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Archivo para 22 abril 2010

“Me he sentido acogido en Malta como san Pablo”

Hoy en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 21 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la Audiencia General, en la Plaza de San Pedro, sobre su reciente viaje apostólico a Malta.

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Queridos hermanos y hermanas

Como sabéis, el sábado y el domingo pasados realicé un viaje apostólico a Malta, sobre el que quisiera detenerme brevemente hoy. La ocasión de mi visita pastoral ha sido el 1950° aniversario del naufragio del apóstol Pablo en las costas del archipiélago maltés y de su permanencia en esas islas durante casi tres meses. Es un acontecimiento que sucedió en torno al año 60 y que está relatado con abundancia de detalles en el libro de los Hechos de los Apóstoles (caps. 27-28). Como le sucedió a san Pablo, también yo he experimentado la calurosa acogida de los malteses – verdaderamente extraordinaria – y por esto expreso nuevamente mi más vivo y cordial reconocimiento al Presidente de la República, al Gobierno y a las demás autoridades del Estado, y agradezco fraternalmente a los obispos del país, con todos aquellos que han colaborado en preparar este encuentro festivo entre el Sucesor de Pedro y la población maltesa. La historia de este pueblo desde hace dos mil años es inseparable de la fe católica, que caracteriza su cultura y tradiciones: se dice que en Malta hay 365 iglesias, “una para cada día del año”, ¡un signo visible de esta fe profunda!

Todo comenzó con aquel naufragio: tras haber ido a la deriva durante 14 días, empujada por los vientos, la nave que transportaba a Roma al apóstol Pablo y a muchas otras personas encalló en un bajío de la Isla de Malta. Por esto, tras el encuentro cordialísimo con el Presidente de la República, en la capital La Valeta – que tuvo el bello marco del alegre saludo de tantos chicos y chicas – me dirigí en seguida en peregrinación a la llamada “Gruta de san Pablo”, cerca de Rabat, para un intenso momento de oración. Allí pude saludar también a un nutrido grupo de misioneros malteses. Pensar en ese pequeño archipiélago en el centro del Mediterráneo, y en cómo llegó a él la semilla del Evangelio, suscita un sentimiento de gran asombre frente a los misteriosos designios de la Providencia divina: surge espontáneo agradecer al Señor y también a san Pablo, que, en medio de aquella violenta tempestad, mantuvo la confianza y la esperanza y las transmitió también a aquellos compañeros de viaje. De ese naufragio, o mejor, de la sucesiva permanencia de Pablo en Malta, nació una comunidad cristiana ferviente y sólida, que después de dos mil años es aún fiel al Evangelio y se esfuerza en conjugarlo con las complejas cuestiones de la época contemporánea. Esto naturalmente no es siempre fácil, ni se da por descontado, pero los malteses saben encontrar en la visión cristiana de la vida la respuesta a los nuevos desafíos. De ello es un signo, por ejemplo, el hecho de haber mantenido firme el profundo respeto por la vida no nacida y por la sacralidad del matrimonio, eligiendo no introducir el aborto y el divorcio en el ordenamiento jurídico del país.

Por tanto, mi viaje tenía como objetivo confirmar en la fe a la Iglesia que está en Malta, una realidad muy viva, bien compaginada y presente en el territorio de Malta y Gozo. Toda esta comunidad se había dado cita en Floriana, en la plaza Granai, ante la iglesia d san Publio, donde celebré la Santa Misa, en la que se participó con gran fervor. Fue para mí motivo de alegría, y también de consuelo, sentir el calor particular de ese pueblo que da el sentimiento de una gran familia, unida por la fe y por la visión cristiana de la vida. Tras la celebración, quise encontrar a algunas personas víctimas de abusos por parte de miembros del clero. Compartí con ellos el sufrimiento y, con conmoción, recé con ellos, asegurando la actuación de la Iglesia.

Si Malta da la impresión de una gran familia, no hay que pensar que, a causa de su conformación geográfica, sea una sociedad “aislada” del mundo. No es así, y se ve, por ejemplo, en los contactos que Malta mantiene con varios países y por el hecho de que en muchas naciones se encuentran sacerdotes malteses. De hecho, las familias y las parroquias de Malta han sabido educar a muchos jóvenes en el sentido de Dios y de la Iglesia, por lo que muchos de ellos han respondido generosamente a la llamada de Jesús y se han convertido en presbíteros. Entre estos, muchos han abrazado el compromiso misionero ad gentes, en tierras lejanas, heredando el espíritu apostólico que empujaba a san Pablo a llevar el Evangelio allí donde aún no había llegado. Este es un aspecto que he subrayado, es decir, que “la fe se refuerza cuando se ofrece a los demás” (Enc. Redemptoris missio, 2). Sobre el tronco de esta fe, Malta se ha desarrollado y ahora se abre a varias realidades económicas, sociales y culturales, a las que ofrece una aportación preciosa.

Está claro que Malta ha tenido a menudo que defenderse en el transcurso de los siglos – y se ve por sus fortificaciones. La posición estratégica del pequeño archipiélago atraía obviamente la atención de las distintas potencias políticas y militares. ¡Y sin embargo, la vocación más profunda de Malta es la cristiana, es decir, la vocación universal de la paz! La célebre cruz de Malta, que todos asocian a esa nación, ha ondeado muchas veces en medio de conflictos y luchas; pero gracias a Dios, no ha perdido su significado auténtico y perenne: es el signo del amor y de la reconciliación, ¡y esta es la verdadera vocación de los pueblos que acogen y abrazan el mensaje cristiano!

Natural cruce de caminos, Malta está en el centro de rutas de migración: hombres y mujeres, como antes san Pablo, llegan a las costas maltesas, a veces empujados por condiciones de vida demasiado duras, por violencias y persecuciones, y esto comporta, naturalmente, problemas complejos en el plano humanitario, político y jurídico, problemas que tienen soluciones que no son fáciles, pero que hay que buscar con perseverancia y tenacidad, concertando las intervenciones a nivel internacional. Esto es bueno que se haga en todas las naciones que tienen valores cristianos en las raíces de sus Cartas Constitucionales y en sus culturas.

El desafío de conjugar en la complejidad de hoy la validez perenne del Evangelio es fascinante para todos, pero especialmente para los jóvenes. Las nuevas generaciones la advierten de hecho de forma más fuerte, y por ello quise que tampoco en Malta, a pesar de la brevedad de mi visita, faltase el encuentro con los jóvenes. Fue un momento de diálogo intenso y profundo, hecho aún más bello por el ambiente en el que tuvo lugar – el puerto de Valeta – y por el entusiasmo de los jóvenes. A ellos no podía dejar de recordarles la experiencia juvenil de san Pablo: una experiencia extraordinaria, única, y sin embargo capaz de hablar a las nuevas generaciones de cada época, por esa radical transformación que siguió al encuentro con Cristo Resucitado. Contemplé por tanto a los jóvenes de Malta como a los potenciales herederos de la aventura espiritual de san Pablo, llamados como él a descubrir la belleza del amor de Dios que nos ha sido dado en Jesucristo; a abrazar el misterio de su Cruz; a ser vencedores precisamente en las pruebas y en las tribulaciones, a no tener miedo de las “tormentas” de la vida, ni tampoco a los naufragios, porque el designio de amor de Dios es más grande incluso que las tempestades y los naufragios.

Queridos amigos, este, en síntesis, ha sido el mensaje que he llevado a Malta. Pero, como señalaba, ha sido mucho lo que yo mismo he recibido de esa Iglesia, de ese pueblo bendecido por Dios, que ha sabido colaborar válidamente con su gracia. Por intercesión del apóstol Pablo, por san Ġorġ Preca, sacerdote, primer santo maltés, y por la Virgen María, a la que los fieles de Malta y Gozo veneran con tanta devoción, pueda siempre progresar en la paz y en la prosperidad.

[A los peregrinos españoles dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los sacerdotes del curso de formación permanente del Pontificio Colegio Español en Roma, así como a los grupos venidos de España, México y otros países latinoamericanos.

[A los peregrinos italianos dijo]

En particular, saludo a los párrocos y a los demás sacerdotes de la diócesis de Roma, acompañados por el cardenal Agostino Vallini y por los obispos auxiliares, reunidos aquí de vuelta de su peregrinación a Ars, promovido con ocasión del Año Sacerdotal. Queridos sacerdotes romanos, os agradezco por vuestra presencia, signo de afecto y de cercanía espiritual. Aprovecho esta oportunidad para expresar mi estima y mi vivo reconocimiento a vosotros y a los sacerdotes que en todo el mundo se dedican con celo apostólico al servicio del pueblo de Dios, dando testimonio de la caridad de Cristo. Que a ejemplo de san Juan María Vianney seáis pastores pacientes y solícitos del bien de las almas.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]

Viaje al Purgatorio

Autor: Máximo Álvarez Rodríguez | Fuente: Catholic.net

Si, como decía la canción “para entrar en el cielo no es preciso morir”, para saber lo que es el Purgatorio tampoco

Seguramente muchos se preguntarán a ver qué es eso del Purgatorio, y tal vez lleguen a pensar que es un invento de los curas o una creencia de la gente de antes, pasada de moda. Digamos, antes de nada, que la existencia del Purgatorio es un dogma de fe y que en la práctica el pueblo cristiano siempre ha demostrado creer en él. No se explicaría de otra manera la asidua costumbre rezar por los muertos.

En muchas de nuestras iglesias aparecen cuadros o relieves que intentan de alguna manera reflejar el tormento de las almas del Purgatorio, envueltas en llamas, suspirando por llegar a Dios, pero con una gran diferencia de las representaciones del infierno. En todo caso, es normal que nos preguntemos por qué ha de existir un purgatorio.

Todos somos conscientes de que en esta vida hay personas muy buenas que se sacrifican por los demás, que son todo un ejemplo de generosidad, paciencia, fe… y que tampoco faltan quienes se dedican a abusar de los demás, a explotarlos, gente egoísta, soberbia, cruel… Algo nos dice que tiene que hacerse justicia en el momento de la muerte, de modo que no sea indiferente ser bueno o malo. Todas las religiones hablan de premio o castigo. Es verdad que los cristianos creemos en la misericordia de Dios y por ello, aunque exista la posibilidad de la condenación eterna, nos parece acorde con el amor de Dios que exista un castigo merecido de carácter temporal. Eso es el Purgatorio, una especie de tormento purificador que no es eterno.

Las representaciones artísticas del Purgatorio y del Infierno difieren enormemente: mientras en el infierno sólo se ven rostros de desesperación y diablos y bichos raros, en las que hacen referencia al Purgatorio está también representado Dios, la Virgen María y el Cielo; aparecen rostros doloridos, pero no desesperados. Y nada de diablos. Ya sabemos que éstas imágenes, más bien propias de otras épocas, son sencillamente maneras de ayudarnos a entender una realidad mucho más profunda. No hace falta ningún lugar para sufrir, sino que es suficiente el tormento del alma.

Aunque haya personas, entre las que se incluyen santos canonizados, que dicen haber entrado en contacto con las almas del Purgatorio, no es esa nuestra experiencia. Pero sí que podemos partir de algunas experiencias de esta vida para intentar comprender un poco esta posibilidad de tener que sufrir después de la muerte. Si hay alguno que no cree en estas cosas le diremos que allá él, pero que sepa que algún día, tal vez no muy lejano, podrá enterarse por sí mismo.

Veamos. El ser humano es fundamentalmente el mismo antes y después de la muerte. Se supone que muchas de las experiencias de esta vida han de tener bastante parecido con la vida futura. Aquí y allí el hombre busca la felicidad, aquí y allí puede sufrir, aquí y allí necesita amar y ser amado. Vistas así las cosas se entiende aquello de que el fuego del Infierno y el fuego del Purgatorio sea el mismo que el fuego del Cielo.

Empecemos por el fuego del Cielo. Es el fuego del amor. Si una persona está profundamente enamorada se dice que su corazón arde en deseos de encontrarse con la persona amada, y no puede encontrar mayor felicidad que en sentirse unido a esa persona. Así y no de otra manera es el amor de Dios. “La alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo”, nos dice Isaías.

Ahora bien, supongamos que una persona muy enamorada le hace a su amante una faena tan grande que pierde para siempre su amor, al tiempo que sigue enamorada. Eso sería el infierno: descubrir toda la belleza del amor de Dios y perderlo para siempre. Es la situación desesperada de quien experimenta un terrible remordimiento sin posibilidad de vuelta atrás, tanto más amargo cuanto mayor es el amor que siente. Ojalá nadie tenga que vivir esta situación y que el infierno no pase de ser una posibilidad nunca hecha realidad.

Pero supongamos que un marido muy enamorado ofende a su esposa, o viceversa, de tal manera que la persona ofendida no decide cortar definitivamente, pero sí durante una temporada. De momento le deja. Seguro que quien se ha portado mal siente un enorme remordimiento pesar, y que se le hacen largos los días esperando volver a encontrarse con su amor.

En los tres casos, cielo, infierno y purgatorio, se trata de haber descubierto el fuego del amor de Dios, disfrutando de él, perdiéndolo para siempre o sufriendo mientras se espera algún día gozar de él.

Si en esta vida todo el mundo trata de evitar la cárcel, aunque sea por un breve período de tiempo, también merece la pena evitar la cárcel del Purgatorio. Sin embargo con frecuencia vivimos de forma bastante irresponsable. No se trata de negar la misericordia de Dios, sino de su incompatibilidad con el pecado. Si un amigo nos invita a una boda no se nos ocurre ir sucios y mal olientes, por mucha confianza que tengamos con él. No hace falta que nadie nos lo recuerde. Cuando, tras la muerte, seamos conscientes de la belleza de Dios y la fealdad de nuestro pecado, nosotros mismos comprenderemos la necesidad de purificarnos.

Si, como decía la canción “para entrar en el cielo no es preciso morir”, para saber lo que es el Purgatorio tampoco. ¡Cuántas veces se pasa por él en esta misma vida! Por eso en los momentos de sufrimiento deberíamos tener en cuenta aquello de que no hay mal que por bien no venga. Aceptemos el dolor del cuerpo y del alma como una purificación de nuestros pecados.

Categorías:Literatura, Mundo, Religión

JMJ es “mecha” de protagonismo juvenil

JMJ es “mecha” de protagonismo juvenil en “Revolución de Dios”, dice Cardenal Rylko

MADRID, 22 Abr. 10 / 08:12 pm (ACI)

El Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Cardenal Stanislaw Rylko, señaló que en la JMJ Madrid 2011, el Papa Benedicto XVI quiere “dar a los jóvenes la exigente tarea de ser protagonistas de la revolución de Dios’ que el mundo necesita con urgencia y de la cual las Jornadas Mundiales de la Juventud pueden ser la mecha”.

El Purpurado hizo esta afirmación ante los obispos de España reunidos en Madrid para la asamblea plenaria del Episcopado, que tiene entre sus competencias la coordinación de la JMJ 2011 en Madrid.

El Cardenal Rylko destacó “la apuesta que la Iglesia hace por los jóvenes, que se hizo en un momento -1985, comienzo de las JMJ- a pesar de estudios y encuestas sociológicas de los que salió una juventud pintada con oscuros colores”.

“Los jóvenes son protagonistas irremplazables de la vida y de la misión de la Iglesia“, subrayó.

Asimismo, el Purpurado aseguró que “vivir la vida significa vivirla en la perspectiva de la entrega” y advirtió que “en la juventud de hoy se esconde un enorme potencial de bien, una profunda sed de valores y de altos ideales“.

“Los jóvenes tienen mucha generosidad y en las JMJ se trata de dar a los jóvenes la capacidad de tomar decisiones vocacionales, opciones de vida orientadas al sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio“, agregó.

Por otra parte, Mons. César Augusto Franco Martínez, Obispo Auxiliar de Madrid y Coordinador General de la JMJ 2011, instó a los prelados a “animar a sus jóvenes a inscribirse en la Jornada y participar en el Fondo de Solidaridad, que permitirá a jóvenes de países desfavorecidos venir a Madrid en 2011″.

Crítica sobre el film “El Discípulo”

Crítica de Juan Orellana sobre el film “El Discípulo”: “Es imposible identificar nada de la película con la historia real de Jesús de Nazaret”

Por SIC el 22 de Abril de 2010

- EL OBJETIVO ES NEGAR LA DIVINIDAD DE CRISTO, SU CONCEPCIÓN VIRGINAL, SU RESURRECCIÓN, SU CELIBATO Y SU RELACIÓN PERSONAL CON DIOS.

El escritor Emilio Ruiz Barrachina dirige una adaptación de su propia novela, “El Discípulo”, una vida de Jesús inventada que nada tiene que ver con el Jesús histórico de los Evangelios. La tesis central del film es que los evangelistas decidieron escribir la historia de un personaje remotamente inspirado en un trastornado militante antirromano, y que era el joven discípulo de un anciano Juan el Bautista.
A la película se le agradece que no se ande con rodeos y exprese con nitidez la postura del director. En realidad es imposible identificar nada de la película con la historia real de Jesús de Nazaret. El objetivo es negar la divinidad de Cristo, su concepción virginal, su resurrección, su celibato y su relación personal con Dios. Lo que queda es un exaltado, visionario y violento, que no sabe lo que quiere, y que carece del más mínimo atractivo humano.
Lo primero que hay que decir es que el director tuvo el descaro de afirmar en la presentación del film en Madrid que esta es la primera película sobre Jesús en la historia del cine español. Sorprendente desinformación. En realidad la película es un monumento a la desinformación. Desde 1918, con una obra de Arturo Carballo, hasta 2006, con Jesús, el peregrino de la luz, ha habido unas cuantas películas españolas como estudia Montserrat Claveras en su libro La pasión de Cristo en el cine (Ediciones Encuentro, 2010). En esa misma intervención, el cineasta aseguró que las palabras que pronuncia Jesús en el film están literalmente sacadas del Evangelio, aunque en otros contextos. Ignoro qué edición del Nuevo Testamento ha manejado Barrachina, pero jamás había oído antes decir a Jesús: “¿Qué puedo hacer para olvidarla (a María Magdalena)?” o gritarle violentamente a María, su madre: “¿Cómo te has atrevido a vender la espada de mi padre?” Inaudito.

En los títulos de crédito ya se expone visualmente la propuesta del film: se ve un icono de Cristo del que se va borrando progresivamente el halo de santidad que rodea su cabeza. La película desdiviniza a Cristo; es su principal intención. Pasolini ya lo había hecho, pero no tuvo que recurrir al esperpento. En seguida se nos dice que Jesús no era “nazareno”, sino “nazareo”, era un “nazir”, es decir, un consagrado a Dios que hacía determinados votos, como el de no beber vino, no cortarse el pelo o el celibato. En la película Jesús era hijo de una familia numerosa, su madre María no era virgen, San José murió en un combate a espada contra los romanos, y Jesús era cojo, a consecuencia de una herida de espada. Este Jesús era el discípulo predilecto de Juan el Bautista, un agitador antirromano. Jesús se convierte en el líder de una célula antiimperialista que lo que pretende es dar un golpe de estado en Jerusalén. Judas Iscariote es el encargado de conseguir armas en el mercado negro. María, al ver que su hijo se va a meter en un lío, le pide a la Magdalena, las prostituta del pueblo, que le seduzca para ver si así el díscolo hijo se centra en otras cosas. Y la Magdalena, aprovechando la importante cogorza que Jesús coge en las bodas de Caná, lo consigue. Y así es toda la película hasta llegar a una Pasión de tebeo, que pone el broche de oro a este delirio. Por supuesto, no hay milagros, ni resurrección, ni la más mínima presencia de la Trascendencia. Y la predicación del amor y del perdón se le atribuye… ¡a Platón!

Cinematográficamente la película tiene una doble estructura. Por un lado Juan, el discípulo predilecto de Jesús, nos va contando la verdadera vida del Maestro, la que hemos apuntado. A su lado, Lucas se va inventando descaradamente la redacción del Evangelio según le place, para indignación de Juan que le conmina a no seguir contando mentiras. Por otro lado, de forma paralela vamos viendo esa absurda vida de Jesús. La estética del film es pobre, plana, declamada, y parece salida del túnel del tiempo para llevarnos a los peores años del cine español. Lo único interesante es el uso del flamenco en la banda sonora, una banda sonora que está hecha de retazos de música clásica (Vivaldi, Hsendel, Bach, Beethoven,…)

Barrachina dice inspirarse en la estética de Pasolini y en Buñuel. Del primero intuyo que se refiere a la puesta en escena radical y minimalista del Evangelio según San Mateo, y del segundo, a las ínfulas iconoclastas del surrealismo. En cualquier caso, El discípulo está a años-luz de la estética y sentido artístico de ambos genios. Pero de quien el director se siente más deudor es de Dreyer, de esa vida de Cristo que nunca llegó a filmar. Sobran los comentarios.

En fin, esta es la película que han pagado los andaluces a través de la Junta de Andalucía, y todos los españoles, a través del Ministerio.

- Juan Orellana, director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española

Homilía de Juan Pablo II sobre los abusos

Denver 1993: homilía de Juan Pablo II


14 de agosto de 1993

«El monte de la casa del Señor será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas» (Is 2, 2).

Queridos hermanos y hermanas en Cristo;
querido arzobispo, pastor de esta amada Iglesia de Denver:

1. Al llegar a Denver dirigí la mirada hacia el esplendor de las Montañas Rocosas, cuya majestuosidad y poder recuerdan que toda nuestra ayuda procede del Señor, que hizo el cielo y la tierra (cf. Sal 121, 1). Sólo él es la roca de nuestra salvación (cf. Sal 89, 26). Dios me ha concedido la gracia de unir mi voz a la vuestra para alabar y dar gracias al Padre celestial por las «maravillas» de Dios (Hch 2, 11), que ha realizado desde que se anunció por vez primera el Evangelio en esta región.

Saludo hoy a todos los que Cristo —el pescador de hombres, el pescador divino— ha recogido en la red de su Iglesia. «En el corazón de Cristo Jesús» (Flp 1, 8), doy las gracias a mons. Stafford, arzobispo de Denver; a mons. Hanifen, obispo de Colorado Springs; a mons. Tafoya, obispo de Pueblo; a mons. Hart, obispo de Cheyenne y a los demás cardenales y obispos presentes; a los sacerdotes, los religiosos, las religiosas, y a cada uno de vosotros, por ser «sanos en la fe, en la caridad y en la paciencia» (Tt 2, 2).

Saludo cordialmente al gobernador de Colorado, al alcalde de Denver y a los representantes de las demás Iglesias, comunidades eclesiales y organizaciones religiosas. Vuestra presencia nos anima a seguir luchando por una comprensión cada vez mayor entre todas las personas de buena voluntad y a trabajar juntos por una nueva civilización de amor.

2. La Jornada mundial de la juventud es una gran celebración de la vida: la vida como don divino y como misterio inefable. Los jóvenes de todo el mundo se reúnen para profesar la fe de la Iglesia por la que en Jesucristo podemos alcanzar la plena verdad acerca de nuestra condición humana y de nuestro destino eterno.

Sólo en Cristo los hombres y mujeres pueden encontrar la respuesta a las cuestiones básicas que los afligen. Sólo en Cristo pueden comprender a fondo su dignidad como personas creadas y amadas por Dios. Jesucristo es el «Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn 1, 14).

Teniendo presente la encarnación del Verbo eterno, la Iglesia comprende con mayor profundidad su doble naturaleza: humana y divina. Es el cuerpo místico del Verbo hecho carne. Por esta razón está unida inseparablemente a su Señor y es santa de manera indefectible (cf. Lumen gentium, 39). La Iglesia también es el instrumento visible del que Dios se sirve para reconciliar consigo a la humanidad caída en el pecado, Es el pueblo de Dios que realiza su peregrinación hacia la casa del Padre. En este sentido, tiene necesidad constante de conversión y renovación, y sus miembros siempre deben sentirse impulsados «a la purificación y renovación, a fin de que la señal de Cristo resplandezca con más claridad sobre la faz de la Iglesia» (ib. 15). Sólo cuando la Iglesia produce obras de santidad auténtica y servicio humilde, se cumplen las palabras de Isaías: «Confluirán a él todas las naciones» (Is 2, 2).

La Iglesia, unida a Cristo como comunión visible de personas, debe tener como modelo a la comunidad cristiana primitiva de Jerusalén, que acudía asiduamente «a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hch 2, 42). Si la Iglesia debe ser signo creíble de reconciliación ante el mundo, todos los creyentes, independientemente del lugar en que se encuentren, deben tener «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32). A través de vuestra comunión fraterna, el mundo sabrá que sois discípulos de Cristo.

3. Los miembros de la Iglesia católica deberían cumplir siempre la exhortación de san Pablo: «conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef 4, 3). Con nobleza de ánimo y paciencia, honrad a la Iglesia como la esposa amada de Cristo, siempre en la plenitud de su vigor y juventud. Cuando la gente piensa en la Iglesia como «algo propio», surgen muchos problemas. La Iglesia, de hecho, pertenece a Cristo. Cristo y la Iglesia están unidos inseparablemente, como «una sola carne» (cf. Ef 5, 31). Nuestro amor a Cristo encuentra su expresión vital en nuestro amor a la Iglesia. La polarización y la crítica destructiva no caben entre los «hermanos en la fe» (Ga 6, 10).

La Iglesia en Estados Unidos es vital y dinámica, rica «en la fe, en la caridad y en la santidad» (1Tm 2, 15). Sin duda, la gran mayoría de sus obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos son seguidores fieles de Cristo y servidores generosos del mensaje evangélico de amor. Sin embargo, en una época en la que todas las instituciones resultan sospechosas, la misma Iglesia no se ha salvado de reproches. Ya he escrito a los obispos estadounidenses acerca del dolor y el escándalo causados por los pecados de algunos ministros del altar. Les he dicho que comparto su preocupación, especialmente por las víctimas de esas malas acciones. Situaciones tristes como ésas nos renuevan la invitación a mirar el misterio de la Iglesia con ojos de fe. Es necesario poner todos los medios humanos posibles para afrontar este mal, pero no podemos olvidar que el medio principal y más importante es la oración: la oración ardiente, humilde y confiada. Los Estados Unidos tienen mucha necesidad de oración, si no quieren perder su propia alma (cf. Carta a los obispos de Estados Unidos, 11 de junio de 1993).

4. Acerca de muchas cuestiones, especialmente de naturaleza moral, «la doctrina de la Iglesia se encuentra hoy en una situación social y cultural que la hace a la vez más difícil de comprender y más urgente e insustituible para promover el verdadero bien del hombre y de la mujer» (Familiaris consortio, 30). Esto es evidente sobre todo en las cuestiones referentes a la transmisión de la vida humana y al derecho inalienable a la vida del niño no nacido aún.

Hace veinticinco años, el Papa Pablo VI promulgó la encíclica Humanae vitae. Vuestros obispos, en una Declaración que publicaron recientemente para celebrar ese aniversario, invitan a todos «a escuchar la sabiduría de la Humanae vitae y a hacer de la enseñanza de la Iglesia el fundamento de una comprensión renovada del matrimonio y de la vida familiar» (Conferencia nacional de los obispos católicos, Sexualidad humana desde la perspectiva de Dios: La «Humanae vitae» 25 años después, conclusión). La Iglesia invita a las parejas casadas a una procreación responsable, obrando como ministros, y no como árbitros del plan salvífico de Dios. Desde la publicación de la Humanae vitae, se han dado pasos significativos para promover los métodos naturales de planificación familiar entre quienes desean vivir su amor conyugal en armonía completa con esta verdad. Sin embargo, deben realizarse nuevos esfuerzos para educar las conciencias de las parejas en esta forma de castidad conyugal, fundada en el «diálogo, el respeto recíproco, la responsabilidad común y el dominio de sí mismo» (Familiaris consortio, 32). Hago un llamamiento de manera particular a los jóvenes, para que descubran la riqueza de sabiduría, la integridad de conciencia y la profunda alegría interior que brotan del respeto a la sexualidad humana entendida como gran don de Dios y vivida según la verdad del significado nupcial del cuerpo.

5. Del mismo modo, la construcción de una auténtica civilización del amor debe incluir un gran esfuerzo para educar las conciencias en las verdades morales que sostienen el respeto a la vida frente a cualquier amenaza. La Iglesia católica, en su incansable solicitud en favor de los derechos humanos y la justicia, está firmemente comprometida en proteger y amar toda vida humana, incluyendo la de la persona no nacida aún. Habiendo sido enviada por Cristo a servir a los débiles, a los desheredados y a los indefensos, la Iglesia tiene el deber de hablar en nombre de aquellos que tienen más necesidad de protección. Es de gran consuelo el hecho de que esta posición sea aceptada por personas de muchas confesiones. Quien respeta la vida debe acompañar su propia enseñanza acerca del valor de toda vida humana con actos concretos y eficaces de solidaridad con respecto a quienes se encuentran en situaciones difíciles. Sin caridad, la lucha por la defensa de la vida carecería del elemento esencial de la ética cristiana; como escribe san Pablo: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Rm 12, 21).

Mons. Stafford me ha hablado de la preocupación profunda de muchos estadounidenses por la violencia urbana, que consideran un signo de los tiempos negativo, que debe ser interpretado a la luz del Evangelio. La violencia es siempre una falta de respeto a la imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 26-27) en nuestro prójimo, en toda persona humana, sin excepción alguna. La violencia, en cualquiera de sus formas, es una negación de la dignidad humana. Lo que hay que preguntarse es: ¿quién es el responsable? Las personas tienen su responsabilidad por lo que está acaeciendo. Las familias tienen su responsabilidad, la sociedad tiene también una gran responsabilidad. Todo el mundo ha de aceptar su parte de responsabilidad, incluidos los medios de comunicación social.

Así, ¡el Papa está hablando contra la televisión, que lo presenta! Lo repito una vez más: incluidos los medios de comunicación social, que cada vez parecen tomar más conciencia del efecto que pueden producir en su audiencia. Cabe preguntarse: ¿Quién es el responsable de esos medios? ¿Quién es el responsable?

Y ¿qué es preciso hacer? Cada uno debe tratar de promover un profundo sentido del valor de la vida y la dignidad de la persona humana. Toda la sociedad debe esforzarse por cambiar las estructuras y las condiciones que llevan a las personas, y especialmente a los jóvenes, a perder esa visión, a la falta de estima hacia sí mismos y hacia los demás que lleva a la violencia. Pero dado que la raíz de la violencia se halla en el corazón humano, la sociedad humana se verá obligada a seguirla causando, a seguirla alimentando e incluso a glorificarla, a no ser que reafirme las verdades morales y religiosas, únicas que constituyen barreras efectivas contra la ilegalidad y la violencia, pues sólo esas verdades son capaces de iluminar y fortalecer las conciencias. Esa es nuestra responsabilidad, En último término, es la victoria de la gracia sobre el pecado, que lleva a la armonía fraterna y a la reconciliación.

6. Hermanos y hermanas en Cristo, os da exhorto a renovar vuestra confianza en la riqueza de la misericordia del Padre (cf. Ef 2, 4), en la encarnación y en la redención llevada a cabo por su amado Hijo, y en la presencia vivificante del Espíritu Santo en vuestro corazón. Este inmenso misterio de amor se nos hace presente a través de los sacramentos de la santa Iglesia, así como a través de su enseñanza y su solidaridad con la humanidad peregrina. La Iglesia, a través de vuestros obispos y los demás ministros, en vuestras parroquias, asociaciones y movimientos, tiene necesidad de vuestro amor y vuestro apoyo activo para defender el derecho inviolable a la vida y a la integridad de la familia, para promover los principios cristianos en la vida privada y pública, para servir a los pobres y débiles, y para vencer todo tipo de mal con el bien.

María, llena de gracia, interceda por la comunidad católica de Colorado y de Estados Unidos. Que su ejemplo de discípula fiel genere en cada uno de vosotros un amor cada vez más personal a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Ella, que es Madre de la Iglesia, os enseñe a amar y servir a la Iglesia como amó y sirvió a la primera comunidad de seguidores de Cristo (cf. Hch 1, 14).

Quiera Dios que a través de la Iglesia permanezcáis en Cristo, el Príncipe de la paz y el Señor de nuestra vida.

Amén.

El Papa no ha hablado contra la libertad, especialmente contra la libertad americana. Al contrario; ha hablado en favor de la libertad, en favor del buen uso de la libertad. Sólo el buen uso de la libertad es verdadera libertad. Y el Papa no ha hablado contra la civilización americana, contra la televisión americana. Al contrario, ha hablado en favor de una auténtica la promoción de la civilización, de la cultura y de la dignidad humana.

© Copyright 1993 – Libreria Editrice Vaticana

Soy sacerdote

De un tiempo a esta parte, algún lector de la prensa podría sacar la impresión de que en los sacerdotes están concentrados los sujetos más viciosos de la humanidad: rara es la semana en la que no se airea algún escándalo protagonizado por un clérigo. Vaya por delante que no pretendo justificar a los sacerdotes que cometen un acto gravemente reprobable. Condeno cualquier acto inmoral cometido por cualquier persona, sea sacerdote o no. Si además el acto es constitutivo de delito, apruebo que la justicia intervenga con toda la fuerza de la ley, sin mirar si el culpable es sacerdote o no.

Sin embargo, pienso que cualquier sacerdote debería estar orgulloso de la valía humana de sus hermanos en el sacerdocio y de su entrega a los demás y su amor a Dios y al prójimo.

Ya ha habido muchos que han mencionado que los casos de corrupción sexual o económica entre los sacerdotes se dan en una auténtica minoría y que los medios de comunicación hacen un cubrimiento desproporcionado de estos casos. Como ha recordado Mons. Lombardi, portavoz de la Santa Sede, “los datos recientemente proporcionados por las autoridades en Austria dicen que en un mismo periodo de tiempo los casos comprobados en instituciones relacionadas con la Iglesia son 17, mientras que ha habido otros 510 en otros ambientes. Es bueno preocuparse también de estos”.

Estoy de acuerdo con esas ideas. Sin embargo, como sacerdote esta argumentación no me resulta suficiente. No se trata solo de que entre los sacerdotes la incidencia delictiva es menor que en otros sectores. El hecho es que entre los sacerdotes se encuentran seguramente los ciudadanos más ejemplares en cualquier país. En una búsqueda sencilla en Santopedia.org se puede comprobar que en el siglo XX ha habido, hasta el momento, 1010 santos y beatos; de ellos, 362 son sacerdotes, 39 obispos y 2 papas, San Pío X y el Beato Juan XXIII.

Esto es, el 40 por ciento de los santos son sacerdotes, lo que da una proporción elevadísima. El lector me disculpará si en este recuento considero todo el siglo XX, pero un proceso de beatificación suele durar varios decenios ‑muchos duran siglos‑ mientras que un proceso penal suele durar un año o dos. Por otro lado, al hablar de los delitos de los sacerdotes se están sacando hechos inmorales que sucedieron a veces hace 40 años.

¿Qué sector de la sociedad en el siglo XX puede ofrecer un elenco de ciudadanos tan entregado al servicio de los demás como el clero? Algunos dieron su vida por el prójimo como San Maximiliano Kolbe, o recogieron ancianos y pobres desamparados como San Luis Orione, denunciaron las atrocidades del régimen nazi y dieron su vida por ello como el Beato Jacobo Gapp, o las del régimen stalinista como el Beato Vicente Eugenio Bossilkov o el genocidio turco con los armenios como el Beato Ignacio Maloyan. San Carlos de Foucauld vivió entre los tuaregs haciéndose uno entre ellos, San Ezequiel Moreno fue misionero en Filipinas.

¿Quiere inspirarse en un activista sindicalista? El jesuita chileno San Alberto Hurtado puede ser su modelo. ¿Conoce a alguien que se haya enfrentado a las tropas soviéticas? El Beato ucraniano Andrés Iscak lo hizo y dio su vida por ello. ¿Y alguien que se haya enfrentado a las tropas nazis? Los Beatos polacos Francisco Stryjas y Francisco Rogaczewski lo hicieron; uno acabó fusilado y el otro murió en Dachau. ¿Ha defendido Ud. a alguna chica de quienes pretendían violarla? San Luis Versiglia y San Calixto Caravario defendieron a tres chicas en China y encontraron la muerte por ello.

¿Considera impenetrable la cultura china? San José Freinademetz, de origen tirolés, se hizo chino entre los chinos para dar a conocer a Cristo. ¿Le gustaría pertenecer a la nobleza? El beato Marcelo Spínola, arzobispo de Sevilla, era hijo de un marqués y se dedicó tanto al servicio de los pobres que le llamaban el arzobispo mendigo. Son solo unos pocos ejemplos, pero se podrían multiplicar por mucho y eso sin salir del siglo XX. ¿Hay algún sector profesional tan entregado al servicio a los demás como el de los sacerdotes?

Soy sacerdote y estoy orgulloso de serlo, no solo porque he meditado muchas veces en la dignidad que tenemos por la gracia de Dios, sino también porque me emociona pensar en los ejemplos de mis hermanos sacerdotes. San Josemaría Escrivá de Balaguer ‑otro sacerdote santo reciente‑ predicó que la santidad no es un privilegio exclusivo de sacerdotes y religiosos y yo me hago eco de sus enseñanzas, pero es innegable que entre los sacerdotes es fácil encontrar ejemplos heroicos de servicio a la sociedad.

Pedro Reyes

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

El celibato no es la causa de la paidofilia

Ludwig Kröber, psiquiatra de la Universidad Libre de Berlín

Kröber enseña e investiga en la “Charité”, que es una clínica conjunta de la Universidad Libre de Berlín y de la Universidad Humbold. Más de la mitad de los premios Nobel alemanes proceden de esta institución.

Sus declaraciones tienen particular interés porque Kröber, que en su juventud militó en la juventud comunista, se proclama públicamente ateo, aunque sus investigaciones son altamente apreciadas en la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano.

El Instituto de Kröber lleva a cabo estudios permanentes sobre antiguos casos de paidofilia, todos los años emite dictámenes sobre los autores y las víctimas de delitos de abuso sexual de menores. El profesor de ocupó personalmente de la problemática de los eclesiásticos cuando formó parte en 2003 de una comisión de expertos creada por el Vaticano.

En el curso de sus declaraciones, Kröber asegura que “el verdadero problema de la Iglesia católica son sobre todo los sacerdotes homosexuales que no son capaces de vivir o que no quieren vivir la abstinencia sexual y que al mismo tiempo intentan disimularlo, de forma que a veces mantienen relaciones con homosexuales de sectores socialmente marginados”.

Las investigaciones llevadas a cabo por el profesor le han convencido también de que “otra fuente de problemas son los sacerdotes que mantienen relaciones heterosexuales”, si bien reconoce que las comunidades parroquiales de Alemania tienden a tener más comprensión frente a los sacerdotes que tienen una concubina.

“Naturalmente que siempre es posible combatir el celibato y defender el punto de vista de Lutero; pero, en vista de que los delincuentes de abusos sexuales con menores son extraordinariamente raros entre las personas celibatarias, en ningún caso puede decirse que el celibato es la causa de la paidofilia”. “El típico paidófilo no es en ningún caso una persona que se esfuerza por vivir la abstinencia sexual”, concluye Kröber.

La atención se centra en los menos peligrosos

Lo que más preocupa al profesor alemán, que ha emitido dictámenes en juicios famosos –por ejemplo, sobre el terrorista Christian Klar de la RoteFraktion (RAF)– es que se atrae la atención de la opinión pública al sector menos peligroso para los menores, por lo menos en Alemania. Armee

“Puestos a emitir hipótesis de sospecha habría que tener en cuenta que el riesgo es mayor en un club deportivo y que el nuevo compañero de una madre soltera o divorciada puede ser un mayor peligro para un menor, tanto por lo que se refiere a la violencia como el abuso sexual”.

“No sería necesario demostrar estadísticamente que el celibato no causa la paidofilia (si bien, naturalmente, algunos paidófilos optan por el celibato), de la misma manera que tampoco es necesario hacerlo en el caso de un entrenador de fútbol o de un peluquero”, dice Kröber, argumentando que “se trata de un hecho probado por la medicina del sexo, lo mismo como el besar no es la causa del embarazo y la masturbación no produce un reblandecimiento de la columna vertebral”.

Los auténticos paidófilos son personas que tuvieron ya una viva actividad sexual precoz y no personas adultas con un “superproducción hormonal” por falta de pareja. La creencia de que la falta de pareja tarde o temprano desemboca en la pérdida de la orientación sexual original es “científicamente una tontería”.

Según Kröber, que basa sus afirmaciones en estadísticas procedentes de los tribunales alemanes y de la Iglesia, nadie se vuelve paidófilo por carecer de contactos sexuales con una persona adulta.

“Después de una fase abstinencia sexual, uno no empieza de repente a soñar en menores y deja de soñar en mujeres atractivas: para un varón heterosexual los niños son y serán sin interés”.

En un detallado estudio estadístico, Kröber demuestra que la probabilidad de que un célibe cometa un abuso sexual en Alemania es de 1 contra 40. Desde 1995 sólo un 0,045% de los autores en casos de sospecha por abusos sexuales registrados en Alemania son sacerdotes o religiosos.

En concreto y en el caso de abusos sexuales de menores, el estudio demuestra que la proporción de delincuentes célibes eclesiásticos en comparación personas no célibes es de uno contra 40 (partiendo de la sospecha de delito) y de uno contra 22 en el caso de casos sentenciados.

A Kröber le llama la atención que, después de ocho semanas de debate público no se haya sacado a la luz ninguna sospecha de delito registrado en los últimos años.

El hecho de que ahora se documenten hechos ocurridos en 1952 demuestra las dificultades con que tropiezan los hablan de una epidemia de paidofilia (actual) de eclesiásticos. En el Colegio Canisiano de Alemania ha sido preciso retroceder veinte años para detectar tres casos sospechosos. De los 9.500 delitos de este tipo registrados en Berlín desde 1995 no hay ningún caso relacionado con colegios de los jesuitas

Ricardo Estarriol, de Aceprensa

Homosexualidad, celibato y pederastia

Juan Domínguez
10.IV.2010


Las palabras del Cardenal Tarcisio Bertone en Chile sobre homosexualidad y pedofilia han provocado la ira políticamente correcta de quienes, por una parte, piden total transparencia en los casos de abusos, y, por otra, censuran los datos que no les gustan. Ante la pregunta de si se da una relación entre el celibato y los casos de pedofilia, el cardenal Bertone respondió: “Muchos psicólogos, psiquiatras, han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia, y en cambio muchos otros han demostrado, y me lo han dicho recientemente, que hay una relación entre homosexualidad y pedofilia”.

Desde luego, hay que tener en cuenta que se trataba de una rueda de prensa, no de un simposio científico. Como después aclaró el portavoz de la Santa Sede, padre Lombardi, “no es competencia de las autoridades eclesiásticas hacer afirmaciones generales de carácter específicamente psicológico o médico, para las cuales remiten naturalmente a los estudios de especialistas y a las investigaciones en curso”. La afirmación de Bertone, precisó, “se refería evidentemente al problema de los abusos cometidos en el seno del clero y no a los cometidos en el conjunto de la población”.

Los datos disponibles sobre los abusos sexuales entre el clero obligan a plantearse la influencia de las tendencias homosexuales en este problema. El informe publicado en 2004 por el John Jay College, considerado como el más completo sobre el tema en EE.UU., constata que el 81% de las víctimas eran varones y, en su mayoría, se trataba de adolescentes que habían superado la pubertad. La pedofilia, la atracción por niños antes de la pubertad, ha sido un fenómeno menor en los casos de abusos de sacerdotes.

También en las estadísticas facilitadas recientemente por monseñor Charles J. Scicluna sobre los casos remitidos a la Congregación para la Doctrina de la Fe entre los años 2001-2010, resulta que solo un 10 por ciento de los casos eran de pederastia en sentido estricto, mientras que el 90 por ciento tenían que ver con adolescentes: el 60 por ciento hacen referencia a actos sexuales con personas del mismo sexo y el 30 por ciento de carácter heterosexual (cfr. Aceprensa, 15-03-2010). Es decir, en la gran mayoría de los casos se trata de varones que abusan de menores del mismo sexo.

A partir de estos datos, llama la atención que el periodista pregunte por la relación entre celibato y pedofilia, y en cambio nadie pregunte por la posible relación entre sacerdotes con tendencias homosexuales y abusos de menores. Lo curioso es que desde el comienzo de la crisis se haya dado por buena la sospecha –cuando no la afirmación tajante– de que el celibato es el caldo de cultivo de los abusos, mientras se pasa por alto que quienes han incurrido en esa mala conducta han cometido en su mayor parte actos de naturaleza homosexual.

Cualquier generalización sin pruebas es mala, y esto vale tanto para el celibato como para la homosexualidad. Bertone tiene razón cuando dice que los estudios han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia (cfr. Aceprensa 23-03-2010). Los datos confirman que entre el clero católico no se dan más casos de abusos a menores que en otros ámbitos, ya sea la familia, las escuelas laicas, los entrenadores deportivos o los ministros de otras confesiones, que no están obligados al celibato (cfr. Aceprensa 23-03-10). Y si un sacerdote no quiere vivir el celibato, como varón heterosexual lo que le interesarán serán las mujeres, no los niños.

Ciertamente, nadie ha dicho –tampoco Bertone– que cualquier homosexual sea un pederasta ni que cualquier sacerdote con tendencia homosexual abuse de menores. Pero igualmente habría que reconocer que en la Iglesia el problema de los abusos a menores no proviene de los sacerdotes que viven el celibato, sino de los que no lo viven y que, según se ha visto, en su gran mayoría se sienten atraídos por adolescentes varones.

Lo que molesta es que las palabras de Bertone hayan suscitado un tema que hoy es tabú, como si cualquier dato que vaya en desdoro de la conducta homosexual debiera silenciarse. Como ha declarado a Zenit el profesor Massimo Introvigne, los que se rasgan las vestiduras “buscan prohibir la cita de aquellos datos estadísticos que consideran como políticamente incorrectos. Es una forma de censura inaceptable, en ocasiones disfrazada de científica”. Pero los datos estadísticos son números y “estos números, en cuanto tales, no deberían ofender a nadie y no se les puede hacer decir más –ni menos– de lo que dicen”.

Si se trata de acabar con el ocultismo en este tema, no hay por qué silenciar lo que molesta a los nuevos bienpensantes.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

El escándalo “faraónico” del padre Pio

Actualizado 21 abril 2010

Le tengo una devoción “corriente” al Padre Pio; quiero decir que le profeso la devoción común que le tengo a cualquier Santo por serlo, sin más atractivos ni apegos devocionales personales. Sin estar entre mis Santos preferidos, me cae simpático porque es un santo-santo, milagrero y popular, como tienen que ser los Santos, como han sido siempre los Santos hasta la “rebaja” de Juan Pablo II y su discutibilísma reforma de las causas de los Santos. Algún día – espero – habrá que dar marcha atrás y dejar en dique seco los procesos “súbitos” y las causas de “santos” que apenas conocen en su casa y no más allá.

Pero Padre Pio fue otra cosa, un caso que dio que hablar durante su vida y después también. Hoy mismo sigue siendo motivo de polémica por el extravagante edificio al que han sido trasladados sus restos, una cripta con techo de oro que contedrá las reliquias del Santo capuchino para poder ser visto/venerado por sus devotos.

Las maquinaciones, tejemanejes y trapicheos de los capuchinos con y a costa del Padre Pio fueron un capítulo “difícil” de la propia vida del Santo, con particulares más o menos escandalosos, más o menos explicados y/o justificados. Pero el frailerío capuchino insiste y sigue en sus trece, tan lejos del estilo del Padre Pio que les proporciona a través de la popularidad de su devoción tan magníficos ingresos que se pueden permitir un antojo como ese que acaban de estrenar y que algunos italianos han llamado “tumba de Tutankamón”, por parecido, por paradoja.

Estos últimos días he seguido muy divertido la secuencia de artículos publicados en el blog Fides et Forma:

1 – En breve, el cuerpo del Padre Pio será trasladado a la tumba de Tutankamón

2 – La estrategia que ha conducido a la traslación de San Pio

3 – La traslación de San Pio, entre hipocresías y miserias humanas

4 – Espiritualidad franciscana en San Giovanni Rotondo

El agudo autor del blog, Francesco Colafémina, se despacha a gusto y descarga sus justas tensiones por el despropósito – que lo es – cometido por los capuchinos de San Giovanni Rotondo, una vez más abusando de la santa memoria del Padre Pio de Pietralcina.

Por las fotos, se harán ustedes idea del asunto: Una cripta de oro – oro de 18 kilates en el techo y los revestimientos de la camareta que contendrá el cuerpo de San Pio – diseñada por el p. Rupnik, el “artista” que se lució en capilla Redemptoris Mater que le mandó hacer Juan Pablo II, según el buen gusto estético-litúrgico del que dio tantas y memorables muestras el Papa Wojtyla durante su largo pontificado. Si la capilla del Vaticano es un estridente espacio que eriza el vello y hace rechinar los dientes, la cripta del Padre Pio es una prueba más de que cuando no se sabe, la ausencia de maestría se disimula con rutilante y descarada maestría.

En la explicación del engendro, lo más estrambótico quizá sea la concepción de la misma cámara de las reliquias: Ese receptáculo con mosáicos de oro, dice el autor que es una representación del Misterio de la Santidad, y que el ventanuco trapezoidal-triangulóide de su centro, por el que los devotos podrán asomarse y ver tras un cristal el cuerpo de San Pio, es/simboliza la Llaga del costado de Cristo (aludiendo de paso también a la célebre estigmatización del Santo capuchino). Compárese el invento con los óculos eucarísticos de algunos retablos-sagrarios de nuestro Arte Sacro español, y se podrá entender cuánto y en qué medida han degenerado las cosas, los gustos, las formas, las devociones, etc.

Todo eso en torno a una figura tan doliente en su santidad, tan patética en su historia, como el Padre Pio de Pietralcina. Los italianos que saben muy bien que el arca que contiene los restos de San Francisco es un sarcófago de piedra, sin labores ni exorno, sujeto al muro-pilar de la cripta de la Basílica inferior de Asis con unos cinchos de hierro y una reja de hierro por delante, hacen justas comparaciones y no salen de su asombro. Algunos, porque otros parecen que están encantados con el “faraónico” túmulo que los capuchinos le han comprado a su rentable Santo.

¿Un escándalo? Eso es lo peor, que tengo la impresión de que con la que hay montada, este verdadero escándalo se tapará y casi pasará desapercibido. Y el Padre Pio quedará engastado en ese hiperbólico y desafortunado cofre aúreo, ilustrado y decorado con los monigotes píos de Rupnik.

Cada uno da lo que tiene, y cada época enseña lo que es. A San Francisco le adornaron su basílica Cimabue, el Giotto y Simone Martini; a Santo Domingo le labraron su arca Nicola Pisano y Arnolfo di Cambio (con un ángel ceriferario, precioso, que le añadió el joven Michelángelo); para San Antonio de Padua esculpieron en su basílica Donatello y Sansovino. Y con San Pio de Pietralcina se ha lucido Marko Ivan Rupnik, con oro de ley, para que brille más. Si es arte o no es, si es piadoso o no, es una cuestión a debatir. Pero el oro es oro y reluce.

El Papa no ha estado en el traslado, por lo visto los capuchinos querían llevarlo, como “coartada”. Pero el Papa ha rehusado, con muy buen gusto, prudente y discretamente. Yo imagino que, de haber podido, el Padre Pio también habría excusado su asistencia.


+Dom W.

«Sería muy oportuna una nueva investigación sobre la Sábana Santa»

PRESIDENTE DEL CENTRO ESPAÑOL DE SINDONOLOGíA

Desde que comenzó la última ostensión de la Síndone en Turín,a la que acudirá el Santo Padre, las visitas a la página web del Centro Español de Sindonología (CES), institución especializada en el estudio de la Sábana Santa, el Sudario de Oviedo y otras reliquias relacionadas con la Pasión de Cristo, han aumentado, y desde todos los continentes.

Actualizado 22 abril 2010

Inma Álvarez/Zenit

Así lo afirmó el presidente del CES, Jorge Manuel Rodríguez Almenar, que es también profesor de Derecho Civil de la Universidad de Valencia, en esta entrevista a ZENIT. Es también el director de EDICES, el equipo de investigación del CES, cuyo trabajo más significativo ha sido el estudio del Sudario de Oviedo.

- ¿A qué se debe este interés o esta curiosidad por la Sábana Santa? – Sencillamente, porque une tres cosas que tienen gran interés. La primera, la posibilidad de que sea de Jesucristo, y el interés por Jesucristo hoy es enorme, tanto para hablar a favor como en contra. A muchas personas, de toda clase, origen y condición, Jesús interesa. En segundo lugar, porque se trata de una investigación muy moderna, abierta, en marcha, en la que no falta la polémica –polémica a veces falseada, por desconocimiento de los trabajos científicos- ; y en tercer lugar , que es un misterio desconcertante, porque según todas las investigaciones realizadas (y son décadas de investigaciones), se trata de un objeto que se sale de lo normal.

- Hablando de polémicas, ¿por qué sigue siendo de referencia la datación con el carbono 14 y no otras investigaciones? – Sencillamente, porque es lo único que repiten siempre los medios de comunicación. El otro día nos llegaba por Internet un artículo de un blog de un periódico español, en el que aseguraba que fuera de la datación del Carbono 14, no hay ningún otro artículo de investigación publicado en revistas científicas sobre la Sábana Santa. Es una absoluta mentira, hay decenas de publicaciones en revistas científicas, por parte del equipo que investigó la Sábana Santa en los años 70 y 80, pero llega un momento que nadie lo sabe, porque no se menciona nunca.   Además, para publicar un artículo en una revista científica, un trabajo tiene que pasar por una serie de controles y filtros independientes. Es decir, que teniendo el mismo valor científico, se cita siempre la datación del C14 y nunca los otros datos.   A finales de los años 70 y 80 se creó un equipo multidisciplinar para estudiar desde varios aspectos la Sábana Santa, más conocido como STURP (por las siglas en inglés). Se hicieron pruebas de espectrografía y de espectrofotometría, pruebas físicas y químicas de la imagen, estudios forenses, polinológicos. Y esos datos hacen ver que no se trata en absoluto de una falsificación medieval. A día de hoy, la ciencia sigue sin resolver cómo pudo realizarse esa imagen. Para comprenderlo mejor: en relación con la Sábana Santa hay tres aspectos que no son independientes, pero que se pueden diferenciar: lo que se refiere a la tela, lo que se refiere a la imagen y lo que se refiere al personaje. Lo único que está en discusión es la edad de la tela, pero eso no quiere decir que esa imagen sea un cuadro, o que el personaje no sea Jesucristo. Son temas completamente distintos. Incuso admitiendo que la tela sea del siglo XIV, cómo se hizo esa imagen y quién era ese personaje, siguen pidiendo a gritos una explicación.   Respecto a la datación con C14, el propio inventor del método moderno de datación con carbono, el profesor Harry Gove, que era uno de los que pensaba que la datación se había hecho bien, reconocía posteriormente en un documental para Discovery Channel (In Pursuit of the Shroud, 1998) que no se había determinado la contaminación específica que tiene el Lienzo.   En su momento, antes de proceder a la datación, se hizo una limpieza estándar, pero se ha demostrado que en algunos casos, el 20% de las dataciones conseguidas son imposibles. Eso no descalifica el método, sino que supone reconocer que no siempre las muestras tienen las condiciones adecuadas.   Por ejemplo, si me hago un análisis de sangre y se me encuentra azúcar, está claro que tengo azúcar, pero eso puede ser porque soy diabético o porque me acabo de dar un atracón de pasteles. En la Sábana Santa, está demostrado que hay un 18-20% más de C14 que si fuese del siglo I. Puede ser porque el Lienzo es medieval, pero también puede ser por un incendio, por los remiendos posteriores, por la grasa de los dedos durante siglos… Esto falsea el resultado, y no es la primera vez que sucede en arqueología, al contrario, una de cada cinco veces. ¡Para muchos, el C14 sólo es infalible con la Sábana Santa!   El mismo laboratorio de Oxford que hizo la datación de la Sábana realizó poco después la datación de una momia egipcia, de la que resultó que las vendas tenían mil años menos que el cuerpo con el que las enterraron. Es evidente que esta datación era falsa (las vendas estaban pegadas al muerto). La causa, probablemente, es que no se limpiaron adecuadamente las vendas, que al ser exteriores se contaminaron más.   La propia revista Nature dijo que el nivel de significación de la datación de la Sábana es del 5%, es decir, que los distintos laboratorios dieron fechas que están excesivamente separadas entre sí, y eso supone (así lo admiten ellos mismos) que hay un factor que está distorsionando el resultado.

- Quizás, lo que distorsionó la percepción de la investigación, por parte de la opinión pública, fue la rapidez con la que el cardenal Ballestrero aceptó el resultado… – Totalmente de acuerdo. Es más, el cardenal murió amargado por lo que consideraba una gran «metedura de pata» por su parte. No esperaron siquiera a que se hiciese una valoración científica del resultado. Es verdad que en aquel momento había una intensa campaña mediática que afirmaba que la Iglesia sabía que la Sábana era falsa y que no se atrevía a publicar el resultado. Se cedió ante esta presión y se hizo una rueda de prensa excesivamente pronto, dando por oficiales los resultados.   Además, en el artículo de Nature, junto a la datación, se daba una serie de detalles no científicos que no venían al caso, como por ejemplo, que el primer testimonio escrito de la existencia de la Sínd one es del siglo XIV, cosa que aparte de no ser verdad, suponía una intromisión en la historia por parte de un artículo que se supone sólo científico.

- ¿Actualmente hay alguna investigación en curso? – Nosotros somos partidarios de ello, porque desde los años 79-81 que se llevó a cabo la investigación por parte del STURP, las técnicas han mejorado mucho. Pero esa nueva serie de investigaciones se debería hacer sin prisa, con un protocolo perfectamente detallado, y sabiendo bien lo que se busca. Yo no creo que la Iglesia se oponga a ello en absoluto.   De hecho, yo mismo tuve una entrevista con el cardenal Ratzinger, cuatro meses antes de que se convirtiera en Benedicto XVI, y él se mostró totalmente partidario de nuevas investigaciones. Y sobre todo, se quedó muy impresionado con nuestras investigaciones sobre el Sudario de Oviedo. Nos dijo literalmente: «Sigan ustedes investigando, porque esto refuerza nuestra fe».  Por ello no creo que haya problemas para una nueva investigación. Eso sí, no se puede improvisar, porque todo lo que sea manipular la tela supone dañarla. Y por encima de todo, hay que procurar que la Sábana sufra los menos daños posibles.

- ¿Podría explicarnos qué es el Sudario de Oviedo y qué tipo de investigaciones realizó su grupo sobre él? – Llevamos más de veinte años de investigación sobre un objeto que está en Oviedo y que es único en el mundo. Se trata de una tela sucia, manchada, arrugada, que no tiene imagen de ninguna clase, ni dibujo, pero que desde el punto de vista forense se puede «descifrar». Y lo que hemos hecho es «leerla» y entender qué es lo que hay allí.   Según nuestras conclusiones, sobre las que hemos hecho dos congresos científicos internacionales en la Universidad de Oviedo, estamos probablemente ante el sudario, o pañuelo para el sudor, que indica el evangelio de Juan (20,7): «Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte».   Este texto está mal traducido al castellano por «vendas en el suelo», cuando lo que dice el texto en griego es «lienzos caídos», pero en el sentido de «deshinchados». No pueden ser vendas, porque sería como una momia egipcia. Y en los otros evangelios se habla de una síndone o sábana. El Sudario es un pañuelo que supuestamente envolvería la cabeza del crucificado desde la cruz hasta el sepulcro, para recoger el líquido que saldría por la nariz y por la boca como consecuencia del edema pulmonar. El Sudario coincide exactamente con lo que dice san Juan: de un sudario que cubría su cabeza. Sabemos que el muerto estuvo en tres posiciones sucesivas, con el pañuelo enrollado como una especie de capucha alrededor de la cabeza. En él hay restos de mirra y áloe, sangre del grupo AB, y que las manchas coinciden con las de la Sábana Santa. Actualmente se está estudiando una secuencia del ADN mitocondrial de esa sangre, por parte de uno de los mayores expertos en este tema en España, el doctor Alonso, del Instituto Nacional de Toxicología. Los resultados que tenemos, que hemos hecho públicos y que nadie ha rebatido hasta ahora, coinciden con lo que sabemos por Jn 20, 7.

- ¿No es curioso que se sepa tan poco sobre el Sudario de Oviedo, habiendo tanta curiosidad sobre la Sábana Santa? – ¡Eso también me lo pregunto yo! Nosotros estamos haciendo lo que podemos por dar a conocer nuestras investigaciones, pero obviamente, la gente no pregunta sobre lo que no sabe.   Con todo, hemos tenido repercusión a nivel mundial. Un conocido documental de Discovery Channel sobre la Sábana Santa dedicó cuatro minutos al Sudario. Hay otro documental del año pasado de la BBC en el que se afirma que las investigaciones sobre la Sábana Santa podrían desbloquearse gracias al Sudario de Oviedo, que es con seguridad del siglo VII. Este es tema suficiente como para emprender una investigación más amplia confrontando ambas telas. Además, National Geographic estuvo hace unos días grabando en Oviedo. La impresión es que se conoce más fuera de España que dentro… Por desgracia, los españoles hacemos todo lo posible por no enterarnos de lo que tenemos aquí.   Pasa lo mismo con el Santo Cáliz, aquí en Valencia. National Geographic grabó también un documental, y sin embargo los propios valencianos ni se enteran. En noviembre de 2008 organizamos un congreso internacional monográfico sobre el tema, en el que por primera vez se puso en común todo lo que se sabe o se ha estudiado del Cáliz. Era la primera vez que se hacía algo parecido…

- Pero es curioso que haya tanta curiosidad por Jesucristro, y que entre los católicos estas cosas se conozcan poco. ¿O no ha sido siempre así?- ¿Por qué el Centro Español de Sindonología nació en Valencia y no en otro lugar? – Porque fue fundado por una señora, Manuela Corsini de Ordeig, que estuvo muy interesada en el tema durante muchos años, y que al final de su vida, quiso transmitir lo que había aprendido a un grupo de universitarios, entre los que estaba yo. Y nosotros decidimos darle una estructura de asociación cultural a nuestra entidad, empezando de forma muy humilde, pero con rigor. Y cuando se va con humildad pero con rigor, se puede ir muy lejos.   Empezamos yendo a los congresos internacionales sobre la Sábana Santa, para oir de primera mano a los especialistas que la habían investigado. Después tuvimos la oportunidad de crear un equipo de investigación, el EDICES, que actualmente es uno de los más importantes en esta materia, y con profesionales, no con voluntarios.   Nuestra investigación la recopilé yo y la publicó la editorial de la Universidad de Navarra, EUNSA, en un lenguaje sencillo para que se comprenda bien. Va ilustrado con muchas fotografías: cuando decimos que ahí hay glóbulos rojos, ponemos la fotografía de los glóbulos rojos. Cuando decimos que los reactivos afirman que es sangre, ponemos la foto de los reactivos… Hemos publicado, sencillamente, lo que hemos visto.

- ¿Quien era Manuela Corsini? – Fue nuestra fundadora, una mujer que no era científica, pero que tenía un gran interés por la Sábana Santa. Se dedicó durante 30 años a recopilar los datos que se iban conociendo, iba a los congresos de sindonología (de hecho, fue al de 1978, el primero de todos a nivel internacional).   Lo que ella tenía era una gran capacidad de transmitir, y lo que hizo fue transmitirnos su interés crítico y científico sobre la Síndone. Ella, aunque no pudo estudiar por culpa de la guerra, venía de una familia muy culta (los Corsini), una familia noble y muy tradicional.   Llegó a escribir un par de libros en los que recogió y ordenó los datos que tenía. Su mérito es que tuvo la cultura y la convicción suficiente para empujar a otros a que fueran más lejos que ella, lo cual demuestra la calidad humana de esta persona. – Mi opinión es que los católicos nos hemos «protestantizado» respecto a las reliquias, que antes se veneraban normalmente y que ahora han caído en el olvido. Esto es fruto del relativismo y del racionalismo, de una idea que surge con el protestantismo, de que la fe no se puede basar en nada que no sea la mera confianza en Dios. Los excesos a favor – que los hubo – sobre este tipo de reliquias ha generado un exceso en contra.   Ni una cosa ni otra, las reliquias, al menos nosotros las vemos así, son documentos que hay que leer y estudiar para conocer lo que atestiguan. Es como si al estudiar la personalidad de Napoleón, se desestimaran sus objetos personales bajo la acusación de que eso es «fetichismo». Si me encuentro una carta supuestamente de Napoleón, lo primero que haré es comprobar si es auténtica, ¡y a continuación lo que haré es leerla!   Las reliquias no son conceptos, sino objetos. Los conceptos son discutibles, los objetos no son discutibles, son estudiables. Y lo que se ha estudiado sobre la Sábana Santa es sorprendente, no encaja con nada. Y no se puede negar, porque está ahí.

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