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Madurar a la fuerza

Cuando los hijos se quedan en América: madurar a la fuerza

Si emigra el padre, la familia se mantiene mejor que si falta la madre; los expertos piden mantener el máximo contacto.

Con motivo del Día del Trabajo y la celebración del Día de la Madre, la ONG Entreculturas (www.entreculturas.org) , ligada a los jesuitas, ha presentado en Madrid el Informe “Madurar sin padres”, que aborda las consecuencias en los niños bolivianos de que sus padres les dejen para emigrar a Europa. El informe se ha elaborado en base a 291 estudiantes de 35 escuelas de Fe y Alegría Bolivia, movimiento relacionado con Entreculturas.
Cristina Manzanedo, responsable del informe, ha destacado “el aumento de la vulnerabilidad de los niños y niñas, ya que dentro de los hogares de acogida, los hay que sí proporcionan estabilidad familiar pero los hay que no”.
Cuando el padre es quien emigra y la madre se queda, los hogares permanecen estables. En cambio, cuando la madre emigra y los hijos se quedan con el padre, “muchas veces no es capaz de asumir el rol de madre y padre y tiene que pedir ayuda a familiares”.
La segunda consecuencia más destacada es la maduración de los niños a marchas forzadas. “Muchas veces tiene que asumir responsabilidades domésticas y familiares, adquieren una mayor autónoma y una mayor madurez de efectos no unívocos”, afirma Manzanedo.La emigración de los padres no afecta mucho al rendimiento escolar de los niños: “el rendimiento de las niñas con padres emigrados es incluso superior a la media del curso”, según los datos del informe. Además, “el primer y segundo año de la emigración de los padres el rendimiento escolar disminuye, pero después recuperan su nivel”.

El estudio pide que los padres e hijos se mantengan comunicados a pesar de la distancia, y que se anime a un reparto más equitativo de las tareas dentro del nuevo hogar en el que falta un miembro.


Leonor Lucila Fernández, boliviana, madre de dos hijas de 22 y 9 años y un hijo de 15, explicó su vivencia: “Llevo ya casi seis años en España sin ver a mis hijos, es una realidad muy dura tanto para los padres como para los hijos”. Leonor también ha contado cual ha sido el proceso vivido por sus hijos: “Maduran muy rápido, te dan conversación de persona adulta. La niña mayor se hace cargo de los otros dos, es quien lleva la carga familiar, y el niño a veces hace de padre con la pequeña de nueve años”.Según el informe, la manera de adaptarse a la situación es más sencilla cuando los padres, a pesar de la distancia, también colaboran en ese proceso de readaptación de sus hijos.

La tecnología ayuda mucho a los padres y madres inmigrantes, tienes más tiempo para hablar, ves cómo evolucionan físicamente, es más económico y puedes hablar todos los días con ellos”, ha asegurado Leonor.
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