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Archivo para 5 Mayo 2008

Madres españolas están minusvaloradas

Madres españolas están minusvaloradas y no tienen respaldo del Gobierno, asegura IPF

MADRID, 05 May. 08 / 01:21 pm (ACI).- El Presidente del Instituto de Política Familiar (IPF), Eduardo Hertfelder, aseguró al celebrarse en España el día de la Madre ayer domingo, que “no hay muchos motivos” para celebrarlo pues ellas “no solo están minusvaloradas en España sino que además no tienen el respaldo” del Gobierno y por eso “no pueden tener los hijos que desean”.

Tras indicar que “las madres españolas no tienen el apoyo social y político necesario en España”, Hertfelder señaló que aunque “el día de la madre se celebra ampliamente en España y demuestra el aprecio social por las madres y la maternidad”, el apoyo del Gobierno es “ridículo en España, siendo la política pública española la más cicatera de toda Europa para con la familia“.

Los obstáculos económicos, jurídicos y sociales “son tan grandes para la mujer española que no se garantiza el derecho de tener los hijos que desean, ni se eliminan los obstáculos que lo impiden” y por eso “no sólo estamos a la cola de Europa en ayudas por hijo, sino que somos el país que ayuda a menos familias”, afirmó.

Asimismo, el Presidente de IPF recordó que “la conciliación de la vida laboral y familiar es todavía muy deficiente” en el país, provocando que “cuando un matrimonio tiene un hijo no hay ninguna política pública de ayuda para que uno de los dos cónyuges pueda pedir una excedencia para el cuidado de los hijos”.

“Las administraciones públicas no están eliminando los obstáculos que impiden a los cónyuges tener los hijos que desean”, lamentó Hertfelder y añadió que por eso “la evolución de la maternidad en España muestra un rumbo muy negativo” aliviado solo por “la ‘inyección’ de la inmigración” de los último años.

Niña diagnosticada con anencefalia

Cristo Hoy recoge caso de niña diagnosticada con anencefalia que ya cumplió 3 años

Una foto de la pequeña Luján

BUENOS AIRES, 04 May. 08 / 05:42 pm (ACI).- El semanario Cristo Hoy recoge en su edición dedicada a la Virgen de Luján, el testimonio de una madre que confió la vida de su última hija a la intercesión de la Patrona de Argentina. La niña fue desahuciada antes de nacer por una grave malformación, pero ya cumplió tres años de edad y lleva una vida normal.

Marcela es oculista de profesión y madre de tres niños. Cuando cumplió ocho meses de gestación en su último embarazo, los médicos detectaron que su hija tenía hidro anencefalia, acumulación de líquido en el cerebro que al no poder drenar hace que la cabeza crezca en forma anormal. El diagnóstico no daba lugar a la esperanza. La niña moriría pocas horas o días después del parto.

“Cuando estaba entrando en la sala de partos, invoqué a la Virgen de Luján y decidí que llevara su nombre y la entregué a sus manos. La Virgen de Luján apareció en mi mente y en mi corazón en aquellos duros momentos y con fervor le encomendé a mi hija. Gracias a ella hoy la tengo conmigo y es una niña como cualquier otra de su edad, regalando sonrisas y amor a quien la conoce. En la actualidad ella, según los estudios, carece de mucho tejido nervioso, y sin embargo es una chica normal”, explica Marcela.

La pequeña Luján sigue siendo un caso inexplicable para los médicos que la trataron. “No pueden explicarse la mejoría extraordinaria de nuestra hija. Hoy es una nena normal salvo por una hemiparesia en el lado izquierdo (dificultad motriz muscular)”, indica la madre.

Según explica, la experiencia con Luján ha permitido a su familia valorar más la vida. “Agradezco a Dios todos los días de mi vida por el milagro que hizo con mi hija”.

“Ante la cruda noticia de un bebé en gestación con problemas, todo alrededor se derrumba, las ilusiones se apagan y las sensaciones negativas se potencian creo, por la fragilidad que estas pequeñas personitas aparentan. Pero hay que pedir mucha fortaleza, tener esperanza y por medio de la oración tratar de sobrellevar el mal momento.

Luján nos demostró que aunque tenía todo en contra, su valentía al no bajar los brazos, sus deseos de vivir y su lucha en contra de su enfermedad día tras día, hicieron que hoy en nuestra familia estemos agradecidos a la Virgen. La amamos y respetamos por su valía como persona que ama la vida y que demanda una oportunidad para crecer y gozar plenamente de ella”, agregó.

“Me gustaría dejar el mensaje que los milagros existen… y que Dios siempre está con nosotros. Hay que pedir mucho, orar mucho a la Virgen, que nos sirve de puente hacia el Señor. Yo puedo dar testimonio de esto porque simplemente lo viví. Espero que con el relato de mi experiencia pueda ayudar a muchos en la fe”, concluyó.

Apariciones marianas en Francia reconocidas por el Vaticano

Vaticano

Benôite y Nuestra Señora de Laus

VATICANO, 05 May. 08 / 09:32 am (ACI).- Este domingo, durante una Misa celebrada en la villa alpina de Laus, el Obispo de Gap (Francia), Mons. Jean-Michel di Falco, acompañado por una veintena de cardenales y arzobispos del mundo, anunció la aprobación oficial de la Iglesia de las apariciones marianas atestiguadas en esta villa de los altos Alpes franceses por la vidente Benôite (Benedicta) Rencurel entre 1664 y 1718.

Durante la Misa, que contó con la presencia de purpurados de la Santa Sede, como el Cardenal Javier Lozano Barragan, Mons. di Falco recordó que éstas son las primeras apariciones marianas reconocidas oficialmente en el siglo XXI por el Vaticano y la Iglesia de Francia, el domingo 4 de mayo en Laus, en los Altos Alpes. Es la primera vez que un acontecimiento tan singular ocurre desde las apariciones de Lourdes en 1862.

Reconozco el origen sobrenatural de las apariciones y los hechos y dichos, experimentados y narrados por Benedicta Rencurel. Animo a todos los fieles a venir y orar; y buscar renovación espiritual en este santuario”, dijo el Prelado.

Mons. di Falco recordó que “nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero si son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria ¿Por qué habría que rechazarlas?”

Las palabras del Obispo iban aparentemente dirigidas al Partido Comunista francés, que la semana pasada describió el anuncio de la ceremonia como “un intento de marketing de la Iglesia” y denunció la anunciada presencia del Secretario para asuntos de desarrollo regional, Hubert Falco, como una “violación de la separación entre Iglesia y estado”.

El Ministro Falco, quien no es pariente del Obispo, señaló que su presencia era un ejercicio de libertad religiosa, que llevaba a cabo “como simple persona de fe”.

El Santuario de Nuestra Señora de Laus atrae unos 120 mil peregrinos al año. El gran filósofo católico Jean Guitton dijo de este santuario que: “constituirá uno de los tesoros más ocultos y poderosos de Europa”.

El mensaje de la Virgen

Benita Rencurel nació el 16 de septiembre de 1647en Saint-Étienne d’Avançon (Alpes del sur – Francia), su padre falleció cuando tenía 7 años. Nunca aprendió a leer ni escribir y su única instrucción era el sermón de la Misa dominical

Un día de mayo de 1664, Benita, que trabajaba de pastora para unos campesinos vecinos, estaba rezando el Rosario cuando ve a una hermosa Señora sobre un peñasco que lleva de la mano a un niño de belleza singular. “¡Hermosa Señora! -le dice-, ¿Qué estáis haciendo ahí arriba? ¿Queréis comer conmigo? Tengo algo de pan bueno, lo remojaríamos en la fuente”. La Señora sonríe ante su sencillez, pero no le dice nada. “¡Hermosa Señora! ¡Podríais darnos por favor a ese niño, que tanto nos alegraría?”. La Señora sonríe de nuevo sin responder. Después de permanecer algún tiempo con Benita, toma a su niño en brazos y desaparece en una cueva.

Durante cuatro meses, la Señora se muestra todos los días, conversando con gran familiaridad con la joven, educándola para su futura misión. Benita cuenta sus visiones a la dueña del rebaño, quien en un principio no le cree, pero que una mañana la sigue en secreto hasta el pequeño valle de Fours. Una vez allí, no consigue ver a la Señora, pero oye las palabras que ésta dirige a Benita. La aparición pide a Benita que advierta a su dueña de los peligros que corre su alma: “Tiene una mancha en la conciencia. Que haga penitencia”. Afectada por aquello, ésta se corrige, vuelve a frecuentar los sacramentos y vive el resto de sus días muy cristianamente.

El 29 de agosto, Benita pregunta a la visitante cómo se llama, y ella le responde: “Mi nombre es María“.

Durante el invierno de 1664-1665, Benita sube hasta Laus muy a menudo, donde ve cada vez a la Virgen, quien le recomienda “rezar continuamente por los pecadores”. La noticia de las apariciones se propaga entre los aldeanos, gracias a las veladas de las noches de invierno.

El 18 de septiembre de 1665, cuando Benita tiene dieciocho años, las apariciones y la peregrinación son reconocidas oficialmente por parte de la autoridad diocesana y, a partir del otoño de ese año, empieza la construcción de una iglesia para poder acoger a los peregrinos, que cada vez son más numerosos.

Nuestra Señora se revela en Laus como reconciliadora y refugio de los pecadores, y por eso aporta señales para convencer a éstos de la necesidad de convertirse. La Virgen anuncia entonces a Benita que el aceite de la lámpara de la capilla (que arde ante el Santo Sacramento) obrará curaciones en los enfermos que se lo apliquen, si recurren con fe a su intercesión.

Benita se tomó en serio la misión recibida de la Virgen y se dedica a preparar a los pecadores para que reciban el sacramento de la Penitencia. Por eso anima con frecuencia a los dos sacerdotes adscritos al santuario a recibir a los peregrinos con dulzura, paciencia y caridad, empleando una bondad especial para con los más pecadores a fin de incitarlos al arrepentimiento.

La Virgen le pide a Benita que amoneste a las mujeres y a las muchachas de vida escandalosa, especialmente las que cometen aborto, a los ricos injustos o perversos, a los sacerdotes y religiosos infieles a sus compromisos sagrados.

Entre 1669 y 1679, Benita es bendecida con cinco apariciones de Cristo, que se le revela en un estado de sufrimiento. Un viernes de julio de 1673, Jesús ensangrentado, le dice: “Hija mía, me muestro en este estado para que participes de los dolores de mi Pasión”.

Después de más de dos décadas de sufrimientos y constantes apariciones de la Virgen, Benita recibe el la Comunión el día de Navidad de 1718 y tres días más tarde se confiesa y recibe la Unción. Hacia las ocho de la noche, Benita se despide de los que la rodean y, luego, tras besar un crucifijo y con la vista mirando al cielo, fallece en paz.

El santuario está hoy a cargo del clero diocesano, con la asistencia de una comunidad de Hermanos de San Juan y tiene como su eje pastoral el ofrecer el Sacramento de la Reconciliación.

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