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Archivo para 25 mayo 2009

Pero recen hijos mios

NUESTR~1Eran tiempos dificiles como los de ahora, en ese lugar de Francia donde se gestaba una terrible guerra no había esperanza, la gente se había cansado de pedir y Nuestra Señora se aparece en Pointman para decir:

Rezad, hijos míos, Dios les escuchará pronto, mi Hijo se deja mover a la compasión

Esta experiencia ocurrida cuando los racionalistas y la guerra parecía que vencían sobre la fe, debe animarnos a seguir en el camino porque contamos con María Madre Nuestra quien acude a nuestras suplicas para decirnos “ya en serio”, recen para que pueda irme mostrando. Y eso me hace recordar una jaculatoría muy bonita que el Señor le dió a Catalina Rivas para estos tiempos.

“María Madre Nuestra Inmaculada muestranos tu poder y derrota al enemigo”

Nuestra Señora de Pointman, Francia

“…nos enseña que el crucificado es Jesucristo…”

La historia
Es invierno y estamos en guerra. Las tropas de Guillermo I, rey de Prusia, dominan las tropas de Napoleón III; el 19 de septiembre de 1870, comienzan a sitiar París; el 12 de enero de 1871, entran a Le Mans y avanzando hacia el Oeste llegan hasta Mayenne. El 17 de enero, una parte del ejército prusiano se adelanta y llega a las puertas de Laval. Reina el desorden y el pánico entre los soldados franceses. En los campos, los campesinos esconden sus pertenencias: dinero, ropa y alimentos. A las miserias de la guerra se añade una epidemia de tifoidea y de viruela.

La aldea de Pontmain no ha podido salvarse. De una población de aproximadamente quinientos habitantes, la parroquia vio partir treinta y ocho jóvenes reclutados por el ejército. Estaban sin noticias. Todo iba mal. Los parroquianos decían: “Por más que roguemos a Dios, no escucha nuestras plegarias”. El domingo 15 de enero, después de las vísperas, el cura había entonado como de costumbre el cántico de Saint-Brieuc:

Madre de la Esperanza
Por tu nombre lleno de ternura
Protege nuestra Francia,
Ruega, ruega por nosotros.

Era el único que cantaba. Al darse la vuelta, exhorta a los parroquianos, quienes comienzan a cantar llorando. El martes 17 de enero de 1871, seguían en la angustia y la desolación. Hacía frío y la nieve cubría el suelo y los tejados. El cielo estaba límpido cuando cayó la noche estrellada.

Pontmain, el 17 de enero de 1871. Era de noche y hacía frío. Francia está en guerra. París está sitiado. Los Prusianos, vencedores, están a las puertas de Laval. En Pontmain, la angustia predomina pues no se tienen noticias de los 38 jóvenes movilizados. Esa noche, Eugène Barbedette ayuda a su padre a moler las aulagas en el granero. Su hermano menor, Joseph, también está con ellos. Eugène sale a “tomar el aire”.

Una hermosa Señora
En ese momento, sobre la casa, ve de frente a una hermosa Señora con un vestido lleno de estrellas que le sonríe con las manos extendidas al frente. Los aldeanos se apresuran hacia el granero. Otros niños también la ven. Un óvalo azul con cuatro velas apagadas rodea a la Hermosa Señora. En torno al señor Cura y a las religiosas de la escuela se organiza una velada de oración.
“Orad hijos míos”

Se encuentran diciendo el rosario y el Magnificat, cuando se despliega una banderola entre el óvalo y el tejado de la casa. Letra tras letra, los niños van pronunciando el mensaje que se inscribe, mientras la multitud canta letanías a la Santa Virgen, la Inviolata y el Salve Regina.

PERO, ORAD HIJOS MÍOS QUE DIOS VA A OÍROS MUY PRONTO MI HIJO ESTÁ ABIERTO A VUESTRAS PLEGARIAS


El fervor crece y los niños manifiestan su alegría: “¡Oh! ¡Qué hermosa es!”. Cantan Madre de la Esperanza. Súbitamente los niños se ponen tristes cuando el rostro de María también se impregna de una profunda tristeza.

María muestra a Jesús
Una cruz roja aparece frente a ella con Jesús ensangrentado. En lo alto de la Cruz, sobre un larguero blanco, se inscribe en rojo Su nombre: JESUCRISTO. María toma el crucifijo con sus dos manos y lo presenta a los niños mientras que una pequeña estrella enciende las cuatro velas del óvalo. La plegaria es ahora en silencio. Luego, los presentes entonan el Ave Maris Stella. El crucifijo rojo desaparece. María toma de nuevo su actitud inicial, las manos extendidas en un gesto de acogida. Aparece una pequeña cruz blanca en cada uno de sus hombros. Todos se arrodillan en la nieve para la oración nocturna. Seguidamente se despliega un gran velo blanco a partir de los pies de María y poco a poco la recubre totalmente. “Todo ha terminado” dicen los niños. Todos vuelven a sus casa con el corazón tranquilo. Once días más tarde se firma el armisticio. Los Prusianos no entraron a Laval.

Los peregrinos afluyen
Se obtienen gracias de todo tipo. Tras una encuesta y un proceso canónico, el obispo de Laval, Monseñor Wicart, declara: “Consideramos que el 17 de enero de 1871, la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, se apareció realmente a Eugène y Joseph Barbedette, Françoise Richer y Jeanne-Marie Lebossé en la aldea de Pontmain.”

Web oficial del Santuario de Pontmain

Good

25/05/2009 — by Moral y Luces

Alemania años 30. John Halder es un profesor universitario de Literatura. Está casado, tiene dos hijos y ha publicado una novela en la que defiende la eutanasia. Los nazis ven en esta obra algunos elementos útiles para divulgar sus ideas y piden consejo al profesor, que hasta ahora ha rehusado afiliarse al partido. Poco a poco, y al mismo tiempo que empieza una relación amorosa con una estudiante, Halder va introduciéndose en el gobierno nazi, ante la sorpresa de su mejor amigo, un psiquiatra judío.

Basada en una obra teatral de C.P. Taylor estrenada en 1982, Good es una interesantísima reflexión sobre el declive moral de un hombre que empieza siendo “bueno” pero que, por falta de convicciones y voluntad, acaba apoyando un régimen criminal. La historia de John Halder, un honrado profesor y padre de familia que va alejándose de sus ideales por culpa de decisiones aparentemente intrascendentes, sirve para reflejar a una parte de la sociedad alemana que no fue consciente de la barbaridad que apuntalaban hasta que era demasiado tarde.

Yendo más lejos, la película pone el dedo en una llaga actual, la de una sociedad rica en injusticias y situaciones muy dolorosas –a veces auténticas monstruosidades– que empezaron por ligeros flirteos con la vanidad, la cultura de la muerte, la mentira o el miedo a quedar fuera de lo políticamente correcto. En este sentido, el protagonista de la cinta –el actor judío Viggo Mortensen, que realiza una convincente interpretación en un papel muy alejado de los que tiene acostumbrado al público– señala que la película no habla estrictamente de los nazis, sino de “gente que toma decisiones y se equivoca cada día; son las pequeñas decisiones las que le pueden cambiar la vida a uno”.

La película está bien escrita y correctamente rodada; sin embargo, le falta algo para ser redonda. Probablemente esta compleja reflexión hubiera necesitado un director más experimentado. Al realizador brasileño Vicente Amorim el proyecto le queda grande. Y esto se nota en la falta de fuerza de algunas escenas, en su miedo a agotar algunas tramas (lo que diluye la intensidad del planteamiento crítico del film) y, sobre todo, en un confuso y extraño final, sin duda lo más flojo de una película notable a pesar de todo.

Categorías:Audiovisual, Cine, Familia, Mundo

La Iglesia en tiempos de Facebook

La Iglesia en tiempos de Facebook: comunicar en lo virtual lo sustancial

 
Reflexión del padre Federico Lombardi
 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 24 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- El actual desafío de la Iglesia en tiempos de Facebook y de Twitter consiste en presentar el profundo mensaje de Jesús sin dejarse atraer por los aspectos superficiales, considera el portavoz de la Santa Sede.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ofrece esta reflexión en el último editorial de “Octava Dies”, semanario del Centro Televisivo Vaticano, con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada este domingo, que tiene por tema, según ha dispuesto el Papa en su mensaje “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad”.

“Benedicto XVI –o mejor dicho BXVI, como se le suele llamar en este mundo particular– se dirige ante todo a los jóvenes, a la denominada ‘generación digital’, animándola en el desafío de vivir su propio crecimiento y su propio compromiso humano y espiritual también en la dimensión comunicativa, caracterizada por las nuevas tecnologías”.

Dimensión que ocupa tanto espacio en la vida de la “generación digital” (los que han crecido con los nuevos medios de comunicación), recuerda el padre Lombardi, algo que implica la necesidad de acompañar a los jóvenes en la enculturación del Evangelio en el mundo de las nuevas tecnologías.

“También en este campo la fe cristiana debe ser ‘enculturada’, presente como anuncio y estilo de vida y de relaciones. Aunque no sea fácil. El riesgo de limitarse al juego, de perder tiempo, de huir de la realidad y de quedarse en lo superficial acecha”.

“Por su parte, BXVI, cuando habla a los jóvenes, por ejemplo en las Jornadas Mundiales de la Juventud, insiste en querer comunicar a la juventud contenidos firmes, consistentes y articulados, que requieren empeño para ser asimilados, aun antes de ser traducidos en la vida de cada día”.

Por lo tanto, se pregunta el padre Lombardi, “hacer pasar lo sustancial por medio de lo virtual es un gran desafío ¿Lo lograrán nuestros jóvenes? ¿Lograremos acompañarlos en esta aventura? Lo esperamos de verdad”.

“Pero no debemos ser víctimas de la fascinación de los extraordinarios éxitos tecnológicos, debemos seguir distinguiendo posibilidades y límites –advierte–. Y seguir buscando, al mismo tiempo, la profundidad del sólido terreno de la relación vital con Dios y con los demás, para edificar verdaderamente una cultura de respeto, de diálogo y de amistad”.

«Las mujeres necesitan que los hombres también concilien»

lunes, 25 de mayo de 2009
Miguel Janer y David Suriol


 

Diario de Burgos

David Suriol y Miguel Janer, tanto monta, monta tanto, no en vano acaban de publicar un libro que se llama Ama a tu socio como a ti mismo (Planeta), y llevan dando conferencias sobre conciliación en numerosos lugares de la geografía española. (…)

SuriolNAmbos son responsables del Observatorio de la Conciliación Masculina, sostienen que en la sociedad y la empresa españolas los hombres deben asumir –igual que han hecho las mujeres– su responsabilidad en la conciliación entre vida privada y profesional.

Los dos son licenciados en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, ambos son escritores, y después de una diversa trayectoria profesional, David enfocó su carrera hacia la parte empresarial y ha trabajado como director de marketing en diversos negocios, y Miguel ha estado en Actualidad Económica y en La Gaceta.

Han coincidido en la consultora Life C y han escrito conjuntamente los libros Marketing de pareja y Ama a tu socio como a ti mismo (Planeta).

Miguel y David son padres de familia numerosa.

¿Por qué dicen que no concilian los hombres en España?

DAVID: Porque estamos todavía llenos de estereotipos

¿Qué tipo de estereotipos?

D: Hablando con un joven del tema, llegó a decirme que las mujeres estaban mejor preparadas genéticamente que los hombres para encontrar unos calcetines dentro del armario o un bote de mayonesa en la nevera, que tenían mejor visión espacial.

¿Y que respondió?

D: Que ¿cuántas veces había guardado unos calcetines o la mayonesa? Que lo hiciera durante algún tiempo y sabría encontrarlos; así adquiría la visión espacial en cuestión de dos semanas.

¿No hay conciliación por parte de los hombres?

MIGUEL: Mire, los dos indicadores de conciliación más evidentes son las «excedencias por cuidado de familiares» y los «permisos por maternidad». En los dos casos, la participación del hombre es simbólica: apenas piden excedencias y no hacen uso del derecho a utilizar parte del permiso de la madre.

¿Pero no es cierto que en España, sobre todo las jóvenes generaciones, concilian más?

D: Sí es cierto que las nuevas generaciones están más concienciadas, pero todavía el hombre tiene la mentalidad de «ayudar» más que de repartir «responsabilidades».

¿Qué entienden por ayudar?

D: Imagínese que en su empresa tiene un compañero que estuviera todo el día diciendo: ¿te ayudo?, ¿te ayudo?, ¿te ayudo?, seguro que usted le respondería: «A ti te habrán fichado para algo, ¿no?» La cuestión no es ayudar, ya que con ese planteamiento la responsabilidad siempre recae sobre el ayudado. La cuestión es repartir responsabilidades y que «cada palo aguante su vela».

¿En las cuestiones de trabajo?

M: Sí, y la brecha salarial entre hombres y mujeres es una de las más altas de Europa, entre un 25 y un 30 por ciento; y aquí es donde menos se concilia, un 5% de los hombres frente a un 95% de las mujeres.

¿Qué tiene que ver la brecha salarial con las políticas de conciliación entre vida laboral y personal?

M: Pues que para atender a los suyos, muchas mujeres, que incluso trabajan por obligación, se ven forzadas a renunciar a una carrera profesional en condiciones; además, la mujeres tienen una tasa de actividad más baja, y de temporalidad y precariedad en el empleo más alta.

¿A pesar de toda la legislación, medidas políticas y concienciación, las mujeres siguen discriminadas?

D: Nosotros, en el campo de la conciliación, no decimos que solo esté discriminada la mujer, decimos que está discriminado todo aquel que intenta conciliar, mujeres u hombres.

M: Tengo un amigo que se divorció. Y tras la separación intentó empezar a atender a sus dos hijas igual que hacía su madre, e igual que su madre empezó a pedir permisos, un horario más razonable…

¿Y qué ocurrió?

M: Pues que él me decía: «Mira, desde entonces, en mi departamento empezaron a tacharme de vago. Y te aseguro que por ahora se ha acabado mi carrera profesional».

D: Mientras el hombre no dé un paso adelante en el tema de la conciliación vida familiar y trabajo, la mujer seguirá discriminada en el mundo laboral. Pero también es cierto que los pocos hombres que intentan conciliar, también son discriminados, por las leyes, los jueces, las empresas y sus propias mujeres.

¿Cómo definiría esa situación?

D: Es la figura del hombre blandengue. Si usted ve a un tipo de mediana edad en un supermercado a media mañana, con el carrito del niño, porque viene de ponerle la vacuna, haciendo la compra, lo primero que se le ocurre es que ese tipo está en paro, que es un fracasado o que menudas cosas le toca hacer en la vida.

¿Cuáles son las consecuencias de esa falta de corresponsabilidad?

D: Mire, desde que la mujer se ha incorporado al trabajo, la falta de una conciliación efectiva por parte del hombre es la responsable directa del aumento de rupturas matrimoniales, del aumento del absentismo laboral (para cuidado de la familia), de los problemas con los hijos, por culpa de la escasa presencia de los progenitores en el hogar, del malestar en el trabajo y del brutal descenso de la natalidad que se ha producido en España.

¿Cuál es el sistema?

D: Una vez que uno asume –y cuando digo «uno» me refiero a los hombres, porque las mujeres ya concilian– los valores reales de la conciliación, hace falta un método para convertir esas buenas intenciones en «hábitos operativos»; porque si no, nos quedamos en eso, en solo buenas intenciones.

¿Un método?

D: Sí, un método que tiene varios pasos, que van desde el análisis hasta la aplicación en varias fases.

En primer lugar hay que definir cuál es la misión de nuestra vida: si queremos trabajar doce horas diarias o compartir nuestro trabajo con la vida privada, afectiva y familiar.

¿No todo el mundo quiere una vida privada?

D: Pero no todo el mundo actúa en consecuencia. Muchos amigos míos que se han preparado en escuelas de negocios, a los 45 o 50 años se dan cuenta de que se han dejado llevar por la corriente de sus carreras profesionales, sin haber planificado nada; y ahora han llegado a una situación que no saben si es exactamente lo que deseaban cuando era jóvenes y empezaron a trabajar.

¿Qué se puede hacer en esta situación?

D: Pues lo mismo que deberían haber hecho a los 25 o 30 años, plantearse a dónde quieren llegar en la vida.

Pero a veces no es posible dar marcha atrás…

M: Por eso nosotros proponemos hacer un DAFO.

¿Un DAFO?

M: Es una técnica de análisis que se utiliza en marketing, para relanzar un producto y que tiene una eficacia sobradamente demostrada.

¿Marketing?

M: El DAFO es simplemente un análisis de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Es el GPS que nos indica la situación real que tenemos en cada momento.

¿Podrían poner un ejemplo?

D: Podemos tener una debilidad cuando nos gusta más quedarnos haciendo «horas extras» antes que llegar a casa a la hora de los baños y cenas de los niños; o porque nos apetece más una tarde de tenis o mus el fin de semana, que ir al parque. Una amenaza es que en la empresa nadie va a entender que queramos encargarnos de la guardería o las vacunas de los niños. Pero una fortaleza es que queremos mucho a nuestra chica y nos gusta apoyarla en su carrera profesional, porque entre otras cosas está ganando mucho dinero. Y por último, oportunidades porque quiero criar a mi hijo en valores modernos, como el de una masculinidad bien entendida.

¿Y después del DAFO?

M: Vienen los siguientes pasos. Cuando ya conocemos la situación tenemos que hacer un análisis de competencias: qué sabemos hacer, qué queremos hacer y qué podemos hacer. Es absurdo que si soy un chapuzas me ponga a colgar cuadros. Solo lograré destrozar las paredes. A eso se le llama análisis de competencias… y llegados a este punto lo más importante es la negociación.

¿Con la empresa se puede negociar?

M: Sí, aunque por desgracia se producen abusos en las medidas de conciliación, lo que hace que el empresario esté mal predispuesto a dar facilidades y flexibilidad a sus empleados. Si uno quiere conciliar, lo primero que tiene que hacer es convencer a su jefe de que ni le dejará colgado ni disminuirá su rendimiento.

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