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Archivo para 24 noviembre 2009

El fenómeno de Medjugorje

26 noviembre 2009 Deja un comentario

 «Espero que el Vaticano constituya una comisión que siga el fenómeno de Medjugorje»

El fenómeno de las supuestas apariciones de Medjugorje, un pequeño pueblo enclavado en Bosnia, han alcanzado tal magnitud con más de 30 millones de peregrinos en los últimos 25 años, que la Iglesia se ve urgida a realizar un seguimiento. Esto es lo que propone el cardenal Vinko Puljic; arzobispo de Sarajevo y presidente de la Conferencia Episcopal Bosnia.

Contrariamente a las voces difundidas hace algún tiempo, el cardenal Vinko Puljić, arzobispo de Sarajevo y presidente de la Conferencia Episcopal Bosnia, no se encuentra en Roma estos días para discutir la cuestión de las controvertidas apariciones de Medjugorje.

Lo declaró a la agencia Zenit el propio cardenal:  «Lo que sucede en Medjugorje – afirmó el cardenal Puljić – es de la competencia del obispo de Mostar, monseñor Ratko Peric, y de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Nosotros esperamos sugerencias y propuestas sobre cómo acompañar este fenómeno en cuanto que obispos de la Conferencia Episcopal, y creo que la Santa Sede quiere actuar en este sentido».

«Ya en la declaración sobre Medjugorje de la entonces Conferencia Episcopal de Yugoslavia, que se remonta al 10 de abril de 1991, tras haber explicado que no se podía constatar nada de sobrenatural en lo que sucedía, se afirmaba la necesidad de asistir a nivel pastoral, bajo la responsabilidad del párroco y del obispo local, a todos aquellos que se dirigen a rezar en este lugar».

La Santa Sede debe intervenir
«Espero que la Santa Sede dé indicaciones sobre las confesiones y las celebraciones eucarísticas – añadió –. Y quizás también sobre la constitución de una comisión que siga el fenómeno, registrando los contenidos de las apariciones y de los mensajes, teniendo en cuenta que hasta hoy son más de treinta mil».

En el libro publicado por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Benedicto XVI y ex secretario de esta Congregación vaticana, L´ultima veggente di Fatima (La última vidente de Fátima, ndt), se lee que «las declaraciones del obispo de Mostar reflejan una opinión personal, no son un juicio definitivo y oficial de la Iglesia. Todo se ha remitido a la declaración de Zara de los obispos de la ex Yugoslavia del 10 de abril de 1991, que deja la puerta abierta a futuras investigaciones. La verificación debe, por ello, seguir adelante. Mi entras tanto se permiten las peregrinaciones privadas con un acompañamiento pastoral de los fieles. Finalmente, todos los peregrinos católicos pueden dirigirse a Medjugorje, lugar de culto mariano donde es posible expresarse con todas las formas devocionales».

Medjugorje atrae a miles de peregrinos
Es una realidad que el fenómeno de Medjugorje continua atrayendo a miles de peregrinos, reconoce el cardenal Puljić. «Rezar no es pecado – afirma el purpurado con una sonrisa – Hay muchas hermosas presencias que han generado también conversiones y vocaciones sacerdotales o religiosas. Son frutos de la oración: donde el hombre reza con fe, Dios da os frutos de su Gracia».

«Rezar en los santuarios marianos – explicó el cardenal Puljić – forma parte de la identidad de nuestros fieles católicos. En el transcurso de los acontecimientos problemáticos de nuestra historia, nuestra gente se ha vuelto a encontrar en los diversos santuarios de la región para pedir consuelo, luz, esperanza y la Virgen es un signo para nuestra fe».

Católicos y protestantes estrenan juntos el film “Damasco”

26 noviembre 2009 Deja un comentario

Católicos y protestantes estrenan juntos en Madrid y Barcelona sobre la conversión de san Pablo

 

Miércoles, 25 de Noviembre de 2009 01:00

Católicos y protestantes presentarán conjuntamente este viernes la película “Damasco”, sobre la conversión de san Pablo, en la Universidad San Pablo CEU. Hablarán, entre otros, Javier García, director de la productora Ágape Europa, y Mariano Blázquez, secretario ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE).

Intervendrán también Pablo Gonzalez-Pola, de la Universidad San Pablo-CEU, y Daniel Arasa, director de CinemaNet, entidad no confesional pero basada en el humanismo cristiano. A los asistentes se les entregará un dvd con la película.

En Barcelona, el film fue presentado hace unos días por el cardenal arzobispo Lluís Martínez Sistach, el pastor protestante Guillem Correa, y el propio Daniel Arasa. Los dos primeros se centraron en los aspectos religiosos de la cinta, mientras el director de CinemaNet resaltó la importancia de la colaboración entre católicos y protestantes, precisamente en torno a la figura de san Pablo.

El estreno en Barcelona desbordó el auditorio de CaixaFórum, y los organizadores tuvieron que habilitar una sala anexa que también se llenó. Varios cientos de personas no pudieron ver la película por falta de espacio. Arasa les envió posteriormente una carta de disculpa. Repartieron 500 dvds, pero fueron insuficientes.

“Damasco” es un docudrama producido por Ágape Media Art y filmado íntegramente en los lugares donde se produjeron los hechos que narra, en especial la ciudad de Damasco. Los actores, el director y la guionista son sirios. Es la primera vez que se rueda una película sobre este tema en Oriente Medio.

La cinta fue presentada por primera vez en el teatro de la Ópera de Damasco el pasado 2 de marzo, con la asistencia de altas autoridades civiles y religiosas de Siria. El estreno en Europa tuvo lugar en el auditorio del centro de congresos agustiniano del Vaticano, en Roma, con el patrocinio de la basílica de San Pablo Extramuros.

El cristianismo modernista tiende a morirse

26 noviembre 2009 Deja un comentario

Diez razones por las que el cristianismo modernista tiende a morirse

Las cifras lo demuestran… y el ex-anglicano Dwight Longenecker explica por qué

Las iglesias cristianas liberales o progresistas tienden a morirse. Esto es algo que se demuestra con números: veremos algunos casos en Estados Unidos y en el Reino Unido.  

Los episcopalianos (anglicanos liberales de EEUU) que sumaban 3,4 millones en 2001, eran ya apenas unos 2 millones en 2009, de los que sólo 705.000 de sus miembros van a la iglesia los domingos (pierden un 3 por ciento de práctica cada año según sus propias estadísticas).     Los luteranos liberales de Estados Unidos (la ELCA) permiten oficialmente el aborto desde 1991. El 50% de sus clérigos creen que el aborto debe ser legal en la mayor parte de los casos, un 14% piensa que debe ser legal siempre y sólo un 3% cree que debe ser ilegal. A sus parroquias iba el especialista en abortar seismesinos George Tiller, asesinado recientemente. En 1991 la ELCA tenía 5,2 millones de feligreses; en 2007 sólo les quedaban 4,7.

La iglesia más liberal de Estados Unidos es la unitarista (UCC, United Church of Christ), a la que asistía Barack Obama hasta mudarse a Washington. Según el informe «Clergy Voices 2008», el 79 por ciento de los clérigos unitaristas cree que el aborto debe ser legal siempre o casi siempre, el 83 por ciento está a favor de entregar niños en adopción a parejas homosexuales y el 74 por ciento de estos eclesiásticos se define como «políticamente liberal» (en EE UU se llama «liberal» a lo que en Europa llamamos «progresistas»). La UCC, nacida en 1957, cuenta en Dallas con una «catedral» dirigida especialmente a homosexuales con unos 3.500 fieles.

En 2001, los unitaristas eran 1,3 millones de norteamericanos; en 2008 ya solo eran 736.000.   En el Reino Unido, de 50 millones de habitantes, apenas 13,4 millones se declaran anglicanos, y sólo 1 millón acude al servicio dominical. Si con la oferta de los ordinariatos anglocatólicos de Benedicto XVI se van unos mil sacerdotes anglicanos conservadores, como dice el obispo anglocatólico de Fulham, lo que queda es clero liberal y sacerdotisas. Según el informe «Cost of Conscience» de 2002 que entrevistó a 2.000 clérigos anglicanos sólo una de cada tres sacerdotisas cree en la maternidad virginal de María, casi la mitad niega que Jesús resucitara, un 30% niega la Trinidad y una de cada cuatro no cree en «Dios Padre Todopoderoso» ni en «Dios Espíritu Santo».  

La Iglesia Nacional de Escocia, presbiteriana (es decir, con presbíteros, pero no obispos) que antiguamente era la mayoritaria y conservadora, hoy es liberal y ya apenas le quedan 450.000 fieles. El arzobispo anglicano emérito de Ciudad del Cabo y Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, muy liberal en lo teológico, apoyaba hace desde Edimburgo la decisión de esta denominación de de confirmar a Scott Rennie, homosexual activo, como párroco. Rennie fue pastor presbiteriano, estuvo casado cinco años con una mujer, y tuvo una hija. Luego se divorció y se fue a vivir con un hombre en una relación declaradamente homosexual. Los feligreses de su parroquia votaron para aceptarle como pastor y lo ratificó la Asamblea de la Iglesia de Escocia, por 326 votos contra 267.   Las cifras son claras. Pero ¿por qué sucede? ¿Por qué unitaristas, episcopalianos, presbiterianos o luteranos liberales desaparecen a marchas forzadas mientras el pentecostalismo crece y el catolicismo se mantiene?   Dwight Longenecker, que fue evangélico, sacerdote anglicano, y hoy cura católico, uno de los mayores expertos en anglicanismo y protestantismo, ha elaborado una lista de 10 razones por las que el cristianismo “modernista” tiende a morir. Las tomamos de su blog, “Standing on my head“.  

1- Los modernistas niegan lo sobrenatural, y por lo tanto no son realmente religiosos.   Para Longenecker, la religión tiene que ver con “un intercambio con el otro mundo. Trata de salvar almas, redimir pecados, cielo, condena infernal, la otra vida, ángeles, demonios y todo eso”. Para los modernistas, lo importante es mejorar el mundo, luchar por la justicia, ser amable con todos. Pero si la primera generación de cristianos liberales aún sigue yendo a la iglesia, sus hijos ya lo hacen solo a veces, la tercera casi nunca, las siguiente nunca, porque se dan cuenta de que no hace falta ir a la iglesia para todas esas cosas y piensan que el ritual es innecesario.  

2- El modernismo es individualista, no comunitario   En una visión modernista, cada uno cree lo que quiere, desarrolla sus propias creencias. Si éstas son apasionadas (algo cada vez más escaso) tenderá a juntarse con otros pocos que crean como él. Los grupos, cada vez más pequeños, tienden a desaparecer. El individualismo tiende a erosionar a estas denominaciones.

3- El modernismo es subjetivista y sentimentalista   El “cristiano modernista” tenderá a ver cualquier propuesta comunal como dogmática y exigente. Busca sólo experiencias emocionales o “espirituales” para sí mismo. A medida que sus adherentes asumen que quieren “espiritualidad, no religión”, abandonan su denominación.  

4- El modernismo es revisionista y corta con la tradición   Al rechazar su pasado y sus raíces, al tener que reinventarse en cada moda, estas denominaciones carecen de una base firme, intentan nutrirse sólo de lo que flota por el aire. Esa dieta debilita a estas iglesias y no atrae a la gente.

5- Los modernistas no tienen hijos, los abortan o practican la contracepción   Es pura demografía: simplemente las iglesias liberales tienen pocos hijos. Además, no les transmiten su denominación como algo “verdadero”, sino “una opción más”. Estos pocos hijos, o se pasan al paganismo y el indiferentismo, o se pasarán a una religión seria.  

6- El modernismo no pide a sus adherentes ser religiosos   “No tienes por qué venir a la iglesia, hazlo solo si te ayuda y te sientes bien”, dicen los modernistas. Como resultado, la gente tiene siempre cosas más útiles que hacer que ir a la iglesia. El catolicismo pide acudir a misa al menos cada domingo, y faltar sin serio motivo es pecado mortal. Cuando el clero liberal no recuerda esta enseñanza, debilita a la Iglesia.  

7- El modernista no entiende para qué hay que ser religioso   Muchos modernistas creían en lo sobrenatural cuando empezaron a ir a la iglesia; luego dejaron de creer en ello, pero mantenían los ritos por inercia. Si se preguntan “para qué”, verán que no hace falta, y dejarán de asistir. El clero liberal no lo hace porque es su forma de vida, viven de ello, aunque no crean en nada.  

8- El modernismo permite la degeneración moral; esto le quita vida a cualquier religión   Las religiones sobrenaturales piden a sus fieles pureza moral, autodisciplina y control. La religión verdadera requiere autodisciplina. Para el modernismo, todo trata de autorrealización. Fabrican hedonistas, y los hedonistas pronto entienden que incluso una religión aguada y blanda no merece la pena ningún esfuerzo.  

9- Los modernistas no son en realidad muy divertidos   Afirma Longenecker: “En mi experiencia, los modernistas son un grupo sin alegría, siempre en campañas serias, justificantes, con un toque de teoría conspirativa en medio. Eso no puede durar mucho.”  

10- Los modernistas son cortos y estultos   “Tienen poca imaginación y son literales en todo. No disfrutan del aparente absurdo de la religión. Son terriblemente respetables. Siempre van con la muchedumbre, sobre todo si esa muchedumbre pretende ser radical o subversiva”. “Esa actitud es el beso de la muerte para la religión real”.   Por lo tanto, ¿qué le pasará al cristianismo modernista? Morirá o dejará de ser cristiano. Habrá formas no-cristianas que tomarán alguna terminología y costumbres del cristianismo, como una bestia fantástica horripilante, que continuará mutando a formas más y más monstruosas con un disfraz cristiano por encima. Para Longenecker, “esos horrores en el margen de la religión modernista ya están aquí y serán cada vez más comunes”.

Entre sectas y sed de Dios

26 noviembre 2009 Deja un comentario

Desafíos de la evangelización en Brasil: entre sectas y sed de Dios

Entrevista con monseñor Alessandro Ruffinoni, obispo auxiliar de Porto Alegre

ROMA, jueves 26 de noviembre de 2006. (ZENIT.org) Comienza mañana la visita ad Limina Apostolorum de la región “Sur tres”, de los obispos de Brasil, que comprende los estados de Río Grande y Santa Catalina en el sur este del país.

Debido a la extensión y al gran número de católicos, en Brasil la visita ad Límina Apostolorum, que realizan los obispos de las diversas diócesis del mundo cada cinco años, se ha dividido en 13 grupos.

ZENIT habló con monseñor Alessandro Ruffinoni, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Porto Alegre, cuyo trabajo pastoral se ha focalizado especialmente hacia los inmigrantes. El prelado intervino en el congreso “Desafíos actuales de una Iglesia en camino”, que se realizó este jueves en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.

-¿Cuáles son las expectativas de esta visita ad limina?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: Son muchas porque venimos obispos de los estados de Río Grande y Santa Catalina. A partir de mañana estaremos con varias congregaciones y dicasterios para discutir acerca de la realidad que vivimos en nuestras regiones. También hablaremos de las dificultades que encontramos y especialmente queremos escuchar lo que nos proponen. Queremos amar nuestro trabajo de obispos y pastores. Es mi primer visita ad Limina porque hace cuatro años soy obispo. Sin duda, es para mí un momento emocionante, sobretodo por el encuentro con el Papa.

-¿Cuáles son los principales desafíos evangelizadores de la arquidiócesis de Porto Alegre y de esta región del Brasil ?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: Es una arquidiócesis de 3.500.000 habitantes, es una gran región donde los principales desafíos que tenemos son la formación del clero, tener más sacerdotes, el aumento de las sectas y sobretodo una formación de nuestros laicos para formar otros laicos porque nosotros les confiamos muchas tareas pastorales. Deben prepararse y preparar a los otros a resistir a las denominaciones religiosas que prometen salud, éxito, y que a veces, cuando uno está un poco desesperado porque no tiene salud, ellos trabajan fácilmente para que se adhieran a estas sectas.

-Y su expansión es cada vez más fuerte… ¿por qué?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: No quiero criticar pero hay algo real: pienso que esto ocurre porque las sectas se basan en el milagro, la cura, el éxito económico de manera que la gente desesperada que necesita salud o trabajo para mejorar su vida, fácilmente cae en brazos de estas denominaciones. Nosotros católicos, por no haber acogido a algunas personas, éstas se han sentido rechazadas y acogidas en otras religiones. Por eso como Iglesia debemos hacer un examen de conciencia y acoger a las personas que están presentes en la diócesis.

-En cuanto a la pastoral de los inmigrantes ¿cómo se desarrolla tanto en Porto Alegre como en Brasil?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: La pastoral de los inmigrantes está presente en todas las diócesis. Tenemos la Semana del inmigrante cada año en junio. Tenemos muchos extranjeros e internos. En nuestra región tenemos muchos de países limítrofes: Argentina, Chile, Paraguay además muchos países orientales. Pero la mayoría vienen de otros estados del país para encontrar trabajo y una situación mejor de vida porque Rio Grande es considerado uno de los estados de mayor progreso económicamente.

-¿Cómo ve que se están aplicando en esta región las acciones planteados en la V conferencia del episcopado latinoamericano y del Caribe que se realizó en Aparecida en el año 2007?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: Es un documento que es necesario ponerlo en práctica correctamente. Se habla mucho de conversión pastoral. Es necesario seguir haciendo la pastoral como se hacía antiguamente. Aparecida nos invita a una conversión de nosotros: sacerdotes, obispos, de nosotros cristianos y luego a una conversión pastoral: que se hace con las estructuras que tenemos, cómo usarlas mejor, cómo acoger mejor a las personas, cómo salir al encuentro de estas personas que tienen sed de Dios. Este es un gran desafío de Aparecida y de la misión continental. Será un compromiso de la Iglesia de América Latina de evangelizar continuamente. Ir a encontrar a los hermanos que están cerca y aquellos que se han alejado de la fe.

-¿Cuáles cree que son las características principales de la fe de la gente de Porto Alegre. ¿Qué pueden entregar a la Iglesia universal?

Monseñor Alessandro Ruffinoni: El pueblo brasilero es básicamente creyente. Es necesario purificar algunas cosas pero es un pueblo que necesita de lo espiritual, que tiene sed de Dios y por ello es necesario evangelizarlo bien. Si nosotros nos contentamos con preparar a las personas pero no les damos nada, ellos desaparecerán porque hay otras personas que salen a su encuentro. Diría que el pueblo de Río Grande tiene fe. Es verdad que hay realidades exigentes que comienzan a abandonar esta fe, que hay indiferencia, pero la mayoría del pueblo tiene sed de Dios.

[Por Carmen Elena Villa]

 

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Detalles sobre la talla espiritual de Juan Pablo II

26 noviembre 2009 Deja un comentario
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Alfonso Bailly-Bailliére


ReligionConfidencial.com

Se acaba de publicar el libro “Santo subito” (Santo ya) del periodista Andrea Tornielli. El título responde al grito que se escuchó varias veces durante el funeral por Juan Pablo II, el 2 de abril de 2005, presidido por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, decano del colegio cardenalicio.

La petición “Santo ya”, “Santo ya”, acompañada de interminables aplausos, comenzó a escucharse tras concluir la homilía del cardenal Ratzinger, y la “onda” se propagó en pocos segundos por toda la plaza vaticana.

A través de las etapas más significativas del pontificado, en este volumen de 230 páginas se narran las vicisitudes íntimas y cotidianas de una existencia extraordinaria. Por ejemplo, la frecuencia con que el Papa polaco se sometía a penitencias corporales.

De ello da testimonio una de las religiosas que lo atendían, que oía el sonido de los golpes cuando se flagelaba porque su habitación se hallaba muy cerca de la del pontífice. Lo hizo hasta cuando fue capaz de moverse autónomamente.

También se cuentan en el libro las historias de hombres, mujeres y niños cuya vida cambió a causa del encuentro con el Santo Padre, en virtud de las gracias recibidas por él cuando todavía vivía.

Sin duda, otro episodio significativo y actual es el de los detalles relativos al complejo proceso de certificación y del milagro por intercesión del Papa gracias al cual la religiosa francesa Marie Simon-Pierre se curó inexplicablemente tras haber rezado al pontífice, pocos días después de su muerte.

Tornielli reconstruye la figura del hombre, del Papa y del santo. Un hombre que vivió en profundidad la historia de su tiempo. Un Papa que reconsideró la misión universal de la Iglesia, dando prueba de capacidad educativa y de creatividad pastoral. Un santo que supo comunicar esperanza y confianza al mundo.

La lectura del libro de Tornielli ayuda a conocer detalles sobre la vida interior del Siervo de Dios, para poder calibrar su talla espiritual. El camino hacia los altares de Karol Wojtyla parece allanarse. El año 2010 está a la vuelta de la esquina.

Sexo científico

26 noviembre 2009 Deja un comentario
jueves, 26 de noviembre de 2009
Andrés Ollero Tassara

AbcDeSevilla.es

Salta el toro a la plaza y el matador, acodado en el burladero, parece temer que se le caiga la montera; duda entre el «que no quiero verlo» y la esperanza de adivinar en sus primeros escarceos si podrá hacer faena. La ciencia no podrá ayudarle mucho; sólo cuando pise el albero irá saliendo del trance como pueda.

La ciencia últimamente no gana para sustos. En cuanto surge un problema peliagudo le acaban endosando la primera ocurrencia que salga al paso. También la Permanente del Consejo de Estado —cinco consejeros de derechas y dos de izquierda, al decir de la crítica— ha recurrido a ella para aliñar un toro al que no sabía cómo encarar.

Como es sabido, la Constitución afirma que «los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». El ponente del Consejo, uno de los padres de la Constitución, asegura en un arranque de audacia que «es claro que la educación sexual puede incidir en tales convicciones».

El silogismo parecía inapelable, pero no está la plaza para silogismos. Al final resulta que lo que se garantizará es «el derecho de los padres a completar (sic) la educación sexual de sus hijos». O sea que, gracias a la Constitución, nada impedirá que los padres puedan en la intimidad del hogar sugerir a sus hijos que lo que les han dicho en clase no pasa de ser una cochinada. Qué alivio…

No es fácil imaginar qué habría ocurrido si la Constitución llega a decir que los padres pecharán con la educación moral que tengan a bien suministrar a sus hijos en la escuela. La explicación de tan curioso protagonismo invertido es la frase que nos invitó al quite. Se da por hecho que la educación sexual en la escuela será por decreto «objetiva y científica». No entremos en cálculos de probabilidades. El cumplimiento de tan optimista pronóstico ¿es siquiera posible?

¿Qué puede significar una educación sexual científica? La capacidad educativa de la ciencia en materia sexual es más bien misteriosa. ¿Qué ciencia se ocupará de ella? Sin duda, la anatomía podrá detallar las características de los órganos sexuales, o la ginecología explicar posibles consecuencias de la cópula. Lo que difícilmente podrá ciencia alguna establecer es cuál sea el sentido de una relación sexual.

La ciencia es capaz de aclarar hechos pero no de comprender el sentido de una acción. La educación por su parte no puede empobrecerse, reducida a mera información sobre hechos, sino que aspira precisamente a descubrir el sentido que cobran cuando los protagoniza una persona. No puede explicarse una relación sexual humana del mismo modo que se explicarían las que en mejores días disfrutó el animal que protagoniza la corrida.

Como no parece razonable negar inteligencia a tan prestigiadas mentes, quizá el secreto radique en que la educación sexual en la escuela sea objetiva. Es de temer que esto implique que el sexo sea contemplado como un objeto, susceptible de producir al usuario notable goce, por lo que compensa que se familiarice con las oportunas destrezas y habilidades.

Puede que los padres de la tierna criatura estén, por el contrario, convencidos de que el sexo no ha de tratarse como objeto, por ser un aspecto nada desdeñable de la propia subjetividad, capaz de expresar sus más nobles sentimientos, e incluso de hacer pleno su natural afán de transcendencia por la vía de una entrega personal.

Si la educación sexual no puede, sin dejar de ser tal, limitarse a aspirar a ser objetiva y científica, alguien debe estar tomando el pelo a los padres amparándose en el burladero constitucional.

Andrés Ollero Tassara. Catedrático de Filosofía del Derecho

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El abandono escolar en España.

26 noviembre 2009 Deja un comentario

Moral y Luces. 26/11/2009.

Repaso los periódicos digitales de la mañana y leo una noticia con el siguiente titular: “Europa pone las orejas de Burro a España”, esta publicada en el diario ABC y refleja el espíritu educacional de los jóvenes en España, exponiendo muy a las claras la siguiente noticia: Doblamos la media en abandono escolar y no se alcanza ningún objetivo educativo fijado por la UE para 2010.

Con frecuencia hemos escuchado que niños y niñas son el presente y el futuro en España, la principal riqueza de nuestro país son sus recursos humanos, la educación en nuestros hijos no es un gasto, sino una inversión, la mejor inversión es la que se hace en nuestro Capital Humano pero, ¿somos todos conscientes en nuestras familias de la importancia que tiene que niños y niñas asistan a la escuela y alcancen los mayores niveles de aprendizaje y escolaridad?

Es cierto que la educación es un derecho de nuestros hijos, no basta que estos reciban una educación básica gratuita o concertada si no es de calidad. Recibir una educación de calidad es un derecho de todos sin distinción de condición económica, posición política, filiación religiosa, ubicación geográfica. La calidad de la educación o es para todos o no es calidad.

Muchas veces nos hemos preguntado si con la inversión del gobierno pueda realizar en la educación, es bastante como para que nuestros hijos vean realmente los valores de su educación para preparar su futuro. Debemos preguntarnos si valoramos, en nuestras familias, realmente esa educación y se lo hacemos valorar a nuestros hijos.

La escuela puede y debe ser de calidad, ya que es ella la que constitucionalmente esta llamada a garantizar el derecho a la educación que tienen nuestros hijos. La escuela pública, por ser donde asisten los más pobres, tiene un imperativo, mayor si cabe, ético y moral, como lo es lograr que los jóvenes asistan a la misma, reciban una educación que se traduzca en el logro de aprendizajes significativos y efectivos que les permita incorporarse en el futuro de forma competitiva en su entorno económico y social.

Por tanto, la calidad de la educación en el aula y en la escuela, no es algo que se logra por Decretos del gobierno de turno, ni por incremento en el número de horas del año escolar; es más bien, algo intrínseco, que debe nacer de la interioridad de las personas, como una necesidad de que lo que están haciendo tiene sentido, vale la pena, pues se está contribuyendo a garantizar el desarrollo económico y social de la nuevas generaciones.

La calidad de la educación no puede ser un privilegio de unos pocos, por el mero hecho de estar en una escuela u otra, sino que es un derecho de todos y la escuela pública, por su misma naturaleza, está llamada a asumir el reto y desafío de garantizar calidad de la educación para toda la sociedad actual.

La escuela tiene una gran responsabilidad en todo esto, así como nuestro gobierno debe velar por la mejora en nuestro sistema educativo. También las familias tienen una gran responsabilidad en los hogares para educarles en los valores. Deben valorar el trabajo y estudios en casa, deben revisar periódicamente los cuadernos y tareas. Aquí no vale el pretexto de que no tengo tiempo y llego tarde a casa. Nuestros hijos necesitan nuestra ayuda para su educación y la responsabilidad como padres nos obliga a darles el tiempo que se merecen. También debemos participar en las reuniones de padres de familia que se organicen en los colegios, para informarnos del como avanzan nuestros hijos y estar al día.

Los padres tienen la obligación de involucrarse en las actividades educativas, en las aulas, conocer a los profesores de nuestros hijos y contribuir en el aprendizaje de nuestros hijos. Es importante proponer mejoras educativas en la escuela que puedan contribuir a mejorar la calidad en la educación. No debemos pasar el problema al gobierno de turno y olvidarnos de la gran responsabilidad que tenemos en la educación de nuestros hijos.

Con ello contribuiremos a hacer participes a nuestros hijos en las clases, cumpliendo sus tareas diarias y actividades, valorar el estudio y que se apliquen todo lo aprendido.

En conclusión, la sostenibilidad de los esfuerzos para mejorar la calidad de la educación en las escuelas, solo será posible, cuando todos los actores sean verdaderos sujetos y protagonistas en los cambios y transformaciones en la educación. Asuman sus responsabilidades individuales y colectivas, logrando una visión común. Una escuela de calidad.

Recuerdo una frase de John Ruskin que decía así: “Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía.”

Categorías:Educación, Familia, Mundo

Enérgico llamado de coalición cristiana en EEUU

26 noviembre 2009 Deja un comentario

Enérgico llamado de coalición cristiana en EEUU para defender vida, matrimonio y libertad religiosa

WASHINGTON D.C., 25 Nov. 09 / 04:08 pm (ACI)

Una prominente coalición de más de 150 líderes cristianos: obispos católicos, ministros evangélicos y diversos académicos han firmado la “Declaración de Manhattan“, un manifiesto en el que instan a defender la sacralidad de la vida humana, el matrimonio y la libertad religiosa.

Esta declaración dada a conocer recientemente es un “fuerte llamado” a los cristianos de Estados Unidos para adherirse a la misma e informa a las autoridades civiles que los firmantes “bajo ninguna circunstancia abandonarán su conciencia cristiana.

“Somos cristianos los que nos hemos reunido yendo más allá de las líneas de las diferencias eclesiales para afirmar nuestro derecho –y lo que es más importante, subrayar nuestra obligación– de hablar y actuar en defensa de estas verdades. Señalamos a nuestros hermanos creyentes que ningún poder de la tierra, cultural o político, nos intimidará con el silencio o la aquiescencia”, dice la declaración.

Los firmantes explican que reconocen “el deber de cumplir con las leyes (…) a menos que estas normas sean gravemente injustas o requieran que quienes las cumplan hagan algo injusto o inmoral”.

Asimismo precisan que “no cumpliremos ninguna norma que obligue a nuestras instituciones a participar en abortos, investigaciones que destruyan embriones, suicidio asistido y eutanasia, o cualquier acto anti-vida; ni tampoco bendeciremos uniones inmorales que quieran equipararse al matrimonio, ni nos callaremos para proclamar la verdad, que conocemos, sobre la moralidad y la inmoralidad, del matrimonio y la familia“.

“Siempre y totalmente daremos al César lo que es del César, pero bajo ninguna circunstancia daremos al César lo que es de Dios“, precisan.

Tras denunciar la política abortista del gobierno, recuerdan la necesidad de custodiar al matrimonio que es la unión para siempre entre un hombre y una mujer sobre quienes se funda la auténtica familia.

Sobre esta declaración el vaticanista italiano Sandro Magister señala que “no cae en el aire sino en un momento crítico para la sociedad y la política de los Estados Unidos: precisamente mientras la administración de Barack Obama está muy afanada en hacer pasar un plan de reforma de la atención de salud en los Estados Unidos“.

“Defendiendo la vida humana desde la concepción y el derecho a la objeción de conciencia, el llamado contesta dos puntos puestos en peligro por el proyecto de reforma actualmente en discusión en el Senado”, agrega.

Sobre la reforma debatida en el Congreso, Magister señala que “el peligro ha sido destapado gracias a una apremiante acción de lobby conducida a plena luz del día por el episcopado católico. Después que el voto final había garantizado tanto el derecho a la objeción de conciencia así como el bloqueo de cualquier financiamiento público al aborto, la conferencia episcopal había reivindicado este resultado como un ‘triunfo’”.

“Pero ahora –prosigue– en el Senado la batalla ha vuelto a comenzar desde el inicio, sobre un texto base que de nuevo la Iglesia juzga inaceptable. La Conferencia Episcopal ya ha dirigido a los senadores una carta indicando las modificaciones que quisiera que fueran aportadas a todos los puntos controversiales”.

Entre los firmantes de esta declaración están el Arzobispo de Filadelfia, Cardenal Justin Rigali, el Arzobispo Emérito de Detroit, Cardenal Adam Maida; el Arzobispo de Denver, Mons. Charles Chaput, el Arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan; el Arzobispo de Washington, Mons. Donald Wuerl, y otros 9 obispos católicos más.

También firmaron la declaración: el metropolita Jonah Paffhausen, primado de la iglesia ortodoxa de Estados Unidos, Peter Akinola, primado de la iglesia anglicana de Nigeria; el Dr. James Dobson, fundador de Focus on the Family (Enfoque a la Familia); el Dr. William Donohue, Presidente de la Catholic League; Robert Duncan, primado de la iglesia anglicana de Norte América; el P. Joseph D. Fessio, fundador y editor de Ignatius Press; William Owens, director de la Coalición de Pastores Afroamericanos; entre otros.

Para leer un resumen del manifiesto y el análisis completo del vaticanista Sandro Magister, puede ingresar a: http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1341135?sp=y

La declaración completa, en inglés, con la posibilidad de firmarla: http://manhattandeclaration.org/

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

Adolescencia de los hijos… ¿o de los padres?

25 noviembre 2009 Deja un comentario
Autor: Alfonso Aguiló | Fuente: http://www.interrogantes.net/
“La pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijos llegan a los catorce o quince años”
 
 
Adolescencia de los hijos… ¿o de los padres?

Un desenfadado estudiante rellenaba en cierta ocasión, sin mucho entusiasmo, el cuestionario de un test de personalidad que les hacían en su colegio.

Una de las preguntas le interrogaba sobre qué entendía que les estaba sucediendo a los jóvenes que, como él, atravesaban esa tormentosa etapa de su vida que es la adolescencia.

No sé qué sucedería en su familia ni qué entendía exactamente él sobre la pubertad, pero la respuesta fue de antología: “La pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijos llegan a los catorce o quince años.”

Cuando me lo contaron me hizo gracia y pensé si esa afirmación no tendría efectivamente una buena dosis de sentido común.

Es cierto que cuando los hijos llegan a esa edad se produce en ellos una profunda transformación. Y es verdad que empiezan a ser más rebeldes, que adoptan quizá un ingenuo aire de suficiencia. Y también que no cuentan casi nada, que dan respuestas cortantes, muchas veces parcos monosílabos.

Todo esto es algo natural, y lo extraño sería, en todo caso, que esta etapa no se presentara.

Precisamente por eso, hay que aceptar como natural que un adolescente se sienta un poco tiranizado por sus padres y por todo el mundo.

En nada sorprenderá a una madre prevenida o a un padre sensato, que comprenderán que los años pasan y los hijos crecen, y que esto es lo normal. Ya volverán las aguas a su cauce.

Pero unos padres ingenuos y asustadizos –como quizá debieran ser los del alumno protagonista de esa anécdota–, probablemente se empeñen entonces en imponer su autoridad a ultranza, o enfadarse, o incluso dar gritos, y acaben por desesperarse al ver que a su hijo apenas le conmueven; o que incluso se afinca aún más en su beligerancia y en su actitud contestataria.

Cuando los padres apenas han hablado con ellos en los años anteriores a la adolescencia, ante esta situación pretenderán introducirse en la vida de su hijo, precisamente ahora que él trata de cerrarse.

Entonces es más difícil — Es lo de siempre, procurar hablar más con ellos…

Sí, pero esos padres tienen que comprender que a esas alturas les llevará mucho más trabajo franquear la barrera de su intimidad, porque entre los sentimientos nuevos que experimentan los adolescentes está el de no querer dejar entrar a nadie fácilmente en ella.

— Entonces, si me he descuidado en los años anteriores y, por lo que sea, tengo poca confianza con mis hijos, ¿dices que ya no tiene remedio?

Tiene remedio, como casi todo en la vida, pero es más difícil. No puede decirse que no pasa nada por haber perdido las buenas oportunidades que brinda la infancia para preparar a los hijos a hacer frente a la adolescencia.

Es una etapa muy delicada. Hay quien dice que existen dos edades en los hijos en las que se produce un gran desvalimiento: los primeros meses y la adolescencia. Mientras son bebés, las razones son evidentes. Y cuando a los varones les apunta el bigote y se les rompe la voz con los primeros gallos, y las niñas se desarrollan, y afloran todos esos problemas de la pubertad; entonces quizá están más desvalidos todavía.

Hay que darse cuenta Es probable que aquel chico dijera que la adolescencia era más bien cosa de los padres porque muchos padres no se hacen cargo de que su hijo o su hija han crecido, y tienen por tanto que tratarles ya de distinta manera, y no pretender que sigan obrando como en la infancia.

No se dan cuenta, por ejemplo, de que no pueden estar encima de sus hijos todo el día porque, si lo hacen, o los chicos se rebelan y rompen, o se infantilizan y no aprenden a decidir.

No comprenden, al menos en la práctica, que es mejor darles responsabilidad y luego pedirles cuentas, porque, de lo contrario, lo que consiguen es problematizar la adolescencia de los hijos.

Y me explico entonces perfectamente que ese chico pensara que la pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijas llegan a los doce o trece años, o sus hijos a los catorce o quince.

Categorías:Educación, Familia, Mundo

UN ATEO DEFIENDE LA FE

24 noviembre 2009 Deja un comentario

«Las buenas obras diarias de miles de millones de personas son la verdadera historia de la religión»


En «An Atheist Defends Religion: Why Humanity is Better Off with Religión Than Without It» (Un Ateo defiende la Religión: Por qué a la Humanidad le ha ido mejor con la Religión que sin ella) (Alpha Books), Bruce Sheiman ofrece una nueva perspectiva al enfrentamiento entre creyentes y ateos.

Actualizado 24 noviembre 2009

John Flynn, L. C./Zenit

La Iglesia católica es una de las mayores fuerzas del mal en el mundo, al menos es lo que afirma el ateo Richard Dawkins. Este es sólo el último de sus muchos ataques contra la religión y Dios. Sus observaciones se publicaban el 23 de octubre en la sección de religión de la página web del Washington Post, al ser preguntado sobre la medida de la Iglesia católica de facilitar la entrada a los anglicanos.

Siguen adelante las polémicas de lo s últimos años sobre la religión en libros y comentarios. Un reciente debate en Londres, sobre la afirmación de que la «Iglesia católica es una fuerza para bien en el mundo», atrajo más de 2.000 personas, informaba el 23 de octubre el Catholic Herald.

Stephen Fry y Christopher Hitchens, que defendieron la afirmación contraria, obtuvieron una sustancial victoria contra sus oponentes – Ann Widdecombe, parlamentaria del partido conservador, y el arzobispo Onaiyekan de Abuja, Nigeria – obteniendo 1.876 votos contra 268.

Otro ejemplo reciente viene de Australia donde la columnista Catherine Deveny sentó a Dios en el diván del psiquiatra y proclamó que: «Dios tiene un desorden de personalidad narcisista». En un artículo suyo publicado el 2 de septiembre en el periódico Age, Deveny afirmaba que Dios sufre de «sentimientos de grandeza», y una «obsesión con fantasías de éxito», junto con una «carencia de empatía» y «comportamiento arrogante».

A su vez, la ofensiva de los ateos ha dado lugar a numerosos libros que defienden a Dios y a la religión institucional. Un paso interesante en el debate viene de un libro recientemente publicado por alguien que no cree en Dios pero, aun así, defiende la religión.

Le ha ido mejor

En «An Atheist Defends Religion: Why Humanity is Better Off with Religión Than Without It» (Un Ateo defiende la Religión: Por qué a la Humanidad le ha ido mejor con la Religión que sin ella) (Alpha Books), Bruce Sheiman ofrece una nueva perspectiva al enfrentamiento entre creyentes y ateos.

La «cuestión de Dios» puede no resolverse satisfactoriamente para ambas partes, reconoce, pero lo que Sheiman precisa que hay que hacer es considerar el valor de la religión en sí misma. No busca probar la existencia de Dios, sino defender la religión como institución cultural.

En cuanto a sus opiniones personales, Sheiman explica que él no es una persona de fe, pero no «niega a Dios de forma ostentosa». Se describe a sí mismo como un «aspirante a teísta» porque «la religión proporciona una combinación de beneficios psicológicos, emocionales, morales comunes, existenciales e incluso de salud que ninguna otra institución puede reproducir».

La mejor manera de dejar a un lado de modo convincente el ateísmo, explica en la introducción a su libro, no es mediante argumentos que intenten probar la existencia de Dios, sino demostrando la aportación duradera de la religión.

«Las fechorías de la religión pueden dar para una provocativa historia, pero las buenas obras diarias de miles de millones de personas son la verdadera historia de la religión, que ha ido a la par del crecimiento y prosperidad de la humanidad», afirma Sheiman.

Uno de los modos en que nos beneficia la religión es dando significado a nuestras vidas, observa Sheiman. Somos conscientes de vivir en un mundo de gran poder y potencialidad, pero en contraste con los animales que sólo viven en una relación utilitaria con el mundo, los humanos son conscientes de que este mundo existe a parte de ellos mismos.

Sheiman cuenta algunos ejemplos de cómo las sociedades primitivas buscaban dar sentido a sus vidas en medio de un mundo más extenso por medio de la religión. Sus mitos y rituales ayudaban a aquellos pueblos a conectar las realidades mortales con lo eterno y espiritual.

En el mundo moderno la ciencia ha reemplazado en muchos casos a la religión en términos de explicación del mundo y del universo, pero Sheiman apunta que, aunque podamos aceptar lo que la ciencia dice sobre cómo funciona el universo, esto no nos explica lo que significa para nuestras vidas.

En otras palabras, cómo funciona el mundo no es lo mismo que por qué funciona el mundo. En nuestro impulso por descubrir lo que Sheiman denomina verdad en minúscula – hechos y conocimiento – hemos sacrificado la verdad con mayúscula – significado y propósito.

Naturaleza moral

Otro aspecto de la religión es la moralidad. Está claro que la gente puede ser moral sin la religión, afirma Sheiman, pero también es evidente que la religión hace a la gente buena. De hecho, afirma, los seres humanos muestran un comportamiento ético que va más allá del poder explicativo de la cohesión del grupo.

Sheiman cita investigaciones que demuestran cómo la actividad religiosa se asocia con una mayor interacción social. Al mismo tiempo que la religión construye la comunidad, también fomenta la moralidad, añade.

Esto lo hace a través de la comprensión de que la acción moral es el camino para una unión con Dios y de que tenemos una especie de contrato moral por el que hacer el bien hace que participemos en un bien mayor.

Lo intrínseco a todas las religiones es la creencia en la bondad, tanto divina como humana, explica Sheiman. Los ateos suelen carecer de esta comprensión de la moralidad, sostiene. No es un simple sistema recompensa/castigo. «Los muy cínicos ven en la religión una obediencia ciega a una autoridad moral y un sistema opresivo de control del comportamiento», comentaba.

Aunque algunos seguidores religiosos muestran una orientación autoritaria, esto pa sa también con personas no religiosas, mantiene Sheiman. Para la mayoría de la gente Dios es visto como un padre amoroso, y la moral el estadio más alto a que aspiran los humanos, afirmaba.

Una aportación de la religión a la sociedad que Sheiman pone de relieve es la noción cristiana de que los hombres están hechos a imagen de Dios. Al decir que los humanos comparten la naturaleza divina, deben ser respetados como hijos de Dios.

Esta visión lleva a incontables actos de sacrificio y compasión diarios, comenta. De hecho, estudios sociológicos revelan que las personas religiosas son más cariñosas y compasivas que las no religiosas y dan más dinero a caridad. Esta práctica no se restringe a una religión en particular, precisaba.

La religión también proporciona un fundamento sólido para el comportamiento moral a través de la adhesión a valores absolutos. En contraste, observa Sheiman, sin la religión la gente puede tener una moralidad, pero si los preceptos morales están hechos por el hombre se vuelven falibles e insustanciales, un resultado de opiniones personales o incluso de calculado auto interés.

Esto le lleva a comentar que nuestras mentes están llamadas a algo más que una verdad relativa. Como seres humanos nos esforzamos por encontrar la causa primera y, si los imperativos morales no dependen de Dios, entonces no son absolutos y se quedan en relativos.

La ciencia por sí misma no puede llevar a una cultura moral, continúa. «Lo bueno y lo malo no vienen de la física o de la biología». «La religión se convierte así en la fuente cultural e institucional más importante de principios éticos precisamente porque se la considera que está por encima del cap richo humano», añade.

Progreso

En otro capítulo del libro, Sheiman cuenta cómo la religión ha estado detrás del progreso del mundo occidental en campos como la democracia y la libertad, la ciencia y la tecnología.

A lo largo del tiempo en que hemos crecido como civilización esto ha sido al menos en parte gracias a la religión, argumenta. Aunque esto no absuelve a los líderes religiosos de sus acciones destructivas, concluye, esto nos lleva a concluir que la religión en general ha tenido un impacto positivo.

La conclusión alternativa es que estaríamos más adelante en nuestra trayectoria sin la religión. Esto no resulta plausible, mantiene Sheiman, puesto que los historiadores no han podido identificar ninguna otra fuerza cultura tan robusta como la religión que pueda llevar adelante la civilización.

Sheiman también critica la lectura selectiva de la historia hecha por algunos ateos, que sólo muestran rapidez para atribuir los aspectos más negativos de la historia a la religión, mientras que rara vez reconocen la deuda de la civilización con la religión.

Un creyente podría muy bien replicar a Sheiman que su fe en Dios no depende de ganancias y beneficios contables en la historia o en su vida personal. No obstante, en un momento en que muchos ateos denigran a las iglesias y a la fe como totalmente irracionales y negativas, el libro de Sheiman sirve de útil antídoto para estos superficiales e irracionales ataques a la fe.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios
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