Historias milagrosas y ejemplares de cristianos fieles
‘Vidas de los santos padres de Mérida’, edición de Isabel Velázquez
Escritos en el siglo VII estos relatos recogen historias milagrosas y ejemplares de cristianos fieles ante la persecución arriana.
Las Vidas de los Santos Padres de Mérida, es un relato anónimo del siglo VII, que narra la vida de los obispos de la ciudad emeritense durante el siglo VI.
El cuerpo fundamental del relato se centra en los Obispos Paulo, Fidel y
Masona, que fue perseguido por Leovigildo. La historia pues, señala también el conflicto entre la herejía arriana y la ortodoxia católica, en los años previos a Recaredo y su conversión en el tercer concilio toledano.
Isabel Velázquez, a quien se debe la traducción, introducción y notas de las Vidas, señala que esta obra “se inscribe dentro de los cauces y de los tópicos que enmarcan un género tan cultivado en la Antigüedad tardía cristiana en Occidente como es el de la hagiografía, y más en concreto el de las biografías hagiográficas de los viri sancti, con sus cualidades y sus limitaciones”.
Pero, también nos indica que contiene numerosos datos de la historia de la ciudad, su organización y los hechos narrados están en relación con los acontecimientos políticos y sociales de la época. Además, algunos hallazgos arqueológicos han corroborado lo señalado en el relato.
Aunque la parte principal se refiere a los Obispos que ocuparon dicha sede, y singularmente a Masona, que hubo de enfrentarse a un impostor arriano, Sunna, y a la persecución de Leovigildo, que lo castigó con el exilio, también encontramos tres relatos más breves, y no constatables históricamente, que refieren las vidas de tres varones ilustres.
Se trata de un joven, Augusto, que tiene una visión de la vida eterna antes de morir, un monje atrapado por la gula y ladrón, que se convierte poco antes de morir y alcanza la misericordia del cielo, y un monje, Nancto.
Así como estos relatos tienen la función de mover el corazón de los cristianos, mostrando el valor de la vida santa o elogiando la vida eremítica, los dos finales señalando las virtudes de los obispos, verdaderos protectores de la ciudad, nos informan también del desarrollo de la diócesis y de la situación político-religiosa de la época.
También se señala, a lo largo de toda la obra, la importancia del culto a santa Eulalia, mártir de la ciudad, desde los primeros tiempos. A su protección recurren los protagonistas en los momentos difíciles, y su vida no deja de ser la afirmación de que lo que llevó a la joven Eulalia al martirio es lo que les mueve a ellos.
En la buena traducción que se nos ofrece, la lectura de estos relatos, resulta no sólo interesante por su interés histórico y cultural sino, también, gratificante.
Ciertamente, para el creyente, y descubriendo lo real bajo el velo del adorno estilístico, contienen notables enseñanzas. Así, a modo de ejemplo, cuando Leovigildo amenaza a Masona con el exilio este le dice:
“Si sabes que Dios está en todas partes, ¿por qué me amenazas con el exilio? Pues donde quiera que pienses enviarme ten por seguro que no me abandonará la piedad de Dios“.
La edición es muy cuidada. La introducción y las notas ayudan perfectamente a la comprensión de la obra proporcionando abundante información. Un trabajo muy meritorio que debemos a Isabel Velázquez.
VIDAS DE LOS SANTOS PADRES DE MÉRIDA
Edición de Isabel Velázquez
Trotta
Madrid 2008
125 páginas





















