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Archivo para 1 Diciembre 2007

El Voluntariado en Lourdes

El Voluntariado en Lourdes y en La Parroquia

Camilleros en LourdesEl voluntariado es un Camino que nos acerca a María. Después de la peregrinación a Lourdes, cansados pero satisfechos, continuamos nuestro Camino. Unos amplian el voluntariado con un “Stage” en Lourdes y Otros colaborando en la Parroquia. La experiencia es profunda y personal. Dar testimonio de la misma es un Camino para que otros sigan nuestro ejemplo desinteresado. Por eso es importante conocer tu testimonio y tu opinión en: ¿Como podemos atraer a los jovenes al voluntariado? ¿Como podemos colaborar entre nosotros? ¿Como podemos profundizar en nuestra formación como Cristianos? ¿Que actividades realizamos como Voluntario en la Vida diaria? Como puedes comprobar tu colaboración, tus ideas, tus comentarios son otro Camino, en los infinitos Caminos que Dios nos da para acercanos a María.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

Conversion de sacerdote ortodoxo

Un sacerdote ortodoxo rumano y su parroquia se hacen católicos

  • Tras curarse su madre de un tumor inoperable por intercesión de san Pío de Pietrelcina

PESCEANA, martes, 27 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Mientras en Italia se enardecía el debate sobre los estigmas del padre Pío, en un pueblecito de Rumanía se ponía la primera piedra de la primera iglesia dedicada al santo de Pietrelcina, en uno de los países que hasta hace poco giraban en torno a la Unión Soviética.

El evento, según ha informado Renzo Allegri a Zenit, tuvo lugar en el pueblo de Pesceana, comarca de Valcea, en la Rumanía centro-meridional, gracias al padre Victor Tudor, sacerdote rumano que, hasta hace algunos años, era ortodoxo, pero que, tras conocer la existencia del padre Pío y ser testigo de un gran milagro, realizado por Dios por intercesión del santo capuchino, quiso entrar en la Iglesia católica y con él todos sus parroquianos.

Todo empezó en 2002. Lucrecia Tudor, madre del padre Victor, que tenía entonces 71 años, tenía un tumor en el pulmón izquierdo. Los médicos rumanos, tras someterla exámenes clínicos dijeron que le quedaban pocos meses de vida.

No se podía ni siquiera intentar una intervención quirúrgica porque el tumor produjo metástasis. El padre Victor pidió ayuda a su hermano, Mariano Tudor, un joven y reconocido pintor rumano, especialista en iconografía, que vive y trabaja en Roma, esperando que conociera a algún importante médico italiano, capaz de realizar lo imposible.

Mariano contactó con uno de los cirujanos más célebres del mundo, que había operado incluso a Bill Gates. «Haga llegar a su madre a Roma e intentaré salvarla», dijo el profesor.

Mariano llevó a su madre a Roma y el profesor examinó el expediente clínico de los colegas rumanos y realizó a la paciente más detallados exámenes.

Pero también él, ante el cuadro clínico, dijo que una operación era ya inútil. Se podía intervenir sólo con fármacos para sedar los dolores que serían lancinantes, sobre todo en fase terminal.

Mariano retuvo consigo a la madre en Roma y la llevaba al hospital para realizar controles. Estaba trabajando en un mosaico en una iglesia y, como su madre no conocía el italiano, la llevaba consigo. Mientras él trabajaba, su madre recorría la iglesia, contemplando los cuadros y las estatuas.

En un rincón, había una gran estatua del padre Pío. Lucrecia se quedó impresionada y preguntó a su hijo quién era. Mariano le relató brevemente la historia. Los días siguientes, se dio cuenta de que su madre pasaba todo el tiempo sentada delante de la imagen, con la que charlaba como si fuera una persona viva.
Pasados unos quince días, Mariano llevó a la madre al hospital para el control y los médicos constataron con estupor, que el tumor había desaparecido. La mujer, ortodoxa, pidió al padre Pío ayuda y éste la había escuchado.

«La curación prodigiosa de mi madre, realizada por el padre Pío a favor de una mujer ortodoxa, me impresionó mucho –relata el padre Victor–. Empecé a leer la vida del santo italiano. Conté a mis parroquianos lo que había sucedido. Todos conocían a mi madre y todos sabían que había ido a Italia para intentar una intervención quirúrgica, y que luego había vuelto a casa curada sin que ningún médico la hubiera operado. En mi parroquia, se empezó a conocer y a amar al padre Pío. Leíamos todo lo que encontrábamos sobre él. Su santidad nos conquistaba. Mientras tanto, también otros enfermos de mi parroquia recibieron gracias extraordinarias del padre Pío. Entre mi gente se difundió un gran entusiasmo y, poco a poco, decidimos hacernos católicos, para estar más cercanos al Padre».

El paso de la Iglesia ortodoxa a la católica requirió un largo procedimiento jurídico. Y dificultades de todo tipo, explica en su artículo Renzo Allegri. Pero el padre Victor y sus parroquianos no se detuvieron ante las dificultades.

«Con la ayuda del padre Pío –dice Allegri- han hecho realidad sus proyectos. Y enseguida empezaron a recoger los fondos necesarios para la construcción de una iglesia para dedicarla al padre Pío».

«Los fondos son el resultado de los ahorros de esta pobre gente, y de la ayuda de algunos católicos alemanes que supieron nuestra historia», dice el padre Victor.

«Y son mis parroquianos los que están llevando adelante las obras, trabajando naturalmente gratis. En mayo, iniciamos las obras de cimentación. Hace unos días, celebramos solemnemente la colocación de la primera piedra. Y fue una gran fiesta, porque vino a celebrar la ceremonia su beatitud Lucian Muresan, arzobispo metropolita de Fagaras y Alba Julia de los Rumanos, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia grecocatólica en Rumanía. Al acabar la ceremonia, el metropolita quiso conocer a mi madre, curada por un milagro del padre Pío y posó con ella para una foto».

Padres “hackers”

Padres “hackers” para proteger a los hijos contra el ciberacoso en la Red

sábado, 01 de diciembre de 2007
Gaceta de los Negocios


La autora valenciana Mar Monsoriu ha publicado el libro “Técnicas de hacker para padres”, el primer volumen en España que proporciona a los padres, tanto a aquellos que tienen algún conocimiento en informática “como los que ni siquiera saben encender un ordenador”, las herramientas necesarias para asegurar que sus hijos realizan un buen uso de internet y protegerlos de algunos de los peligros que se encuentran en la red, como el ciberacoso, el sexo virtual o los comportamientos adictivos.

Mar MonsoriuEl manual, publicado por Creaciones Copyright, facilita a los familiares y a los docentes instrucciones precisas para conocer las diferentes aplicaciones que utilizan los menores, desde el correo electrónico hasta la webcam, pasando por los diferentes modelos de ‘chat’. El objetivo es ayudar a toda una generación de progenitores “sorprendida por las habilidades de los niños”.

Según la autora, licenciada en Ciencias de la Información y con formación en ingeniería superior, “cuando se aborda el tema del uso del ordenador y el teléfono móvil los niños y adolescentes suelen cerrarse en banda y de poco sirve intentar sonsacarles con ardides paternales”.“Cuando la comunicación falla, la alternativa que les queda a los padres es convertirse en un verdadero espía informático, ya que, al igual que los ‘hackers’ buenos, el objetivo de los padres tiene que ser detectar las vulnerabilidades de sus hijos y protegerlos mientras les enseñan a hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías”, expuso la especialista.

Así, entre otras técnicas, el volumen ofrece recursos para programar el ordenador para que los niños puedan utilizarlo solamente en el horario que los padres consideren oportuno; limitar el tiempo de acceso a internet; decir qué programas se instalan en el ordenador e impedir que los niños ni puedan introducir nada sin el conocimiento de los adultos; supervisar las páginas web que visitan sus hijos; controlar las nuevas relaciones que los menores establecen en la red; vigilar lo que escriben en programas de ‘chat’, y ver lo que están haciendo sus hijos desde otro ordenador (acceso remoto).

Todas las instrucciones que se facilitan en este libro están además “testadas”, subrayó Monsoriu, ya que durante la elaboración de la obra un especialista en informática fue probando los distintos sistemas de control para determinar su eficacia.

De hecho, el libro incluye desde las “soluciones más sencillas hasta un nivel de seguridad militar”. “Si hay un niño que se salta los controles más complejos los padres no deben preocuparse porque acabará trabajando en la NASA”, bromeó la experta. Mar Monsoriu ha estado durante los últimos cuatro meses recogiendo todo tipo de documentación sobre los menores y la red en España y se ha hecho con los libros publicados en 2006 y 2007 sobre el tema en Estados Unidos, un país “en el que el número de usuarios y el grado de penetración de internet en los hogares es mucho mayor”, dijo. Después de estudiar el tema en profundidad, la autora señaló algunos de los principales peligros que los menores pueden encontrarse en la red.

El principal es lo que Monsoriu denomina la “hipercomunicación virtual” con los compañeros de colegio o instituto. Cuando vuelven a casa del centro educativo, los menores continúan comunicándose a través del ordenador y olvidan, por ejemplo, hacer los deberes, lo que acaba repercutiendo en su rendimiento académico. Este abuso puede desembocar en un “comportamiento adictivo”, que se manifiesta sobre todo en los chicos con su extremada afición a los videojuegos o juegos de rol on-line mientras que las chicas se decantan por los chats, primero con su círculo de amistades pero “una vez que adquieren ciertas destrezas pueden comenzar a hablar con quien no deben”.Esta dependencia del ordenador “hace que algunos padres hayan comenzado a castigar a sus hijos, no prohibiéndoles salir de casa, sino obligándoles a ello”, aseguró Monsoriu.

Un fenómeno preocupante es también el ‘ciberbullying’ o ‘ciberacoso’. La experta argumentó que el acoso en la escuela es ejercido habitualmente por un menor que es fuerte físicamente “pero para acosar a través de la red no hace falta nada, sólo tener mala idea”.

Los peligros que esconde la red están muy condicionados por la edad de los usuarios. Una de las prácticas que afecta a los preadolescentes, de entre 12 y 13 años, son las “ciberprácticas sexuales de riesgo”, advirtió la autora. El riesgo estriba en que este tipo de sexo “es público, no hay ningún tipo de intimidad porque internet es una república y todo pasa por un servidor intermedio y, por tanto, el riesgo de que esa relación trascienda es gigantesco”.