro, no puedo estar a favor del aborto!”, exclamó.

Esta es la principal razón que han hecho que esta legisladora brinde su apoyo al Estatuto del Nascituro que blinda la vida del no nacido contra el aborto, así como diversas normas que promueven la defensa de la familia y los niños.

El Movimiento Defesa da Vida de Porto Alegre informa que en sesión que aprobó el Estatuto del Nascituro, Pelaes tomó el micrófono y contó su historia: su madre fue víctima de estupro cuando estaba en una prisión mixta. Al principio la quiso abortar, pero finalmente optó por la vida de la bebé. La diputada dio a conocer esta historia porque espera que la misma ayude a otras madres en situaciones similares. “¡Nací tras un estupro. No puedo estar a favor del aborto!”

Cuando terminó de hablar, “todos lloraban, emocionados. El diputado Arnaldo Faria tomó el micrófono y solicitó una respuesta a la altura del testimonio de Fátima Pelaes: ‘señores, luego de este testimonio, ¿cómo no vamos a estar a favor de la vida de los nascituros?’”

Pese al testimonio de Pelaes, los siguientes diputados abortistas insistieron en votar en contra de la iniciativa pro-vida: Dr. Rosinha (PT-PR), Henrique Fontana (PT-RS), Darcísio Perondi (PMDB-RS), Arlindo Chinaglia (PT-SP), Rita Camata (PSDB-ES), Jô Moraes (PCDOB-MG) y Pepe Vargas (PT-RS).

Defesa da Vida señala además que “es importante mantener la movilización junto a las demás comisiones del Congreso y cuando se dé la votación en el plenario de la Cámara del Senado”.

Más información sobre el Estatuto del Nascituro (en portugués) en: http://www2.camara.gov.br/agencia/noticias/SAUDE/147999-SEGURIDADE-APROVA-ESTATUTO-DO-NASCITURO.html

Si los libros baten la tv…

viernes, 21 de mayo de 2010
Family and Media


Son las siete de la tarde. Hora en la que se suele preparar la cena en la mayoría de los hogares, tal vez con la televisión encendida en la cocina o en la sala de estar. La tv normalmente está sintonizada en uno de los muchos concursos de la noche, donde se bombardea con todo tipo de quiz a los espectadores, orgullosos de competir una vez más en pruebas de tan alto nivel cultural…

Pero en una casa, extrañamente, la televisión está apagada. No se oyen gritos de victoria, interludios musicales o spots publicitarios, sólo paz y silencio. Tal vez porque el televisor está Almudi.org - roto o se ha ido la luz, pensaréis. Pero no. Es una elección deliberada, mágicamente aceptada y compartida por todos los miembros de la familia. Es una noche dedicada a la lectura, a la vieja y querida pasión que calienta el corazón y la mente y hace viajar la fantasía más allá de los límites de la imaginación. La noche que nos trae tantos recuerdos, que nos despierta sensaciones y emociones.

Esta es la escena que ha vivido en su casa Aldo María Valli y que ha contado en un artículo escrito recientemente junto con Serena Cammelli: “Leer es hermoso. Cuando los libros baten la televisión”. Ha sido publicado en la revista Fogli del mes de enero de este año. Lo reproducimos, parcialmente, porque… es hermoso leerlo (link)

De una buena lectura se pueden obtener lecciones útiles, se puede hacer propia la experiencia del autor y reflexionar, tomar ideas para el análisis y la discusión. La lectura es como un buen viaje que exige tener ojos ávidos de conocimiento y quizás es también como un buen amigo que nos ofrece su atención para escuchar nuestros más profundos silencios.

Y es bello descubrir el entusiasmo por los libros desde niños. A propósito de esto, Franz Kafka, que nunca fue el contable que su padre soñaba, escribió una vez estas palabras en su diario: “no se conseguirá jamás hacer entender a un niño que, en la noche —está en medio de una historia fascinante— nunca se conseguirá hacerle entender, con una demostración limitada a él mismo, que debe interrumpir la lectura e ir a la cama”.

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