Educación en la Red

Internet: su origen, su desarrollo y sus retos

Internet está presente en la vida de millones de personas, para bien o para mal; aplicar la educación al contexto de la red es algo primordial

Hace tiempo una cadena de televisión organizó un concurso en el que varias personas, de manera individual y en diferentes lugares, se sometían a hacer la experiencia de vivir solas en un sitio desconocido por espacio de un mes. La casa que los alojaba prescindía de teléfono, televisión, radio, comida, prensa y reproductores de audio o cinta, entre otros aparatos electrodomésticos. No se podía recibir visitas ni tampoco salir de la vivienda so pena de ser descalificados.

¿Cómo sobrevivían entonces? La peculiaridad del concurso no era la renuncia al uso de los aparatos sino a la posibilidad de usarlos a través de Internet. De hecho, como trasfondo, el concurso iba encaminado a ‘probar’ que en la actualidad era posible vivir alejados de la sociedad físicamente gracias a todos los progresos y beneficios que a últimas fechas estaba suponiendo Internet. Y es que desde una necesidad tan elemental como el hambre (cuando los participantes la sentían, hacían clic en algún restaurante de prepago con servicio a domicilio utilizando una tarjeta de crédito; el empleado llevaba la comida y la dejada en un torno del cual era recogida desde dentro de la casa) hasta otra no menos esencial como la comunicación con otras personas (ésta quedaba suplida por el chat, el “Messenger” o el “video chat”) quedaban cubiertas.

Hoy por hoy, en las sociedades donde vivimos, viene siendo cada vez más común el uso de Internet. Se hace uso de él de múltiples maneras y en muchos momentos. Hay incluso quien ha llegado a afirmar que desconocer ‘la red’ significa estar excluido de la realidad actual.

El debate ético que Internet sugiere no deja de estar en la mira de muchos analistas (al final de este capítulo también ofreceremos algunos puntos al respecto). Pero, como en otros muchos temas actuales, ¿conocemos su origen?, ¿hemos seguido su desarrollo?, ¿sabemos dónde va en este momento concreto de nuestro presente?, ¿percibimos hacia dónde se dirige?

Tanto en ésta, como en otras áreas de la realidad humana, está latente el riesgo de vivir sin reflexionar. Un riesgo que acusa ser vencido a fuerza de empeño, interés, conciencia, profundización y amor a la verdad, so pena de quedar sujetos a los vaivenes de las opiniones comunes que, las más de las veces, llevan en sí el hálito del relativismo tan extendido que se respira.

I. Un punto de partida

A. Repaso histórico

Desconocer la red significa estar excluido de la realidad actual

Desconocer la red significa estar excluido de la realidad actual

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la así llamada Guerra Fría, entre el bloque comunista liderado por la URSS y el bloque capitalista con Estados Unidos a la cabeza, supuso una carrera ascendente en orden a demostrar la superioridad tecnológica y militar de uno de los dos países. En 1957 la Unión Soviética lanza con éxito al Sputnik, el primer satélite artificial, colocándose en aparente ventaja frente al adversario.

Como respuesta, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, ordenó la creación de la ARPA (Advanced Research Projects Agency). El proyecto desarrolló la creación de una red de comunicación entre ordenadores. La particularidad radicaba en la descentralización del sistema, pues estaba compuesto por varios ordenadores distantes geográficamente el uno del otro. Este rasgo le confería el carácter de ‘indestructible’ pues todos tenían el mismo nivel de importancia. Podía llegar a faltar uno sin que quedara impedida la mutua comunicación entre los restantes. Para 1973 se establecieron conexiones entre ordenadores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Noruega.

El paso al sector civil sucedió en 1983 cuando el Departamento de Defensa de los Estados Unidos separó el ámbito civil del militar de su red de ordenadores. En 1989 (1) un científico británico del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, Tim Berners-Lee, inventó la world wide web (www: la red que engloba al mundo) combinando el hipertexto y el protocolo de comunicaciones de Internet. Este importante acontecimiento propició un método eficaz y ágil al momento de intercambiar datos entre científicos.

Tras visitar el Laboratorio Europeo de Física de Partículas y entrevistarse con Berners-Lee, 12 de diciembre de 1991, Paul Kunz, un físico de la universidad de Stanford, en California, creó el primer sitio web de la historia. El contenido era muy sobrio: apenas tres líneas de texto, un enlace a un correo electrónico y otro a una base de datos científica. Pero Kunz fue más allá al desarrollar un esbozo de navegador y ponerlo al alcance de los que tenían acceso a la Red de modo que otros investigadores pudieran seguir desarrollándolo (2).

 Desde 1983 las primeras en beneficiarse de la red de comunicación entre ordenadores fueron las universidades. Para 1995, año en que la difusión de Internet comenzó a mundializarse gracias, en buena medida, a su potencial económico, a la agilidad y bajo costo de la transmisión de informaciones y comunicación humana, grandes cadenas comerciales, de prensa o de servicios; organizaciones religiosas y filantrópicas; sociedades científicas, humanitarias y, más recientemente, personas individuales, han migrado a este gran vehículo de comunicación para darse a conocer (3).

B. Repaso técnico

 Conocer la historia es también conocer su lenguaje. Ahora se da por supuesto ese ‘nuevo idioma’ siendo que para muchos permanece aún velada su significación. Ciertamente, todos esos nuevos vocablos nacidos con la revolución de Internet responden a la necesidad concreta de expresar con una forma propia y novedosa la realidad tecnológica que estamos viviendo.

 Muchos saben, por ejemplo, que Internet es una conexión de muchos ordenadores entre sí: unos suministran informaciones y otros las solicitan (esos contenidos pueden ser programas -software-, archivos de texto, imágenes, sonidos, vídeos, etc. De forma que esa intercomunicación sea posible, todos los ordenadores deben utilizar el mismo lenguaje. Los ordenadores interactúan gracias a protocolos de comunicación conocidos como TCP (4) e IP (5). Saben eso, pero no más. ¿Qué significa www, e-mail, MUD, weblog, hacker, hoax, crackers, spywares, cookies, P2P, etc. (6)?

www son -como ya se ha dicho- las iniciales de la frase inglesa Wold Wide Web. Su significación práctica, según algunos autores, es triple: en primer lugar todos los recursos a los que se puede tener acceso por medio de un navegador; segundo, todos los documentos hipermedia (7) existentes en todos los servidores web del planeta; y tercero, los protocolos que permiten la comunicación de las páginas digitales en Internet.

E-mail

es la abreviación de electronic mail, un medio de comunicación asincrónico (que no se desarrolla en tiempo real) cuya función es similar a la de la carta, aunque con claras ventajas de inmediatez. Ray Tomlinson, en 1971, fue el primero en usar con éxito este medio, utilizando un signo que separaba sin riesgo a confusión el nombre del remitente y el servidor de envío: el de la arroba. 

MUD es una sigla que nace de dos palabras: multiusers dungeons o multiusers domains (dominios para múltiples usuarios). Posibilita ‘crear’ un mundo virtual basado en las capacidades imaginativas de los implicados. Es la base de lo que sustenta a sitios como Second Life.

 Los Weblog (8) son definidos por Montse Doval Avendaño como sitios web “de publicación periódica, escrito por uno o varios autores, en el que se hacen anotaciones por orden cronológico, de más a menos recientes y en las que cada anotación genera una dirección permanente individual” (9). Antonio Spadaro recuerda que, “desde su inicio [el de los blogs, ndr], en 1997, esta forma de expresión ha revestido de hecho una doble función: poner en línea historias personales, reflexiones del autor, pensamientos en forma de almanaque, por los cuales la frecuencia cotidiana de la actualización reproduce los ritmos de la vida ordinaria” y “realizar una forma de comunicación difundida desde la base, sin filtros de carácter económico o de espacio, que dé información y sobre todo haga opinión de género “alternativo” respecto a aquella de los medios oficiales” (10). Al conjunto de weblogs que pululan en Internet se le llama blogosfera.

 Los wiki son sitios web (o colecciones de documentos hipertextuales) que permiten a los usuarios agregar contenidos, como en un foro, y también modificar los contenidos existentes.

Y como la realidad humana de la salud también ha migrado al lenguaje digital, tenemos una serie de bichos capaces de hacer decaer el bienestar de los ordenadores. Los virus, por ejemplo, son programas que se introducen subrepticiamente con la intención de dañar parte o la totalidad del ordenador. Los troyanos son menos dañinos aunque crean agujeros por los que los intrusos pueden acceder a nuestros datos y realizar hurtos o cambios. El hoax (trampas o bromas) son mensajes con falsas alarmas con la intención de hacer perder el tiempo de los receptores o fomentar psicosis vanas.

Otras palabras conocidas son hackers (expertos en informática que emplean sus conocimientos para actividades no delictivas), cracker (conoce de informática pero delinque (11), spywares (programas espías que recaban información del sistema donde están instalados para luego enviarla por la red a otros), cookies (archivos que se introducen en el ordenador cuando visitamos algunos portales; son capaces de registrarnos y esbozar un perfil de usuario aunque son fáciles de retirar), firewall o cortafuegos (programa que restringe las conexiones TCP e IP) y la red P2P (peer to peer o igual a igual; a través de ellos se pone a disposición de otros el disco duro de un ordenador, por ejemplo).

 II. El presente de Internet

Basta teclear unos cuantos números y dar un clic -¡ah!, y una buena tarjeta de crédito- para que el manjar más suculento llegue hasta las puertas de nuestros hogares sin haber tenido siquiera que alzar la bocina del teléfono. Ya no se tiene que ir hasta un banco, al Ministerio de Hacienda o Economía para realizar un depósito, retirar dinero, pagar impuestos o declarar la renta. Ahora es posible trabajar desde el hogar y estudiar ‘virtualmente’ desde la enseñanza elemental hasta una carrera universitaria. Recoger el periódico impreso que antes dejaba el distribuidor en el buzón de correos es una inversión innecesaria, pues prácticamente todos los diarios más importantes ofrecen los mismo contenidos en sus portales (algunos incluso pugnan por ofrecer las actualizaciones de información minuto a minuto). ¿Esperar el disco o la película que se estrenará el mes entrante? Decenas de sitios “ofrecen” el producto anticipadamente. Las bibliotecas, museos y sitios de interés más recónditos están más cerca que nunca a través de Internet.

Sí, ésta es la realidad; Internet está presente en la vida de millones de personas, de una buena parte de la población mundial, para bien o para mal. Pero, ¿cuáles han sido esos ‘paradigmas’ que han posibilitado el protagonismo actual del tema de este trabajo?

A. La revolución de las comunicaciones

Hemos de recordar que, en una definición amplia, Internet es, ante todo, un medio de comunicación. Su aparición y rápido desarrollo ha supuesto, ante todo, una revolución en las comunicaciones. De esta manera podemos captar mejor el motivo por el cual los medios tradicionales de comunicación han ido pasando a ensanchar el impacto mediático de Internet en el mundo al grado de condicionar la existencia tradicional de muchos de ellos (pienso, por ejemplo, en la prensa escrita a la que nos hemos referido en la última parte del primer capítulo (12).

Hemos repasado el origen y primeros pasos de Internet. Su precipitación se ha desencadenado en los últimos 12 años, y con mayor auge, del año 2000 para acá. Buena parte del éxito de Internet se debe a que es un medio polifacético: ha asumido las características que los medios tradicionales de comunicación y entretenimiento ofrecían por separado fusionándolos en uno solo. De esta manera, ahora es más fácil encontrarnos con que un consumidor tiene un ordenador como prioridad de compra por encima de una televisión, aparato reproductor de radio, audio o cd.

B. Paradigmas

a. El correo electrónico (13)

El correo electrónico, primer paradigma de esta revolución tecnológica

El correo electrónico, primer paradigma de esta revolución tecnológica

El primer paradigma de esta revolución ha sido el e-mail. Al presente, en países de primer mundo, ha llegado a sustituir hasta en un 87% al correo tradicional. Sus características propias (inmediatez, eficacia, bajo o nulo costo, diversidad de recursos para enriquecerse, posibilidad de adjuntar otros archivos y facilidad a acceder a él desde cualquier ordenador conectado a la red en cualquier lugar del mundo) le ha conferido la supremacía.

b. Prensa digital

Uno de los primeros recursos que Internet comenzó a ofrecer fue la información de la actualidad política, social, religiosa,

económica y deportiva. Japón fue el primer país donde un diario, el Asahi Shimbum (El Sol de la Mañana), resolvió los problemas de la distancia con la creación del primer portal de un diario. Ahora la mayor parte de los periódicos y revistas que circulan de forma impresa cuentan también con su versión digital (14). Pero no todo ha acabado con la incursión de la prensa en el ámbito digital. Los blogs han supuesto todo un caso: han conferido un poder al ciudadano haciendo ver que la emisión de información ya no es patrimonio exclusivo de los grandes y renombrados medios de comunicación (15).

c. Descargas (música y vídeos)

Desde que Internet incorporó la posibilidad de subir y bajar música gratuitamente, las casas discográficas se vieron obligadas a implementar mecanismos que, por una parte, les ayudaran a velar por el cuidado de los derechos de autor y aseguraran las entradas de dinero por ese concepto, y, por otra, sabiendo que no se podían quedar atrás, dado que Internet les estaba obligando a adaptarse a las nuevas tecnologías, la mayoría de las grandes cadenas han ido, poco a poco, poniendo a disposición de los usuarios, bajo condiciones legales y económicas de pago diversas, su discografía o filmografía e incluso el material de estreno de más de alguna figura de la canción y del cine.

No podríamos dejar de mencionar a quien, en buena medida, propició la revolución en este campo: Napster.com (16).

 d. Televisión, radio y telefonía por Internet

Aunque es más reciente su aparición en Internet, la televisión, la radio y la telefonía por Internet ya son una realidad en crecimiento constante. Es destacable, por su impacto, el trabajo de Skype.com, un software para hacer llamadas gratuitas por Internet fundado en 2003 por Niklas Zennström. Con sede en Londres, Skype.com cuenta con 34 millones de usuarios en todo el mundo y 100 millones de descargas de su aplicación.

 YouTube es, por mucho, el “canal” más utilizado del mundo (17). A efectos prácticos estamos ante una forma de televisión versión Internet y asincrónica. A este portal se pueden subir y descargar videos de las más variadas clasificaciones y ha venido a constituir, sobre todo en la sociedad estadounidense -si bien es visitado por cibernautas de todo el mundo-, un factor de influencia incluso de dimensiones políticas. No por nada ha promovido y auspiciado los debates de los pre-candidatos demócratas y republicanos a la presidencia de la Unión Americana, en 2008.

 e. Tiendas virtuales

Las tiendas virtuales son otro paradigma de la red

Las tiendas virtuales son otro paradigma de la red

Las tiendas virtuales -las hay de todo tipo- son otro paradigma de Internet. Las hay que, conectadas a un dispositivo del refrigerador del cliente y bajo previo contrato, se encargan de hacer las compras.

 f. Museos, bibliotecas y enciclopedias

 La cultura también ha encontrado su espacio en Internet. Si bien nunca sustituirá la visita física personal, ahora los museos ofrecen, en resoluciones de altísima calidad, las obras que conservan. Pero no es todo. Los grandes museos (el de Nueva York, Londres, el Vaticano, el Ermitage, el Prado o Louvre) ofrecen visitas virtuales guiadas de gran calidad. De las bibliotecas ni hablar. Ahora se puede acceder a libros de bibliotecas antiquísimas de gran prestigio a distancias enormes.

Ciertamente, en el campo de la cultura, el gran paradigma lo ha constituido Wikipedia (18). Se trata, como escribe Antonio Spadaro, de “una enciclopedia en línea, multilingüe, de contenido abierto [...]. Todos los textos pueden ser libremente modificados, distribuidos” [...] y “tiene consistencia diversa de acuerdo a las diversas lenguas en las cuales está disponible y se incrementa constantemente” (19). Si bien a Wikipedia, que ocupa el puesto 34 entre las páginas más visitadas de Internet en todo el mundo (20), se le han hecho muchas críticas que veremos rápidamente más adelante, no se puede negar que ha fomentado el interés, la participación y el debate cultura en diferentes disciplinas. Como recuerda Rodrigo Ramírez, “wikipedia tiene sus límites como toda iniciativa humana. Quizás para algunos sea un nuevo intento de levantar una Babel de soberbia intelectual. Pero es sin duda un areópago contemporáneo; y si nuestra fe o nuestra vida cristiana no tiene más cabida ahí ahora, es sin duda por desidia de los creyentes y no por falta de oportunidad” (21).

 g. Libros digitales

 Hace más de diez años Sven Birkets aseguraba en su “Elegía a Gutemberg” que la literatura impresa estaba en declive. Hace poco tiempo Amazon.com, el portal más grande de venta de libros con servicio a domicilio en todo el mundo, lanzó al mercado Kindle (22), un aparato electrónico que permite comprar (23) y leer miles de títulos (24). Al respecto es recomendable el artículo de crítica que Steven Levy escribió en Newsweek de la última semana de noviembre de 2007 (25).

 h. Second Life

 Se trata de un Massive Multiplayer On Line Role-Playing Game (Mmorpg), (26) un juego desarrollado simultáneamente por muchas personas a través de Internet pero no a la manera del videojuego pues, en este caso, estamos ante una verdadera y propia forma de vida, “una vida digital en la cual los mismos ‘residentes’ contribuyen a crear el mundo que tienen delante de ellos” (27).

 Como propia “forma de vida”, Second Life asume en una sola página, todos los recursos que hasta hace poco estaban dispersos en Internet y es esta su novedad y motivo por el cual es el paradigma más acabado de este medio en el momento presente. A partir del creciente desarrollo de Internet, televisión, música, prensa y otros, habían estado migrando a este moderno vehículo de comunicación, pero conservando la ‘individualidad’ bien diferenciada de los servicios propios que prestaban. Con Second Life, la diversidad queda integrada en la particularidad de un solo web site que, ciertamente, tiene mucho de atractivo, original y especial (28).

 C. Algunas valoraciones éticas: viejos problemas en nuevas circunstancias

La diversidad de páginas tan amplia existente hoy en Internet presentan situaciones éticas bien diversas. En sí mismo Internet no es malo sino neutro.

 Siendo Internet un medio de comunicación no podemos olvidar que toda comunicación implica tres elementos: el emisor, el mensaje y el receptor. En Internet toda valoración moral se debe aplicar a esos tres elementos.

Enfocando la atención al mal que objetivamente presenta Internet, debemos reconocer que, ciertamente, no presenta nuevos problemas. En el fondo, la problemática es la misma, si bien en circunstancias diversas, con matices distintos.

Por desgracia, también el mal, como la pornografía infantil, se ha trasladado a Internet

Por desgracia, también el mal, como la pornografía infantil, se ha trasladado a Internet

La pornografía, el robo de archivos, informaciones y aun de dinero; la venta de armas, la trata de blancas, la xenofobia y la piratería; la falsedad de la información, el fraude, la estafa o la mentira son hechos con los que ya desgraciadamente convivíamos. Lo único que ha sucedido es que han migrado, en buena parte, a Internet. De ahí que a viejos problemas, viejas soluciones. No se trata entonces de romperse la cabeza pensando en arreglos sino, en el verdaderamente aplicarlos de raíz.

 Así, digamos de manera general que

 - la prensa, la televisión y la radio digital presentan programas o contenidos en que el rumor es su fuente de información; lo que conlleva, además de fomentar el prejuicio, a la pérdida de calidad en los contenidos. El hecho de cooperar con la difusión de opiniones e información por parte del que hasta hace poco era sólo receptor, no significa que valgan por sí mismas. No se puede caer en la falta de profundización o en la hegemonía de opiniones sin ningún fundamento. La verdad jamás es el fruto de la democracia. La democracia la supone, no es su resultado.

- La ‘vida virtual’ es extensión del mismo sujeto viviente que actúa en la única vida posible. No supone un ser autónomo ni una parte destacada de él mismo. Toda la responsabilidad del que navega por Internet, sea en la ‘vida virtual’ de Second Life, en cualquier otra página similar o de cualquier otro tipo, es la responsabilidad del único hombre que tiene en sus manos un ‘ratón’ y un teclado.

- Jamás podremos prescindir del trato personal de tú a tú, so pena de caer en una alienación en que quedaríamos despersonalizados. Tampoco queda justificada, en ninguna circunstancia, la mentira; menos si ésta nace y se desarrolla bajo el pretexto del engaño, la presunción o la vanidad en un chat o foro.

- La verdad es un principio tanto de la información como de la investigación. No es, como afirman los postmodernos, el fruto de la evolución definida bajo la interacción de muchas mentes. Es verdad que muchos cerebros pueden colaborar en un proyecto común capaz de ofrecer herramientas que agilicen el encontrar datos ciertos y confiables, pero no podemos caer en el error de asumir cualquier dato como verdadero sólo porque sea el fruto del consenso de la mayoría. El saber no es una democracia.

III. Hacia dónde va Internet

Internet, por su misma naturaleza, seguirá desarrollándose. Sería aventurado especificar su futuro, pero sí podemos intuir que irá precisándose cada vez más su uso hasta llegar a un ‘culmen’ del verdadero dominio de este medio en que resulta difícil, si no imposible, realizar acciones hoy todavía en prácticas como las idas al banco, consultas bibliotecarias, informes de trabajo, solicitudes de empleo o las tareas escolares en hojas de papel, entre muchas más.

El hecho de que a la par de los buenos recursos que hay en Internet se presente otro tanto de material maléfico que pueda aprovecharse del desarrollo del mismo, nos hace plantearnos algunas interrogantes. Antes de ir a ellas debemos recordar que, dada la creciente importancia de Internet, no puede pasar inadvertida una nueva forma de discriminación que de aquí nace. El hecho de que muchos seres humanos queden aislados de esta ‘nueva civilización tecnológica’ no puede olvidarse. De ahí que deba promoverse una globalización auténtica del Internet en la que los que recién entran en contacto con este medio de comunicación no sean meros receptores, sino también protagonistas que aporten la propia riqueza y se busque  la inclusión de países que aún no cuentan con él.

A. ¿Por una regulación internacional?

La misma naturaleza de Internet, como vimos al inicio de este tercer capítulo, fomenta su ‘incontrolabilidad’. Pero a como se ha avanzado no es descabellado pensar en la estipulación de estándares, primero nacionales y luego internacionales, que regulen a este medio, sobre todo en temas tan delicados como la pederastia, la xenofobia, la venta ilegal de armas, la prostitución, la pornografía y el contrabando y robo de información.

Si ya existen leyes eficaces que defienden los derechos de autor, ¿por qué no llevarlas también a estas estructuras del mal? Aunque en China, por otras causas, logran cancelar el acceso a determinadas páginas de Internet, por qué no proceder igual con todas aquellas que promueven el mal y dañan a las personas. En este sentido, los hackers tienen una oportunidad maravillosa al poder poner sus conocimientos al servicio del bien en la lucha contra el mal.

B. El factor libertad humana

Es cierto que el factor libertad humana juega un papel importante en toda esta lucha. Si un hombre, por mucho que se le haga ver, prefiere abrazar el mal, no podemos coaccionarlo a no hacerlo, sin el riesgo de violar su libre albedrio o violentarlo.

C. La mejor censura es la educación

Al navegar por la red, aun por páginas de probada calidad e impecable moral, llega a suceder que de muchas formas, sin fomentarlo esos web site por los que navegamos y sin pretenderlo nosotros en conciencia, se abren portales que incitan, alimentan o arrastran al mal de múltiples maneras: páginas pornográficas o de contenidos que atentan contra la verdad en variadas formas (promoción de ideologías, engaños y mentiras contra verdades sobre la familia, el matrimonio, la religión, la política o la sexualidad); portales que más bien son redes para captación de distribuidores de drogas, que invitan a la violencia, a la xenofobia o al reclutamiento de niños para elaboración de materiales obscenos o tráfico de órganos.

Es verdad que los filtros son hoy por hoy un medio imprescindible a la hora de firmar el contrato de Internet. Sin embargo, si bien suponen una gran ayuda, debemos recordar que son complementos de otro medio más importante y que no sólo sirve para cuando estemos en Internet sino también en otros muchos momentos de nuestra vida y ante otros medios de comunicación capaces de alterar nuestra paz: la educación.

La educación no es únicamente el conjunto de conocimientos culturales que nos ayudan a desenvolvernos mejor académica y profesionalmente en nuestra vida; también es el bagaje de principios y valores que nos hacen más seres humanos. La educación tampoco se limita a un momento concreto de nuestra existencia pues toda la vida constituye una constante oportunidad de crecimiento y consolidación de esa educación aprendida.

El primer lugar de la educación es el propio hogar y nos viene de nuestros padres. De los padres depende que, desde la más tierna infancia, el ser humano vaya adquiriendo los conocimientos que le ayuden a ser mejor hijo, hermano, ciudadano y hombre. Las primeras nociones aprendidas en la familia son las del bien y del mal. Regar a lo largo de nuestra vida esas primeras semillas hará que, poco a poco, se vayan convirtiendo en frondosos árboles capaces de resistir los más duros vendavales.

Otros lugares de educación son la escuela, la Iglesia, la sociedad y el trabajo. Si en esos otros lugares se logra seguir dando continuidad a esos principios que aprendimos en el hogar, alcanzaremos a reforzarlos y mantenernos sólidos incluso a pesar de la adversidad. Y si caemos, sabremos levantarnos rápidamente y volver a la senda de la virtud.

Aplicar la educación al contexto de Internet es algo primordial.

Una buena educación, enriquecida de una fuerza de voluntad robusta, puede alcanzarnos el vencer la tentación latente en todo hombre y mujer a decantarse por el mal aunque sea sólo por curiosidad. La mejor censura es la autocensura, la que fomentamos nosotros mismos gracias a la educación, a ese sabio discernimiento del bien y del mal, de lo que nos beneficia y de los que nos perjudica, de lo que nos hace efectivamente hombres de lo que nos reduce a voraces animales sometidos al vaivén de las pasiones.

Pero la educación, para ser más eficaz, puede tipificarse en el área concreta del uso de los medios de comunicación social (incluidos todos los otros, no nada más el Internet) a través de lecciones escolares insertados en programas académicos graduales. Esto, además de fomentar el recto uso de los medios de comunicación, ayudaría sobremanera a saber dedicarles el tiempo preciso y según los momentos adecuados. El riesgo, por ejemplo de Internet, ya no es sólo el acceso a materiales perjudiciales sino a una pérdida del tiempo que, tristemente, pocas veces se valora y considera.

Para favorecer el recto uso de los medios de comunicación, de modo particular del Internet, contamos con el apoyo de las virtudes. Desde antiguo se han reducido las virtudes a cuatro principales: las llamadas virtudes cardinales. No está de sobra el aplicar cada una de esas virtudes al uso de los medios de comunicación, concretamente al que nos ocupa.

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